-No acepto - de Haruka dice temblorosa.
La testigo se apresura a recoger las flores pensando que Haruka es la viva representación de las rubias tontas. Un hombre que recorre tantos kilómetros para hacerla feliz no se merece la respuesta que se acaba de escuchar fuerte y claro.
-Los declaro marido y... El padre Sanjō se detiene y mira sorprendido a Haruka -¿Acabas de decir que no?
-Haruka -Seiya llama a la chica que tiembla visiblemente.
-Hija -Entre el murmullo, el sacerdote se hace escuchar -¿Dijiste que no quieres casarte?
-No, es decir si -Confirma sin atreverse a abrir los ojos por temor de ver a Seiya.
-¡Dijo que si! -Grita la testigo -¡Yo la escuché!
-¡También yo! -Dice una mujer sentada en la primera banca. Esa rubia alta no le arruinará la fiesta al pueblo.
Seiya mira a todos lados, sorprendiéndose.
-¿¡Qué...!? -Haruka abre los ojos al escuchar los gritos de júbilo. Se supone que el "si" era para afirmar su negativa -¿De dónde salieron todas esas personas?
-¡Los declaro marido y mujer! -El padre Sanjō dice rápidamente antes que Haruka vuelva a negarse –¡Apresúrate a firmar hijo! -Olvidando la orden de besar a la novia, empuja a Seiya hacia el libro. -No vaya tu novia a arruinarlo.
Seiya busca en sus bolsillos un bolígrafo sin hallarlo. Toca la cajita de terciopelo que contiene las alianzas sencillas de oro. Toma la mano de su ahora esposa y desliza el anillo en su anular izquierdo que le hará compañía a la argolla de compromiso; colocándose la suya, continúa con la búsqueda de algo para firmar.
Todo lo hace mientras Haruka está en shock.
Alguien le facilita un bolígrafo instándolo a firmar.
-¡Deja de perder el tiempo y firma! -Le insta el testigo.
Estampando su rúbrica, escucha los aplausos de quienes esperaban desde hace tres años cualquier motivo para festejar.
-Piensa que es una orden para tus subalternos -Le dice a la rubia entregándole el bolígrafo. Ella mira el bolígrafo como si fuera una serpiente venenosa. -Lo peor ya pasó, esto es pan comido -Seiya insiste toma su manos y colocándolo en su palma, hace que los delgados dedos se doblen para envolverlo.
Haruka duda un instante, con mano temblorosa acepta el bolígrafo y firma.
-Damas y caballeros... -El padre Sanjō comienza a hablar, siendo interrumpido por murmullos de satisfacción.
-¡A festejar! -La dama que le obsequió el vestido a Haruka la toma por la mano, mientras que el testigo arrastra a Seiya fuera de la iglesia.
Sorprendidos, los esposos Kou observan la calle que al llegar estaba oscura, está ahora iluminada por lámparas de arroz.
-¿De dónde salió todo esto? -Pregunta Haruka anonadada.
Mesas con alimentos y bebidas se dispusieron alrededor de la Hummer para impedir que escapen, la música tradicional alegra la recepción.
-Creo que después de todo no pudimos escapar de la recepción con... -Seiyagira su cabeza observando a su alrededor -ciento cincuenta invitados desconocidos. -Sintiéndose feliz porque Haruka es suya, es repentinamente halado hacia un grupo de hombres maduros.
-¿Ustedes ya...? -Le pregunta un anciano. Ruborizado, el moreno niega silencioso -Bien, comenzarán su matrimonio como debe ser -Coloca un vaso de sake en la mano -Bébelo hasta el final, esto te ayudará a durar toda la noche. Tu esposa parece exigente.
Por su parte Haruka se ve rodeada por mujeres mayores, las solteras fueron relegadas a servir la comida.
-¿Tienes experiencia con los hombres? -Pregunta la dama que fue testigo de la boda.
Haruka asiente.
-He tenido novios...
-¡No esa clase de experiencias! -Exclama exasperada otra mujer -Hablamos de la cama, sexo.
-He visto revistas y una película siendo adoles... -Comienza a confesar ruborizada.
-Esas tonterías no ayudan en nada a prepararte para la gran noche -Otra dama le entrega un vaso de sake.
-¡No bebo nada de licor! -Dice asustada. -¡No puedo...!
-Tonterías, bébelo para que te relajes y no sufras en tu noche de bodas -La mujer lleva el vaso a la boca obligándola a beber...
.-
Tokio
-Gracias por la velada Taiki -Saory dice mientras come un trozo de pizza.
-Es un verdadero placer contar con tu compañía -Responde el castaño.
-¿Mi compañía no es agradable?
Ambos voltean hacia Jana que se auto invitó cuando llegó de la preparatoria y halló a su hermana lista para salir con un hombre.
-Me llevan con ustedes o llamo a mamá. -Dijo con el teléfono en la mano.
-Quédate a hacer tus deberes -La orden de Saory cayó en saco roto.
-Muy bien, llamaré a mamá y le diré que estás saliendo con un hombre con la edad para ser nuestro padre. -Marcando el número de su madre miró retadora a su hermana mayor.
Taiki, acostumbrado a los chantajes juveniles de Yaten, cortó la comunicación.
-Está bien, irás bajo mis condiciones, si le dices algo que no es cierto a tus padres, me encargaré que ellos se enteren que nos presentaste para sacarme dinero.
-¡Eso no es cierto! -Indignada Jana respondió.
-Tampoco es verdad que yo tenga edad para ser tu... lo que sea. ¿Aceptarás que harás y comerás lo que se me antoje o permito que llames a tu madre?
-Y no seguirás usando mi ropa ni me obligarás a hacer tus deberes -Saory le advirtió -Lavarás la tuya y ayudarás en la casa.
-¡Yo estudio todo el día y debo descansar los fines de semana!
-Estudiaré por las noches, trabajaré en el hospital y la agencia de publicidad para pagar tu colegiatura y alimentarte -Sintiéndose valiente por la compañía de Taiki, Saory habló con autoridad a su hermana -Y... -Señaló el portarretrato donde Jana enmarcó el autógrafo de Zero -Me debes mucho por haberme peleado para conseguirte esa insignificancia. -Repitió la mentira que dijo cuando se lo entregó.
-¡No es una insignificancia! -Gritó Jana -En unos años subastaré ese autógrafo y con el dinero me compraré mi propia casa.
-¡Tus deseos se hagan realidad! -Respondió la chica de cabello lila -¡Pero que sea en el otro lado del mundo!
-Se nos hace tarde señoritas, no creo que sus padres vayan a entrar a la función de medianoche -Dijo Taiki mirando su reloj .
Apretando los labios, Jana accedió de mala gana a seguir sus planes.
-¡No te acostumbres patán! Lo hago esta vez porque desde que papá se accidentó no he salido a divertirme.
Ahora, sentada en la mesa de al lado, Jana pidió para ella una pizza familiar con todos los ingredientes que ofertaban, soda, helado y el juguete del mes.
-¿Estás segura que te comerás eso tú sola? -Taiki dudoso mira el disco de comida.
-¡No me digas que se te acabó el dinero! -Dijo burlona -Mi hermana halla solo perdedores... -Calla al ver a una mujer acercarse a Taiki -Imagino que esa es tu esposa.
Saory pone los ojos en blanco ante de fijarse en la mujer madura que sonríe. De pronto palidece.
-Doctor Kou, es un placer verlo -Mira a Saory -Señora Kou, veo que está mejor.
-¿Señora Kou? Jana pregunta intrigada -Oye Saory, ¿Por qué esta loca te llama por el apellido del perdedor y le dice doctor?
Akane voltea enojada.
-No se quien eres mocosa, pero deberías mostrar respeto hacia tus mayores -Dirige su atención nuevamente a Taiki -Conseguí su número telefónico pero no respondía, gracias al cielo que a Hatoko se le antojó comer esta porquería... comida y para hacer la historia más corta y amena, necesito que me facilite el número de teléfono de mi yerno. Creo adivinar que él y Haruka están juntos.
-Lamento no poder ayudarla señora Tenoh, mi hermano dejó su teléfono y se marchó el fin de semana. -Observa que Saory está adquiriendo un color cenizo.
Escuchan el jadeo de Jana.
-¿¡Tenoh!? ¡Es la entrenadora de mi papucho Zero?
Nuevamente Akane la mira enojada.
-¿No te enseñaron tampoco a no interrumpir conversaciones ajenas? -Pregunta molesta. Tus padres son verdaderos inútiles.
-¡No lo son! Pregúntele a mi hermana. -Ambas miran a Saory que palideciendo aún más corre al tocador a vomitar.-Si esa tonta sigue así desaparecerá, dijo que iría al doctor para que le recetara algo y regresó...
-Si Seiya se comunica con nosotros le diré que usted desea hablar con él -Taiki interrumpe.
-El embarazo no le está sentando bien a su esposa -Las palabras de Akane hacen perder el aliento a Jana -Iré a ayudarla.
Desaparece en dirección al lavabo.
Jana mira a Taiki.
-Así que tienes tiempo saliendo con mi hermana, se casaron en secreto porque la embarazaste, pero no te la llevas porque eres un pobre diablo que vive bajo un puente. me pregunto que dirán mis padres cuando se enteren que Saory se inflará más que un pez globo y su montrito será tan horrible y corriente como tú.
Taiki observa a la adolescente con deseos de aplicarle la eutanasia...
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Nagano
Es pasada la medianoche cuando la puerta de la cabaña se abre.
-Soy la reina de la noche -Haruka canta feliz estirándose sensual en los brazos de Seiya.
El moreno hace maromas para no golpearla contra la puerta y descalzarse.
-No te muevas -La coloca cuidadosamente en la cama. La rubia continúa cantando y moviéndose sensual -Te caerás si continúas así. -La despoja de las botas y lucha por quitarle el chal que amenaza con ahorcarla.
Haruka deja de cantar y lo mira seductora. Se arrodilla en la cama.
-No has besado a la novia -Lo toma por las solapas del saco -Puedes besar a la novia -Le dice besando su cuello.
-No estás en tus cabales mi amor.
Un nuevo descubrimiento, piensa Seiya.
Tan pronto bebió el primer vaso de sake, Haruka sufrió una metamorfosis. Bailó con los hombres del pueblo, cantó bastante desafinada y amenizó la fiesta.
Esa es la razón por la que la rubia evita las bebidas alcohólicas. La euforia que mantiene reprimida en todo momento se apodera de ella nada más probar el elixir y el otro yo de Haruka toma el control de la situación.
-Me gusta que me digas amor -Intenta despojarlo de la chaqueta, Seiya se lo impide -¿Eres virgen? Yo también. -Su voz excita al hombre -Siendo adolescente vi una película donde el macho tenía un enorme... -Desciende su mano para tocarlo, pero Seiya la detiene -De veras me asusté y prometí no tener sexo con ningún hombre -Confiesa lo que no se atrevió a decir estando sobria. -Contigo es diferente, enciendes mi cuerpo haciendo que desee hacer esas cosas ¿Lo tienes grande o normal? -Se suelta e intenta tomarlo de la bragueta.
Seiya no puede creer que Haruka le haga ese tipo de preguntas. Parece tratarse de otra mujer.
-Vamos a la cama... -Logra controlar las manos femeninas.
-Pensé que no lo dirías -Sonriendo sexy rodea el cuello masculino con sus brazos -Bésame como la otra noche.
-No estás en tus cabales mi amor.
-¿Quien quiere estar cuerdo en su noche de bodas? -Le pregunta -¿Te gusta mi vestido? Me lo obsequió una buena señora, no aceptó que lo pagara, también me obsequió una sexy tanga, dijo que te enloquecería -Lo suelta para subir la pequeña falda.
Ahora es él quien sujeta sus manos para detenerla.
-Necesito buscar el camisón para cambiarte – Recordará mantener las bebidas alcohólicas lejos de su esposa.
-No necesito camisón -Baja el corpiño de su vestido dejando sin aliento a Seiya.
Haruka aprovecha para besarlo, él responde conteniendo el impulso de fundirse en ella.
Cuando le haga el amor, quiere que sea con la otra Haruka, la seria, amante de los gatos, líder, amable, con sentido de responsabilidad y decencia. La mujer que tiene al frente, es la loca adolescente que ningún padre desearía tener.
Haruka lo atrae acostándose de espaldas en la cama, él se separa inmediatamente.
Un ligero ronquido sale de la garganta de la rubia. Suspirando aliviado ve que se ha dormido, la cubre con la cobija.
-Qué noche de bodas tan original -Lamenta Seiya -Una inolvidable noche de bodas. Mi hijo se burlará de mí -Va por un camisón para Haruka y algo que poner en la puerta. Esa noche dormirá pegado a la entrada para impedir que en caso despierte, su esposa escape a divertirse...
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7:00 AM.
El sonido de un golpe despierta Seiya, sentándose observa hacia la cama. Haruka continúa en la misma posición que se durmió.
Nuevamente escucha los golpes, provienen de la puerta. Levantándose rápidamente, retira el cobertor sobre el que durmió y abre.
-Lo siento doctor Kou -El anciano de la noche anterior lo saluda con respeto haciendo una reverencia -El padre me dijo que usted es veterinario, tengo una cabra que no puede dar a luz y temo que muera -Sin enderezarse le dice -Se que vino a casarse y pasar su luna de miel, pero si no me ayuda perderé no solo a la cabra sino también al cabrito.
Seiya voltea a ver a Haruka, creería que la rubia está muerta de no ser por su respiración acompasada. Tal vez pueda ir y regresar sin que ella note su ausencia.
-Deme un minuto y estaré con usted -Cierra la puerta, recoge el cobertor y se encierra en el tocador, saliendo casi de inmediato. Tomando su abrigo y las llaves de la Hummer sale de la cabaña encontrando que el anciano regresa de la parte posterior.
-Acabo de revisar y vi que le faltaba carbón -El hombre indica- arrojé un poco, cuando su esposa se levante tendrá agua caliente.
-Agradezco su colaboración -Seiya le dice -Indíqueme el camino.
Dos horas más tarde, Haruka despierta con un enorme dolor de cabeza.
No recuerda haber regresado a la cabaña ni colocarse un diminuto camisón, el kimono se halla a sus pies.
Sentándose siente la presión de la resaca que la tumba de espaldas nuevamente.
-¡Oh cielos! -Recuerda que la obligaron a beber sake, luego de eso, nada -¿Qué habré hecho ahora? -Se pregunta revisando sus articulaciones y su piel en busca de alguna magulladura. -¿Habré avergonzado a Seiya? -Apretando sus sienes, respira pausadamente. Aparta la cobija levantándose cuidadosamente vistiendo el kimono, busca en su bolso un par de analgésicos y camina hacia le nevera lentamente sujetándose de lo que encuentra. -Me parece que no bebí solo un vaso de sake. -No abre las ventanas estando segura que si ve un rayo de luz la cabeza le estallará.
Pensando que un relajante baño la reanimará, se encierra en el tocador.
Abre el grifo para llena la tina y hurga en el armario hallando sales de baño que agrega al agua.
Observa satisfecha el retrete, es parecido al suyo aunque con menos calidad; aprieta el botón para que el asiento se caliente.
Fuera de la cabaña Seiya estaciona la Hummer.
El resplandor del sol es muy fuerte, lamenta haber olvidado las gafas oscuras en la mesa de noche.
Mira a su alrededor, el lugar es más hermoso por la mañana, el canto de los pájaros y la visión de las mariposas revoloteando alrededor de las flores, el aroma de éstas le agradará a Haruka.
-No recuerdo si come carne roja -Comenta para sí.
Amablemente rechazó que le pagaran por sus servicios, no puede evitar pensar que la recepción o fiesta poblana arruinaría su noche de bodas. Nadie sabía que al obligar a beber licor a Haruka, ella se transformaría en una mujer fatal.
Extrae del asiento trasero un pernil de cordero que no le permitieron rechazar, una botella con un preparado para ayudar a Haruka con la resaca y la ropa que ella se cambiara. La esposa del anciano reía comentando cómo la chica desafinó en las notas más simples y bailó sobre una mesa para Seiya.
Abre la puerta de la casa, enceguecido entrecierra los ojos, coloca sobre la estufa el cordero y la botella en la nevera.
Observa hacia la cama, sin embargo, no logra distinguir nada que no sea la cobija abultada. Temiendo despertar a Haruka si abre la ventana, va al tocador para lavarse las manos.
Sumergida en la espumeante agua caliente, Haruka abre los ojos al escuchar la puerta corrediza, sorprendiéndose al ver a Seiya dirigirse al retrete mientras lleva sus manos al cierre de su pantalón.
Avergonzada porque aún no recuerda lo que hizo, se hunde completamente en la tina para esconderse de él.
Luego de vaciar su vejiga de las cinco tazas de te que lo obligaron a ingerir mientras traía al mundo un pequeño cabrito y revisaba otras cabras preñadas, Seiya comienza a recuperar la visión y acostumbrarse a la semi oscuridad, lava sus manos preguntándose si Haruka recordará algo de la noche anterior.
Escucha burbujas en la tina y mira a través del espejo la tina llena. Voltea y observa el kimono a pie de ésta, lo acompaña la minúscula tanga que la noche anterior casi lo hace olvidar su caballerosidad.
Nuevas burbujas se forman en la espuma.
Sonriendo travieso, se despoja de su camisa y pantalón, agachándose junto a la tina introduce su mano tocando la pantorrilla y el muslo de su esposa virgen...
