Lucius Malfoy dio media vuelta, analizando la pantalla con odio:
-Es decir, que van a matarme… -asintió, lentamente- Por eso no me consultaron las medidas que tomaron, ¿verdad? Mi participación afectaba sus cálculos.
Las anticipaciones de sucesos basadas en matemáticas y aritmancia se usaban recurrentemente. La ciencia se había convertido en la nueva superstición. Y siendo verdad en la vida cotidiana, era más verdad en asuntos de alta política, como mostró Serpens al informarle:
-Hemos calculado 100 terabytes de posibilidades con respecto al efecto de tus actos, Lucius, desde que al término de esta conversación, sales este santuario. Y en uno de esos escenarios, en el 109, asomas al universo de eventos de los inquisidores, la prohibición clave de la misión. Tu acción altera el plan y nos conduce al fracaso. De continuo eres un factor de mala fortuna.
Malfoy se giró del todo, sonriendo despectivo.
-Ya veo. No saldré de aquí.
-Pocos iban a quedar.
Lucius asintió, cínico:
-Alastor se percató de todo. Por eso aunque fue convocado, nunca salió de Hogwarts.
-Suele suceder.
Malfoy se encogió de hombros, suspirando con tranquilidad:
-Entonces, no entiendo para qué contarme todo, si lo más probable era que me mataran.
-Te lo contamos para ver si nos hacías la pregunta que nos acabas de hacer:.
Reprodujeron la interrogante de Lucius, en audio ambiental:
-¿La situación es tan grave…?
Malfoy no entendió:
-¿Preguntar me condena?
-No era que nos interesara tu extrañeza.
Él asintió:
-En esa respuesta identifico el amor que me tiene mi hijo Draco… Pero la duda es la misma, Sagrados. Es curiosidad, ¿por qué me contaron lo que ocurre?
El rostro mezclado en pantalla, le dijo:
-Porque entre millones de escenarios, aquel donde perdemos es donde preguntas: "¿La situación es tan grave…?" Después bajas de este santuario y asomas a ver dónde están los inquisidores, lo cual complica la situación.
Lucios se frotó la barbilla, viendo donde su bastón tocaba el suelo.
-¡Qué poder tengo…! –rió.
Serpens le explicó, práctico:
-No fue por preguntar, obviamente, pero sucede que no podemos ver todo lo que sucede. Hay yottabytes de acontecimientos subyacentes, desconocidos, pero su efecto mariposa te provocó el estado emocional para hacer esa pregunta. Lo tomamos como indicador, como señal del iceberg debajo. No fue sencillo, era una tonalidad, cierta tensión en la voz, la manera de gesticular, si hacías pausa al terminar la pregunta: "¿La situación es tan grave…?" O eras tajante: "¿La situación es tan grave?" Pero la has hecho. Tu pregunta revela que rondamos el único escenario donde fracasamos. No podemos déjate ir.
Lucius hizo gesto final de desprecio:
-Púdranse, malditos Sagrados.
Serpens cortó las conexiones de los chips neuronales de Lucius, y éste cayó aparatosamente, muerto.
Scorpius Malfoy, jefe de la Guardia Pretoriana de Serpens Máxima, entró al santuario y con la varita hizo subir el cuerpo de su abuelo, al que odiaba, a una plataforma flotante, para llevarlo al incinerador.
-¿Sonrió…?
Scorpius se detuvo, atento a la pantalla, sin entender la pregunta de Serpens.
Se limitó a escuchar y esperar.
-Sonrió, sí, sonrió… -era un soliloquio de Serpens- ¿Por qué, cuál era su idea, cómo pensó, que pretendía o cuál suceso le inspiró esa ironía…? Escaneen su cerebro para ver sus últimos pensamientos…
Como jefe de los Pretorianos Slytherin, Scorpius no tenía poder formal, pero se enteraba de toda intriga palaciega y en esa forma de poder, como conocía los hechos, comprendió lo que mostró la pantalla.
Serpens había hallado en los chips de Lucius, lo que le interesaba: Era un mensaje de un sonriente Lucius Malfoy:
-Inquisidora Parkinson: Confíe en la vacuna digital que le he suministrado, Serpens no la podrá desconectar. Ahora mismo comuníquese con cada inquisidor. Entérese de sus actos. No pregunte. Si me ve ahora, estoy muerto. Sé que esto la hará muy feliz: ¡Vuele por los aires el maldito universo de eventos y huya!
Scorpius sintió una ducha de agua fría: El abuelo Lucius había anticipado que se acercaba su final, posiblemente al consultar W.I.C.C.A.
Lo estudió: Lucius no se había vacunado, no había protegido sus chips neuronales. Se dejó matar por un motivo.
La venganza.
Debió pensar que si no podía evitar su muerte, Serpens se iría con él, se dijo Scorpius. Y con él, Slytherin. Por eso ordenó a Parkinson hacer lo único que no se debía hacer: alterar el sistema de acontecimientos presente. Observarlo. Con eso, todo ha cambiado.
Azorado, contempló la pantalla:
Por Merlín, rondamos el abismo… Con tantos elementos de cómputo, Serpens no vio éste. El elemento sorpresa es un byte perdido en un mar de información. No pueden considerar el cosmos completo. Hoy ya nada es calculable. Estamos de frente al caos.
Luces rojas, intermitentes, llenaron la estación en órbita geoestacionaria junto con una alarma en continuo vaivén. La instalación cerró sus ventanales, con placas.
Los Slytherin de la Guardia corrieron a sus puestos de combate.
Pese a la agitación, Serpens se oyó tranquilo:
-Scorpius.
-¡Ordena, Máxima! –éste se cuadró.
Las luces acompañaban a la alarma estruendosa, cuando Serpens ordenó:
-He computado las probabilidades. La mejor defensa es el ataque. Da la orden que Slytherin Korps despliegue sus fuerzas de aire y tierra. Que arrasen con las ciudades perdidas. Hay que matar a Potter. Ya no se trata de ubicarlo. Arrasen todo. No importa si caen inocentes. No importa si se vienen abajo torres con quien esté ahí. Arrasen con todo sitio donde haya probabilidad que esté. Los Weasley, Longbottom, sus organizaciones, los inquisidores que están tras Potter, también son objetivos. Acaben con ellos.
-¡Sí, Máxima! –Scorpius dio vuelta y salió corriendo, llevándose el inerte cuerpo de Lucius.
En la soledad del santuario, de cuerpos inmóviles en las cápsulas, el rostro de Serpens se removió analizando terabytes de posibilidades en el iniciado escenario, y abrió un canal de comunicación.
-¡Ordena, Máxima! –se oyó la voz de Astoria.
El ser de mentes fusionadas, dijo:
-No podemos ya confiar en controlar a Voldemort. Ni podemos estar en desventaja con los muggles. Decreto estado de guerra con el mundo muggle. Slughorn ya no nos sirve. Liquídalo. Se trata de salvar lo más que podamos. Ah… arrasa Hogwarts. Eso es una pequeña venganza personal.
