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3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix

N/A: Después de más de 100 capítulos, todavía nada es mío.


CAPÍTULO 138: "Reuniones y Marcas"

Neville Longbottom había pasado una Navidad mayoritariamente solitaria, abriendo presentes mientras su abuela observaba y hacia comentarios cáusticos acerca de todos los regalos menos el suyo. Augusta se iba poniendo cada vez más amargada con los años, junto con su amiga Muriel Prewett.

Muriel estaba cada vez más descontenta con sus hijos. Por fin había entregado el control del negocio familiar, cansada de los constantes trámites que debían hacerse. Ellos pronto le habían dado la bienvenida con los brazos abiertos allí a Lawrence, ese squib horrible y sus mocosos mestizos, Mafalda y Martin, ignorando las protestas de Muriel.

Augusta sentía pena por su amiga, y así lo expresó por lo alto, especialmente después de beber abundantemente de la ponchera a la que habían añadido bastante brandy extra. Augusta después se quejó de que Mafalda Prewett era mucho más lista que Neville, y que hasta esa muchachuela hija de muggles lo sobrepasaba.

Neville se engrifaba en ocasiones cuando la escuchaba hablar así de su vieja amiga. En privado reconocía que los hijos de muggle y los mestizos podían ser tan listos como cualquier sangre pura. Pero esas ideas no eran bienvenidas con sus nuevos amigos, a pesar de que ellos lo verían por sí mismos cuando Hermione y Mafalda se convirtieran en brujas famosas y respetadas.

Lo que Neville resentía más era que su abuela no se impresionara con sus notas virtualmente perfectas en Herbología. Después de todo, la fortuna familiar se encontraba basada en las plantas que ellos criaban en los invernaderos. Nada parecía lograr su aprobación, a excepción hecha de su amistad con Blaise y el grupo de sangre puras que lo acompañaban.

Era el día después de Navidad y él estaba soberanamente aburrido. La única cosa que le quedaba hacer era terminar su ensayo de Pociones. Aunque tenían profesor nuevo, Horace Slughorn, no le gustaba la asignatura; a pesar de los intentos evidentes de este para que se uniera al "Club Slug". Estaba muy consciente de que se le había invitado por el poder de su apellido, y no porque él fuera un genio en ciernes como Mafalda y Hermione, ni por tener un gran talento para que Slughorn lo quisiera bajo su ala. Sin mencionar que Slughorn siempre andaba pendiente de Potter, declarando que había heredado el conocimiento intuitivo de su madre en Pociones.

Había una pila de números atrasados del Profeta Diario de la semana pasada que había ignorado en su mayoría después de echarle un vistazo al titular. Sentía que no era necesario leerlos, ya bastaba con los titulares, así que se había perdido por completo el artículo sobre el regreso de Lord Voldemort.

En lo que a Neville concernía, Potter había sufrido un ataque nervioso, lo habían expulsado de Hogwarts por atacar a un profesor, había irrumpido en el Ministerio sólo porque era un idiota crédulo, para después caer por el Velo de la Muerte para ser pateado de regreso (Ni siquiera la Muerte lo quería, pensó Neville, con desdén).

A Neville no le importaba cualquier excusa ridícula que hubiesen inventado los aduladores de Potter, estaba seguro que sólo eran más mentiras.

Augusta y Muriel criticaron otro regalo de algún familiar que todavía seguía desenvuelto debajo del árbol, una vez más, y se fueron tambaleantes hacia el flú para ir a visitar otras amigas de su edad con lenguas igual de ácidas. Augusta hizo un gesto negligente hacia Neville.

―Compórtate. Espero regresar tarde en la noche ―dijo Augusta mientras alcanzaba los polvos de Flú. Ella esperaba que Neville no estuviera perturbado por las nuevas de que Lord Voldemort había regresado, y había evitado todo el día el tema.

Neville esperó hasta que ella entrara al flú y después gritó―. Puede que vaya a dar una vuelta donde Blaise ―ella movió una mano, frunciendo el ceño, pero estaba demasiado apurada para discutir.

Neville con rapidez escribió una nota a Blaise, y la envió mediante un búho veloz, dándole un par de "bocadillos de velocidad" para conseguir que volara aun más rápido. Estos bocadillos eran muy caros, pero no le importaba. Algunos de los alumnos del nivel EXTASIS los habían hecho y se los vendían a los estudiantes para ganar dinero extra; así que Augusta no sabía que él se había gastado una bolsa de galeones en ellos.

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Blaise Zabini recibió la nota de Neville mientras Lord Voldemort estaba dando instrucciones para la entrega de un "paquete sorpresa" al Ministerio. Madame Zabini y Blaise sintieron un vahído al darse cuenta que el mensaje recibido estaba interrumpiendo la reunión.

Pius Thicknesse sonrió con burla, mientras que Voldemort miraba con furia al par. A Pius le desagradaba Madame Zabini desde que ella le había dado calabazas para casarse con su tercer marido años atrás. Pius le preguntó con condescendencia burlona―. ¿La estamos manteniendo apartada de algo más importante, querida?

Unos pocos mortífagos se rieron entre dientes de forma desagradable. Más de uno de ellos había sido pateado a un lado por Madame Zabini por no ser lo bastantes ricos ni influyentes.

Madame Zabini tomó la nota y la leyó con rapidez―. Neville Longbottom desea visitar a Blaise ―contestó ella con la voz temblorosa por el terror. Blaise era lo único que le quedaba que amaba. No podía perderlo.

Bella y los Lestrange se animaron―. Podemos terminar finalmente con ese mocoso. Fuimos interrumpidos antes de matar a sus padres ―gorjeó Bella.

Voldemort dejó de mirarlos con mala cara, y pareció reflexionar. Miró a Eli Herron y Morton Trigg―. ¿Ustedes dicen que el joven Longbottom se inclina a unírsenos, siempre que no se de cuenta de quien soy yo en realidad? ―el par asintió ansioso.

Voldemort sonrió malicioso―. Bueno, una vez que este aquí no importará lo que quiera. Será persuadido a unírsenos ―los ojos de Voldemort recayeron sobre el nervioso Blaise―. Tu le enviarás una invitación con un traslador. Él será nuestro invitado hasta que se nos una. La fortuna Longbottom será de utilidad. Estoy muy seguro de que Madame Longbottom pagará muy bien por mantener a su único heredero a salvo.

Blaise tragó en seco, pero asintió como si estuviese ansioso por entregar a Neville en las manos del Señor Oscuro. A él le agradaba Neville hasta cierto punto. Neville era uno de los pocos que lo miraban con admiración en la Casa Slytherin, y seguía lo que él decía. La mayoría de los otros Slytherin lo desdeñaban; hasta aquellos de casas oscuras no lo respetaban.

Sin embargo, la supervivencia lo era todo y tenía que albergar la esperanza de que Neville abrazara la idea de ser un mortífago y quizás Blaise podría ayudarlo. Por supuesto que Neville debería pasar por alto el hecho de que Bellatrix ahora sería una camarada, y era probable que Neville consiguiera que lo mataran objetando esto.

Rabastan Lestrange lo guió hasta una antesala, y confeccionó un traslador que llevaría a Neville directamente hasta esta sala, mientras Blaise escribía una nota invitándolo a pasar el fin de semana. Ellos enviaron esta nota de regreso a Neville, y Blaise sudó nervioso mientras Rabastan le sonreía con burla.

―Te daré unos pocos minutos para persuadir a Longbottom para cooperar después que llegue ―le dijo Rabastan a Blaise―. Con suerte, se dará cuenta eventualmente en el problema que se encuentra y decidirá que somos lo mejor que ha pasado desde los hechizos para rebanar pan.

Blaise asintió de forma tiesa, y trató de sonreír con coraje a la broma. Rabastan permaneció acechando en la puerta de la sala y escuchó cuando Neville llegó vía traslador.

Blaise le dio la bienvenida de forma ansiosa, pero Neville estaba confundido. Esta no se trataba de la casa de Blaise ¿adónde lo había traído el traslador?

Blaise se aclaró la garganta y se esforzó por pensar en una respuesta persuasiva. Sabía que, sobre todo, Neville quería ser notado y ser de alguna manera importante y recibir reconocimiento.

Blaise trató de alegrar su expresión y sonrió a Neville como si estuviera muy feliz―. Tengo buenas noticias, Neville. Has llamado la atención del nuevo Lord de los sangre pura. Le conté que eres un estudiante excelente, y que pronto serás un mago destacado después de graduarte. Él quedó muy complacido con la idea de tener al heredero de una familia tan distinguida uniéndose a sus esfuerzos en contra del rebaño de idiotas de Potter.

Esto sentó agradablemente a Neville quien había estado escuchando por años lo inadecuado que era. Blaise y sus amigos de los cursos superiores: McLaggen, Herron y Trigg, todos concordaban que el nuevo Lord estaba en lo correcto. Además, McLaggen era un Gryffindor, y seguro que nunca respaldaría a nadie que fuera como Voldemort.

―Me encantaría conocerlo, Blaise ―contestó Neville, y Blaise sonrió con alivio. Podría haber esperanzas para Neville, después de todo.

Rabastan escondió su sonrisa burlona y atravesó el umbral. Por suerte para él, no se veía nada parecido al cartel de recompensa. Los hermanos Lestrange habían cambiado aseados y afeitados, aunque conservaban una mirada maniática en los ojos, pero ellos conocían de Oclumancia y su estado mental lentamente iba mejorando. Ambos deseaban poder decir lo mismo acerca de Bellatrix.

Rabastan les hizo señas a los muchachos para que lo siguieran, y ellos fueron hasta el salón de baile. Voldemort había emplazado un encantamiento para escuchar en Blaise, y le complacía que el pequeño cretino fuera lo bastante listo para cuando menos llegar a un acuerdo inicial por parte de Neville.

Voldemort le ordenó a Bellatrix que saliera del salón, ordenándole a ella y otros bien reconocidos mortífagos de Azkaban que entregaran la 'sorpresa' en el Ministerio. Con una seña hizo que el resto de sus seguidores retrocedieran hacia las sombras. Él podría ver sus túnicas, pero las reveladoras máscaras serian invisibles.

Herron, Trigg y McLaggen estaban allí, a quienes él conocía de la escuela. Algunos otros mortífagos que el público aún no identificaba estaban donde Neville podría verlos. Con suerte esto pondría tranquilo al rico mocoso Longbottom, ya que no sería obvio que ahora este era el cuartel general de los Mortífagos. Él tan sólo necesitaba su cooperación por un corto tiempo, y después podría dejar de jugar a ser amable.

Neville y Blaise, seguidos por Rabastan, entraron al salón de baile, el primero admirando los intrincados diseños en las paredes. La pintura necesitaba un retoque, y las cortinas no eran nuevas, pero aun así eran impresionantes. Fueron hasta el centro, y vio figuras en las sombras cerca de las paredes. Había un mago en el otro extremo, en un sillón ornado, rodeado por unos pocos magos y brujas.

Neville conocía a la mayoría de los magos más jóvenes y les saludó con una cabezadita, y ellos sonrieron y le respondieron igual. Después se detuvo a unos pocos pies del mago sentado. Él parecía estar en los 40's, tal vez, y estaba un poco pálido, pero aparte de eso se veía ordinario de no ser por sus ojos intensos y el poder mágico que lo rodeaba como una nube.

Voldemort trató de sonreír con amabilidad, sin llegar a conseguirlo. Un glamour escondía sus rasgos faciales un poco fundidos, a pesar de que habían estado trabajando en revertir esto lo más posible. Se habían librado del matiz verdusco, pero no podían hacer nada con sus ojos rojos, excepto extender el glamour para esconderlos también, aunque esto agotaba más rápido su magia.

―Bienvenido, vástago de la Noble Casa Longbottom ―dijo Voldemort―. Blaise y tus otros amigos me han contado que estás de acuerdo con muchas de nuestras ideas sobre la dirección que sentimos que el mundo mágico debería estar tomando.

Neville asintió placenteramente. Él estaba de acuerdo que la sociedad mágica estaba demasiado concentrada en 'ayudar' a los nacidos de muggles y los mestizos. Sus amigos estaban enojados porque esto esto demoraba o dificultaba a los sangre pura.

Neville sentía que las reglas no solamente dañaban a los sangre pura, sino que también a los nacidos de muggle y los mestizos. Muchos en el Ministerio, así como Dumbledore, no querían enseñar las reglas de la sociedad mágica y las tradiciones. Algunos sentían que era demasiado para que ellos comprendieran o que sería demasiado 'prepotente'. Sin embargo, Neville sospechaba por cosas que decía su abuela, que ellos solamente no querían que los nacidos de muggle encajaran, y alentaban la renuencia de Dumbledore a apremiar a los nuevos al mundo mágico para que se conformaran.

Si este 'Señor Oscuro' podía lograr que fuera obligatorio que todos se comprometieran con el mundo mágico y aprendieran acerca de este, entonces habría menos peligro para todos. Además, cualquiera que pudiera minimizar la influencia de Potter y su popularidad era alguien a quien apoyar.

―Todos los ideales expresados por Blaise y los otros, junto con los planes que me han dicho suenan razonables. Ciertamente deseo ayudarlo en cualquier forma que pueda ―Neville sacó pecho con orgullo.

―Muy bien, eso me complace ―Voldemort consiguió mostrar una sonrisa de satisfacción en su rostro, cuando en realidad quería aullar de risa―. Tu comprenderás que necesitamos un juramento de lealtad de tu parte, antes de poder revelarte mi nombre o cualquier plan futuro, o incluirte a ti en nada.

Neville dio un paso adelante, sacando su varita, listo para jurar su apoyo a este mago poderoso. El mago simplemente sonrió, y señaló el brazo izquierdo de Neville―. Hay un hechizo para darte protección y permitirnos avisarte cuando ocurren nuestras reuniones. Ha sido mal utilizado en el pasado, pero todavía es el mejor hechizo para que usen los grupos.

Neville sonrió con nerviosismo, y Voldemort trató de tranquilizar al jovencito―. Nosotros usamos un sello, pero no te preocupes por eso... ―Voldemort conjuró un hechizo mostrando a Neville un rocío de flores de lavanda. Neville se relajó, ¿cuán malo podría ser un sello que era un ramo de flores? Él alzó el brazo izquierdo permitiendo que el mago sostuviera su brazo con fuerza y presionara la punta de su varita en la parte interna del antebrazo.

El dolor fue inimaginable, y Neville dejó escapar un par de gemidos. Pero en realidad había sufrido peor a manos del tío Algie. Cuando hubo terminado, Neville miró hacia abajo para ver el sello y palideció de espanto. Era un cráneo y una serpiente... la Marca Oscura. Sus ojos se levantaron hacia el mago, cuyos ojos ahora eran escarlata.

―Yo no dije que las flores fueran nuestro sello ―Voldemort dijo con burla, mientras que los mortífagos que estaban en las sombras comenzaban a emerger para reírse de la expresión alarmada de Neville.

Neville levantó su mirada traicionada hacia Blaise. Blaise tenía una expresión vacía en el rostro, tratando de no inmutarse. Su madre había hecho parecer que atraer a Neville y a otros hacia Voldemort sería fácil. Ella no mencionó como la mirada acusadora de la víctima te haría sentir como un gusano. Quizás fuera que ella no sentía remordimientos por ninguna de sus propias traiciones.

―Bueno, ¿vas a cumplir mis mandatos como un mortífago leal, o vas a requerir de algo de persuasión? ―preguntó Voldemort con indiferencia estudiada. No importaba en realidad lo que fuera a decir Longbottom. Si se unía, sería de uso en sus planes. Y si no, era un buen rehén, y la Marca Oscura seria desagradable para el mocoso, y eventualmente podría forzarlo a ceder simplemente porque la mayoría del mundo mágico no sería muy comprensivo hacia él, ya que era generalmente conocido que la Marca Oscura solamente podía ser emplazada sobre un sujeto voluntario.

―Yo nunca lo seguiré ―contestó Neville tembloroso. Estaba demasiado consciente de que podría cambiar de parecer bajo tortura.

Un par de mortífagos arrastró a Neville hacia los caniles, y lo dejaron allí para pensar en su destino posible junto con los muggles aterrados.

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Theo Nott había observado todo esto con una sensación de horror. Él estaba planeando ir a una casa escondite ofrecida por su antiguo Jefe de Casa durante el siguiente receso de primavera. Pero había querido pasar una última Navidad con su padre, a pesar de que parecía que quedaba muy poco del padre que conocía y amaba.

Neville se había hecho muy cercano a Blaise, y Theo no había conseguido prevenirlo con anticipación. Cualquier cosa que dijera contra la retórica de los mortífagos podría ser escuchada por las personas equivocadas, así que se había conformado con llamar a Blaise un cretino egocéntrico con un hiperdesarrollado sentido de valía. Hasta los más fanáticos seguidores de Voldemort se reían concordando con eso.

Aún así, Theo odiaba ver a Neville atrapado de esta manera. Theo había conseguido aplazar el ser marcado, diciéndole a su padre que estaba nervioso porque temía que Sinistra comenzara a revisar los brazos buscando la Marca Oscura.

Theo esperaba encontrar una manera de ayudar a Neville, pero estaba dudoso.

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Severus observaba a Beth con Gigi desde el pórtico. Estaba nervioso por esta conexión. Parte de él comprendía que Gigi nunca lastimaría a la humana que había escogido, pero la parte paternal seguía aterrada de la Colacuerno. Este miedo estaba amplificado por los tres machos que la acompañaban. Normalmente ellos se echaban a una distancia segura después de que Gigi les siseara y les gruñera en advertencia, pero Severus vivía con el temor de que pudiera ocurrir una lucha en cierto punto y que Beth pudiera resultar aplastada durante esto.

El par después terminó su larga conversación, mucha de la cual parecía ser acerca de preocupaciones de Beth acerca de su poni, y Gigi asegurándole que ella y sus machos nunca se comerían al amigo de un amigo.

El almuerzo estaba terminando cuando se escuchó un ruido fuerte en el flú. Un frenético Hugo Savage le pedía ayuda a Severus en el Ministerio. Era el primer día que el Ministerio de Magia re-abría después de las vacaciones. Una re-apertura calmada había comenzado después del almuerzo, justo con tiempo suficiente para planear que harían el resto de la semana.

Rosmerta sonrió con resignación, y Beth se despidió alegremente y le pidió que trajera helado de regreso. Severus se rió entre dientes, Beth tenía ciertas prioridades y ninguna cantidad de oscuridad invasora la iba a influir.

Severus llegó por Flú al Ministerio con una sonrisa leve en su rostro que pronto desapareció de su rostro. Una escena caótica ocurría delante con empleados ministeriales hablando rápidamente con voces aterradas, y escapando por los Flús.

Hugo condujo a Severus hasta donde un grupo de Aurores rodeaba al Ministro y sus ayudantes. El objeto de su alarma le fue obvio casi de inmediato. Había un cadáver con los brazos y piernas abiertos en la fuente del Atrio, las cadenas que lo sostenían estaba atadas en las varitas de las estatuas del mago y la bruja haciendo parecer sus sonrisas inapropiadas.

―Estamos bastantes seguros de saber de quién se trata, pero el daño en el cadáver hace difícil estar seguros ―Hugo se veía algo asqueado, lo que preocupó a Severus. Que un Auror veterano como Hugo estuviera impactado era demasiado―. Esperamos que tu puedas confirmar su identidad.

Severus asintió y se acercó. Era obvio que Hugo no quería darle alguna pista para predisponer a que se inclinara por cierto nombre. Severus reparó en la túnica negra como sotana, y la Marca Oscura en el brazo izquierdo. Suspiró, adivinando de quien se trataba. El rostro había sido destrozado ya fuera por un cuchillo o una maldición cortante haciendo difícil reconocer los rasgos, pero Severus estaba seguro. Era Igor Karkaroff.

Severus regresó con el grupo, quien lo observaba ansioso―. Se trata del Director Karkaroff ―les dijo.

El grupo consiguió parecer perturbado y aliviado a la vez. El hombre estaba muerto, pero por otro lado ya podrían decirle por fin al gobierno Búlgaro donde estaba el Director.

―Una Marca Tenebrosa estaba flotando en el aire sobre la fuente cuando llegaron los primeros empleados. Los Aurores la desvanecieron después de examinarla ―dijo Hugo―. Eso ha sentado muy mal entre los Aurores y el Ministro. Ellos sentían que estaban haciendo un muy buen trabajo combatiendo las fuerzas oscuras; y ahora el mismo Ministerio de Magia ha sido atacado... de forma exitosa.

Severus miró al Ministro y su gente. Fudge y unos cuantos parecían estar aterrados. Severus notó que uno o dos parecían casi despreocupados, apenas esbozando alguna preocupación. Uno de esos era Pius Thicknesse.

Bueno lo último que necesitaban era que el Ministro entrara en pánico e hiciera algo estúpido. Severus fue hacia Cornelius con lo que esperaba fuera un aspecto tranquilizador.

―Es bastante horrible, Ministro ―dijo, obteniendo un asentimiento tieso en respuesta―. Es claro que usted necesita aumentar la seguridad en el Ministerio.

Uno de los ayudantes protestó con escarnio―. ¿Y qué bien haría eso? El Ministerio estaba completamente cerrado por las vacaciones, y ellos consiguieron entrar ―hizo un gesto hacia la fuente―. Si ellos consiguen hacer esto y conjurar la Marca Tenebrosa en el Atrio, ¿qué podemos hacer?

Severus se dijo firmemente que gritar con desdén cerca de idiotas cobardes seria contraproducente.

―Ingresar no debió ser un problema para los mortífagos ―Severus observó como sus rostros tomaban un aspecto apabullado ante esta afirmación―. Estoy seguro que el Señor Oscuro debe tener uno o dos empleados entre sus seguidores o quizás solamente alguien fue chantajeado para ayudarlos, pero cualquiera de ellos podría dejar entrar fácilmente a los mortífagos. Después de todo, los funcionarios pueden entrar, y los hechizos para montar en sus faldones, por así decirlo, no son difíciles. Tan sólo necesita que sus Artífices de Protecciones Mágicas restrinjan la seguridad al nivel más alto que consigan manteniendo el Ministerio aún funcional.

La mayoría de los del grupo pareció aliviado. El misterio de como los mortífagos habían cumplido su entrega había desaparecido y ahora se sentían mejor con una solución presentada. Severus hizo una mueca a los Aurores cercanos, quienes rodaron los ojos. Era probable que ellos hubieran estado tratando de decirles lo mismo mientras ellos no los escuchaban.

Un par de Aurores lo miró de manera algo sospechosa, a pesar de que no fueron abiertamente hostiles. Por él estaba bien; Severus sospechaba de todos en principio. Él no aprobaba de los Aurores que aceptaban a todos sin poner en duda lo que dijeran aun cuando esto condujera a situaciones incómodas en su caso.

Severus interrumpió la discusión que tenían los funcionarios ministeriales una última vez―. Las protecciones mágicas que ustedes han sugerido al público general han causado un impacto. Ha habido muy pocos secuestros o muertes. Igor debe haber sido apresado tan pronto el Señor Oscuro 'resucitó', por falta de una mejor palabra, de modo que las protecciones no estaban emplazadas. Sugiero que usted enfatice al público que utilice las medidas de seguridad, y quizás sugerir algunas más.

Fudge pareció agradecido y mucho más calmado después de aclarar a donde ir a continuación. La mirada agria de unos cuantos consejeros le dijo que las mismas sugerencias ya habían sido hechas antes. Normalmente era Lucius quien tranquilizaba y señalaba a Cornelius la dirección correcta, pero parecía que ahora también confiaba en Severus.

Hugo se encontraba supervisando el retiro del cuerpo de Karkaroff, pero se detuvo para despedirse con una cabezadita a Severus cuando ya iba camino al Flú.

Snape regresó a su casa pasando antes por la Mansión Malfoy. La familia lentamente se estaba ajustando a vivir en ese enorme lugar. A Lucius no le importaba tanto ahora que las niñas hacían tanto ruido. Tori adoraba el lugar, si bien Lucius debió ponerse bastante firme con los elfos domésticos para que no permitieran que Tori trajera al poni adentro de la mansión aún cuando tuviesen mucho lugar para él ahí.

Lucius hizo una mueca ante la descripción del daño extenso en Karkaroff, pero ambos sabían que Voldemort castigaría severamente a los mortífagos traidores. Ellos sospechaban que parte de esto era dirigido a ellos, para darles una advertencia de lo que experimentarían cuando el Señor Oscuro los atrapara.

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Dos días antes que el colegio recomenzara el Consejo Escolar realizó la investigación concerniente a Harry y su incidente con la profesora Umbridge.

Pius Thicknesse se había invitado a esto junto con el representativo normal del ministerio. Ninguno de ellos tenía voto en los procedimientos, pero ellos podían expresar sus opiniones ya que la profesora en cuestión era un préstamo de la Academia de Aurores del Ministerio. Las órdenes que tenía de Voldemort era que se asegurara de que Dolores permaneciera en Hogwarts aún cuando tuviera que sugerir que ella cumpliera su castigo cepillando los inodoros bajo supervisión de Filch.

Ellos querían la mayor cantidad posible de gente en el colegio para ayudar al ataque que Voldemort planeaba allí para descubrir alguna debilidad en las protecciones del castillo que pudiera permitirles entrar.

Lucius estaba sentado en su asiento del Consejo, mirando al resto que estaba allí. Su familia y él habían hecho visitas amistosas por 'vacaciones' a la mayoría de los otros Consejeros y había dejado conocer lo que la familia Malfoy pensaba sería una respuesta apropiada a lo sucedido. Todos habían acordado que si lo que averiguaran en la indagación era igual a la información que tenía Malfoy, ellos apoyarían su plan.

Había tres Consejeros allí que aunque cedían a veces a la presión de Malfoy, no socializaban con él, y Lucius simplemente les envió una lechuza dejándoles saber lo que sugería como castigo para Umbridge. Ellos habían respondido que si no encontraban nada inapropiado, seguirían ese plan.

Rosmerta, Severus y Harry llegaron y se sentaron en los asientos provistos encarando la mesa larga mesa llena con los Consejeros. Dolores llegó con una sonrisa de superioridad en el rostro y le dio una mirada despectiva a Rosmerta. Ella estaba muy disgustada con esa zorra arribista, yendo a casarse con Snape para ser la madrastra del Niño-Que-Vivió.

Rosmerta regresó la mirada junto con un escrutinio de arriba a abajo a las túnica rosada inadecuada que estaba cubierta de volantes y encajes. La arpía horrenda atreviéndose a maltratar así a Harry. Si alguna vez se aparecía por Las Tres Escobas iba a lamentarlo.

Dolores y Rosmerta se dieron sendas miradas de desdén y volcaron su atención en los Consejeros. Albus presidia los procedimientos y llamó al orden.

―Esta indagación se realiza para aclarar todo el incidente ―Albus se ajustó los espejuelos y miró un pergamino―. Ahora bien, aquí aparece que la profesora Umbridge asignó una detención al señor Potter cuando el denegó haber robado un relicario perteneciente a la profesora. Cuando él fue a dicha detención, le fue dicho que escribiera líneas, pero entonces él descubrió que estaba escribiéndolas con una pluma de sangre.

Hubo un brote de murmuraciones y miradas de incredulidad. Albus se aclaró la garganta y los Consejeros se callaron como un grupo de escolares díscolos.

―El señor Potter objetó al uso de esta pluma para escribir "No debo decir mentiras" y abandonó la detención para venir hacia mi oficina. La profesora Umbridge le lanzó un Desmaius y el señor Potter regresó el fuego con Petrificus. Ningún hechizo dio en el blanco. Ocurrió un corto duelo que yo interrumpí rápidamente ―Albus terminó el relato.

―¿Una pluma de sangre? ―balbució un Consejero con incredulidad―. Seguro que no ―era inconcebible que un profesor usara una pluma de sangre de dicha forma.

Albus extrajo la pluma y la pasó a los Consejeros para que la examinaran. Uno por uno la miraron, y después a Dolores y luego a Harry Potter.

Una de los Consejeros, Electra Bode, escudriñó a Harry y le preguntó―. ¿Presumo que el uso repetido de una pluma dejaría cicatrices, señor Potter? ―ella miró las manos de Harry.

―Tenía rasguños profundos en el dorso de mi mano izquierda, pero mi padre pudo sanarlos durante las vacaciones de Navidad ―contestó Harry con calma. Era fantástico ya no tener que combatir la rabia y la ansiedad todo el tiempo.

―¿Y por qué fue que usó precisamente una pluma de sangre, profesora Umbridge? ―preguntó otro Consejero. Ellos no estaban acostumbrados a cuestionar a los profesores y estudiantes de esta manera. Normalmente se trataba de cosas de presupuesto, o de la escuela misma, como esas clases de herencia mágica que se habían vuelto muy populares y concurridas. Ocasionalmente debían tomar decisiones acerca de los profesores nuevos, como la búsqueda anual por un profesor de DCAO. Una investigación casi criminal era algo nuevo.

―El muchacho robó mi relicario. No tengo duda de ello ―dijo la profesora Umbridge altivamente―. Una ofensa tan severa merecía un castigo más duro al que los profesores dan a los estudiantes ―ella desdeñaba la idea de labores de aseo o cosas de esa naturaleza.

―Entonces, ¿ese relicario fue encontrado sobre su persona? ―preguntó Dunstan Marchbanks, el representante del Ministerio, pareciendo perturbado. Harry Potter… ¿un ladrón? Él estaba muy desconcertado con el pensamiento. Él era nuevo en ese trabajo que involucraba a Hogwarts, otras escuelas , y los estudiantes mágicos que estudiaban en casa. Se trataba más que nada de papeleo, archivando notas y siguiéndole la pista al número de estudiantes. Esto era un poco más excitante de lo que esperaba, especialmente con Lucius Malfoy y Severus Snape mirándolo ahora como si fuera un bicho a disectar.

―No, no lo registré ―Dolores contestó incómoda.

―¿Entonces alguien lo vio tomarlo? ―preguntó Electra Bode, ¿qué había hecho pensar a esta mujer esto de Potter?

―No es que nadie lo haya dicho, pero es poco probable que sus amiguitos lo denuncien ―Dolores respondió con otro resoplido.

Los Consejeros se miraron entre ellos. Ellos habían pensado que Malfoy había estado exagerando un poco con esta historia de una profesora desquiciada de DCAO haciendo de Potter un blanco por pura malicia. Bueno, aparentemente había dado en el blanco.

―Bueno, ¿qué la hizo pensar exactamente que el señor Potter era culpable? ―preguntó Dunstan Marchbanks, totalmente perplejo. Fulminó con la mirada a Pius, esta profesora había sido enviada por recomendación de éste, y eso se reflejaría mal en el ministerio, algo que no necesitaban en ese momento.

Dolores se movió incómoda, sin estar segura de como responder―. Pues bien, acabábamos de tener a ese señor Lockhart, un hombre-lobo, y al hermano del señor Potter, el tal Riddle, entregando sus libros de pacotilla ―la voz de Dolores rezumaba desprecio por los tres magos―. Potter fue el último estudiante en abandonar el salón de clases cuando me di cuenta que faltaba el relicario de mi escritorio. Cuando lo confronté acerca de su robo él fue muy insolente, lo que confirmó mis sospechas.

El grupo completo quedó sin palabras por el proceso mental de Umbridge. Fue Dumbledore quien finalmente rompió el silencio.

―A pesar de que, como dijo, una pluma de sangre no esta prohibida expresamente, definitivamente no se trata de un objeto que debamos permitir ser usado como castigo en un estudiante, y estamos preocupados por su creencia de que aprobaríamos esto ―dijo Albus con gravedad.

―No deberíamos tener que decirle a un profesor que no está permitida la tortura ―dijo Electra Bode con aspereza. Ahora estaba muy disgustada con esta arpía que obviamente odiaba a los niños. Sentía ahora que la sugerencia de Malfoy era en realidad demasiado blanda.

Lucius sintió que este era el momento para interrumpir, cuando los otros Consejeros lo miraban esperándolo. Severus le había enviado una breve nota a Dumbledore con una de las lechuzas más hostiles de Petunia diciéndole que siguiera las indicaciones de Lucius durante la indagación y prometiendo que no habría nada fatal en su venganza.

A Albus no le había gustado el tono de la nota, pero le alegró que estuvieran conversando con él aun cuando esto le costara varios dedos picoteados ferozmente por la lechuza. Por suerte Fawkes había sentido lástima por él y había dejado caer una lágrima en sus heridas. Bueno, de todas maneras siempre podría intervenir si el castigo era demasiado draconiano. Albus miró a Dolores con frialdad. No es que él estuviera muy preocupado por ella.

Profesora Umbridge ―Lucius hizo que el título sonara sarcástico―. Nosotros sentimos que quizás usted no ha comprendido sus deberes como maestra en una escuela mágica de excelencia. Lo mínimo que los padres que nos confían a sus hijos esperan de nosotros es la ausencia de tortura física ―hubo una serie de resoplidos de los Consejeros, a pesar de que estaban demasiado disgustados para estar realmente divertidos.

Dolores se mordió el labio para detener su respuesta furiosa, pero Pius había sido claro: "no hagas que te despidan". El Señor Oscuro quería que ella estuviera aquí en Hogwarts, y él no estaría complacido de no ser así. Ella tendría que soportar los insultos de este traidor a la sangre por ahora.

―Por lo tanto, mientras que aún seguirá enseñando su clase, tendrá a alguien supervisándola todo el tiempo. Ellos corregirán cualquier error que pueda hacer, y revisarán cualquier punto que haya quitado o las detenciones que haya designado. Además revisarán el contenido de todas las clases en que enseña ―Lucius le dio su mirada más condescendiente.

―¿Pero eso no cargará demasiado a los otros profesores? ―preguntó Dolores, esperanzada en que se desistieran de la supervisión.

―Oh, hemos contactado a dos antiguos profesores de Defensa, quienes han acordado hacer esto ―Lucius sonrió con una falsa voz amable―. Gilderoy Lockhart y Remus Lupin se dividirán las clases entre ellos. Si hay alguna ocasión en que no puedan cubrirlas debido a algún compromiso anterior, Severus Snape los reemplazará, ya que estará aquí con frecuencia para ayudar en la clase futura de Animagos.

Dolores estaba horrorizada―. ¿Un hombre-lobo? ―profirió su objeción como un chillido―. No pueden someter a niños inocentes a un animal peligroso como ese ―ella miró suplicante a los Consejeros.

Ellos habían estado inseguros acerca del regreso de Lupin, pero él se encontraría en efecto supervisado también por una Umbridge sobre-alerta. Sin mencionar que el año que él había enseñado habían tenido los mayores puntajes en los TIMOS y EXTASIS en años. Extrañamente, el año que enseñara Barty Crouch Junior también habían tenido altos puntajes. Sin embargo, a ellos les desagradaba Dolores más que Lupin. La mirada suplicante de ella se encontró con un silencio helado.

―Si usted no acepta estos términos, siempre puede renunciar. Por supuesto que si hace eso, me temo que deberemos presentarle cargos formales por asalto ―Lucius enseñó los dientes en lo que no podría pasar por una sonrisa―. Nosotros preferimos hacernos cargo de esto internamente, pero si insiste, tendrán que involucrarse los Aurores.

Dolores miró a su alrededor a los Consejeros y representantes del Ministerio indignados, un poco comprensivo Dumbledore, unos ufanos Harry Potter y Rosmerta, y un Severus Snape que la miraba malicioso.

Ella asintió consintiendo―. Muy bien, si eso es lo que ustedes quieren.

El resto de su tiempo aquí iba a ser muy poco placentero.

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N/T:Muchas gracias a todos los lectores.

Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretención. El plot y lo que no reconozcas pertenecen al autor del fic.

Editado 25NOV2020