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3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 127: "Anarquía en el Atrio"
En el momento que Draco y Dudley llegaron a Spinner's End, Petunia se puso en acción. Puede que ella no se manejara mucho en eso de la magia, ciertamente no era una vidente, pero cierto instinto maternal le decía que no tenía tiempo que perder escondiendo a su familia.
Durante los dos días anteriores ella había empacado cosas esenciales, con un sentimiento de déjà vu revoloteando en el fondo de su mente. Muchas de esas mismas cosas habían estado en las mochilas que Dudley y Harry empacaron cuando huyeron de Privet Drive. Ella esperaba elegir correctamente la ropa para Draco, a él no le complacería tener solamente ropa muggle.
Petunia suspiró mientras arreglaba su morral, y envió a Dobby a ayudar a Tori. Tori se encontraba un poco emocionada al descubrir que se iban en un 'viaje por carretera'. Aunque se encontró menos feliz de que no empacaran toda su habitación. Petunia dejó que Dobby metiera algunas de las cosas favoritas de Tori en esos "bolsos sin fondo", pero le especificó cuántas cosas y cuáles poner dentro.
Justo antes de que llegaron los chicos, ella revisó toda la casa, enviando los objetos de valor de vuelta a la Mansión Malfoy. Vaciló al ver el escritorio de Lucius y sus documentos, así que al final lo envió por completo a la Mansión, e hizo que Dobby colocara un escritorio vacío en reemplazo junto con algunos pergaminos y plumas, y algunos pocos libros y cartas de Draco y Dudley.
Cuando los chicos llegaron, Dobby achicó sus baúles para que los metieran dentro de sus bolsillos y ellos se quitaron sus capas.
Apenas salieron y cerraban la puerta de la casa detrás de ellos, escucharon un golpe en el Flú. Dobby sabía lo que tenia que hacer... demorar todo lo posible a los Aurores.
Ellos caminaron con rapidez por la comunidad privada, perdiéndose rápidamente entre las personas que caminaban por las veredas. La hilera de tiendas al frente de la comunidad mágica se habían vuelto bastante populares, así que había mucho tráfico, aunque no demasiado denso. Las tiendas eran algo eclécticas, pero les iba bien.
Había una tienda con cristales que no provenían solamente de la mina que habían visitado los muchachos, pero todas tenían buenas ventas, aunque muchas eran por catálogo. Incluso había una tienda de túnicas que era popular no solamente entre las brujas y magos, sino que entre los 'recreacionistas' que necesitaban buenos disfraces para las ferias y festivales. La gente de las ferias renacentistas le daban credibilidad a la tienda, y los del mundo mágico sencillamente acudían por la parte de atrás o a través de un flú cuidadosamente disimulado. Magos y brujas parecían sentir que era algo atrevido comprar a "plena vista de los muggles".
Petunia había arreglado recoger un auto a unas pocas cuadras de Spinner's End. Dobby había puesto el equipaje en la cajuela horas atrás. Ahora todos se subieron y se dirigieron hacia el sur. Draco y Dudley estaban nerviosos, pero disfrutaron del paisaje y se detuvieron en algunos lugares de comida rápida que Draco nunca había visto antes; él miró con desprecio a las hamburguesas, pero disfrutó del pescado con papas fritas.
Tori estaba inquieta así como Freya, quien nunca había estado antes en un transporte para gatos, ni siquiera en uno con espacio mágico e interior amplio que incluía recipientes de comida y bandeja para deposiciones que no se derramaban ni aunque el transporte diera una vuelta completa.
Esa noche ellos llegaron a su destino. Petunia había conseguido ir a un teléfono el día anterior y advertir de su arribo.
Marge Dursley los recibió en la puerta, con una mirada desconcertada en el rostro. Petunia estaba agradecida de que las hostilidades hubieran sido subsanadas entre ellos, cuando menos lo bastante para que en una situación de emergencia Marge fuera razonablemente cooperativa.
―Te agradezco que recibas a Dudley antes este verano... y por permitir que Draco venga con él... ―Petunia observó como Dudley llevaba su maleta adentro, con Seti subido en su hombro. Draco estaba arrastrando un baúl con el ceño fruncido, nunca antes se había ocupado de su propio equipaje. Los baúles de la escuela tendrían que permanecer reducidos hasta que estuvieran dentro de sus habitaciones. El encantamiento reductor se deshacería con una palabra, y se reactivaría con otro, para que ellos pudieran mantenerlos ocultos de ser necesario.
―Bueno, yo quiero que los muchachos estén seguros, tanto como tu ―dijo Marge lentamente, mirando con precaución al gato Mau. Cuando menos ella quería que Dudley estuviera a salvo en su casa, y si eso significaba que el principito pálido de cara puntiaguda y el gato cascarrabias con mala actitud vinieran en el paquete, ella tendría que alojarlos también—. ¿Cómo fue que el señor Malfoy se convirtió en blanco de esos mafiosos?
—Él ayudó a la policía a cerrar una de sus operaciones, y ahora uno de sus secuaces esta amenazando con llevarse a un miembro de la familia como rehén para que deje de meterse. Ellos deberían aprehender pronto a esos hombres, pero entre tanto... —Petunia hizo un gesto con las manos sin palabras.
Marge asintió, sin estar segura de comprender, o si quería hacerlo. Todo lo que sabía era que tenía antes a Dudley este verano y eso le daría tiempo extra con él. Ella miró a la niñita de pelo rubio casi blanco y los gélidos ojos azules. Aspiró hondo y se afianzó.
—Uh, y tu, uh, ¿necesitas que también cuide de la niña? —Marge sudó un poco, esperando que la respuesta fuera un 'no'. Ella se haría cargo de la diablilla de ser necesario, pero ella reconocía los problemas al ver uno.
Petunia quedó un momento congelada por la sorpresa. Y tuvo un breve momento de tentación. Petunia pagaría una buenas libras por poder observar un combate cerrado entre Marge y Tori, especialmente si entraban allí Ripper y Freya. Pero, no, era demasiado bueno por parte de Marge el ofrecerse... además de que si Tori por accidente convertía a Marge en un conejillo de indias con alguna clase de magia accidental, llamarían al ministerio y eso significaría el fin de todo el objetivo de "esconderse del ministerio".
—Gracias por la oferta, Marge, es apreciada. Sin embargo, ella y yo tenemos otra parte donde ir —Petunia observó como el alivio se notaba en el rostro de Marge.
Dudley y Draco regresaron para abrazarla de despedida, así como a Tori.
Marge hizo entrar a los muchachos y anunció que al día siguiente darían otro maratón del Doctor Who. Draco hizo una mueca. Dudley había tratado sin éxito de explicarle la serie de televisión. En su casa, Draco evitaba normalmente la sala cubierta de plomo que acomodaba al TV/VCR y sistema de video juegos. Nunca pudo encontrar tiempo para ver suficiente de un programa como para realmente interesarse, y Dudley tampoco pasaba ya mucho tiempo ahí. Dudley guardaba su interés por la tele y video juegos para cuando estaba con su tía.
Dudley pasó un brazo sobre los hombros de Draco y le sonrió a Marge—. Tía, te encuentras delante de la única persona en las islas británicas que nunca ha visto el Doctor Who.
Marge miró a Draco con deleite—. Oooh. Compré las primeras temporadas en video, lo pondremos al día para que sepa lo que esta sucediendo, y después pueda disfrutar del maratón de mañana —Marge dio saltos por la casa, contenta de lograr un nuevo convertido al mundo del Doctor Who, y puso el primer disco.
Draco se sentó en el sofá choqueado, ¿cómo es que había terminado en un infierno de Doctor Who?
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Hugo Savage y Albus Dumbledore estaban sentados uno frente al otro en el café en el Atrio del ministerio, mirando con irritación el último Profeta Diario. Los reporteros del Profeta, junto con los de otros periódicos, habían tomado la postura de que "los Aurores del ministerio eran unos matones e infractores ellos mismos, y que el Wizengamot, y el Ministro, eran unos idiotas incompetentes que no conseguían controlar su propios empleados."
Los artículos acerca del 'dolor emocional' de las niñas Snape y Malfoy se sucedían sin fin. Se especulaba sobre la angustia de Harry Potter, y después ellos procedían a excavar en otros errores por parte de los Aurores y del Wizengamot, y revivían la angustia por la que habían pasado aquellas víctimas... incluyendo a Sirius Black. Hasta Rita Skeeter se había unido con renuencia a la reyerta, escogiendo enfocarse en los errores realizados por el ministerio y los Aurores.
Dumbledore no podía cambiar las leyes por su cuenta, y el Ministro no podía forzar a Scrimgeour a entregar a los tres 'mortífagos' que retenían en sus manos. Savage se sentía indignado por la lentitud del Wizengamot acerca de como proceder, en vista de la demanda del público del mundo mágico de que los prisioneros, al menos Snape y Malfoy, fueran liberados y que ciertos reglamentos fueran cambiados.
Hugo estaba a favor de conseguir un grupo de Aurores que él sabía que no estaban con Rufus y acceder a la fuerza a las celdas de detención para remover a Lucius y Severus, y colocar dentro a Rufus y sus esbirros.
Albus y Amelia deseaban poder hacerlo así. El problema era que Rufus había invocado aquella ley arcaica... y el Wizengamot no podía estar en desacuerdo si esta sustituía a las leyes subsecuentes acerca del derecho a un abogado y a ser visitados.
Dumbledore estaba comenzando a ver divisiones dentro del Wizengamot, aquellos que estaban felices de encarcelar a aquellos con los que no estaba de acuerdo sin un debido proceso, y aquellos que deseaban justicia incluso para quienes se les oponían. Los que estaban en verdad aferrados a las viejas tradiciones y las leyes antiguas sin importar qué, eran irritantes, pero los que estaban deseosos por deshacerse de todas las leyes sin pensarlo, eran igual de aterradores. Las facciones en disputa nunca habían resultado tan obvias como en ese momento, y sin duda se volvería peor mientras fuera en aumento la presión.
Quizás pudiera montarse una operación con personas de la Orden del Fénix ... Pero una operación para infiltrarse subrepticiamente en las celdas de detención del ministerio para rescatar unos prisioneros requería de astucia. Y Scrimgeour actualmente tenía en custodia a los planificadores más astutos de Albus. Era en verdad deprimente.
―¿Alguien ha escuchado algo acerca de Igor Karkarov? ―preguntó Hugo, huraño.
―No. Hay un rumor de que está muerto, atrapado por el Señor Oscuro y asesinado ―Albus suspiró―. No hay nada sustancial, pero parece venir de personas del Callejón Knockturn o de otras áreas igual de nefastas. No se especifica que haya sido 'Voldemort'... sólo 'el Señor Oscuro'.
―La señorita Delacour ha creado todo un revuelo con sus declaraciones acerca de Harry y Voldemort ―Hugo esbozó su primera sonrisa del día―. No me esperaba que la primera persona en respaldar a Harry fuera ella. Los periódicos británicos han estado gimoteando acerca de su victoria. Algunos dicen que Cedric no quería ganar después de su rapto por traslador, y que no quería tocar la Copa del Torneo de los Tres Magos. El alumnado de Durmstrang alega que la deserción de Karkarov dejó a Viktor sin un mentor y lo dejó desconcentrado de su juego.
Dumbledore se encogió de hombros. Personas quejándose por el resultado del Torneo era la menor de sus preocupaciones.
Un aeroplano de papel aterrizó sobre el hombro de Hugo, y él lo abrió y gruñó―. Adrian Kirke dice que los Aurores Hopkirk y Smith aparecieron en Hogwarts junto a los carruajes que transportarían a los estudiantes al tren... Tom y Harry escaparon vía dragón, cortesía de Hazelette. Kirke también dice que un par de Aurores fueron a recoger a todos los Malfoy para "interrogarlos"... para descubrir que todos se habían marchado ―Hugo hizo una pausa para disfrutar de la mirada indignada de Albus, y después continuó―. Además quiso advertirnos que los de San Mungo no pudieron convencer a Ojo Loco de quedarse más tiempo, que consiguió agarrar su varita y no hubo forma de detenerlo. Lo más probable es que haya ido sin tardanza a irrumpir en el ministerio.
Albus suspiró de nuevo. Las noticias eran cada vez mejores.
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Neville Longbottom regresó a la Mansión Longbottom para encontrar una casa en silencio. Un elfo doméstico lo encontró en la estación del tren para llevarlo de regreso a la mansión. Él le dijo que su abuela había ido a encontrarse con Muriel Prewett para tomar el té, y que llegaría más tarde a la casa.
Eso estaba bien. Su cabeza aun estaba dando vueltas. Le había dado gusto escuchar del arresto de Malfoy y Snape. Ciertamente esperaba que la información que le había dado a Rufus Scrimgeour hubiera conducido a eso. Después escuchó acerca de este nuevo 'Señor Oscuro' y quedó aterrado. Por lo menos al 'hermano' de Potter, Tom Riddle, le habían bajado los humos. Ya era bastante malo que ahora se rumoreara que Potter se había enfrentado a un 'Señor Oscuro' y salido vencedor, o cuando menos que sobreviviera, eso sin duda le inflamaría más aun la cabeza a Potter.
Neville había sentido intranquilo acerca de este 'Señor Oscuro'. Sin embargo, Blaise se lo aclaró... que no se trataba de Voldemort. Era un nuevo líder que Dumbledore y sus matones estaban llamando un señor oscuro porque ellos sabían que éste deseaba consolidar el mundo mágico y mantenerlos a salvo de los muggles, y asegurarse que se mantuvieran 'ciertos estándares' que Dumbledore estaba tratando de despedazar.
Potter no había resultado herido en esa reunión... Blaise dijo que su madre le dijo que ellos solamente habían estado tratando de razonar con ellos, y que ellos habían enloquecido, que Tom fue en realidad el que lanzó la maldición asesina para matar al "nuevo líder mágico de la facción tradicional", y que su tiro erró y casi mató a Cedric.
Neville aun así se sentía inquieto. Lo que Blaise decía tenía sentido y Neville por cierto no deseaba que Voldemort regresara. El problema fue Barty Crouch Junior. Él maldijo el trofeo del Torneo y envió a los tres a la 'reunión'. Blaise había vacilado entonces. Le dijo que Barty los había engañado, que ellos pensaban que estaban reclutando al verdadero Ojo Loco Moody para que los ayudara... y que ellos quedaron tan sorprendidos como todos cuando resultó ser Barty Junior.
Todos los otros amigos de Blaise, del grupo de tradicionalistas, habían asentido: McLaggen, Herron y Trigg. Ellos eran de cursos superiores y de otras Casas, pero todos parecían seguros acerca de eso. Era agradable tener de nuevo un grupo detrás, que lo apoyara en su disgusto por todas las cosas llamadas Potter, Snape y Malfoy.
Neville fue hacia su habitación, y se sentó junto a la ventana para ver los invernaderos. Sí, todo estaba bien. Su intranquilidad fue pasando lentamente y se sintió mucho mejor. Ahora tenía mejores amigos que cuando llegó por primera vez a Hogwarts.
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Rosmerta Snape Apareció con Beth en el parque designado para encontrarse con Petunia y Tori. Ella tenía consigo un traslador grande que le habían enviado. No era tan pequeño o elegante como los de Lucius, era un viejo tapacubos, pero por lo menos era lo bastante grande como para que las cuatro pudieran tomarlo.
Tom y Harry habían llegado a su casa triunfantes con Hazelette, quien había demandado tres corzos tiernos por la "larga jornada" que tuvo que hacer a "gran velocidad". Rosmerta los abrazó a ambos y esperaba que pronto todos estuvieran reunidos en su hogar, pero ahora ella podría luchar más efectivamente por Severus y Lucius con Petunia a su lado.
Rosmerta quedó triste con la mirada pensativa de Harry. Ella esperaba estar haciendo lo correcto.
Petunia llegó en auto y lo dejó en el estacionamiento. Lo remolcarían en un día o dos y lo enviarían de regreso a la compañía de arrendamiento, la cual se quejaría con el abogado que hizo el trato, y así. Lo importante era que ellas estaban lejos de Surrey, y el auto no seria vinculado con su vieja dirección... eso esperaba ella.
Ellas se reunieron alrededor del tapacubos con su equipaje reducido en sus bolsillos. Tori y Beth aferraban sus transportes de gato de lujo. Rosmerta lanzó un encantamiento Desilusionador y ellas se aferraron al traslador. Rosmerta dijo las palabras de activación―: Grimmauld Apesta.
Las niñas chillaron mientras mientras daban vueltas a través del espacio y Petunia apretó los dientes. Finalmente aterrizaron con un golpe. Los gatos protestaron, sisearon y se escucharon muchos sonidos de arañazos en los transportadores.
Petunia y Rosmerta dieron una mirada alrededor de la biblioteca de Grimmauld Place y suspiraron. A pesar de los numerosos intentos de Molly y Andromeda, uno podía darse cuenta inmediatamente que se trataba de la residencia de un soltero.
Remus salió de las sombras con una sonrisa de bienvenida―. Me temo que Sirius no está ahora aquí. Él salió a una cita... o algo así, pero ustedes pueden acomodarse de todos modos, estoy seguro.
Petunia le dio una mirada al reloj y a las niñas adormiladas... ya era tarde. Manejar llevaba más tiempo que los trasladores y ella había cruzado hoy toda Gran Bretaña. Remus les mostró sus habitaciones. Las niñas iban a compartir una habitación grande, y había puertas que conectaban a ambos lados con los cuartos de Petunia y Rosmerta. No les llevó mucho tiempo el desempacar y acostar a las niñas.
Freya y Rudy, los gatos, aun se encontraban ofendidos, pero ocuparon sus lugares en las camas de las niñas de todos modos.
Grimmauld Place estaba hechizado hasta los techos, y ellas no pudieron pensar en un lugar más seguro para las niñas y ellas. Sin embargo, no creían en poner todos sus huevos en una misma canasta, por eso Dudley y Draco estaban donde Marge Dursley. Además, encerrar a chicos adolescentes en una casa durante el verano sería una locura, ya era bastante malo con las niñas.
Tom y Harry habían insistido en quedarse en la Reserva. Ellos necesitaban comenzar a hablar con la Jinete de dragón china acerca del 'pequeño problema de Harry' de un Horrocrux en su cicatriz.
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Tom Riddle mantuvo su mano sobre el hombro de Harry, dejando que lo guiara mientras iban por la Reserva de Dragones. El mundo grisáceo, poblado por seres hechos de luz había cambiado y ahora los grises se habían definido y los seres de luz se veían menos brillantes. Los grises comenzaban a mostrar colores aquí y allá, y sus ojos comenzaban a picar, como si necesitara tan sólo frotarlos y todo volvería a enfocarse. Los Sanadores continuaban aconsejando paciencia, pero esa no era la cualidad más fuerte de Tom.
Al llegar a Dragonrest, Tinker los saludó con alegría. Pronto hubo un festín en la mesa, y Harry y Tom trataron de hacerle honores, pero la casa resonaba con su vacío y era difícil.
Ambos se arrastraron hacia sus camas, esperando que el próximo día trajera mejores noticias.
La mañana siguiente, tras terminar un sombrío desayuno, el director Yuan Chang llegó con una bruja anciana marchita. Su espalda era muy derecha, y sus ojos eran agudos, pero Harry adivinaba que debía haber superado los ciento cincuenta años.
Tom la veía como una fiera llama roja, más pequeña que su silueta, suponía encogida por la edad. Considerando la brillantez de su magia aún ahora, él estaba seguro que en la plenitud de su vida debió quitar el aliento.
―Madame Lin DaWei, permítame que le presente al Cuidador de dragones Tom Riddle y al señor Harry Potter ―dijo Yuan presentándolos―. Tom, Harry, ella es la "Sanadora de Maldiciones Oscuras", Madame Lin DaWei ―los tres inclinaron la cabeza saludándose y se sentaron.
La bruja, después de una leve reverencia murmuró una petición para que le permitieran comenzar a conjurar hechizos. Ella comenzó con unos diagnósticos simples que hasta Harry reconoció. Ella trabajó lentamente, con cuidado hechizo tras hechizo mirando con atención cada parte de él, ocasionándole alguna vergüenza ocasional. Al final, ella llegó a su cicatriz y los escaneos se volvieron dolorosos. Su cicatriz sangró un par de veces, y una vez debió empujar de hecho su varita pidiéndole que se detuviera.
Madame Lin DaWei al final quedó satisfecha con los resultados y retrocedió asintiendo lentamente.
―Sí. Es correcto que usted tiene una de esos viles Horrocruxes. Aunque no pensé que estuvieran equivocados en sus estimaciones. Su profesor Snape también tiene razón en que fue mal hecho... fue realizada por accidente. Esto puede estar o no a nuestro favor. Mi 'cura', si ustedes desean llamarla así fue hecha para un verdadero Horrocrux ―Lin meneó la cabeza―. Tengamos la esperanza de que podamos trabajar con esto... así como también poder encontrar unos ingredientes oscuros que serán necesarios.
―Usted mencionó en su carta que unos pocos de esos materiales necesarios podrían representar un problema ―Yuan la miró expectante.
Lin asintió―. Algunos solamente son caros... sé que eso no será un problema para Harry y su hermano. Unos pocos de ellos son raros... pero supongo que el Director puede pedir algunos favores ―Lin alzó una ceja―. Sin embargo, uno de ellos... La joven hechicera que arriesgó su vida para liberar al hijo del Emperador de su destino como Horrocrux, descubrió que obtener las cenizas de un Dementor incinerado era difícil. Ellos no son tan fáciles de encontrar en el Oriente, y en ese entonces los medios para derrotarlos no eran tan conocidos.
Tom gruñó con algo de dramatismo―. Teníamos pilas de ceniza de Dementor hace un año atrás... si tan sólo lo hubiéramos sabido.
―Ceniza de Dementor... ―dijo Yuan pensativamente―. Sí, tiene mucho sentido que sea un elemento para destruir un Horrocrux, siendo un pequeño trozo del alma de alguien.
―Yo escuché de su éxito incinerando muchos Dementores, eso me dio esperanza de que no fuera un viaje perdido ―Lin los miró―. Por supuesto que la mezcla de esta infusión necesitará el arte de un Maestro de Pociones excepcional... y según entiendo ahora están escasos de uno.
Harry hizo una mueca y la miró―. Sí, pero vamos a tenerlo de regreso... pronto.
Lin asintió, satisfecha con la mirada de determinación en sus ojos.
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Sirius Black llegó tambaleante a su casa en lo que podría ser una hora imperdonablemente tarde, o quizás demasiado temprana. Por suerte no estaba casado, así que el único que lo miraría con el ceño fruncido sería Remus, y puesto que él solía darle una poción contra resaca y ningún regaño, estaba bien.
Él necesitaba darle un buen repaso a la casa con encantamientos de limpieza, en caso de que Kreacher estuviera dejándose estar de nuevo. Petunia y Rosmerta llegarían mañana con las niñas, o quizás fuera el día de hoy... debía chequear con Remus para saberlo.
Subió las escaleras hacia su dormitorio, cantando una tonadilla salaz acerca de las Arpías y su... bueno ya se hacen a la idea. Miró a su alrededor en el cuarto antes de caer sobre la cama todavía vestido. Molly y Andromeda habían intentado que él sacara algunos de los estandartes y afiches de los equipos viejos de quidditch y de su clase de graduación de Gryffindor. A él les gustaba mirarlos, incluso cuando lo hicieran sentirse triste a veces. Su cubrecama era la misma con snitches y escobas que volaban en ella... y eso todavía lo hacia sonreír.
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Petunia y Rosmerta estaban levantadas temprano mientras coordinaban su próximo ataque contra el ministerio, junto con Molly y Andromeda. Remus había aparecido, bruscamente atraído por el ruido de las niñas jugando arriba y abajo por el pasillo con sus gatos. Él escuchó los planes de batalla y sonrió, a Sirius le encantarían.
Petunia finalmente miró a su alrededor y espetó―. ¿Y en dónde se encuentra Sirius Black, Remus?
―No creo que se haya levantado aún... puesto que llegó a casa cerca de la cuatro o cuatro y media de la mañana ―Remus sonrió a su taza de té y esperó los fuegos artificiales.
Y seguro que sí, Rosmerta frunció en entrecejo y marchó hacia la habitación de Sirius y no se molestó en golpear la puerta. Remus y Petunia pudieron escuchar el chillido ultrajado de Sirius al ser sacado de la cama. Después le siguió un aullido de dolor mientras era arrastrado escaleras abajo hasta llegar a la cocina.
―Ay, ay... el pelo del pecho... el pelo del pecho... ―gritaba Sirius, dando manotazos sin resultados a la mano de Rosmerta que tenía un firme agarre sobre el frente de su camisa y, bueno... el pelo del pecho.
Rosmerta por fin lo soltó para que cayera sentado en una silla y Remus sin palabras le pasó una poción para la resaca y una poción pimentónica.
Petunia se abocó al asunto y definió su plan. Sirius se animó de inmediato... caos, insurrección, rebelión. Apenas podía esperar.
―Entonces, ¿cuán pronto podemos comenzar? ―preguntó Sirius con un brillo en los ojos.
―Ahora mismo. Hemos planeado atacar justo cuando estén llegando la mayoría de los funcionarios. Rosmerta tiene a los periodistas al tanto, hasta a los de diarios extranjeros. Los gemelos Weasley han agitado a los estudiantes, y esperamos que muchos de ellos y sus padres, estén allí. La prima de Severus, Eleanor, reunió a un buen grupo de damas de nuestro club de jardines y a todos a quienes ellas conocen. Molly y Andromeda avisaron a la Orden y a todos quienes pudieron contactar. Remus inclusive habló con Lockhart, y todos los hombres-lobo van a acudir ―Petunia sonrió contenta, y esto solamente era el comienzo del caos que ella iba a desatar de ser necesario.
Rosmerta lanzó sobre Sirius unos cuantos hechizos de limpieza y para desarrugar la ropa, esperando que no se viera demasiado disoluto como para causar una mala impresión. La parte importante era que él era un mago que fue acusado injustamente y había tenido que padecer Azkaban.
Dora Tonks llegó para vigilar a las niñas, ya que ellas no querían que resultaran secuestradas en medio de lo que seguro iba a ser un pandemónium.
Pronto todos estuvieron listos y aparecieron con un 'pop' en el Atrio del Ministerio de Magia junto con lo que parecieron ser cientos de personas. Molly Weasley y Andromeda Tonks les hicieron señas, y ellas se apresuraron a unirse a su pequeño ejército. Rosmerta, acostumbrada a contar cabezas, rápidamente miró a su alrededor. Sí. Había por lo menos cuatrocientas personas allí, y al menos la mitad eran estudiantes que los Aurores no se atreverían nunca a atacar.
Sirius Black se puso a la cabeza y miró a su alrededor asintiendo. Después todos ellos lanzaron un Sonorus y sacaron pancartas y carteles. Capas y túnicas se abrieron para mostrar las camisetas que los gemelos Weasley y sus amigos habían manofacturado rápidamente.
Los estudiantes movieron sus carteles en dirección a los funcionarios ministeriales gritando―: ¡LIBEREN A SNAPE, LIBEREN A MALFOY!
Alguien había obtenido una fotografía de un Severus super-serio en una pose intimidatoria con los brazos cruzados y su capa ondulando, y puso una copia en la mayoría de los carteles que portaban. La imagen miró con irritación al público compuesto de funcionarios que se quedó con la boca abierta, y bufó con desdén ocasionando un estremecimiento en cientos de empleados.
Los estudiantes corrieron alrededor del Atrio con cánticos y ondeando los carteles. Los reporteros persiguieron a los funcionarios y los Aurores que estaban tratando de calmar los ánimos, preguntándoles si el encarcelamiento sin un juicio iba a continuar siendo un hecho.
Los adultos formaron un par de círculos grandes y comenzaron a andar en círculos y con cánticos, tal como Petunia recordaba de su época en la universidad cada vez que protestaban por algo. Sirius se quedó parado en el medio, moviendo su letrero y gritando acerca de las políticas del ministerio y cómo fue injustamente encarcelado, y como estaba sucediendo de nuevo lo mismo.
Varias bandas de chicas adolescentes saltaban juntas en el Atrio, mostrando pancartas que alternativamente decían ¡LIBEREN A SNAPE! y ¡LIBEREN A MALFOY! Ellas usaban camisetas apretadas con una foto de Lucius y Severus al frente y el logo con las letras sobre ellos.
La foto de Lucius parecía encantado de estar desplegado a través de los pechos impresionantes de brujas jóvenes, especialmente cuando algunas prescindieron de usar sujetadores para la ocasión. En tanto que la imagen de Severus lucia alarmada, o quizás horrorizada.
Dumbledore, Savage y Fudge fueron alertados de la insurrección menor en el Atrio y estaban preparados. Ellos se reunieron para encarar el caos, y lanzaron unas chispas para llamar la atención.
Cornelius Fudge realizó un discurso solemne acerca de los derechos de los ciudadanos y que el Wizengamot necesitaba revisar muchas leyes si esta era la manera en que iban a ser usadas para retener de forma injusta a los ciudadanos. Fuertes gritos de aprobación lo saludaron y hubo más cánticos. El grupo de brujas tan generosamente dotadas danzó arrojando confeti y le dio al Ministro una de las camisetas.
Sirius gritó que ellos regresarían si el Wizengamot se rehusaba a actuar, y que vendrían más cosas si fuera necesario.
El grupo se marchó, esperando que el Wizengamot recibiera el mensaje. Petunia y Rosmerta gritaron dando las gracias a todos los que protestaban y Sirius saludó alegremente a los reporteros que estaba sacando fotos al grupo de brujas con camisetas ajustadas.
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Autora: Prometo un rescate para el próximo capitulo, pero esto se hacia ya muy largo.
N/T: Er... me encanta el Doctor Who, el 4, 9 y 10 por lo menos. Gracias a todos quienes han expresado sus buenos deseos y preocupación por los desastres naturales que afectaron mi ciudad. Un abrazo a todos.
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Editado 21NOV2020
