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3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 128: "Dragones Versus Dementores"

Sirius Black pasó el resto del día luego del 'incidente del Atrio' poniéndose en contacto con un sorprendente número de personas que deseaban 'hacer más'. Había muchos chicos de edad escolar que solamente querían una aventura … además que mofarse del ministerio era excitante. Después se encontraban las brujas jóvenes que pensaban que separar a Lucius y Severus de las mujeres que amaban era 'muy romántico' y daban votos por nunca renunciar a reunirlos.

Los adultos que le habían pasado pergaminos con nombres y direcciones de flú tenían razones variadas para ofrecer su asistencia. Algunos estaban furiosos con el ministerio por algún desaire personal u otro. Otros de verdad estaban consternados por el claro mal uso del poder, y eran lo bastante listos para darse cuenta que eso también podía sucederle a ellos.

El resto, eran lo bastante jóvenes como para quizás buscar 'emoción', o se trataba de personas mayores y retiradas que también buscaban 'emociones'. Varias brujas y magos muy ancianos, cerca de los 150 años, se rieron mientras ofrecían sugerencias verdaderamente aterradoras para 'obtener la atención del ministerio'.

Los gemelos Weasley, junto con Cedric Diggory, tenían las mejores ideas de como continuar las protestas para obtener un mejor efecto. Ellos habían organizado casi todo, junto con Petunia y Rosmerta. Todas esas bromas le habían dado a los gemelos un excelente sentido de cuando elegir el momento oportuno, y como lograr que los magos y brujas se rieran y sintieran ganas de respaldarlos.

Pronto tenían planeadas manifestaciones en Callejón Diagon y en cada juego de Quidditch que ocurriera la próxima semana. Asignaron un miembro del Wizengamot a cuatro o cinco adultos que deseaban cooperar, ellos iban a hacer campaña en sus oficinas por horas cada día para causar el mayor alboroto posible.

A Arthur Weasley le pasaron la llave de unas de las bóvedas que Tom había asentado... para pagar la fianza y las multas de cualquiera que resultara arrestado en el proceso. Ya que Arthur iba a estar de todos modos en el ministerio, estuvo de acuerdo con ello, contento.

Las chicas pechugonas y sus camisetas, cuyo número ascendía por horas, y que ahora tenía miembros francesas y españolas, regresaron al Atrio a horas diferentes en el día... y al día siguiente, para hacer escándalo y entregar banderines y camisetas.

El resto del día fue una pesadilla para los Aurores a cargo de la seguridad del Ministerio de Magia. El puesto del ingreso y el egreso de detenidos se convirtió en una puerta giratoria, y Arthur Weasley se tuvo que apostar en la oficina de liberación con la llave de Gringotts en la mano para pagar todas las fianzas y multas cada pocos minutos.

"Perturbar la paz" y "Acoso verbal" no eran considerados más que delitos menores, y tan rápido como los Aurores los traían, dando risitas, eran liberados y regresaban a sus actividades.

Algunas de las chicas de las camisetas tenían una especie de concurso a ver quien acumulaba más multas.

Los gemelos Weasley tuvieron que preparar rápidamente una enorme cantidad de confeti que fue encantado por Andromeda para proclamar: ¡Liberen a Snape! ¡Liberen a Malfoy! Mientras mayor era la cantidad de confeti, más fuerte eran los gritos, pero hasta una sola pieza aun podía seguir canturreando calladamente por varias horas. Para la tarde, los infractores estaban premunidos de bolsas sin fondo llenas de esto, lo bastante para durarles toda la semana.

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Hubo una reunión de emergencia del Wizengamot esa tarde, al darse cuenta que el ministerio se encontraba bajo sitio. Albus Dumbledore, Cornelius Fudge, Hugo Savage, Amelia Bones, junto con sus aliados se sentaron mirando a sus opositores con cierta hostilidad. Los pocos que eran neutrales estaban en medio de ellos luciendo infelices.

Scrimgeour abrió el fuego gritando con el rostro morado―: ¡Necesitamos restaurar el orden! ¡Esos anarquistas necesitan ser puestos en la cárcel por varios días...!

Fudge golpeó con el martillo llamando al orden y al silencio, interrumpiendo a Rufus, aunque no necesitó objetar las demandas, ya que por lo menos una docena de miembros gritaba sus protestas. Hasta los aliados de Scrimgeour se vieron alarmados ante esta propuesta.

―Muchos de ellos son niños, o cuando menos muy jóvenes. Esas tácticas brutales son innecesarias ―gritó Madame Marchbanks con tono escandalizado.

Dumbledore se puso de pie, silenciando a la asamblea―. Aun cuando una idea tan disparatada fuera tomada en serio por alguien de aquí... yo nunca lo permitiré mientras siga siendo el Jefe del Wizengamot. Eso contraviene toda ley que promete libertad, en especial libertad de expresión. Los miembros del mundo mágico que gobernamos, tienen el derecho a dejarnos saber como se sienten acerca de cómo estamos manejando las cosas... ya sea que deseemos escucharlos o no.

Hubo algunas risas apesadumbradas entre varios magos, algunos de los cuales estaban tratando de quitarse de encima pedazos reluctantes de confeti del pelo y que aun seguían canturreando con voces diminutas.

De la fila de magos 'neutrales' habló Heribert Brothers del Departamento de Misterios. Él rara vez acudía a las reuniones del Wizengamot a menos que algo realmente grave estuviera sucediendo... o si se demandara su asistencia como ahora.

―¡Esto pasa por tu propia maldita culpa! ―gritó, dirigiéndose a Scrimgeour―. Cualquiera con más de tres células cerebrales sabe que te pasaste de la raya reteniendo a Snape y Malfoy de esta manera... y nadie se cree esa bobada de que es para 'protegerlos' ―terminó con un bufido cuando Scrimgeour intentaba balbucear una respuesta.

Hugo sonrió de medio lado, siempre era mejor cuando alguien más gritaba las acusaciones que eran poco apropiados que dijeran Albus o Cornelius.

Amelia habló con tono helado que no albergó oposición―. Queremos que los liberes... inmediatamente, o que los traigas delante de nosotros para interrogarlos en este momento para discernir si hay alguna causa para retenerlos... ahora.

Hubo muchas cabezas asintiendo en respuesta a esto. La facción de Dumbledore estaba de acuerdo, y también los neutrales, e incluso hasta los que apoyaban a Scrimgeour o que no estaban de acuerdo con Dumbledore, estaban mirando significativamente a Rufus.

Zebulon Smith se inclinó hacia adelante para hablarle a Rufus al oído―. Vamos, Rufus, ya tuviste tu diversión... seguir con esto hará que todos nosotros nos veamos mal...

Rufus apretó los dientes, Smith odiaba a Malfoy y Snape, así que si ya no estaba apoyándolo las cosas se iban a poner difíciles. Él se paró y alzó la nariz―. El interrogatorio de los tres Mortífagos habrá concluido para el fin de esta semana...

Le gritaron respuestas a esto y preguntas de si acaso podrían por lo menos ver ahora a su familia y sus abogados. Rufus se limitó a menear la cabeza. Hasta sus adherentes gruñeron un poco... claro que ellos no podían saber que Rufus estaba cerca... otro día o dos y Snape se volvería irrevocablemente loco, y Malfoy estaría lo bastante deshecho para que un buen puesto Obliviate terminara el trabajo.

Esta vez fue Hugo Savage quien se puso de pie. Mientras que Dumbledore siempre intentaba amortiguar su poder prefiriendo ir por un aspecto bondadoso, Hugo no tenían ninguna intención de verse benigno y dejó que su poder se arremolinara por el aire, recordándoles a todos que fue un Auror de primer nivel por décadas en sus mejores años, y una leyenda entre ellos por años, y que la mayoría de ellos le debían sus vidas o las vidas de miembros de su familia.

―Yo quiero que se derogue de inmediato la ley que permite al jefe de los Aurores de Azkaban y de las celdas de detención a aislar a personas de esta manera ―habló Hugo con énfasis―. Quiero que se derogue ahora y que se permita el acceso a Malfoy y Snape esta misma noche.

Hubo una respuesta desde casi todos los miembros del Wizengamot ante esto, todos hablando al mismo tiempo.

―¿ Pero qué pasará si se necesita esa ley en el futuro...?

―No ha sido utilizada en siglos...

―...Y ahora se ha abusado de ella...

―No se pueden derogar las leyes así nada más

―Esta obsoleta...

―Fue hecha por una razón...

Todos tenían una opinión, y todos querían decir algo. Finalmente, Cornelius Fudge se levantó y golpeó el martillo pidiendo silencio y asintió hacia un mago 'neutral' quien estaba pidiendo la palabra.

―Es obvio que no vamos a llegar a una decisión este mismo momento ―dijo Pious Thicknesse en tono conciliador―. Todos hemos tenido un día difícil... pero como se ha dicho, esta ley necesita ser revisada y el destino de dos magos mantenidos en custodia debe decidirse. Nosotros deberíamos irnos todos a casa y pensar cuidadosamente en nuestra postura sobre esto y prepararnos para un debate a primera hora de la mañana.

Pious se sentó sintiéndose satisfecho. Era obvio que Rufus necesitaba más tiempo para lo que fuera que estaba haciendo. Hubo unos pocos susurros de parte del sector de Scrimgeour, pero en su mayor parte el destino de Malfoy y Snape era desconocido. Voldemort esperaba que estuvieran siendo torturados a muerte... bueno, él le daría a Rufus otro día para terminar con ellos, con suerte.

Era obvio que Dumbledore y Savage estaban molestos, pero Fudge y Bones parecían triunfantes, seguros que en la mañana tendrían su victoria. Incluso aunque la ley no fuera derogada, ellos tenían una mayoría obvia y podrían forzar a Rufus a entregarles a Malfoy y Snape.

Se tomó un voto y el Wizengamot se dispersó.

Scrimgeour se apresuró a enviar a Barty Junior a Azkaban. Necesitaba también silenciarlo. Barty insistia que ellos habían resucitado a Voldemort, incluso bajo veritaserum. El problema era que estaba claro que el mago estaba loco, y creía firmemente en lo que decía, así que podía decir esas mentiras acerca del regreso de Voldemort inclusive tomando el suero de la verdad.

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Severus estaba sentado en una silla mullida, observando a Harry abrir otro regalo, exclamando con emoción mientras un casco extravagante para quidditch era revelado. Era difícil encontrar cascos favorecedores, ya que tendían a hacerlos más funcionales cuando se trataba de magos de su edad, que aun estaba creciendo. Los padres odiaban pagar costos altos por cosas que iban a quedar pequeñas pronto.

Pero a Severus no le importaba. Ver la cara de Harry iluminarse de felicidad era pago suficiente.

Severus miró a Rosmerta y entre ellos compartieron una mirada de suficiencia ante su ingenio... a veces encontrar regalos realmente extraordinarios era un desafío.

De verdad disfrutaba encontrar memorias felices como esa y observarlas una y otra vez. Fácilmente podría vivir aquí detrás de la muralla hasta quedar consumido y morir. No era una mala manera de irse en realidad. No estaría consciente de su muerte, tan sólo... se desvanecería... suponía que sería como quedarse dormido.

Se paseó por otra sección de sus recuerdos, observando a Lucius traer un Draco de dos años para visitarlo. Lucius aun se encontraba preocupado por él, que estaba todavía de duelo por Lily, y no se molestaba en comer por días a veces. Lucius le trajo una canasta de picnic llena de comida, insistiendo que comiera con ellos dos.

No se trataba necesariamente de un recuerdo feliz, pero le traía consuelo el saber que alguien se preocupa de si Severus vivía o moría. Todavía le hacia sentir un cálido sentimiento de amistad y … bueno, de familia.

Severus frunció el entrecejo. Lucius le estaba gritando... no podía recordar qué.

No, no se trataba de Lucius, o por lo menos de ese Lucius. Severus suspiró. Aparentemente, él necesitaba ir al otro lado de la muralla. Odiaba hacerlo, cada vez le era más difícil estar allí sin sus memorias y era aterrador correr detrás de la muralla si eran sorprendidos por un dementor.

Aun así, podía tratar de hacerlo. Caminó hacia el área donde había una pequeña puerta en el muro y la entreabrió un poco, apenas lo suficiente para deslizarse al otro lado y volverla a cerrar. Le fue difícil de inmediato recordar por qué estaba allí afuera, aunque los gritos fueron más claros.

Severus abrió los ojos con renuencia para descubrir a un mago rubio demacrado mirándolo con alivio.

―Severus, por fin. Come algo, y bebe algo de agua... te estás deshidratando mucho ―Lucius le hizo señas a Ben, quien apareció de prisa con comida, agua y chocolate.

Severus comió y bebió lo que pudo antes de hacer una ronda con pasos arrastrados hacia el inodoro y la vasija de agua. Después se sentó de nuevo en la paja y empezó a tiritar.

Lucius habló con él, tratando de mantenerlo despierto por un rato, recordándole que Harry y Tom estaban a salvo... y que los últimos Profeta Diario estaban llenos de los esfuerzos de sus familias para liberarlos... que estaban en el frente de unas camisetas usadas por brujas jóvenes con mucho busto, y que Severus necesitaba quedar libre para poder vengarse de quien fuera responsable de eso.

Severus trató de sonreír al mago ligeramente histérico de la celda del frente, el mago rubio ojeroso era un tanto dramático, pero tenía razón... aun sin sus memorias sabía que estar puesto sobre la camiseta de alguien no era su idea de algo bueno.

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Lucius consiguió mantener a Severus despierto por casi una hora consiguiendo hacer que consumiera un poco de comida y agua antes de que se acurrucara.

Lucius observó los estremecimientos de Severus y miró a Ben―. ¿Puede tener su capa? … tiene forro de piel y lo abrigará un poco más ―Lucius estaba cerca de rogar, pero Ben se limitó a asentir y fue en busca de la capa de Severus para después colocarla sobre la figura delgada.

Severus se enrolló en ella y suspiró. La capa tenía una mezcla de encantamientos calentadores y refrescantes que se ajustaban a lo que se necesitaba. Rápidamente pasó a calentarse un poco.

Ben volvió a cerrar la celda y miró con aspecto de disculpa a Lucius―. Desearía poder hacer más. Logré cortar la rotación de dementores diciendo que yo iba a necesitar ayuda médica si mantenían ese paso.

Lucius asintió―. Tan sólo recuerde el plan. Si lo peor llega a ocurrir, en el momento que abandone la isla debe acudir a mis abogados con sus recuerdos. Ellos verán que seamos vengados.

Ben asintió descontento. Una vez que uno se encontraba en la isla de Azkaban, ya fuera como guardia o prisionero, no se podía dejarla hasta que se cumpliera su período de tiempo allí, y no existía ninguna comunicación a excepción que fuera a través del Alcaide.

Lucius se apoyó contra las barras y meneó la cabeza. Observar a su amigo morir un poco cada día era una tortura. Lo que era peor era la memoria que los dementores extraían de él antes que se retrajera a su forma animal, era una de Severus y él... cuando Lucius había conducido a Severus donde Voldemort, después de años de contarle de la grandeza del mago.

Él sabia que Severus buscaba su dirección mientras se encontraban juntos en Hogwarts, confiando en la astucia del chico mayor. Severus había creído que Lucius... el Slytherin inteligente, rico, poderoso y popular debía saber absolutamente lo que estaba haciendo al elegir seguir al mago oscuro.

Una vez, sus recuerdos de persuadir a sus compañeros de clase para seguir a Voldemort fueron puntos de orgullo para él... ahora era su peor clase de tortura. Observar el lento descenso de Severus a la locura, y sabiendo que la marca oscura, que Lucius había ayudado a persuadir para que tomara, era la razón principal para que estuviera ocupando esa celda, era como ácido que se derramaba sobre una herida abierta.

Rufus Scrimgeour bien podría haber objetado que un profesor de escuela soltero tuviera la custodia de 'El Niño Que Vivió', pero no habría recurrido a enviarlo a Azkaban por ello. Esto se debía a que Severus tenía la marca tenebrosa.

A esto se añadía que debía escuchar las peores memoria de Severus, una y otra vez. Al frente de la lista, claro está, se encontraba encontrar a Lily muerta. La próxima favorita de los dementores era cuando Severus buscó la ayuda de Dumbledore... aparentemente escuchar decir a Dumbledore: «Tu me das asco», era la segunda peor memoria de Severus.

Esto hacía que Lucius ardiera de furia, ¿cómo osaba ese cerdo santurrón a juzgar a Severus? El Director Dumbledore podría "tener en el corazón los mejores intereses de todos", pero Albus había arruinado demasiadas vidas para que Lucius sintiera que podía señalar con el dedo a cualquiera.

Además, estar furioso con otra persona sacaba de su mente el odio contra sí mismo.

Cuando estaba acurrucado como un zorro, tiritando de miseria, se imaginaba lo que sus abogados le harían a Scrimgeour y sus esbirros cuando él saliera, o al menos eso esperaba. Pero Lucius estaba incierto pues, de todas las personas, conocía de todos los vacíos legales que existían en las leyes, sin importar lo a prueba de tontos que fueran pensadas al hacerlas por los legisladores. Después de todo, él mismo había hecho uso muchas veces de esos vacíos legales. Él sabía que Rufus Scrimgeour debía haber invocado una ley arcaica y que, a pesar todo, pudiera ser que resultara imposible enjuiciarlo.

Después, renunciando a lo de los abogados, se ponía a pensar en lo que haría Petunia... ella junto con sus damas del club de jardines y las de la escuela primaria eran formidables cuando se enfrentaban a alguien. Sin importar qué, ellas podrían arruinar a Rufus socialmente... asegurarse de que nunca consiguiera avanzar en ninguna parte si llegaba a sobrevivir el conflicto venidero.

Dudley y Draco probablemente harían que Scrimgeour se arrepintiera cuando fueran mayores... hasta podrían encontrar ahora algo horripilante para él. Sin embargo, si Lucius no llegara a sobrevivir, Dudley era demasiado recto para vengar la muerte de Lucius de una forma adecuada a un Slytherin. Draco, bueno, Lucius sabía hacia mucho que él no tenia pasta de mortífago ni de un asesino, pero Lucius había hecho las paces con eso.

Además, en el peor escenario posible, él sabía que cuando Tori obtuviera una varita, los días de Scrimgeour estarían contados. Lucius sonrió con cariño. Tori, respaldada por esa pequeña demonio de Beth, harían que Rufus Scrimgeour lamentara el día que decidió apresar a un Malfoy.

Lucius le dio un último vistazo a Severus antes de intentar dormir un poco. No necesitaba preocuparse acerca de si Severus sería vengado... Tom y Harry harían que eso fuera innecesario... o que fuera imposible para Tori llegar a vengarse. No quedaría nada de Scrimgeour... o de cualquier otro ligado remotamente a este debacle cuando ese par quedara suelto.

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Severus había estado paseándose mentalmente al frente de la muralla cuando le pusieron la capa encima. Estaba lo suficiente consciente para abrigarse en ella. Estar cercano mentalmente a la muralla, y cerca de sus recuerdos, le ayudaba a recordar por qué estaba allí la muralla y qué necesitaba hacer. También se daba cuenta de que mientras más tiempo permaneciera del lado de afuera, era más probable que permaneciera cuerdo. Vagar entre sus recuerdos podría volverse algo permanente si permanecía allí demasiado tiempo.

Era como un juego peligroso entre dos adversarios que cambiaban de dirección al último momento posible antes de chocar de frente. Se quedaba afuera hasta que sentía a los dementores y después corría a cruzar la muralla antes de que lo atraparan sus memorias más oscuras.

Se encontraba vagando en una niebla, repasando unas pocas cosas... ¿Lucius? … pensaba que el nombre del mago era Lucius y estaba diciendo algo acerca del Profeta Diario. Al parecer había gente intentando conseguir que los liberaran a ellos dos, pero, en serio, ¿quién haría algo así?

Sintió que algo golpeaba contra su pierna y después empezaba a arder contra ésta. Su mano lentamente bajó hasta hasta un bolsillo interior de la capa y se cerró alrededor de un globo pequeño que se encontraba casi incómodamente caliente. ¿Qué cosa era?

Caminó acercándose a la muralla, y sintió que unos pocos hilos de memoria se abrían paso hacia él, otra falla de la muralla, si llegaban a encontrarlo aquí del otro lado.

El pequeño globo era un cristal... un cristal hecho con fragmentos de danburita. Danburita que fue fundida junta para él por... ¿por quién? Esperó con paciencia mientras el globo brillaba. Casi podía sentir emoción viniendo hacia él... simpatía y preocupación e incluso... ¿amor? Ah, sí, el globo había sido fabricado para él por... ¡¿Harry?!

Suspiró con alivio... solamente conocía el nombre de Harry, y que ese era el nombre de su hijo. Se ovilló para dormir, aferrado a la cálida esfera que irradiaba amor. Él tenía una familia.

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Harry y Tom revisaron de arriba a abajo los registros de pociones y los catálogos, buscando los ingredientes necesarios para la «Poción de Dementor». Algunos de los ingredientes estarían accesibles sin problemas, aunque eran caros, y fueron ordenados de inmediato. Dos de ellos estaban disponibles... en los Himalaya y Bombay. También mandaron a pedirlos y esperaron que las lechuzas sobrevivieran los vuelos.

Había otros tres ingredientes en que sería necesaria ayuda para encontrarlos. Dos estaban restringidos, y uno sera casi imposible de encontrar.

El Director Yuan Chang tenía algo de influencia... y contactó al Jefe de la Federación Internacional de Magos, Rustim Argonne. Rustim había ayudado con los permisos para que los miembros de Dragonsrest pudieran empezar a estudiar magia en forma temprana, y estaba interesado en ayudar a la bruja muy interesante que provenía de China con una poción que Yuan Chang insistía en que era muy importante, a pesar de que declinara a explicar el porqué.

Argonne les prometió facilitar la adquisición de los ingredientes restringidos.

Con esto solamente quedaba el ingrediente casi imposible... la planta Farol Chino Llameante. Esta todavía crecía en estado salvaje en unas pocas regiones, pero la mayoría crecía en algunos arcanos invernaderos chinos que cultivaban plantas mágicas. Eran difíciles de cultivar y aunque eran bellas eran algo peligrosas; tendían a provocar incendios si florecían mientras se encontraban cerca de algún material inflamable, puesto que eran 'faroles' tenían fuego verdadero en sus flores.

Encontrar a alguien dispuesto a vender una planta, en el caso poco probable que descubrieran a alguien que tuviera una planta crecida, iba a ser algo casi de proporciones épicas.

Yuan contactó a Cho, quien estaba pasando parte del verano en la Reserva de Gales y parte en la Reserva de Lyonese, para que comenzara a contactar invernaderos y ofrecer una enorme recompensa por la planta. Cho no tenía la menor idea de para qué necesitaban la planta, pero ella estaba feliz de tener una asignación; una que no involucrara usar camisetas ajustadas y saltar gritando fuerte. Ella admiraba a las chicas que lo hacían, pero era demasiado reservada para unírseles.

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El segundo día del intento de Sirius Black por provocar agitación y coordinar casi un motín, descubrió a Tom Riddle y Harry Potter caminando sin rumbo por la Reserva. Tom había descubierto que los dragones eran interesantes de ver en cuanto a 'colores mágicos' se refería.

Tom estaba dándose por vencido en interpretar los colores como significado de algo. La intensidad claramente reflejaba la cantidad de magia que una persona tenía a su disposición... aunque no necesariamente la que tenía bajo su control. En cuanto a los colores mismos... bueno, él estaba comenzando a pensar que los colores significaban algo individual para el mago o la bruja.

―¿Y cómo lucen los dragones, Tom? ―preguntó Harry, encantado con la noción de que Tom pudiera 'ver' la magia que sustentaban los dragones.

Tom sonrió y miró a Harry. La magia de Harry estaba en movimiento constante, y los colores también cambiaban. En ese momento, tenía varias tonalidades de un azul más bien tranquilo.

Tom miró en dirección a los dragones―. Es como mirar un prisma... un montón de luz centelleante ―Tom describió las diferentes luces centelleantes y como cambiaban cuando volaban o lanzaban llamas.

Harry metió la mano en su bolsillo, agarrando el cristal de danburita que era un gemelo al que Tom cargaba. Él seguía esperando que su padre pudiera contestarles a través de su propia esfera de cristal, pero los Aurores debían habérselo quitado cuando lo llevaron a las celdas de detención en el ministerio.

Desde que Severus y Lucius fueron "detenidos para interrogarlos", Harry había estado intranquilo. Una parte de él seguía preguntando: ¿Se atrevería Scrimgeour a encerrarlos en Azkaban? Él nunca había dicho en voz alta la pregunta... era demasiado disparatado y atemorizante para hacerlo.

Mientras Tom estaba describiendo a los dragones, Harry aferró el cristal algo pensativamente. Al principio no se dio cuenta que el cristal empezaba a calentarse, pero después jadeó al sentir la presencia de su padre. Sacó el cristal y se concentró en enviar amor y su apoyo... y que ellos iban a liberarlo.

Tom lo observó ansiosamente, todo lo que podía ver era un leve brillo dorado en las manos de Harry, pero podía darse cuenta que su hermano estaba intentando alcanzar desesperadamente a Severus. Después de largos minutos estresantes, escuchó que la voz de Harry salía entre sus dientes apretados.

―Él está en Azkaban... ¡AZKABAN! ―la magia de Harry salio turbulenta con la furia, haciendo que el aire se espesara con el olor del ozono y restallando de anticipación de lo que estaba a punto de suceder.

Tom tomó una bocanada de aire, impactado. De algún modo él había estado seguro que Severus y Lucius estaban en las celdas de detención del ministerio, tal como dijera Scrimgeour. Él pensó que todos esos juegos de poder eran una manera para que Scrimgeour intentara condenar al par de problemáticos mortífagos. Era obvio que había subestimado el peligro que Scrimgeour representaba para su familia.

Los dragones escucharon las noticias a través de la conexión que Tom aún conservaba con ellos, y que Yvane había creado con su mera presencia. Ellos reaccionaron con una rabia que sorprendió a todos en la Reserva. Sintieron que el peligro continuo al que estaba sometida la familia que Yvane había adoptado y la Reserva había protegido era un insulto directo y absolutamente insoportable ... y tenían la intención de ponerle fin.

Jinetes de dragón y Cuidadores de dragón salieron disparados de sus oficinas, talleres y casas como un hormiguero revolucionado. Ninguno de ellos parecía feliz con las novedades de que Malfoy y Snape se encontraban en Azkaban en vez de estar solamente aburridos a muerte en las celdas del ministerio.

Yuan Chang salió de su oficina viéndose igual de furioso. Tom y Harry se encontraron pronto rodeados por Jinetes de dragón vestidos con armadura de batalla llevando espadas cortas y dagas. Tom se aplacó un poco por el hecho de ver que no necesitaba pedir ayuda.

Los dragones se amontonaron alrededor... todos ellos demandando estar en el equipo de rescate. Ciertamente no faltarían monturas para los jinetes.

Yuan gritó pidiendo silencio y hasta la endemoniada hembra Colacuerno acalló a un leve siseo. Yuan le hizo señas a varios de sus ayudantes personales―. Ustedes tres vayan a Lyonesse, háganles saber que Malfoy y Snape se encuentran detenidos en Azkaban, y que vamos a sacarlos de ahí ―el trío asintió sombriamente y se marchó.

―Mientras el equipo de rescate esta afuera, necesitamos emplazar nuevas barreras de protección ―Yuan gesticuló hacia un grupo cercano―. Ustedes son los mejores en eso... ―Yuan les dio una sonrisa a pesar de todo―. Necesitamos una barrera mágica contra los del ministerio... y quizás disponer una trampa o dos ―el grupo sonrió de manera maliciosa y se fue a trabajar.

―Rigel Blackpool ...―Yuan llamó al joven adelante―. Tu familia ha trabajado en el ministerio por siglos, así que asumo que ¿sabes como desplazarte allí? ―Rigel contestó con una cabezadita―. Te dejaré una alarma para dejarte saber cuando comenzamos el ataque. Tu le dejarás saber al Wizengamot lo que estamos haciendo y por qué. Ellos están reteniendo a un mago que vive en la Reserva Galesa bajo nuestra protección, y nosotros tenemos el derecho a rescatarlo. Así como a Malfoy, ya que estamos en eso, ya que fue detenido bajo circunstancias sospechosas y pretendemos extenderle también nuestra protección ―Yuan señaló a dos imponentes Jinetes de dragón―. Ustedes dos deben acompañarlo, en caso de que Scrimgeour decida también encarcelar a Rigel.

El par asintió sombriamente, y siguieron a Blackpool a la oficina de Yuan, donde iban a estar preparados a ir por flú al Ministerio de Magia.

Yuan se volteó al resto de los Jinetes y Cuidadores, iba a necesitar ser muy cuidadoso y diplomático ya que todos estaban ansiosos por ser incluidos en el rescate que de seguro iba un día a ser legendario.

―Ahora, debemos dividir nuestras fuerza. La mitad de ustedes será necesaria para ayudar a defender la Reserva contra las fuerzas del ministerio. Ellos no tendrán tiempo para proteger Azkaban contra nosotros, pero es probable que decidan venir aquí para 'darnos la bienvenida a casa'. No voy a pretender que sería imposible que ellos traspasen nuestras protecciones mágicas, ellos tienen a algunos de los mejores en el mundo bajo su comando ―Yuan miró a los dragones y Jinetes con aspecto sombrío―. Necesitaremos proteger nuestro territorio.

Yuan había escogido con cuidado sus palabras. Muchos de los Dragones lucieron insultados ante el concepto de que la Reserva pudiera ser atacada y los ultra territoriales Verdes Galeses en especial comenzaron a escurrirse para ponerse de centinelas en los puntos de entrada más probables.

Un buen número de Jinetes y Cuidadores de dragones se vieron igual de alarmados ante la mención de una 'invasión de territorio', y comenzaron a formar un grupo de los que se quedarían.

Yuan miró a todos lo que restaban, que eran bastantes―. Necesito que todos los Sanadores se queden menos uno. Es probable que haya heridas que atender, y quiero que uno vaya con nosotros en caso de una herida seria. El resto de ustedes necesitan reunir lo que crean necesario para atender a dos magos que han pasado demasiado tiempo con dementores ―observó como el grupo de dividía y corría hacia la enfermería.

Ahora el grupo era casi manejable―. Ahora, la única defensa real contra los dementores es el encantamiento Patronus. Cualquiera que no lo haya dominado debe quedarse ―esto dejó el número que Yuan quería.

Les colocaron rápidamente los arneses a los dragones, y Jinetes y Cuidadores subieron a sus lomos. Yuan y Yao estaban listos. Tom se transformó en un dragón Negro de las Hébridas y Harry trepó sobre él, usando un poderoso encantamiento para quedarse pegado en su sitio.

La hembra Colacuerno Húngaro y sus machos sumisos no tenían Jinetes todavía, pero ellos no tenían intenciones de quedarse atrás y se apostaron junto al grupo de rescatadores. Harry había conseguido escribir una nota rápida a Rosmerta y enviar a Hedwig con esta.

Yuan le dio un vistazo a Tom y a Harry y decidió que pedirles que se quedaran sería un estudio en futilidad.

Todos partieron en un frenesí de alas y bramidos al pasar el aire. El viaje hacia el Mar del Norte les llevó una hora después de que ganaron suficiente altitud para atrapar una corriente de aire para ganar velocidad. Harry se alegraba del encantamiento calentador y la cabeza de burbuja que lo protegía de la velocidad en que estaban viajando.

Pronto podían verse las intimidantes murallas de Azkaban. La jornada había sido lo bastante larga para enfriar su rabia y endurecer su determinación... a excepción de la hembra Colacuerno que estaba ansiando flamear algo.

Durante el vuelo, Tom había hablado con los dragones y a través de ellos con sus Jinetes. Ellos formaron un plan básico. Nadie había estado al interior de Azkaban, así que no tenían idea de donde se encontraban las celdas de custodia, pero Tom tenía la esperanza de que un Patronus pudiera encontrarlos. Mientras tanto, los dragones podrían encargarse de los dementores y de cualquier mago que se atreviera a enseñar la cara.

La hembra Colacuerno se lanzó adelante del grupo, seguida por sus tres machos horrorizados. Había dementores patrullando sobre el mar y ellos fueron las primeras bajas de la ira de los Colacuerno.

Varios de los otros Jinetes y Dragones rodearon la isla rápidamente y comenzaron a hacerse cargo de los dementores. Tom pasó zumbando derecho hacia la entrada de Azkaban, atrapando a tres dementores que acechaban en frente de esta. Ellos parecían estar merodeando en confusión, y Tom no vaciló en usar la oportunidad para convertirlos en la muy necesitado ceniza para la poción de Harry.

Tom aterrizó y Harry se bajó torpemente al suelo. Tom volvió a transformarse en un mago y miró a su alrededor con asombro―. ¡Harry, mi visión regresó!

Harry paró en su acción de reunir los restos de Dementores para mirar hacia arriba con sorprendido deleite―. Ellos dijeron que la lesión empeoró cuando te transformaste... ¿quizás la cura solamente podía completarse cuando lo hicieras de nuevo? ―Harry preguntó con incertidumbre.

Tom asintió su concordancia, y después se encogió de hombros―. No hay tiempo para celebrar... vamos a lo que vinimos.

Harry terminó de reunir los últimos residuos de los Dementores llameados, y después armados con sus varitas fueron a las puertas de entrada y lanzaron sus Patronus. El patronus-Yvane salió como una flecha por la puerta y la atravesó y el patronus-guepardo corrió detrás de él irritado por ser dejado atrás.

Tom lanzó una cargada Bombarda y eso se encargó de las puertas de entrada. Las protecciones de Azkaban eran casi todas para mantener a los magos y brujas adentro y prevenir escapes, y las pocas protecciones para evitar entradas no autorizadas eran viejas y no muy efectivas contras unos magos muy irritados y dragones iracundos.

El patronus-guepardo regresó hacia ellos y partió de nuevo, guiándolos por los pasillos hacia las celdas de ingreso, que por suerte no estaban muy lejos de la entrada.

Unos pocos guardias aparecieron, confundidos por el ruido, y fueron rápidamente sometidos por un Stupefy de Tom y Harry, quienes no tenían deseos de enzarzarse en ninguna batalla prolongada.

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Lucius Malfoy se encontraba agazapado en su celda, casi envidiando el estado de Severus, ajeno a lo que lo rodeaba. Habían traído una hora atrás a Barty Crouch Junior, le habían dado el Beso, y su cáscara vacía fue arrojada en la celda que estaba del otro lado de Severus. A veces llevaba uno o dos días que el cuerpo de la persona se rindiera y dejara de respirar... como si esperara que el alma pudiera regresar.

Lucius fue distraído por una conmoción súbita en el exterior y unos pocos gritos. Una forma brillante voló triunfalmente a través de la puerta y se detuvo, alas aleteando y mandíbulas sonriendo alegremente. El patronus-dragón miró hacia la forma encogida de Severus y dejó de sonreír. El último fragmento de Yvane pasó a través de las barras y se agazapó junto al mago, sus alas rodeándolo de forma protectora.

Un patronus-guepardo pasó corriendo por la puerta, miró con aspereza al otro patronus-dragón y miró hacia la puerta expectante. Lucius se puso de pie justo cuando la puerta era volada de sus goznes y Tom y Harry corrían atravesando la nube de polvo.

Ben salió de su oficina justo a tiempo para descubrirse mirando el otro extremo de la varita de "El Niño Que Vivió".

Lucius se apresuró a asegurarles que Ben estaba de su lado, y que había hecho todo lo posible por ayudarlos. Un sudoroso Ben abrió las puertas de las celdas y Harry se apuró a sacar a Severus de allí.

El patronus-Yvane había provocado que Severus se despertara, y saliera detrás de la muralla para mirar maravillado al Patronus. Él estaba acostumbrado a ver a Ben o al mago rubio, pero esto era algo nuevo y él estaba seguro de que conocía al muchacho de aspecto ansioso.

Harry ayudó a Severus a ponerse de pie, consternado ante lo esquelético de su aspecto. Los ataques constantes de los dementores habían drenado a Severus de su energía, y absorbido la poca grasa que poseía. No quedaba de él poco más que piel sobre huesos y músculos.

Harry pasó sus manos sobre los brazos y hombros delgados―. Papá... papá... ―Harry trató de obtener la atención de Severus.

Severus miró a su alrededor con algo de curiosidad, pero sin señales de reconocimiento. Finalmente miró al chico que estaba empezando a molestarlo con su ruego constante.

Harry quedó en silencio ante la mirada en blanco de su padre. Al parecer, los dementores le habían arrebatado a su padre. Tan pronto como se recompusiera, él iba a arrasar Azkaban desde sus cimientos por ésto.

Severus estaba pensando intensamente, el debía conocer a este chico... espera, el cristal le había dicho que él tenía un hijo... y el chico estaba diciendo 'papá'. Sacó lentamente el cristal y lo miró mientras reposaba sobre su palma. El resto de los magos quedaron paralizados, casi sin atreverse a respirar mientras Severus pensaba.

El cristal jaló una memoria desde detrás de la muralla, noqueando una o dos piedras sueltas. Unos pocos recuerdos quedaron libres y sus memorias fluyeron lentamente gota a gota, pero Severus solamente estaba interesado en la que había salido primero.

El chico ... Harry estaba bajo de peso y Severus estaba preocupado, Harry siempre dejaba de comer cuando estaba preocupado … Severus lo regañó, empujando hacia él un vial de poción nutricional para que la bebiera...

Severus finalmente se enfocó en el chico y alzó unas de sus manos delgadas para aferrar los hombros del muchacho. El chico estaba más delgado de lo que debía, también.

―Harry... ―la voz de Severus era un susurro ronco, desgarrada por todos sus gritos―. Harry, estas demasiado delgado... sé que te he dicho que necesitas comer...

Harry sollozó de alivio y abrazó a Severus, y de repente se dio cuenta que solamente era unas cuantas pulgadas más bajo que Severus. Su padre siempre le había parecido tan alto e imponente.

―Sí, papá, te prometo que me esforzaré más... vamos a llevarte a casa y ambos cenaremos una buena comida. Tinker debe haber preparado un festín para nosotros ―Harry puso uno de los brazos de Severus sobre sus hombros y medio lo guió, medio lo acarreó fuera de la celda pasando a Tom.

Severus vaciló, mirando con atención a Tom... este joven también estaba en una memoria―. ¿Tom...?

Tom se relajó y sonrió un poco. Severus conocía sus nombres, el resto vendría con el tiempo.

Ellos salieron de Azkaban para encontrarse con una escena caótica que habría traído una sonrisa a la cara de Sirius Black. Dragones perseguían unas capas negras que se evadían frenéticamente, y el aire estaba lleno de las llamas de unos dragones muy molestos.

El Alcaide y sus guardias personales habían disparado algunas maldiciones a los Colacuerno Húngaro mientras volaban pasando sus ventanas, y consiguieron atinar con una maldición cortante que abrió una laceración en el flanco de uno de los machos Colacuerno. La hembra había tomado muy a pecho el daño a uno de su trío de pretendientes.

La dragona estaba aferrado a un costado de Azkaban dirigiendo una corriente de llamas a través de las ventanas, mientras los machos estaban despedazando con energía los muros … excepto por el macho herido que estaba en el suelo bramando acerca de su herida. El Sanador estaba curándolo, pero aun así continuaba quejándose en forma bastante dramática.

Harry aferró una bolsa grande con las cenizas de los finados Dementores. Tom se transformó en dragón, y Severus fue auxiliado para subirse sobre él, y le pusieron los encantamientos para fijarlo, calentarlo y el casco de cabeza de burbuja.

Lucius fue asistido a subir sobre Yao, para ir montado a la Reserva junto a Yuan. A Ben lo colocaron detrás de uno de los Jinetes, y todos salieron disparados, su rescate había sido un éxito. Ellos habían dudado acerca de usar los flú; Rigel había enviado un mensaje según tenían planeado y anunciado su ataque, y quien sabe dónde podrían estarlos esperándolos los del ministerio. No habían tenido tiempo para enviar trasladores, y las protecciones de Azkaban de todos modos no los permitirían.

Los Colacuerno dejaron de hacer pedazos Azkaban con renuencia, recién habían empezado a hacer un buen progreso en una de las torres.

Harry habló sin parar con Severus todo el camino de regreso. Severus lo escuchó en silencio, solamente susurrando ocasionalmente en forma ronca un 'sí' o un 'no'.

Ellos llegaron a la Reserva para encontrarse con otra escena de caos. Tom aterrizó cerca de Dragonsrest, un poco apartado del pandemónium, y volvió a ser humano. Severus se quedó parado entre Tom y Harry mientras observaban el embotellamiento de Jinetes de dragón, dragones, Aurores ministeriales, Pacificadores de la Federación Internacional de Magos, un gran grupo de chicas en camiseta, y otros magos y brujas ostentando pancartas y letreros.

Algo grande estaba sucediendo.

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Autora: Estaba decidida a sacar a nuestros amigos. Espero que lo hayan disfrutado.

N/T: ¡Por fin libres! aunque no todavia fuera de problemas. Muchas gracias a todos los lectores por comentar, favorecer y seguir esta historia.

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Editado 21NOV2020