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3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 124: "La despedida de Yvane"

Tom Riddle blasfemó al ser jalado a Merlín-sabe-donde por un traslador. Lo peor era que no tenía bien agarrado a Harry, apretó la mano en el borde de la manga de Harry lo mejor que pudo , y podía ver llegar el final del rastro de traslador cuando finalmente perdió el control. Al caer prematuramente del hechizo del traslador captó la imagen de un cementerio. Vio que el suelo se acercaba y se quejó aun antes de golpearlo. La parte de atrás de su cabeza se golpeó contra una lápida haciendo que todo se volviera oscuro... incluso antes de quedar inconsciente.

Cedric y Harry aterrizaron con unos golpes desagradables en frente de un mausoleo con el nombre «Riddle» en el frente. Había cerca de allí un caldero enorme, casi tan alto como Harry, que burbujeaba de forma amenazante. Harry gruñó con temor, reconociendo el nombre y lo que significaba, y que ese caldero no significaba nada bueno incluso antes de ver a Pettigrew aproximándose.

Peter Pettigrew era seguido por una figura que usaba capa y capucha quien espetó―: Mata al que sobra...

Peter sonrió con malicia y apuntó a Cedric con su varita, gritando―. ¡Avada Kedavra...!

Harry le gritó a Cedric y lo empujó lejos del verde esmeralda que acechaba sus pesadillas. Cedric trastabilló alejándose, y la luz rozó su espalda al caer sobre la Copa y desaparecer.

Harry suspiró con alivio hasta que la voz gruñó de nuevo―. Vaya, vaya, vaya... al fin estás aquí... ―había satisfacción rezumando de la figura baja encapuchada. La cicatriz de Harry explotó de dolor, ocasionando que se doblara sobre sí mismo en agonía.

Pettigrew ondeó su varita hacia Harry, y este voló de espaldas y se descubrió atado a una lápida lisa y alta. Para su espanto, sus brazos estaban atados demasiado apretados para poder alcanzar su varita, que estaba segura en su funda debajo de su manga izquierda.

El par de magos rieron a carcajadas con insanidad, como si todo esto fuera una broma brillante.

La figura encapuchada fue hacia al caldero y se afanó sobre éste mientras Pettigrew se regodeaba―. Tu serás de gran ayuda con esto, mi querido Harry, este ritual revivirá completamente a mi Amo y te robará tus protecciones... ―el animago encorvado se rió otro poco más antes de ser llamado por el otro mago.

El encapuchado, quien Harry asumió se trataba de Voldemort, comenzó a desvestirse, revelando piel pálida y ligeramente verdosa, y Harry cerró los ojos con horror. Podía escuchar al mago metiéndose dentro del caldero, el ruido de salpicaduras le decía que había entrado en el brebaje burbujeante.

Harry escuchó como Pettigrew comenzaba un cántico y abrió los ojos al escuchar otro salpicar, y Pettigrew dijo―: ¡Hueso del padre, otorgado sin saberlo, renovarás a tu hijo!(1) ―El mago ahora lucia menos arrogante, estaba pálido y gimoteó al sacar una daga de plata―. Carne del vasallo... v-v-voluntariamente ofrecida... revivirás a tu Señor...

Peter, con la mandíbula apretada y ojos enloquecidos, se amputó la mano derecha dejándola caer dentro del caldero. Harry, quien se dio cuenta de lo que el mago estaba a punto de hacer y cerró sus ojos con fuerza antes de que la daga actuara. Para volver a abrirlos aterrado al escuchar los pasos vacilantes de Pettigrew acercándose a él con esa daga apretada en la mano izquierda.

―¡No no no no…! ―Harry gritó con desesperación, pero Peter solamente hizo una mueca y tajó el brazo derecho de Harry cerca de la hendidura del codo. Pettigrew reunió algo de sangre con torpeza en un vial. Harry observó con repugnancia como su sangre era añadida al caldero.

La superficie del líquido parecía como si estuviera cubierta de diamantes, la luz centelleaba y salieron chispas del líquido al sisear y comenzar a hervir ferozmente.

―Que se ahogue... que salga todo mal... ―Harry repetía una y otra vez en un susurro, desesperado que lo que fuera que intentaba hacer Pettigrew no funcionara.

Del caldero salió de repente vapor en forma de nube, espesa, como un mal día de neblina en Londres, oscureciendo lo que estaba sucediendo, para alivio de Harry.

Acababa de ver como se evaporaba el caldero cuando una figura desnuda surgió en medio de la neblina.

―Mi túnica ―dijo una voz arrogante e imperiosa. Harry observó como un estremecido Pettigrew de algún modo ayudaba a la figura delgada a ponerse una túnica negra, logrando su objetivo a pesar de tener una sola mano.

La mente de Harry se congeló... Voldemort había parecido más lastimoso que aterrador en sus visiones, cuando era petiso y verdoso. Ahora esta forma era alta, delgada, pero musculosa y mientras que seguía siendo pálido no lo era de un modo enfermizo. Harry esperaba con desesperación que no se viera como Tom, sería espantoso tener que batallar con alguien que pareciera el gemelo de su hermano.

La figura se volteó levemente, y Harry consiguió divisar con dificultad en medio de la niebla que se disipaba que el cabello del hombre era más oscuro que los rizos color caoba de Tom, y mucho más largo a como éste lo usaba, lo que le restaba su forma ondulada. La cara se veía mucho mayor y tenía un aspecto levemente fundido que escondía los pómulos y las facciones. Harry se relajó con alivio, nadie pensaría que estaba emparentado con Tom... especialmente con esos ojos rojos color rubí que estaban llenos de locura y odio.

Una vez que estuvo vestido, el mago alzó su capucha y dejó su rostro en las sombras. Harry ahora podía sentir el poder que rodeaba al mago, un poder que no estaba presente cuando Harry llegó por primera vez y cundo el mago mucho más bajo estaba allí.

Voldemort ahora había resucitado con plenos poderes una vez más.

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Albus Dumbledore, Hugo Savage y Rufus Scrimgeour llegaron a la escena junto con varios Aurores, cadetes y estudiantes.

La entrada al laberinto se había convertido en un punto de interés para los estudiantes, ya que todos sabían que formaba parte de la tercera tarea. Ellos pasaban horas intentando pensar en que bestias o trampas se encontraban en el laberinto. Aurores y cadetes patrullaban mucho la entrada para asegurarse de que nadie ingresara o intentara entrar, ya que las protecciones que lo protegían eran dolorosas al ser perturbadas. Se podía realizar allí Aparición allí, ya que los rescatadores necesitarían poder retirar a los competidores si pedían auxilio, y se encontraba justo más allá de las protecciones mágicas de Hogwarts.

Varios Aurores cadetes habían presenciado como los estudiantes y Tom Riddle habían desaparecido, y después como Malfoy y Snape discutían con Moody y Desaparecían. Ellos dieron la alarma que alertó a Dumbledore. Scrimgeour y Savage vinieron con él, curiosos acerca de lo sucedido en el laberinto.

Ellos descubrieron allí a Moody gritando y agitando los brazos, insistiendo que alguien había manipulado el traslador para dispararse antes―. Probablemente fueron Snape y Malfoy, puesto que ellos se fueron justo después de que los tres muchachos desaparecieron con la Copa del torneo...

Scrimgeour se acercó a Moody, con la intención de interrogarlo con dureza. Moody nunca se comportaba de esta manera despotricando y desvariando. Claro, por cualquier traspié empezaba un alegato acerca de 'vigilancia constante', pero nunca se trataba de rabietas incoherentes como esta.

"Moody", sin embargo, se encontraba en medio de una pataleta, sin darse cuenta que estaba sobreactuando. Había hecho un muy buen trabajo imitando a Moody, pero había cometido errores ocasionales. Por suerte, ninguno de esos errores había ocasionado una verdadera sospecha... hasta ahora.

Afortunadamente para "Moody", Cedric Diggory y la Copa del torneo reaparecieron en ese momento ocasionando gritos entre los estudiantes y ansiedad por parte de profesores y Aurores.

Cedric se encontraba en mal estado, ser atrapado en la estela de la maldición asesina era perjudicial. Estaba tendido, respirando entre medio de estertores, no respondía a estímulos y sus ojos estaban fijos en la nada. Dumbledore y Savage conjuraron con rapidez una camilla y lo llevaron a la Enfermería, seguidos por la mayoría de los estudiantes y varios de los Aurores en entrenamiento.

Scrimgeour volvió su atención hacia Moody, quien comenzó a sacudirse espasmódicamente un poco. Rufus pensó que se trataba de nervios, pero Tonks avanzó hacia adelante y le quitó a Moody la petaca que tenia en la mano, la llevó a su nariz, y después la movió debajo de la nariz de Rufus.

―Poción Multijugos ―espetó Rufus, y se volteó hacia los Aurores―. Aprésenlo ―No tuvieron que esperar demasiado para que los espasmos empeoraran.

El ojo de "Moody" cayó de su sitio, así como su pierna artificial para hacer sitio a los miembros reales del mago. Los Aurores mantenían sus varitas apuntadas hacia él mientras finalmente cambiaba en sí mismo. La mayoría de ellos eran demasiado jóvenes para recordar al mortífago Barty Crouch Junior, pero Scrimgeour sí lo recordaba, a pesar de quedar consternado de descubrir que un segundo escape de Azkaban había pasado desapercibido.

Dora retrocedió del grupo de Aurores y hecho a correr hacia la Enfermería para informarle a Dumbledore que una vez más su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras era un peligro para los demás.

Scrimgeour se encontraba a punto de dar órdenes concernientes a Barty Crouch Junior, cuando Malfoy y Snape regresaron con aspecto furioso. Ellos habían seguido el rastro del traslador hasta Upper Flagly en Yorkshire, para perderlo allí. Habían tratado de conjurar más encantamientos rastreadores, pero Harry, Tom y Cedric estaban demasiado lejos de allí o había protecciones mágicas bloqueando su rastreo.

Lucius y Severus regresaron a Hogwarts a la entrada del laberinto, esperando reunir una partida de búsqueda, solamente para encontrarse allí con Scrimgeour y un no-tan-muerto-como-pensaban Barty Crouch Junior en su custodia, y una gran número de varitas apuntadas en la dirección de ellos dos.

Rufus esta vez no dejó nada al azar. Malfoy y Snape fueron desarmados e inmovilizados, lo que hizo imposible que Malfoy alcanzara su traslador.

―Se encuentran bajo arresto por colaborar e instigar el secuestro de dos estudiantes y un empleado de la Reserva de Dragones, así como intento de homicidio... el chico Diggory regresó más muerto que vivo. Lo interrogaremos para descubrir exactamente qué planes han puesto en acción.

Lucius y Severus se debatieron para protestar, para discutir, para decirle a Scrimgeour que estaba comportándose como el idiota del pueblo, más allá de cualquier acción cometida por Cornelius Fudge. Desafortunadamente, las restricciones sobre ellos también los silenciaban.

Rufus Scrimgeour sonrió con satisfacción mientras los tres Mortífagos eran retirados del lugar. Cuando menos ellos estaban ahora donde los quería.

Igor Karkarov, quien había estado escondido detrás de un arbusto, corrió hacia su barco. Esto no podía ser nada bueno... y él no tenía ninguna intención de quedarse esperando a que el ministerio lo capturara por ser un mortífago, y un posible colaborador en lo que fuera que había sucedido.

Scrimgeour miró a su alrededor, intentando decidir cuánto esfuerzo poner en intentar rastrear a los estudiantes perdidos y al Cuidador de dragones Tom Riddle. Se dirigió hacia uno de sus Aurores, que le era leal, para organizar una búsqueda y usar a los otros Aurores y cadetes que estaban todavía en Hogwarts.

Con la búsqueda en progreso, se fue vía traslador de regreso a las celdas de detención del ministerio y miró a los tres Mortífagos con una sonrisa.

―Lleven a Crouch a interrogación ―suspiró Rufus con felicidad y continuó―. A los otros dos los mantendremos en las celdas de admisión en Azkaban... como es nuestra opción, ya que querremos interrogarlos de uno a la vez, y puede que debamos interpelar a Crouch por días, o incluso semanas...

Los Aurores de Rufus sonrieron con malicia y arrastraron a los dos hacia el sistema de Flú. El rostro de Lucius expresaba algo de su ira reprimida, pero la cara de Severus estaba curiosamente en blanco. Él sabía que esto se venía desde el momento de su arresto. Scrimgeour odiaba a todos los Slytherin que eran oscuros, y especialmente a aquellos que tenían la marca oscura. Severus tenía dificultad en culparlo por esto... pero se esperaba que Scrimgeour comprendiera que un compañero Slytherin podría cambiar de mentalidad cuando se le presentaban buenas razones para hacerlo... y tanto Lucius como Severus tenían buenas razones. La actitud de que «los leopardos nunca cambiaban de manchas» pertenecía a las otras Casas... no a Slytherin.

De modo que Severus se rehusaba darle a Rufus ni una pizca de satisfacción, y se forzó a mantener un rostro estoico mientras fue enviado por flú a una pequeña barraca a través del angosto mar de Azkaban. Ellos fueron empujados dentro de unos botes y cruzaron hacia la isla desolada, desde ya tiritando. Severus recordaba muy bien su corta estadía dentro de una celda después de la primera guerra, mientras esperaba ser rescatado por Dumbledore. Eso lo había sensiblizado hacia los Dementores, y tenerlos cerca iba a ser una tortura. Justo como pretendía, Scrimgeour, sin ninguna duda.

Esta vez, pensó Severus con miseria, no podía depender en un rescate por parte de Dumbledore... él podría dejar que se pudriera allí.

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Peter Pettigrew gimoteó y sostuvo su brazo izquierdo levantado hacia Voldemort, aferrando su brazo derecho que ahora carecía de la mano cerca de su pecho.

Voldemort envío sus emplazamientos a presentarse con una sonrisa.

―Veamos quién es lo bastante estúpido para responder a mi convocatoria esperando mi agradecimiento... y quién es demasiado cobarde para responder... ―Voldemort miró hacia abajo al animago que temblaba e hizo una mueca. Una decepción tenerlo sólo a él aquí, a pesar de que esperaba que Barty pudiera escaparse de Hogwarts para unírsele. Ondeó su varita, y una mano plateada se formó en el brazo derecho de Pettigrew, sellando la herida. Era mejor que sus tropas lo vieran como un amo que recompensaba la lealtad.

Uno por uno los Mortífagos Aparecieron, usando sus capas y máscaras.

Harry permaneció en silencio, esperando una oportunidad para escaparse. ¿Dónde se encontraba Tom? Harry sabía que su hermano lo había agarrado por la camisa, pero no había hecho todo el viaje con ellos. ¿Se encontraba herido? … ¿o muerto?

Voldemort observó con una ira que iba lentamente en aumento como uno por uno llegaban los Mortífagos. Ellos no habían hecho ningún esfuerzo por encontrarlo, sabía que no. Cuando primero quedó descarnado por el mocoso Potter vagó de sitio en sitio escuchando las conversaciones donde consideraban que el Señor Oscuro, cuyo nombre aún temían pronunciar se consideraba desaparecido, para siempre, esperaban. Incluso la mayoría de sus seguidores esperaban eso.

Él se dejó llevar a la deriva, lentamente reuniendo un poco de su poder y descubrió a Quirrell. Él hizo su movida, pero encontró muy poco en materia de ayuda. Él se esperaba que después de los rumores de su participación en eso, lo buscarían. Y si alguno intentó hacerlo, no fueron muy buenos en su búsqueda.

Y ahora aquí estaban frente a él, cambiando su peso de pie en pie con intranquilidad, esperando recibir uno o dos crucios.

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Tom P. Riddle ascendió mentalmente a la superficie. Recuperando con renuencia la conciencia, tenía un dolor de cabeza agudo que venía derecho de los círculos más calientes del infierno. Podía escuchar que alguien amonestaba a un grupo de personas y parecía ser bastante liberal usando la palabra 'crucio'.

Parpadeó repetidamente y blasfemó, ¿por qué no había ninguna luz? Con todas esas personas alrededor debía haber alguna luz. Una bola de hielo se formó en su estómago al llegar lentamente a la conclusión de que no es que no hubiera ninguna luz, sino que él no podía ver nada. El golpe en la parte de atrás de la cabeza debía haberle provocado ceguera, y fuera a ser permanente o no, dependería de lo rápido que consiguiera tratamiento.

Mientras tanto, ¿cómo podía ayudar a su hermano?

Puedo guiarte... un poco ―ofreció Yvane con algo de ansiedad. Esta no era tampoco una situación que disfrutara―. Los dragones dependemos de más cosas que el sentido de la vista, pero no creo que pueda ayudarte a dirigir hechizos. Necesitamos un plan diferente...

―Bueno, necesitamos de uno y rápido ―susurró Tom.

Un momento después, Yvane le susurró de regreso. Era un plan desesperado, pero con suerte funcionaría. Tom luchó por ponerse de pie, necesitaría intervenir pronto.

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Voldemort volteó su atención hacia Harry, ahora que lo que restaba de sus seguidores se encontraban adecuadamente intimidados. Esa estúpida bruja Zabini parecía pensar que él debería estar complacido con ella y su hijo. Bufó con desdén ante sus esfuerzos deplorable y le dejó saber que ellos necesitamos esmerarse más.

―Bien, nuestro célebre huésped... Harry Potter, quien sé que no necesita en realidad que lo presenten... ―Voldemort le sonrió al muchacho. Los Mortífagos se rieron entre dientes con nerviosismo, ansiosos de complacer a su Señor riéndose de cualquiera de sus bromas.

Un movimiento de la varita de Voldemort y Harry quedó libre. Harry se puso de pie con dificultad y encaró al Señor Oscuro. Miró a su alrededor, desesperado por una salida. Estuvo a punto de echar a correr, pero se detuvo al ver a su hermano avanzar tambaleándose desde detrás de un alto monumento. Los Mortífagos también lo vieron y se apresuraron a rodearlo.

Harry pudo escuchar trozos de conversación―... herida en la cabeza... ciego... ¿no es el 'hermano' de Potter? … Reserva de Dragones...

Voldemort estrechó los ojos. Su 'hijo' estaba aquí, y lastimado... ciego. No era tan listo ni tan poderoso como él suponía si había sido abatido tan fácilmente. Frunció el ceño descontento. Le hizo señas a los Mortífagos para que arrastraran a Tom hacia Harry, y lo arrojaron a sus pies.

Harry ayudó a Tom a levantarse sobre una rodilla, mientras que Tom le susurraba el plan y presionaba su varita en la mano derecha de Harry. La varita hermana. Harry recordó lo que eso significaba... y esto podría comprarles el tiempo que ellos necesitaban. Harry transfirió su varita a su mano izquierda; él nunca había conjurado usando dos varitas, puede que no funcionara, pero debía intentarlo.

Harry se irguió para enfrentar a Voldemort. Tom mantenía una mano en la chaqueta de Harry, se sentía desorientado sin el contacto para centrarlo. Voldemort casi había terminado su discurso acerca de ser un Señor misericordioso y que mataría a Harry 'rápidamente' tan pronto Harry se lo rogara. Voldemort ignoró a Tom, todavía sin estar seguro de si debería tan sólo disponer de él, sin molestarse en tratar de hacerlo cambiar de bando... no sería de utilidad si estaba ciego.

Harry levantó la varita de Tom temblando un poco. Sus vidas dependían de si hacia esto bien.

Voldemort, furioso porque Harry no se encontraba suplicando por su vida ni rogando por una muerte rápida, gritó―: ¡Avada Kedavra!

Harry gritó―. ¡Expelliarmus! ―al mismo tiempo que los dos hechizos colisionaron enzarzándose en una batalla de empujar la bola de energía mágica hacia atrás y hacia adelante.

Yvane desesperadamente estaba reuniendo poder y susurrando instrucciones y apoyo. No había intentando hacer que Tom obtuviera su forma de animago antes de esto, ya que Tom no estaba realmente interesado... y ahora tendría que ser todo comprimido sobre él, ya sea estuviera listo o no.

Harry estaba esforzándose y empujando todo dentro del hechizo mientras que Voldemort aullaba de rabia y le gritaba a sus mortífagos que no interfirieran. Él sabia que de no conseguir derrotar a Harry Potter por su cuenta bien podría romper su tarjeta de membresía del Club de Señores Oscuros y desaparecer para siempre.

Yvane finalmente sintió que estaba todo lo listo que podría, y le siseó a Harry. Harry sacó su propia varita y lanzó un encantamiento Patronus. Dividir su concentración era difícil, y el hechizo de Voldemort avanzó hacia él. El patronus-dragón pronto emparejó las cosas para Harry, cargando contra los sorprendidos mortífagos y ocasionando que Voldemort vacilara. El hechizo de Voldemort se interrumpió, y el Expelliarmus de Harry lo golpeó con fuerza. La varita de Voldemort cayó al suelo.

Yvane inundó a Tom con poder y lo ayudó a transformarse. El enorme dragón negro que emergió ocasionó mayor pánico entre las filas de Mortífagos, especialmente cuando aspiró profundamente... preparándose de forma obvia para llamearlos a todos ellos. Voldemort se apuró en buscar su varita para lanzar un escudo para ponerse a cubierto.

Harry se apresuró a subirse al lomo del dragón y le gritó a Tom que volara. Unos pocos aletazos y ellos estaban fuera de allí con el patronus-dragón atormentando a los mortífagos cubriendo su escape por un rato.

Para alivio de Tom, fue capaz de volar bastante bien como dragón, incluso estando ciego, usando sus otros sentidos. Harry lo guió, y consiguió dirigirse en la dirección correcta. Pronto ganaron suficiente altitud para captar una corriente de aire y dirigirse a toda prisa hacia Hogwarts.

Mientras iban volando Yvane le fue susurrando a los muchachos:

Me temo que mi tiempo ha terminado... ―dijo con pesar―. Este último esfuerzo para lograr la transformación a dragón se ha llevado lo último de mis fuerzas...

―No... por favor. Todavía te necesito ―le rogó Tom. Él no podía estar sin su dragón mentor... no podía estar solo de nuevo.

No, tú tienes muchas personas que te aman ahora... Nunca estarás solo de nuevo, eso te lo prometo ―lo regañó Yvane.

―Te echaré de menos ―hasta la voz mental de Tom estaba ahogada con sus lágrimas.

―Todos vamos a echarte de menos ―dijo Harry suavemente. También se alegró de poder decir adió.

Tom pudo sentir como la presencia de Yvane se iba desvaneciendo hasta desaparecer, haciéndolo sentir muy solo. Rugió su dolor y angustia, su primer amigo verdadero y mentor se había ido. Hubo un rugir cercano que le respondió, y sintió como el patronus-Yvane volaba junto a él y extrajo consuelo de ello, de que aún quedaba un remanente final de Yvane para apoyarlo.

El vuelo pareció interminable, pero al fin se encontraban circunvalando cerca del Lago Negro y Harry lo guió lo mejor posible. Hazelette entró en la conversación y le dio consejos acerca de como aterrizar. Tom aterrizó tropezándose y se ovilló en el suelo de manera miserable mientras varios profesores y Aurores corrían hacia ellos.

Harry saltó a tierra y observó como Tom se transformaba de nuevo en humano. La gente quedó muda, ¿un animago dragón? Virtualmente inaudito. Harry no gastó tiempo gritándoles que Tom se encontraba herido, que estaba ciego...

Los llevaron a la Enfermería, aunque los Aurores igual les espetaban preguntas a ellos. Harry los ignoró, y Tom estaba demasiado sobrecogido de pena para responder.

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El guardia asignado a las celdas de admisión normalmente no se encontraba muy ocupado. Los prisioneros que enviaban estos días a Azkaban ya habían sido enjuiciados y condenados. El tiempo que pasaban en detención mientras llenaban papeles solamente duraba unas horas. Sin embargo, estos dos... los Aurores le habían dicho que pasarían aquí varios días... quizás hasta semanas, y luego serían enviados de vuelta al ministerio para su juicio.

Ben también estaba bastante seguro de quienes eran. Los Aurores le habían dejado claro que él podía hacerlos tan miserables como quisiera... lo más probable es que estaban contando con ello.

Eso era bastante estúpido por su parte. Él no era tan lerdo como muchos de los guardias de Azkaban y no era tan despiadado. Los guardias iban y venían aquí. La mayoría eran magos o brujas que estaban severamente endeudados y necesitaban obtener mucho dinero en poco tiempo. Ben no tenía deudas, pero quería abrir un negocio con su hermano y pretendía hacer efectivo el cheque de pago al final del periodo de seis meses por el que había firmado.

Ben, puesto que conocía a estos magos, no tenia intenciones de indisponerse con ellos. ¿Qué tal si los liberaban? Malfoy era un poder en el mundo mágico, y el mago lo bastante estúpido para abusar de él terminaría pagando por ello en el futuro. Snape... bueno, una mirada a esos ojos color obsidiana le decían que si quedaba en libertad, Ben no sobreviviría lo suficiente para preocuparse por la venganza de Malfoy.

Ben inhaló hondo y caminó hacia las dos celdas. Estas eran pequeñas y solamente unos barrotes las separaban. Había unos pequeños inodoros en el fondo con unas cortinas raídas que los cubrían. Lucius ya se veía disgustado. Bueno, esa sería pronto la menor de sus preocupaciones.

―Bueno, los Aurores dijeron que ustedes se quedarían aquí por un rato... hay poco que nosotros podamos hacer al respecto ―dijo Ben con abatimiento, él no quería que ellos lo culparan por cualquier cosa que sucediera―. Me aseguraré que obtengan sus comidas, a pesar de lo escasas que sean. Tengo un par de mantas, aquí es helado incluso en esta época del año ―inhaló hondo―. Ellos enviaran a uno o dos Dementores una o dos veces al día, dependiendo de lo mal intencionado que se sienta ese día el Alcaide.

Malfoy y Snape lucieron descontentos al respecto... ¿y quien los culparía? Ben le dio un vistazo a la pila de pertenencias sobre la mesa. En su mayor parte capas y cinturones, ellos que no querían que los prisioneros se ahorcaran después de todo.

Lucius y Severus se fueron a la parte de atrás y se sentaron sobre los banquillos en cada una de las celdas mientras que Ben iba hacia su pequeña oficina. Las celdas de ingreso eran un poco mejores que las de la prisión misma. Los dementores no serían mejores, sin embargo.

Severus ya estaba tiritando y comenzó a susurrarle una advertencia a Lucius―. Los dementores pueden hacerte revivir tus peores recuerdos... pero eso no es lo peor. Ellos te roban la alegría de tus mejores memorias, eso es lo que desean en verdad de tí. Lo que es peor, tu puedes olvidar esas buenas memorias porque éstas ya no sustentan ninguna alegría para ti. Como el recuerdo de un evento, digamos tu primer vuelo en una escoba. Tu lo recuerdas porque sustenta mucha felicidad... si esa felicidad desaparece, se desvanecerá de tu mente y por más que lo intentes, la olvidarás ―Severus se estremeció de nuevo, y Lucius estuvo a punto de hacerlo―. La primera vez que estuve aquí, yo tuve que elegir entre las únicas memorias que tenía de mi madre y de Lily. No podía proteger todas mis memorias. Una por una tuve que irlas perdiendo. Yo protegí mis recuerdos de Lily, y tuve que tu renunciar a los recuerdos de mi madre. Apenas conseguía recordarla para cuando Dumbledore me sacó de aquí.

Lucius se quedó sin palabras por el horror. Se recompuso lo mejor que pudo―. Ahora tu eres mejor en Oclumancia ¿podría eso proteger mejor tus memorias?

Severus se encogió de hombros―. Quizás. Tal vez pueda durar un poco más ―sacudió la cabeza―. Es mejor que te conviertas en tu forma de zorro en el momento que ellos aparezcan. Te encontrarás más a salvo siendo el zorro.

Lucius se encorvó. Le parecía cobarde convertirse en un zorro mientras Severus sufría a solas. Aun así, permanecer como humano no ayudaría necesariamente a Severus. No parecía haber salida para esto.

―¿Alguna vez intentaste convertirte en animago? ―preguntó Lucius con desazón.

―Yo miré los libros un par de veces, pero como Dudley, en realidad tenía poco interés en ello. Tenía demasiadas otras cosas que hacer... ―Severus suspiró, ahora era demasiado tarde para intentarlo.

Una oleada de aire frío anunció que el Alcaide no perdía el tiempo en presentar a los residentes más nuevos con los Dementores

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N/T:(1) "Bone of the father, unknowingly given, you will renew your son. Flesh of the servant, willingly given, you will revive your master. Blood of the enemy, forcibly taken, you will resurrect your foe." (-Harry Potter y el Caliz de Fuego. © J.K. Rowling)

N/T2: T_T Pobre Tom... pobre Sev...

Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretención.

Editado 20NOV2020