.
.
3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 136: "El Velo"
Voldemort observó como sus seguidores leales dejaban Azkaban, encogiéndose un poco en el sol del final de la tarde. Algunos de ellos se enderezaron y vieron con esperanza al Señor Oscuro esperándolos al borde del muelle.
Los aproximadamente treinta dementores que seguían allí después de la batalla con los dragones estaban ansiosos por unirse a Voldemort. Él los envió a quedarse cerca de unos de los pocos escondites que le quedaban cerca del Bosque Prohibido, y les prometió que pronto estarían a su antojo en Hogsmeade, y tal vez en Hogwarts. Ellos sólo debían ser pacientes.
Les entregaron trasladores a los mortífagos recién liberados, uno por uno, para ir a la Mansión Black, donde los atenderían y los prepararían para luchar.
Bellatrix, por supuesto, se lanzó a los pies de Voldemort y le renovó su lealtad. Los hermanos Lestrange de inmediato empezaron a vociferar acerca de venganza y matar enemigos. Voldemort sospechaba que a ellos no les importaba nada con tal que los dirigiera contra alguien para desquitarse.
Los otros prisioneros fueron traídos, uno por uno. Había cincuenta y siete prisioneros que no eran mortífagos. Las personas con sentencias cortas tendían a permanecer en las celdas de contención del ministerio. El Wizengamot era también apreciativo del servicio público como castigo o de sentencias acortadas por esto. Ocasionalmente, alguien recibía una semana o dos en Azkaban como lección simbólica para mostrarle a un delincuente que en realidad no quería seguir una vida de crímenes. Por lo tanto, la mayoría de los que estaban en Azkaban tendían a ser lo peor de lo peor.
Voldemort los examinó y les ofreció a la mayoría unirse a él. Claudius Smith así como varios otros aceptaron de inmediato. Roger Hopkirk se encogió ante la idea de unirse a Voldemort. Sí, él estaba descontento con el ministerio y hubiera aceptado otra oportunidad de desquitarse de algunas personas, pero convertirse en un mortífago, era demasiado.
Los prisioneros restantes eran demasiado viejos, demasiado locos, o no servirían. Como Rufus Scrimgeour quien estaba arrodillado junto a Roger, con su espalda derecha y una mirada de incredulidad en el rostro. A pesar de la evidencia, él había pensado que el "renovado Señor Oscuro" en realidad era un impostor. Y era ahora era demasiado obvio que estaba equivocado. Solamente Voldemort podría ser capaz de marcar a sus seguidores con la Marca Oscura, y este acababa de marcar a treinta dos seguidores nuevos delante de los mismos ojos de Rufus. Aun así, él no iba a demostrar debilidad delante del Señor Oscuro. Era demasiado Slytherin para eso.
Voldemort se detuvo en frente de Rufus, sonriendo con malicia―. Bueno, bueno, quiero darte las gracias por castigar a mis traidores por mi; aunque me alegra que hayan quedado con vida para poder matarlos.
―Ellos merecían castigo por haberte seguido alguna vez―contestó Rufus llanamente.
―¿De modo que no hay ninguna oportunidad de que decidas unirte a mi? ―Voldemort se rio entre dientes, mientras los mortífagos presentes hacían eco a su diversión. Estaban aliviados de ver que había otro en quien su líder ventilara su rabia.
Desde que Voldemort había compartido el dolor de Harry dos días atrás, había estado muy quisquilloso. Nadie estaba a salvo de su ira. Nadie conocía la razón, pero por suerte se encontraba solo cuando ocurrió o habría tenido que matar a cualquiera que hubiese presenciado su debilidad.
Rufus no contestó la pregunta, solamente miró con rabia a Voldemort. Eso estaba bien para el Señor Oscuro, y lanzó un Avada Kedavra al ex-auror con una sonrisa complacida. Los prisioneros cercanos temblaron apartándose, haciendo que Voldemort los mirara con una leve sonrisa. Él hizo señas a sus nuevos reclutas, ellos necesitaban practicar sus Imperdonables después de todo.
3MS3MS3MS3MS3MS3MS3MS
Harry arrastró los pies por la biblioteca de su casa después de regresar de la creciente Biblioteca de Memorias de Tom. Tom y él habían pasado mucho tiempo juntos los últimos dos días; Tom aun estaba en shock por la falla de la poción. Severus estaba silencioso y retraído aunque se recobró lo bastante para asegurarle a Rosmerta que era sólo un 'retraso' y que ellos reformularían la poción para hacer que funcionara.
Harry estaba seguro que no engañó a Rosmerta, pero Severus parecía necesitar mantener la ficción para no desesperar él mismo.
Draco le había enviado a Harry su baúl y un listado de tareas escolares de las clases que perdió y los ensayos que tendría que entregar después del receso navideño. También mandó novedades acerca de que Umbidge había hecho sus aliados a Blaise, Neville y Crabbe, y éstos esparcieron el cuento de que Harry había atacado a un profesor en medio de un ataque de locura y que fue suspendido hasta que el Consejo Escolar decidiera si se le permitía o no tomar los TIMOS o recibir la expulsión inmediata.
En esos momentos a Harry no le importaba nada de eso. Aunque se sintió conmovido por las cartas que Draco mandaba de sus amigos. La de Hermione le hizo reír por lo bajo, allí citaba docenas de reglas y precedentes que Harry necesitaba invocar para evitar que le forzaran a dejar el colegio.
Harry sacó unos pocos libros de las estanterías para comenzar su ensayo de Encantamientos. La tarea que dejaba el profesor Flitwick siempre era el más fácil de hacer. Si él iba a regresar al colegio, necesitaba estudiar.
Harry escuchó una llamda en el flú, y oyó como Severus contestaba. El Director había llegado. La puerta estaba entornada lo suficiente para que él pudiera ver a los dos magos enfrentándose, claramente ambos esperando una discusión o quizás una batalla, si la varita apretada en la mano de Severus era de alguna indicación.
Severus estaba aliviado de que Harry se encontrara con Tom en la Biblioteca de la reserva. Sabía que una vez que le enviara la lechuza a Albus contándole del fallo de la poción habría una visita.
Albus se removió un poco, sin querer iniciar esta conversación. Él decidió comenzar con otras noticias―: Tenemos malas noticias de Azkaban. Los mortífagos que estaban prisioneros allí fueron liberados, y todos los dementores han huido. Se presume que para unirse a Voldemort.
Severus quedó sorprendido por esta noticia, pero no por mucho tiempo―. Bueno, sabíamos que no los dejaría ahí. Él necesita de su experiencia, ya que le hemos quitado a tantos de sus seguidores.
Albus asintió―. Sí, necesitamos derrotarlo antes de que sus fuerzas se hagan más poderosas. Por supuesto, es inútil hacerlo si él sigue con vida sin importar las muchas veces que lo matemos a causa del horrocrux restante.
Severus se envaró. Las cartas estaban sobre la mesa―. Me doy cuenta que el hecho de que la poción no funcionara te ha aproblemado. A mí también me preocupa. Eso no quiere decir que estoy dispuesto a dejar que mi hijo muera para que tu tengas tu victoria fácil.
Albus apretó los dientes, pero él sabía que Severus no cedería fácilmente. Ese era el porqué no quería que Harry quedara al cuidado de Severus para empezar―. Ninguna victoria sobre Voldemort será fácil. Vamos a pagar un precio muy alto por ello con vidas. Yo no estoy dispuesto a dejar que cientos mueran inútilmente porque me rehúso a dejar que Harry muera en cambio. La vida de cada uno es importante, y yo no le pediría a Harry que sacrificara su vida porque es más fácil.
Albus podía ver que Harry estaba mirando todo y escuchando por una puerta entreabierta. Encontró brevemente la mirada de Harry, pero lo bastante para saber que Harry había recibido el mensaje.
Severus no había terminado con Albus, sin embargo―. No quiero escuchar nada del 'Bien Mayor', Albus. Ni creo que debamos usarlo para salvarnos nosotros en este instante. Debe haber una forma de deshacer el horcrux. Puede que tu te hayas rendido, pero yo no.
Albus suspiró, Severus podía ser tan testarudo―. Severus, te estas aferrando a un clavo ardiendo...
―Por supuesto que me aferro a cualquier esperanza ―Severus le gritó a Albus―. ¡No voy a dejar que Harry muera sin luchar! ¿Qué piensas que deberíamos hacer, ir hasta él y decirle "lamentamos tu suerte" y cortarle el cuello como el cordero de sacrificio que pareces ver en él?
―¡Por supuesto que no! ―dijo Albus―. No pretendo tan sólo matarlo.
―No, tu mismo no lo harías ―la voz de Severus rezumaba hielo―. Pero arreglarías una muerte heroica, estoy seguro. ¿Combatiendo dragones, tal vez?
Las miradas de Albus y Severus chocaron por unos minutos interminables. A Albus no le gustaba la implicación de que él albergaba la esperanza de que Harry muriera en el Torneo de los Tres Magos.
Albus finalmente se dijo que él no esperaba que Severus admitiera de buenas a primera que el horrocrux no iba a desaparecer solo y que debería haberse esperado que lo llamaran esencialmente un asesino. Aun así le dolía. Hubo un tiempo en que Severus le hubiera hecho caso a Albus, aun en algo tan desesperado.
―Tu sabes lo que debe suceder, aun cuando lo niegues por ahora ―la voz de Albus también era glacial―. Yo no digo que esto es fácil, y desearía que no fuera de esta manera. Tu nunca antes te hiciste a un lado al tomar decisiones difíciles, y espero que veas que esta será la más difícil de todas.
Albus le dio un vistazo una vez más al pálido rostro de "El Niño Que Vivió", y se dirigió hacia el Flú.
Harry retrocedió rápidamente, antes de que su padre pudiera ver que había presenciado todo. Escuchó a Severus pasar como una tromba por la casa y marcharse a su laboratorio, y suspiró de alivio.
Una parte de él comprendía que si el horrocrux no podía ser removido con la poción, él tendría que morir para que Voldemort pudiera morir, aun antes de que Dumbledore lo dijera. Le había gustado oír a Severus decir que se rehusaba a considerar en rendirse, y él sabía que el resto de su familia pensaba igual.
Sin embargo, él no podía dejarlos morir en una lucha inútil contra el Señor Oscuro, ni a nadie más. No era correcto.
Aún así, no estaba seguro de como proceder, ¿matarse? Le avergonzaba la idea del suicidio; le parecía igual de errado. Era probable que el Director favoreciera una escena épica de batalla, y a parte de Harry le gustaba también esa idea. Desearía poder hablar con alguien de su familia de esto, pero hasta Sirius lo empacaría al otro lado del mundo para mantenerlo a salvo.
Harry ya conocía el argumento que su muy Slytherin padre usaría para persuadirlo. Harry había residido lo bastante en Slytherin para anticipar en lo que se enfocaría. Él comenzaría diciendo lo mucho que su familia lo amaba, y que ellos no soportarían el perderlo. Después mencionaría que su madre y su padre, James y Lily, habían muerto para que él viviera, y que dejarse matar para que "no retrasar el itinerario del Director" era decir que su sacrificio era irrelevante.
Los ojos de Harry fueron atraídos por el gabinete pequeño, y se descubrió yendo hacia allí para sacar la piedra pequeña que estaba ahí. La Piedra de la Resurrección podría ayudarlo con esto, él le podría preguntar a los padres que no podía recordar en realidad. ¿Comprenderían ellos que él no podía permitir que otros murieran para que él pudiera vivir, y al hacerlo permitir que Voldemort también siguiera viviendo?
Escuchó que Severus subía las escaleras del laboratorio. Sus pasos eran lentos. Harry sospechaba que Severus estaba tratando convencerse a sí mismo de que huir a Nueva Zelanda y vivir escondido hasta que el alcance de Voldemort se extendiera incluso hasta allí era una opción viable.
Harry se guardó de inmediato la piedra en el bolsillo, y cerró el gabinete. Moviéndose en silencio llegó hasta la puerta principal, la abrió y la cerró con fuerza, comportándose como si acabara de llegar a la casa. Consiguió esbozar una sonrisa, y Severus le sonrió de forma cansada.
―¿Te gustaría darme una paliza en ajedrez, papá? ―preguntó Harry de forma alegre―. Tal vez consigas hacer entrar a la fuerza algo de estrategia en mí.
Severus sonrió casi con sinceridad y se relajó, cuando menos Harry estaba bastante tranquilo después de la falla de la poción. Aunque Harry se sentiría mucho menos calmado cuando le dijera que no regresaría a Hogwarts. Severus ya no confiaba en que Albus no "hiciera lo que se debía hacer" si Severus no estaba allí para detenerlo.
―Por supuesto, ubica las piezas en el tablero, y yo le pediré a Tinker algo de beber ―Severus regresó pronto, y se concentró en tratar de no derrotar a Harry en menos de doce jugadas.
3MS3MS3MS3MS3MS3MS3MS
Voldemort estaba receloso de explorar la conexión después de la tortura sufrida después de la expulsión de Harry de Hogwarts. Estaba muy complacido por la profesora de DCAO que Pius había enviado; ella no había sido marcada porque necesitaban poder colocarla debajo de las mismas narices de Dumbledore.
Pero Voldemort estaba menos complacido con el nivel de dolor recibido por la conexión. Aun así, después de un par de días, comenzó de nuevo con los sueños de las esferas de profecía y los corredores. Casi todo estaba dispuesto para la trampa y él quería que fuera lo más a prueba de tontos posible.
Por fin habían comenzado las vacaciones de Navidad, y el resto de Hogwarts se vació. Esto significó que los estudiantes pudieron parlotear mejor con sus familias y las amistades de la familia para esparcir el rumor de que Harry Potter se había vuelto inestable, pobrecillo, probablemente por todos los revuelos ocurridos en su vida. A Scrimgeour se le había dado muy poco homenaje cuando encontraron su cadáver afuera de Azkaban, y ahora hasta se le vilipendiaba de ser parte de causar una crisis nerviosa en 'El Niño Que Vivió'.
Esto no era lo que deseaba precisamente Voldemort, él estaba esperando que llamaran a Harry una amenaza para la sociedad, pero etiquetar a Harry Potter como algo chiflado era mejor que nada.
3MS3MS3MS3MS3M
Unos días después de las vacaciones, hubo una gran fiesta para los niños de los escuela primaria a que asistían Beth y Tori. Petunia y Rosmerta fueron acompañadas por Dora, quien se ofreció voluntaria para ayudar a supervisar a los niños.
Severus le había pedido a la compañía que fabricaba dragones en miniatura que le enviaran una orden de los nuevos Bola de Fuego Chinos para él regalárselos a los niños. Incluso con los descuentos que le daban a él fueron onerosos, pero Rosmerta quería sorprender a los niños, y Severus no pudo decirles que no ni a ella ni a Beth.
Voldemort había estado observando, con cuidado, a través de los ojos de Harry cada vez que podía, y finalmente vio su oportunidad. Harry rara vez se encontraba solo, pero en ese momento lo estaba. Rosmerta y Beth estaban en la fiesta con Dora. Severus y Tom estaban en la Biblioteca de la Reserva, y por una vez no tenían visitantes.
Los mortífagos atacaron la escuela con la esperanza de apoderarse de Beth, pero se vieron impedidos por las protecciones del ministerio que la colocaban en confinamiento cuando las protecciones no reconocían a alguien. Voldemort se esperaba algo parecido, así que los mortífagos colocaron otra barrera mágica sobre la protección para evitar que alguien saliera o se comunicara con el exterior.
Voldemort y su equipo de ataque partieron hacia el Ministerio de Magia. Caía la tarde del viernes, y el lunes era Navidad, así que ellos habían cerrado temprano y solamente un puñado de gente todavía se encontraba allí. Los mortífagos arribaron de uno o dos, aturdieron a los guardias en la entrada rápidamente antes de que pudieran sonar cualquier alarma y se dirigieron hacia el Departamento de Misterios.
Voldemort esperaba haber podido tener a la hermanita de Potter, pero podía pretender que la tenía. Él había visto con frecuencia a Beth con los ojos de Harry, y pudo construir una imagen de ella en su mente. Él comenzó a hacer que Harry la escuchara gritar su nombre, llorando y suplicándole que la ayudara. Cuando estuvo seguro de contar con la atención completa y aterrada de Harry, él dejó que la 'viera'.
Voldemort contaba con plenitud de memorias de víctimas torturadas para poder enviar una imagen de Beth encogida en el suelo del Salón de las Profecías, sollozando y rogándole a Harry que viniera a salvarla.
Harry podía escuchar a Voldemort burlándose de ella, diciéndole que su hermano era un cobarde a quien ella no le importaba lo suficiente para molestarse en arriesgar su propio pellejo. La imagen se desplegaba en frente de él, como si él fuera Voldemort, torturando a su hermanita con sus propios hechizos, añadiendo otra capa de culpabilidad.
3MS
Harry se encontraba solo, y los gritos de Beth que resonaban en sus oídos alejaron cualquier idea en su cabeza de esperar a reunir un equipo de rescate. Él sabía lo que Voldemort deseaba. Él deseaba la profecía, y solamente Harry podía entregársela. Con una certeza sombría sabía que el Señor Oscuro mataría a Beth y a él en cuanto la obtuviera. Iba a necesitar ser fuerte y negarse a recuperar la profecía hasta que Beth estuviera lejos a salvo, y eso requería de toda la astucia que poseía.
Harry fue por su capa de invisibilidad, iba a necesitarla para que Beth la usara y escapara hacia el flú.
Voldemort envió tanto pánico urgente y miedo como pudo hacia Potter, esperando una respuesta irrazonable.
Harry miró a su alrededor frenéticamente. Nadie estaba cerca. Llevaría tiempo correr hasta la Biblioteca de la Reserva para ir por Tom y Severus. Por fin, arrojó polvo al flú, y corrió por el Atrio del Ministerio de Magia.
Al correr aferró el cristal de danburita, pasando los Aurores caídos y envió mensajes a Tom y a Severus de que Voldemort había secuestrado a Beth y la retendría hasta que Harry le diera la profecía. Envió toda la información que pudo, y esperó que ellos pudieran llegar hasta allí para ponerla a salvo si conseguía alejarla de los mortífagos.
Él llegó hasta el área donde se encontraba el Departamento de Misterios y blasfemó. Había escuchado decir que el cuarto redondo con puertas que se movían era un terror para poder ubicarse. Si no conoces las puertas, estás perdido. Él distinguió una pequeña runa al lado de un tirador del que Lucius le había hablado, y que le indicó que esa era la correcta. Cuando ellos habían ido por el Espejo de Erised, Arthur se la había señalado a Lucius.
Harry entró al pasillo del Departamento de Misterios y suspiró. Se parecía a sus 'sueños', y caminó por el vestíbulo con aprehensión. Él supo exactamente en que puerta estaban las profecías, y ahora tuvo tiempo para considerar que esto podría ser una trampa. Severus le había dicho con frecuencia que a Voldemort le gustaba torturar mentalmente a las personas. Él sabía como plantar visiones falsas.
Aun así, eso no importaba. Si ellos tenían a Beth, él tenía que hacer esto. Si era una trampa...
Bueno, él había tomado a pecho las palabras del Director. No podía dejar que otros murieran por él. Con suerte, el Señor Oscuro estaría allí y Harry lo enfrentaría voluntariamente. Oh, Harry iba a pelear, pero no tenía ilusiones de ganar. El horrocrux seria destruido y la familia de Harry, y su padre en especial, no tendrían ya el horrible dilema de su cicatriz.
Harry abrió la puerta y vio repisas interminables de profecías. Increíble. ¿En realidad eran tantas? Parecían estar ordenadas por año, y deambuló por la fila adecuada y después llegó a la repisa correcta. Él había estado varias veces allí en sus sueños, así que no le fue difícil.
Vaciló. ¿Debería tomarla o esperar? Bueno, él podría amenazar con romperla si ellos se negaban a entregarle a Beth. Recogió el globo con una niebla que giraba de forma espeluznante. Él casi podía distinguir allí la figura de Sybil Trelawney dentro de ella.
Fue recompensado con la aparición inmediata de varios mortífagos con sus máscaras horrendas. Ellos eran conducidos por Bellatrix quien se veía algo más limpia, pero aún bastante demencial.
―Miren a quién tenemos aquí. Si es el pequeñajo bebé Potter ―le dijo haciéndole gorgoritos.
―Esos dementores realmente afectaron tu intelecto, ¿verdad? ―preguntó Harry con preocupación burlona.
La cara de Bellatrix se oscureció de rabia, y le siseó―: Entrega la profecía, Potter, antes de que te la saque a crucios.
―Muéstrame a mi hermana o dejaré que se estrelle contra el suelo ―retrucó Harry, fingiendo despreocupación.
Bellatrix empalideció, su Señor no estaría complacido con eso―. Te entregaremos a la pequeña golfilla que el buen viejo Sev adoptó tan pronto como tengamos la profecía.
La furia de Harry ardió, pero se decidió por el desdén―. Ella ya es más poderosa que tu. Ella habla con dragones y será valiosa para el mundo mágico. ¿Qué tienes tu que ofrecer, además de locura y ningún interés en reproducirte? ―él sabía que la burla acerca de no tener niños era un golpe bajo, pero su temperamento estaba en ebullición.
Bellatrix chilló de furia, y le hubiera lanzado una maldición de no ser porque dos magos a sus costados le agarraron el brazo con la varita.
Mientras ellos calmaban a Bellatrix, el cristal de danburita se puso más caliente en el bolsillo de Harry, al lado de su varita. Lo aferró, y escuchó a Severus: «Beth y los demás están a salvo en la escuela. Están bajo confinamiento de emergencia, pero el Ministerio está a cargo. No vayas al Ministerio.»
Harry hizo una mueca, él albergaba la esperanza de que Severus nunca se diera cuenta que él estaba cortejando a la muerte. Con Beth a salvo, su padre sabría que Harry no estaba aquí solamente para rescatarla si no hacía un intento de escapar. Le habló brevemente a Severus: «Ya estoy allí, y hay mortífagos en frente de mí. No sé si podré escapar, pero voy a intentarlo». Interrumpió el intercambio, y extrajo su varita.
―Bueno, están mintiendo acerca de tener a mi hermana ―dijo Harry. Los Mortífagos quedaron quietos y lo miraron, preguntándose cómo lo sabía―. Supongo que entonces debería irme ―Harry lanzó una Bombarda sobrecargada hacia las repisas, dejándolas caer sobre el pequeño grupo de Mortífagos y después se echó a correr.
Llegó hasta el vestíbulo, y atravesó corriendo otra puerta, encontrándose en una habitación llena de relojes y relojes de arena. Después en un cuarto lleno de jarras extrañas y un tanque de cerebros, los hechizos lo seguían aquí y allá, rompiendo relojes y contenedores. Se agachó pasando por puertas y golpeando otras para abrirlas y cerrarlas de nuevo. Los perdió brevemente mientras entraba a un gran salón lleno de asientos tipo gradas y con un arco con una cortina que se movía delante.
Harry corrió hacia por el extraño declive rocoso y se escondió al otro lado del arco de piedra. Para su desaliento, los mortífagos lentamente lo rodearon, y uno de ellos a quien no reconoció se detuvo a unos pocos pies de distancia, extendiendo su mano―. La profecía, por favor, señor Potter.
Harry estaba a punto de responderle de forma mordaz, cuando un dolor atravesó su cerebro y una puerta se abrió de golpe en la parte superior de las gradas. Voldemort entró caminando, con una sonrisa burlona―. Es mejor que hagas lo él que dice, Harry.
Su respuesta fue una serie de 'cracks' ruidosos por la Aparición de magos y brujas. Hugo Savage había utilizado su estatus como Auror de alto rango para conseguir que todos se aparecieran directamente dentro del Ministerio, y después hasta el salón donde estaba Harry. Lucius, Severus, Sirius, Remus, Tom y Albus llegaron allí, junto con Hugo que jadeaba por el esfuerzo, y comenzó el intercambio de hechizos.
Albus y Hugo se abocaron a hacer que Voldemort retrocediera por la puerta, y Harry usó todas las maldiciones que conocía por el club de duelos, tratando de ayudar a sus rescatadores.
Sirius llegó junto a Harry primero, y sostuvo una batalla campal con Bellatrix.
―¿Así que el pequeño primo Siri vino a jugar? ―Bellatrix dio una risita, y después se burló se Sirius. Harry y Sirius lanzaron hechizos y ella los desvió, aunque con alguna dificultad.
Harry pudo ver que Severus y Tom abatían a un par de mortífagos, y que Remus forzaba a otro a Desaparecer para no volver. Lucius protegía sus espaldas, y derribó a uno de sus ex-cuñados, Rabastan, pensaba que se llamaba.
Sirius le ofreció a Bella una sonrisa feroz y lanzó otra maldición-sable. Estaba limitado por estar escudando a la vez a Harry, pero Sirius no iba a perder delante de su prima loca―. Cállate, Trixie, te oyes como una condenada idiota.
Bellatrix gritó de rabia, y lanzó la maldición asesina a Harry, conociendo que Sirius intentaría salvarlo. Y seguro que sí, Sirius empujó a Harry fuera del camino y fue golpeado por la maldición que lo empujó atravesando el Velo.
Pero Harry había agarrado el brazo de Sirius con fuerza, y fue empujado también a través el arco. El salón quedó en silencio mientras los combatientes se daban cuenta que 'El Niño Que Vivió' había muerto junto con su padrino.
Severus dio un alarido de negación de lo que había presenciado, y corrió hacia el Velo, siendo detenido por Lucius. Tom casi colapsó en el suelo, pero fue sostenido por Remus que comenzó a llorar. Era poco probable que sobreviviera la muerte de Harry y de Sirius; podía sentir a Lunático aullando y sabía que en poco tiempo se haría un ovillo esperando la muerte.
Bellatrix cacareó de risa y se Desapareció junto con todos los mortífagos que todavía eran capaces de hacerlo. Voldemort gritó de rabia, él quería ser quien matara al muchacho, estaba seguro que era imperativo que fuera él quien lo hiciera.
Momentos más tarde, los cuerpos de Sirius y de Harry fueron expulsados de regreso desde el Velo, dejando a los horrorizados testigos paralizados de espanto.
3MS3MS3MS3MS3MS3MS3MS
Harry sintió un dolor agudo en su cabeza mientras que Sirius y él aterrizaban del otro lado del Velo. Ambos cayeron de rodillas, jadeando por el dolor y la confusión. Harry podía sentir que sangre u otra cosa corría por su rostro desde la cicatriz. Hubo un gimoteo a unos pocos pies de distancia, y pudo ver una forma encogida acurrucada cerca de una roca, pero parecía haber como una niebla oscureciéndolo todo.
Harry dejó caer la profecía, y ésta se rompió sobre la piedra debajo de sus pies. Con escaso interés, escuchó la voz arrastrada de Trelawney hablando acerca del Señor Oscuro.
Una figura alta, envuelta en una capa gris caminó hacia ellos, y Harry y Sirius quedaron congelados de miedo.
La Muerte no necesitaba presentación.
―Bueno, esto es sí es algo sorpresivo, caballeros ―el rostro de Muerte no era en realidad una calavera, pero daba la impresión de tener muy poca carne y piel cubriéndole el cráneo, y los labios delgados apenas sonrieron―. Yo no me esperaba a ninguno de ustedes todavía.
―¿Y no le importa si volvemos? ―preguntó Sirius esperanzado.
La risa ahogada de Muerte fue rasposa, como si no la usara muy a menudo―. Eso no es tan simple, señor Black ―y Muerte miró a Harry con algo de expectación.
Muchos pensamientos cruzaron la cabeza de Harry, y de forma repentina se dio cuenta que Muerte estaba esperando que él hiciera algo. No, Muerte estaba esperando negociar con él. Después de todo, Harry tenía consigo dos de las Reliquias de la Muerte.
―¿Está dispuesto a hacer un trato para dejarnos ir? ―preguntó Harry, temeroso de dar voz a su esperanza.
La sonrisa de Muerte fue algo aterrador, pero asintió. Sirius miraba entre ellos confundido y alarmado.
Harry sacó la Piedra de la Resurrección y la Capa de Invisibilidad―. ¿Estas dos Reliquias, por la vida de Sirius y la mía?
Muerte asintió y extendió su mano para recibir los dos objetos.
Harry miró la forma acurrucada―. ¿Ese es el horrocrux? ―inquirió esperanzado.
Muerte dirigió su mirada hacia la figura y frunció el ceño―. Sí, ya no necesita preocuparse más por su cicatriz ―Muerte sonrió de medio lado―. Buena suerte, señor Potter. Espero no encontrarme con usted de nuevo en un largo tiempo.
Muerte hizo un movimiento con su mano, y ambos fueron arrojados de regreso a través del Velo.
3MS3MS3MS3MS3MS3MS3MS
Severus salió disparado hacia la roca, con Lucius detrás suyo, y recogió a Harry en un abrazo―. ¿Harry? ―dijo con miedo. Había escuchado hablar del Velo de la Muerte, y no creía conseguir respuesta. Para su incredulidad, Harry empezó a toser y jadear sibilante.
―Muy apretado, papá. No respiro ―jadeó Harry, y Severus relajó un poco su abrazo.
―Estás vivo. No puedo creerlo ―Severus respiró con alivio.
―Yo intercambié una capa y una piedra con la Muerte para que nos liberara ―le susurró Harry a Severus y a Tom, que estaba sentado juntos a ellos.
―Ese es nuestro Slytherin ―barbotó Lucius entre sus propias lágrimas, y le dio unas palmadas en la espalda.
Sirius entre gemidos fue ayudado a levantarse por Remus y Hugo. Albus lentamente se aproximó a Harry, mirando la cicatriz incrustada de sangre con inquietud.
Harry le sonrió con recelo a Dumbledore―. El horrocrux no sobrevivió al velo. Estoy libre de eso.
Albus pareció sorprendido, pero asintió contento―. Esas son muy buenas noticias, Harry ―Albus esperaba que ese fuera el caso. Más tarde, examinaría al muchacho para asegurarse que estuviera en lo correcto.
Severus le dio otro abrazo a Harry, y lo puso de pie―. Hora de ir a casa, Harry.
Sirius estaba contando con voz ahogada la historia del trato de Harry con Muerte a Remus y Hugo, mientras ellos lo conducían hacia la puerta. Hugo estaba atónito, pero tenía sentido que ellos intercambiaran las Reliquias con la Muerte por su regreso. Hugo tan sólo estaba feliz que la Piedra de la Resurrección ya no estuviera para que no tentara a nadie para usarla.
Sirius y Remus se marcharon hacia Grimmauld Place, y Lucius hacia la Mansión Malfoy para ver a su familia. Tom y Severus llevaron a Harry de vuelta a Dragonsrest.
La escuela de niños estaba resguardada, y los niños fueron enviados a sus casas. Beth los saludó con su nuevo dragoncito, y conversó con Harry de él. Rosmerta se sentía menos confiada, y limpió suavemente el rostro de Harry, mirando interrogante a Severus.
―Por fin se encuentra libre del Señor Oscuro ―dijo Severus, sin atreverse apenas a decirlo en voz alta, ya que le parecía demasiado bueno para ser verdad. Sin embargo, Rosmerta lo creyó y abrazó con fuerza a Harry. Ninguno de ellos necesitaba ningún otro presente de Navidad después de eso.
3MS3MS3MS3MS3MS3MS3MS
Después que todos se encontraban a salvo acostados en sus camas esa noche, Tom se fue a pasear debajo de las estrellas. Se sentía inquieto, pero desconocía la razón. Las estrellas eran brillantes y la noche calmada. Pronto se vio rodeado por dragones, y eso se lo explicó. Ellos deseaban hablar con él.
―El horrocrux de Harry ha desaparecido. Por fin estamos preparados ―le dijo Tom sonriendo ampliamente a Yao, quien estaba directamente frente a él, junto con Hazelette y el Bola de Fuego Chino que pertenecía a Lin DaWei.
―Sí, esa es la razón de que fuera hora de que habláramos contigo ―dijo Yao, vacilante―. No tenía razón molestarte con esto mientras Harry todavía tuviera ese horrocrux. Ahora que desapareció, necesitamos decirte... ―de nuevo vaciló.
―¿Qué? ―peguntó Tom con impaciencia.
―Bueno, que no hay forma de matar al Señor Oscuro de momento ―dijo Yao con tristeza―. Estás olvidando que tú, que tu mismo eres un horrocrux.
Tom se tambaleó hacia atrás―. ¡NO! Nosotros destruimos los horrocruxes.
―No, ustedes destruyeron sus contenedores, y purificaste y absorbiste los horrocruxes ―contestó Yao―. Todavía eres quien ata a Voldemort a este mundo.
La realización fue asimilada lentamente. ¿Cómo no se habían dado cuenta de esto? Por supuesto que sólo limpiar los trozos de alma y destruir donde estaban albergados no rompería su lazo con el Señor Oscuro.
―¿De modo que debo morir? ―preguntó Tom. ¿Cómo se lo diría a Dora?
―No vemos ningún otro modo ―dijo Yao.
Tom cerró los ojos con espanto, pero podía sentir a los dragones reuniéndose cerca de él, enviándole oleadas de consuelo y compasión por él. Él no lo enfrentaría solo. Justo como Yvane, una parte de ellos lo acompañaría hasta el final.
ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ
N/T: NOOOOOOOOOOOOOOOOOO T_T
Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretención.
Editado 25NOV2020
