Capítulo 4
Malfoy se está riendo, y Harry no puede evitar sentirse irritado por ello, pero finge una risa con los Slytherins, abriendo sus manos e ignorando, por un tiempo, los rostros enojados de los Gryffindors. Hermione luce lista para estrangularlo con sus propias manos mientras Harry dice: —¡Já, pásala aquí, Malfoy!
Harry atrapa la Recordadora con facilidad, y entonces todo rastro de risa desaparece abruptamente de su rostro. Levanta la pequeña curiosidad hacia Hermione con una expresión estoica en el rostro, y su rabia es reemplazada en un segundo mientras lo mira a los ojos. Hermione está empezando a confiar en él ahora, luego de algunas semanas como amigos, y ordenadamente empuja la Recordadora dentro de su túnica. La expresión perpleja de Draco habría resultado cómica si Harry no estuviese intentando detenerla.
—No seas estúpido, Draco. Longbottom es una maraña de nervios, no necesitas molestarlo más.
Las mejillas de Draco se tornan rojas, pero los Gryffindors no lo abuchean: se ven demasiado perplejos, en verdad, por el hecho de que una serpiente hubiese defendido a uno de sus compañeros de casa.
—¿Por qué andas defendiendo a Longbottom, Potter? —oh, ¿así que así va todo?
—¿Por qué lo andas molestando, Malfoy? —Harry simplemente no quiere que nadie sea victimizado, para ser honesto, y no va a dejar a Malfoy ser tan horrible sólo porque la víctima no es de Slytherin. La boca de Malfoy se abre, y luego la cierra mientras reconsidera su respuesta.
—Porque es patético, Potter.
—¿Qué es más patético, Malfoy? ¿Ser un chico algo nervioso, o ser un sádico?
Los ojos de Malfoy se abren como platos mientras frunce el ceño, cruzando sus brazos sobre su pecho, pero entonces, como si se estuviese dando cuenta de que los Gryffindors lo miraban inquisitivamente, extiende su mano para estrecharla. La palma de Draco es fría en contacto con la de Harry, y se miran a los ojos mientras estrechan las manos.
—¿Qué es un sádico?
—Alguien al que le gusta lastimar otras personas.
Harry ignora la tardía risa nerviosa de Lavender Brown luego de que su comentario es explicado para ella, y estrecha la mano de Malfoy; es mejor, después de todo, presentar un frente unido con los leones presentes, incluso cuando su discusión está lejos de haber terminado.
Había leído en el libro de bolsillo de Slytherin que cosas como estas usualmente continuaban en la sala común con un prefecto presente como un tipo de "juez", así que no será divertido, pero será mejor que uno de los prefectos gritándoles por mostrar tal debilidad en frente de otra casa.
—Eso fue muy valiente de tu parte, Harry —Hermione le dice quedamente mientras caminan arriba hacia la enfermería, y Harry le ofrece una pequeña sonrisa.
—Yo sería cuidadoso diciéndome esas cosas, Hermione. Podrías arruinar mi reputación.
Ella ríe ante eso, y toma la Recordadora fuera de sus túnicas mientras llegan a la enfermería.
—¿Qué hacéis vosotros dos aquí? —Madame Pomfrey les pregunta en un tono brusco.
—Sólo estamos aquí para ver a Neville, señorita —Harry dice, y ve la mirada de Madame Pomfrey moverse entre la cicatriz de Harry y el escudo de su túnica y luego de vuelta a su rostro otra vez; para su sorpresa, su ligeramente irritada expresión se desvanece para mostrar una sonrisa.
—¿Y tú también? —su mirada se posa en sus uniformes diferentes, y su sonrisa se amplía un poco; está favor de mezclar casas, entonces. Harry archiva esto para futuras referencias, la mayoría de la gente siempre luce desconfiada.
—Sí, señorita —Hermione asiente, y la mujer retrocede para dejarlos pasar. Es una mujer algo delgada, pero se las arregla bastante bien. Ambos avanzan, entonces, y Neville está lavando su boca con un vaso de agua, aparentemente intentando desaparecer el sabor de la intimidante poción en la mesita junto a él: SKELE-GRO, como reza en la botella en forma de esqueleto.
—Te trajimos tu Recordadora, Neville.
—Oh, gracias Her… —Neville se detiene, y Harry se queda callado mientras ella le extiende la esfera de cristal a su compañero de casa, tratando de no sentirse triste ante la expresión alarmada del otro chico mientras mira al rostro de Harry.
—La conseguí de vuelta de Draco para ti. Sólo quería hacerte saber que no somos todos iguales —los ojos de Neville parecen a punto de caerse de su rostro.
—Oh. Um, um, gracias, eh…
—Harry —habla antes de que Neville alcance a llamarle Potter, y para su sorpresa, una pequeña sonrisa aparece en el rostro del niño regordete.
—Oh. Gracias, Harry —Hermione está estática de alegría, y se ve tan bonita cuando sonríe de esa manera, no lo hace a menudo; Harry se da cuenta, como parece un poco insegura de sus dientes, pero es lindo verla sonreír.
—¿Cómo está tu brazo, Neville? —Hermione pregunta, sentándose en el borde de su cama mientras Harry se deja caer en una silla junto a ella, y Neville toquetea la esfera de cristal en su buena mano mientras responde.
—Oh, está, um, está bien…
Harry escribe AUGUSTA LONGBOTTOM con tiza al principio de la lista en su pizarra, y Draco se asoma en el umbral de la puerta.
—¿Qué es eso?
—La abuela de Neville —Harry contesta en un tono desconcertado, ligeramente perplejo ante la anciana llamada "Augusta". Draco bufa y rueda los ojos, sacudiendo la cabeza.
—No, no la abuela, lo que sea de Longbottom. Eso.
Con un vehemente movimiento de un delgado dedo alabastro, apunta a la pizarra.
—La profesora McGonagall me dejó tomarlo de una de las aulas sin usar. Está en mi lado de la habitación —Harry dice razonablemente, y apunta a la línea invisible que ambos habían dibujado a través del centro de su habitación compartida. Draco pone una mano en su rostro, y luce tan exasperado por un segundo que Harry tiene ganas de reír. Draco es viejo, para un chico de once años.
—Sé que es una pizarra, Potter. Lo que pregunto es para qué.
—No preguntaste para qué, Draco.
—Potter.
—Estoy escribiendo cartas.
Draco se calla por un segundo, su mirada gris moviéndose apreciativamente sobre la pizarra, y luego dice, —No creo que esa lechuza pueda cargar una pizarra, Potter —Harry ríe, y no se pierde la forma en la que los labios de Draco se curvan con algún tipo de orgullo al hacer reír a su compañero de cuarto de esa manera.
—Sólo estoy escribiendo nombres en ella. Voy a enviar muchas.
Los ojos de hielo de Draco miran la pizarra, escaneando cada nombre escrito en tiza blanca:
AUGUSTA LONGBOTTOM
LUCIUS MALFOY
ANDROMEDA TONKS
FLOREAN FORTESCUE
DEDALUS DIGGLE…
—¿Para qué le escribes a Diggle? El tipo está loco —la pregunta de Draco viene, presuntamente, como prefacio al por qué Harry le está escribiendo a su padre. Harry supone que ya puede leer la preocupación en el rostro de Draco, de todas maneras.
—Lo conocí cuando tenía nueve. Pienso preguntarle dónde compra sus sombreros de copa —Draco Malfoy lo mira, su expresión una mezcla de confusión y ligero disgusto.
—¿Sus sombreros de copa?
—Sí. Usa uno rojo.
—Sé que él- ¿pero para qué? —Harry le da un golpecito al lado de su nariz, y recuerda después de un segundo de ver la expresión medio consternada en el rostro de Draco que él es un Sangrepura, y que no es familiar con ese tipo de comportamiento muggle.
—Tendrás que averiguarlo por ti mismo.
—Hmm —viene el bufido de Draco como una ligeramente irritada respuesta, y empieza a ponerse sus pijamas mientras Harry pone la tiza a un lado.
