Iba a verle cada día. Desde el principio hasta el fin de las horas de visita.
Entraba y salia con la misma expresión de melancolía y muerte, siempre con una ramo de flores distinto.
Pero azules. Siempre azules, como la persona que iba a visitar.

Iba a verle cada día. Desde el principio hasta el fin de las horas de visita.
Entraba y salia con la misma expresión de melancolía y muerte, siempre con una ramo de flores distinto.
Pero azules. Siempre azules, como la persona que iba a visitar.
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