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3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 132: "Jennifer y Jinxy"
Percy Weasley todavía somnoliento intentó leer el Profeta Diario que Jennifer había guardado para él. Aparecía una foto de él... sobre la mitad superior, notó con una sonrisa feliz. Había añorado ser reconocido por algo heroico desde que era un niño y había escuchado a sus padres hablar con orgullo de una de las correrías de Bill y Charlie cuando estaban en la escuela en Hogwarts. Percy todavía estaba esperando para asistir, recordó, por lo que debía tener unos diez años.
Bill había tratado de hacer una broma con una poción que había descubierto en un libro de reparaciones y la trató de modificar (o eso pretendía). Era una broma no sólo sobre algunos enemigos selectos, sino que sobre la escuela en general. Bill hizo una poción que se suponía que se pegaría los zapatos de los estudiantes haciendo que se movieran como si caminaron en lodo profundo. Ellos pensaron que resultaría hilarante.
Bill había tratado de aplicarla sobre la gran escalera, donde los estudiantes pisarían sobre la poción y se impregnaría en sus zapatos, cuando fueron descubiertos por el profesor Snape. La lata completa se resbaló por el peldaño en que Bill estaba trabajando y se hundió en el mármol de la piedra. Esto se convirtió en el infame peldaño 'trampa' en que se hundían los pies de los estudiantes y a veces toda una pierna.
Para cuando ellos se dieron cuento que ellos necesitarían una muestra para revertir la poción, toda la poción había sido absorbida por el mármol y Snape había desvanecido el caldero que contenía los restos de ella. Como Bill no había puesto atención a como exactamente había hecho la poción, Snape no pudo elaborar una contra-poción.
Molly y Arthur parecieron adecuadamente 'horrorizados', pero un vez en su hogar ellos se rieron y lucieron aprobadores acerca de sus "valientes muchachos" escapándose para hacer bromas según la gran tradición de los Gryffindor. Percy desdeñó la broma, pero siempre deseó en secreto poder hacer que sus padres se sintieran orgullosos de él por algo demencial que solamente podría describirse como naturaleza Gryffindor, como lo fue la broma de Bill y Charlie.
Percy parpadeó y trató de concentrarse en el artículo. Estaba bastante seguro que su intento fallido de rescate podía definitivamente calificar como de naturaleza Gryffindor.
Cuando menos no tendría que explicarle a Lucius Malfoy y Severus Snape que sus hijas habían sido secuestradas cuando él las cuidaba.
Percy repasó el artículo, le pareció bastante acertado que el Ministerio de Magia intentara disociarse completamente con una obvia desesperación de los "dos magos que habían sido despedidos de los Aurores y que estaban en el proceso de ser sometidos a una corte marcial". Cornelius Fudge había entregado una corta declaración prometiendo que los Aurores estaban en proceso de limpiar sus filas y ser puestos en orden por Madame Bones, y el jefe de la Academia de Aurores, Pius Thicknesse. Hugo Savage estaba para supervisar esto con atención, y tanto Dumbledore como Fudge también estarían atentos.
Lucius había tratado de dar un comentario vituperador del Ministerio en general y de los Aurores en particular, pero había sido denegado por Severus. Fudge y sus lacayos estaban tratando de organizarlo todo de acuerdo a como querían Severus y Lucius. La ley concerniente a Azkaban fue derogada, y los Aurores que no eran mejores que matones callejeros estaban siendo despedidos. No sería bueno arrojar barro sobre su trabajo, ya que eso sólo ralentizaría el proceso.
Con reluctancia, Lucius apoyó a Severus y asintió con educación en acuerdo mientras que Severus Snape (el padre del Niño Que Vivió) decía que Fudge y Dumbledore estaban haciendo un buen trabajo con la limpieza y que cuando una manada de chacales estaba siendo decimada uno debía esperar ataques en venganza como los de Smith y Hopkirk.
Percy sonrió al observar las fotos en movimiento que acompañaban el artículo. Las expresiones en los rostros de Snape y Malfoy eran muy típicas. Snape tenia una ceja alzada en un gesto de escepticismo, y Malfoy una mirada ominosa de desdén reservado. La entrevista era en apoyo, suponía Percy, pero bien podría decir que el Ministerio había sido condenado con un leve crítica.
Percy suspiró. Snape bien podría haber ido en una dirección diferente con la entrevista con la prensa, pero sin embargo Severus estaba ocupado estando horrorizado con su extremadamente joven hija hablando con felicidad con dragonas. Peor aun, Beth estaba hablando con la dragona más espantosamente maliciosa que Severus había conocido. El ultra-femenino nombre de Gigi no daba confianza en ninguna manera al padre ansioso. Severus dijo que estaba seguro que la dragona tan sólo pensaba que era una ironía muy divertida.
Voces elevadas que Percy reconoció de inmediato como pertenecientes a su familia se filtraron desde el cuarto contiguo. Él podía verlos aunque no con claridad a través de una cortina que separaba los cuartos. Se reafirmó preparándose para una avalancha Weasley, solamente para quedar choqueado cuando Jennifer interceptó a su madre antes de que ella alcanzara la puerta.
―Percy no se ha recobrado completamente, él necesita descansar ―comenzó Jennifer con voz bastante calmada, pero por el fuego que encendió los ojos de Molly Weasley ella supo que esto no duraría.
―Él necesita a su familia ―la voz de Molly se elevó, aunque no demasiado. Sus ojos estaban fijos en la mujer que estaba intentando evitar que ella viera a su hijo herido―. Él necesita el apoyo de su familia ―Molly enfatizó la palabra familia, esperando que esta jugadora de quidditch entendiera que ella no lo era.
Jennifer escuchó el ataque verbal, pero no le importó. Los Weasley sabían que ellos estaban saliendo juntos. Ellos irían como pareja a la boda de Oliver y Heather que finalmente tendría lugar en unos pocos días. Probablemente ellos no sabían lo mucho que se habían acercado Percy y ella. Jennifer tenía a Percy donde quería y tenía la intención de casarse con él.
Jennifer alzó las apuestas y contestó un poco más fuerte―. Ustedes pueden verlo de uno o dos a la vez, no tengo la intención de que todo el fuerte trabajo del Sanador quede deshecho.
Molly se envaró y miró fijamente a la laureada Golpeadora de las Arpías. El esposo de Molly y sus hijos se encogieron detrás de ella, seguros de que correría sangre. Nadie disputaba con Molly concerniente a sus hijos, los pocos que lo habían intentado habían quedado cojeando por semanas.
Molly alzó el nivel de volumen y prácticamente gritó―: ¡Yo quiero ver a mi hijo, arrogante aspirante a amazona, y quiero verlo ahora!
Jennifer había sufrido muy pocos cambios tras la herida sufrida por un hombre-lobo hacia casi cuatro años atrás, pero sus ojos brillaban de una forma desconcertante cuando ella sufría una emoción fuerte. Sin embargo esto no impresionó a Molly, ella tenía la intención de conseguir lo que quería y eso era todo.
Jennifer, empero, era también una pelirroja con una cascada de rizos carmesí y ojos verdes que ahora estaban brillando con su temperamento. Ella fue por el todo y le gritó a Molly―: ¡Y LA GENTE EN EL INFIERNO QUIERE VENTILADORES DE TECHO Y BALDES DE AGUA CONGELADA... PERO ELLOS TAMPOCO VAN A CONSEGUIRLO! ―No era la más intelectual de las respuestas, pero era una que la tía Ruth usaba con Jennifer y Heather con frecuencia cuando ellas eran adolescentes y pareció lo apropiado.
El resto de los Weasley se alejaron y Arthur se sentó en una silla cercana, ya que sus piernas le habían fallado. Él estaba seguro que Molly iba a hacer algo que terminaría con Pacificadores y/o Aurores involucrados y probablemente también se necesitarían Sanadores... para los Pacificadores y Aurores.
Molly se congeló ante el desafío de Jennifer, su mente lentamente entendiendo que "la Imbatible" no iba a retroceder. Sus labios se movieron y un recuerdo de sus días tempranos de matrimonio llegó hasta su mente. Arthur había resultado herido en un ataque y Albus y numerosos miembros de la Orden insistían en que ellos necesitaban cuestionarlo justo en ese momento. Ella reaccionó de una forma similar.
Finalmente, ella se echo a reír y le dio un abrazo a un sobresaltada Jennifer―. Muy bien. ¿Entonces, dos a la vez? Haremos una visita corta, si así lo deseas.
Jennifer se recobró con rapidez y consiguió sonreír con nerviosismo, preguntándose si Molly necesitaría una poción estabilizadora de ánimo. Se esperaba a medias que Molly dijera algo como "hola, estoy loca, ¿quién eres tu?".
Jennifer finalmente asintió y murmuró―: Seguro, dos a la vez.
Molly y Ginny se apresuraron a ir al cuarto de Percy a afanarse sobre el estupefacto joven, quien estaba pensando que necesitaba pedirle matrimonio pronto a Jennifer. Después de todo, ¿cuántas mujeres conocía que pudieran enfrentarse a su madre?
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El día del cumpleaños de Harry empezó justo de la forma que deseaba... tranquilo.
Por supuesto que con Beth alrededor esto no siguió siendo así por mucho tiempo. La noche anterior, Severus había tenido que leerle en voz alta un capítulo de «Las Aventuras de Minxy, el poni» antes que ella se quedara dormida. Esto pudo haber conducido a su rudo despertar.
Rosmerta y Tom ya se habían ido a trabajar, una a su taberna y el otro a la biblioteca, esperando dejar todo funcionando con rapidez para regresar antes de que la fiesta comenzara. Harry quería un fiesta muy pequeña con su familia y amigos más cercanos, ya que la boda de Oliver y Heather sería en dos días, sin mencionar que el cumpleaños de Tom resultó demasiado excitante y todavía estaban recuperándose de eso.
Severus y Harry despertaron al sonido de fuertes resuellos que definitivamente no pertenecían a Beth, aunque provenían de su habitación. Ruidos de golpes y quebrazones le siguieron junto con chillidos que sí provenían de Beth. Ellos corrieron a su habitación justo cuando la puerta se abría de golpe brindándoles la vista de Beth saltando sobre su cama entusiasmada mientras que un poni blanco y negro con brillantes ojos azules corcoveaba y coceaba alrededor de la habitación.
Harry se quedo mirando estupefacto por unos minutos mientras que Severus levantaba su varita vacilando. No tenía conocimientos de equinos de ninguna clase, excepto para sus usos en pociones. Inseguro de que hacer, por fin lanzó un encantamiento calmante sobre la destructiva bestezuela, haciendo que se detuviera y mirara a su alrededor con curiosidad.
Tinker apareció con un 'pop' al lado de Beth, con algo de retraso, y chirrió con espanto ante la destrucción―. ¡Malo, poni muy malo! ―declaró Tinker, demasiado agitado para pensar en algo peor.
―Oh, él es justo lo que yo deseaba, papá ―chilló Beth―. ¿Es un regalo de cumpleaños anticipado?
Harry y Severus se miraron uno al otro con sospecha, pero no, ninguno de ellos había comprado un poni y menos dejado en su habitación. Severus suspiró y movió su varita haciendo que el poni saliera flotando de la casa hacia el patio trasero.
Severus y Harry observaron con nerviosismo mientras Beth disfrutaba del poni una vez que estuvo a salvo sobre el pasto.
―Beth dijo que deseaba un poni precisamente como éste... ―pensó Harry en voz alta.
Severus entendió de inmediato―. Por supuesto. Un deseo mágico ―dijo Severus―. Ella debe haber querido mucho un poni ―Severus suspiró de nuevo. No podía deshacerse de la bestia si Beth la había conjurado, pensó, usualmente se tenían muy malos resultados por deshacerse de cosas conjuradas con un deseo mágico. Podría haber sido peor. Beth podría haber deseado un elefante, o que un león sería sensacional. Recordaba un artículo acerca de un niño en Estados Unidos que 'deseaba mucho' una morsa.
El poni repentinamente resopló y se encogió contra un costado de la casa. Un dragón había volado sobre ellos. Severus lanzó un encantamiento calmante y un escudo invisible para que el poni no pudiera ver a más de diez pies arriba suyo. Ellos tendrían que arreglar esto o Beth podría resultar herida.
―Beth, si vamos a quedarnos con el pequeño sinvergüenza... ―comenzó Severus.
―Jinxy... su nombre es Jinxy ―lo interrumpió Beth, sin preocuparse por el tono de Severus, después de todo aún no había tomado aún su café.
―Sí, bueno, necesitamos tener un adecuado cercado y necesitamos hacer un hechizo para que no se asuste de los dragones o de alguna de las otras criaturas con que pueda encontrarse ―explicó Severus―. Harry, consígueme algo de pergamino y una pluma, y ese libro «Encantamientos Creativos para Criaturas». Probablemente tendré que modificar algo diseñado para Abraxans o Granians.
Harry sofocó una risa―. ¿Quizás sería mejor que nos vistiéramos primero? ―inquirió, mirando sus pijamas y camisas de dormir.
Severus miró a su alrededor notando su estado actual de vestir y los apresuró a entrar a la casa donde Tinker estaba reparando la habitación de Beth entre murmullos ocasionales acerca de ponis malos.
Mientras se duchaba, Severus pensó en el poni y frunció el ceño ¿qué pasaría si el poni desaparecía tan rápidamente como había aparecido? Beth se encontraría devastada.
Una llamada rápida por fuego trajo a una curiosa Minerva McGonagall, y para su diversión, a un ansioso Albus Dumbledore que deseaba ayudar con cualquier cosa que hiciera que Severus llamara a la escuela.
Severus los dirigió afuera al jardín donde Harry estaba observando con nerviosismo como Beth saltaba por ahí sobre el poni usando un encantamiento para pegarla en su lomo aplicado por Harry, quien temía que ella pudiera caerse.
―Que poni tan encantador, Severus ―sonrió Albus―. ¿Un regalo anticipado?
Severus hizo una mueca―. No, Beth tiene un libro favorito, los cuentos de un poni aventurero y sus amigos ponis. A ella le gustaba en especial un poni blanco y negro con ojos azules que sale en las historias, y me había pedido un poni justo como ese ―Una mirada de comprensión apareció en los ojos de Minerva y de Albus―. Esta mañana fuimos despertados por este pequeño monstruo en su cuarto y su libro acerca de ponis desapareció.
―Ella lo deseó en existencia, y la magia del deseo usó el libro de los ponis... lo transfiguró en el poni que ella deseaba ―Minerva exhaló un suspiro de deleite, la magia en verdad era algo maravilloso.
Albus miró a la pequeña pícara encantada. Una niña tan feliz y justo lo que se necesitaba para traer de nuevo felicidad a la vida de Severus … especialmente si las cosas iban mal con Harry y ese condenado Horrocrux. Albus suspiró, a quién estaba engañando, Severus no sobreviviría la muerte de Harry … no por mucho tiempo.
―¿Y dices que hay un problema...? ―preguntó Minerva.
―Hmm, bueno, yo estoy preocupado de que el poni pueda regresar dentro del libro ―Severus frunció el ceño. Esta clase de magia no era su fuerte. La transfiguración nunca fue fácil para él y su teoría le fue difícil de aprender.
―Ah, ya veo ―Minerva y Albus sacaron sus varitas y caminaron hacia el poni haciendo diagnósticos y encantamientos reveladores, buscando puntos débiles en la fabricación del poni. Severus caminó detrás de ellos y persuadió a Beth para que desmontara para que ellos pudieran examinar mejor al poni.
Jinxy miró al mago de cerca y mordisqueó una manga y luego de repente dio un tirón, rasgando la manga limpiamente. La manga de Severus quedó colgando de los dientes del poni como una calceta navideña. Los ojos azules y orejas levantadas demostraron que el poni aguardaba con ansia una reacción del mago.
Esto detuvo los procedimientos de todos para ver el duelo de miradas entre el poni y el Maestro de Pociones. Severus notó agriamente que el poni tenia la misma expresión que los Merodeadores siempre mostraban cuando habían hecho algo horrible a su vestimenta y esperaban que él hiciera una rabieta.
Tinker apareció con un 'pop' al lado de Severus, haciendo que el poni resoplara. Acababa de arreglar la habitación de la señorita Beth y esperaba que ese fuera el fin del reguero de destrucción. Miró la manga siendo mordisqueada y chilló―: PONI MALO ―una vez más.
Severus agarró la manga y se sacó su chaqueta, de todas maneras estaba demasiado caluroso, y se los pasó a Tinker quien se fue con otro 'pop'.
Dumbledore se rio entre dientes―. En fin, no hemos encontrado una ruptura en su magia. Él parece ser un poni bastante normal, pero con un fuerte lazo mágico con Beth. Esto no le da ningún atributo especial aparte de darle una incapacidad general de dañar a Beth, ya que fue su magia la que lo 'creó'.
Se escuchó otro desgarro. Esta vez Jinxy tenia una porción de la túnica de Albus entre los dientes.
Minerva se rio por lo bajo de la mirada de desmayo de Albus―. Yo sugeriría un encantamiento impenetrable sobre la ropa cuando estén cerca de Jinxy. Aparte de eso, no creo que haya nada porque preocuparse.
Severus asintió y con una mirada de resignación guió a Minerva y Albus de regreso a la casa para tomar un poco de té, dejando a Harry observando a Beth mientras ella jugaba con el poni feliz. Parecía que Jinxy estaba allí para quedarse.
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Mundungus Fletcher se escondió en un espacio oculto en la pared y observó como Sirius Black pasaba de largo. Estaba siendo cazado por varios miembros de la Orden al parecer. Había escuchado que Sirius estaba buscándolo, y sospechaba que él había robado algo en Grimmauld Place que ahora echaban de menos.
La mayor parte de lo que había tomado estaba seguro de que Sirius no las quería. Ciertamente él había botado a la basura un gran cantidad de cosas más bien valiosas y Fletcher las había sacado de ahí. En una ocasión ese desagradable viejo elfo había agarrado algo y lo había llevado hasta su pequeño nido. Cuando Fletcher fue tras los objetos que el elfo había guardado, descubrió un montón de pequeños tesoros que estaba seguro que le traerían una buena suma.
Ya había vendido la mayor parte de ellas y había vuelto a vender calderos inferiores que las compañías descartaban. Sin embargo, aun conservaba el relicario, sentía dificultades en venderlo. Lo mantenía en su bolsillo, pero cada vez que iba a venderlo vacilaba. También estaba teniendo problemas con su temperamento, últimamente tenia la tendencia a finalizar argumentos con su varita y un maleficio en vez de sus usuales ruegos y sobornos.
Qué molesto. A él le gustaba trabajar para la Orden del Fénix. Dumbledore pagaba bien, y él podía contar con una cantidad regular de comidas y en ocasiones una cama cómoda.
Entró a una tienda de segunda mano que no era melindrosa acerca de la condición de los bienes que vendía siempre que pudieran darles una pasadita para hacerlos parecer casi nuevos. Mundungus no notó a la bruja en un cárdigan rosa cuando comenzó a sacar su botín de calderos de fondo delgado para vendérselos a la bruja anciana que manejaba el lugar.
La vieja bruja y él estaba disfrutando del regateo cuando escucharon un irritante carraspeo detrás de ellos. Lo ignoraron y pronto escucharon un aún más fuerte "Ejem-ejem".
Fletcher se dio vuelta lo suficiente para soltar un―. Vai ahuecando el ala, inmenso puffskein rosa'o ―esto provocó una carcajada de la bruja dueña del establecimiento, pero la bruja de rosa se puso de un poco afortunado color morado que realmente chocaba con el rosado.
Apenas habían vuelto a su regateo cuando fueron interrumpidos una vez más.
―Madame Tripe... si este hombre no posee la documentación adecuada para demostrar que los calderos que está vendiendo son del espesor estándar para su uso seguro, yo tendré que llamar al personal del ministerio para revisar minuciosamente toda su mercadería ―Dolores Umbridge enseñó su placa para que Tripe y Fletcher la vieran―. Necesitamos mantener nuestros estándares altos, ¿no es así? ―ella siguió esto con otro irritante 'ejem-ejem'.
Tripe inmediatamente tartamudeó sus disculpas―... Yo iba a pedir sus papeles 'espués que llegáramo' a un precio ―insistió Madame Tripe.
Dolores enseñó su pequeña sonrisa primorosa y asintió a la vieja bruja. Había reafirmado su autoridad sobre esa tendera plebeya. Ella estaba recobrando lentamente su lugar en el ministerio. Esto había sido posible, por supuesto, porque Pious Thickenesse la había hecho su asistente después del debacle con Harry Potter. Ella mantuvo su cabeza abajo, dejando que la memoria del público y el ministerio lentamente se disipara.
Pious asumió su posición en la Academia de Aurores y ella ahora era su asistente allí. Ellos querían que el ministerio volviera a ser lo que era, comenzando con los Aurores. Ellos dejarían que Bones 'hiciera la limpieza' de este modo haciéndose de un gran número de enemigos. Esos mismos magos y brujas enemigos a que Pious y ella se les acercarían para que se unieran a los mortífagos.
Ellos ya habían obtenido así a varios antiguos descontentos matones del ministerio para unírseles. Por supuesto ellos no les dirían inmediatamente quién los estaba acogiendo. Una vez que se encontraban delante de Lord Voldemort ellos siempre decidían con rapidez que estaban a favor de tomar la Marca Oscura.
Dolores les dirigió a Tripe y Fletcher otra sonrisa de satisfacción. Sí, ella una vez más sería una persona importante en el ministerio. Oh, ella no esperaba llegar a ser Ministro... cuando menos por unas décadas, aún no. Dolores sabía que ella se encontraría en la cima, sin embargo, y un día … sí, un día todos estos seres inferiores no se atreverían siquiera a sonreirle con burla y mucho menos a insultarla.
Fletcher empuñó el relicario en su bolsillo, una oleada de rabia y malicia abrumándolo―. Estúpida emple'a de poca monta. Pue' que yo sea un miserable comparado contigo, pero apuesto que hasta la' putas de la vuelta tienen tacones muy altos según tus estándares ―hasta Fletcher quedó atónito por su ataque verbal. Él nunca había tenido esa osadía alrededor de gente del ministerio.
Empezó a darse cuenta que el relicario parecía estar afectándolo. Otra idea levemente brillante se apropió de él. Mientras Dolores se daba vuelta lentamente con un color aun más intenso de morado y tratando de controlarse lo suficiente para llamar a los Aurores y hacer un infierno de la vida de Fletcher, él se sacó el relicario del bolsillo y se lo pasó con fuerza.
―Perdone, no debí deci' eso ―tartamudeó Fletcher―. Tengo como una especie de enfermeda'... me hace decir tonteras... ―Fletcher huyó mientras que Dolores aferraba el relicario y se le quedaba mirando confundida, dejando de importarle de repente el hombre.
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Rosmerta y Tom llegaron a Dragonsrest y fueron presentados a Jinxy. Dumbledore y McGonagall quedaron invitados a quedarse a la fiesta, para alivio de Dumbledore. Él no había estado seguro de cuanto le llevaría el ser perdonado. Dora y sus padres llegaron, y el señor Tonks ayudó a Albus a conjurar una pequeña cerca y un refugio hasta que algo más permanente pudiera arreglarse.
Lucius y su familia llegaron desde la Mansión Malfoy, ya que finalmente se habían mudado de regreso ahí. De inmediato el poni fue una sensación para Tori, y le dio una mirada esperanzada a Lucius. Lucius compartió una mirada con Severus, quien se encogió de hombros. Si Lucius quería ayuda para encontrar un poni para Tori estaba mirando al mago equivocado.
Tom interceptó la mirada y se rió―. Dejen de preocuparse, si Tori no puede desear un poni en existencia, ella tan sólo le puede ordenar a Dobby que le consiga uno, o quizás una docena ―esto no pareció tranquilizar para nada a Lucius.
Albus y Minerva hablaron calladamente un rato con Yuan, quien había venido a darle un vistazo al poni. Las noticias del logro de Beth habían recorrido la Reserva como un fuego incontrolado. Primero, ella hablaba con Gigi, y ahora ella conjuraba un poni. Yuan esperaba poder conseguir que ella se quedara en la Reserva de Gales, habría docenas de ofertas por sus servicios … y no sólo de otras Reservas. Si ella crecía en su magia como prometían estas manifestaciones tempranas, ella seria una bruja muy poderosa.
Ted Tonks decidió sacar a Lucius de su miseria, y se acercó a él―. Yo tengo un primo que tiene un par de chicos que son locos por los ponis. Él sabe donde encontrar una granja de ponis, además van a necesitar sillas, bridas, y otras cosas para ambos ponis.
Lucius no ocultó su alivio, y le agradeció con sinceridad. Severus pareció desconcertado, ¿pero cuántas cosas podría necesitar un poni?
Harry abrió sus regalos. Dudley y Draco alborotaron cuando abrió el presente de Luna que había llegado vía lechuza. Luna le había mandado una funda para su varita hermosamente ornada; ella notó que el suyo estaba gastado y ya no se le ajustaba bien. Harry pasó sus dedos sobre las runas talladas en este, adivinaba que tenían algún significado por la sonrisa de Lucius al enseñar el regalo.
La fiesta decayó al final, y los visitantes se marcharon, dejando a Severus sorbiendo brandy y sosteniendo la mano de Rosmerta después que todos los demás se retiraron. Él miró una foto grande que estaba sobre la chimenea. Era una foto agrandada de una tomada cuando Harry fue a sacar su licencia de animago en el ministerio, y lo mostraba volando como Halieto alrededor del atrio del ministerio. Esto le había causado confusión cuando regresó de Azkaban.
Él estaba bastante seguro de que aún quedaban recuerdos detrás de la muralla, pero no demasiados. Tendría que acostumbrarse a tener recuerdos perdidos para siempre. Memorias de su madre y de Lily habían desaparecido y tendría que vivir sin ellos.
Él había llamado a un lado a Dumbledore y le informó que no regresaría como instructor a Hogwarts, y trató de sonar apesadumbrado. Dumbledore le dio una palmadita en el hombro y asintió.
―Tengo a Horace Slughorn en espera hace una semana o algo así, por si algo como esto sucedía. Le dejaré saber la decisión ―el centelleo de Albus fue algo triste―. ¿Quizás puedas hacer un taller o dos de Creación de Hechizos, o ayudar en el Club de Duelos?
Severus se encogió de hombros sin comprometerse, pero estaba aliviado de que Albus no discutiera su decisión.
―¿Quién será el profesor de Defensa? ―preguntó Severus mientras acompañaba a Albus hacia el flú.
Dumbledore suspiró―. No tuve mucho tiempo para buscar uno. El Ministro dijo que Pius Thicknesse, jefe de la Academia de Aurores tiene a alguien que tomará ese puesto por un año. Sin embargo, no me dijo el nombre.
Severus frunció el ceño mientras recordaba que Thicknesse fue un observador pasivo durante la última guerra, sin estar de acuerdo con el Señor Oscuro, pero sin ayudar en su contra tampoco.
Algo se estaba tramando, pensó Severus. Pero siempre era así.
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Autora: Espero que esto haga avanzar un poco las cosas, se acerca el quinto año.
NdT-Muchas gracias por sus comentarios, y a todos los lectores.
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Editado 21NOV2020
