A tiempo con un nuevo capítulo. Por poco y no lo logro, digamos que no he tenido una buena temporada... sí, sí comenzó mi viernes 13.

Debo confesar que no soy muy fanático del HisoIllu, para empezar, en mi mente siempre he creído que Illumi es Virgo, y como saben, Virgo y Géminis no son una buena combinación. Eso no quiere decir que no sospeche de su relación *risas*

Debo confesar que tengo estoy muy nervioso por publicar este capítulo, me lo he pensado mucho y sigo sin estar conforme.

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Capítulo 15

—Todo se arreglaría si él odiara a los demás… —fue la conclusión a la que llegó Illumi, después de analizar sus últimos problemas con su hermano.

Hisoka al salir de bañarse, se le quedó observando fijamente, mientras estaba sentado a la orilla de la cama, pensativo. Cada día lucía peor, más alucinante, no parecía comprender que algo serio le estaba ocurriendo y que precisamente aquello, era una desgracia.

—¿Pensando en más reglas para tú niño?

—No, pienso en una solución a mis problemas.

—¿Y qué se te ocurrió ahora?

—La principal razón por la cual no me gusta que él se junte con los demás, es porque la gente es un estorbo, y si él comprendiera esto, dejaría de buscarlos. Lo que necesito en realidad es que él los odie para que no trate con ellos.

—No, la principal razón es que no quieres compartir con nadie a tú hermanito. Eres extremadamente celoso ¿lo sabías?

—Eso es imposible, yo tengo algo llamado autocontrol.

—Sí, sí… —entorno los ojos— pero no puedes controlar algo que para empezar no sabes que tienes.

—No estoy celoso.

—Eres imposible…

Lo que le fastidiaba más del Zolyck, era que no importaba con cuántos buenos argumentos pudiera intentar convencerlo, él nunca aceptaría algo que ya había razonado "perfectamente bien". Illumi estaba tan acostumbrado a actuar por sí mismo y estar solo, que tenía mucha autoconfianza, no creía fácilmente en lo que los demás alegaban si él ya podía con ello. De hecho así fue, ignorando lo que le decía Hisoka, movido por sus impulsos emocionales se dejó llevar.


Después de una semana de ausencia, debido a cuestiones de trabajo, Illumi regresó con una mentalidad un poco diferente. Ya estaba verdaderamente afectado por las emociones que el espíritu de la Y le hacía sentir, el primero en notarlo fue el pequeño Killua, que no paraba de observarlo analíticamente, tratando de descubrir lo que le estaba haciendo cambiar.

—¿Ocurre algo Kil?

—… —Killua bajó la mirada, y fingió no haberle escuchado.

—Sabes que no me puedes engañar, hermanito. Dime qué te ocurre.

Aniki, yo también quisiera saber qué te ocurre. Últimamente me pones demasiadas reglas, sabes que me esfuerzo por obedecerte, y hago todo lo que puedo por… porque no te enojes conmigo. Pero últimamente te comportas diferente.

Illumi pensó en retrospectiva, decidió que debía calmarse. Estaban a solas, tranquilos, nada los interrumpía, nadie robaba la atención de Killua, en ese preciso momento no tenía razón para sentir odio hacia los demás.

—Lo siento Kil, creo que no me he sentido bien ¿es qué no comprendes lo mucho que me preocupa que te relaciones con otros?

Aniki, ya no hago nada de eso, no me relaciono con cualquiera, te he pedido un poco de compañía de alguien más porque mmm… —sonaba desesperado— ¡yo me aburro mucho!

—¿Ves? No te aburrirías si comprendieras lo importante que es tú papel. Además, sé perfectamente que no has cumplido del todo con las reglas.

—¡Si lo dices por lo del otro día, fue porque él me habló! —Comenzó a perder el control, estaba cansado de no ser comprendido—. ¿Cómo quieres que reaccione cuando alguien me habla?

—Ignóralo.

—No puedo.

—Sí puedes.

—¡No!, y si quieres que lo haga, deberás de hacer que papá me lo pida.

—¡Sí, es buena idea! Le diré a papá que te estás portando mal.

—¡¿Qué?! —Apretó los dientes— ¡no!… no aniki. No hace falta molestar a papá.

Con la mirada en el suelo y los puños apretados, se dio la vuelta para que su hermano no viera su decepción. Hasta ahí llegó la voluntad de Illumi. A pesar de que el espíritu de la Y tenía mucha influencia sobre sus emociones, no podía controlar el deseo de su portador. Detuvo a Killua antes de que se pudiera marchar, poniendo una mano sobre su cabeza.

—Espera —el niño se detuvo sin voltear a ver a su hermano— Kil… —no encontraba las palabras adecuadas para expresar lo que sentía.

Afortunadamente para él, si había alguien que le conocía y comprendía en un modo más profundo, era el albino. Killua se dio cuenta de que esta era la oportunidad que había estado esperando.

—Illu-nii, por favor, déjame ser yo mismo, —se dio la vuelta para encarar a su hermano, que seguía susceptible a sus palabras— quiero conocer algo diferente.

Hasta ese momento, Illumi comprendió que su hermano no quería hablar con los demás para cambiarlo a él, sólo quería explorar el mundo como el niño curioso que era. En cierto modo sintió alivio de ello y decidió hablar con él únicamente para que comprendiera que, fuera de lo nuevo que vería a su alrededor, no había nadie que valiera la pena para él.

—Kil, sabes que no me gustaría meternos en problemas…

—Illu-nii, yo sé que te preocupas por mí —sonrió para tranquilizar los nervios de su hermano— sé qué haces todo esto porque en parte… puede que estés asustado por mí, por todo lo que ha pasado y yo no quiero decepcionarte, me portaré bien.

Lo que disfrutaba más de su hermano menor, era la sensación de alivio que le provocaba. No tenía por qué batallar al expresar lo que no podía, emociones que le fueron impedidas desde que nació, podía ser el mismo y estar seguro de que dentro de Killua había una comprensión especial para él. Dejo de pensar en lo que le molestaba últimamente, se inclinó hacia el pequeño.

—Gracias, hermanito.

Acarició su mejilla. De pronto se vio a si mismo esperando con todo su corazón que Killua nunca se apartara de él, no perderlo jamás. Sentía un amor tan fuerte por él que se estaba volviendo insoportable. Era una montaña rusa de emociones. Si su hermano no lo apaciguaba, su descontrol volvía y con ello las reglas estrictas. Era desgastante, se convirtió en una relación asfixiante y agotadora para Killua, y un día, sin más, dejó de sonreír.

Killua sentía que perdía la conexión que tenía hacia su hermano, quien era como un padre para él, alguien a quien respetaba y en quien confiaba. Ahora era un dolor de cabeza, no podía lidiar bien con las emociones tan fuertes que provenían de él. Tal vez si no hubiera sido un niño, habría llegado a la conclusión de que era buena idea hablar para conseguir a una solución, alejarse o en el peor de los casos amenazarlo para que comprendiera que su actitud no era la apropiada. Lamentablemente no era así, y los malos tratos a veces crean lazos más fuertes.

Entre más complicadas fueran las emociones de Illumi, más aferrado estaba Killua a ayudarlo, a satisfacerlo a cambio de unos pocos días de paz. Al paso del tiempo se volvió una situación natural, Killua cumplió sus ocho años dentro de la Torre y ya tenía preocupaciones de una persona adulta.

Se limitaba al conversar con Illumi debido a que le traía problemas, sabía que no era buena idea mencionar a nadie, porque el mayor solía hacer comentarios crueles sobre ellos y además no toleraba que algún extraño le dirigiera la palabra.

En ciertos días Illumi volvía en sí, dejaba de ser el tipo obsesivo que tanto fastidiaba a Killua, era amable y tolerante. Esas raras ocasiones le ayudaban a descansar, su hermano se comportaba como lo que antes era.

Dejando a un lado la parte emocional, Killua se estaba volviendo más fuerte y hábil para pelear. Fue cuestión de tiempo para que completara la misión que su padre le había impuesto. Llegó al piso doscientos más preparado que antes.


Cuando el peliblanco regresó a casa, llegó con la esperanza de que el aire familiar le trajera la tranquilidad que estaba esperando. Volvió cansado, por la tarde. Lo recibió alegremente el señor Zebro, quien fue el primero en saludarlo e invitarlo a pasar. El pequeño no tenía muchas ganas conversar, sin embargo, se dejó animar por el hombre, y luego ingresó a la casa, descubriendo así que ya lograba pasar la segunda puerta, lo cual significaba que había obtenido frutos de todo su entrenamiento en el que había estado. A pesar de eso internamente consideró que no era suficiente, ya que estando en la Torre había descubierto un límite insuperable, existía gente a quién no podía derrotar.

Con las manos en los bolsillos y la mirada en el suelo, caminó lentamente por la montaña, no tenía prisa por llegar. Quería ver el mundo a su alrededor mientras andaba por el camino a su casa, un espacio que no había visto en dos años y que había cambiado un poco. Algunos árboles estaban más altos, otros más gastados, otros habían sido quitados, el pasaje lucía más amplio, detalles que fue viendo conforme iba subiendo. Escuchó unos peculiares pasos detrás de él y supo que no estaba solo. Sabía que su hermano siempre estaba vigilándolo. Esta vez, se preguntó por qué, así que se detuvo a medio camino, se giró a ver a su persecutor.

Aniki, ya estoy en casa, ya no es necesario que me vigiles, además aquí se me permite la convivencia.

El otro asesino lo miró serenamente, sabía que tenía razón, la misión había acabado, su pequeño hermano estaba de vuelta en casa, y Kalluto seguramente ya estaba en camino a la Torre. Desde que se notificó que Killua había completado su entrenamiento, estaba un poco estresado por la idea de que se le solicitara vigilar a Kalluto y perder de vista a su hermano menor, por tal motivo, había comenzado a idear un plan para que eso no ocurriera.

—Lo sé Kil, sólo me aseguro que llegues bien a casa.

Hacia tanto tiempo que Illumi había cambiado, que ya no podía recordar una época en que no fuera difícil de tratar.

—No exageres por favor, no me va a pasar nada malo, estoy en casa, Mike debe estar por ahí paseando; hay mayordomos andando por estos lados y además puedo defenderme con mis propias manos.

Illumi caminó hasta quedar a un metro de él, se agacho, puso sus manos en sus rodillas para que el pequeño pudiera verle más directamente a los ojos.

—Sé que no comprendes mi preocupación. Pero para mí, eres muy importante.

Al escuchar esas palabras, el pequeño Zoldyck razonó. Conocía mejor que nadie a Illumi, sabía que no mentía. Si quería que las cosas continuaran con calma, lo mejor era ser complaciente con él.

—Vamos a casa. —Le tendió la mano e Illumi se sintió profundamente halagado por ello.

Con titubeo, se animó a tomar su mano y caminar junto a él hasta llegar a la cima.

El espíritu de Nen odiaba más que nada que el albino comprendiera lo que su anfitrión necesitaba, porque cada vez que el pequeño satisfacía a su hermano, le restaba el alimento por que se esforzaba tanto, y entonces lo volvía débil. Veía a Killua a través de los ojos del mayor, que sostenía esa mano con gran devoción y se decía a si mismo con afán «algún día acabaré con él». Finalmente se decidió a planear el modo en que cumpliría su objetivo.

Durante la caminata, Killua estaba ansioso por ver una cara diferente y familiar, pensaba que incluso con ver a su madre estaría satisfecho. Lamentablemente no fue como él creía, nadie los esperó en la sala, ni siquiera los mayordomos, debido a que estos temían el escalofriante poder del mayor de los Zoldyck, mientras que su padre, madre y abuelo atendían asuntos mucho más importantes. A pesar de no ver alguna cara familiar, con sólo estar en casa sintió cómo todo el peso del estrés que sufrió durante su larga estancia en la Torre Celestial se esfumaba de su cuerpo. Todo ese estado de alerta se apagaba, ya había acabado y por lo tanto el cansancio se apoderó de su cuerpo. Bostezó notoriamente, aun sosteniendo la mano de su hermano y olvidó su decepción.

Killua interpretaba a Illumi como alguien de dos facetas. Una que le agradaba, en la que no lo trataba como si fuera un objeto al que podía privatizar, sino que era tolerante, tranquilo e incluso solía hacer de vez en cuando expresiones sinceras de cariño; y la otra que era insoportable, manipulador y frívolo. Mientras se mantuviera en la faceta agradable, podía confiar en él, porque sabía que él haría lo que fuera por darle lo que le pedía, por tanto se esforzaba en tener siempre el estado de ánimo agradable de su hermano mayor.

Illumi al escuchar a su hermano bostezar, se giró para verle, encontró en su mirada un cansancio pronunciado.

—¡Oh, Kil! No me había dado cuenta que estás muy cansado, ven. —Se inclinó y lo cargó entre sus brazos, el niño inmediatamente se abrazó a él— te llevaré a tu cuarto.

El peliblanco no sabía la razón exacta qué provocaba que su hermano tuviera esos arranques de nobleza, pero lo agradecía. Le gustaba la forma en que el morocho caminaba, siempre era tan silencioso y al ser llevado en brazos, sintió un suave arrullo que pronto lo dejó dormido.

Caminaba a paso lento porque quería que el niño no se despertara. Sentir el calor que ese pequeño cuerpo le trasmitía y su respiración era bastante agradable, tanto que comenzó a sentirse contagiado de sueño. Tan absorto iba en sus sensaciones que no pudo controlarse cuando vio a su padre observándole a mitad del pasillo con una expresión que no lograba descifrar. Por un momento no reaccionó, experimentando una vergüenza por su actitud amorosa con Killua. Luego tuvo miedo, miedo por ser descubierto en sus bajos pensamientos y deseos. Se quedó quieto, intentando que sus expresiones no lo delataran.

—Cuidar a Killua te ha hecho mucho bien —dijo Silva observando la escena con una ternura paternal que no había experimentado antes.

—Papá… —por otra parte Illumi no sabía qué responder ante eso.

Silva caminó hacia sus dos hijos y vio que el más pequeño estaba dormido, entonces besó esa blanquecina nuca, y luego le dio una palmada en el hombro al morocho.

—Me alegro mucho por ti.

Le dijo muy cerca de su cara y se marchó. Illumi seguía paralizado, él nunca antes había recibido una caricia similar por parte de su padre.

A la mañana siguiente se dio una breve reunión familiar. Killua esperaba volver a ver a toda su familia reunida, pero nuevamente no fue así, sólo sus padres, su abuelo y sus dos hermanos mayores estaban ahí presentes. Había escuchado a los adultos conversar un poco sobre temas de la casa, y el resto permanecía en silencio.

—Ya veo que conseguiste llegar a la planta doscientos —su padre se dirigió a el— ¿hasta qué puerta pudiste abrir cuando llegaste?

—Pues, —se ruborizó ligeramente, él esperaba más de sí— a la segunda puerta.

—Muy bien ¿tienes algo que decir sobre tu entrenamiento allá?

—Mmm… —volteó a ver a Illumi, como esperando alguna indicación, sin recibir contestación de su parte— no.

—De acuerdo, por la tarde te marcharás a un encargo que tienes que atender, Illumi y tú abuelo irán a evaluar tu desempeño.

Illumi, quien no estaba enterado de dicha tarea, prefirió no comentar nada, sino aceptar su deber.

—Sí —respondió el niño. Se sentía un poco molesto, sin embargo no objetó— ¿puedo retirarme?

—Sí. Ve a preparar lo que creas que necesitarás para tu misión. —El peliblanco salió de ahí sintiendo la mirada escrutiñadora de todos los adultos presentes.

Silva llamó a su hijo mayor— Illumi

—Dime, padre.

—¿Hay algo especial que deba saber sobre Killua? —Su padre había visto su expresión incómoda mientras se hablaba sobre la misión.

—Sí —sonrió como si no ocurriera nada extraño— recuerda que Killua está condicionado para no meterse en situaciones muy complejas.

—¿Qué necesitas entonces?

—La información completa del lugar al que va, y todo lo que tendrá que enfrentar. Él lo necesita saber, de lo contrario no podrá completar su trabajo. Aún que es rápido para evaluar situaciones, debe conocer de antemano lo que va a encontrar.

Silva volteó a ver a uno de los mayordomos que estaba de pie junto a la puerta y ordenó— trae el informe y dáselo a Illumi —enseguida el hombre salió— ¿algo más?

—No, es todo —siguió disimulando mientras sonreía.

—Kalluto ya está en la Torre Celestial —comentó Silva, aun conversando con el mayor— me gustaría que fueras a verlo, pero ya ha sido suficiente para ti, no puedes estar todo el tiempo de niñero. Sólo pediré que vayas algunas veces, por el momento te dejaré trabajar en el negocio familiar.

—Quiero seguir entrenando a Killua —respondió antes de que su padre pudiera alegar— aún tiene cosas que me gustaría arreglar.

—De acuerdo, ten cuidado. No quiero que se vuelva dependiente de ti.

—No lo hará. —Mintió, Killua era proporcionalmente dependiente de él, sobre todo en el marco emocional. Eliminar esa dependencia sabía que sería difícil, no por parte del albino, sino por su propia cuenta, cortar esa dependencia era dejarlo ir, cosa a la que él no estaba preparado.

Luego de eso, Illumi salió para leer la investigación que le había sido entregada. En esos momentos contenía varias preocupaciones con respecto al hermano de sus obsesiones, dudaba que pudiera completar la misión en su estado. Lo más sensato era idear un plan para darle la confianza de poder pelear; además se preguntaba si la bondad que le había impuesto le sería un estorbo a partir de ahora; su otra preocupación tenía que ver con Hisoka. No habían acordado verse después de ello, y temía que el pelirrojo sabía demasiado sobre él, lo peor era que ni siquiera se había molestado en pedirle una forma de contactarlo, nunca habían intercambiado números de teléfono puesto que estaban en el mismo lugar y era fácil comunicarse entre ambos, de sobra entendía que había hecho mal en acercarse a él y que debía ocuparse de ese asunto cuanto antes, de momento lo dejó como un pendiente entre todos sus problemas.

El trabajo con el Nen ancestral era demasiado complejo, no era algo que él pudiera hacer fluir por su propia voluntad, tenía que estar en constante contacto con el espíritu de la Y, para eso hacía falta fortalecerlo, crear un lazo de unidad. Para ese entonces, el crecimiento del espíritu no era lo suficiente aún, estaba oscilando entre un treinta por ciento de su nivel real. No estaba en un nivel apropiado para que el contacto con el espíritu fuera inmediato ni se mantuviera activo por mucho tiempo.

Antes de que salieran a la su misión, Illumi encontró al niño en el pasillo caminando rumbo a la cocina mirando hacia el suelo, trasmitiendo su molestia a todo aquel que le mirara.

—¿Ocurre algo Kil? —Le preguntó deteniendo sus pasos.

El niño negó con la cabeza.

—No es nada importante.

—¿Por qué el enojo, entonces?

—De nuevo lo están haciendo, —dijo en voz baja— de nuevo me están mandando, sin preguntarme si quiero o no. Papá ni siquiera me ha preguntado cómo me siento, quería descansar hoy, el agotamiento es demasiado, quiero estar en casa, nada más.

Se dio cuenta que el niño aún continuaba con esa voluntad resistente y esto le desagradó.

—No te enojes, de todos modos sabes que tienes que hacerlo. Cuando termines podrás descansar.

—Lo sé. —Contestó sin mucho ánimo.

En la tarde los tres asesinos abordaron un dirigible privado para ir rumbo a su destino. El ambiente era tenso. El menor estaba más que harto de todo eso, tenía ganas de jugar, de reír y divertirse como cualquier otro niño, quería ver a sus hermanos menores y hacer otra cosa que no fuera entrenar o matar, lo peor para él era que entendía todo lo que pasaba en su entorno. Se había dado cuenta que su abuelo no aprobaba precisamente a Illumi, por los modos en los que se habían hablado durante su viaje. Mandándose indirectas mutuamente y tratando de averiguar lo que el otro estaba pensando, para colmo la situación seguiría por tres horas más.

Zeno iba observando a sus dos nietos, y ponía una especial atención sobre Illumi, desconfiaba en la finalidad de sus planes, probablemente no era lastimar a Killua, comenzaba a sospechar si de algún modo él pensaba sacar provecho de todo y traicionar sus enseñanzas. El celular de Zeno interrumpió el silencio. Se puso de pie, disculpándose por marcharse para atender la llamada en privado y salió, dejando a los dos muchachos a solas.

—Sigues molesto por lo mismo ¿verdad? —Illumi aprovechó el momento para hablar con el menor.

—Me conoces bastante bien, no sé por qué preguntas.

—Lo sé… pero hay algo que me gustaría hablar contigo.

—¿Eh? —Le había llamado la atención su mirada consternada, no todos los días veía a Illumi expresarse de ese modo, él siempre era tan sereno y controlado, tanto que parecía que todo en él era perfecto— dime.

—¿Recuerdas que papá alguna vez te habló sobre la sed de sangre?

—¿La sensación aquella que todos tenemos cuando queremos matar?

—Si —contesto sin darle mucha relevancia.

—¿Qué piensas de ella?

—Es algo normal ¿no? —La sonrisa maliciosa de su hermano le demostró que no había perdido ni una pizca de su naturaleza asesina—. Mamá y papá lo tienen, así como yo. Creo que todas las personas en el mundo lo desarrollan, pero sólo las personas como nosotros le damos uso y es más necesaria.

Illumi se sintió más tranquilo, aparentemente pedirle que no perdiera su bondad no había afectado ésa área importante en su vida.

—¿Qué piensas hacer con el dinero que ganaste en la arena celeste?

—Pues tendría que ir a la ciudad, quiero ir a comprar dulces.

—Hagamos un trato ¿sí? Si hoy tú acabas con tu objetivo como debe ser, yo te llevaré a la ciudad a que compres dulces.

La mirada del pequeño se iluminó de felicidad, al fin escuchaba algo agradable.

—¡Sí, sí! Ah… ¿podemos llevar a Alluka y a Kalluto con nosotros? —Recordó que desde que había llegado a la casa no había visto a sus hermanos menores.

—¡Oh! Es cierto, no te lo he dicho, Kalluto está en la Torre Celestial. Ayer mientras tú venías él ya iba en camino.

—¡¿Kalluto en la Torre?! —Exclamó asustado, recordando toda su mala experiencia en tal lugar— aniki, Kalluto no puede estar en la Torre solo, ¿irás a verlo?

—Mamá le asignó mayordomos para acompañarlo, y papá me dijo que yo iré de vez en cuando a vigilarlo.

—¿Y Alluka? Me muero de ganas por verla.

—Pues… —se lo pensó dos veces antes de responder a la ligera— tendríamos que pedirle permiso a mamá para que lo deje venir con nosotros. Mamá lo ha estado cuidando todo este tiempo.

—¿Mamá? —Lo encontró irónico— Ella no cuida a nadie, seguramente la debe de tener con muchos mayordomos y sólo dice que hace algo.

—Ja, ja… sí, seguramente así es —sabía que las cosas se habían complicado para la pequeña Alluka, incluso habían decidido que no le darían estudios con tal de no correr riesgos.

Al entrar Zeno Zoldyck interrumpió la conversación y ambos chicos voltearon a ver a su abuelo.

—¿Todo bien muchachos? —Preguntó con un aire ceremonioso.

—Sí, abuelo —contestó Illumi.

El anciano se quedó en silencio analizando la situación, la sonrisa del más chico le indicaba que se había perdido de una conversación importante que seguramente ya el morocho había ocultado con algo agradable para que Killua olvidara el origen de esa conversación.

—¿De qué estaban hablando? —Aun así preguntó, de ese modo le demostraría a su nieto mayor que él le seguía los pasos.

—¡Illu-nii me prometió que me llevaría a la ciudad a comprar dulces!

«Dulces, la clásica trampa para niños», pensó.

—¿Una promesa eh? —Zeno sonrió, no podía evitar contagiarse del buen humor del adorable niño— ¿saben cómo nosotros los asesinos hacemos nuestras promesas? —Los dos chicos negaron, normalmente lo asociaban al intercambio de palabras con la seguridad de que lo dicho se cumpliría—. Ven —llamó al más pequeño— hagamos una promesa, prométanme que siempre serán buenos hermanos.

El albino volteó a ver a su hermano, veía esa promesa un poco difícil de cumplir y temía fallar. Volvió a ver a su a ver al anciano y respondió— yo, no sé si Illu-nii un día se harte de mí, pero prometo que me esforzaré —sentía sus ojos negros clavados en su nuca, comprendía que su abuelo decía aquello para que el mayor lo escuchara, como si con esa indirecta estuviera dejando en claro un punto en el que ambos disentían.

—Ahora, mira. —El abuelo mordió su pulgar derecho, una gota de sangre brotó de ahí, y lo extendió hacia el pequeño— ahora tú has lo mismo, —Killua obedeció al momento, dejando que una pequeña gota de sangre fluyera de su dedo— nuestras promesas son con sangre, así —tomó la mano del pequeño y unió sus pulgares— ahora hazlo tú, Illumi.

El muchacho procedió a morder su pulgar y lo extendió a su abuelo sin darle mucha importancia. Killua veía su mano que volvía a sangrar, y luego volteó a ver a su hermano, que estaba a punto de limpiarse la sangre con su ropa.

—¡Espera Illu-nii! —Lo detuvo antes de que detuviera el sangrado— falta nuestra promesa.

Y sin decir nada más tomó su mano y juntó sus pulgares. Illumi se ruborizó notoriamente, pero desvió la atención alegando que tenía que salir de ahí, marchándose al instante.


El lugar era en las afueras de la ciudad, un jardín enorme, bien decorado, rodeado de mesas, y se alcanzaba a escuchar música a volumen muy fuerte. Una casa no muy grande con las puertas abiertas para los invitados que preferían estar en el interior. Había bastante gente, se estaba festejando el cumpleaños de alguno de los invitados. El objetivo era un hombre de unos cuarenta años aproximadamente, el cual se encontraba en una de las mesas del centro del lugar, así que el verdadero reto para Killua sería hacerlo sin ser detectado. Lo segundo era que había dos Hunters ahí, y eso implicaba una dificultad especial. Según el plan, Illumi se encargaría de ellos dado que el albino no podía usar Nen y eso podría detener su capacidad, mientras que su abuelo evaluaba al albino.

No era algo que implicara algún esfuerzo extraordinario, raramente los Zoldyck eran solicitados para asuntos complejos y cuando lo era, enviaban a los más fuertes de la familia.

Zeno Zoldyck se despidió de sus muchachos y desapareció velozmente. Tenía pensado perderse entre los invitados para situarse en el lugar más alto de la casa y observar desde esa distancia a sus nietos, enfocándose más en Killua. Illumi en cambio se distanció de su hermano para introducirse por otro rumbo, ambos esperaban la señal del abuelo avisándoles que ya podía verlos bien y podían actuar.

Killua buscó su objetivo entre la gente que hablaba y bailaba. Distinguió un grupo de niños que jugaban y corrían entre las mesas, y sé quedó absorto en lo que veía. De pronto se dio cuenta que extrañaba más que a nadie a su hermana Alluka, ella era quién le hacía salir de ese mundo oscuro, además era tierna y compasiva, cosas que no veía todos los días en el resto de las personas que le rodeaban.

Illumi a lo lejos veía como todos sus temores se volvían realidad, la bondad que había sembrado en su hermano podía volverse contraproducente en su trabajo y quiso correr a hacerlo entrar en razón, intervenir, pero cualquier clase de mediación sería severamente castigada, así que no podía arriesgarse, debía dejar a al niño solo, que hiciera su trabajo por sí mismo.

Una oscura mirada lo detuvo, Killua sintió a lo lejos la presencia de su hermano, trayéndolo a la realidad, no estaba ahí para jugar, debía concentrase en hacer su papel, un verdadero trabajo monstruoso.

Divisó nuevamente a su objetivo y se concentró desde el fondo de su corazón, en la parte más profunda de su alma para traer a la luz esa aura asesina, su sed de sangre. Le tomaría un segundo llegar hasta él y matarlo, luego se escondería entre los niños de la fiesta y saldría de ahí como si nada, así lo planeó.

En el momento en que su aura asesina se desprendió, los dos cazadores la detectaron, y se pusieron a la defensiva, buscando la fuente de dónde provenía todo, y el resto fue demasiado rápido. Illumi arrojó sus agujas, a la cabeza y cara de los cazadores, que en un santiamén cayeron muertos. Killua actuó conforme a su plan, de un movimiento veloz y bien coordinado le rompió el cuello a su víctima, luego dio un salto, escondiéndose entre la gente que apenas detectó el incidente, sin comprender qué era lo que había ocurrido.

Otros guardaespaldas que se encontraban ahí y que no se habían percatado de que su jefe estaba en peligro, trataron de contener a la gente que estaba asustada. Algunos gritos sonaron entre la música y provocaban histeria entre los demás. Lo que indicaba que el trabajo estaba terminado y tenían que salir pronto de ahí.

Antes que Killua pudiera llegar a la espalda de uno de los niños de la fiesta, Illumi alcanzó a tomarlo por la cintura y se lo llevó a un espacio donde se encontrarían con su abuelo. Ni siquiera le dio tiempo para protestar. Se vieron los tres Zoldyck, y hasta ese momento Illumi soltó al niño mientras que éste le dirigía una mirada de reclamo y el abuelo los felicitó por su buen trabajo, ahora podían volver a casa. El examen de Killua había finalizado.

Y así tan rápido como había ocurrido todo, se fueron. Killua agradecía que los viajes de noche no fueran tan pesados, podía viajar varias horas seguidas sin darse cuenta, siempre y cuando durmiera.


No invitaron a Illumi a la reunión donde Zeno habló de lo analizado sobre la misión, esperaban tener un reporte objetivo y así juzgar mejor lo siguiente que se haría.

—¿Cómo viste a Killua, papá?

—Sin duda es mucho más fuerte, rápido y su técnica es perfecta, incluso para su edad podría decir que es un genio. Illumi lo ha entrenado bastante bien. Lo que en otro momento le habría tomado un poco más tiempo y esfuerzo de hacer, lo ejecutó limpiamente.

—Excelentes noticias entonces.

—Lo que en realidad me preocupa es Illumi, ese misterioso poder que tiene, podría volverse un serio problema para nosotros.

El semblante de Silva se endureció.

—Yo lo vi padre, no lo estoy inventado, Illumi se comportó como un buen hermano con Killua.

—Yo no lo vi, al contrario, veía que él intentaba apartarse del niño mientras que Killua parecía buscar su atención.

—Pues sólo ve la diferencia de edades papá, —interrumpió Kikyo entrando al cuarto, mientras se quitaba los guantes que cubrían sus manos— Illumi no es precisamente un mocoso, no debería querer estar con un niño todo el tiempo.

Zeno caminó con sus manos en la espalda, a un lado, dejando que la mujer se acomodara junto a su esposo.

—Illumi no lastimaría a Killua, de eso estoy seguro, —insistió Silva— o dime ¿viste algo anormal en el comportamiento de Killua como para que tengas esas sospechas?

El anciano quedó pensativo, no era como si tuviera una prueba de lo que decía, de hecho en esos momentos lo único que lo guiaba era su instinto— Killua es un niño muy noble…

—¡Por eso es el sucesor de la familia! Porque él sabe desempeñar bien su papel como asesino y como líder. ¿Ves? No hay nada extraño con él, Illumi ha hecho un buen trabajo —continuó la mujer.

—Demasiado noble para el oficio quizá… —replicó Zeno, molesto por haber sido interrumpido.

—¿No será que al contrario de lo que creíamos, Illumi es demasiado bueno con él?

—¿Tanto como para que nadie se dé cuenta de eso? Entiendo que la imagen que viste de ellos dos en el pasillo fue suficiente como para darte una idea que posiblemente sea correcta, pero sólo quiero que recuerdes que todo esto empezó porque Illumi no está bien de su mente.

—Y sé que en eso no hemos tenido progreso, pero Illumi ha sido muy obediente con nosotros.

—¿Y qué harás el día que se salga de nuestro control?

—…

No había nada qué añadir, para Silva, su hijo mayor ya no representaba un peligro. Dudaba que él se volviera en su contra, lo conocía bastante bien y sabía todos sus límites. Pero para el abuelo, Illumi era una gran carga, especialmente por ser un muchacho sobresalientemente inteligente, que entendía cada una de las cosas que tenía que hacer para tener el control de lo que quisiera, era quizá el jugador más peligroso en la familia. Debido a esto, decidieron poner a prueba al muchacho.

Por otro lado, Kikyo, quién era la única que entendía la verdadera naturaleza de su hijo y la corrupción que había traído a su vida, decidió que era el momento de creer que lo que proponía su marido era la solución. Mantenerlo al cuidado de su hermano, para que de algún modo siempre tuviera una responsabilidad que lo inspirara a mantener los pies en la tierra, o mejor dicho, en la casa.


Al día siguiente, Silva mandó a su hijo mayor a realizar algunos trabajos que habían surgido, y no estaría en casa por lo menos unas dos semanas, mientras tanto él mismo se dedicaría al entrenamiento del peliblanco. Si algo malo había en él, como sospechaba Zeno, no tardaría en notarlo. Además que Killua era especialmente comunicativo cuando estaban juntos, las maldades de Illumi no quedarían ocultas si de eso se trataba.

Killua se despertó pensando en una sola cosa: Alluka. Se preguntaba dónde podía estar su hermana menor. Su hermano le había dicho que su mamá se hacía cargo de ella, pero él bien sabía que eso significaba que Alluka estaba abandonada en alguna parte de la casa y se preocupó.

Alluka solía estar vigilada por Milluki, el cual se aseguraba que no fuera peligrosa para su madre. Dependiendo de su humor, hacía que algún mayordomo rechazara las peticiones de Alluka hasta morir o le permitía vivir, pidiendo algún absurdo deseo que no tuviera ningún riesgo, o deteniendo las peticiones por días, fuera como fuera, el caso era que al final, cuando ya consideraba que su madre podía acceder a esa niña, entonces la enviaba con ella. Los mayordomos que conocían la buena relación que había entre los dos hermanos no querían que el pequeño se enterara de lo que estaba ocurriendo con su hermana, dado que temían a la reacción que pudiera tener.

Lo bueno era que su padre lo mantenía entrenando mientras que Milluki cuidaba a la niña, y cuando él tenía su rato de descanso, se le permitía ir a jugar con ella hasta que su madre la llamaba de vuelta. No pasaban tanto tiempo como ambos quisieran, pero no se molestaban porque les permitían estar juntos.

—¡Ah, olvidé decirte! Illu-nii nos llevará a la ciudad a comprar dulces. —Le anunció con orgullo, como si hubiera conseguido algún imposible.

—¿La ciudad? Oh ¿cómo es eso? —Preguntó mordiendo nerviosamente su dedo índice.

—¿No has ido a la ciudad?

—No.

—¿No has salido de la montaña?

—No.

—¡¿Qué?! No puedo creerlo ¿Mientras estuve en la Torre, no saliste de aquí? —La pequeña negó con la cabeza, Killua no pudo evitar estar disconforme con eso, incluso Kalluto estaba fuera, conociendo un nuevo sitio— tal vez porque no entrenas como Kalluto y yo… —y cuando lo pensó así le pareció razonable. Él estaba agradecido que su hermana no pasara por las mismas cosas que él, tampoco le parecía que Kalluto lo pasara, pero como tenía mucho tiempo sin verlo, le era más fácil lidiar con la idea.

No obstante, Alluka no se deprimía, nunca se le veía triste ni asustada. Ese era el principal motivo por el que su presencia aunque aterrorizaba a los que conocían su escalofriante poder, seguía atrayendo a la gente que le rodeaba y sobre todo, traía paz a su hermano, que constantemente era puesto a prueba.

Al menos le pareció una gran oportunidad de hacer que su hermana saliera, podría experimentar con ella lo que era conocer el mundo por primera vez en la vida y llevarla a conocer las grandes tiendas de dulces que ni siquiera él había conocido porque sus estancias en el exterior eran demasiado breves como para que tuviera el tiempo suficiente para salir.

Los ejercicios con su padre eran mucho más cansados que con su hermano. El muchacho era perfeccionista, pero tenía una forma de enseñarle que le permitía un margen de error más amplio que con su padre, el cual era más experimentado. De todos modos, era cansado y molesto. La única diferencia era que uno era más cansado al inicio, y el otro era más cansado al final.

Esta vez estuvo esperando con ansias el regreso de Illumi. Lo malo era que como nadie hablaba sobre él, no tenía forma de enterarse cuándo regresaría y aunque sabía que podía marcar desde el teléfono de su casa, desconocía si su hermano estaba en algún trabajo arriesgado y se encontraría en la disposición de responderle o no y además, debía pedir permiso a sus padres primero, cosa que terminó haciendo una semana después sin noticias de él y perdiendo la paciencia.

—No molestes a tu hermano mayor, él se encuentra ocupado.

Fue lo que le dijeron cuando lo intentó y supo que entonces se encontraba en algo muy complejo, que tal vez le tomaría demasiado tiempo en volver.

No tuvo noticias de él hasta que en una ocasión, por accidente, escuchó una conversación entre los mayordomos que muy preocupadamente se decían entre sí "ya avisó que viene en camino", y el ambiente se puso tenso. Él no lo notó porque estaba más alegre por lo que eso significaba para él y para su hermana, que para los demás.

—¡Gotoh, Gotoh! ¿Es cierto que Illu-nii ya viene? —Salió de la casa al encuentro del mayordomo, si alguien podía confirmarle lo que había escuchado, era él.

El resto del personal que lo escuchó se sintió mal por el pobre niño, se compadecían de su inocencia. No era precisamente bueno que su hermano tuviera una fijación tan latente por él.

—Así es amo Killua, el amo Illumi seguramente llegará en cualquier momento.

Sonriente se marchó a buscar a su hermana y darle la buena nueva. Para después comenzar a bajar por la montaña y encontrarse con su hermano en el camino. Estaba tan extasiado por la noticia que no quiso quedarse en casa a esperarlo, ya quería apresurar las cosas. Llegó a mitad de la montaña cuando percibió una esencia maligna y escalofriante. Al principio tuvo miedo, su nuevo instinto de protección lo hizo reaccionar buscando alejarse de ahí, pero aquella fuerza era más poderosa y rápida que él, lo alcanzó.

—Kil, ¿qué haces aquí?

—… —apenas y tenía aliento, luchaba por detener su deseo de huir de su presencia porque era una fuerza tan oscura y con mucho esfuerzo lograba resistirse.

—¿Ah? —Illumi comprendió que era él quien no le permitía al niño estabilizarse y ocultó su aura— lo siento Kil, he tenido un mal día. —Caminó lentamente hacía el pequeño que estaba paralizado de miedo.

Killua se mantuvo quieto, mirando hacia el suelo, intentado recordar a qué había ido hasta ahí sin ninguna precaución primero, hasta que sintió que una mano tocaba sus cabellos pudo reaccionar.

A-aniki.

—¿Estás bien?

—Mm… —asintió con la cabeza—-¿Qué fue eso?

—¿Qué cosa?

—Esa sensación. Esa frialdad que se desprendía de ti.

—Ya te lo había dicho, es Nen, pero aún no estás listo para aprenderlo luego lo comprenderás.

—…

—¿Qué haces aquí? ¿No tienes trabajo por hacer?

Entonces lo recordó, lo que le había dicho a Alluka, la promesa de su hermano. Todo lo que había estado esperando desde hace días, lo único que en realidad había querido.

—Me prometiste llevarme a la ciudad ¿lo recuerdas?

—Sí, claro que sí ¿quieres ir ahora mismo? Kil, —tomó aire— acabo de llegar a casa en verdad estoy muy cansado. —El niño hizo un puchero, estaba que se moría de ganas por salir y olvidarse de toda su carga— no te enojes, te llevaré mañana si quieres ¿ya pediste permiso?

—¡Illu-nii! —Al fin se quejó— no, no… si lo pides tú, papá y mamá no dirán nada.

El mayor hizo una expresión burlesca.

—Pero eres tú el que me hará salir, no yo a ti —evadió la verdad, estaba molesto con su padre. Lo habían enviado a un trabajo muy complejo y sin previo aviso, ni información suficiente, había arriesgado innecesariamente su vida e incluso había tenido que emplear recursos que no había contemplado, odiaba que las cosas no hubieran estado bajo el estricto control que él acostumbraba, además del tiempo que había invertido. En realidad no quería ver a sus padres por ahora.

—Tramposo…

—¿Me llamas tramposo? Tú eres el que me quiere usar para conseguir un permiso. Apuesto lo que quieras a que si lo pides bien, papá te dejará salir.

—Está bien —contestó desganadamente—, pero le diré que tú me llevarás porque tú mismo me dijiste.

No había demasiadas consecuencias si eso ocurría, de hecho, él no pensaba pedir permiso, ni avisar. Simplemente se marcharía con su hermano, pero si Killua le hacía el favor de avisar por él, entonces no refutaría.

—De acuerdo, —comenzó a caminar para seguir su camino a casa— por cierto ¿cómo te ha ido con tú entrenamiento?

Caminaron juntos hasta la entrada de la casa, donde se separaron, cada uno a su asunto. Illumi no se molestó en saludar a los demás, se encerró en su cuarto y ya no salió ni por algún aperitivo. En cambio su madre mandó a un par de mayordomos a atenderle en todo lo que necesitara y con eso fue suficiente para que la ira del muchacho fuera calmándose.

.'.

Siento quitarles a Hisoka. Como ven, intento apegarme tanto al manga como me es posible, entonces no puedo quitarme de la mente la idea de que Illumi no lo conoce mucho. Ya verán que luego volverá a salir y ya su papel será muy claro. Hay mucho por descubrir en él.

Anon: Lo siento... como habrás notado, no habrá mucha interacción de ellos dos, hasta dentro de un tiempo. Sobre Killua sólo puedo decir esto: pobre niño *llanto* soy un maldito monstruo. La intención principal de esta historia es narrar todo lo que pasó antes del manga y si te soy sincero *risa malévola* también contaré lo que pasó entre y después del manga... una larga historia, espero que no te moleste eso :'( y... te entiendo, "del odio al amor hay sólo un paso", y odiar a Illumi te hace estar a un paso de amarlo y viceversa (sólo yo me entiendo). ¡Gracias por seguir leyendo! Espero seguirte leyendo por estos rumbos.'.

Un agradecimiento especial a Infinitywords, KaiD23, mis maravillosas betas y a Lilium mi editora por sus correcciones.

Nos vemos el 27 de noviembre entrando al terror de la historia. Ya casi tocando el corazón de lo que es la Y.'.