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3 MERODEADORES SLYTHERIN
Autor: severusphoenix
CAPÍTULO 143: "La Batalla"
Severus y Lucius flanquearon a Harry mientras descendían por las escaleras del frente. Esperaban estar junto a Harry cuando finalmente fuera la confrontación final, y se encontraban casi aliviados de que hubiera llegado la hora.
Severus, por supuesto, casi se sentía enfermo de miedo de que todo el entrenamiento y sus planes no fueran suficientes para mantener a Harry con vida. Habían sostenido sesiones interminables de planificación, intentando contribuir con trucos o estrategias que lograsen asegurar la victoria de Harry.
Severus sospechaba, aunque fuera renuente a admitir hasta al interior de su mente bastante cínica, que no importaba lo que pudieran tramar o planear, el destino tendría la última palabra. Severus caviló con tristeza que probablemente no hubiera importado a quien hubiese marcado Voldemort, el destino se habría asegurado que llegara a enfrentarse cara a cara con el Señor Oscuro.
Ya fuera que el destino pretendiera la derrota de Voldemort o no, eso tendría que verse. Quizás el mundo mágico así como el mundo muggle estaban destinados a tener que recibir una probada de lo que era encontrarse bajo la bota de un auténtico demente. Podría ser una buena forma de enseñarle a las facciones muggle en guerra a trabajar en conjunto ... el tener a un Señor Oscuro decidido a asesinar a cada muggle en existencia, y quizás hasta llegaran a descubrir que eran hermanos después de todo.
Severus se estremeció. Tal vez al Destino no le importaba quién ganara. Si Voldemort fallaba, fantástico; y si ganaba... bueno el Destino tendría una salida interesante también para eso. Severus apretó con fuerza su varita y miró a Tom. Él sabía que Tom se encontraba batallando con algo; esperaba que lo que fuera no lo distrajera de la batalla que tenían delante.
Tom marchó con determinación a lo que estaba seguro era su muerte. Había hecho las paces con la necesidad de su muerte para que Voldemort pudiera morir. Los dragones habían ayudado en gran medida con eso, con su presencia familiar draconiana calmando sus temores y alentándolo a hacer lo que se debía. Los dragones eran bastante pragmáticos acerca de esas cosas y eso reforzó su coraje.
No le molestaba el tener que morir... cuando menos no demasiado. Sino fuera por el dejar atrás a Dora y el abandonar a su hijo. Se encontraba bastante seguro que Dora estaba embarazada y que simplemente no quería abrumarlo con eso.
Dora "aceptó" al final que probablemente él no sobreviviría la batalla y sencillamente dejó de hablar de eso. Tom podía entenderlo. Seguir discutiéndolo no cambiaría el resultado y simplemente los perturbaría a ambos arruinando el tiempo que les quedaba.
Tom miró con rabia a Voldemort sobre el hombro de Lucius con hosco resentimiento.
Lucius, por su parte, estaba resignado a que tenía una oportunidad del 50% de sobrevivir. Draco había sido enviado a vigilar la posible evacuación de estudiantes a la Mansión Malfoy, y desde allí, quizás, a las casas-refugio. Lucius le había entregado a Draco la mayoría de las protecciones mágicas Malfoy, y el resto iría directamente a él en caso de que Lucius muriera. Draco había refunfuñado, pero comprendió el temor implícito.
Si Severus, Lucius y Tom morían, Draco necesitaría hacerse cargo de la Mansión y proteger las tres familias: a los Malfoy, los Snape, y los Riddle. Esa no era una responsabilidad que pudiera tomarse a la ligera. Aun así, Draco resentía el perderse estar en la batalla.
Sirius avanzaba a trancos detrás de Severus, observando como Harry confrontaba al Señor Oscuro. James y él con frecuencia habían leído con fascinación acerca de grandes batallas épicas, de los héroes enfrentando a sus enemigos malvados y por supuesto triunfando, porque la Luz siempre vence en las viejas historias. Pero el ver a Harry enfrentándose a Voldemort, le hacia sentir enfermo de terror.
―Ah, Harry, Harry, Harry ―Voldemort se mofó mientras los dos grupos lentamente avanzaban para encontrarse―. Me alegra tanto que no me obligues a perseguirte. Es tan vulgar huir de una pelea en vez de enfrentar la muerte inevitable de uno con valentía.
Harry estaba casi congelado de miedo cuando Voldemort empezó a hablar, seguro que el Señor Oscuro diría algo que le haría vacilar, o incluso que pudiera hacerlo sentir demasiado aterrado hasta para luchar. Harry no conseguía imaginar nada que lo hiciera sentir así, pero Severus le había dicho que el Señor Oscuro era un maestro de la manipulación y éste había tenido acceso a la mente de Harry por lo menos en parte y por bastante tiempo.
Pero una vez que Voldemort empezó a hablar una parte de Harry se relajó. El Señor Oscuro no parloteaba nada peor que cosas dignas de un escolar lanzándose pullas e insultos en el patio del colegio. Casi se sintió decepcionado; se pudiera pensar que el Señor Oscuro sería mucho mejor en juegos mentales. Tal vez Voldemort estaba perdiendo facultades mentales con rapidez al ser sus Horrocruxes absorbidos por Tom o destruidos. Pero cuando menos no habría más manipulaciones de la mente de Harry.
Harry tenía su varita apuntada hacia Voldemort, y ésta zumbaba con anticipación. Con frecuencia, cuando existía un peligro auténtico, Harry estaba seguro de poder sentir la vibración de la magia de Yvane junto con la suya.
Harry y Voldemort alzaron sus varitas al mismo tiempo, señalando el inicio de la batalla para ambos lados, maldiciones y maleficios volaron copiosos con rapidez. Voldemort empezó con maldiciones oscuras que pretendían inutilizarlo, pensando que podría herir de mala manera al Niño-Que-Vivió y ejecutarlo en frente de los sobrevivientes de la batalla para terminar con cualquier idea de futuras resistencias.
Harry descubrió que era más fácil desviar las maldiciones que bloquearlas totalmente. Había estado practicando sin cesar con Severus hechizos y habían decidido desviarlos hacia arriba, para evitar que le dieran a las personas que se encontraban junto a él.
Las maldiciones de Voldemort golpeaban como un mazo el hechizo desviador de Harry, y el chico se encogió un poco al escuchar como una de esas maldiciones golpeaba la muralla del castillo detrás de ellos. Alrededor de él volaban maldiciones, y Severus y Lucius a sus costados evitaban que los mortífagos lo atacaran de cada lado para respaldar a Voldemort. Tom y Sirius acechaban detrás de Harry, disparando contra los mortífagos que Severus y Lucius mantenían bloqueados.
Aurores, profesores, miembros de la Orden, y algunos estudiantes mayores se unieron a la refriega. El número de mortífagos se encontraba casi a la par con el número de defensores, pero unos pocos Inferi y Acromántulas por aquí y por allá se les unieron, forzando a los defensores a redoblar sus esfuerzos.
Pronto los combatientes se encontraron separados, y se formaron espacios en donde magos y brujas caían, heridos o muertos. Severus y Lucius fueron empujados lejos de Harry, y Tom asumió el rol de escudar a Harry mientras la lucha entre Voldemort y Harry se volvía cada más intensa, y el Señor Oscuro se encontró frustrado al ver que el quinceañero conseguía mantenerlo a raya.
La oportunidad de Voldemort vino cuando Rowle envió un maleficio al mismo tiempo que Gibbon y Travers. El escudo de Tom se quebró el tiempo suficiente para que Voldemort pudiera lanzarle un Avada Kedavra a Harry con un grito de triunfo.
El tiempo pareció detenerse para Tom al ver la luz verde ir hacia Harry. Sintió una extraña euforia. Por eso se encontraba aquí. La razón de que le extrajeran del Diario: para ayudar a derrotar al monstruo en que se había convertido. Primero, destruyendo parte de los Horrocruxes, y ahora para terminar con el resto de ellos muriendo para salvar a Harry.
Tom empujó a Harry hacia un lado y se colocó en el camino de luz esmeralda de la maldición asesina. Por fin sería posible el final del Señor Oscuro.
Tom cayó desplomado al suelo, sus ojos abiertos quedaron mirando la mirada desconsolada de Harry.
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Mientras acaecía la batalla entre Harry y Voldemort, el Director Dumbledore dejó su defensa de las puertas. A pesar del ataque, se pudo dar cuenta que Bellatrix y sus cohortes no sabían realmente como romper sus defensas. Dejó allí a Vector y Babbling para observar en caso de que Bellatrix consiguiera avanzar allí de alguna manera. Se apresuró a ir hacia la batalla justo a tiempo para ver como Tom empujaba a Harry fuera del camino y recibía la maldición asesina.
Bella chilló de deleite al ver que su Señor iba ganando. Nott y ella saltaron sobre escobas y fueron con toda velocidad hacia la Casa de los Gritos para poder unirse a la pelea. Rockwood y Yaxley fruncieron el ceño y siguieron lanzando hechizos casi de forma floja hacia las puertas, sabiendo de antemano que no tendrían éxito, pero que de esta forma estarían lejos de la auténtica batalla.
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Narcissa, sin embargo, fue derecho hacia la Mansión Malfoy , y se aproximó hacia allí por las granjas de la parte posterior. Algunas de ellas se encontraban situadas en parte en el mundo muggle para que fuera más fácil traer víveres desde los muggles, así como para poder venderles a ellos.
Por mucho que detestara el acercarse a cualquier lugar frecuentado por muggles, esta era su única posibilidad de entrar. Las barreras mágicas eran débiles allí, ya que sólo unos pocos magos y brujas con los pies en ambos mundos estaban enterados de que existía esa área.
Hizo un gesto de desdén. Los Malfoy siempre habían sido un tanto hipócritas cuando se trataba de negocios y de hacer dinero. Simplemente no les importaba si el dinero estaba manchado por los muggles asquerosos. Narcissa se aplicó un hechizo de Desilusión, y avanzó por la parte de atrás de la granja donde estaba el ganado no-mágico de Lucius, haciendo muecas de asco al sortear su camino entre pilas de abono.
Las barreras mágicas que separaban las famosas ovejas mágicas Wiltshire que daban una lana que podía ser entretejida con una miriada de hechizos protectores y las ovejas no-mágicas que simplemente daban una lana excelente, no eran muy fuertes porque los magos que se encargaban de cuidar ambos rebaños necesitaban ser capaces de moverse entre las dos áreas con facilidad. Existía allí una especie de 'puerta de entrada' por la que podían pasar dependiendo de unas contraseñas sencillas y hechizos de reconocimiento. Ella estaba dependiendo de que nadie se hubiera molestado en excluirla de un área que ella nunca había visitado. Seguramente Lucius no podría haber imaginado que ella supiera acerca de las granjas en la parte de atrás de la Mansión.
Y seguro que sí, después de unos pocos intentos ella consiguió pasar por la entrada hacia el pastizal 'mágico'. Para su desmayo, las ovejas mágicas dejaban atrás tanto abono como las no-mágicas. Aún así, llegó a la Mansión propiamente dicha y se dirigió hacia la casa, rodeando cuidadosamente las cosas para buscar a sus objetivos y ver si había magos o brujas protegiendo a su presa.
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Rosmerta y Petunia se encontraban sorbiendo su té en la veranda que estaba cercana a una enorme chimenea que albergaba el Flú por donde esperaban que pasaran los estudiantes. Ya habían recibido la noticia acerca del inicio de la batalla y se encontraban esperando tensas el comenzar a sacar estudiantes de la escuela.
Tori y Beth estaban afuera con los ponis, y Petunia sintió que ellas debían regresar bajo sus ojos atentos. Pero más que nada quería poder *hacer* algo. Le murmuró a Rosmerta que iría por las niñas y la otra bruja asintió de forma distraída.
Petunia caminó atravesando el jardín hacia el prado trasero. Había sido ocupadp para jugar croquet, como cancha de tenis y de varios otros deportes que implicaban que los Malfoy eran atléticos. Ahora el césped trasero era un área para que las chicas montaran en ponis y practicaran para los espectáculos del club de ponis y varias gymkanas.
Ellas eran nuevas en el club de ponis, pero estaban ansiosas por aprender y se habían vuelto algo competitivas. A los últimos espectáculos a que acudieran, entraron con Jinxy y Max en la categoría "con ronzal". Los jueces le habían dado un puntaje alto a los ponis, pero un juez mencionó que las patas traseras de Max parecían los corvejones de una vaca, y otro tuvo el mal gusto de mencionar que el ojo azul de Jinxy técnicamente se consideraría un defecto.
Desde entonces, en las pocas ocasiones que las dos niñas discutían se insultaban con eso. Tori le preguntaría a Beth si Jinxy necesitaba un bastón blanco o un perro lazarillo para guiarlo por la pista debido a su pobre vista evidente. Y Beth, a cambio, haría sonidos de mugidos y le preguntaría a Tori si necesitaba ordeñar a su vaca Guernsey roja y blanca. Las dos nunca se habían sentido muy ofendidos por los insultos de la otra… al menos hasta ahora, cuando los insultos estaban dirigidos a sus amados ponis.
Petunia se acercó a las niñas suspirando. Las dos estaban sobre sus ponis, enfrentadas una con la otra en círculo, gritando y agitando sus fuetes como si fueran espadas. Los ponis resoplaban fieramente y agitaban sus crines mientras danzaban como si fueran corceles de batalla.
Petunia llamó a las niñas y ellas terminaron su justa con unos pucheros y unas últimas miradas de enojo mientras desmontaban y conducían sus ponis hacia Petunia. Se detuvieron abruptamente con un jadeo cuando una línea de fuego corrió a través del prado, separándolas de Petunia.
Narcissa sonrió con una mirada demencial. Al fin tenía a su alcance a los amores de Lucius. Mataría a la squib y a la niña que se parecía tanto a Lucius, y una vez que el Señor Oscuro triunfara le contaría a Lucius todos los detalles acerca de sus muertes, justo antes de que Lucius fuera a su vez ejecutado. Después ella subyugaría a Draco y retomaría su lugar legítimo. Todo estaba muy claro en su mente. Matar a la mocosa de Snape tan sólo sería un bono.
Los ponis, sorprendidos por el fuego, recularon asustados y bloquearon la puntería de Narcissa, así que ella les lanzó un hechizo de látigo forzándolos a escapar.
Petunia al ver esto corrió alrededor del fuego, queriendo detener el ataque de Narcissa como pudiera.
Beth y Tori, sin embargo, estaban furiosas con Narcissa por osar darles un latigazo a sus ponis y gritaron con rabia con toda la considerable fuerza de sus pulmones saludables. Rosmerta las escuchó, y comenzó a correr hacia el alboroto. En la mente de los elfos domésticos la seguridad de los niños siempre era primordial, y los elfos Malfoy respondieron al peligro apareciendo alrededor de las niñas. Ellos chillaron y aletearon, sin estar seguros como pelear contra su antigua ama, así que decidieron al final simplemente aferrar a las dos niñas y regresar con un 'pop' a la seguridad de la Mansión. Beth consiguió chillar un pedido, y dos de los elfos rescataron a los conmocionados ponis también.
Sorrel, el elfo doméstico anciano que mantenía la biblioteca, le siseó a Petunia―: La daga, ama, ¡la daga!
Petunia de inmediato sacó la daga Amazona y envalentonada por el escape de las niñas avanzó hacia Narcissa con un brillo en los ojos. Narcissa todavía se encontraba gritando de rabia ante el escape de su presa, cuando se volteó hacia la squib con un rictus de desdén. Ahora Narcissa tendría que ir en busca de las mocosas de nuevo, rabiaba. Vaciló un poco al sentir la magia de la daga, pero al no ser esgrimida por una bruja... ¿qué tan peligrosa podría ser?
Narcissa sacó su varita preparándose a lanzar la maldición asesina contra Petunia, pero Petunia se acercó demasiado rápido y le lanzó una puñalada a la bruja, cortando y gritando uno de los encantamientos de los libros que Sorrel y ella encontraran. La daga respondió de forma perezosa, quizás renuente a funcionar contra otra mujer, pero sintió el peligro hacia las niñas que Petunia estaba tratando de proteger.
Narcissa se congeló de asombro, y se quedó mirando el corte profundo en el centro de su pecho. Miró a Petunia y soltó su varita, colapsando en el suelo. Incluso mientras tomaba su último aliento, apenas podía creer que había sido asesinada por una squib nacida de muggles.
Rosmerta llegó corriendo y observó cuando Narcissa tomaba su último aliento y rápidamente lanzó un maleficio cortante sobre la herida causada por Petunia. Petunia alzó la mirada hacia ella , desconcertada, y Rosmerta se encogió de hombros.
―¿En serio quieres tener que decirle a Draco que mataste a su madre? ¿Sin importar lo mucho que lo mereciera? ―le preguntó Rosmerta―. Ahora cualquier hechizo demostrará que fui yo quien lanzó la maldición que le dio muerte … ya que técnicamente no estaba muerta cuando la lancé.
Petunia asintió con un sentimiento de alivio, y después hizo que Sorrel se llevara el cadáver de Narcissa a la Mansión. Luego fue hacia allí para ver como estaban las niñas, para descubrirlas a salvo y jugando en el solario... con los ponis.
Un Dobby les sonrió avergonzado a modo de disculpa―. ¿Ellos necesitar estar seguros, no Ama?
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Harry vio con incredulidad a su hermano caer al suelo y después con horror. Se volteó con furia hacia Voldemort.
Voldemort siseó de rabia. Tenía intención de dejar con vida a su heredero y después convertirlo de su lado, o cuando menos que muriera después de intentarlo. Sintió una punzada de pérdida desde alguna parte, y luego se volteó hacia Harry con ferocidad en aumento.
Harry sabía que otra maldición asesina sería lanzada en su contra y ahora estaba por su cuenta. La capa de Severus estaba en llamas y él estaba tratando de quitársela mientras se deshacía de los mortífagos que tenía en frente. Lucius ostentaba numerosas heridas y sangraba en forma alarmante, pero había matado a la mayoría de los mortífagos que se encontraban en su parte de la batalla. Sirius estaba conteniendo a los mortífagos que intentaban escabullirse detrás de ellos.
La varita de Harry empezó a calentarse y una vez más sintió la magia de Yvane subiendo por su brazo. Logró escuchar un susurro, la voz profunda de Yvane le hablaba:
―Úsame, Harry, envía tu patronus. Yo te protegeré, tal como lo prometí ―susurró Yvane.
Harry apretó con fuerza su varita, manteniéndola apuntada hacia el Señor Oscuro. Lanzó su dragón-patronus mientras Voldemort gritaba Avada Kedavra. La forma plateada de Yvane abrió sus alas y absorbió la luz verde, y con ella la maldición asesina. El patronus era una visión escalofriante, brillando ahora de un verde esmeralda. Después el dragón le sonrió de forma burlona al atónito Señor Oscuro y le lanzó una llamarada de fuego verde, regresándole la maldición.
Voldemort cayó al suelo, muerto, y la batalla hizo una pausa por un largo rato antes de convertirse rápidamente en una estampida de mortífagos buscando llegar a la seguridad.
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Flitwick logró oír los rugidos de furia de los Colacuerno Húngaros cuando la hembra descubrió a uno de sus machos muertos. Esperaba que ella viniera pronto en su dirección. El profesor se encontraba combatiendo una enorme multitud de Inferi que habían escapado la atención de los dragones. Sus Ravenclaw de primer año tenían un proyecto de Herbología que querían revisar, y otros de primer año que tenían la misma tarea los siguieron. Esos 20 o más niños ahora estaban reunidos detrás suyo en el invernadero mientras él combatía la marea creciente de Inferi.
Un par de gemelos Hufflepuff hijos de muggle estaban gimoteando algo acerca de un "Apocalipsis Zombi", y lloraban diciendo que no querían convertirse en "no-muertos".
Flitwick fue campeón duelista y aun seguía asistiendo a algunas competencias de manera ocasional para mantener sus habilidades en forma. Podía lanzar encantamientos con pericia, pero no para siempre. Sentía que su magia mermaba, pero seguiría lanzando hechizos hasta que su brazo se desprendiera para proteger a sus estudiantes.
Hazelette se encontraba matando alegremente a algunas Acromántulas pequeñas que se les habían escapado a los hombres-lobo. A mitad de pisotear a una araña del tamaño de un perro, escuchó niños gritando y cargó hacia los invernaderos. Comenzó a flamear Inferi mientras se abría camino hacia el profesor, quien rápidamente perdía fuerza.
Flitwick consiguió contener a los despojos bamboleantes mientras Hazelette luchaba camino hacia él, pero se vio rodeado y cayó mientras la dragona conseguía colocarse entre el invernadero y los Inferi. Hazelette quemó Inferi tras Inferi mientras desgarraba y barría con su cola para mantener a los estudiantes a salvo mientras convocaba a los otros dragones pidiendo ayuda.
Pudo sentir como sus fuerzas fallaban y su corazón golpeteaba. Sabía que su fin se aproximaba, pero pretendía ver el fin de esta batalla. Consiguió escuchar que los dragones llegaban desde la Reserva y se recostó agradecida, bloqueando la entrada del invernadero, protegiendo a los niños mientras los otros dragones se deshacían de los Inferi.
Ella suspiró contenta. Una pequeña siesta y después unos ciervos jugosos y tiernos la ayudarían. Estaba tratando de decidir si dos ciervos bastarían o si debería pedir un tercero cuando tomó su último aliento y su corazón se detuvo.
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Dumbledore llegó al cuerpo de Tom al tiempo que el de Voldemort caía al suelo. Se sentía devastado ante la pérdida de un mago tan prometedor, hubiera dado cualquier cosa porque esto no hubiera tenido que pasar.
Apenas tuvo ese pensamiento cuando el tiempo pareció detenerse y el aire se partió, dejando a Albus con una vista interminable de oscuridad.
Una vez más, la Muerte no necesitaba una presentación. Albus jadeó ante la escena, un poco como uno de primer año al ver Hogwarts por vez primera. La Muerte sostenía a Tom con una mano, quien se veía tremendamente calmado considerando en donde estaba. En la otra mano, la Muerte sujetaba con fuerza a un Voldemort que se debatía luchando.
―Y bien, Albus, ¿decías en serio eso de dar cualquier cosa por deshacer ésto? ―inquirió Muerte con una mirada expectante―. ¿Y cuál Tom Riddle quisieras tu que regresara? ―añadió con una sonrisa burlona riendo por lo bajo.
Albus hizo una pausa, resultando sorprendido por como Muerte se había expresado y por la mirada apenada en el rostro de Tom. «Siempre supe que Lucius y Severus se estaban guardando algunos secretos, y ahora muchas piezas caen en su lugar. El diario fue hecho por Voldemort cuando tenía 16 años y Tom apareció con 16 años. Tom no es el hijo de Voldemort . . . Tom es Voldemort … o algo parecido». Pero Tom era un Voldemort que sí tuvo un hogar amoroso y una guía adecuada antes de llegarse a convertirse en un Señor Oscuro, y terminó convirtiéndose en cambio en un mago que Albus tenía en alta estima.
Albus rio con suavidad. Sí, ellos habían jugado esto bien. Ellos sabían que él podría aceptar que el hijo de Voldemort debería ser tratado de manera justa. Pero un Voldemort joven hubiera estado más allá de su poder de aceptación.
Albus suspiró y con un breve sentimiento de pérdida le pasó la Varita de Saúco a Muerte―. Regresa a mi joven amigo, el Tom Riddle más bien Gryffindor, si me haces el favor.
Muerte tomó la varita con una risotada y con un chasquido, Albus se encontró de regreso con el mundo una vez en movimiento y Tom sentándose mientras tosía fuerte.
Harry se dio la vuelta de golpe y miró a Tom con alivio―. Pensé que te había dado con la maldición asesina, Tom.
―Y así fue ―Tom resolló―. Pero después Albus intercambió por mí la Varita de Saúco con Muerte, así como tu intercambiaste la Piedra y la Capa.
Harry giró hacia Albus―. Se lo agradezco mucho, Director ―jadeó Harry.
Albus asintió y sonrió, estaba seguro que era lo menos que podía hacer considerando las dificultades de los años anteriores. Hizo una mueca. "Dificultades" siendo en este caso un tremendo eufemismo.
Albus y Harry ayudaron a Tom a ponerse de pie, y miraron a su alrededor. El lugar estaba prácticamente desierto a excepción de los cadáveres. Podía verse a los mortífagos corriendo hacia los portones, ya que podían irse por allí aunque no hubieran entrado de la misma manera, aunque para ello tendrían que pasar por un puñado de profesores. Lucius, Severus y Sirius iban corriendo a su zaga, lanzándoles hechizos mientras corrían.
Al seguir mirando alrededor de ellos, Tom notó a una bastante muerta Bellatrix. Esta vez Sirius había ganado el duelo. Tom recogió la varita de ella con una leve sonrisa irónica y fue hacia Albus, quien estaba observando la huida de los mortífagos junto con Harry. Tom le entregó la varita a Albus.
―Este no es buen momento para estar sin varita, Albus ―dijo Tom con solemnidad.
Albus inclinó la cabeza y movió la varita probando su compatibilidad. Su Lumos no fue muy brillante, pero igual funcionaba.
―Bellatrix ya no lo necesita, después de todo… ―agregó Tom.
Harry empezó a reírse de manera un poco histérica mientras los tres caminaban de vuelta hacia Hogwarts.
El castillo se encontraba lleno de Aurores, y en los terrenos exteriores había un enjambre de dragones con sus Jinetes. Todos los dementores, gigantes y trols se encontraban muertos y los Inferi... muertos de nuevo.
Algunos unicornios heridos estaban siendo atendidos, así como uno o dos dragones. Unos pocos Aurores se paseaban y trataban de separar los cadáveres de los mortífagos de los defensores del castillo y los restos de Inferi.
El trío de magos se dirigió hacia el castillo y encontraron allí a Minerva apoyándose sobre un bastón que había conjurado. Draco y ella, quien la sostenía en parte, estaban dirigiendo Aurores, estudiantes, unos pocos profesores y a algunos sanadores que pasaban apurados.
Tom sacudió su cabeza para aclarársela. Harry miró la confusión a su alrededor―. ¿Pueden creer que todo ésto sucedió en apenas una o dos horas?
Tom observó como unos mortífagos jóvenes que fueron detenidos por los elfos de Hogwarts eran llevados en camillas cubiertos de cortes. Unos pocos hombres-lobo que pelearon por Voldemort eran conducidos flotando hacia el flú, todavía envueltos en unos Lazo del Diablo recalcitrantes.
Albus convenció a Minerva para que permitiera que Harry y Draco la condujeran a la Enfermería para que Hugo se hiciera cargo. Severus, Lucius y Sirius llegaron junto a ellos cuando entraban a la Enfermería, los tres sosteniéndose entre ellos. Severus todavía humeaba un poco, Lucius todavía goteaba algo de sangre, y alguien había desvanecido los huesos del brazo derecho de Sirius. Ellos entraron tambaleándose y se dejaron caer en unas sillas con un suspiro.
Madame Pomfrey estaba pasando pócimas calmantes a una fila de niños de primer año antes de que un par de prefectos los hiciera salir por la puerta.
Albus arrugó su frente―. Pensé que todos los de años menores iban a ser enviados a sus dormitorios para quedar protegidos, y aprontarse para salir por el flú de ser necesario.
Poppy suspiró―. El profesor Flitwick justo se los había llevado hasta el invernadero a trabajar en un proyecto ―sus ojos se movieron hacia una fila de cuerpos cubiertos―. Filius y la dragona Hazelette los protegieron con sus vidas.
Albus cerró sus ojos con aflicción, pero sabía que las bajas eran de esperarse. Con suerte estas serían pocas.
Sirius notó a Neville sentado junto a una cama de la enfermería y después se dio cuenta que allí se encontraba Remus y fue corriendo a verlo.
―¡Remus, oye, Remus! ―llamó Sirius. Remus abrió sus ojos lentamente y Sirius sonrió esperanzado―. Nos encargamos de Fenrir por ti … nos tomó a tres de nosotros el hacerlo, pero lo hicimos ―Remus sonrió, dio un suspiro y volvió a sumirse en la inconsciencia.
Harry se sentó junto a Minerva mientras los sanadores trabajaban―. ¿Qué tan malo es, profesora?
Minerva le dio unas palmaditas en el hombro con su mano libre―. Por lo que hemos oído ningún estudiante resultó muerto. La mayoría se encontraba en sus dormitorios y el castillo mismo los mantuvo bajo clausura. Ya sabes lo de Flitwick y Hazelette. Sé de algunos Aurores muertos. Varios mortífagos están muertos. Hay muchos heridos, por supuesto ―Minerva suspiró―. Esas cifras aumentarán, por supuesto, cuando empiecen a sortear los cuerpos.
Tom estaba mirando los heridos que estaban siendo tratados, esperando no ver allí a Dora. Claro que si estaba siendo curada querría decir que ella seguía con vida. No logró ver el borrón moteado que irrumpió en la Enfermería hasta que se encontró derribado y siendo lamido con entusiasmo por un guepardo.
Consiguió ponerse de pie sujetando todavía al felino, y ella se transformó todavía estando enredada alrededor de él―. Estas vivo, estas vivo ―canturreaba ella con alivio.
―Voldemort me mató brevemente, pero Albus transó su varita … la Varita de Saúco con Muerte para traerme de vuelta ―susurró Tom, aunque no tan bajo que Severus y Lucius no consiguieran escucharlo.
Dora se envaró conmocionada, y después fue a darle un abrazo apretado al Director―. Gracias. Gracias. Gracias ―decía. Albus le dio palmaditas en la espalda, murmurando palabras de consuelo de que todo estaba bien. Él miró hacia Lucius y Severus, quienes inclinaron sus cabezas en su dirección, reconociendo la parte de Albus en la salvación de Tom.
Harry y Draco se fueron a sentar junto a sus padres, los dos inmersos en un sentido de irrealidad. Todos habían trabajado sin cansancio en forma literal por años para alcanzar este objetivo, y ahora todo había terminado.
Severus puso un brazo alrededor de los hombros de Harry―. Estoy orgulloso de ti, Harry.
Harry se apoyó contra él y sonrió―. Yo me siento orgulloso de todos nosotros.
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A la mañana siguiente el Profeta Diario mostró grandes titulares acerca de la caída final de Voldemort … y hasta usaron su nombre, ya que sabían que él no regresaría esta vez. Cornelius tenía preparado un comunicado de prensa acerca de la batalla, asegurándose de que todos supieran que hubo allí montones de Aurores presentes.
Ponían una fotografía de un orgulloso Lockhart con el pie sobre una Acromántula muerta y una multitud de hombres-lobo rodeándolo. Hazelette y Flitwick fueron ensalzados en extenso, con una fotografía de Hazelette siendo llorada por docenas de estudiantes. El duelo entre Harry y Voldemort fue escrutado en detalle y expertos en hechizos intentaron sin éxito explicar como el patronus pudo hacer lo que hizo.
La edición del periódico fue especialmente gruesa y parecía que en un muy corto espacio de tiempo habían conseguido los nombres de todos quienes habían conjurado desde un piernas-de-gelatina durante la batalla. Sprout y sus Lazos del Diablo; los gemelos Weasley y Argus Filch tuvieron artículos extensos.
El receso de primavera terminó siendo uno largo, con todos los participantes y los ocupantes de Dragonsrest y la Mansión Malfoy por fin pudiendo relajarse, con el solo temor de que Dora cumpliera con su amenaza de nombrar al bebé 'Albus'.
Tom oraba que el bebe fuera niña, ya que después de todo el nombre Alberta no sería tan malo.
EL FIN
(excepto, claro está, por el epílogo que todos esperan)
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NOTA DE LA AUTORA: Por fin terminado (nunca más volverá a quedarme atascada haciendo uno épico). Sé que existen varios cabos sueltos, e intentaré resolverlos con el ep+ilogo.
N/T: wow, vaya tirada. Me da pena Flitwick, y hubiese preferido que otros murieran (cofDumbledorecof). De todos modos, muchas gracias en especial a quienes me acompañaron por muchos años sufriendo conmigo: Gabriela Cruz, lisicarmela, Sakura-Selene, nazareth ncdz, sailor mercuri o neptune , Chiara Polairix Edelstein, Christine C, Vivi Neko, The Lady Nott, Sakura7893, Paladium, Mama Shmi, Alfy-Malfoy, LNott, Malfoy-son; asi como a Luna White 29, RochiiR.C.R, , shunshu, Yukimenoneko, Princesa Vampirica, JessyRiddleFriki-Black, y a Lun Black, NegritaPotterMalfoyBlack, Brenssy, Neil, Deshaneyra, laromantica507, sam zmethwick, Kuroshi 0414, anle moto, ana, Alba marina; Pitufina27 , xoam, Lynette Vongola Di Hibari, mizaru kairiri, ise potter, TenshinMiony, Reciclaje Espacial, y tantos otros que se quedan en el tintero por comentar, seguir y favorecer este fic. Un abrazo.
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Editado 27NOV2020
