Villa Tenoh

-Desde que sacó a la luz a su novio, Haruka se ha tornado muy irresponsable -Comenta Akane al gato.

La dama se pasea impaciente por el recibidor, preguntándose cómo salir de su mentira ahora que no necesita "morirse".

-Buenos días mi amor -Hatoko entra al salón observando su sillón favorito -¿Qué hace ese ser ocupando mi lugar?

Akane se encoge de hombros.

-Haruka no vino a dormir anoche y Usui cuidó a Muñeco.

Hatoko saca su pañuelo e intenta ahuyentar al gato sin éxito. Voltea hacia su mujer.

-Tal vez no vino para que no la obligues a esa boda absurda.

Akane se ofende

-No es absurda y ya tengo cita con el obispo. Quiere que lleve a mi hija. -.

-¿Necesitas incordiarla todo el tiempo? Harás que se mude a otro país. -Voltea hacia el felino moviendo el pañuelo -Siu animal.

-¡No digas tonterías! Ella jamás me abandonaría.

-Me pregunto qué hará si se entera de tu espeluznante mentira, no se irá del país sino pondrá galaxias de distancia.

-¡Exagerado! -Acomoda su cabello -Sobre eso... Necesito que me ayudes a pensar...

-Por fin reconoces que no lo haces. -Rodea el sillón, Muñeco no deja de mirarlo.

-Si fue un chiste, no hizo gracia.

-La mentira tiene patas cortas.

-No me molestes...

-El pez muere por la boca y tú mi adorada esposa, estarás de trofeo sobre la chimenea de nuestra hija.

Akane patea el suelo.

-¿Quieres guardar silencio y escuchar?

Hatoko suspira.

-Habla, pero advierto que no participaré en tu nueva gran manera de hacer que nuestra hija nos odie. -Mueve el sofá, sin embargo el gato solo saca sus garras y se aferra al asiento -¿Dónde está Haruka que no se llevó a este demonio?

-Está con su novio quien sabe donde. Desde ayer están desaparecidos.

El hombre voltea sorprendido.

-¿Pasó la noche con un hombre y me lo dices tan tranquila?

-No te pongas así. -Se cruza de brazos pensativa -Tal vez sea sexualmente activa desde que bebiera licor a escondidas y enloqueciera.

Su esposo se lleva las manos al corazón.

-¿Intentas producirme un ataque?

La dama se pasea por el salón.

-Tengo que hallar la manera de salir de mi enfermedad terminal y tú te pones en plan de padre ofendido. Deberías ayudarme a convencerla de casarse como Dios manda.

Cansado de intentar recuperar su sillón, Hatoko se sienta en el sofá.

-No estoy muy convencido que se case con ese Kou.

Akane se detiene enojada.

-¿Cómo dices?

Él se encoge de hombros.

-Su padre buscará la manera de aprovecharse de la buena voluntad de Haruka. Deberíamos presentarle algunos colegas y mandar al chico al diablo.

El grito femenino no se hace esperar.

-¡No te atreverías! ¡Mi hija se casará con el veterinario y punto! Tantos años esperando tener un yerno y no lo arruinarás cuando estoy a punto de ver mi sueño realizado.

Su esposo entrecierra los ojos.

-Parece ser que serás tú y no nuestra hija quien se casará.

Usui entra al comedor.

-El desayuno está servido.

Muñeco salta del sofá y corre directamente al comedor.

-Iré a defender mi puesto de ese odioso animal. Ya se cree el dueño de mis dominios y eso es tu culpa que no le dices a Haruka que lo deje encerrado en su casa.-Sale apresurado dejando a las mujeres riendo.

-Dime algo Usui, -Akane sale con ella al comedor -¿Cómo saldrías de una mentira?

-No diciéndola en primer lugar.

-Esa si que es una mujer inteligente -Hatoko mueve su silla donde se acostó Muñeco, colocando otra en su lugar.

Akane lo mira con mala cara. Vuelve su atención a la cocinera.

-¿Y si ya estuvieras en una?

-Apelaría a una de mis telenovelas, no se, inventaría algo para contrarrestar lo otro. Usted sabe, la chica mala que se hace pasar por ciega para quedarse con el galán y luego dice que un milagro le regresó la vista. -Sirve te en dos tazas y se marcha.

Akane y Hatoko se miran. Sus cerebros comienzan a funcionar...

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Apartamento Kido

Sentada frente a Ren, Saory estira nerviosa su delantal.

Tres tazas de te un platillo de galletas de canela la separan del médico.

-¿De verás eres doctor? -Jana le pregunta por tercera vez al joven galeno.

-Soy médico traumatólogo -Responde sonriente.

-¿Traumatólogo? -Jana mira a su hermana -Deberías escoger a este y no al perdedor, es el doctor que papá necesita.

Saory se ruboriza intensamente.

-¡Cierra la boca Jana y ve a encender la lavadora con tu ropa! -Mira suplicante a Ren -Pido disculpas por mi hermana, es joven, inmadura, imprudente y carece del sentido de...

-Descuide señorita -Divertido Ren le resta importancia. Vuelve su atención a Jana - ¿Por qué tu padre necesita un traumatólogo?

La chica corre a la alcoba de sus padres y regresa con un gran sobre. Extrayendo una radiografía, se la entrega al médico.

-Mi papá sufrió de un accidente en el trabajo, una máquina le cortó la muñeca y los tendones...

-Fue intervenido quirúrgicamente para reinsertarle... Saory suspira -lo cierto es que no se ha restablecido y las terapias no han mejorado su condición.

Ren toma el sobre, saca y lee cada documento y análisis, volviendo todo a su lugar.

Su teléfono suena, escucha silencioso lo que le dicen al otro lado de la línea.

-Lo siento, debo marcharme. Me necesitan en el hospital -Regresa el sobre y se levanta. -Lleva a tu padre a la clínica para inmigrantes, es gratuita y lo atenderé personalmente.

-¿Puedo llevarlo yo? -Jana le pregunta -Saory comenzará a trabajar el lunes.

Su hermana niega con la cabeza.

-Debes ir a clases. Le diré a mamá que lo lleve ella.

-Ren no la conoce...

El galeno saca una tarjeta personal. Anota algo en la parte de atrás y se la ofrece a Saory.

-Dile que muestre esto en recepción, la enfermera sabrá que hacer.

-Se lo agradezco doctor Kaioh.

-Dile Ren -Sonriente Jana le sugiere, ganándose una mirada severa.

Nuevamente suena el telé la cabeza se disculpa con las jóvenes.

-Lamento que no hayamos podido concretar el paseo, Dejaremos la salida para mañana...

-Mañana no podré, -Saory responde -Ya tengo planes. -Levanta la mano al ver que Jana va a quejarse -Pero podremos quedar para después.

-Te llamaré a tu celular, Michiru me dio tu número. -He allí el misterio de su presencia, piensa Saory. Haciendo una reverencia, Ren se despide -Señoritas. -Sale apresurado.

-¡No te olvides de llamar! -Jana le dice antes de ser halada al interior del apartamento.

Abordando el elevador, el hombre llama al hospital, escuchando los pormenores del caso.

Está tan concentrado en el informe, que tropieza con un caballero de ojos violeta y cabello castaño quien sostiene unas bolsas.

-Lo siento, estaba distraído.

-Descuide, fue mi culpa -Sonriente el castaño responde -Voy a ver a mi chica y...

-Si es tan hermosa como la que acabo de dejar, lo comprendo. Soy Ren Kaioh. -Hace una reverencia.

-Taiki Kou. ¿Es familia de Michiru Kaioh?

Ren asiente.

-Soy su hermano -Observa su teléfono, había olvidado que estaba hablando -Debo irme.

Despidiéndose, da la vuelta y cruza la calle hacia su camioneta.

Feliz de haberse liberado de los deberes, Taiki ingresa feliz al edificio. Lleva varias golosinas y revistas juveniles para que Jana no lo moleste. Aborda el elevador apretando el botón del piso de las chicas.

-Detenga el elevador – Pide un hombre de cabello plateado.

El castaño observa las pesadas bolsas que el caballero y su acompañante llevan. El hombre tiene una mano envuelta en una venda, los dedos encogidos de manera inusual hacen notar que tiene una afección de los tendones.

-Permítame ayudarlos – Coloca sus bolsas en el suelo sujetando las de la pareja.

-Gracias. Veo que va al mismo piso que nosotros -La dama dice al ver el tablero.

-Así es, traigo unos medicamentos para mi amiga. En realidad es la mujer que he soñado como esposa.

-Le deseo suerte. -Dice el caballero -¿Por qué necesita los medicamentos?

-Está padeciendo una fuerte anemia y como médico se que si no se atiende a tiempo será nocivo.

-Tenemos una hija que padece de anemia, debido a mi accidente descuidó su salud comiendo a deshoras alimentos nada saludables. -Responde el hombre.

Suena la campana que anuncia el piso.

-Gracias por su ayuda -La dama toma las bolsas.

Los tres descienden del elevador, curiosos y sorprendidos ven a Taiki adelantarse y apretar el botón de su apartamento.

Jana abre la puerta observando al joven de pies a cabeza sin fijarse en la presencia de sus padres.

-Saory, llegó tu matasanos perdedor. Despáchalo antes que nuestros padres descubran que estás casada con él. -Abre los ojos enormes al ver a las personas detrás de Taiki...

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Nagano

-El desayuno está servido -Haruka anuncia a su marido desde la ventana. -¿Qué haces?

Seiya voltea.

-Improvisando un tendero para colgar las sábanas. ¿Cómo está tu cabeza después de tomar lo que te traje?

La rubia observa la soga atada entre dos árboles.

-Bien, creo que la resaca está extinta. luego de desayunar lavaré las sábanas.

Seiya sonríe. Observa la cubeta junto a él.

-Espérame dentro. Nada más termine y te sigo -Toma una sábana húmeda de la cubeta.

Haruka se horroriza.

-¿Lavaste las sábanas tú?

-Fue sencillo, las metí en la tina y luego de remojarlas...

-Te dije que yo las lavaría -Después que leyera la etiqueta, por supuesto. Y que supiera cómo hacerlo sin una lavadora automática.

La verdad es que jamás ha tenido la necesidad de lavar algo más grande que un pañuelo, todo lo envía a la tintorería.

-Si te ofreciste a hacer el desayuno yo debía ocuparme de esto.

La rubia se molesta.

-Si piensas que tendremos un matrimonio normal ignorándome...

-Terminé -Sonriente regresa a casa. Cambia sus zapatos por pantuflas y se acerca a ella -No te enojes conmigo -La toma en brazos para besarla pero ella se suelta.

-¿Por qué lavaste las sábanas? -Pregunta con un sentimiento de enojo y vergüenza.

Sentándose en un cojín, Seiya observa los tazones de comida.

-Huele delicioso. -Observa a su esposa cubierta con el diminuto kimono, éste le llega sobre las rodillas -Me encantaría verte siempre así. Sin embargo, y para evitar golpear a un abusivo, compraremos algo de ropa en el pueblo, no es de diseñador como acostumbras a usar...

-La pagaré yo -Advierte ella acercándose con la tetera. -No quiero que gastes en mí lo que debes pagar al banco.

-Dos vestidos no me arruinarán.

-Un anillo de compromiso, dos alianzas, un delicioso y relajante fin de semana en este paraíso, la ofrenda a la iglesia. -Contempla su mano izquierda. -Estás comenzando en la clínica y debes ser puntual y pagar a tiempo para tener buenas relaciones con los acreedores. -Coloca la tetera en la mesa y se sienta. Debo advertir que no soy chef, pero hasta ahora no me he envenenado con lo que preparo en casa.

-Puedo ayudarte. Aprendí las labores del hogar cuando quedamos en la ruina. No podíamos pagarle a nadie ni dejarle a mamá toda la carga. Ser ama de casa es un trabajo forzado e inapreciado. Es la razón por la que lavé las sábanas, para que tus adorables manos no se estropeen.

Haruka lo mira sorprendida y ríe.

-Hablaste como toda una mujer. -Ladea la cabeza y lame su labio inferior, despertando nuevamente el deseo en Seiya -Pero ambos sabemos que no lo eres. -Satisfecha al ver que él traga en seco, vuelve su atención a la comida. -Estoy famélica.

Cambia de posición, arrodillándose, aleja el cojín.

-¿Te sientes mal? -Seiya le pregunta cubriendo con la suya la mano femenina.

-No, -Arruga el ceño -es solo que no puedo sentarme... -Se ruboriza por su imprudencia. -Digo...

-Debí imaginarlo -Seiya razona -¿Quieres ver un doctor?

-No estoy enferma, es normal que... -Suspira -Tengo veinticinco años. Había escuchado chistes desagradables sobre mujeres que perdían la virginidad después de cierta edad. Desde taladros hasta topas... -Mueve la cabeza -Debí practicar el sexo mucho antes.

Seiya siente que el pecho se le oprime.

-¿Crees que tuvimos sexo? -Pregunta con voz grave.

Haruka lo observa. Niega en silencio.

-Hicimos el amor. -Confiesa -Fue la experiencia más fantástica de mi vida, más que ganar el premio a mejor publicista. -Baja la mirada.

El veterinario toca su quijada levantando su rostro.

-Te confieso que el que seas mi esposa me hace feliz. No importa cuanto tiempo tenemos conociéndonos. -Observa los ojos verdes -Haber sido tu primer amante, despertar en ti la pasión, besar tu cuerpo... Nada se compara con esa realidad. -Observa como le tiemblan las comisuras de los labios.

-También me alegra que hayas sido tú. - Responde sincera. Siente que el corazón le da un vuelco cada vez que él la mira como lo está haciendo en ese instante. -¿De veras te quedarás conmigo después de...?

-Si de mí depende, para siempre. -Afirma.

-Podría engordar nuevamente y ya no te resultaría atractiva. -Desvía la mirada -Imagínate estar atado a alguien... y con un hijo que no deseabas tener hasta mucho después.

Sorprendido Seiya hace un nuevo descubrimiento.

Bajo su aparente confianza y desenvolvimiento, se esconde una mujer con baja autoestima. Debió ser dura la etapa que fue ignorada como mujer por todos los mezquinos y superficiales hombres que la rodearon.

-Te prometo que no será así, y no quiero un hijo -Ella cierra los ojos evitando que las lágrimas del repentino dolor escapen -Quiero dos, a lo sumo tres y todos contigo. Y no has pensado que tal vez sea yo quien engorde y pierda el cabello.

Haruka abre los ojos observándolo, deseando leer sus pensamientos.

-¿Te gusto lo suficiente para sacrificarte toda una vida? -Silencioso, Seiya se levanta y la toma de la mano,ayudándola a incorporarse. -El desayuno...

-Puede esperar. No será un sacrificio sino un placer vivir contigo -Besándola, la aprieta contra él haciéndole sentir el deseo que lo embarga. Besos intensos que son respondidos con pasión y frenesí, Haruka se cuelga de su cuello atrayéndolo cuanto es posible, sintiendo la dura erección contra su vientre. -Tengo hambre de ti.

Ella se suelta y camina sensual hacia la cama. Soltando el cinturón de su kimono, lo deja caer a sus pies dejando al descubierto su cuerpo desnudo.

-El aperitivo lo aguarda señor Kou.

Hipnotizado por las curvas femeninas, el moreno corta las distancias de dos zancadas.

-¿Seguro puedes hacer el amor...?

Haruka pasa sus manos por el cuello de Seiya.

-Vamos a comprobarlo. Susurra contra sus labios.

Embriagado por el magnetismo sensual de la rubia, se deja seducir por su calor. Hambriento posee su boca, invadiendo con su lengua el interior, explorando con sus manos las caderas, su trasero, subiendo a sus senos.

La rubia introduce sus manos en la remera gris de él, tocando sus músculos definidos, Levanta la prenda para quitársela, impaciente él la ayuda con la labor antes de recostarla en la cama. Apresurado termina de desnudarse mostrando su magnifico cuerpo que parece esculpido en granito, Haruka extiende la mano para acariciarlo, sin dejar de verlo, hambrienta de deseo.

-Poséeme. -Le suplica cuando él se arrodilla entre sus piernas.

-Cómo ordenes. -De un impulso invade su cuerpo haciéndola gemir. -Eres adictiva -Se mece sobre ella recibiendo como respuesta febriles caricias en su espalda, siente las uñas femeninas clavarse en sus nalgas. Empuja controlado, sudando por el esfuerzo que debe hacer para no embestirla con fuerza. La besa, jugando con su lengua. Toma el tobillo femenino y levanta la pierna de la chica a su hombro -¿Te incomoda? -Le pregunta sin dejar de moverse. Haruka niega con la cabeza.

La rubia gime al sentir que se acerca el éxtasis.

Seiya siente como sus músculos lo aprietan. Vuelve a la chica a la posición original y con destreza mete su mano entre el colchón y la delicada espalda. La atrae sentándola sobre él

Ella se abraza a su cuello, moviéndose sensual, respirando contra su oreja, absorbiendo el olor del cuerpo excitado de su marido, sus pieles se friccionan con cada movimiento.

Seiya la rodea con ambos brazos, con sus palmas apretando la espalda besa su cuello, sus hombros, su boca, absorbiendo el grito de satisfacción. La siente tensarse en el mismo instante que él llega al orgasmo. Juntos gimen y se funden en un exquisito abrazo mientras sus corazones amenazan con salirse de sus pechos...

Permanecen quietos disfrutando la magia del momento.

-Extraño a muñeco. -Es lo primero que se le ocurre decir a la rubia luego de recuperar el aliento.

Seiya ríe contra su cuello produciéndole deliciosas cosquillas.

-Esperaba que dijeras que soy un esposo y amante magnífico. -Levanta la mirada azul observando el rostro plácido. Porque tú lo eres. -Besando sus labios hinchados la acuesta en la cama sin salir de ella.

-Gracias -Juega con el cabello oscuro -¿Por qué llevas el cabello largo?

-Es para conocer y conquistar a una mujer, pero no cualquier mujer -Rueda sobre la cama atrayéndola -Ella es rubia, alta, cuerpo de diosa, adictiva y tiene una mirada que excita a los hombres mortales. Observa el techo sin darse por enterado que Haruka se tensa -Tiene un corazón tan generoso que sacrifica su felicidad por concederle a su madre...

La chica se sorprende.

-¿Te refieres a mí? -Levanta la cabeza para mirarlo.

-¿De quién más sino de mi esposa? -Le sonríe.

-Acabas de conocerme...

-No importa si te conozco de hace un día o una década. Eres una mujer completa. Por dentro y por fuera. -Le dice mirándola a los ojos. -Parece que fue hace mucho cuando llegaste a la clínica y me propusiste matrimonio y no me arrepiento de haber aceptado.

Haruka disfruta sus palabras. Vuelve a recostar su cabeza en el hombro de él.

-Eso no responde a mi pregunta.

-En realidad, me dejo crecer el cabello porque me prometí cortarlo el mismo día que pague a los bancos hasta el último yen. Puedes llamarme supersticioso, pero es una promesa que pienso cumplir.

La chica asiente. De pronto su estómago ruge.

-Lo siento. -Se sienta.

-He descontrolado tu desayuno el día de hoy -Observa la espalda femenina. La marca de sus palmas se ven claramente -¿Como te sientes?

Haruka voltea a verlo, Acaricia el brazo musculoso haciendo que Seiya la atraiga y bese profundamente.

-Mejor. Susurra acariciándolo con su cálido aliento -Fue mejor que la primera vez y para satisfacer tu ego, te confieso que eres un amante maravilloso y a pesar que me opuse al matrimonio con todas mis fuerzas, eres el esposo que toda mujer quisiera contratar.

-No me contrataste, me ofrecí a cambio de verte todos los días. Te a... admiro. -Con una mano la toma por la nuca y la otra juega con su pezón erizándole el cuerpo.

-Olvidé decirte algo más. -Se admira al sentir nuevamente el deseo en su interior. Si no tuviera tanta hambre haría el amor en ese instante.

-¿Qué cosa? -Pregunta seductor.

-Te escogí para tener veterinario gratis -Ríe al verlo contrariado. -No es cierto -se aleja de él antes de sucumbir nuevamente. Toma el kimono del suelo observando la mesa-Todo se ha enfriado. -Se encierra en el tocador.

Seiya abandona la cama. Sin vergüenza por su desnudez, camina hacia la mesa levantando las tapas de los bol.

-Hiciste un esfuerzo y lo dejé perder -Toma un langostino, lo moja en salsa de soya y lo prueba -Delicioso.

La rubia sale del tocador paralizándose al verlo desnudo. Es el modelo ideal para la campaña Sport Center, pero solo pensar que otras mujeres verán el magnífico cuerpo de su marido le provoca malestar.

Es una revelación, no tenía idea que fuera celosa.

-El desayuno se estropeó. -Se queja sin dejar de mirarlo.

- ¿Qué te parece si vamos al pueblo y comemos algo típico del lugar? -Él le propone.

-Solo si yo pago. -Se dispone a limpiar la mesa. -no podemos dejar todo desordenado.

-Deja eso para después, nos concentraremos primero en tu alimentación, después pasearemos, nos divertiremos y por último limpiaremos.

-Espero que uses ropa.

-No me importaría estar siempre desnudo, pero como tienes unos familiares algo metiches que me recuerdan a mis hermanos, prometo estar decente en la casa.

-Pensé que te cuidarías de muñeco. -Viste la ropa que usara el día anterior. Detiene sus manos en los botones de su blusa -¿Crees que yo...?

-¿Qué? -El moreno busca su ropa deportiva.

-¿Me habré... embarazado?

Seiya voltea a verla. Su palidez le indica que está pensando en el tiempo que le queda a su madre.

-No debes pensar en preocuparte por lo que vendrá, disfrutemos con tu madre lo que podamos. Eso me recuerda que debemos pensar cómo anunciar nuestro matrimonio.

Haruka asiente.

-Diremos la verdad, que tomamos la decisión como consecuencia del circo que mamá quiere hacer.

-Buena idea, espero que mamá no se enoje.

-Tal vez tu madre me crea una aprovechada cascos ligeros.

-Te aseguro que no es así. Mamá está ansiosa de conocerte, yo ya estoy deseando que Yaten esté frente a ti y nos explique por qué nos negó. -Tomando las llaves de la Hummer, la rubia se dispone salir, deteniéndose. -¿Sucede algo?

Ella voltea hacia él-

-Dime que no hice nada extraño anoche, algo que me avergüence. -Lo mira expectante.

-Ya te dije que bailaste y te divertiste. Cantaste algo.

-¿Cantar? Si lo que hago es cacarear... -Observa el techo -Los pobladores se estarán riendo de mí.

-No es así mi amor, Y nadie sabía que tu yo maquiavélico tomaría tu lugar.

-¿Maquiavélico? - Se derrumba en la cama -¡Oh cielos! Eso significa que hice algo censurable. -Cubre su rostro con la almohada y gime desolada. -¡Rayos!

Seiya se sienta a su lado y le quita la almohada

-No hiciste nada vergonzoso, no en público.

-¿No en público? -Se sienta de pronto -¿Qué fue lo que hice? -Le pregunta alterada

Levantándose de la cama, Seiya sonríe de medio lado.

-Si te portas bien, responderé todas tus preguntas. -Le ofrece su mano - Deja aquí las preocupaciones y salgamos a divertirnos.

-¿Y si alguien se ríe de mí?

-Me encargaré de cobrarle. Ahora vamos a divertirnos.

Asintiendo, la chica toma su bolso y acepta la mano de su marido...