Clínica Veterinaria "Su Mascota Feliz"
Una furgoneta blanca con el logo de la clínica "Su mascota feliz" se estaciona frente a la puerta.
Su dueño desciende del vehículo mirando con orgullosa satisfacción lo que con tanto esfuerzo, estudio, trabajo y préstamos logró realizar, tener su propia clínica veterinaria en una zona donde la elite de Tokio vive.
Ama a los animales más que a los humanos y así se lo hizo ver a su familia cuando decidió estudiar veterinaria y no Medicina como sus padres impusieran desde niño.
-¡Qué bueno que llegó doctor! –Una jovencita de cabellos rosa lo recibe –Dentro está esperándolo nuestro primer paciente, pero creo que su dueña es la que necesita la consulta, me tiene aterrada tanta queja que hasta he pensado darle un sedante para caballos.
-Marian, ya te advertí cuando te di el empleo que la mayoría de los dueños de mascotas ven males y enfermedades donde no las hay –Ingresa y toma la bata blanca que ella le entrega -¿Dónde está la ficha del paciente?
-Aquí… -Se escucha un fuerte golpe al otro lado de la pared –Los dueños del local adjunto están destruyéndolo –Se queja la chica –Ya me tienen con dolor de cabeza de tanto martilleo.
-¿Sabes que negocio abrirán?
-Algo de una agencia de citas o visitas… no entendí bien lo que decían al contratista – Expresa.
-¿Llamaste para saber por qué no nos han traído el aviso de la clínica? No podemos quedarnos solo con las letras pequeñas en la puerta, necesitamos identificarnos en grande si queremos tener pacientes
-Dijeron que lo traerán mañana y lo montarán, las medidas fueron mal tomadas y el anterior no cabía en el espacio entre la puerta y el techo –Explica Marian.
El veterinario toma la ficha y lee la información.
-Muñeco… he escuchado peores nombres –Sale a la sala de espera donde una mujer madura de impactante belleza lo espera con una enorme jaula de donde sale un maullido lastimero –Buenos días.
-¡Ya era hora que apareciera! –Se levanta nerviosa –Pensé que mi hija descubriría que dejé a muñeco sin supervisión. Salí al hospital un segundo y lo dejé en el jardín para que disfrutara, es algo que mi hija no permite si no hay nadie cuidándolo, creí que ella solo exageraba pero al regresar… -Gimotea - ¡Estaba llorando en un rincón y no ha querido comer! ¡Mi hija me negará como madre si se entera!
-Mantengamos la calma, nuestras emociones son captadas por los animales –Abre la jaula y observa a un enorme gato angora de brillante pelaje blanco y mirada déspota –Ven pequeño –Recibe como respuesta un maullido lastimero y la indiferencia del gato –Aquí muñeco –El gato se levanta y cojeando asoma la cabeza –Buen chico.
-Es un angora legítimo que ha estado con mi hija desde que nació, su madre murió durante el parto y mi bebé lo alimentó con biberón y fórmula especial en aquel entonces –Explica –Si algo le sucede… -Gime dramática – ¡Lo ama más que a mí que soy su madre!
El veterinario lo alza en brazos y observa el diamante de cinco quilates en su collar que está rodeado de pequeños brillantes.
Admirado piensa que con el valor esas piedras pagaría casi la mitad del préstamo al banco. Los ricos no saben en que gastar su dinero mientras hombres mortales como él debe comer pan y beber agua para poder tener lo que desean.
Llevándolo hasta el consultorio lo deposita cuidadoso en la camilla. Muñeco parece haberlo aceptado porque frota su cabeza contra el antebrazo del médico maullando dolorido.
Revisa sus orejas, los dientes, ojos, es un animal excepcionalmente perfecto, como lo es su "Lucy".
-Creo saber el motivo de su malestar –Informa a la mujer que ha estado vigilante con las manos unidas en el pecho.
-¿Qué le sucede? –Le pregunta temerosa al verlo tomar una pinza.
-Tiene una espina enterrada en su pata –Acerca la lámpara –Sujételo por favor.
La mujer obedece observando como el veterinario extrae una enorme espina que no se veía.
-Debió perseguir a las mariposas por los rosales –Dice la fémina estremeciéndose al pensar en el dolor que el gato debió estar sufriendo.
El médico esteriliza la herida y escribe algo en un récipe.
-Lávele la patita tres veces al día por cuatro días y aplíquele la crema antibiótica, el pequeño cojeará pero en menos de lo que piensa estará haciendo de las suyas. No vuelva a descuidarlo.
-¡Gracias doctor! Ha salvado una relación madre-hija.
El veterinario aprieta los labios para evitar reírse por su exageración. Esa mujer es hermosa, pero parece estar algo loca.
-Si quiere que yo lo trate, estaré encantado tenerlo entre mis pacientes.
-Se lo diré a mi hija, la semana pasada el veterinario que lo atendía se marchó de Tokio… -Piensa en como su hija le partió el corazón cuando él le dijo que estaba enamorado de ella –Espero que ella acepte aunque es toda una cabeza dura que me lleva la contraria en todo.
-Este gato es hermoso –Lo toma en brazos –Tengo una belleza como esta en casa, es una nena de ocho meses llamada Lucy, su cabello es color humo.
-¿Quién la cuida cuando no está en casa?
-Mi madre, aún no he abandonado el nido - Entrega el gato a la mujer –Fue un placer atender a muñeco, mi secretaria le entregará la factura y si necesita algo no dude en llamarme –Le da una tarjeta personal –Hago consultas a domicilio.
-Gracias doctor… -Lee el nombre –Seiya Kou –Levanta la mirada –Tiene el mismo apellido que mi nuevo médico de cabecera.
-En mi familia hay varios doctores –Sonriente le dice.
La dama se detiene admirando el cabello oscuro, los ojos azules y el poderoso cuerpo del veterinario.
Una chispa se asoma en sus ojos.
-Dígame algo doctor Kou… ¿Es casado? –Pregunta repentinamente dejando a Seiya confundido…
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Agencia de Publicidad Cristal Dorado
Dos jóvenes rubias muy parecidas le dicen a la directora de la agencia de publicidad.
-No nos gustan ninguno de sus modelos.
-¿Qué tienen de malo? –Pregunta sorprendida.
-Verás… -La más alta lee el nombre del carnet –Haruka, queremos que nuestra publicidad sea hecha con hombres de verdad. Y esos parecen… - arruga el entrecejo.
-Que los hubieran fabricado con esteroides –Completa su acompañante haciendo un gesto de asco al arrojar las fotografías en la mesa –Se les ve lo falso a simple vista.
Haruka inspira y aguanta la respiración durante diez segundos. Despojándose de sus gruesas gafas masajea su tabique nasal.
Si consigue satisfacer a ese par de mentecatas, logrará obtener la mejor cuenta del año y su nombre estará entre los nominados a "Publicista del Año", ella quiere el galardón para que acompañe a los otros cuatro que ha obtenido en los años anteriores.
Había sido advertida por una espía de la agencia rival que su jefe se las enviaría para hacerla fracasar. Nunca ha perdido un cliente, menos uno que está dispuesto a pagar generosamente cada yen que ella exija, pero estas dos arpías… Mueve la cabeza de un lado al otro para aliviar la tensión que comienza a sentir en su cuello.
Ignorando la vocecita que le dice que las mande al diablo dibuja en su boca su mejor sonrisa.
-Solo díganme que tipo de hombres quieren y yo se los consigo.
La rubia de ojos celestes se ruboriza al escucharla pero inmediatamente se levanta de su asiento y acerca a las paredes de cristal cubiertas por persianas color marfil. Abriendo ligeramente una persiana ojea a varios empleados.
La otra se acerca y ve con curiosidad hacia fuera.
-¿Qué buscas Serena?
-Nada especial Mina, solo quiero ver un hombre que no se haya inyectado los labios ni alzado las cejas. Debimos hacerle caso a papá y haber ido al continente, en Corea hay mejores publicistas.
Haruka la escucha y se siente ofendida. Ha trabajado mucho para ser la mejor agencia del país y este par de niñitas recién graduadas no arruinarán su reputación.
Decidida se levanta permitiendo ver sus jeans y botas vaqueras que no combinan en nada con el chaleco verde y la camisa roja. Las chicas arrugan el ceño al verla. Ignorando las miradas de las jóvenes se coloca nuevamente las gafas y abre la puerta.
-Aoyama, Fujiwara –Va llamando a sus empleados masculinos.
Cada uno es desechado por las chicas.
-Desagradable.
-¿Es hombre o mujer?
-Muy gordo.
-Muy flaco.
-Muy bajo.
-Parece un poste y no tiene estilo.
-Muy viejo.
-Le falta cabello en la cabeza y le sobra en el cuerpo.
Van diciendo a medida que desfilan ante ellas.
Haruka está a punto de gritar por las impertinentes desgraciadas que tiene frente a ella, de no ser porque son reconocidas desde niñas en el mundo de la ropa deportiva para hombres creería que están allí para arruinarla.
Probará por primera vez el amargo sabor de la derrota si no logra satisfacerlas.
-Lo siento, es todo lo que tengo – Agotada dice la directora.
-Es una lástima –Dice la rubia llamada Serena.
-Nos hubiera gustado abrir una cuenta contigo. Nos habían dicho que eres la mejor pero ya vemos que no es así –Mina toma su bolso y entrega el de Serena.
Abandonan la oficina dirigiéndose a los elevadores en medio de un sepulcral silencio. Todos los empleados ven a Haruka. No saben como reaccionará al ver alejarse a las clientas más codiciadas de cualquier publicista.
Se abren las puertas del elevador y un mensajero desciende con varias correspondencias, viene acompañado del dueño de la agencia.
-Es mi último día de trabajo –El joven explica –Comenzaré las pasantías obligatorias en el hospital de Tokio.
-Es bueno saber que contribuimos en tu formación académica. –Dice el hombre con voz grave.
-Por supuesto jefe, agradezco cada yen que gané en este trabajo y las modelitos que me dieron sus número –Dice divertido.
Las chicas miran a ambos hombres de pies a cabeza.
-¿Estás pensando lo mismo que yo Mina?
-Por supuesto Serena.
-¿Qué estarán planeando esas? – Se pregunta Haruka.
Las rubias caminan hacia los hombres que callan al ser inspeccionados por todos los flancos. Mina toma la quijada del sorprendido mensajero y voltea su rostro a la derecha e izquierda.
Serena solo tantea el musculoso brazo del otro hombre pero le gusta lo que toca. Abre su saco para observar fascinada el pecho ancho y su abdomen plano.
Ambas voltean y ven sonrientes a Haruka que teme lo peor.
-Queremos a estos –Dicen a dúo…
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Clínica Veterinaria "Su Mascota Feliz"
Seiya escucha sorprendido la pregunta de la mujer.
-¿Es casado, está comprometido? Oh –Exclama sorprendida abriendo mucho sus ojos azules –Dijo que vive con su madre ¿No le gustan las mujeres acaso? -Pregunta sin vergüenza alguna - ¿Qué edad tiene doctor? ¿Es homosexual?
El hombre se aclara la garganta y severo mira a Marian que desde el mostrador ríe divertida por como él es bombardeado y puesta en duda su masculinidad.
- No soy homosexual, soy heterosexual pero vivo con mi madre porque ella es de la antigua guardia, piensa que los hijos deben irse de casa solo cuando establecen una nueva familia y en mi caso… Moriré en la casa materna debido a que debo hasta la camisa que traigo puesta. –No tiene que darle explicaciones, pero si alguien cree que le dirigirá la vida, con su madre y sus hermanos métome- en-todo le le ocurre una idea para que lo deje en paz –Y en este momento salgo con alguien.
-¿Es seria su relación? –Akane no renuncia.
-Solo si ella acepta esperarme hasta que pague el último yen.
-Oh ya veo –La dama abraza a muñeco suspirando desesperanzada –Me habría gustado que conociera a mi hija, pero seguiré buscando a alguien con quien emparejarla. Si cambia de opinión y quiere conocer a mi hija estaré encantada de recibirlo.
-Gracias. Le deseo la mejor de las suertes con la pesca… con la búsqueda de su futuro yerno.
-Así será -Camina hacia la jaula donde después de besar al felino lo encierra antes de sacar su tarjeta Platinum y pagar la consulta. - Si su chica lo bota llámeme enseguida, estaré más que feliz de presentarle a mi hija.
Seiya se maravilla por la insistencia de la mujer.
-Se que no sucederá pero gracias.
- Les hablaré a mis amistades de usted, es lo menos que puedo hacer después de haber salvado a muñeco. - Abandona la consulta despidiéndose con un ligero movimiento de cabeza.
-¡Qué extraña mujer! –Murmura Marian.
-Su hija ha de ser un adefesio si necesita que le encuentren esposo –Seiya se encoge de hombros y lee el nombre de la dama que acaba de salir –Akane Tenoh.
Marian chasquea los dedos.
-¡Sabía que la había visto antes! - busca en su mochila un Magazine buscando una página interna –Ella es la entrenadora de las estrellas, todo famoso que quiera estar en forma es su cliente. Su esposo es cirujano plástico y su hija…
-Debería contratar los servicios de su padre si quiere conseguir marido –Comenta divertido.
-Ella no es como usted piensa, tal vez un poco descuidada en su arreglo personal pero…
-¡Mi perro se tragó una pelota y se me muere! –La presencia de un hombre llevando en brazos a un pastor alemán los pone en acción…
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Agencia de Publicidad Cristal Dorado
-¿Modelos? –Pregunta el dueño de la Agencia –Creo que has enloquecido Tenoh, te pago para que los halles, no para que me conviertas en uno.
-Si me convierto en modelo seré el doctor erótico –Dice el mensajero divertido.
Haciéndole un mohín al joven impertinente la directora observa retadora a su jefe.
-Mira Chiba –Haruka lo apunta con un bolígrafo –Serás mi jefe y todo lo que quieras pero aquí estoy para ganar, no arruinarás mi récord ni impedirás que la agencia y yo nos llevemos los galardones de este año –Espeta.
Quien los viera creería que ella es la jefa y él el subordinado.
-Entiendo lo que dices pero… ¿Por qué yo? –Se queja.
-Porque esas mocosas te escogieron a ti, no quieren a nadie más que al insignificante mandadero y a ti.
-¡Más respeto tirana! –Refunfuña el joven –Sigue así y me niego a posar.
-Niégate y le diré a papá que te haga la vida a cuadritos en el hospital, recuerda quien te recomendó para que no te enviaran a la provincia a ejercer tu rural y para que tu nombre figure entre los próximos residentes que contratarán, pequeño "koucito" –Lo reta.
El joven de cabellos plateados y ojos verdes aprieta los labios antes de sonreír condescendiente
-Tienes razón Tenoh, en ese caso llámame como quieras. Pero si quieres que sea agradable consígueme el número telefónico de esa bellezura -Señala hacia las rubias –Si me consigues el de ambas te estaré eternamente agradecido.
-¿Piensas hacer un trío? –Ironiza la rubia.
-Es mi sueño más deseado -Bromea.
-¿Qué gano yo en todo esto? –Se queja su jefe –Soy el dueño y…
-Tendrás la mejor cuenta publicitaria en años, la agencia subirá un peldaño más y seguro que al estar en todas las vallas publicitarias, magazines, televisores e Internet te lloverán las mujeres. ¿No dijiste cuando abriste la agencia que lo hacías para acostarte con todas las mujeres de Japón? –Satiriza.
Seis años han pasado desde entonces, Haruka estudiaba segundo año de publicidad cuando el chico de último año le pidió que trabajara para él. Su padre le había otorgado el dinero y la mitad del edificio Chiba para que aprendiera a ser independiente y amasara su propia fortuna.
Haruka se sintió feliz y honrada que hubiera pensado en ella y no en otras estudiantes, hasta que una de sus compañeras le dijo que tan pronto Darien Chiba la metiera en su cama la desecharía inmediatamente.
Fue un alivio saberlo, ella no era agraciada como las chicas con las que Darien salía, anteojos gruesos, en ese tiempo usaba breakets y había engordado más de veinticinco kilos debido a la descontrolada ingesta de carbohidratos; no estaba enamorada de él ni de nadie, pero admiraba su espíritu emprendedor.
Sin embargo Darien solito se bajó del pedestal donde ella lo tenía. Solo una noche a solas en la Agencia bastó para que él supiera de qué madera estaba hecha.
Darien aún recuerda el rodillazo en su entrepierna y el puñetazo en su rostro cuando quiso dárselas de galán con ella.
-¡Vine a trabajar y no a prostituirme! –Le dijo Haruka furiosa por sus pretensiones aquella vez.
-Y yo te contraté para que estuvieras dispuesta a dar todo de ti, hasta tu cuerpo –Con las manos en su entrepierna espetó dolorido.
-¡Maldita alimaña rastrera! - Le gritó golpeándolo en el pómulo izquierdo.
Fue la primera mujer que se le negó y la que lo hizo recapacitar y respetar al género opuesto…
-No perdonas –Su jefe dice ruborizado en ese instante.
-No soy Dios para estar perdonando – despojándose de sus gafas, Haruka se cruza de brazos –Entonces Chiba ¿Aceptas el trabajo o tengo que abrir mi propia agencia de publicidad y llevarme mi cartera de clientes?
Darien palidece abriendo mucho los ojos.
-¿Serías capaz de robar mis clientes?
-Nómbrame uno solo de ellos que hayas traído –Con suave sarcasmo lo pone contra la pared.
El mensajero interesado mira a uno y otro, parece un duelo de titanes donde el vencedor se quedará con todo.
-Esto me pasa por trabajar con el diablo –Darien rezonga y se encoge derrotado -¿Dónde tengo que firmar…?
Después de obligar a su jefe que trabaje para ella, Haruka se encerró con las nuevas clientas quienes firmaron el contrato y extrajeron de un portafolio lo que quieren en la publicidad. Al principio ella las creyó locas pero luego pensó divertida que si alguien se merece eso es Darien, sabe que Yaten Kou es capaz de desnudarse si con ello consigue una chica por noche y el doble los fines de semana…
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Villa Tenoh
12:15 PM
Las puertas de hierro forjado se abren para dar paso a la Hummer negra.
Haruka desciende y se dirige al pequeño palacete detrás de la villa donde vive independiente de sus padres cuando recuerda que dejó a su madre encargada de de su tesorito.
Entra por la cocina buscando el tazón de muñeco pero no lo halla.
-Buenas tardes Usui –Saluda a la cocinera de baja estatura, ojos y cabellos oscuros que en ese instante esconde un pañuelo en su delantal.
-Buenas tardes señorita Tenoh –Parece haber estado llorando.
-¿Te sientes mal?
-No… -Pero deja escapar unas lágrimas –Es su mamá.
-¿Qué hizo ella ahora? –Pregunta impaciente -¿Dónde está mi bebé?
-En la alcoba de los señores… -Se acerca a una cómoda y extrae un sobre con el logo del hospital entregándoselo a la rubia.
-¿Qué es esto?
-No le diga a su mamá nada por favor, es capaz de echarme si se entera que yo le di esto –Habla temblorosa.
Haruka extrae el informe médico y lee desmotivada hasta que palideciendo cae pesadamente sobre la silla.
-¿Un año de vida? –Lee nuevamente sin comprender muy bien el nombre de la enfermedad que le arrebatará a su madre –No puede…
-Esta mañana… sus padres me dejaron a muñeco y salieron, al regresar pensé que estaban peleando nuevamente hasta que ella le dijo que moriría sin cumplir su sueño de tener un nieto y verla a usted felizmente casada –Usui llora conmovida –Repetía insistentemente mientras el señor Tenoh solo la abrazaba asintiendo cuando ella le pidió que no le dijeran nada a usted –Camina de un lado a otro - El sobre lo hallé en el suelo del salón… ¡Su madre se está muriendo señorita Tenoh!
Haruka la mira sintiendo repentinamente que todo se le pone negro…
