Disclaimer: Harry Potter pertenece a JK Rowling y esta historia a DictionaryWrites.
Capítulo 2
Harry tiene el rostro de un rojo profundo mientras sale del castillo hacia el camino a los terrenos; Hagrid le había enviado una breve nota más temprano invitándole a tomar el té, aunque el escrito había lucido vacilante y ligeramente arrugado, como si Hagrid lo hubiese escrito y reescrito varias veces. A Harry no le molesta, y no se va a quejar acerca de ello: "No hay mago tenebroso que no hubiese venido de Slytherin." Esa frase se queda en su mente, pero Hagrid lo invitó después de todo.
Pero aun así, va solo, y cuando toca la puerta de Hagrid el hombre lo deja entrar inmediatamente, una dudosa y alarmada expresión desapareciendo de sus inmensas facciones cuando ve la expresión humillada de Harry.
—¿Qué sucede? —viene la pregunta inmediata mientras urge a Harry a sentarse y empieza a prepararle una taza de té, y Harry da un bufido, resistiéndose las repentinas e indistinguibles ganas de llorar.
—Snape —eso no es estrictamente cierto, no es solo Snape. Snape sólo había sido la cereza del pastel; esa mañana, Frank Richelieu había dicho de manera ligera que Severus Snape, Maestro de Pociones y Jefe de Slytherin, tendía a favorecer a la casa de Slytherin más que a las otras, pero era cierto que uno no debía atreverse a provocarlo de la misma manera.
Severus Snape no había favorecido a Harry de ninguna manera. Lo había bombardeado con preguntas el momento en el que había tomado asiento, y Harry no había acertado a ninguna de ellas; sólo había tenido tiempo de estudiar sus nuevos libros entregados por los prefectos, y no había pensado en memorizarse el jodido libro de texto.
Ron Weasley se había reído de esto en Pociones, e incluso Hermione Granger había levantado su nariz hacia él cuando Harry la había mirado. Los Slytherin eran mayormente raros, con toda clase de reglas sociales de las que Harry no tenía una jodida idea, así que había terminado siendo compañero de Neville Longbottom en Pociones…
Y antes de todo eso había sido Draco Malfoy, quien burlonamente había cacareado que Harry había sido criado por muggles cuando quedamente había preguntado qué revistas mágicas existían (aunque Afifa Lanjwani le había golpeado fuertemente en la cabeza, cosa que lo hizo callar).
Le cuenta a Hagrid todo esto rápida y desordenadamente, apurado y emocional, y Hagrid, para su crédito, escucha como si Harry no acabase de ser seleccionado a la casa de donde "todos los magos oscuros vienen".
—Bueno, ahora estás en Slytherin, Harry —Hagrid dice sabiamente, con el mismo tono de alguien señalando que habías elegido vivir con una docena de escorpiones en tu cama.
—Las serpientes son crueles. Eh… ¿cómo te ha ido en las lecciones? —Hagrid empuja una taza de té en las manos de Harry, temblando con ansiedad o rabia o no sabe qué más, pero Harry bebe, y es tan dulce que casi sonríe. Hagrid está intentando, después de todo.
—Estuvo bien. Hermione estuvo un poco irritable conmigo.
—¿La niña nacida de muggles, pelo negro y piel oscura? —Harry asiente, y Hagrid deja un quedo sonido de aprobación. Parece estar cuidadosamente considerando sus próximas palabras, y Harry lo mira, sorbiendo su té —. A mí me parece que cree que eres un purista, Harry. Dado lo de, eh, tu casa y todo.
Conversan por un rato más; y es sólo cuando Harry nota el encabezado del periódico, de la bóveda setecientos trece, cuando Hagrid sugiere apresuradamente que vuelva al castillo, pero no sin antes insistir firmemente que Harry es bienvenido a visitarlo cuando le plazca.
Al menos a alguien de Hogwarts le agrada.
Harry se sienta, con resolución evidente en sus facciones, frente a Hermione Granger en la biblioteca, encontrándose con su no impresionada mirada y mandíbula cuadrada. Cuelga su mochila en el respaldar de la silla, se pone recto y la mira directamente.
—No hay diferencia, ya sabes —Hermione dice en un tono superior, sin levantar la cabeza del grueso, encuerado volumen abierto en la mesa frente a ella. Hay libros apilados alrededor de ella, un ensayo a medio hacer a su derecha —. Acónito y luparia son lo mismo.
Harry está de acuerdo. —Sé eso ahora —Granger bufa, y luego Harry dice, en tono mordaz: —. No todo el mundo tiene parientes a los que les gusta la magia, ya sabes. Mi Tía y mi Tío sabían sobre ello pero no dijeron nada, y luego intentaron encerrarme para que no recibiera mi carta —este tipo de honestidad es directo e incómodo en su lengua, difícil de admitir; no ha hablado de sus parientes con nadie en términos de quiénes son realmente, pero está determinado en ser amigos con Hermione Granger, y ella no hablará con él si lo cree un famoso Slytherin arrogante.
Hermione Granger se ha callado, y quita su mirada del libro para mirarlo, su boca abriéndose, los ojos como platos. Ella duda, y luego pregunta: —¿Cómo sé que no estás mintiendo? George Weasley dice que los Slytherins mienten todo el tiempo.
—Francois Richelieu dice que los gemelos Weasley intimidan a los niños de Slytherin, y disfrutan causando caos. Además, ¿por qué mentiría? —Harry demanda.
—Porque quieres copiar mi tarea —Harry bufa.
—¡No quiero copiar tu tarea! Quiero ser tu amigo. Eres inteligente, más inteligente que los otros Gryffindors, y en realidad eres buena persona, cuando no tienes esa cabezota llena de ti misma —ella luce furiosa.
—¿¡Cabezota!?
—Oh, ¿estás haciendo magia? ¡Veámoslo, entonces! —Harry dice imitando el presuntuoso tono que ella había usado en el tren, y ella para, su rabia desapareciendo por un momento —. Sólo quiero ser tu amigo, Hermione. No necesito copiar tu tarea —ella lo mira de manera sospechosa, y él dice —. Te ganaré el puesto de mejor alumno, lo apuesto —ella rueda los ojos, luciendo como si no le creyese. Harry tampoco lo cree en realidad, pero eso no significa que no puede avivar la naturaleza competitiva de los Gryffindors, y ella necesita un amigo.
Ella no tiene ningún otro amigo en Gryffindor; estaba sola su primer día, e incluso hora, dos días más tarde, Ron Weasley parece odiarla y a nadie parece agradarle. Harry quiere amigos, nunca ha tenido amigos antes, no por mucho, y ella puede ser terca, pero parecía decente en el tren.
Sólo un poco sabelotodo, y en serio, ¿qué hay de malo con eso?
El rostro de Hermione permanece estoico, así que Harry se encoge de hombros, poniendo su mochila en la mesa y empezando a guardar sus libros nuevamente. —Bien. Sólo pensé que estarías más arriba de esa manía de rivalidad de las casas. Supongo que me equivoqué.
—Espera —ella lo está mirando, escaneándolo de arriba hacia abajo, y luego dice —. Dices un comentario esnobista, y terminamos con todo esto.
Harry sonríe. —Te dejaré los comentarios esnobistas a ti. Sólo has hecho seis hasta ahora —ella se ve molesta nuevamente, pero cuando él le da un guiño, la rabia de Hermione se convierte en una pequeña sonrisa compasiva. Ella tiene dientes prominentes, él nota, pero en realidad no es nada fea: Parkinson parece estar convencida de que todas las no-Slytherin de primer año son feas, pero Harry realmente no cree que ninguna de ellas lo sea.
Él se sienta, y luego, después de una corta pausa, le extiende una mano.
—¿Empezamos de nuevo? Soy Harry. Sólo Harry.
Hay una breve pausa, y luego ella toma su mano, estrechándola con resolución en el movimiento. Aún parece cautelosa, pero se ha ganado su confianza, sólo por un momento, y Harry siente el alivio comenzar a envolverlo, alivio y emoción y satisfacción.
—Vale, Harry. Soy Hermione Granger —su sonrisa se vuelve un poco más tímida, y Harry reprime la urge de reírse en voz alta.
Hermione Granger: la primera amiga de Harry.
