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3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 130: "Los nuevos secuaces de Lucius"
Harry y Rosmerta llevaron a Severus dentro de la casa detrás de Lucius y Tuney. Lucius de inmediato se apoderó del baño que estaba abajo, haciendo uso de la ducha mientras Petunia y un puñado de Sanadores de la Reserva se afanaban, una buscando ropa limpia, y los otros buscando pociones que pudiera necesitar.
Harry prácticamente cargó a Severus escaleras arriba, con Rosmerta detrás de él conjurando un encantamiento aligerador sobre Severus. Harry se encontraba consternado de descubrir que casi no necesitaba de ese hechizo; el peso de su padre estaba así de reducido. La mitad de los Sanadores los siguieron, enseñando viales de pociones.
Rosmerta despejó la vía rápidamente de Sanadores, luego de que ellos entregaron sus pociones, y después desvistió a Severus y lo ayudó a meterse dentro de la tina de baño, acallando sus roncas protestas de que él necesitaba ver a Harry. Rosmerta lo bañó con bastante rapidez, encantando varias esponjas para que lo refregaran mientras ella le echaba champú en el pelo.
Harry tranquilizó a Severus mientras ella trabajaba, dándose cuenta que podía hacer que Severus tomara el montón de pociones que trajo consigo si consumía él mismo algunas de ellas. Severus continuaba murmurando acerca del peso de Harry y de su obvia falta de sueño. Las memorias continuaban filtrándose a través de las grietas en la muralla que Severus había construido. La mayoría de ellas tenían que ver con Harry, cuando Severus se había hecho cargo por primera vez de él.
―... no puedes saltarte las comidas, Harry... ―fue dicho una y otra vez en el carraspeo que se había convertido la voz de Severus, junto con―... necesitas descansar apropiadamente, no necesitas trabajar en exceso para ganar tu manutención...
Harry asintió dándole la razón en cualquier sermoneo que su padre estuviera recordando, asegurándoles que iba a comer y descansar, justo como Severus estaba diciéndole.
Severus rápidamente estuvo vestido en un pijama negro y urgido dentro de la cama. Un lloroso Tinker apareció con un 'pop' con sopa y pan y el té favorito de Severus. Severus le gruñó y lo envió en busca de una bandeja para Harry también. Tinker regresó con la bandeja como le habían ordenado.
Lágrimas de felicidad corrían en la cara del elfo―. ¡Amo Severus estar de vuelta y sintiéndose lo bastante bien para regañar!
Rosmerta y Harry suspiraron con alivio y asintieron. Severus comenzó a comer tan pronto lo hizo Harry, y el retornado cabeza de familia de Dragonsrest mantuvo un ojo ominoso sobre Harry mientras ambos comían, retándole a atreverse a no terminar su comida.
Los Sanadores entraron de nuevo con sigilo mientras Severus se encontraba distraído instando a Harry para que comiera, y conjuraron hechizos sobre él para chequear su condición. Ninguno de ellos lució satisfecho con los resultados.
El Sanador Randall llegó mientras los otros sanadores estaban murmurando entre ellos y se encontró inmediatamente regañado por Severus.
―Por favor, vea a Harry, ya que estos otros están gastando el tiempo mirándome a mi cuando yo me encuentro perfectamente bien ―Severus fulminó con la mirada al grupo de sanadores de la Reserva de Dragones.
Randall estaba alarmado por la ronquera de la voz que provenía de la figura cadavérica, y le dio una mirada a Harry quien se encogió de hombros en un gesto de impotencia. Randall obedientemente lanzó sus hechizos de diagnóstico sobre Harry y le dio una mirada a Severus que seguía con atención sus procedimientos. Un visto bueno de salud no lo satisfacerla, era obvio, así que tendría que dar una evasiva.
―Bueno... él necesita de unas buenas comidas, aunque en realidad no se encuentra bajo de peso ―Randall cambió de peso en sus pies con nerviosismo―. Él utilizó hoy una buena cantidad de magia, así que debería descansar el resto del día... ―Randall sonrió con optimismo a un escéptico y desdeñoso Snape.
―¿Está seguro? Poppy siempre dice que él es delicado... ―Severus ignoró la mirada ultrajada de Harry y su grito de protesta.
Randall disimuló una sonrisa. Esto sonaba como una repetición de su conversación cuando Harry llegó por primera vez a Dragonsrest.
―Oh, comparado con un chico fornido como Dudley, él puede verse menos robusto, pero él se encuentra en un estado razonable de buena salud, se lo aseguro ―Randall apaciguó a Snape.
Snape finalmente se apaciguó, y asintió. Randall escapó mientras Harry miraba con irritación a su padre que no se daba por enterado.
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Albus Dumbledore estaba sudando intentando mediar alguna semblanza de resolución pacífica con los líderes iracundos de la Reserva de Gales y los Pacificadores de la FIM. Dumbledore se disculpó hasta quedar en peligro de perder su voz. Hugo Savage finalmente se le unió y declaró que Scrimgeour y su banda leal de Aurores estaban, por lo que concernía al Wizengamot, "bajo suspensión pendiente de una investigación meticulosa".
El director Yuan, y los Pacificadores de la Federación Internacional de Magos decidieron que ese era el mayor éxito que podría esperar de momento, y asintieron de forma seca al par de magos que sudaban.
La Pacificador a cargo les dio una mirada arrogante y asintió regiamente; ella le recordó a Albus y Hugo de los bustos de las antiguas reinas de Nubia que habían visto en el pasado. Ella hablaba con el mínimo de los acentos, pero su tono era sin duda gélido. Tenia ese entonación fina real de 'no nos hace ni pizca de gracia' que el viejo par de hechiceros no había escuchado en varias décadas.
Albus y Hugo observaron como ella se desplazó suavemente hacia la oficina del director con Yuan, los otros Pacificadores, varios Jinetes de dragones y un ansioso Percy Weasley cerrando la marcha.
Hugo y Albus suspiraron con alivio, por ahora tendrían un respiro. Tiempo para poner el Ministerio de Magia en orden antes de que Rustim Argonne, el jefe de la Federación Internacional de Magos decidiera que ellos vendrían a "asistir" al Wizengamot a regresar al orden el ministerio. Eso era la último que querían.
Albus y Hugo se dieron la vuelta y fueron hacia Dragonsrest. Los Sanadores ya habían entrado a la casa, y con suerte no evitarían que ingresaran a la casa a pesar de que era probable que recibieran miradas rigurosas. Para su sorpresa, rebasaron a un Tom pálido y de aspecto infeliz que también iba lentamente hacia la puerta principal de Dragonsrest.
―¿Necesitas alguna ayuda, Tom? ―preguntó Dumbledore con amabilidad, pensando que Tom todavía estaba prácticamente ciego.
Tom los miró con algo de desesperanza―. No. Me encuentro bien. Transformarme en dragón y regresar a humano parece haber corregido mi vista.
Dumbledore y Savage se alegraron y lo felicitaron, pero no podían comprender cual era entonces el problema.
―Oh, Dora y yo tuvimos una pelea ―contestó Tom vacilante. No podía explicarles el problema, ya que ambos hombres conocían la historia que Severus y Lucius habían inventado, de que él era el hijo de Voldemort. Si él decía que Dora y él habían discutido a causa de su parentesco, ellos tratarían de ayudar a Tom y Dora a reconciliarse y no comprenderían por qué Dora no querría escucharlos―. Esto se resolverá solo... o no.
Albus frunció el ceño, pero asintió. Sí, riñas y discusiones entre los jóvenes surgían y morían a intervalos regulares y una interferencia bien intencionada con frecuencia empeoraba las cosas. Aun así, esta era una mala época para que Tom no contara con el apoyo de Dora.
Hugo arrugó la frente, él sabia que Tom debía estar muy preocupado por estar evitando que su prometida supiera quién era su padre. Hugo también sentía que debería contárselo a ella lo antes posible. Sin embargo, hoy era un mal día para confesiones, si eso fue de lo que se trató la pelea.
―Bueno, dale uno o dos días, y después preséntate con algunas flores bonitas y sus chocolates favoritos junto con una disculpa ―dijo Dumbledore sonriendo y conduciendo a Tom hacia la entrada de Dragonsrest.
―No estoy seguro de que debería disculparme ―masculló Tom. No era como si él hubiese tenido algo que ver con su resurrección. Ni que fuera responsable por todas las cosas que su contraparte había hecho mientras él se encontraba dentro del Diario. Tom levantó la cabeza y parpadeó. Nunca le había estado tan claro ésto, de que en realidad Lord Voldemort y él eran dos personas ahora separadas. Él no debería asumir la culpa por lo que el Señor Oscuro había hecho.
―Bueno, por supuesto que debes disculparte... ¿quién sabe cuánto tiempo pasaría antes que ella pudiera disculparse? Sin mencionar que si ella lo hace, le pesaría tanto la culpa que tu terminarías disculpándote de todos modos para hacer que dejara de llorar ―Hugo se rio entre dientes―. Así por lo menos era como funcionaba con mis tres esposas, de todos modos.
Albus asintió, los pocos amantes que había tenido sobre los años en ocasiones lo habían hecho sentir culpable, o intentado hacerlo. Nunca se había sentido lo suficiente apegado a ninguno de ellos lo bastante para permitir ser manipulado así. Los viejos amigos tendrían mejor éxito en algo como eso, como Minerva o Severus.
Albus suspiró. Ah, sí, Severus. Él se sentía terrible por lo que había sufrido el Maestro de Pociones... ¿cómo se había permitido ser tan ciego ante las evasiones de Rufus?
El trío de magos entró a Dragonsrest para encontrar a un recién bañado Lucius evitando los esfuerzos de varios Sanadores, quienes finalmente murmuraron que habían hecho todo lo posible, pero que regresarían al día siguiente. A ellos se les unieron los sanadores que venían huyendo del área superior.
El Sanador Randall fue el último en irse y le sonrió a Tom con tristeza―. Pienso que el profesor Snape eventualmente se pondrá bien. Sus memorias regresarán con el tiempo, y por ahora se encuentra enfocado en Harry, y el historial de 'salud delicada' de Harry. Su recuerdo más fuerte de momento es hacerse cargo de Harry cuando asumió su custodia. Mientras Harry soporte ser tratado como 'delicado' mientras el profesor Snape recupera más recuerdos, todo estará bien.
Tom consiguió forzar una sonrisa, mientras que Albus y Hugo rieron por lo bajo con alivio.
El Sanador asintió, pero añadió―. Eso no quiere decir que el profesor Snape no se encuentra en mal estado. Físicamente pasarán semanas antes de que se encuentre totalmente bien, aunque su mente es lo que más nos preocupa ahora. Sin embargo, como dije, él se recuperará con el tiempo.
Los tres asintieron con gravedad, y se voltearon hacia Lucius, quien estaba gruñendo y estaba siendo silenciado por Petunia. Sirius Black entró con un floreo, atrayendo la atención de todos. Sirius caminó hacia Lucius ignorando olímpicamente a Hugo y Albus.
Albus suspiró, sí, era una mala situación si hasta Sirius Black había hecho más por Severus que Albus y Hugo.
Lucius estaba aferrando la mano de Petunia, sentado en el sofá, una vez más vestido con resplandecientes túnicas caras. Empero, con su aspecto aun demacrado y forma encogida, la belleza de las túnicas parecían sostenerlo. Esto era suficiente para que Hugo y Albus notaron lo incalificable que resultó Azkaban para Lucius.
Sirius Black miró al mago con algo de simpatía―. ¿Dónde piensas que deberían quedarse tú y tu familia hasta que esto se aclare? Severus y su familia se encuentran bien protegidos aquí en la Reserva. Eres tu y tu familia quienes necesitan buscar una ubicación segura.
Lucius parpadeó y miró a Petunia y a Sirius con incertidumbre. Él acababa de dejar Azkaban hace unas pocas horas atrás, el sólo no estar a merced de un dementor parecía suficiente en ese momento. Con gusto se acomodaría con Hazelette de ser necesario.
Lucius se volteó hacia Petunia; por supuesto que ella y los niños no se acomodarían con los dragones―. ¿La Mansión Malfoy? ―Lucius vaciló y miró a Petunia.
Petunia suspiró. La Mansión era tan... grande. Pero la seguridad era mucho más importante que la enormidad de la casa. Ellos podrían tan sólo ocupar una sola ala y cerrar el resto, ella suponía.
Hugo Savage interrumpió con vacilación―. La Mansión no es realmente segura. Los Aurores consiguieron entrar antes cuando estabas en fuga. Tenías a esa pandilla de abogados esperándolos, pero ellos consiguieron entrar.
Lucius asintió con resignación. Después de la primera guerra con Voldemort, suficientes miembros del Wizengamot habían aceptado sus sobornos para librarlo de cargos, pero otros habían decretado que debía haber un ocasional 'chequeo' de la mansión por un tiempo. Los Aurores insistieron que algunas barreras de protección fueran removidas en la Mansión para poder entrar sin anunciarse. Estos 'chequeos' concluyeron años atrás, y Lucius restauró algunas protecciones, pero muchas de las más antiguas no podían replicarse. Varias de esas barreras mágicas habían sido añadidas durante siglos por generaciones de magos, solamente el tiempo y seguir añadiéndolas por años volverían a restaurar su poder, después de todo así fue como se convirtieron en protecciones poderosas en primer lugar.
Sirius sonrió con burla a Hugo y Albus, y le sonrió ampliamente a Lucius―. Bueno, Victoria ya fijó residencia sin problemas en Grimmauld Place junto con Petunia. Estoy seguro de que tú y los dos muchachos pueden pasar allí una semana o dos con Remus y conmigo hasta que el Ministro vuelva a poner a raya a sus Aurores ―Sirius le dirigió a Albus y Hugo una mirada pícara de superioridad.
Savage miró a Sirius con algo de irritación, y Dumbledore le dirigió su mejor apariencia de 'soy un mago anciano encorvado' junto con una mirada de reproche apesadumbrado. La sonrisa burlona de Sirius decayó y se retrajo un poco, pero no se acobardó totalmente bajo las miradas desaprobadoras de dos magos que podía decirse se encontraban entre los más poderosos en el ministerio.
Petunia le dio un golpecito en la mano a Lucius y suspiró―. Sería solamente por una o dos semanas, para entonces ya deberían tener las cosas controladas... ―Petunia miró con enojo a los dos magos ancianos―... o nosotros tendremos las barreras de la mansión a la altura y nos mudaremos allí, ¿hmm? ―Petunia conminó a Lucius a responder.
Lucius consiguió enderezarse un poco y asentir con algo de decisión―. Sí, gracias, Sirius. Mi familia y yo apreciamos la extensión de tu hospitalidad ―Lucius sinceramente esperaba que las barreras de la Mansión estuvieran listas lo más rápido posible. Se volteó hacia Dumbledore y Savage―. ¿Si ustedes pudieran recomendar a alguien confiable para ayudar con las protecciones mágicas?
Albus y Hugo asintieron, aliviados de que se les permitiera asistir de alguna manera. Petunia sostuvo una conferencia en susurros con Rosmerta, y después ayudaron a Lucius a que siguiera a Sirius por flú hacia Grimmauld Place.
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Heather Black y Remus Lupin, quienes habían regresado a Grimmauld Place durante el caos los saludaron con sonrisas aliviadas.
Victoria y Elizabeth corrieron hacia el cuarto para ver quien había llegado por Flú, gritando―: ¡Vamos, tío Feroz! ―siendo seguidas por un Remus de aspecto resignado, quien se arrepentía de contarles a los niñas uno de sus viejos apodos.
Victoria se iluminó al ver a su padre y corrió a abrazarlo. Lucius la balanceó en sus brazos, tambaleándose un poco bajo su peso. Definitivamente necesitaba recuperar algo de fuerza, pensó.
Elizabeth los miró esperanzada, y Petunia se agachó para hablar con ella―. Remus o Heather te llevarán de regreso a tu casa. Tu padre se encuentra de regreso allí.
Elizabeth chilló de felicidad y jaló de Remus hacia el flú. Heather se rió y fue a buscar las pertenencias de Beth y Rosmerta, diciendo que los seguiría.
Heather llamó por fuego a su prometido Oliver Wood para que viniera a ayudarla. No es que ella no pudiera hacer un encantamiento para empacar y levitar cajas por su cuenta, sino que tenía una o dos decisiones por delante y deseaba saber que pensaba.
Oliver llegó con una sonrisa alegre y triunfal de Gryffindor, que se desvaneció al ver a Lucius―. Me alegra mucho verlo rescatado a salvo. Lamento que resultara ser Azkaban de donde necesitara ser rescatado.
Lucius asintió con gravedad y consiguió decir un gracias. El antiguo capitán de quidditch parecía sincero, y era obvio que había estado en medio de los manifestantes considerando su camiseta que leía:«¡Liberen a Snape! ¡Liberen a Malfoy!», en colores chillones. Por suerte, la camiseta no tenía imágenes.
Oliver y Heather fueron a las habitaciones para empacar, sacando un bolso sin fondo y una caja de espacio mágico. Mientras conjuraban hechizos para guardar el equipaje, Heather le pidió a Oliver su opinión.
―Como sabes, ya te conté que hemos estado buscando un objeto oscuro que el Señor Oscuro va a querer, pero no hemos conseguido localizarlo en la casa. Yo finalmente, le saqué a Kreacher que estaba aquí, pero que fue robado por Mundungus Fletcher ―Heather sonrió ante el bufido de disgusto de Oliver―. Me parece cruel cargar a Lucius con esto en estos momentos, y decírselo a Snape cuando aún tiene problemas en recuperarse, es imposible.
―¿Y qué hay de Dumbledore y el Auror Savage? ―inquirió Oliver de inmediato, apoyándose en sus raíces Gryffindor con fuerza, y después frunció el ceño―. Malfoy y el profesor Snape no deben aprobarlos mucho en estos momentos ¿no es así?
Heather sonrió a medias, Oliver cuando menos podía razonar a su manera si le daban la oportunidad―. Lucius tiene una corta lista de personas que están buscando ese objeto, y una lista aun más corta de quiénes saben lo que es en realidad y por qué lo necesitan ―ella hizo una mueca―. Yo estoy en la primera lista, pero eso significa que no sé en quién puedo confiar en que vaya detrás de Mundungus.
Oliver arrugó la frente pensativo―. ¿Este objeto es tan oscuro y poderoso que ni siquiera confían en sus aliados más cercanos?
Heather se rió―. Me dio la impresión de que ellos piensan que cualquiera terminaría desquiciado si llegamos a saber mucho al respecto.
Oliver se echó a reír. ¿Qué podía ser tan malo?―. Sé que Malfoy no está en condiciones de perseguir a ese bribón de Fletcher de momento, pero necesitamos preguntarle a quién enviar.
Heather asintió y esperó que no fuera demasiado para el señor Malfoy. Heather envió a Oliver a Dragonsrest con las cosas de Rosmerta y Elizabeth después de que consiguieron atrapar al kneazle juguetón de Beth. Después Heather se aproximó a Lucius, quien estaba tomando té en la cocina bajo la supervisión de Tori, mientras Petunia y Sirius arreglaban las habitaciones.
Heather le explicó acerca de Kreacher contándole acerca del relicario que el Amo Regulus le había pedido que destruyera. Lucius se animó con un leve brillo de propósito en sus ojos. Rastrear a Mundungus era justo lo que necesitaba.
―Usted no se encuentra apto para cazar a alguien a través del mundo mágico, señor ―dijo Heather con la mayor gentileza posible―. Y se encuentra en gran peligro hasta que el ministerio logre rectificar todo.
Lucius frunció el ceño, ella estaba en lo correcto, por supuesto. Bueno, orquestar una cacería humana desde Grimmauld Place podría ser igual de satisfactorio. Por supuesto que iba a necesitar un secuaz... todas las mentes maestras necesitaban unos pocos, así como a un grupo de esbirros.
Sirius entró a la cocina para anunciar que "la suite de lujo del amo Malfoy lo esperaba". Lucius entrecerró los ojos y una sonrisa siniestra asomó en su rostro.
Sirius vaciló. Él recordaba esa mirada. Se había dirigido contra los merodeadores cuando el Prefecto Malfoy atrapó a su grupo cambiando unas pancartas Slytherins por gusanos rosa fluorescente sobre un campo naranja. El maleficio que lanzó les dio granos multicolores por días, y fue uno que Dumbledore no fue capaz de deshacer.
Lucius pronto puso al día a Sirius acerca del robo del relicario que ellos estaban buscando. Sirius se encontraba escéptico acerca de la reticencia de Lucius a decir por qué era absolutamente imperativo que ellos recuperaran ese relicario y que se requería el máximo de los secretos. Frunció el ceño cuando Lucius dijo que no debían contarle nada a Dumbledore, y que Sirius solamente podía hablar de esto con Lucius o con Tom Riddle. Aun así, Sirius estaba mosqueado con Albus de momento, y quería que Harry supiera que él realmente podía ser confiable. Él había realizado todas esas protestas por Snape y por Malfoy, y ahora al aceptar el proyecto de Lucius, aseguraría a Harry de su sinceridad.
―De acuerdo, estoy dentro ―dijo con vivacidad.
Lucius sonrió de medio lado a su nuevo secuaz, y le dio una lista de esbirros en quienes podría confiar que le ayudarían, sin hacer preguntas. Sirius alzó las cejas y después suspiró. No era como si el mundo mágico entero no supiera que Lucius tenía ojos y oídos en lugares útiles.
«Tío Feroz» alias Remus Lupin entró y Sirius alzó una ceja en dirección de Lucius. Lucius se encogió de hombros. Remus se había hecho conocido de algunos personajes sórdidos de Callejón Knockturn en ocasiones, y quizás Sirius podría usarlo como secuaz asistente.
Petunia después alejó a Lucius de los planes de cacería humana y lo acostó en una cama, donde Tori le podría contar una historia para dormir. Lucius suspiró, esto aparentemente tranquilizaría a Tori y seria una tortura de bajo nivel comparado con los dementores.
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Rufus Scrimgeour estaba sentado en su estudio, rumiando su furia. No se encontraba bajo arresto... aún, seguramente porque el Wizengamot todavía seguía sumándole más cargos. Sospechaba que debían tener un montón de encantamientos rastreadores sobre su casa para saber si llegaba a salir de allí, así como era probable que estuvieran en los hogares de todos sus Aurores y cadetes leales. Todos le habían enviado lechuzas o llamado por fuego cuando uno por uno fueron recibiendo sus documentos de suspensión. Muy pocos habían escapado de la red.
Rufus no estaba seguro de qué dirección tomar ahora. Le gustaría tan sólo mandarlo todo al diablo y mudarse a las Islas Aleutianas o a algún sitio igual de remoto. Aun así, él poseía una vena de testarudez y estaba resuelto a decir su opinión en la audiencia o juicio o corte marcial.
El mundo mágico necesitaba comprender la locura de dejar que mortífagos como Malfoy y Snape tuvieron el control del Niño-Que-Vivió y le enseñaran magia oscura, y lo prepararan para ser la próximo Amenaza Oscura.
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Lord Voldemort leyó al día siguiente una edición especial con mayor cantidad de páginas del Profeta Diario que rezumaba titulares llamativos y fotos a paladas. No podía decidir si se encontraba decepcionado de que Malfoy y Snape siguieran con vida, o no. Sin embargo, le dijo a Pious Thicknesse que quería él mismo matar a ese par, así que estaba bien.
Varios artículos citaban "una fuente en San Mungo" que decía que Severus Snape "había perdido completamente la chaveta", otros decían que él estaba "sólo un poco chalado", y otro decía que "lo salvó su devoción por Harry, el Niño-Que-Vivió". Voldemort casi sintió nauseas al leer el último artículo.
El rescate usando dragones y Jinetes de dragón fue interesante. El debacle involucraba Aurores, dragones, Jinetes de dragón, Pacificadores, y manifestantes en las puertas de la Reserva de Gales, y lo hizo reírse a carcajadas con deleite. Esperaba que esto tuviera a la FIA y al Ministerio de Magia en desacuerdo por un tiempo.
Le echó una mirada a Madame Zabini quien se estremeció cuando su mirada cayó sobre ella. Rió por lo bajo. A pesar de sus aseveraciones de devoción, ella no parecía disfrutar de todas sus atenciones. Bueno, si ella quería que él la 'favoreciera' a ella y su mocoso arrogante, tendría que acostumbrarse a otorgarle asimismo sus favores.
Voldemort estaba comenzando a enviar más escuadrones para cazar y matar. Los nuevos reclutas necesitaban mucho entrenamiento. Menos de la mitad de sus viejos mortífagos habían contestado su llamado, y después de las noticias de su fallo en matar en el cementerio a Harry Potter, o a su hermano ciego, hubo deserciones.
Aún así, él se estaba concentrando de momento en el mundo muggle, para hacer que los nuevos Mortífagos adquirieran gusto por la sangre y quisieran más. Ellos habían atacado no sólo en Gran Bretaña. Él quería poner al mundo mágico nervioso, pero no darles evidencia irrefutable de su retorno. Matanzas en el resto de Europa les haría preguntarse de si trataba realmente de Voldemort, o de terroristas muggles, o de una nueva facción de magos oscuros.
Él planeaba matar unos magos y brujas aquí y allá, por supuesto. Sólo que no sería en algún modo que gritara 'Voldemort'.
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Severus Snape se había acomodado a una rutina, establecida alrededor de Harry y de Beth la mayor parte del tiempo. Él tenia que asegurarse que Harry comiera regularmente y que no se esforzara demasiado. Por supuesto que Beth también demandaba su atención. La niña tenía un sistema que funcionaba con Harry. Cuando Harry estaba a punto de lanzar un maleficio a su padre, él daba una señal y ella lo distraía.
Rosmerta pasaba mucho tiempo afuera, negociando con el Ministerio de Magia que finalmente quería ver las memorias de Harry y de Tom de la noche de la "resurrección de Voldemort", aunque el Ministro no la llamaba así. Petunia y Rosmerta, junto con un batallón de abogados se estaba reuniendo con oficiales del ministerio con respecto a esto, ya que estos querían interrogar además a Lucius y Severus, puesto que no lograron encontrar alguna evidencia de un interrogatorio por parte de Scrimgeour.
Rosmerta y Petunia no tenían intención de permitir ni una pregunta sin una garantía irrefutable de alguien además del Ministro. De ahí la presencia de la Pacificadora de aspecto de reina que era conocida con el nombre de Madame Anat Ahmos, quien intimidaba a un buen porcentaje del ministerio.
Tom pasaba un buen porcentaje de tiempo en la biblioteca, alternativamente trabajando con las memorias para que fueran disponibles a los visitantes, y escribiéndole cartas largas a Dora que siempre terminaba quemando. Era duro estar alrededor de Severus en ese momento. Tom quería desesperadamente verter sus problemas sobre Severus, y en este momento él no podría comprenderlos. Peor aun, pudiera que comprendiera lo suficiente para decirle a Tom que era un idiota por confesarle todo a Dora.
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Unos días más tarde, Severus se paseaba por la casa. Harry se le había escapado de nuevo, y acababa de terminar de leerle a Beth varios capítulos de su historia favorita, un enorme libro de historias acerca de un poni travieso. Severus descubrió que deambular y tan sólo manipular algunos objetos traía memorias desde atrás de la muralla en mayor cantidad.
Bajar las escaleras a su laboratorio le ayudaba a recordar enseñándoles a los muchachos acerca de ingredientes y de ayudarlos con sus pociones. También le trajo la memoria de Tom casi muriendo allí abajo. Le alarmó darse cuenta que Lucius y él tuvieron el coraje de traer a la vida a parte del Señor Oscuro.
Él estaba muy contento de que lo hubieran hecho, pero todavía le quitaba el aliento.
Desafortunadamente, estar en el laboratorio no le daba un sentido de felicidad anticipada. Siempre se había sentido jubiloso de tener tiempo para trabajar con pociones. Ahora, eso sólo le parecía trabajo.
Él conocía el problema, por supuesto. Las pociones eran la disciplina que Lily y él compartieron. Trabajar en el laboratorio inevitablemente la traía a ella a su mente y le daba la sensación de que aún seguía a su lado. Harry y sus ojos verdes le había reforzado esto al comenzar a encariñarse con él. Ahora, con la mayoría de las memorias de Lily sacrificadas a los dementores para mantener sus otras memorias a salvo, las pociones ya no sostenían la misma magia para él.
Seguro, él todavía sentía orgullo del hecho de ser un Maestro de Pociones buscado por su conocimiento superior, pero ahora era sólo 'un trabajo'. La única cosa que aún mantenía su atención era el saber que necesitaba hacer la poción para liberar a Harry del Horrocrux. Si llegaban alguna vez a hacerse de la condenada planta Farol Chino Llameante, él iba a prepararla de inmediato y quizás esa fuera su última poción.
Severus se volteó al escuchar los pasos de Beth bajando las escaleras chillando, con Harry detrás de ella gritando. Beth aferraba la miniatura del Verde Galés, y Harry intentaba mantener en las manos el Negro de las Hébridas y el Colacuerno Húngaro. Después del Torneo, Harry había pedido los dragones diminutos y los campeones se los regalaron felices.
Beth estaba fascinada con ellos y los dejaba salir del pequeño terrario en que Harry los mantenía cada vez que podía.
―¡Ella los dejó salir de nuevo, papá! ―se quejó Harry.
―¡Tu dijiste que podía jugar con ellos, Harry! ―Beth gritó en respuesta.
―Bajo supervisión ―explicó Harry por centésima vez―. Si se pierden, será para siempre.
―Podrías convocarlos... ―dijo Beth con testarudez.
―No si se van muy lejos ―contestó Harry con firmeza.
Severus suspiró―. Yo puedo poner una barrera en la casa para que ellos no puedan salir ―intervino para terminar la disputa.
―¿Existe una barrera para eso? ―dijo Harry, sorprendido.
―No, pero puedo inventar una ―respondió Severus. Hubo un tiempo en que disfrutaba inventando conjuros―. Pongan los dragones sobre la mesa.
Beth y Harry lo hicieron así, y Severus moviendo su varita puso una barrera casi transparente sobre ellos, explicando como crear un hechizo para colocar barreras mágicas.
Harry escuchó con gran interés, mientras que Beth observaba con tristeza a los dragones―. Los dragones están cansados, papá.
Severus miró las bestezuelas―. Su magia se esta terminando. Pero yo puedo arreglarlo ―realizó otro pequeño hechizo y les añadió algo de magia―. Ellos tienen un pequeño cristal imbuido mágicamente en su centro. La magia hace que los hechizos sigan funcionando, pero ellos necesitan que se les renueve de vez en cuando.
Severus pronto fue persuadido a realizar una morada más esplendida para los dragones, completa con una montaña de cuevas para cada dragón y arbolillos hechizados para no quemarse. Harry observó el entusiasmo de Severus al hacer cada hechizo que iba creando sobre la marcha, él se había sentido preocupado al ver la apatía de Severus concerniente a sus pociones. Quizás la creación de hechizos pudiera hacer que disfrutara nuevamente con su magia.
―Yo quiero un dragón propio. Uno que sea igual a Hazelette ―dijo Beth con firmeza, dándole a Severus sus mejores ojos de cachorrito.
Severus inclinó la cabeza hacia un lado. El cumpleaños de Tom sería en unos pocos días, y después el de Harry, y en agosto el de Beth. Los fabricantes de los dragones miniatura sin duda se sentirían felices de hacer dragones como Hazelette, si contaban con el respaldo de la Reserva, y esto le traería además algo de ganancias a la Reserva de dragones. Beth podría tener la miniatura de Hazelette a tiempo para su cumpleaños.
―Vayamos a escribir una carta a la compañía de juguetes que hace los dragones para ver que podemos hacer ―Severus sacó un pergamino y una pluma y comenzó a escribir, con Beth haciendo planes para un castillo en miniatura para su propia Hazelette.
Harry sonrió feliz. Su papá no había mencionado la 'delicadeza' de Harry ahora por varias horas.
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N/T: ¡Snape sin sus pociones!... eso si es un shock. Y ¡200 favoritos! Muchas gracias a todos por su apoyo :D
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Editado 21NOV2020
