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3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPÍTULO 129: "Diciendo la Verdad"

Heather Black observó junto con Percy Weasley y Jennifer Lovelace como los dragones despegaban para rescatar a Lucius Malfoy y Severus Snape. Jennifer estaba haciendo pucheros porque en el poco espacio de tiempo disponible fue incapaz de convencer a un dragón para que la dejara cabalgar a la batalla con ellos. Percy estaba aliviado internamente, no es que pensara que Jennifer fuera incapaz de valérselas por su cuenta, sino que ya estaba empezando a encontrar canas en su cabeza por observarla en sus juegos de quidditch... no necesitaba que montara sobre dragones también, sin importar lo eficiente que fuera.

Heather se sintió preocupada por un rato al ver a Rigel Blackpool y sus 'guardaespaldas' partir para el Ministerio de Magia.

―Necesitamos dejarle saber a Petunia y Rosmerta lo que está sucediendo, así como también a Sirius ―Heather miró a su alrededor―. Busca a mi madre y ayuda para prepararse para el regreso de Lucius y Severus. Quién sabe en qué condiciones se encontrarán.

Jennifer asintió y fue con Percy a buscar a Ruth Black. Heather corrió hacia las puertas y Desapareció. Le llevó unos cuantos saltos de Aparición el llegar a Grimmauld Place. Remus contestó la puerta, y Heather le explicó los eventos en la Reserva de Gales. Remus quedó anonadado. De algún modo, ellos nunca consideraron que Rufus Scrimgeour se atreviera a hacer eso... no después de que el Jefe del Wizengamot, Albus Dumbledore, dejara claro en el pasado que simplemente relegar a un Mortífago a Azkaban sin un juicio ya no era aceptable, inclusive con ese 'vacío legal' que todavía estaba en los libros.

Heather se ofreció a cuidar de Beth y Tori mientras Remus iba en busca del trío de agitadores que estaban organizando ese día de hostigamiento contra el ministerio, los Aurores y los miembros del Wizengamot. Remus se fue de inmediato, y Heather se sentó con las niñas y llamó a Kreacher para que les trajera té y bollitos.

Tener a la 'Cabeza de la Anciana y Noble Casa de los Black' regularmente de visita había alegrado considerablemente al anciano elfo doméstico. Su respaldo al "horrible y decepcionante hijo", Sirius Black, junto con la remoción del retrato de Walburga Black había cambiado sus ideas con respecto a Sirius. Los elfos domésticos tendían a ser influenciados por quien fuera la cabeza de la familia. Hasta el regreso de Sirius, este fue el viejo retrato. Kreacher, entre Heather y Sirius, estaba aprendiendo a ser más receptivo a quienes ellos aprobaban. Y ahora, con niñas mágicas en la casa, se encontraba casi de buen humor.

Beth le sonrió contenta a Kreacher, Tori y ella habían convencido al anciano elfo para que vistiera fundas nuevas de almohadas. La que usaba ahora era color rosa con imágenes de ponis gordos que trotaban por la tela. Heather miró dudosa al elfo sonriente, pero si él quería ser la respuesta de los elfos a Albus Dumbledore y sus atavíos chillones, ella no iba a detenerlo. Quizás ella debería darle a Kreacher una lata de caramelos de limón.

Kreacher mascullaba por lo bajo, aunque no en un tono insultante, él se estaba acordando del último niño a quien cuidara―. Pobre amo Regulus... amable, respetuoso niño mago... cuidaba bien del viejo Kreacher... ―Beth y Tori asintieron mientras él murmuraba. Ellas estaban acostumbradas a sus divagaciones acerca de las cosas―. Pobre amo Regulus, Kreacher trató de hacer lo que pidió... pero el viejo Kreacher no pudo destruir el malvado relicario, sin importar lo que hiciera...

Los sentidos de Heather se dispararon en alerta. Aunque no le habían proporcionado todos los detalles acerca del objeto que Malfoy, Snape y Tom estaban buscando en Grimmauld Place, le habían dicho, finalmente, que se trataba de una especie de relicario. Heather no quería saber más detalles que ese, no cuando presentía que la verdad era algo muy peligroso. Ahora sus instintos le decían que Kreacher albergaba la información que ellos necesitaban.

Llevó algo de coacción, pero pronto Heather tuvo la historia completa del alejamiento de Regulus Black con Voldemort y de su muerte... y de la tarea que le había dado a Kreacher y que no logró completar.

La última parte, empero, la hizo arder de furia. Kreacher había guardado el relicario lo mejor que pudo, en su pequeño nido de trapos en la cocina. Pero, sin embargo, +este había sido robado... por ese ladrón tunante de Mundungus Fletcher.

Kreacher lloró y azotó su cabeza, pero se detuvo cuando Beth y Tori le dijeron que parara. Él nunca haría que las niñas estuvieran tristes.

Los pensamientos sombríos de Heather fueron interrumpidos por la entrada de Rosmerta.

―¿Acaso Remus logró encontrarte tan rápido? ―preguntó Heather con sorpresa.

―¿Remus? No, Hedwig me encontró. Andromeda y yo estábamos en el juego de quidditch agitando a la gente, e instigando unos pocas protestas ―contestó Rosmerta―. ¿Harry dice que Severus y Lucius se encontraban en Azkaban? ―apenas conseguía creerlo.

―Así es, Harry y Tom salieron para allá con un grupo de dragones y Jinetes a rescatarlos ―respondió Heather con desdicha.

―¡Malditos sean! ―espetó Rosmerta con furia ante la traición de Scrimgeour, ocasionando que las niñas se rieran un poco por su lenguaje―. ¿Podrías quedarte aquí con las niñas, hasta que hayamos resuelto todo? ―Heather asintió, y Rosmerta fue por flú de regreso al ministerio para interceptar a Sirius y Petunia.

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Pious Thicknesse tomó su lugar en el Wizengamot con satisfacción. Voldemort se encontraba muy complacido con su reporte. El Señor Oscuro todavía continuaba manteniendo sus actividades lo más anónimas posibles. Por supuesto, ocurrían asesinatos y desapariciones, pero ellos no estaban conjurando el Morsmordre sobre esas muertes. Había murmuraciones de que el Señor Oscuro estaba reuniendo seguidores y unos pocos creían a Harry Potter y sus partidarios de que Voldemort había regresado. Pero mucha gente estaba demasiado aterrada ante la sola idea de eso, y preferían escuchar a Scrimgeour diciendo que se trataba de otro mago oscuro, cualquier otro excepto Voldemort.

Voldemort rió con deleite cuando Malfoy y Snape fueron detenidos por Scrimgeour. Él no tenía idea de que habrían hecho con ellos, pero estaba esperando que fuera algo doloroso, pero no fatal. Voldemort estaba haciendo planes para unas muertes muy tortuosas para ese par, y no quería que Scrimgeour le arrebatara ese placer en particular.

Voldemort estaba satisfecho con todo excepto con la declaración de Pious acerca de que lo más probable fuera que Scrimgeour estaba haciendo tiempo para destruirlos o para terminar con ellos. Voldemort los quería con vida... por ahora. Pious estaba dolorosamente consciente de que era mejor asegurarse de que el par de Slytherins fuera liberado el día de hoy, y que fuera en un razonable buen estado, o él pagaría el precio.

El Wizengamot ingresó en pequeños grupos, susurrando con fervor entre ellos. Pious esperaba que todos estuvieran arguyendo a favor de liberar al par de magos de inmediato. Cuando todos estuvieron allí, Albus Dumbledore se sentó con una expresión grave, flanqueado por Hugo Savage y el Ministro Fudge.

Rufus Scrimgeour se sentó alejado de ellos, y notó que varios otros estaban intentando distanciarse de él, aunque había muy pocas sillas extra, así que eso era difícil. Él sabía que la marea estaba en su contra, pero esperaba poder postergar la liberación de Snape y Malfoy por otro día más, arrastrando el proceso lo más posible con la firma de declaraciones juradas y documentos de autorización para la liberación y otras excusas. Sentía que todavía era posible liberarlos sin que el público general llegara a conocer donde habían estado. Si ellos se encontraban totalmente chiflados cuando fuera a sacarlos de Azkaban, él podría alegar cualquier cosa sin que ellos pudieran contradecirlo. Si la mente de ellos seguía demasiado intacta, él podría arreglar un 'escape' y quizás podrían resultar maldecidos de mala manera al ser capturados. Sentía que el juego aun no había concluido.

El Jefe del Wizengamot, Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, se puso de pie causando un silencio inmediato. Albus abandonó su usual fachada de 'viejo mago bondadoso' y lució cada pulgada el poderoso hechicero que derrotó a Grindelwald.

Dumbledore, Savage y Fudge habían pasado toda la tarde anterior visitando a miembros del Wizengamot. Ellos se habían dividido a la gente, dependiendo de quien tenia mejor oportunidad con algún mago o bruja en particular, e hicieron su mejor esfuerzo por pasarlos de su lado. La mayoría había acordado cuando menos que Snape y Malfoy debían ser puestos en libertad. Persuadirlos a pensar acerca de derogar la ley sería complicado, pero la mayoría acordó 'pensar en ello'.

Albus miró a Rufus, quien claramente ahora se encontraba solo y decidió ir directo al grano―. Hago una moción para que Lucius Malfoy y Severus Snape sean liberados de inmediato... ¿Todos a favor?

Las varitas se alzaron en el aire como un campo de flores en primavera. Inclusive los que odiaban tradicionalmente a Malfoy como Smith estaban alzando sus varitas con énfasis. Todos estaban hastiados de los acosos de los que protestaban, los vociferadores y las críticas en los diarios. Hubieran estado dispuestos a liberar a Grindelwald y a Voldemort en este momento.

Hugo miró a su alrededor con deleite y Cornelius se vio satisfecho de tener el respaldo del Wizengamot completo en esto. Solamente la varita de Rufus estaba abajo.

―La moción es aprobada, que los registros establezcan que Lucius Malfoy y Severus Snape deben ser liberados de inmediato ―dijo el Ministro Fudge con aliviada satisfacción.

―Revisaré el papeleo y los informes finales... ellos deberían ser liberados para mañana en la mañana ―estableció Rufus con el tono más calmado que pudo. Él había pensado que ellos debatirían acerca de la ley que querían derogar, haciendo que retener al par otra noche fuera más fácil. En vez de eso, ellos habían saltado directo a demandar que el par de magos fuera liberado.

El silencio helado que siguió le dijo a Scrimgeour lo que pensaba el Wizengamot de su respuesta. Era probablemente la primera vez en un milenio que el Wizengamot al completo estaba de acuerdo sobre un asunto... sin incluir a Scrimgeour, claro está.

―No ―siseó Hugo Savage, sin necesidad de gritar en medio del silencio ominoso de la cámara―. Tú los vas a traer aquí de inmediato.

Rufus y Hugo se miraron a los ojos mientras Albus los miraba con diversión... nadie que hubiera servido bajo el Auror Hugo Savage como cadete o como un Auror podía resistírsele mucho rato. El instinto de obedecerlo estaba demasiado arraigado. Hugo había sido el mejor de los mejores por décadas, y no había nadie entre las filas que no lo mirara como un superhombre a ser seguido sin cuestionamiento. Rufus ya se encontraba sudando, intentando sostener su duelo de miradas mientras cada uno de los miembros del Wizengamot sostenía el aliento observándolos.

Antes de que alguien se desmayara por falta de aire, hubo un fuerte golpe en las puertas cerradas acompañado por algunos gritos. Un pasante de la corte muy enrojecido entró por las puertas empujado por un par de Jinetes de dragón de aspecto severo. Rigel Blackpool los seguía de cerca. Él bien podría ser el Sanador asistente en la Reserva Galesa, pero era un Slytherin así que actuar de forma muy importante le venía con facilidad... aun en frente del Wizengamot.

El pasante estaba tartamudeando disculpas y haciendo gestos hacia el trío amenazador como si eso lo explicara todo. Dumbledore y Savage pensaron que de hecho lo hacía.

Hubo un momento de silencio atónito. Scrimgeour sencillamente estaba agradecido de que la perturbación hubiera concluido con el duelo de miradas ya que él estaba perdiendo.

Dumbledore se puso de pie y le dio una cabezadita a los Aurores que habían comenzado a ubicarse delante del Wizengamot con las varitas afuera. El Auror Moody estaba en la puerta con el ceño fruncido. Los Aurores retrocedieron en una línea, y los tres magos de la Reserva encararon al Wizengamot y sus guardias.

―¿Debo asumir que traen noticias de la Reserva de Gales? ―Albus se dirigió a Rigel. Él recordaba al mago de Hogwarts, uno de los Slytherin que Severus había acogido bajo su ala, dándole tutorías extras para conseguir un preciado trabajo en la Reserva de Dragones.

Rigel le dirigió al Wizengamot una sonrisa orgullosa que todos los Slytherin parecían manejar―. Así es. En la Reserva de Gales nos ha llamado la atención que Severus Snape, un residente de la Reserva, y su pariente Lucius Malfoy, han sido mantenido prisioneros en Azkaban, y no en las celdas de detención dentro del ministerio ―El parentesco era muy vago, pero existía. Lucius Malfoy era el padrastro de Dudley Dursley. Dudley era el primo de Harry, y Severus Snape era su padre adoptivo. Tenue, pero estaba presente.

La inmediata competencia de gritos y las miradas pasmadas de Dumbledore, Savage y Scrimgeour era todo lo que habría deseado Rigel. Scrimgeour pasó de estar asombrado a ponerse a la defensiva y enojado muy rápidamente.

Dumbledore por fin movió su varita, causando un tremendo ruido de gong y el silencio una vez más. Albus y todas las personas presentes en la sala tenían los ojos fijos en Rufus. Él comenzó a protestar diciendo que eran mentiras, y que ellos estaban en las celdas de detención como él decía. Tenía la esperanza de traer a los dos magos muy, muy, rápido. Después podría protestar acerca de su inocencia, cuando menos en eso. Sería su palabra contra la de ellos, y si el par de magos estaba tan chalado como esperaba, no podrían dar un testimonio muy convincente incluso bajo el veritaserum.

Rigel Blackpool destruyó esa esperanza inmediatamente.

―La Reserva envió de inmediato una partida de rescate ―Rigel observó como Scrimgeour palidecía, los ojos de Dumbledore centelleaban un poco, y Savage quedaba impresionado. Fudge se había quedado boquiabierto de asombro desde el principio y el aspecto de bacalao no era halagador para él―. Nosotros enviamos Jinetes de dragón... ―Rigel hizo una pausa para mayor efecto―... y, por supuesto, Dragones...

Scrimgeour ahora lucía el mismo aspecto de bacalao que Fudge y reinó otro silencio atónito ... lo bastante para se escuchara como gente marchando y gritando se iba acercando a las puertas del Wizengamot.

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Rosmerta había hallado bastante rápido a Petunia y a Sirius, y les contó las noticias. Sirius fue impelido por un inesperado despliegue de liderazgo, aunque quizás con los eventos de la semana anterior que lo habían puesto en medio de las demostraciones, ahora sentía que debía liderar.

Sirius gritó estas noticias al grupo con que estaba y que manejaban una reserva de animales en Devon. Ellos tenían un programa de crianza de criaturas mágicas en peligro de extinción y algunas de ellas eran esenciales para muchas pociones. Este era un destino popular en verano para las familias familias mágicas y darían lugar a una manifestación prominente, varios reporteros se encontraban presentes. Sirius pronto esparció las noticias a otros grupos que se estaban manifestando por todo el país, y todos convergieron en el Ministerio de Magia junto con un montón de periodistas jubilosos.

Pronto todos sobrepasaron a los guardias del Atrio por la cantidad de gente, y se encaminaron lentamente hacia el Wizengamot.

Sirius comenzó un grito que fue seguido por los otros―. ¡No a la prisión sin juicio! ―que pronto estaba resonando por los pasillos. Algunos conjuraron afiches con esto. Muchachas de todo el mundo cantaban y saltaban. Los guardias tenían órdenes firmes de simplemente arrestarlos, pero bajo ninguna circunstancia debían dañar a los manifestantes... los reporteros estaban esperando a que algo así sucediera para hacer de cualquier lesionado un mártir. Ya se podían imaginar las repercusiones si alguna de las jovencitas de Francia o Italia resultaban heridas.

Cuando se esparció lo sucedido, más magos y brujas llegaron, incluso aquellos que ni en sueños pensaban ir a arremeter contra el Ministerio de Magia en un ataque de indignación. El ministerio pronto resultó inundado por ciudadanos iracundos demandando justicia... hasta para un profesor detestado y un supuestamente exonerado mortífago.

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El Wizengamot ahora podía escuchar claramente el cántico y Blackpool miró hacia las puertas especulativamente, y después se volteó de nuevo hacia Dumbledore con una ceja levantada.

Dumbledore pensó rápidamente y se paró―. Bueno, tenemos una sola oportunidad de convencer al público de que podemos generar un cambio por nuestra cuenta antes de que en realidad entren aquí y nos linchen ―los del Wizengamot se miraron entre ellos con rapidez, y se alcanzó el consenso en silencio―. ¿Todos a favor de derogar la ley que permite que aquellos que tienen la marca oscura sean detenidos en Azkaban incluso antes del juicio? ―un bosque de varitas se elevó, justo como antes.

Las protestas de Scrimgeour quedaron ahogadas por el ruido del pasillo. Dumbledore, flanqueado por Savage y Fudge una vez más, hicieron el anuncio de que "la voz de los ciudadanos del mundo mágico había sido escuchada". Fudge se quedó y se deshizo en elogios mientras pasaba a través de la multitud asegurándoles que "los deseos de la gente siempre serían escuchados por él".

Mucha de la gente estalló en vítores, se felicitaron unos a otros y se marcharon a casa. Otros, sin embargo, guiados por Sirius, Petunia y Rosmerta, decidieron que tenían que ir a la Reserva de Gales a ayudar a dar la bienvenida a los dos magos a su hogar.

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Mientras Hugo Savage intentaba restaurar algún orden en el Ministerio de Magia. Albus Dumbledore se encaminaba hacia al flú ubicado en una cámara detrás de la corte que se había reunido. Fue desviado de su intención por Moody, quien lucia muy grave.

―Albus... necesito que me expliques una o dos cosas ―Moody alzó una mano ante la objeción de Albus de que iba apurado―. Pasé mucho tiempo en el baúl de Barty Crouch Junior y pude pensar y rumiar unas cosas, y recordé algo. Recordé escuchar hablar a McGonagall y a tí acerca de Ya-Sabes-Quien hace unos años atrás... solamente que Minerva lo llamaba Tom... Tom Riddle, y ella dijo que estuvo en la escuela con él ―Alastor dirigió una sonrisa burlona a la mirada de espanto de Albus―. Es extraño que el muchacho que es ahora el hermano de Harry Potter, tenga exactamente el mismo nombre.

Albus se había preguntado si alguien de ese tiempo recordaría el nombre del Señor Oscuro cuando estuvo en la escuela. Había unos pocos, ya que Voldemort se había marchado dos años después de su graduación a Albania, y cuando regresó a comenzar su campaña ya había cambiado su nombre. Los viejos conocidos de la escuela conocían su antiguo nombre, pero ninguno se atrevía a utilizarlo con la excepción de Dumbledore. En estos días, esa era un información casi perdida.

Confíen en el viejo Moody para descubrirlo de todas maneras, y pillar por sorpresa a Albus con esa información.

―Él es el hijo de Voldemort, ¿no es así? ―espetó Moody. Él tuvo meses en el baúl para pensarlo todo cuando Barty seguía arrojándole novelas de romance para que leyera. No tenía nada mejor que hacer.

Albus suspiró y le dio a Alastor la historia que Severus y Lucius le habían contado. Al final, los ojos de Alastor estaban enfocados en el suelo y con la frente fruncida.

―El muchacho no debería ser penalizado por las fechorías de su padre. Él ha probado su lealtad... ha salvado la vida de Harry una y otra vez... ―Albus le suplicó.

Moody aspiró hondo y miró a Albus―. Sí, tu tienes razón, por supuesto. Él parece estar de nuestro lado y yo conservaré mi silencio con respecto a él ―Moody, sin embargo, sacudió un dedo hacia él―. Pero tu debes estar siempre vigilante... Vigilancia Constante. Yo igual mantendré mis ojos sobre el muchacho ―asintió brevemente hacia Albus y se fue cojeando.

Dumbledore suspiró con alivio, y se fue por el flú a Tutshill, en Gales, para desde allí Aparecerse en la entrada de la Reserva. Él sospechaba que la Reserva Galesa guardaría una rígida vigilancia.

Esto dejó a una bruja que había escuchado todo el intercambio de palabras libre para desplomarse sobre una silla cercana y tomar varias bocanadas de aire, esperando no desmayarse.

La mente de Dora era un torbellino. Su amado prometido era el hijo del Señor Oscuro.

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Rufus Scrimgeour corrió, con el empujón de un encantamiento de velocidad, hacia el área de las celdas de detención del ministerio. Había sido muy afortunado de que el Wizengamot estaba tan ocupado salvando sus propios pellejos para hacerlo arrestar. Él sospechaba que en algún punto ellos decidirían que tendrían que arrojarlo debajo del Autobús Noctámbulo para calmar a las masas.

La facción de Aurores que le eran leales lo estaban esperando. Un par de ellos habían estado escuchando en la audiencia, y había corrido a darles las noticias a los otros.

―Un grupo de nosotros debe ir a Azkaban para ver si fue verdad. El lugar debe ser un alboroto y ellos deben quedarse a ayudar a estabilizar el lugar o habrá más de un prófugo ―le dijo Claudius Smith.

―Necesitamos ir de inmediato a la Reserva. Si conseguimos atrapar al par de prófugos de nuevo... y Harry Potter se encuentra allí también, entonces tendremos algo con que negociar con el Wizengamot. Atrapen a cualquiera de los otros que puedan: a las esposas, Rosmerta o Petunia, o a los otros niños, Dudley o Draco... y a ese Tom Riddle. Ellos parecen estar también encariñados con él ―ordenó Scrimgeour.

Ellos fueron por flú al punto más cercano... el ministerio había emplazado estratégicamente Flú a través del país, por aquí y allá, para que Aparecerse en otros lugares fuera más sencillo.

Ellos llegaron a las puertas de la Reserva de Gales, sus fronteras ahora estaban custodiadas por protecciones mágicas tan poderosas que podían verse brillando a la luz del día. Allí se encontraron con los asistentes de Yuan, una joven Jinete de dragón llamada Samara Vane, flanqueada por la Jinete china visitante Lin DaWei y un nervioso Percy Weasley. Jennifer Lovelace estaba a su lado, apretando su varita en una mano y el bate de Golpeadora en la otra, todavía con la esperanza de ver algo de acción.

Reafirmada por la calma de Lin y el ansia de Jennifer de batallar, Samara encaró al grupo con toda la valentía que reunió, su dragón urgiéndola a tener coraje en el fondo de su mente.

―No se permite la entrada a nadie esta vez, Auror Scrimgeour ―estableció Samara, esperando que él y sus veinte Aurores se fueran.

No tuvo tal suerte.

―Yo demando que Severus Snape y Lucius Malfoy sean entregados en el momento en que lleguen ―faroleó Scrimgeour, esperando intimidarlos para conseguir entrar.

―No ―dijo Samara llanamente, demasiado nerviosa para hacer un discurso largo que justificara su negativa.

Percy convocó su valentía Gryffindor de un lugar profundamente enterrado dentro de sí y atacó―. Nosotros tenemos tres o cuatro Dragones muy enojados por cada uno de sus Aurores... y esos tan sólo son los que el Director Yuan ha autorizado a resguardar la Reserva. Nadie va a conseguir entrar a menos que quiera convertirse en cebo de dragón ―dijo con agresividad.

Percy fue recompensado por un murmullo muy complacido de Jennifer, presionándose más cerca suyo.

Scrimgeour enseñó los dientes con un furioso refunfuño―. Nosotros tenemos el derecho...

Lin DaWei intervino, su voz calmada vibrando con poder mágico―. Usted no tiene derecho. No aquí, no en ninguna Reserva de Dragones, aunque es libre de expresar sus preocupaciones y demandas a la Federación Internacional de Magos, quien supervisa y administra todas las Reservas de Dragones.

Rufus estaba furioso, pero el intercambio de palabras había durado lo suficiente para que sus rompe-protecciones consiguieran hacer una grieta en sus hechizos de las barreras. Mientras la puerta estaba abierta, ellos habían conseguido introducir un hechizo como cuña en la puerta, que siempre era el punto más débil en cualquier barrera mágica. Scrimgeour hizo un gesto y ellos cargaron contra las puertas.

Sin embargo los dragones y Jinetes estaban preparados y los hechizos volaron lanzándolos de vuelta. Esto bien podría haber terminado con los Aurores desalojados de allí sin mayores daños que el orgullo de Rufus... pero en ese momento grupos de manifestantes, chicas en camisetas y otros simpatizantes de Snape y Malfoy llegaron, apareciendo de repente afuera de las puertas a tontas y a locas. Ellos cargaron a través de las puertas de la Reserva al parecer sin darse cuenta de la batalla en progreso hasta que se encontraron en medio de ella.

Los Pacificadores de la FIA comenzaron a llegar desde Lyonesse y ellos entraron a la refriega, esperando calmar las cosas.

Rosmerta y Petunia habían acudido por flú a Dragonsrest junto con Sirius y Andromeda. Las mujeres, con sabiduría, decidieron simplemente observar ya que discernir amigo de enemigo era casi imposible en este punto. Sirius, por supuesto, sintió que el disturbio era una gran oportunidad de quemar energías y cargó directamente hacia éste.

Los rescatistas y prófugos aterrizaron cerca de Dragonrest y observaron el loquerío por un momento. Hasta ahora los dragones estaban contenidos en un espacio más bien pequeño cerca de las puertas, y se habían refrenado de rostizar a alguien... en su mayor parte porque habrían dado a amigos y a enemigos. Por suerte, la hembra Colacuerno no estaba allí, porque a ella no le habría importado.

Finalmente, suficientes Pacificadores entraron a la revuelta para apaciguar la situación. Scrimgeour se dio cuenta al ver llegar a los Pacificadores que no habría nada más que pudieran hacer. Un incidente internacional no ayudaría a su causa. Pero todavía necesitaba una ventaja para mantenerlo fuera de Azkaban y para mantener su posición en el ministerio. Esa era su esperanza. Simplemente haría una movida más tarde.

Rufus hizo algunas protestas simbólicas y demandas concernientes a los ahora ex-prisioneros y fue firmemente rechazado por los Pacificadores. Los simpatizantes y manifestantes dieron gritos de alegría cuando se fueron los Aurores, mientras los reporteros y fotógrafos escribían como locos y tomaban foto tras foto.

El ruido pronto murió, y ellos tomaron nota del aspecto de Lucius y Severus. Petunia fue con Lucius de inmediato, y él caminó lentamente hacia Dragonrest, resuelto a no apoyarse en nadie para llegar hasta allí. Su aspecto demacrado hablaba volúmenes acerca de su tratamiento.

Si la apariencia de Lucius era chocante, el aspecto roto de Severus hizo que las jóvenes en camiseta se echaran a llorar y la multitud que vitoreaba ahora estaba en silencio. Rosmerta se puso a un lado suyo, y Harry del otro, y lo guiaron hacia su hogar. Tom se quedó un momento junto a Yuan Chang para agradecerles a todos por su ayuda.

Dumbledore llegó justo después de que se fuera Scrimgeour, y ayudó a despedir a la multitud. Quedó impactado de escuchar de la frustrada redada de Scrimgeour. Claramente el Auror había perdido su norte.

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Dora Tonks siguió a Dumbledore a través de las puertas e interceptó a Tom justo antes de que entrara a Dragonrest. Ella estaba contenta de que él pudiera ver de nuevo, pero era claro que tenía algo urgente en mente, así que Tom la guió alrededor de la casa hasta un rincón tranquilo.

―Lamento interrumpir la bienvenida... y estoy muy contenta de que los hayan rescatado ―suplicó Dora―. Pero tengo que saber si es verdad... no te culparé por guardarlo en secreto si es así...

Tom frunció el ceño ¿cuál seria el problema?―. Vas a tener que explicarme ¿qué cosa es verdad?

―Yo escuché por casualidad a Dumbledore ... Moody estaba confrontándolo acerca de que tu eres el hijo de V-v-voldemort ―Dora lo observó palidecer y supo que no se trataba de un error, y trató de calmarlo―. Yo estoy de acuerdo con ellos... tu no deberías cargar con los crímenes de tu padre... tú no eres él.

Tom la miró con sorpresa y felicidad. Dora en verdad era un tesoro. ¿Pero podría hacerle esto? Ella le estaba dando una salida, una mentira prefabricada perfecta... él sólo tenía que estar de acuerdo y todo estaría bien. ¿Pero él podía basar su relación sobre esa mentira? Eso era verdad... él no era Voldemort y nunca lo sería. Pero tampoco era su hijo.

Severus y Lucius le darían bofetadas por no aferrarse a esta historia que ella aceptaba y dejarlo así. Si él la hubiera amado un poco menos, entonces podría haberlo hecho. Él nunca se sintió tranquilo con esto, sin embargo, y eventualmente lo volvería loco y terminaría envenenando lo que tenían juntos.

Tom tomó su mano con gentileza, frotando un dedo sobre el anillo de compromiso y le contó todo. Al final, ella pareció hecha añicos como él estaba comenzando a sentirse, viendo el aspecto de incredulidad y traición en los ojos de ella.

Dora retiró su mano y retrocedió un paso. Su mente simplemente no era capaz de asimilar todo esto.

―Yo necesito pensar en esto a solas ―susurró Dora. Ella esperaba poder conseguir llegar a la puerta antes de colapsar. De algún modo consiguió llegar a la salida y tambalearse al pasarla, para después Aparecerse en su departamento sin conseguir escindir ninguna parte de su cuerpo.

Las habitaciones parecían dar ecos con su vacío mientras ella caminaba lentamente hacia su dormitorio y se acostaba encorvada sobre su almohada. Esto fue un error... podía oler la colonia favorita de Tom sobre la almohada y pronto ella comenzó a llorar con aflicción.

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Autora: Mi musa se fue de vacaciones, y requirió muchos golpes con el teclado para convencerla. Fue un capitulo muy dificil de escribir.

N/T: Pobre Tom... Muchisimas gracias a mis lectores y en especial los comentaristas. Un saludo especial y mucha fuerza y bendiciones a todos los damnificados de los incendios en Valparaiso.

Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretención.

Editado 21NOV2020