Asustado, Seiya se coloca detrás de Haruka y le aplica la maniobra de Heimlich.
Aplicándole compresión abdominal y ligeros golpes en la espalda logra hacerla expulsar el trozo de carne.
-Mi amor…
Aterrorizada y furiosa, Haruka voltea y lo golpea en el pecho.
-¡Eres un bruto! ¡Casi me matas! –Forcejea por soltarse hasta que Seiya logra abrazarla- ¿Cómo vas a decir eso? -Terminas diciendo entre sollozos.
Con el corazón por el suelo, Seiya suprime de su voz el dolor que lo atenaza.
-Lo siento, creí que te interesaría saber que me enamoré de ti el día que apareciste por vez primera en la clínica. -Suspira –No pensé que te enojarías… -Haruka le pellizca la espalda -¡Ay!
-¡Cierra la boca! -Espeta furiosa. Levanta el rostro y lo mira con los ojos verdes brillantes de enojo -¿No podías declararte después que yo comiera? ¡No! ¡Tenía que ser cuando tuviera la boca llena!
Seiya confundido la mira.
-¿Te enojaste por…?
-¡Intentaste matarme! –Haruka pretende alejarse, sin embargo el la aprieta por la cintura.
-¿Cuándo intenté hacerlo mujer? –Pregunta exasperado.
El olor a estofado quemado comienza a impregnar la habitación.
-Eres un torpe –Suavizando la voz, Haruka lo toma por el cabello –Un gran torpe –Lo besa antes de soltarse y apagar la estufa.
Seiya nunca comprenderá a las mujeres. ¿Haruka está enojada o no? Y si lo está, ¿Es porque no le agradó que él le confesara su amor?
Rascando su cabeza la observa arrojar los alimentos a la basura mientras lo acusa de ser un despilfarrador. Que si los niños pobres de África o de la India, y otras palabras dichas en inglés para que él no se entere qué diablos es lo que dice.
-Haruka –La llama. Haruka lo ignora mientras vacía la nevera de vegetales. –Mi amor.
-Hoy nos tocará comer como conejos, en vista que a ti se te antoja dar importantes noticias en el momento equivocado –Tiembla de felicidad. Seiya siente lo mismo por ella, ¿debería ella confesarle su amor? ¿Y si él solo bromeaba o confunde el deseo con amor? Se detiene un instante para mirar al veterinario, -¡Santo cielo!
-¿Qué te sucede mi amor? –Seiya observa detrás de él -¿Me salieron cuernos o qué?
Negando en silencio Haruka continúa silenciosa.
¿Qué fue lo que sintió cuando lo conoció? No puede ser amor, ella no cree en él. Sus padres se aman con locura, pero ese no es su caso. Ella nació sin emociones fuertes, nunca ha estado apegada a otro ser humano además de sus padres.
Entonces ¿cómo es posible que se enamorara del hombre que tiene frente a sí? Y para colmo sucedió nada más verlo por primera vez, se da cuenta de eso.
-Yo… -Deja todo en la estufa y mira seriamente al moreno -¿Es cierto que sientes por mí algo más que atracción?
Seiya se acerca lentamente deteniéndose frente a ella sin tocarla.
-Me muero por abrazarte, por hacer que te sientas feliz cada vez que me vez, me muero por dormirte y despertarte a besos, por ver brillar tus hermosos ojos verdes de felicidad, me muero por ver tu rostro cada día, por ver crecer mi semilla en tu vientre, me muero por ser capaz de sorprenderte y que te enamores de mí cada día. No importa lo que suceda en el futuro porque el presente lo forjamos nosotros. Te amo Haruka, te amo con todo el aliento de mi vida, te amo y no me importa decírtelo, eres la primera y única mujer a la que le confieso mi amor.
La rubia lo mira asombrada. Él expresó en palabras lo que ella siente.
Suspira temblorosa.
-Jamás pensé que alguien me diría todo eso… -Susurra –Es hermoso, -¿Por qué rayos no puede hablar? Ella es buena con las palabras y sin embargo allí está como torpe adolescente inexperta. Aspira una gran bocanada de aire manteniéndolo dentro de sus pulmones hasta que los nervios la hacen toser.
-Respira lentamente mi amor -Seiya le da palmaditas en la espalda.
Sintiéndose completamente avergonzada y con el rubor que lo demuestra, Haruka toma su mano y la coloca en su pecho.
-¡Ya deja de demostrarme que tomaste un curso de primeros auxilios! –Se queja.
Alejándose de él, se dirige a la cama donde toma hojas y lápices.
-Lo siento, no fue mi intención maltratarte. – Seiya intenta acercarse recibiendo una mirada colérica de su esposa. –Prepararé una ensalada. –Deprimido le indica.
-Deja todo quieto, es mi turno en la estufa, ya bastante desastre has hecho -Haruka vuelve a centrar su atención en lo que hace.
-Como digas -Impotente, el veterinario se sienta en los cojines, la curiosidad no le permite dar rienda suelta a su despecho, por lo que se concentra en mirar un punto en el techo.
Por fin Haruka suelta los lápices y sonríe al ver su obra.
-¿Qué te parece? –Le pregunta a Seiya.
Éste dirige su atención al dibujo, abriendo los ojos sorprendido.
La imagen de Haruka aparece en una esquina de la hoja, está recostada en una pared donde se puede visualizar fácilmente un graffiti con la leyenda:
"SeiyaKou,tambiénteamo,aunqueseasuntonto…"
Impresionado, se levanta y camina lentamente hacia ella. Haruka arroja todos los papeles al suelo y se arrodilla en la cama.
-Me asustaste terriblemente, pensé que odiabas que te amara –Le dice él al detenerse frente a ella.
Silenciosa, pasa sus manos por el cuello y lo atrae besándolo con todo el amor que siente…
Tokio.
Villa Tenoh
Akane sale del gimnasio hallando a su esposo con el abogado familiar.
-Buenas tardes -El hombre se levanta y hace una reverencia a la dama ataviada con ropa deportiva.
-Buenas tardes abogado Kazuma ¿A qué se debe el honor de su visita? -Lo interroga viendo a su marido que parece contrariado por su aparición.
-Le traje el acuerdo prenupcial -Responde señalando unos folios. -Todo como lo especificó su esposo. El patrimonio de su hija estará blindado por todos los flancos.
Hatoko se percata que Akane evita perder la compostura frente al abogado.
-El día jueves le pedí a Kazuma un contrato en el cual Kou no tenga participación de los bienes de nuestra hija. Lo hice luego de enterarme que su padre está buscando un prestamista que lo ayude a…
-¿Haruka sabe lo que estás haciendo? Le pregunta su mujer señalando el documento
-Se que estará de acuerdo conmigo, ella es la más interesada en no ser víctima de ningún cazafortunas. Salió inteligente como yo.
Kazuma cierra su maletín y se levanta.
-Estaré al pendiente si necesitan algo más. Que pasen buenas tardes. Haciendo una reverencia, se marcha.
Akane espera que desaparezca antes de volverse hacia Hatoko.
-¿Sabes que ella está enamorada del veterinario?
-Se ve a simple vista…
-Y él babea por ella, después que yo le propusiera que dejara a la fulana con la que salía y se acercara a mi hija, hizo lo contrario. Decidió pedirle matrimonio de inmediato.
-Por si lo olvidas, la fulana es nuestra hija. –Replica enojado.
Akane levanta la mano.
-A eso iba, la mujer que él no quería perder resultó ser Haruka. Debe amarla demasiado para haber corrido a pedirle matrimonio.
-¿Qué hombre no es capaz de amar a mi hija? –El hombre se acerca a la ventana, observa la fuente de mármol –El hecho que ella por fin desee sentar cabeza no quiere decir que yo esté dispuesto a aceptar que alguien quiera poner sus manos en nuestra fortuna, menos en lo que tanto esfuerzo le ha costado a nuestra hija.
-¿Te has preguntado si se sentirá ofendido?
-Yo jamás me opuse a los intereses de tu padre, firmé todo lo que se le antojó inventar para que aceptara nuestra unión. Si Seiya Kou no acepta firmar el acuerdo prenupcial, me opondré a la boda.
Akane pensativa mira a su marido.
Su padre se opuso a la unión debido a la diferencia de edades y el hecho que el patrimonio Tenoh no fuera del mismo nivel que el de ellos. Hatoko la observa hasta que ella finalmente asiente.
-Te apoyaré con la condición que me ayudes a convencer a Haruka de visitar al Obispo.
-Creo poder con eso. Es mi única hija y deseo llevarla al altar.
-Bien –Sonríe satisfecha. –Ahora deseo hablar de otra cosa. ¿Qué te parece si les damos a los chicos un incentivo para que apresuren el enlace?
Hatoko la mira con ojos entrecerrados.
-No se por qué tengo la impresión de que me enojaré.
Akane pone los ojos en blanco.
-Ya estás a la defensiva nuevamente. Te recomiendo que dejes de enojarte, ya no tienes edad para eso, cuida tus arterias y la tensión…
-¿Cuál es tu idea?
-Le presentaré a Haruka unos caballeros, será en la fiesta del sábado próximo…
-No supe que estuviéramos invitados…
-Tonto, la daremos nosotros, será ambientada en principios del siglo XX, con ropa, comida y música tradicional. Nada occidental.
-¿Reconoces que existen mejores parejas que su prometido?
-Nada de eso, -Ofendida arruga el entrecejo - lo haré para celar a su novio, así el tonto se decidirá a fijar la fecha del enlace.
-Eso sucederá si él acepta firmar –Advierte Hatoko.
-Como digas querido, ya dejé encargada a Usui de todo lo referente a la fiesta.
-¿Le harás más carga? Terminará aceptando la oferta de Michiru.
-No digas tonterías, ella conoce a la dueña de la mejor empresa de Catering y tiene carta blanca en gastos y logística. Ahora vamos al club, ya estoy aburrida.
-¿No has contactado con los chicos?
Su mujer niega con la cabeza.
-Se los tragó la tierra.
Hatoko sonríe burlón.
-La próxima vez le pones un chip y…
A Akane se le iluminan los ojos.
-¡Eso es! –Corre al teléfono.-La Hummer tiene un rastreador satelital.
-Lo decía en broma. -Hatoko la sigue contrariado.
-El futuro enlace de mi niña no es una broma.
Él le quita el auricular.
-No molestarás a nuestra hija y menos si está con un… -Lo que sigue le cuesta pronunciarlo.
-¡Pero…!
-Tienes una tarea muy importante por delante.
-¿Ah si?
-Ah si, Iremos al club de inmediato y les escupirás en las caras de las arpías chismosas malintencionadas que nuestra hija tiene prometido y su boda será la más fastuosa. También aclararás que a ella le gustan los hombres y que no se casará embarazada.
-¿Estarás conmigo? –Le pregunta -¿Permitirás que hable lo que se me antoje?
-Por supuesto, quiero ver como sus horrendos rostros se arrugan, tal vez halle nuevas pacientes entre ese nido de víboras. Aprovecha de hacer publicidad a nuestro futuro yerno, cada plato de Ramen que consuma mi hija será por su cuenta.
-Estás exagerando.
-Dejaré de hacerlo cuando el honorable Seiya Kou demuestre que no es como su nefasto padre. Deseo desde el fondo de mi corazón y por el bien de Haruka que así sea
Se marchan al club sin sospechar la sorpresa que les tiene preparada Haruka…
Nagano.
-Estás estropeando mi rutina de alimentación. –Lánguida, Haruka mueve sus largas piernas enredándolas alrededor de la cintura masculina. Arquea la cabeza para facilitarle la labor a Seiya.
-Te prometo que te retribuiré con creces –Susurra contra la piel de su cuello –Repítelo.
-¿Qué cosa?
-Di que me amas, esta vez no con dibujos, quiero escuchar tu voz.
Haruka entierra los dedos en la negra cabellera, observándolo a los ojos sonríe sensual.
-Te amo… ¡Oh Seiya! -Jadea al ser invadida
El se mece sobre ella, con pasión descontrolada la embiste una y otra vez, ella le responde con el mismo ímpetu mientras se besan apasionados.
-El amor que siento por ti no se extinguirá –Seiya le dice antes de girarse sobre la cama y permitir que ella lleve el control.
La toma de las caderas dirigiéndola lentamente hasta que ella se mece arrancando de la garganta masculina gemidos placenteros...
Seiya despierta dándose cuenta que amaneció.
Se mueve en la cama descubriendo que está solo, la suave luz junto a la estufa está encendida y la puerta principal ligeramente abierta.
Levantándose cuidadoso, se cubre con la sábana. Haruka no está en el tocador, acercándose a la puerta, observa a la rubia colgada de cabeza en una rama, con sus manos detrás de la nuca se impulsa hacia delante y arriba. Admirado observa la facilidad con la que ella se desenvuelve.
-Si queremos tener un hijo, tendrás que dejar esos abdominales extremos –Le dice el veterinario.
Haruka se estira y torciendo un poco el cuello lo mira.
-Buenos días amor. No lo había pensado –Elevándose nuevamente se sujeta de los brazos, dispuesta a saltar siendo sostenida por Seiya.
-Nada de saltos, abdominales forzosos y todo lo que impida que nuestro hijo se aloje en tu vientre. –Dejando caer la sábana, la toma en brazos.
Ella se sujeta a su cuello dejándose llevar al interior de la cabaña.
-Tendré que hablar con mamá y preguntarle cuáles son los ejercicios permitidos.
-¿Qué haces levantada tan temprano? - Le pregunta al depositarla en el suelo manteniéndola pegada contra su cuerpo.
–Te dije que despierto puntual a las cinco.
-¿Aún después de una noche movida?
Haruka asiente ruborizada. Perdió la cuenta de las veces que hicieron el amor y todo lo que Seiya le enseñara del placer.
-Preparé desayuno, -Le indica los bowl cubiertos en la mesa mientras toca los glúteos masculinos –Mejor te cubres antes que te resfríes o me impidas comer. Me daré una ducha rápida –Se encierra en el tocador.
Seiya sale a busca la sábana regresando a la mesa. Descubre uno de los bowl sorprendiéndose. Haruka elaboró un desayuno gourmet perfectamente servido.
-Creo que el decir que cocino mejor que ella solo era una mentira piadosa –Murmura para sí. Va a la cama y busca entre las sábanas su calzoncillo sin hallarlo. No ve ninguna de las prendas que usaran el día anterior. –Maniática del orden, perfecta cocinera, dibujante sorprendente, eficaz empresaria. –Observa las bolsas perfectamente arregladas - Me pregunto qué no puede hacer.
-Orinar parada y escupir lejos –le dice la rubia a su espalda. Seiya se gira pillando que ella sonríe orgullosa. Cubierta por el pequeño kimono se aproxima a él. –Gracias por lo que piensas de mí –Le dice al darle un ligero abrazo. Ese hombre siempre la tiene ardiendo de deseo.
-¿Siempre amaneces feliz?
-Siempre, solo que los acontecimientos que se desarrollan a mi alrededor roban mi paz. –Allegándose a una bolsa, extrae un bóxer y un brassier blancos. De otra saca un conjunto de bóxer y camiseta gris arrojándoselos a su marido. –Es tu turno en la ducha. Apresúrate para que nos sentemos a comer, debemos emprender el regreso a casa antes de las ocho - Dice mirando el reloj. –Y son las seis y treinta y tres. Apenas tendremos tiempo de comprar recuerdos para los familiares y amigos.
-Eres mandona mujer –Simulando molestia, Seiya pasa por su lado robándole un beso.
A Haruka aún la asusta el calor que siente en su pecho cada vez que Seiya le sonríe.
-Así me amas. –Le sonríe discreta.
-Y no me cansaré de hacerlo –Le responde antes de encerrarse.
Haruka sonríe mientras se viste. Ruega que este sueño de amor no se convierta en una cruel pesadilla.
Esa mañana usará un conjunto convencional de falda lápiz de gabardina azul eléctrico con blusa blanca y pañuelo del color de la falda atado al cuello. Sonríe al ver las tres bolsas de seis que compraran el día anterior, los pantalones son cortos para su estatura y las camisas holgadas en el corpiño. La otra bolsa es de vestidos, la quinta de faldas y la última de ropa interior para los dos. Le regalará a Amy lo que no le cupo.
Mientras Seiya se rasura, ella acomoda la cama, colocando las sábanas usadas perfectamente dobladas sobre una de las mesas de noche, abre la puerta del tocador, e ignorando a su esposo busca un juego de sábanas limpias. Seiya la observa silencioso. Él no es muy dado al orden, por lo que tendrá que hacer un esfuerzo para evitarle cargas en el hogar.
Sentados a la mesa, Seiya observa los delicados movimientos con que Haruka se alimenta. Ella no habla, solo come silenciosa mientras que revisa cada uno de los dibujos del pueblo. Una vez se despoja de los anteojos, los limpia y se los coloca nuevamente para verificar si lo que ve es una mancha.
-Creo que se ensució este –Indica la marca.
-¿A ver? –Seiya lo toma y observa, la mancha está sobre la figura de la mujer –Me parece que aquí aterrizó la carne que escupiste.
Haruka suspira.
-Tu declaración de amor no solo atentó contra mi vida sino que también saboteó mi trabajo –Guarda los folios en un sobre grande.
-No negarás que fue original, aunque prefiero la tuya, la mandaré a enmarcar y colocaré en mi consultorio junto al título de veterinario –Le promete.
-Más te vale o yo me apostaré en tu clínica y diré a todas las dueñas de tus pacientes que ya estás contratado.
-Querrás decir atrapado por la mujer más ardiente, hermosa y adorable que haya existido.
Observa como ella se ilumina.
Haruka guarda silencio y continúa comiendo. El veterinario ha descubierto que ella no es muy expresiva y ha sido una victoria el hecho que le confesara su amor. Se dice que lentamente hará que ella adquiera la confianza que necesita para que se abra completamente a él.
Terminan de comer y Haruka lava los trastes mientras Seiya carga en la camioneta sus pertenencias y la comida de la nevera y la despensa, cierran la puerta y parten al pueblo a dejar las llaves y una generosa propina para luego de adquirir pequeños recuerdos, se marcha a Tokio…
