Tokio
Villa Tenoh.
-Me parece una exageración decir que me sanó un milagro -Akane dice pensativa.
Su marido exasperado la mira.
-Decir que tienes una enfermedad terminal no lo es -Ironiza -A veces me pregunto si tanto ejercicio y comida ligera te afectan negativamente.
-Cuando disfrutas de este cuerpecito no te quejas -Responde ella.
-No me quejo de eso sino de tu cerebro, parece estar déficit de oxígeno. -Sirve un poco más de te. -Estás intentando que Haruka se aleje de nosotros.
-No es cierto. -Akane estudia una lista de sus clientes. -Todo lo hice para que mi hija sentara cabeza. De saber que el veterinario se refería a mi hija cuando me dijo que salía con alguien...
-Tu mentira fue antes que salieras plañiendo a su clínica.
La mujer arroja enojada la servilleta.
-¡Fue tu culpa!
-¿Mi culpa?
-Por supuesto, le diste a nuestra pequeña una mala enseñanza. Que fuera independiente y no diera cuentas de nada... -Emite un bufido.
Una doncella entra con una fuente que contiene atún a la plancha, entregándosela a Hatoko.
De inmediato muñeco maulla expectante y se restriega de la pierna del hombre.
-¿Alguien puede alimentar a este endemoniado animal? -Pregunta impaciente.
-Enseguida señor. -La doncella toma en brazos al felino y se marcha.
-No será mi blanca mentirilla lo que espantará a Haruka, será tu malsana actitud para con su mascota. Akane lo acusa. -Dejará de llamarte papá.
-Bah -Restándole importancia a sus palabra, él come.
Su mujer lo mira petulante antes de tomar un trozo de papaya.
-Los médicos no son perfectos -Dice de repente.
-¿A qué viene ese comentario?
-Se equivocan y a veces entrecruzan los análisis de los pacientes.
Haroto suelta los cubiertos. Sospecha a dónde llevará Akane la mentira.
-¿Es lo que imagino?
-Ahora eres adivino -Agrega sarcástica -Si hubieras usado tus habilidades no estaríamos metidos...
-¿Estaríamos? No pluralices. Tú sola inventaste tu enfermedad y tú sola saldrás de ella. Me declararé inocente desde ahora y para siempre.
Su mujer entrecierra los ojos.
-Me pregunto quién fue el que convenció al doctor Kou de firmar el falso informe.
Hatoko tose culpable..
-¿Cuál es tu plan? -Pregunta humilde.
-Diremos que los resultados de mis análisis fueron intercambiados con otra paciente. Se equivocaron en el hospital y listo, problema solucionado.
Pensativo, Hatoko ladea la cabeza.
-Es una buena opción.
-Sabía que te gustaría -Aplaude Akane.
-Como protección a la carrera del doctor Kou, quema el falso informe.
Su mujer asiente.
-Lo haré hoy mismo
-Luego de que la niña se case nos iremos a un crucero.
-¿Para vacacionar? Prefiero que les regalemos ese viaje a los chicos, -Pensativo lleva su mano a la sien - debo buscar en mis recetas naturales algo para hacer que mi niña esté fértil en su luna de miel.
Haroto pone los ojos en blanco.
-Acabas de arruinarme el desayuno...
.-
Apartamento Kido.
Sentados en el sofá de los acusados, se hallan Saory y Taiki.
Abril y Hiroki los miran interrogantes, mientras Jana disfruta la escena comiendo los dulces que le trajera el castaño.
-No estamos casados -Muy serio explica Taiki. -Su hija menor escuchó a una paciente saludarme y confundir a Saory.
-Le dije a Jana hasta la saciedad que Taiki es un amigo. -La chica de cabello lila expresa molesta -Pero ella no escucha más que sus palabras.
Hiroki tamborilea el reposa brazos con la mano sana.
-Dígame doctor...
-Puede llamarme Taiki.
-Taiki -Repite el hombre -¿Cuáles son sus intenciones con mi hija?
-Ninguna -Su hija responde rápidamente -Digo... apenas... nos conocemos... y... -Balbucea al ver la expresión decepcionada del joven.
-Mis intenciones son nobles -Dice Taiki -Hemos salido en un par de oportunidades sin compromisos.
-Mi hermana aspira alguien mejor -Jana interviene.
-cuando necesitemos tu consejo te llamaremos -Abril le dice -Ve a revisar si hay monstruos debajo de tu cama.
La adolescente, ofendida toma sus cosas.
-¡Siempre me tratan como una niña! -Refunfuña -Y todo por culpa del perdedor.
Los adultos aguardan que la chica se encierre en su alcoba para continuar la plática.
-Dijo que han salido en dos oportunidades. Abril expresa mientras va a la cocina por te.
Calmado, el castaño asiente.
-Así es. Fuimos a cenar una noche en casa de un colega.
-Es padre de mi nueva jefa -La chica interviene -Fue la noche que me llamaste porque no vine a cenar.
Hiroki asiente.
-La segunda vez fue anoche. No salimos solos, nos acompañó la pequeña Jana...
-¡No soy pequeña! -Grita la jovencita desde su alcoba.
-¡Cierra la boca Jana! -Saory eleva la voz para que la escuche. Voltea hacia su padre -Fuimos a la pizzería, allí nos topamos con la madre de mi jefa. Ella tiene la obsesión de casar a su hija...
-Es la prometida de mi hermano -Explica Taiki.
-Y ve a Taiki como mi esposo, -Se encoge de hombros -Quiere casar a Haruka... así se llama su hija y... -Comienza a ruborizarse intensamente.
El castaño recuerda que esa es la manera en que la pescan en la mentira, por lo que se apresura a intervenir.
-La señora Tenoh es tenaz cuando una idea se le mete a la cabeza y nos ve como posibles esposos. Desde que nos vio, la suegra de mi hermano se hizo a la idea que estamos casados.
Hiroki mira penetrante a su hija. Ella solo atina a asentir en silencio sin atreverse a mirarlo.
-En el elevador nos dio a entender que es médico.
-Así es, soy médico general. -Responde humilde.
Saory asiente.
-Pronto comenzará a especializarse en... -La chica lo mira interrogante.
- Neurología -Indica él. -Trabajo en el Hospital General, allí conocí a su hija. Quiero pedirle permiso de antemano, mañana habrá un almuerzo en honor a la prometida de mi hermana, me gustaría que Saory me acompañe.
Abril regresa con el te. Sentándose elegantemente en el sofá, sirve las tazas. Taiki estudia su acción, para ser de clase humilde, la señora Kido tiene los mismos modales que Akane y su madre.
-¡Si la dejan ir yo la vigilaré! -Propone Jana desde su alcoba.
-Guarda silencio pequeña. -Hiroki le dice. Estudia a la pareja joven sentada frente a él. -¿Llevará a mi hija a conocer a su familia?
-Es solo un almuerzo y una tarde amena, si desea, puedo darle la dirección y número telefónico de la casa.
-Deberías muchacho -Asiente él tuteándolo, comienza a gustarle el joven-No se puede confiar en nadie hoy día. ¿Fuiste el que le consiguió la suplencia en el hospital?
-Así es señor.
Con la mano sana, el hombre masajea su quijada pensativo.
-Permitiré que mi hija asista con usted, con la condición que Jana los acompañe.
-¡Yupi! -Grita la adolescente.
Taiki y Saory no tienen más opción que aceptar...
.-
Centro Comercial Ginzi
-Es un hecho, Mina Aino está loca.
Serena mira especulativa a su amiga y colega.
-Luego de atiborrarse de donut y jugo azucarado, ahora la chica compra ensalada sin aderezo para mantener la figura.
-Eso que estás comiendo engorda mucho. La critica Mina.
-No es cierto -Serena le lleva la contraria mordiendo el bollo de arroz. -Esto no engorda, quien engorda es la persona que lo consume.
Mirándola con ironía, Mina come.
-Ya tenemos suficiente ropa interior y trajes de baño, si comes muchos carbohidratos no podrás lucirlos.
-Tienes razón, desde mañana me alimentaré con donut, helados y ensalada -Serena expresa divertida. Observa los paquetes- ¿Qué te parece si mientras cuidas tu figura voy por eses hermoso conjunto rojo de seda?
Su acompañante entrecierra los ojos.
-¿El de lencería? - La otra asiente.- Solo si planeas usarlo con alguien.
-Si, lo usaré con el mini vestido y las botas que vi en en la tienda del piso inferior. Pronto viajaremos a la inauguración de la sucursal de Seúl Toma una servilleta desechable -Se me ocurren algunas ideas...
Mina le arrebata el papel y hace un ovillo.
-Papá tiene razón, nos estamos haciendo adictas al trabajo. Divirtámonos y conozcamos algunos chicos de nuestra edad.
Tomando otra servilleta, Serena vuelve a la carga.
-Papá me dijo que me porte bien, yo tengo que responder a esa confianza o la próxima vez saldré de la mano con mamá. Dibuja una ardilla, el rostro es el de su amiga -Estás desatada amiga, contrólate o serás víctima de tus actos.
-Tonta -Responde ésta antes de ignorarla. -Deberíamos dar una vuelta por las galerías del último piso, dicen que los chicos se la pasan jugando allí.
-Paso, me duelen los pies.
-Todo te duele cuando de esforzarse se trata.
Serena le saca la lengua. Observa a su alrededor.
-¿Recuerdas al tonto que viste fuera de la pastelería? El que escogiste para la campaña de Jeans.
Mina voltea hacia la dirección que Serena mira. Observa al hombre de cabello plateado.
-¿No es hermoso? -Serena niega con la cabeza, comienza a dibujar en otra servilleta sin dejar de detallar al hombre -Apuesto a que te gusta, pero apártate, yo lo vi primero.
-Me gusta tanto como una uña encajada -Ironiza la rubia menuda.
Yaten busca con la mirada a la modelo con quien se citó, reconociendo a las dos rubias que descontrolaron a la diabla.
-Allí están esas linduras -Responde enfilándose hacia ellas. -Buenos días hermosas damas.
-Buenos días -Responde Mina Coqueta.
-Es casi mediodía – Serena consulta su reloj. Mira especulativa a Yaten -¿Estás concentrado en...?
-Si vas a hablar de trabajo llamaré a papá -Advierte Mina.
-No hemos comenzado con la sesión de fotos, ayer salí tarde del hospital. -Se disculpa el peliplateado.
-¿Estabas enfermito? -La manera en como Mina pregunta hace que Serena mire a las lámparas.
-Estudio medicina, tengo un tutor que es un negrero y ayer tuve que asistirlo en una operación.
-¡Serena, él será médico! -Dice encantada la chica.
-Pensé que trabajabas en la agencia de Tenoh -Serena murmura.
-Lo hice. El día que fueron a la empresa era el último que trabajaría allí. Explica el hombre sin apartar la mirada de Mina.
Arrugando el entrecejo al ver que su amiga toma sus bolsas de la silla para cederle el asiento al hombre, Serena especula sobre su edad. ¿Cuántos años tendrá? Le calcula de ocho a diez más que ellas. Muy viejo para su amiga.
Deja a un lado la servilleta y toma otra.
Mina se fija en el dibujo que Serena ha hecho. Se trata de un asno con el rostro de Yaten. Arrancándole la otra servilleta nota que su amiga dibuja un simio, el cabello de éste es tal como lo lleva el peliplateado.
Enojada mira a Serena.
-¿No dijiste que ibas por un par de botas y lencería? -Hace un gesto con la cabeza para que se marche. -Te espero en treinta minutos.
Emitiendo un bufido nada femenino, Serena le arroja el resto de servilletas.
-Por mí puedes esperar hasta que se congele el infierno. Si tu padre llama le diré donde hallarte -Toma sus bolsas y da la media vuelta.
-¡Espera Serena! -Su amiga se levanta de inmediato .-¡No es para tanto...!
Yaten la toma de la mano.
-Deja que se marche, si necesitas quien te ayude con las compras puedo hacerlo sin problemas.
La rubia duda un instante. Termina sonriendo coqueta mientras vuelve a sentarse...
Por otro lado, Serena camina apresurada, está furiosa con su amiga.
-Todo es culpa del señor Kobayashi -Discute en voz alta -Si sabe que su hija está loca y no puede ver un tonto porque se enamora ¿Por qué le dio luz verde para que se divierta?
Tropieza con un fuerte pecho. Suelta las bolsas para sujetarse a los brazos protegidos por una gabardina negra. Las grandes manos la sujetan por la cintura.
-Lo siento señorita. -Responde la voz grave.
-¡Torpe! - dice la rubia soltándose ¡Fíjate por donde vas! -Levanta la mirada --¡Tú!
Darien sonríe encantador.
-El mundo es un pañuelo.
-Bien sucio en tu caso -Se inclina para tomar las bolsas en el mismo instante que el moreno lo hace -¡Auch! -Gime al chocar sus cabezas. -Eres un peligro ambulante. Dice al caer hacia atrás.
-Si no fuera un caballero diría que es al contrario. -Murmura para sí Darien extendiendo su mano para ayudarla a levantar.
Ignorándolo, Serena se arrodilla y comienza a reunir sus bolsas. Gruñe al ver que algunas prendas se salieron de los paquetes.
-Tendré que enviar todo a la tintorería para que lo desinfecten. -Se ruboriza intensamente al ver una tanga blanca de encaje transparente en las manos de Darien -¡Dame eso!
El moreno sonríe al ver la velocidad con la que es arrebatada la tanga de su mano.
-Comenzamos con mal pie Comenta él. -Soy...
-Ya se que eres el sometido de Tenoh -Responde grosera –Hablaré con ella para que te ate en un lugar seguro. -Se ruboriza al ver la expresión enojada del hombre. Reconociendo que se pasó, baja la mirada. -Lo siento, no pienso cuando estoy enojada.
Terminando de guardar desordenadamente todo en las bolsas, Darien se endereza y las entrega a la rubia. Da la espalda para marcharse, llegándole un idea.
Girándose, descubre que ella sigue con la mirada fija en el suelo. Sus manos unidas en el regazo sostienen los paquetes. Le fascina el rubor de su rostro, la hace ver inocente y dulce.
Regresa a ella y tocando su mentón en forma de corazón, hace que los celestes ojos lo vean.
-Acepto tu disculpa solo si me invitas una taza de te.
-No bebo mucho te, pero si quieres puedo comprarte un helado. -Responde tímida.
Sonriendo, Darien regresa y tomando la mayoría de las bolsas, ofrece un brazo a Serena.
-Se donde sirven los mejores.
Ambos caminan hacia el estacionamiento, marchándose del centro comercial.
En un restaurante del segundo piso, se halla una mujer que espera impaciente la llegada del hombre que aspiraba pescar para que fuera su segundo marido...
