Tokio.
Heladería
Sentado en una mesa, Darien observa a Serena discutir con el heladero.
Por más que intentó y quiso ser caballeroso, la rubia se negó a que pagara los helados, recordándole que el invitado es él y le corresponde a ella pagar. Tuvo que acceder a regañadientes al ver que Serena comenzó a perder la paciencia.
Le encanta como las mejillas se le colorean, pero su voz aguda al gritar lo desespera. Se propone no hacerla enojar mientras salgan juntos.
La chica se acerca con una bandeja.
-Aquí tienes -Serena le entrega un helado de mantecado y chispas de chocolate a Darien.
El moreno sonríe al ver lo que compró para ella. Una torre de todos los sabores de helado.
-Pareces una niña.-Le dice. No tiene idea de su edad.
Serena va a responderle siendo interrumpida por un grupo de jóvenes.
-¡Vaya que Tsukino salió a comer con un anciano!-Dice un pelirrojo.
-No es un anciano, es su padre -Responde otro haciendo reír al grupo.
-Lo que faltaba, que esos idiotas vinieran a esta heladería -Murmura la chica sin voltear a verlos.
-¿Seijuurou sabe que lo desechaste por alguien que mastica el agua?-Se burla un tercero.
Darien observa a los adolescentes, no parecen tener más de dieciséis años. ¿Qué edad tiene entonces Serena?
-Si lo deseas, podemos ir a otro lugar -Le recomienda.
Serena niega en silencio, comienza a respirar entrecortada. Las mejillas se le colorean y los ojos celestes se oscurecen. Como cacerola a presión la temperatura de su ánimo comienza a tornarse peligrosa.
Los chicos continúan incordiando.
-¿Diamante está enterado de la cornamenta que lleva encima?
-Debería, porque no puede entrar por ninguna puerta.
Por fin la rubia estalla.
-¡Basta! -Grita iracunda -¡Ni Diamante es mi nada, ni les debo a ustedes más que respirar el mismo aire! -Toma el helado de Darien y se los arroja -¡Descarados malintencionados, hijos de la mala madre!
Los chicos se cubren mientras continúan lloviéndoles las montañas de sabores de Serena y de los comensales aledaños.
-¡Policía!-Grita uno de los chicos.
-¡Qué policía!-Espeta Serena -¡Llamen a sus mamis! ¡Porque es lo que hacen cada vez que una chica les pega!
Darien se levanta y la toma por la cintura.
-Creo que debemos marcharnos.
Ella voltea a verlo. Sus ojos celestes echan chispas.
-¡Esto es culpa tuya!
Darien abre la boca sorprendido.
-¿Mi culpa?
-¡Debiste ir a cualquier otro lugar! Pero no, ¡Querías dártelas de galán barato conmigo!-Sale de la heladería.
La sigue al igual que varios curiosos.
-¡Solo quise que habláramos de la campaña!
Riendo sarcástica, Serena voltea y lo mira despectiva.
-¿En serio? -Le pregunta -Dígame señor Chiba, ¿Cuál es el producto que queremos publicitar?
Darien la mira intentando recordar qué rayos es lo que hará Haruka.
-Yo...
La rubia siente tristeza por el torpe que tiene enfrente, si su padre estuviera presente diría que un gran talento se halla en el cuerpo equivocado.
-Ya me advirtieron de usted, es un galán de tontas dueño de una agencia que maneja otra persona. Como dije antes, eres solo un mantenido de Haruka Tenoh, no serías nada sin ella -Se marcha digna abordando un taxi.
Está furiosa, no porque sus antiguos compañeros de clases se hayan burlado de ella, sino porque reconoce que ese hombre le mueve los cimientos.
Darien Chiba es muy atractivo, cualquier mujer que tenga sangre en las venas se prendaría de él. Sin embargo, ella no está dispuesta a ser su juguete ni el de nadie hasta que haya cumplido su meta.
Noviazgo y matrimonio están desterrados de su vocabulario.
Lleva su índice a los labios mientras entrecierra los ojos.
El hecho de no querer seguir el ejemplo de las tontas deseosas de casarse, no quiere decir que no tenga un juguetito con el qué pasar su casi inexistente tiempo libre y con quien pagar sus frustraciones y rabietas.
Sonriendo traviesa, piensa a quien usar de víctima. La efímera felicidad desaparece al recordar que del amor no sabe nada... ¿Quién la enseñará a besar? La imagen del galán de tontas le viene a la cabeza...
En la heladería, avergonzado por las palabras de la rubia, Darien es abordado por el gerente.
-¿Quién pagará los destrozos?
-Déme la factura y sirva helados para todos, es lo menos que puedo hacer.
-Como ordene señor.
Ignorando a los curiosos, paga y se marcha a su auto, abre la puerta y se paraliza. Los paquetes de Serena se hallan en el asiento trasero.
-Lo que me faltaba, tener que ver nuevamente a esa pequeña histérica.
Mientras refunfuña, su corazón salta de alegría...
Nagano.
Seiya apaga la estufa antes de mirar hacia la cama.
Haruka ha comenzado a sentir la necesidad de trabajar. Obligándolo a volver al pueblo, compró hojas, lápices, y marcadores. Regresando de inmediato en la cama.
Seiya no puede evitar reírse cada vez que la ve con los anteojos gruesos, su esposa es toda una nerd. El ceño fruncido se suaviza cada vez que lame sus labios. Al dibujar mueve las manos sin descanso, deteniéndose solo para mover el cuello y cambiar de hoja.
-Me siento ignorado-Comenta. Al parecer la rubia no lo escucha porque no da señales. -Dije que me siento ignorado.
Esta vez, Haruka levanta el rostro y lo observa.
-¿Ya está lista la comida? Creo que dijiste algo parecido.
Sentándose a su lado, el veterinario la despoja de los anteojos.
-Dije que...-observa los dibujos -Esto está genial, parece... -Mueve las hojas tomando una -¡Cielos!
Aparece él mirando al espectador. Haruka supo plasmar cada línea de su rostro, más que dibujo, es casi real.
Otro dibujo muestra la plaza del pueblo, en otro está la iglesia.
-¿Hay comida? -Pregunta nuevamente la rubia sin prestar atención a la sorpresa de su marido.
-Si... -Responde estudiando cada hoja -Tu talento es admirable.
Un nuevo dibujo muestra dos hombres que visten solo jeans en la plaza, uno de ellos es Yaten, al otro no lo reconoce.
Una mujer de espaldas los acompaña en el siguiente dibujo. Al igual que los hombres, ella usa un jeans mostrando la piel de su espalda. El nombre de Sport Center está en la parte superior.
-Son solo dibujos -Se encoge de hombros; levantándose camina hacia la estufa. -Los verdaderos talentos son Amy y un tonto que no sabe obedecer lo que se le exige.
Seiya deja de admirar los dibujos para observar a la rubia, ella no viste más que un camisón transparente y una tanga. Sonríe al pensar que ella lo transforma en un adolescente, solo verla lo excita.
-¿Amy es...?
-Mi asistente, la conociste el viernes.
Él regresa su atención a los dibujos.
-¿La chica miedosa que se atravesó en la puerta?
-Así es, la estoy entrenando para que tome mi lugar el día que decida marcharme.
-No se si me equivoco, pero ella parece más un ratón de biblioteca que una empresaria decidida.
Su mujer asiente.
-Lo se, y quisiera que su huevo de temor eclosionara y saliera a la luz la verdadera Amy. Tiene un gran potencial que no sabe aprovechar.
Tomando una hoja limpia, Seiya garabatea unas líneas,
-¿Qué la detiene?
-¿Aparte de temerle a su sombra? No lo se. Lo que la separa de ser una mediocre a gran publicista es que no tiene valor para mandar al diablo al que se le atraviese y seguir sus instintos. El día que lo haga podré marcharme satisfecha.
-Eso quiere decir que algún día dejarás tu empleo.
-Comienzo a cansarme de los clientes que no saben qué hacer para subir sus ventas y quieren darnos órdenes de cómo debemos trabajar. -Toma dos bowl y sirve un poco de caldo en cada uno.
-¿Qué harás en el supuesto caso que renuncies?
-Criar a nuestro hijo sin necesidad de niñeras, aprender a elaborar papillas y algo que se me ocurra en la marcha.
-¿Por qué no abres tu agencia de publicidad y te llevas a tu asistente?-Pregunta Seiya feliz por los planes de su esposa.
-También lo he pensado, pero eso arruinaría a Chiba; es un perfecto inútil.
-O no hace esfuerzo alguno porque tiene una esclava que trabaja por él.-Levanta la hoja -¿Qué te parece? ¿Tengo potencial?
Haruka gira su cabeza. Ríe al ver el pobre intento de Seiya.
-¿Qué se supone que es?
Él observa la imagen.
-¿No lo ves?-Señala los garabatos -Aquí está muñeco y mi Lucy se lo come.-Haruka vuelve a reír -Me ofendes, es fácil de reconocer.
-Lo siento, no traigo los lentes -Dice muy seria para a continuación reír más divertida.
-Creí que tenía hambre -Simulando estar ofendido él señala las cacerolas.
-Así es -Respira varias veces y limpia sus lágrimas -¿Qué es esto?-Pregunta al destapar otra cacerola.
-Estofado de cordero y papas, no me dijiste si comes...
-Antes de las tres de la tarde consumo cualquier tipo de carne -Coloca una porción en cada plato -La noche de la cena tuve que hacer una excepción para que mamá no gritara más de lo que hizo.-Sin poder evitarlo, toma unas hojas de perejil y adorna el estofado.
-Fue una cena original -Bromea él jugando con los marcadores y otras hojas.
-Y eso que no has estado presente en las navidades y año nuevo. Mamá no sabe el significado de las palabras pequeño y democracia.
-¿Tengo que saber algo más de ella?
-Si, no consumas comida chatarra en su presencia o te obligará a realizar Pilates.
-Copiado.
-No acostumbro a comer dos alimentos preparados en la misma receta, sin embargo... -Prueba el estofado - Podría acostumbrarme. Cocinas mejor que yo.
Soltando las hojas, Seiya se levanta y se acerca a ella.
-Gracias, te ayudo...
Ella lo amenaza con la cuchara.
-¡Alto allí! -Le advierte -Cada vez que te acercas me haces perder el control y terminamos haciendo niñitos.
Seiya ríe por su juego de palabras.
-¿Eso te molesta?
-Al contrario, pero esta vez primero comeremos y luego de la digestión...
-¿Haremos el amor? -Pregunta esperanzado.
Ella ríe negando con la cabeza.
-Antes de eso hablaremos de la clínica, quiero comprar el veinticinco por ciento de la misma.
Seiya la mira confundido.
-¿Comprar?
-Así es. Dices que quieres que llevemos un matrimonio normal y no separarnos aún después que mamá... muera.
Él asiente.
-Lo deseo pero...
-Entonces, como esposa preocupada por tus intereses, mi deber es ayudarte con la superación de la clínica. -Lleva los bowl a la mesa y regresa por los estofados. -Al comprarte el veinticinco por ciento de la misma puedes pagarlo al banco como adelanto de los intereses calculados, contratas un veterinario los fines de semana y...
-¿Cuándo se te ocurrió eso?
Sentándose en un cojín, Haruka lo invita a acomodarse frente a ella.
-Mientras hacíamos el amor en la manta.-Responde sin ver el asombro de su esposo – No podemos tener cerrada la clínica en vista que estás empezando, también están las consultas a domicilio. -Pensativa lo mira - Eso quiere decir que no puedes estar en dos lugares al mismo tiempo, necesitas un veterinario, preferiblemente profesional con experiencia comprobada que trabaje para ti, en ese caso será mi empleado, ya que pondré a trabajar mi dinero. Compraré una camioneta como la tuya...
-¿Todo eso se te ocurrió en un instante? -Dice exasperado.
-¿No te parece bien mi idea?-Ofendida le pregunta -¿Cuál es tu objeción?
Seiya tiene varias.
-En primer lugar no estoy vendiendo ninguna parte de la clínica. Es mi clínica y trabajé mucho para fundarla como para pensar en vender siquiera una mínima parte de ella.-su esposa deja el bowl y la cuchara en la mesa -¿A dónde vas?-La interroga al ver que se levanta.
Ella busca un pantalón y una blusa.
-Sabía que tenías alguna falla.-Habla más para sí que para él - Nadie puede ser perfecto menos un estúpido mente estrecha que no acepta ayuda para surgir,-Ignora a Seiya que se acerca a ella con expresión confundida - todo esto es culpa de la maldita enfermedad de mamá-Murmura dolida mientras se despoja del camisón -Mi vida era perfecta hasta que enfermó.
-¿Qué te sucede?
-Nada, a mí nunca me pasa nada.
Seiya le quita de las manos el pantalón.
-¿Cuál es el motivo de tu enojo?
-¿Enojada yo? -Pregunta irónica -No sabes lo que es el enojo -Va por una falda.
-Bien, no estás enojada.-Le arrebata la falda.
-No.-Enfatiza categórica. Busca otra prenda.
-Si no estás enojada, siéntate a comer como persona civilizada y hablemos.
-No quiero hablar y se me esfumó el apetito. -Desliza por su cabeza un vestido color crema de cuello redondo sin mangas. Para su fortuna la cremallera está a un costado.
-Te acompañaré...
-Quiero estar sola, no deseo tener otro ser humano cerca -Toma las sandalias y camina hacia la puerta. Calzándose, se marcha caminando por el sendero detrás de la camioneta.
En la cabaña, Seiya está confundido por su reacción. ¿Qué dijo él para que ella se enojara?
Mientras piensa en la conversación, se viste con el conjunto deportivo. Haruka ofreció comprar parte de la clínica e invertir en ella. La rubia parece aceptar su propuesta de no divorciarse después de transcurrido el año y él aprovechará al máximo ese tiempo para que ella se enamore.
Siguiendo la ruta por la que la vio desaparecer, Seiya continúa rebanándose los sesos.
-¡Demonios!-Exclama al recordar cual fue la respuesta de él "Es mi clínica y trabajé mucho para fundarla como para pensar en vender siquiera una mínima parte de ella" -¡Ya se por qué se enojo! ¡Yo y mi bocaza! -Apresura su marcha. Si Haruka pensó en comprar parte de la clínica, no fue por capricho o superioridad, ella está dispuesta a darlo todo por su matrimonio - Debería patearme por hablar como un malnacido egoísta ¿Dónde está?-Se pregunta mirando cada recodo del camino.
Escucha el sonido de un riachuelo, desviándose hacia el lugar observa a Haruka sentada en la orilla con los pies sumergidos en el agua. La rubia mira la pequeña cascada sin darse por enterada que está siendo observada. Su tristeza es palpable y los ojos verdes están cristalizados por lágrimas no derramadas. Observa el cielo.
-Si de verdad existes ¿Por qué le haces esto a mi madre? -Pregunta repentinamente -¡Oh Dios! No quiero que ella muera.
Sintiendo su dolor y frustración como propios, Seiya se acerca y le toca el hombro.
-Haruka...
-Dije que deseo estar sola -Responde molesta.
-Lamento todo esto,-se sienta a su lado -fui un tonto insensible al decirte que no quiero vender...
-Ya no me interesa. -Se mueve un poco alejándose de él.
-Respondí de manera equivocada-Continúa como si ella no lo hubiera interrumpido -Al casarnos, la clínica es de los dos, tú como mi esposa tienes...
-¿Quién te dijo que quiero algo tuyo?-La voz le tiembla por la ira y el dolor de verse sumergida en un matrimonio forzado, Seiya jamás sentirá lo que ella - La primera vez dejé claro que solo ocuparía tu tiempo, sin esperar de ti nada más que un hijo y el hecho de aparentar delante de mi madre que somos felices.
-Seremos felices -Asegura él,su esposa niega con la cabeza. -Soy un torpe que habla sin pensar. No necesitas comprar nada porque...
-Quiero volver a Tokio, tengo mucho trabajo y no puedo malgastar mi tiempo en tonterías -Se levanta y toma las sandalias.
-¡Rayos! -El moreno le quita las sandalias y las arroja al agua. Ya se le está manifestando el león que mantiene a raya.
Haruka, ruborizada de la ira lo mira retadora, Seiya acepta el reto.
-Si así vas a... -Intenta caminar descalza, pero sus plantas son suaves y un minúsculo grano de arena la lastima -¡Auch! -Limpia su pie con la pantorrilla para volver a la marcha sin lograr dar dos pasos antes que las piedrecillas la lastimen. ¿Qué haces? -Pregunta alarmada al sentir que Seiya la toma en brazos.
-Si crees que eres testaruda y porfiada, no has visto nada cariño -Le dice impaciente -También puedo portarme difícil y necio. No volveremos hasta que arreglemos este tonto lío. Si quieres comprar una parte de la clínica lo harás porque ahora ¡si estoy enojado! -Haruka pasa sus manos por el cuello masculino y observa su expresión ceñuda -Seremos felices porque yo lo digo, comerás todo lo que preparé y después haremos el amor.
-¿Me obligarás? -Pregunta suavemente. Seiya es atractivo feliz o enojado, se pregunta por qué no se dio cuenta antes que lo ama.
-Mujer porfiada -Camina lentamente disfrutando de llevar en brazos a su esposa –No te obligaré, lo harás porque tienes hambre, se está pasando la hora de comer carnes y acostumbras alimentarte puntualmente, comprarás parte de la clínica porque de igual manera deseas invertir en el futuro del pequeño Kou, y haremos el amor porque me deseas.
Olvidando su enojo Haruka sonríe.
-No he dicho eso.
-Lo hiciste anoche, cuando tu alter ego tomó el control confesaste que me deseas como jamás has deseado a otro hombre.-No oculta su satisfacción.
-¿Ah si?
-Ah si.-Afirma sin dejar de ver el camino - Dijiste eso y algunas otras cositas.
Llegan a la cabaña. Haruka entra, calzando las pantuflas se acerca a la mesa sin mirar al veterinario.
-¿Qué fue lo que dije?-Pregunta dudosa.
-La razón por la que te negabas a acostarte con un hombre -Observa el rubor de sus mejillas.
-Puedo reconocer que era una tontería.
-Me alegra que esa tontería te haya traído intacta a mí.
-No debí temer... digo, eres... -Pasa sus manos por el rostro -¡Oh cielos! No se como decirlo.
-Solo hazlo. Hay confianza entre nosotros.
Haruka lo mira brevemente antes de desviar la mirada.
-Eres... más... grande que el pelafustán. -Confiesa al fin. -Pero no te ufanes por eso -Le advierte tomando los alimentos y caminando a la estufa..
Regresa todo a las cacerolas y calienta nuevamente la comida.
Seiya la observa detenidamente. Se maravilla al pensar que en tan poco tiempo esa mujer se haya apoderado de su vida, no cree poder separarse de ella sin sufrir las consecuencias.
-Hay algo que quiero decirte.-Le dice nervioso.
-Lo se, dirás que te sientes orgulloso de tu tamaño...
-¿Siempre interrumpes? -Pregunta impaciente.
-No lo había notado -Confiesa. -Continúa, prometo no interrumpir.-Se mete un trozo de carne en la boca como prueba.
El veterinario duda un instante, luego decide confesar.
-Me enamoré de ti... ¡Haruka! -Grita y corre a auxiliarla cuando la rubia se ahoga con la carne debido a la bomba que acaba de escuchar...
