Viernes de publicación :) justo a tiempo y con mucho nuevo contenido para ustedes.
Esperaba publicar este capítulo con muchas ansias, ¿recuerdan que me gusta darle giros a la historia? Bien, porque aquí comienza otro.'.
Tercera parte
La mente así como todos los metales y demás elementos, pueden ser transmutados, de estado en estado, de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración. La verdadera transmutación hermética es una práctica, un método, un arte mental.
-El Kybalion, Hermes Trismegisto-
Capítulo 13
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Illumi se fue tan rápido cómo pudo a la Torre. No soportaba la idea de que algo inesperado le ocurriera a su hermano. La verdad es que no se mantendría tranquilo hasta comprobar él mismo la estabilidad del albino, deseaba que sólo hubiese recibido la instrucción de la aguja y no encontrara daño provocado por las últimas palabras pronunciadas durante el sellado.
Al llegar, notó que el pequeño apenas estaba en el piso número cien, y todavía no se inscribía para alguna pelea. Así que, por el momento decidió que lo mejor sería observarlo en secreto.
Killua llevaba un día completo analizando a sus posibles adversarios, se había tomado una molestia muy exagerada al clasificarlos a todos, vigilando su entorno como si nunca en su vida lo hubiera visto. Si no lo conociera bien, diría que tenía la apariencia de un niño perdido entre la multitud, y a sus ojos, sabía que estaba nervioso, más de lo normal.
Después de varias horas en la misma situación Killua fue a solicitar un nuevo encuentro y al cabo de una hora se lo dieron. Lo siguió mientras el niño llegaba a la tarima dónde sería la pelea y se detuvo a una distancia prudente, cerca de la entrada, para observarlo. Sus movimientos y respuestas seguían siendo magníficos, llenos de gracia y una técnica indudablemente limpia, sólo había ese "algo" en su actitud que había destacado. El enfoque de su pelea no era normal, no era una pelea como las demás, dónde ambos contrincantes mostraban su destreza y capacidad, parecía más bien planeada para que Killua lo venciera en poco tiempo.
—Un niño bastante interesante, ¿verdad? —Escuchó una voz masculina detrás de su hombro muy cerca de él, pero lejos de sobresaltarse, se mantuvo sereno— hace varios meses estuvo aquí y daba mejores peleas de las que ahora da.
—¿Lo has estado observando? —Alzo la voz en un tono lleno de fastidio.
—Sí, ¿algún problema?
No le respondió. No sabía si clasificar al individuo que le hablaba, como un tonto que no sabía con quién se metía, o como un verdadero problema. Su presencia se mostraba bastante ambigua entre alguien con buen nivel o no, y eso también comenzaba a irritarlo.
—Sólo por si acaso, preferiría que no estorbarás en mi camino. —Advirtió el extraño individuo.
Para colmo eso último sonaba como un "yo lo vi primero", y sintió su sangre hervir. Si algo no iba a permitir bajo ninguna circunstancia era que alguien tocará lo que él reconocía como suyo, y tratándose de su persona predilecta, podía ponerse bastante serio al respecto.
—Entonces yo diré, que no me hace gracia que estés vigilando a mi hermano.
Había lanzado a una increíble velocidad, un par de agujas contra el sujeto detrás de él, cosa que le sirvió para confirmar su duda: se trataba de un verdadero problema. El ambiguo hombre esquivo las agujas con mucha destreza y se había situado a su izquierda.
—Eso fue impresionante —le escuchó decir, y él se volteó a ver su rostro conteniendo su sorpresa— veo que el talento es de familia.
Illumi retrocedió por la cercanía que el sujeto había tenido hacia él por un instante. Deseaba hacerle ver que él tampoco era cualquier oponente.
El hombre lejos de darle importancia a su amenaza, demostraba tener un cierto aire de confianza y una experiencia que de inmediato identificó como homicida. Ese sujeto no era normal, era un verdadero asesino.
—¿Quién eres? —En realidad no quería sonar interesado en conocerlo, pero encontró algo en su presencia que le resultaba familiar, no sólo por el hecho de ser un asesino como él, sino por su apariencia física, la cual le hacía recordar a los hombres que vio en la cueva junto a su madre y se preguntó si no estaba siendo seguido por esa gente.
—Un mago.
—Tú nombre —espetó.
—No es necesaria la agresión —le contestó con una sonrisa burlesca.
Pero la conversación se vio interrumpida. La pelea en el fondo había terminado, así que prefirió darle prioridad a su hermano, antes de averiguar quién era ese individuo y el motivo por el que vigilaba a su preciado tesoro. No le daba confianza en lo más mínimo.
Para su sorpresa, en cuanto se fue caminando detrás de Killua, el supuesto mago comenzó a seguirlo a él, caminando relajadamente mientras le dirigía una sonrisa llena de confianza que sólo le hacía irritarse más.
Decidió que no se acercaría a su hermano, primero se desharía del molesto individuo. Killua subió al piso ciento diez, de todos modos era evidente que volvería a su estado de nerviosismo, observando y clasificando a todos los peleadores que se encontraban en ese piso, así que Illumi decidió que tomaría ese tiempo para hacer su trabajo y matar al "mago".
Primero hizo una prueba para ver si a quién seguía era a él o al niño, así que mientras el pequeño continuaba explorando el piso, él se detuvo y caminó en sentido contrario. Para su suerte, el extravagante hombre le siguió, y se alegró pensando que sería más fácil eliminarlo si lo mantenía lejos de su hermano.
Dejo de caminar cuando divisó un área con más control para él y escuchó al hombre hablarle.
—Muchas precauciones, tratándose de un tipo con experiencia ¿no?
—¿Qué se supone que estás buscando?
—Un poco de diversión ¿tal vez?
—Mmm… que lástima, no tengo tiempo para tú diversión —levantó su mano izquierda mostrando en su puño tres agujas listas para ser arrojadas.
—¿Más agujas? Es un arma muy peculiar.
—…
—No tengo intención de pelear contra ti en este momento —le indicó con un ligero movimiento de su mano para que mirará a su alrededor.
Había varios espectadores curiosos de lo que ocurría entre ellos dos. De cualquier modo, esto no representó algo de importancia para Illumi, y continuó con su posición para luego arrojar las tres agujas de un golpe, en respuesta el mago lanzó un par de cartas tan rápido como pudo y desvió el ataque, ambas cartas golpearon su objetivo y cayeron al suelo. La tercera aguja que había sido lanzada, estaba atrapada en una carta más, ubicada entre el dedo índice y el pulgar de su propietario.
Un as de corazones con una aguja clavada al centro fue lo que levantó para demostrar al Zoldyck que había fallado en su objetivo, mientras sonreía orgulloso de su veloz respuesta. Es cierto que Illumi no estaba acostumbrado a fallar, esta vez sólo había subestimado a su contrincante, pero luego la reacción del desconocido lo hizo detener su siguiente ataque. La carta que tenía en su mano comenzó a doblarse violentamente y destruirse en su mano.
«¿Veneno?». Se preguntó el individuo. «No, esto es Nen, y no es cualquier clase de Nen…», la dorada mirada del mago se mostró sorprendida, acababa de reconocer esa sensación de poder y arrojó la carta mientras esta comenzaba a disolverse en el aire, un Nen altamente corrosivo y oscuro que comenzó a tomar forma.
—Oye, chico, ¿de dónde sacaste este Nen ancestral? —Le dijo dejando a un lado su actuación alegre de antes.
Illumi entonces terminó de suponer que el hombre ahí presente en realidad tenía alguna especie de relación con los amigos de su madre y decidió ya no pelear más. Si había algo de provecho que pudiera sacar de él, entonces lo mejor era conseguir respuestas— ¿arcaico dices? Yo no sé de qué estás hablando.
—Mi nombre es Hisoka —volvió a sonreír, colocó una mano en su cintura y se aproximó al muchacho— y sería bueno que tú y yo tuviéramos una linda charla.
Illumi no lo pensó dos veces, asintió con un ligero movimiento de la cabeza y se dio la vuelta, no iban a conversar ahí, frente a los curiosos que aún los observaban. Más tarde volvería por su hermano, después de todo, no se ausentaría por mucho tiempo.
Hisoka lo siguió por detrás, observando muy atento los movimientos del Zoldyck. Un chico que parecía todo menos una amenaza, pero que ocultaba una fuerza y habilidades superiores a las que hubiera visto antes. Se enfocó en analizar toda su expresión corporal, encontrándola fascinante, si no fuese por ese oscuro Nen que representaba una amenaza de muerte, mejor dicho de un asunto personal, probablemente habría propuesto un encuentro en esos momentos, reconocía que su propia vida podía estar en peligro si estaba hablando con la persona equivocada. Incluso su diversión podía tener límites.
El morocho hizo una pausa frente a una cafetería que había dentro de la Torre, lo cierto era que había llegado con algo de hambre así que aprovecharía la ocasión para tener una conversación interesante con el mago.
—Todo el camino me has estado observando, ¿qué se supone que intentas lograr?
—Tienes una linda apariencia ¿lo sabías? —No lo había dicho con la intención de coquetear, sólo buscaba cualquier reacción posible. Illumi no pudo evitar quedarse paralizado un par de segundos, no estaba acostumbrado a esa clase de palabras y su reacción aunque había sido breve, fue lo suficiente para captar la atención de Hisoka.
El Zoldyck, levantó una ceja con ironía y se dio la vuelta para ingresar a la cafetería, tratando de ignorar el comentario del pelirrojo.
Después de que hubieran tomado un lugar, apartado de todos, la atención de ambos se enfocó en lo que tenían que decirse.
—¿De dónde sacaste la idea de "Nen ancestral"?
—¿No me dirás tu nombre primero? Ah, es un poco triste, quiero conocer al muchacho de linda apariencia —lo había dicho con toda la intención de molestar, pero una segunda vez no había sido tan efectiva como la primera.
—Illumi—respondió mecánicamente— ¿De dónde…?
—¡Vaya nombre! —Interrumpió, creyendo que era una broma, no le había parecido de buen gusto—. Yo preferiría usar tu nombre, antes que llamarte de ese modo.
Pero el rostro serio de Illumi le confirmó que no se trataba de un juego de palabras— Illumi Zoldyck, es mi nombre, no me importa si me quieres llamar de otro modo.
Sudó frío, su apellido ciertamente imponía— y sobre el Nen… digamos que puedo verlo, tengo esa capacidad.
—¿Cómo funciona?
—¿De verdad no lo sabes? —Hisoka se encontraba ahora más sorprendido— entonces se trata de una casualidad, una muy mala casualidad.
—¿Acaso tienes algo que ver con los hombres de la cueva? —Illumi estaba desesperado por respuestas y se esforzaba por ocultarlo.
La expresión de Hisoka volvió a ser seria— ¿ellos te pusieron ese espíritu?
—¿Podrías responder alguna de las preguntas?, no tengo tiempo para perderlo en ti…
Hisoka había perdido ya su expresión alegre, no le gustaba la sensación que le provocaba estar cerca de alguien que podía tener relación con algo que él deseaba dejar atrás.
—No, yo… yo no tengo nada que ver con esos hombres… ya no ¿y qué me dices de ti?
—No tengo absolutamente nada que ver con ellos.
—¿Y ese Nen?
—Digamos que por accidente lo obtuve ¿cómo sabes que lo tengo?
—La técnica para poder ver esa clase de Nen no se aprende por algún medio, tiene que ser trasmitida por una de esas personas que ya poseen la habilidad, de ahí que yo puedo verlo.
Illumi se quedó observando a su acompañante, en busca de algún signo de mentira y terminó por aceptar que el tipo podía o bien ser un gran mentiroso o estar diciendo la verdad. No supo de qué modo, pero al final dejó que el pelirrojo dirigiera la conversación aunque de forma absurda porque solía dar muchos rodeos y detenerse a hacer alguna observación sobre cualquier cosa que parecía salir de su mente. Hisoka sólo estaba intentando medirlo para asegurarse de que no estuviera hablando en realidad con un miembro del grupo de la cueva, sino un Zoldyck con mala suerte.
Y después de comer algo, ya estaban seguros de su posición, ambos eran sólo meros asesinos que se habían enredado en algún punto de sus vidas con un miembro de la cueva y por cuestiones de la vida, habían terminado en malas situaciones que no estaban bajo su control.
—¿Por qué estabas vigilando a mi hermano? —Pero Hisoka no había podido evitar al final, que Illumi recordara ese detalle.
—Me gusta conocer a gente poderosa, no te lo voy a negar. Tu hermanito tiene ese algo especial que me llama la atención.
—De cualquier modo tienes mi invitación a mantenerte lejos de él.
—¿Y de ti?
—También —contestó sonriente.
Por supuesto que eso estaba muy lejos de los planes del mago, no iba a dejar pasar una oportunidad como esta.
—De seguro no sabes ni cómo usar ese Nen que tienes, ¿no preferirías que yo te explicará cómo usarlo?
Se quedó pensativo, nunca había estado en una situación donde alguien fuera de la familia pudiera enseñarle algo, sobre todo tratándose de otro asesino— ¿Y tú qué ganarías al respecto?
—Mmm… —sonrió malévolamente— estar cerca de ti —Hisoka sabía cómo importunar siempre.
—Esa no es una ganancia, yo bien podría matarte.
—Pareces alguien divertido, además, tengo curiosidad sobre lo que resultaría… en qué se trasformará ese Nen si lo usa un tipo como tú.
No lo convencían sus motivos. De todos modos Hisoka no le parecía una verdadera amenaza, podía sacarle provecho, conocerlo y entender sus habilidades y al final matarlo, o quién sabe, a lo mejor podía seguir manteniendo esa relación de conveniencia hasta que ya no fuera interesante.
—De acuerdo, sólo tendrás que esperar hasta mañana, tengo que vigilar a mi hermano.
Batalló un poco más de lo que esperaba para quitarse al molesto tipo de encima, al parecer su curiosidad no tenía el límite que él tenía, y tampoco parecía comprender la importancia de disimular sus impulsos.
Encontró al pequeño sentado en una banca mientras observaba el suelo, no había gente a su alrededor así que le tomó un poco más de esfuerzo acercarse a él sin que se diera cuenta.
Lo que nadie había notado era que Killua se sentía diferente, estaba inseguro y temeroso de lo que había a su alrededor, y no era como si esa sensación le agradará. Desde que su hermano se había ido, todo a su alrededor fue desmoronándose poco a poco. Había intentado pelear de buenas a primeras en las plantas iniciales y no lo había logrado, e internamente se maldecía porque eran sólo peleadores comunes, de bajo nivel.
«Por favor… ya he hecho esto antes ¿qué pasa conmigo? Me siento un grandísimo inútil», comenzó a bajar más su rostro para ocultar la verdadera tristeza que en realidad sentía. «¿Qué me pasa? Me siento mal, me siento enfermo», la palabra que buscaba era discapacitado, se sentía como si de pronto algo a lo que estuviera acostumbrado comenzará a fallar, después de todo había perdido su capacidad de ser valiente.
Gruesas lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas, y empapar sus ropas. No comprendía qué le ocurría, y eso le avergonzaba, ¿cómo iba a encarar a su papá y a su hermano si estaba actuando como un cobarde? Y aun así, no sentía que su destreza bajara de nivel o que hubiera perdido su talento. Simplemente acaba de entrar a un mundo oscuro dentro de él mismo.
—Todo se pone mal siempre que Illu-nii se va. Debe ser su culpa —más lágrimas aparecían y él empezó a limpiarlas.
Balanceo sus pies que colgaban bajo la banca, pensaba en lo mucho que extrañaba sentir su confianza, en cuánto deseaba una buena compañía y olvidarse de todo eso del entrenamiento y sus asuntos de asesino. Estaba harto.
Illumi sintió que algo dentro de él se rompía. Killua parecía más un enfermo que un asesino en entrenamiento y se dio cuenta de la responsabilidad que tenía. No era buena idea permanecer oculto, tuvo miedo de que su hermano mostrara algún impulso suicida si lo dejaba más tiempo así. Tenía que hacer la labor de restaurar el daño, equilibrar los efectos de su cerebro y ayudarlo a desarrollar alguna especie de confianza que le ayudará a hacer su trabajo. Definitivamente tenía mucho trabajo pendiente.
—Kil —lo llamó, dando unos pasos hacia él.
El niño se sobresaltó y se ruborizó al ser descubierto llorando en solitario, y se cubrió las mejillas con uno de sus brazos— I-Illu-nii… yo.
—¿Qué tienes? —Illumi tenía el fuerte deseo de abrazarlo y estrecharlo en su pecho, brindarle el calor que le hacía falta, pero por alguna razón paradójica, creyó que eso era algo malo así que se mantuvo firme, acercándose un poco más a Killua para arrodillarse y quedar frente a él, sosteniendo las manos del menor para que no ocultará su rostro, y sin querer, ese gesto le pareció lo suficientemente alentador al pequeño. No obstante, no disminuyó su vergüenza de ser descubierto.
—Es que… Illu-nii… es que no sé qué me pasa, no quiero seguir peleando.
—¿Por qué no?
—No puedo, no puedo… —apretó las manos de su hermano, buscando un poco de comprensión— no sé por qué, antes sí podía pero ya no.
—Ah ya veo —comenzó su jugueteo psicológico para hacer sentir mejor al niño— una vez me pasó algo así, yo sé lo que necesitas para volver a sentirte mejor.
Eran mentiras, pero mentiras piadosas.
—¿En serio? —Al menos la mentira había resultado en un efecto positivo porque Killua instantáneamente olvidó su tristeza.
—Sí Kil —le sonrió amablemente—, es normal, pero trabajaremos en ello. Sólo sé un niño obediente ¿de acuerdo?
—Sí —le contestó con otra sonrisa.
Este era un truco clásico de Illumi para hacer creer que comprendía la situación de su hermano, el más efectivo de todos, porque la inocencia del pequeño le hacía aceptar cualquier consejo que le pudieran dar. De este modo lo mantuvo meditando y haciendo algunos ejercicios en su cuarto para sugestionarlo con que estaba consiguiendo un avance a su problema.
Le contó un falso recuerdo sobre él sintiéndose así durante su época en la Torre, y le explicó que era porque extrañaba estar en casa, y hacer otras cosas como antes. La historia, aunque era absurda, mantenía cierta lógica con sus sentimientos, debido a que él no había tenido noticias de sus hermanos menores, y recordó su preocupación por Alluka.
Luego Illumi lo hizo tranquilizarse diciéndole que todos estaban bien, que Alluka se encontraba en casa bajo observación, pero que no corría ningún peligro (en realidad no le convenía mentirle demasiado sobre las cosas de casa porque él podía averiguar por otro medio y no quería perder la confianza que Killua le tenía), y le aclaró que no se enfocará tanto en esos asuntos porque si no, su estado actual se prolongaría más tiempo.
—Prácticamente te meterás en un ciclo —le explicó— si sigues intranquilo por las cosas de casa, seguirás extrañando estar en casa, si extrañas estar en casa entonces no podrás concentrarte de nuevo en las peleas y si no lo haces, no podrás volver a casa.
Aquellas palabras lo habían motivado un poco. No podía evitar inquietarse por los asuntos de sus hermanos menores, pero tampoco quería seguir así, sin poder pelear.
Al día siguiente lo llevó a su pelea, lo alentó diciéndole que se enfrentaría a un peleador que él ya había vigilado y tenía muchas posibilidades de ganar.
—¿A caso tú tienes algo que ver con su problema para pelear?
Escuchó la voz de Hisoka, cuando estaba de pie observando la pelea de su hermano.
—¿No tienes otra cosa por hacer?
—Esto es más interesante que aquello otro. —Contestó con burla.
Illumi no quitó la vista sobre su hermano, Killua estaba demorando demasiado en atacar, seguía aún observando el estilo de su enemigo y evitando sus ataques.
—Ahora se ve más centrado que ayer —comentó Hisoka y continuó asediando— ¿es por tú culpa entonces?
—Nuestros asuntos no tienen nada qué ver contigo.
—Pongámoslo de este modo: tú y yo tenemos un trato, ¿lo recuerdas? Bueno, si voy a acercarme a ti, entonces debo saber qué clase de persona eres.
Illumi suspiró, sabía que algo malo había en ese acuerdo. De todos modos, una conversación no iba a ser dañina— yo le enseñé a pelear, si esa es tú duda.
—¿Y también lo volviste un cobarde?
Sintió deseos de matar a Hisoka. Le molestaba que insultará a su hermano porque él niño era prácticamente el resultado de todos sus esfuerzos— no es un cobarde, simplemente está siendo precavido.
—Bah… daba mejores batallas antes. —El pelirrojo ya había entendido cómo provocarlo, y eso le empezaba a divertir.
—Eso crees porque a ti no te importa lo que puedas perder en una pelea; mi hermano es muy pequeño, necesita ser cuidadoso y no meterse en problemas, sólo me aseguro de que se enfoque en entrenar, no en venir a darle un espectáculo a los demás.
La pelea había terminado, Killua había ganado y ahora se movería de planta.
—Te veré en el piso doscientos treinta, dentro de una hora, asegúrate de estar ahí a tiempo.
Hisoka se marchó e Illumi se dirigió a su hermano que estaba un poco alterado a causa de sus propios temores. Tuvo que ayudarlo a calmarse debido a que estaba obsesionado con la idea de que iba a morir, y afirmaba que durante el combate podía escuchar la voz del mayor hablándole, diciéndole que huyera; hasta que tuvo el control de la situación y logró ganar.
Illumi le prometió que siguiendo sus consejos y prácticas, progresivamente iba a perder esos temores. Claro que tendría que ayudarlo, aunque la instrucción estaba haciendo perfectamente bien su trabajo, Killua era demasiado infantil para comprender cuándo estaba en verdadero peligro y cuándo no. Su mente aún veía todas las amenazas de salir herido como peligros mortales, independientemente de su entrenamiento y fuerza.
Lo dejó en la siguiente planta, con la misión de explorar y reconocer a todos los contrincantes. Mientras tanto él se marchó a ver a Hisoka.
Ahora tenía un montón de dudas sobre lo que ocurriría. No confiaba en el supuesto mago, y de todos modos era evidente que él sí parecía entender quiénes eran los hombres de la cueva, además comprendía ese Nen que tantos problemas le estaba acarreando.
—Justo a tiempo. Como lo esperaba de un Zoldyck.
Lo guío por el pasillo hasta que llegaron al cuarto en el cual se hospedaba Hisoka. Necesitaban privacidad y qué mejor que el cuarto del pelirrojo para ello, el tipo era incluso reconocido por las personas que tenían la desgracia de tener un cuarto junto al de él y terminaban huyendo de ahí, en algunos de los casos.
Una vez dentro, el mago le ofreció un asiento a su invitado y comenzó con su explicación.
—Supongo que como usuario Nen, sabes de sus usos y otras especificaciones al respecto.
—Sí, he sido bien enseñado.
—De acuerdo, sabes sobre las restricciones y pagos ¿verdad?
—Sí. Como dije, estoy bien enseñado.
—Cuando alguien usa una restricción sobre ti, es posible que ese Nen, después de la muerte del usuario, sigua funcionando, incluso puede volverse más poderoso… en el pasado hubo una agrupación que usó esto como una técnica que sólo ellos conocen, un método para trasmitir sus espíritus a través de Nen que sellaban en objetos personales. Estamos hablando de miles de años.
—¿Estás diciendo que tengo un espíritu? —Preguntó para confirmar todo lo que sabía de su condición.
—Así es —afirmó—, pero para que este Nen permaneciera en el mundo era necesario que hubiera un portador del objeto y una paga. Cada Nen ancestral necesita de un pago que su creador formuló en base a sus habilidades, pero no son pagos imposibles porque si no dejarían de existir. A veces bastaba con repetir una palabra, hacer un ejercicio o incluso tener ciertos pensamientos, mi pregunta entonces para ti es ¿qué pagas tú al espíritu que está proporcionándote ese Nen?
—Me dijeron que él se alimenta de un deseo, que busca que su portador tenga un deseo del cual se alimenta.
—Nada mal —se rió— no conozco todos los detalles de esas condiciones. Me escapé de quienes me entrenaban hace algunos años, pero sé perfectamente que si tú le das a ese espíritu de Nen lo que él busca, entonces te dará más poder… siempre y cuando tenga lo que pide entonces él te beneficiará y te dará incluso alguna habilidad que sobrepasa los límites de los humanos.
Por primera vez la idea sonaba tentadora para Illumi, y sus ojos brillaron ante la idea de conseguir algo tan grande que no había imaginado antes. Esos hombres de la cueva habían sido bastante inteligentes al ocultarle esto y sobre todo intentar hacerle ver su condición como una maldición.
—¿Dónde está el objeto que almacena al espíritu? —La pregunta de Hisoka lo sacó de sus pensamientos.
—Lo tiré. No sé dónde está.
—¿Qué? —Quedó paralizado, aquello no era normal y posiblemente era el peor augurio de todos— ¿cómo es posible que ese Nen siga en ti? Se supone que debe provenir de un objeto de su creador, nunca escuché que un Nen ancestral se funcionará sin un objeto.
—No lo sé, tal vez por eso ellos han hecho tanto escándalo.
Algo andaba severamente mal y eso lo sabía Hisoka, con esas cosas no se podía andar jugando ni mucho menos estar pensando en suposiciones. Un Nen como aquel tenía la capacidad de hacer cosas imposibles, en todos los casos sus portadores tenían malos finales llenos de locura y enfermedades. Por eso era preferente ser un portador temporal, uno que sólo tuviera el objeto durante determinado tiempo, antes de que los efectos negativos comenzaran a corroerlo, que uno permanente. El caso de Illumi era totalmente diferente a cualquiera que hubiera escuchado antes.
—¿Cuál es tú deseo? —Preguntó al fin, después de pensarlo bien.
—No te lo diré.
—¿Es parte de la condición?
—No, pero son asuntos míos.
—¿Conoces el nombre de tú espíritu de Nen?
—Ellos lo llaman "el hombre de la Y"
—"Y"… —volvió a extrañarse— no sé mucho de eso, ¿qué diablos pasa contigo?
—Sólo sé que si no puedes con tu parte del trato, entonces hemos terminado aquí.
—Claro que puedo, pequeño —Illumi lo miró ofensivamente por la palabra con la que se había referido a él—, pero sin un trasfondo en qué basarme para ayudarte a cooperar con tú espíritu, será difícil.
—¿Entonces?
—Dices que se alimenta de un deseo tuyo, se supone que tienes que seguir deseándolo ¿no? Es decir, tienes que seguir careciendo de ello para darle poder a "el hombre de la Y".
Carecer de ello significaba alejarse de Killua, y esa no era ni por cerca una opción que tomaría en cuenta. Fue ese momento cuando recordó que el Barón le imploraba que se alejará de su hermano, y el consejo de Geppetto de estar cerca de él, las dos peticiones ahora tenían sentido, ¿podía entonces encontrar un equilibro entre ambas cosas?
Ni tan lejos como para volver a sufrir por extrañarlo, ni tan cerca como para perder la posibilidad de poseer un poder más allá de lo imaginable.
—No pienso carecer por completo, pero podría buscar un balance.
—No puedes jugar con ese espíritu, de una vez te lo aclaro. Por el momento no sabemos de dónde provenga, y…
—Uno de los de la cueva, dijo que él estaba ahora en mí, que haríamos simbiosis.
Ninguno de los dos podía decir con certeza lo que esas palabras significaban, pero en esos momentos no sonó nada alentador.
—No queda de otra, si quieres ese poder, sólo comienza a darle un poco de lo que te pide y conforme vaya fluyendo iremos dándole forma.
Después de eso Illumi tuvo que pasar un tiempo de meditación sobre lo que él era y lo que haría. Desde que tenía memoria no había considerado el tener contacto con las personas más allá de los negocios, siempre y cuando fueran para beneficio propio o familiar, y de ahí no cruzaba la línea. Ahora Hisoka había aparecido en su vida, y tenía esa constante necesidad de clasificarlo en alguna posición para que tuviera sentido, estaba claro que no pensaba en él como un amigo, si eso le enseñaba a su hermano, entonces tenía que ser coherente en sus palabras, él más bien era su respaldo contra la gente de la cueva y su madre.
Sin duda, Hisoka no era precisamente amigo de esas personas y su opinión con respecto a todas esas situaciones era totalmente diferente a la que había escuchado hasta ahora. Tenía mucha inconformidad por lo que entendía sobre del espíritu de Nen, para colmo, estaba en desventaja en información y a causa de ello, había tenido que aceptar seguir las instrucciones de Kikyo cada vez que ella se lo ordenaba, sabía que si quería deshacerse del poder de su madre sobre él, entonces debía tener una salida alternativa para continuar teniendo información sobre lo que le estaba ocurriendo. Esa salida, precisamente, era Hisoka. Tal vez ese irreverente mago no sabía mucho sobre el origen y habilidades del espíritu de la Y, pero a él no le importaba, lo único que veía interesante era el cómo podía sacar ventaja de esa entidad, así que mantendría a Hisoka cerca de él hasta que dejara de serle útil.
Durante ese tiempo Killua no mostraba verdaderos avances en su desarrollo, incluso en su siguiente pelea él mismo se retiró por puro miedo a lo desconocido. Así que Illumi se dio a la tarea de enseñarle a evaluar a sus enemigos, ese era todo su problema, que a pesar de que se dedicaba a observarlos no lograba sacar una conclusión firme para enfrentarse a ellos. Para un pequeño como él, todos representaban un reto.
El niño requería de al menos veintiún días para que sus neuronas comenzaran a regenerarse y adaptarse a su nueva condición, más el tiempo en que pudiera desarrollar nuevas habilidades que le permitieran decidir cuándo un enemigo era peligroso y cuándo no. Al principio continuamente se equivocaba sobre esto, pero su hermano mayor le tenía la paciencia suficiente para volver a explicarle todo.
—Observa el ambiente y el lugar en el que se mueven todos.
—Lo que me preocupa es que no sé si me van a matar o no.
—Kil, escucha lo que te estoy diciendo y obedece.
—Ya sé… están en grupo.
Illumi suspiró, Killua parecía más apurado viendo a los peleadores, que escuchando sus palabras.
—Empecemos de nuevo por lo más simple; supongamos que hay dos tipos de peleadores, los que trabajan solos y los que trabajan en grupo ¿cuáles crees que son más peligrosos?
—Los que trabajan en grupo seguramente están así porque solos no pueden, y los que están solos puede que sean más fuertes o que no les gusta relacionarse con los demás.
—Perfecto —felicitó al niño por haber entendido correctamente sus enseñanzas— ahora volverás a apuntarte para una pelea y si te toca un peleador solitario te retiras, si no, ten por seguro que ganarás ¿confías en mí?
—Claro que sí, hermano.
—Entonces créeme cuando te digo que vas a ganar. —Remarcaba para que la aguja no tuviera efecto en caso de encontrar a un oponente según su instrucción.
Las enseñanzas tenían que empezar desde lo más primitivo. En esos momentos, él niño tenía que volver a crear las bases de su confianza al pelear, ya que prácticamente la aguja se lo había anulado, y a pesar de que esa era una mala consecuencia, se podía corregir fácilmente. Sobre todo con un fanático de la mente como lo era Illumi, a quien no se le escapaban fácilmente los detalles.
Lo único que Hisoka requería de él, era información, obvio no le revelaría su deseo, eso implicaba revelar una debilidad, sólo que no se podía ocultar lo evidente. Le era preferente que Hisoka se diera cuenta por sí mismo cuán importante era Killua para él, que admitirlo verbalmente. Y no tardó mucho para que ocurriera, fue cosa sencilla para el pelirrojo notar que Illumi era un hermano "especial".
—Oye, lo tuyo no es ser solamente sobreprotector ¿eh?
—No soy sobreprotector, Killua va a sus peleas sin mi ayuda.
—Claro, con tú instrucción previa y vigilancia. Bastante normal, diría yo. —Soltó con sarcasmo.
—No le digo qué hacer, sólo me aseguro que aprenda distinguir entre un enemigo peligroso de uno fácil.
—Eso no tiene ningún chiste. Uno lo aprende por la propia experiencia, no necesita de un maestro para eso —observó la expresión de fastidio de Illumi—, de acuerdo, digamos que tú hermanito favorito, lo necesita. Eso no quita el hecho de que tienes una obsesión con él.
En algún punto, el mago comenzó a comprender su expresión corporal, descubrió pronto que trataba con un chico que cuando hablaba, esperaba que todos lo entendieran entre líneas.
—El único obsesivo aquí eres tú, yo ni siquiera hablo de él. Vine aquí en labor de investigación sobre el espíritu de Nen, no por consejería familiar.
Hisoka se rio de su reacción, su aguda mente le había ayudado ya a notar cuando su acompañante se encontraba avergonzado, tal vez no lo expresaba físicamente, pero cuando algo lo incomodaba, tendía a cambiar de tema abruptamente.
—Si hablo de él, es porque todo tu mundo gira a su alrededor.
—Basta, ¿vamos a hacer los experimentos o debería irme ya?
Lo único que le disgustaba a Hisoka de Illumi, era esa tendencia marcada a seguir sus reglas, todas sus órdenes mentales. No podía pasar nada inesperado, solía ser exageradamente controlador y obsesivo. El único que se salvaba de sus arranques era precisamente su hermano a quién le permitía el factor sorpresa. Él podía tomar una decisión, luego, resultaba que Killua cambiaba su postura, entonces tenía que volver a calcular todo hasta que se adaptará a los deseos del albino.
Killua cumplió sus siete años, dentro de la Torre, después de casi diez largos meses lejos de casa. Lo que más le gustaba de estar fuera, eran todos los dulces que había podido comprar tras haber ganado varias veces con la ayuda de su hermano. Antes de irse a la Torre, su padre le había dicho que como parte de su aprendizaje, ahora tendría que pagar por sí mismo sus gastos y había tenido que resignarse a usar parte de su dinero en las cosas que necesitará, lo único bueno era que no siempre tenía que pagar por hospedaje, siempre y cuando permaneciera en los pisos de arriba (desde la planta cien en adelante).
Illumi le prometió que durante ese mes sus gastos correrían por su cuenta, como regalo de cumpleaños, así que todo su dinero lo fue gastando en cuanta cosa se le iba ocurriendo.
El mayor de los Zoldyck disfrutaba mucho verlo así de satisfecho, porque entre más se relajaba, más iba dejando atrás el trauma que la aguja le había creado y podía seguir avanzando en su objetivo. Se aseguró que obtuviera la menor cantidad de estrés, y así su adaptación a las nuevas reglas que regían su vida fue más rápida, ahora le tomaba menos tiempo analizar a sus oponentes, hasta que se volvió raro que perdiera en alguna de sus peleas.
Con los consejos de su hermano y su entrenamiento, lo único que lo detenía a avanzar rápidamente eran sus propias limitaciones, porque ya no se había accidentado luchando, no tenía motivos fuertes para ausentarse en la Torre, únicamente estaba con esa constante mentalidad de miedo que lo hacía perder las peleas por abandono y dado que aún no establecía bien todas las reglas para calificar a un contrincante como "mejor que él" no lograba subir más allá del piso ciento cincuenta.
Al final de cuentas, lo que más le importaba a Illumi era que se adaptará a vivir con la aguja en su cerebro, cosa que logró después de ese mes. Luego de que eso ocurriera, se centró en entrenarlo con la finalidad de que ya no hubiera ningún peleador en ninguna planta que pudiera hacerle frente. Eso tomaría mucho tiempo, considerando que en la Torre todos los días había peleadores nuevos y algunos de ellos eran usuarios Nen contra los que su hermano no tenía muchas posibilidades.
Mientras que el menor continuaba con su entrenamiento, Illumi se concentraba en los experimentos que Hisoka y él hacían para comprender el Nen del espíritu, y el cómo usarlo.
Hisoka le había explicado que si pudieran ver al espíritu de la Y, este tendría un tamaño minúsculo, que por espacio de ese tiempo sólo había crecido un par de milímetros. Es decir, nada comparado con el crecimiento normal de cualquier espíritu. Eso se debía a la enorme resistencia y control que el Zoldyck poseía, el cual impedía el progreso del espíritu.
El mago le había insistido en que dejará de hacer lo que sea que estuviera haciendo para complacer su deseo, cosa que Illumi rechazó rotundamente. No porque no tuviera interés en el crecimiento de ese poder, sino porque en esos momentos lo más importante para él era que Killua se adaptará a su nuevo modo de vida, por lo que mantenerse lejos de él estaba totalmente fuera de su alcance.
—Ya deberías decirme cuál es tu deseo, es incómodo trabajar a ciegas —volvió a insistirle un día después de tener un nuevo experimento fallido.
—Sigo diciendo que no, y no pienso cambiar de parecer.
—Mira, he estado pensando mucho sobre esto y tengo una conclusión que justifica mi petición. Los espíritus de Nen no tienen cuerpo, no tienen ojos, ni boca. Usan el cuerpo de su portador para salir a la luz, pero no tienen mayor conocimiento sobre el cuerpo en el que habitan que lo que su portador exprese en voz alta. Es probable que tu espíritu no sabe de qué se está alimentando, no puede crecer como normalmente lo debería hacer.
—¿Y por eso es necesario que yo te lo diga a ti?
No. La respuesta era no. Illumi podía comunicarse con ese espíritu, e incluso había conversado con él antes. Pero Hisoka tenía una gran curiosidad por saber qué clase de deseo podía tener.
—Sí, dices que los de la cueva te hicieron preguntas ¿no? Entonces ellos lo hicieron para proporcionarle información al espíritu —y Hisoka era bastante habilidoso mintiendo.
Illumi quedó un poco convencido, de cualquier modo había un serio problema con respecto a su deseo— mi hermano…
—¿Qué tiene tu hermano?
—Ese es mi deseo, tener a mi hermano sólo para mí. Yo prácticamente lo crie. Como ves, yo soy quién lo entrena… no le veo el caso a compartirlo con alguien más si yo tengo todo el crédito.
—Por qué no lo pensé antes —se dijo con ironía— pero ¿a qué te refieres con que deseas a tu hermano? ¿Cómo lo deseas a él?
—No entiendo la pregunta.
—Sí, digo, si lo deseas como tu hermano, no tiene sentido porque ya es tú hermano ¿lo deseas cómo tu hijo?
—No, no como un hijo.
—¿Para qué lo quieres para ti? ¿Qué es lo que deseas de él?
No hubo respuesta, en ese momento Hisoka supuso que ni siquiera Illumi sabía qué era lo que quería. Sólo sentía un fuerte deseo por tener a su hermano. Sonrió orgulloso, había mucho aún por descubrir en su nuevo juguetito.
Hisoka requería tiempo para analizar a su nueva diversión. Illumi era extraordinario en más aspectos de los que él creía, incluso sospechaba que había un lado oculto dentro de él que no le había mostrado y eso era precisamente lo que quería descubrir.
Killua tuvo que redescubrir sus habilidades, era cierto que entre más enseñanza recibía, mayor confianza desarrollaba en sí mismo y eso le permitía poner los pies sobre la Tierra, conocer lo que podía y lo que no podía hacer.
Illumi había considerado mejorar su flexibilidad, resistencia, su capacidad de reacción y sobre todo continuar con su análisis sobre quién era un peleador admisible para tener un enfrentamiento y ganarle. Y para todo ello, había pedido a su padre suspender las clases normales de Killua, para poder concentrarse en sus ajustes nuevos y su entrenamiento.
Quizá eso le molestó al pequeño peliblanco porque era muy doloroso y estresante tener que estar entrenando tantas horas al día. Además, no lo habían tomado en consideración, otra vez. Sólo que ahora ya no se tomó la molestia de quejarse, a esas alturas era evidente que no le darían gusto. Así que toda su inconformidad se la tragó y aceptó todos los retos que su hermano le ponía.
Entre cada entrenamiento, análisis y peleas se le iba todo su día, ni siquiera le daba tiempo para convivir con otras personas. Parecía hecho a propósito. Una de dos opciones; Illumi no quería que tuviera de nuevo la oportunidad de pensar en algo más allá que sólo entrenar, o era sólo una coincidencia que lo presionará tanto cuando le había dicho que irían a un ritmo calmado.
Un poco de ambas en realidad, por una parte Illumi no quería que su hermano viera a alguien más o tuviera en mente algo diferente a lo que él quería, y la otra parte era que buscaba cualquier excusa para tener más cercanía con él, disfrutaba mucho de esa compañía. Killua era demasiado joven para entenderle en un modo profundo, y eso era lo que más le relajaba, que su hermano no perdía el tiempo en preguntas y conversaciones complejas como las que tenía con Hisoka, podía centrarse en cosas más simples, en observar la belleza de su rostro, en escucharlo reír o quejarse de cansancio, en las respuestas que daba a sus estímulos.
Precisamente aquello era lo que más le molestaba a Hisoka. El Zoldyck tenía un montón de excusas para ver por más tiempo al albino y tenía que conformarse con una hora por la noche. Para Hisoka era exagerado todo lo que presionaba a Killua, podía ver que el niño a veces estaba de mal humor por culpa de los excesos, claro, Illumi también hacía mucho esfuerzo en él, quizá un poco más esfuerzo comparado con lo que niño hacía, dado que no sólo durante el día le ayudaba con los ejercicios e incluso él mismo los realizaba para poner el ejemplo, también cuando lo dejaba descansar él se ponía a preparar el siguiente itinerario. Es decir, Illumi era proporcionalmente dedicado a su trabajo, tanto como Killua, no obstante, esto no significaba nada bueno para el pelirrojo…
Me había prometido no terminar con puntos suspensivos, pero al final *suspiro* es necesario.
Hisoka in the house baby! XD me encanta ese tipo. Ya sé, ya sé que en el anime Illumi dijo que lo conocía de hacía poco tiempo, y en este fanfic esas palabras tendrán un significado diferente. Muy diferente.
Uno de mis headcanons preferidos es que Killua duró años en la arena celeste porque fue la época en la que le pusieron la aguja. ¿Se imaginan adaptarse a vivir con una cosa semejante? Seguramente no fue rápido, ni fácil y mucho menos indoloro.
Un agradecimiento especial a Infinitywords, GirlinBlue2364, KaiD23, mis nuevas y maravillosas betas y a Lilium mi editora por sus correcciones.'.
Anonimo: Oh sí, ese Illumi, alguien debería darle una lección... me preguntó quién lo hará... No te preocupes, tómate tu tiempo leyendo, yo también me tomo mi tiempo leyendo *suspiro* Yo también amo a Killua, y verás que habrá mucho Killua pronto, tanto que ya no vas a querer que haya tanto Killua en esta triste historia *risa maligna* Gracias por leer mi historia y tomarte la inmensa molestia de dejarme un comentario, hace que me den más ganas de continuar escribiendo! .'.
xOphiuchusx, gracias por los mensajes, tenía miedo de que el sistema de fanfiction no estuviera funcionando.'.
Nos vemos el 31 de Octubre con un capítulo de terror (?) .'.
