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3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 119: "Segundos"

Hermione Granger se encaminó hacia un grupo de niñas que estaban en el cuarto del "Cáliz de Fuego", como había dado en llamarlo. Después del desayuno, un gran número de estudiantes se había dirigido allí para observar como otros ponían sus nombres en el Cáliz. Corría el rumor de que un número de estudiantes menores de edad habían intentado ingresar sus nombres... con resultados hilarantes. Muchos de esos ahora tenían cabello y barbas blancas. Esto llevó a que algunas niñas decidieran esconderse en la Enfermería hasta que la sobreabundancia de pelo facial desapareciera.

Los estudiantes más jóvenes (los de tercer año y menores) solamente por querer pasar la línea de edad ostentaban ahora en sus frentes «Soy un mago menor de edad» brillando en color neón. Hermione se rió entre dientes. Colin Creevey ostentaba un letrero refractante en la frente, pero parecía disfrutarlo, y le insistió en el desayuno a su hermano Dennis para que le tomara una foto para mandarla a casa para que lo viera su padre.

Hermione se había traído un libro, uno nuevo que la clase de cultura mágica había recomendado. Ella había hecho lo acordado por Lucius Malfoy y ofreció su ayuda a la profesora Finch. Hermione le explicó a ella sus errores con la familia Malfoy y su disculpa... y la petición del señor Malfoy de que ella ayudara en las clases. La profesora Finch ya había escuchado lo de la disculpa ofrecida en Gringotts, y había quedado impresionada con que una nacida de muggles hubiese encontrado una forma de disculpa y que hubiera seguido con ella en un lugar tan público. Ella estaba contenta de tener una nacida de muggle motivada y muy inteligente ayudándola a planear sus clases. La profesora Finch sabía como enseñar tradiciones de los magos, ella las había enseñado varios años atrás en una escuela mágica exclusiva para niñas en Suiza, pero todas ellas tenían padres mágicos y no necesitaban que les enseñaran las cosas básicas. Hermione le podría decir en que aspectos debería explayarse en mayor detalle, y lo que los nacidos de muggles podrían entender por su cuenta.

Hermione se sentó detrás de Draco y Harry, quienes estaban aplaudiendo a Viktor Krum mientras ingresaba su nombre en el Cáliz. Viktor miró a los chicos y les sonrió, y su sonrisa se amplió al ver la cabellera melenuda detrás de ellos. Hermione se ruborizó y bajó la mirada a su libro. El Buscador búlgaro era bastante... interesante, a pesar de ser tres años mayor que ella.

Harry observó con una sonrisa como Cedric Diggory entraba con sus amigos para dejar caer su nombre en el Cáliz. A Harry siempre le había caído bien Cedric, cualquiera que pudiera controlar a los gemelos Weasley y conseguir que "usaran sus poderes para el bien" era un héroe en su libro. Un grupo de chicas que daban risitas lo seguían, y los ojos de Harry fueron atraídos por Cho Chang. Ella se había puesto muy bonita este año... o quizás era él quien recién lo estaba notando. Ella notó su mirada y le sonrió. Harry siempre había sido amable con ella, inclusive después de que ella ocupara la posición de Buscador en el equipo de Ravenclaw, y compitieran uno contra el otro.

Harry sonrió de forma algo tonta a Cho y después sacudió la cabeza. Rara vez hablaban uno con el otro, normalmente ella iba a la Reserva uno o dos días antes de la escuela para hacer sus compras, y hablaba bastante con Martin Prewett, el hermano de Mafalda, quien estaba en su año. Pero Harry la veía en su mayor parte a una mesa o dos de distancia a menos que estuvieran debatiendo en algún tema con sus compañeras en Ravenclaw: Hermione, Padma y Mafalda.

Al fin el entretenimiento esperado llegó: los gemelos Weasley hicieron una entrada grandiosa. Ellos le habían a Severus pedido usar su laboratorio la tarde anterior. Severus no se dejaba engañar por sus sonrisas angelicales, pero de todos modos le divertía observar los planes de Fred y George, así que se los permitió.

Severus se encontraba en un espacio contra la pared, perdido en las sombras, como normalmente prefería estar. Sonrió un poco al ver a los gemelos tomando una poción envejecedora mientras Cedric rodaba los ojos y Hermione fruncía el ceño, diciéndoles que eso nunca resultaría.

Severus había sentido una creciente sensación de desastre inminente desde la llegada de las otras escuelas, y ahora al ver el Cáliz de Fuego y los estudiantes excitados esa sensación se intensificó.

A veces, Severus se preguntaba si no tendría un talento latente en precognición... o si tan sólo era que siempre parecía haber peligro en el horizonte para Harry y él... y sus amigos, concedió con una mueca. Sin embargo, consiguió sonreír al ver cuando los pedazos de pergamino que habían metido los gemelos al Cáliz eran expulsados y los mismos gemelos aterrizaban sobre sus traseros, ahora mostrando largas barbas y cabello gris. Además tenían letreros brillantes en sus frentes que leían: «Bobalicón 1» y «Bobalicón 2». Ginny rápidamente cuchicheó con Colin Creevey, quien sonrió y de inmediato les tomó varias fotografías.

Los gemelos comenzaron a pelear entre ellos y los otros estudiantes empezaron a reírse hasta que otro grupo entró en la antecámara. Las estudiantes francesas pasaron junto a ellos con resoplidos condescendientes. Los magos se pararon en seco para ver a Fleur Delacour pasar para dejar caer su nombre en el Cáliz junto con una o dos brujas más de Beauxbatons. Las brujas de Hogwarts en su mayoría la miraron a ella con ceño fruncido, molestas con la cantidad de atención que parecía generar Fleur... asi como las demás brujas francesas, ya que estaban en el tema.

Durante el resto de la tarde los estudiantes se pasearon por la sala, yendo y viniendo en grupos que charlaban hasta que fue tarde. Después el Cáliz fue llevado al Gran Salón y la cena servida.

Severus se sintió más inquieto cuando Dumbledore fue alegre hacia el Cáliz dando un discurso dramático y llamando a los campeones de cada escuela―. Fleur Delacour... Viktor Krum... Cedric Diggory... ―cada nombre fue recibido con gritos y aplausos de las escuelas. Los campeones fueron hacia el cuarto de atrás para recibir las reglas y para dar oportunidad a los del ministerio para sacarse fotos.

Severus pensó que su tensión disminuía, pero entonces se disparó... y del Cáliz brotó una llama azul de nuevo. Severus se paró, la piedra de hielo en sus entrañas convirtiéndose en una roca.

Y seguro que sí, su ansiedad fue recompensada con otro trozo de pergamino surgiendo del Cáliz. Dumbledore notó la mirada de horror de Severus y se volteó a tiempo para recibir el pergamino. Su cara se vio amenazante... y después extrañamente ladina antes de gritar―: ¿Harry Potter?... ¡Harry Potter!

Harry se puso de pie tambaleante, escuchando susurros de "él no tiene diecisiete..." "...es un tramposo...", y en algunas mesas con estudiantes mayores estos estaban enojados, mientras que los menores se veían algo envidiosos. En la mesa de estudiantes de cuarto año había diversos grados de descontento. Dudley parecía asombrado, y Ron sentado junto a él se veía alterado y tal vez celoso. Hermione y Mafalda se veían desaprobadoras... Harry pudo escuchar como Hermione mascullaba acerca de las reglas que acababa de romper. Draco, empero... Harry casi se detuvo a golpear la nuca de su amigo... Draco se veía extático, orgulloso de que Harry hubiera conseguido hacer esto.

―Estupendo... quiero escuchar todos los detalles después de los regaños y te manden de regreso... ―siseó Draco, sonriendo ampliamente a Harry. Harry suspiró, Draco quedaría aplastado cuando descubriera que Harry no había hecho esto.

Harry fue hacia la mesa de profesores donde Dumbledore tenia una mirada vaga de satisfacción, y Severus abandonaba su estado de horror paralizado. Un furioso―. ¡NO! ―del profesor Snape silenció la mayoría del Salón... aun hasta a Karkarov y Madame Maxime que habían comenzado a espetar protestas.

Harry tembló al ver un Snape totalmente enfurecido, y un buen porcentaje del cuerpo estudiantil recordó por qué tener un padre que trabajaba en Hogwarts podría ser problemático. Unos pocos de primer año dieron un grito y se metieron debajo de la mesa al ver a Snape descender sobre Harry.

Severus alcanzó a Harry y lo tomó por un brazo, dando vuelta y guiándolo con rapidez más allá de la mesa principal hacia la cámara donde habían desaparecido los otros campeones. Dumbledore tuvo que apresurarse a seguirlos, cualquier alegría que sintiera porque Harry tendría que competir, y quizás aprender nuevas habilidades, desaparecida. Había notado no sólo la ira de Severus en los ojos del Maestro de Pociones, sino también la resolución que le había servido bien a Dumbledore durante la última guerra. Él sabia que esa resolución esta vez iba a ser empleada en su contra.

Un horrorizado Cornelius Fudge y Bartemius Crouch les siguieron, dejando el Gran Salón en medio de un estallido de argumentos y gritos. Neville y Blaise fueron especialmente virulentos en sus dichos, y algunos prefectos Slytherin los silenciaron con unos maleficios, siseando que los Slytherin cerraban filas entre los suyos... aun cuando fuera sólo en público.

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Harry se encontró bombardeado inmediatamente con preguntas a viva voz acerca de si había ingresado su nombre. Severus no se molestó en añadir su voz, sólo miró a los ojos a Harry esperando su respuesta.

Harry sostuvo deliberadamente su mirada―. No, yo no puse mi nombre dentro de el Cáliz de Fuego, ni le pedí a un estudiante mayor que lo hiciera por mi ―Severus se relajó un poco, y asintió a Harry dándole una palmada en el hombro, y se volteó a encarar a los otros ocupantes junto a él.

―Pero, es claro que está mintiendo... ―gritó Madame Maxime, llegando a volcar una lámpara azul que colgaba que estaba en su camino. Estallaron otras discusiones mientras Moody protestaba que Harry no podría haber lanzado el poderoso Confundus que estaba seguro se había utilizado.

Dumbledore, entre tanto, estaba inmerso en un duelo de miradas con Severus, y Harry tenía su atención fija en ellos. Esta era una confrontación que todos ellos habían estado esperando... era un milagro que no hubiese sucedido antes. Todos sabían que eventualmente Dumbledore presionaría y Severus presionaría de vuelta. Pero Harry había esperado que eso sucediese después, después de que todas los Horrocruxes hubiesen desaparecido, a pesar de que todavía quedaba que pensar la que estaba en su cicatriz.

Crouch padre finalmente dijo en tono de queja que Harry Potter ahora era un campeón de Hogwarts, y Severus rugió:

―Harry y yo nos marcharemos entonces a Dragonsrest, Director. Usted recibirá el retiro oficial de Harry de Hogwarts en menos de una hora... así como mi renuncia. Harry no puede ser el campeón de Hogwarts si ya no asiste a esta escuela.

Crouch palideció dramáticamente, y Fudge pareció espantado. Madame Maxime enarcó una ceja. Albus estaba a punto de perder a su apreciado pupilo... ¿quizás a él le gustaría asistir a la escuela hermana de Beauxbatons: Loupbaton? Igor estaba igual de intrigado, a pesar de encontrarse menos seguro de que Harry Potter fuera a abandonar Gran Bretaña.

El aire de la antecámara se volvió pesada con la magia airada de el Director Dumbledore y su recalcitrante Maestro de Pociones. El ozono restalló mientras los observaban enfrentados. Esperaban que la cámara soportara el conflicto.

―Harry no dejara Hogwarts, Severus ―dijo Albus con un tono plano y calmado que de algún modo era más amenazador.

―Él no participará en este torneo para satisfacer tu 'necesidad de entrenarlo' ―siseó Severus. Abruptamente el pocionista lanzó con la mano izquierda un hechizo sin varita y sin palabras que estableció una barrera silenciadora, mientras que en la derecha sostenía su varita, en el brazo que mantenía sobre el hombro de Harry.

Esto provocó que la audiencia improvisada jadeara y mentalmente decidiera que Snape tenía mayores posibilidades de salir vivo en un conflicto contra Dumbledore del que hubiesen imaginado.

―Antes de que vayas más lejos... déjame asegurarte que si intentas forzar esto por medio de tus "poderosas conexiones"... yo me aseguraré de que tu ya no tengas conexiones de ningún tipo. Lucius y yo tenemos memorias de pensadero guardadas de Petunia cuando yo asumí la custodia de Harry, memorias de ti diciéndole a Vernon Dursley que Harry debía ser endurecido y no "criado para ser un debilucho consentido"... , y la escena donde te deshiciste de la trabajadora social y no hiciste nada acerca del abuso de Vernon, … y una de cuando dejaste a Harry en primer lugar abandonado en su puerta como si fuera una bolsa de basura. Sin contar con que todavía tengo la lista larga de lesiones que el Sanador grabó cuando llegó por primera vez a Spinner's End ―Severus observó como los ojos de Dumbledore parecían choqueados, luego un destello de traición, para después quedar congelado en una máscara neutral―. Te removerían de tus cargos por atar la magia de Dudley cuando era tan joven, nada más eso te arruinaría. Con cargos presentados por lo que le sucedió a Harry... tendrías suerte de librarte que te enviaran a Azkaban.

―Severus... ―comenzó Dumbledore en tono de ruego, pero la mirada sombría de Severus le indicó que sería en vano.

―Yo no actuaria así voluntariamente ni con alegría... pero lo haré si intentas detenerme. Harry no se pondrá en peligro por esto. Enseñarle es una cosa... dejarlo caer en el fondo de un pozo sin otro pensamiento es otra cosa.

Harry observó todo con trepidación. Estaba aliviado de que su papá no estuviera de acuerdo con que él fuera un campeón, pero sabía que el cisma que se abría entre Dumbledore y su padre no era bueno. Estaba algo decepcionado; él pensaba que el Director se había dado cuenta que Harry no era un pedazo de carne para ser usado como cebo frente al perro enloquecido en que se había convertido Voldemort. Aun así, debía hallarse una solución.

―Señor, creo tener una respuesta a este problema ―Harry jaló de la manga de Severus.

Dumbledore se volteó hacia él con algo de impaciencia, Severus le dio una mirada furiosa, sería mejor que el muchacho ni pensara en que competir era una buena idea.

―Los campeones solían tener "segundos o padrinos" que los ayudaban, y que tomaban su lugar cuando ellos estaban demasiado heridos para continuar… o... eh, muertos ―Harry comenzó, pero Dumbledore inmediatamente se iluminó al comprender.

Severus también entendió, pero sintió menos entusiasmo. Si Cedric llegaba a cortarse con un papel, Albus presionaría para que su padrino -Harry- compitiera.

―Si cualquier cosa llega a ocurrir que convierta a Harry en campeón... nosotros saldremos inmediatamente por la puerta grande. ¿Queda entendido? ―Severus miró fijamente a Dumbledore unos momentos. Albus asintió de forma seca, si, él comprendía muy bien.

Los otros no habían podido escuchar la confrontación, pero sí cuando le dijeron que Harry Potter no era un campeón, sino el padrino de Cedric, y que los otros campeones pronto también contarían con padrinos. Ellos parecieron confundidos, pero dispuestos a seguir con esto si eso significaba que Hogwarts ya no tendría dos campeones. Fudge hizo callar a Crouch cuando este empezó a balbucear que eso no sería posible. El Ministro no sabia a que estaba jugando Albus, pero si eso hacia que Harry Potter continuara en Hogwarts y fuera del Torneo, estaba totalmente a favor.

Ellos dejaron la antecámara y fueron hacia el Gran Salón. Los campeones iban en fila con Madame Maxime detrás de Fleur, Igor detrás de Viktor, y Severus detrás de un nervioso Cedric, con Harry frente a Cedric.

Dumbledore fue hacia el Cáliz de Fuego, con Crouch y Fudge flanqueándolo. Dumbledore ondeó su varita y sudó mientras lanzaba hechizos. Moody detrás de él, tenia el ceño fruncido, no se suponía que esto sucediera así, pero cuando menos Potter estaba en el Torneo, de una u otra forma; él podía trabajar con eso.

Al fin, el Cáliz cumplió con los deseos de Dumbledore, y él se echó para atrás para lanzar un leve Sonorus, lo bastante fuerte para ser escuchado.

―Hasta el 1700's, el Torneo de los Tres Magos contaba con "Padrinos o Segundos" disponibles para ayudar a los Campeones, que tomaban su lugar en caso de una lesión o de su muerte... Aparentemente, con el edicto de que solamente los mayores de diecisiete años podían competir, el Cáliz de Fuego determinó añadir a los padrinos de regreso al Torneo. Harry Potter fue elegido como padrino de Hogwarts... ―el Cáliz arrojó dos pergaminos más hacia Dumbledore―... y Selena D'Ville será la madrina por Beauxbatons... y Vanyel Marsden es es padrino por Durmstrang.

Hubo gritos celebratorios aliviados de muchos, esto quería decir que nada le había sido arrebatado a Cedric Diggory, y que habría un solo campeón de Hogwarts. Blaise y Neville siguieron enojados y algo celosos... tenía que ser Potter el "padrino", a ellos también les habría gustado tener una oportunidad. Consiguieron susurrar a su alrededor que si magos menores de diecisiete podían ser los padrinos... entonces todos deberían haber tenido esa oportunidad. Unos pocos fruncieron el ceño y concordaron con vacilación.

La fiesta continuó y todos regresaron a sus asientos. Todos los Slytherin se agruparon alrededor de Harry para felicitarlo jovialmente por su astucia, muy pocos parecieron incómodos por esto. Los gemelos Weasley se acercaron al grupo y añadieron comentarios de admiración... ahora que el estatus de su compañero de Casa ya no estaba amenazado, aprobaban el logro de Harry.

Harry trató débilmente de insistir que no había colocado su nombre dentro, y esto sólo le valió empujones de camaradería y guiños por parte de sus compañeros de Casa. Al final, Harry se rindió y replicó a sus preguntas de cómo o por qué lo había hecho con una sonrisa de medio lado y alzando un hombro de forma casual. Los Slytherin encontraron esto divertido, para alivio de Harry, y cuando la cena concluyó huyó a su dormitorio seguido de cerca por Draco.

Harry se preparó para una andanada de preguntas por parte de Draco, pero su amigo se quedó parado junto a la percha de su búho acariciando sus plumas, murmurándole un par de minutos. Después se volteó hacia Harry y pareció intrigado.

―¿En realidad no colocaste tu nombre en el Cáliz, o sí? ―preguntó Draco a Harry. Harry negó con la cabeza y dejó que Draco pensara en ello por un rato―. ¿Alguien esta tratando de matarte de nuevo, entonces? ―suspiró Draco con resignación, y Harry asintió haciendo una mueca.

―Quien quiera que puso mi nombre dentro no es un amigo... eso es seguro ―los ojos de Harry llamearon de rabia, hacia horas que quería descargarse―. Y no fue un estudiante. Manipular el Cáliz para que aceptara mi nombre conlleva mucho poder y conocimientos. Ya viste como Dumbledore sudó tratando de hacer que el Cáliz proveyera más nombres, para hacer que yo quedara como un padrino, y hacer parecer que esa era la intención del Cáliz.

Los ojos de Draco tomaron un brillo calculador―. Necesitamos hacer una lista de magos y brujas que hayan tenido acceso al Cáliz de Fuego desde el miércoles en la noche hasta que sacaron los nombres... no puede haber muchos con el poder mágico y la instrucción para conseguir pasar las restricciones.

Harry asintió, ahora con la determinación sombría de hallar a quien lo puso en esa posición. Él odió ver la mirada de decepción y enojo en su padre cuando pensó que Harry había hecho eso. En realidad nunca había estado más contento que su padre fuera un Maestro de Legilimancia.

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Severus escribió una carta... una carta muy larga... ventilando toda su rabia y describiendo unas cuantos tipos de muertes que podría brindarle a Dumbledore o a quien fuera que puso el nombre de Harry dentro del Cáliz. Finalmente, se quedó sin palabras, ni descripciones de torturas, y firmó. Hizo un duplicado para Lucius, y otro para Tom. Tom se divertiría, y Lucius pensaría en formas de implementar las torturas y las muertes.

Con su rabia un poco apaciguada, escribió una carta algo menos incandescente para Rosmerta y le aseguró que tenía las cosas bajo control... al menos eso esperaba.

Estaba demasiado alterado para dormir, así que empezó a hacer planes y maneras de asegurar la seguridad de Harry en el perímetro de las tareas que seguirían. Bufó, él iba a necesitar cuidar de un Hufflepuff... vaya decepción, pero no le caía mal Cedric, así que suponía que eso sólo le sería fastidioso.

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Severus soportó más o menos bien las dos semanas siguientes, cuando menos ya no tenía los deberes de Jefe de Casa, eso recaía ahora sobre Aurora Sinistra.

Albus era rígidamente cortés, pero en sus ojos había una rabia helada cuando Severus estaba presente. A Severus no le gustaba esta nueva actitud, pero sabía que el viejo hechicero se pondría furioso ante la amenaza a su posición en el mundo mágico. Sin embargo, sin esa amenaza Dumbledore hubiera hecho que Harry fuera el cuarto campeón. Crouch ya lo había declarado así.

Con suerte, ya se le pasaría a Dumbledore el enojo. Mientras tanto, Severus podía soportar las pequeñas indirectas y desprecios. Ahora solamente contaba con la mitad de elfos domésticos para limpiar los salones de clases y calderos... pero eso sólo le significaba supervisar más castigos mientras revisaba las pruebas y tareas. Los gastos para el inventario le fueron cortados un poco... así que los estudiantes se encontraron aprendiendo a cosechar sus propios ingredientes en los invernaderos; Sprout estaba feliz de revisar eso en sus clases.

El peor golpe fue cuando Dumbledore hizo que los elfos dejaran de ofrecer café para el desayuno... pero ahí todos tuvieron que sufrir con el mal humor de Severus. Minerva decidió enviar una lechuza veloz a Rosmerta para que enviara a Severus una bolsa grande de granos de café y una cafetera. De modo que Severus hechizó la cafetera para que estuviera listo su café cuando se levantaba en la mañana, lo cual en el fondo fue mejor. Rosmerta y Elizabeth le enviaron una copa que mágicamente contenia la capacidad de toda la cafetera; Beth la había escogido, puesto que era de cristal y tenia unos unicornios similares a los que él conjuraba para ella.

Severus había esperado que Albus se limitara a molestarlo a él, pero hubo algunas cosas dirigidas a Harry. Zabini y Longbottom habían comenzado una especie de campaña de odio en contra de Harry, ellos insistían que no habían conjurado las chapas que decían "Potter Apesta" que algunos estudiantes usaban... aquellos que sentían que deberían haber tenido la oportunidad de ser los "Segundos" del campeón. A pesar de ello, Blaise y Neville se estaban convirtiendo rápidamente en unos parias en Slytherin por usarlas, por romper el código interno de Slytherin de presentar un frente unido frente a los ataques. Crabbe y un renuente Goyle también los usaban, pero la mayoría sabía que Crabbe no tenia voluntad propia, y que Goyle no tenia elección, así que no los molestaban.

Dumbledore explicó con cuidado que no tenia caso insistir con los estudiantes para que desistieran y que era "el derecho de los estudiantes de expresarse".

Y luego estaban las entrevistas con Skeeter. Severus había quedado atónito de que Dumbledore estuviera de acuerdo en dejar que ella hiciera las entrevistas para el Profeta Diario, y que no le advirtiera de antemano: Después de todo, "¡él no le había informado a los otros padres de los campeones ni a sus padrinos!", consiguió decir Dumbledore con una mirada casi de perfecto desconcierto.

Así fue como Severus estaba sentado en la mesa de profesores cerca de fines de noviembre, con la primera prueba a sólo dos semanas de distancia, mirando con enojo las entrevistas de la Skeeter. «Harry, el padrino de doce años de edad...» . Severus habría pensado que los periódicos ya habían aprendido su lección en ser más verídicos. Dumbledore miraba su diario con ojos centelleantes... luciendo satisfecho. La mandíbula de Minerva estaba apretada, ella estaba teniendo dificultad en mantenerse fuera del feudo entre los dos magos, ya que sentía que interferir lo empeoraría.

Severus se puso de pie abruptamente, con el diario apretado en su puño, le demostraría a Dumbledore que no le afectaban esas mezquindades. Fue caminando con paso determinado hacia los cuartos años, dejando que su rostro tuviera un viso amenazante. El Gran Salón gradualmente se quedó en silencio mientras dirigía una mirada aprensiva a Harry.

―¡Potter! ¡Me has estado mintiendo todo este tiempo! ―dijo con voz fuerte, ignorando los balbuceos de Harry de "¡Qué! ¿cómo... cuándo?!"―. ¡Me hiciste creer que tenías catorce años! … ¡Aquí dice que tienes solamente doce! ―enseñó el periódico a Harry, y su voz descendió a un tono sarcástico―. ¿Seguramente un periódico tan respetable como el Profeta Diario no engañaría al público con falsedades? ―estallaron risitas―. ¡Cincuenta puntos menos a Slytherin por permitirme creer que tenías catorce!

Hubo un jadeo colectivo de los estudiantes. ¡Snape le había quitado puntos a Slytherin! Dos Hufflepuff de primer año se desmayaron y los Ravenclaw hicieron votos de revisar las runas o las cartas astronómicas para ver si se venia el fin del mundo. Harry volvió a balbucear débilmente "¿cincuenta puntos...?"

―... Y sesenta puntos a Slytherin por ser capaz de realizar hechizos de cuarto año cuando es claro que tienes solamente doce años... ―Severus salió por las puertas dramáticamente con un revoloteo de túnicas, dejando a los estudiantes aliviados y riéndose... después de todo el mundo no iba a acabarse.

El único que no se vio divertido fue Dumbledore.

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N/T: ¿Soy la única que quisiera estrangular a Dumble? Muchas gracias a todos los lectores, especialmente a mis fieles comentaristas. Un abrazo.

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Editado 19NOV2020