Apartamento Tsukino.
Serena lee una revista de chicas. Le interesa conocer al sexo opuesto y lo que les gusta para así saber a qué atenerse.
Está decidida a tener una aventura con alguien que le guste, levanta la mirada y mira la cortina de tafetán. Diamante, no; Alan, ni hablar; Steven, ni pensarlo. Suspira. ¿Quién puede gustarle tanto como para que desee ser besada? La imagen de un hombre de ojos azules y cabello azabache le viene a la mente.
Mueve la cabeza. El galán de tontas es mayor que el mediocre que le gusta a Mina. Vuelve su atención a la revista.
Pasa las páginas hasta que encuentra un reportaje, ¿Qué es lo primero que las mujeres le ven a un hombre?
Lee interesada el artículo sorprendiéndose al hallar lo que le interesa.
-"¿Lo primero que vemos en un hombre es su trasero?" –Se pregunta sorprendida –No lo creo… -Intenta recordar lo que hace cuando conoce a un hombre.
¿Qué es lo que ella le ve? Entrecierra los ojos. Las manos no; Pensativa suspira. No ha conocido a nadie que le interese mirarlo dos veces. En realidad si, pero si lo piensa… su padre tiene treinta y siete años. ¿Cuántos años tiene el galán de tontas? Treinta, tal vez treinta y tres.
Tocan a la puerta. Culpable, Serena esconde la revista.
-Adelante.
La doncella se asoma.
-Señorita Serena, tiene visita.
-Dile a mamá que la atienda y me excuse –Disimuladamente se sienta sobre el suplemento.
-La señora Ikuko no ha regresado, ordenó preparar cena solo para usted. –Le indica mirándola con curiosidad.
-Si es Diamante, dile que estoy dormida.
-No es el señorito Black. Es un caballero que le trae los paquetes que se le extraviaron.
Serena se levanta de un impulso.
-¡Mis compras! –Exclama feliz - ¡Debiste comenzar por allí!
Abandona la alcoba de inmediato. La doncella se acerca al sofá, observa la revista y sonríe al conocer lo que Serena lee.
-La señorita comienza a comportarse como una mujer. –Se va a la cocina por te y jugo.
Darien observa curioso el elegante salón.
Quiso enviarle las pertenencias a Serena con un mensajero, prefiriendo hacerlo personalmente. Intenta convencerse que no confía en otro el trabajo de entregar los paquetes. La noche anterior no pudo con su curiosidad y revisó algunas de las bolsas. Zapatos, bisutería, y una ropa interior de encaje que lo hizo soñar con la chica. Ha estado con muchas mujeres y conoce todo lo referente a la lencería femenina, ha disfrutado mucho quitándolas.
Sin embargo, con la histérica y déspota pequeña, le encantaría hacer el trabajo completo. Colocarle cada prenda para luego despojarla de ellas con los dientes.
-Buenas noches señor Chiba –Escucha su voz a su espalda, erizándole los vellos de la nuca.
Con estudiada lentitud y una sonrisa sensual se gira para observarla esperando que ella también lo mire, de inmediato la sonrisa se le borra.
Frustrado descubre que la rubia revisa los paquetes sin detallarlo a él. Serena lleva una falda corta y blusa fucsia que la hacen ver muy bella. Abriendo y cerrando los puños, Darien aguanta las ganas de envolver la pequeña cintura con sus manos.
-Señorita Tsukino…
-¿Dónde están mis collares? –Pregunta ella abriendo cada bolsa.
-En… -logra contenerse -no lo se, lo que usted compró está allí, no me la paso revisando lo ajeno –Miente -"Volteaaverme,estoyaquí" –Quiere gritarle, en su lugar dice: –Son todas las bolsas que dejó en mi auto.
Consciente de la presencia de Darien, Serena halla los collares, toma uno de doble vuelta y corre al espejo. Darien pasa su mano por el cabello y se gira de espaldas a ella. La rubia aprovecha para voltear y mirar su trasero.
-"¡Es cierto! Lo primero que le vemos a un hombre es su posadera" -Piensa admirando la figura masculina. Voltea cuando la doncella aparece con una bandeja.
Darien espera pacientemente que Serena se coloque el collar, deseando que ella le pida su ayuda, desea tocar el grácil cuello blanco, saber si es tan suave como se ve.
-Te para el señor y jugo de fresas para usted señorita Serena.
–Gracias Naoko, puedes retirarte. –Terminada su labor, Serena hace un ademán al moreno para que tome asiento -¿Azúcar y leche? –Le pregunta.
-Envuelta en sirope –Murmura soñador.
-¿Perdón?
Darien observa el ceño fruncido.
-Lo siento, estaba pensando en un pastel de chocolate –Es un hombre acostumbrado a los coqueteos de mujeres de todas las edades, que la chica que lo trae como tonto adolescente no lo haga, lo hace decir tonterías.
-Le pregunté cómo quiere el te.
-Solo –Responde él. Estudia los movimientos de Serena. Las delicadas manos se mueven lentamente.
-Agradezco que me haya devuelto mis compras. No recordaba dónde las había perdido y mamá estuvo gritándome ayer y esta mañana por no apreciar el valor del dinero. Espero que al saber que no los perdí se tranquilice. –Habla atropelladamente –No es que tengamos problemas económicos, sino que me han dado mi primera tarjeta de crédito para usarla en lo que quiera.
-¿Su primera tarjeta? –Le pregunta extrañado.
-Así es, mamá es la que siempre se hace cargo de mis necesidades previendo que en mi ignorante desenvolvimiento, comprara cosas inútiles. -Darien bebe el te mientras digiere la información. ¿A Serena le inspeccionan los gastos y su madre la trata como niña? Lo que escucha a continuación lo deprime –La culpa la tiene mi papá, que opina que una adolescente de diecisiete años no es una mujer responsable.
-¿Diecisiete años? –Pregunta con un hilo de voz.
-Así es, Mina también es menor de edad, pero yo soy mayor que ella por unos meses. Cuando cumpla dieciocho años haré un viaje a América, quiero conocer como se mueven los productos asiáticos en esa parte del mundo, tal vez me mude a Estados Unidos y continúe mi empresa…
-¡No! –Grita el hombre asustando a Serena.
La rubia derrama parte del jugo sobre su ropa.
-¿No qué? –Pregunta nerviosa, toma una servilleta -¿Qué tiene su te?
Apenado, Darien se levanta.
-Lo siento, debo irme. -Sale despavorido.
¿Por qué no le gustó que Serena tenga planeado vivir en otro país? Lo cierto es que lo asusta pensar en no verla más, más lo impresiona creer que se está enamorando de una chiquilla que apenas está comenzando a vivir…
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Villa Tenoh
A petición de Haruka, Seiya detuvo la camioneta a una cuadra de la casa.
-¿Nerviosa? –Le pregunta. Ella asiente silenciosa –Todo saldrá bien, si su deseo es verte casada, verás que saltará de felicidad.
-¿Y que pasará antes de su celebración? –Pregunta nerviosa -¿Si se enferma?
-Llamaremos a Taiki y mi padrastro –Ofrece él. Se le ocurre una idea -Yoshio es cardiólogo, tal vez pueda ayudarte con tu mamá. Busca la manera y los especialistas que repitan todos los análisis. Los médicos y sus diagnósticos no son perfectos. -Haruka se debate entre la enfermedad de su madre y que todo sea una confusión. Desea con todo su corazón que Akane no muera, la aterra que esa esperanza aleje a Seiya. –Si quieres le digo su situación a mi padrastro…
-Hazlo –Le dice pensando en Akane. Lo que pase después no importa –Quiero conocer cual es su situación real. Dormir sabiendo que es lo que tiene mamá.
Seiya asiente. Observa las manos de su esposa. Haruka aprieta el bolso con fuerza. Soltando su cinturón, se arrima a ella besándola suavemente, al principio Haruka se resiste, después le responde, relajándose.
-Así está mejor –Susurra él. –Pensé en hacerte el amor aquí hasta que te relajaras.
Sus palabras ruborizan a Haruka.
-Creo que eres tú el amante de las situaciones extremas –Le dice excitada.
Sonriendo misterioso, el veterinario se endereza y conduce hacia la casa. Haruka extiende la mano y aprieta el control remoto pegado al techo del conductor.
Al ingresar a la propiedad, Akane se asoma feliz. Camina apresurada hacia el conductor, abriendo la puerta en el instante que la Hummer se detiene.
-Hijita me tenías… -Guarda silencio al ver a Seiya -¡Oh!
-Buenas noches señora Kou –Responde él –Es un placer verla nuevamente.
-Hola hijo y llámame Akane –Le dice ella paseando su mirada por los jóvenes. –Debiste llamarme si planeabas invitar a cenar a tu prometido –Le dice a su hija.
Haruka desciende del vehículo.
-Ya cenamos mamá, no te preocupes en molestar a Usui - Se aproxima a su madre - ¿Dónde está mi muñeco? –Le pregunta.
Seiya se percata que Sato aparece amenazante.
-Buenas noches –Le dice divertido. El hombre responde con un ademán de cabeza.
La madre de Haruka toma a su hija por el codo y la aleja de los hombres.
-Espero que no hayas traído a tu novio a dormir, tu padre ya está bastante molesto porque desaparecieron el fin de semana. –Murmura.
-No pasará la noche conmigo.
Akane suspira aliviada.
-¡Oh! Es un alivio saber…
-Viviremos juntos desde esta noche –Le dice temerosa. -¡Mamita! –Grita sosteniendo a Akane.
La mujer se ha desmayado por la noticia.
Seiya se apresura a tomarla en brazos, siendo impedida su labor por el chofer.
-Yo me encargo – Severo le dice.
Carga a Akane y corre hacia la casa principal seguido de Haruka que gime asustada.
-Es mi culpa, si algo le sucede…
-Calma mi amor, si te alteras también te descompensarás –Le dice su esposo sujetando su mano.
Una doncella al verlos corre asustada a avisar a Hatoko.
Sato sube las escaleras, Haruka abre la alcoba principal y el empleado deposita a la mujer en la cama. Se retira discretamente hacia el pasillo manteniéndose alerta en caso de que lo necesiten.
Haruka se arrodilla y toca su mano fría.
-Mamita, por favor reacciona –Suplica.
Seiya escucha la voz de su suegro y se apertrecha en un rincón.
-¡Akane! –Preocupado se acerca a su mujer. -¡Mi amor!
-¡Llama al doctor! –Haruka le suplica.
-¿Qué le sucedió?
-Se impactó por la noticia que le di –Su hija le responde, con el rostro tan pálido como el de Akane.
Hatoko busca su estetoscopio y toma la presión de su esposa. Anota la cifra y se dirige al teléfono.
-¿Qué le dijiste para que se haya desvanecido?
-Que desde hoy su hija y yo viviremos juntos porque nos casamos el viernes. –Seiya responde inexpresivo.
-¡Ah! –Dice Hatoko para luego paralizarse -¡¿Qué?! –Grita colérico…
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5:00 AM.
Seiya despierta al sentir que deslizan algo peludo por su rostro.
Abre los ojos y observa a muñeco mirándolo fijamente.
Sentándose, busca a su esposa en la alcoba, escuchando correr el agua en el tocador.
-Cielos –Murmura.
La noche anterior Haruka estuvo llorando a causa de sus padres y él.
Hatoko le exigió anular el matrimonio y Akane, después de reaccionar, lloró desconsolada porque su hija ya no se casará en la Catedral.
-¿Por qué? –Preguntó dramática una y otra vez -¡Yo quería que tuvieras la mejor boda!
-La tuve –Intentó explicar la rubia. Se mantuvo frente a Seiya para que su padre no lo golpeara –Me casé de la manera que quería. No nos diste elección mamita.
-¿Fue tu idea? –Preguntó furioso Hatoko -¿La convenciste de casarse contigo de manera apresurada para no firmar el contrato prenupcial?
-¡Papá! –Haruka se enojó de inmediato -¿Quién te dijo que yo haría pasar por esa humillación a Seiya?
-Si la convencí de algo, fue de hacerla feliz, de amarla…
-¡Patrañas! –Lo interrumpió su suegro –Conozco a tu padre y no me extrañaría que seas como él.
Al veterinario comenzó a palpitarle la vena de su frente.
-¡Basta! –Gritó Haruka. Los ojos brillantes mostraron la tormenta que vivía -¡No toleraré que insultes a mi esposo en mi presencia! -Tomó a Seiya de la mano y lo haló fuera de la villa – Pueden heredarle toda su fortuna a Usui, porque no aceptaré de ustedes ni las bendiciones.
-¡Hijita! –Akane corrió tras ellos. - ¡No me dejes!
-Mi amor, no te alteres –Seiya le dijo intentando calmar los ánimos.
-¡Me marcho de este lugar como debí hacerlo hace siete años! –Tomó en brazos a Muñeco cuando el felino se acercó a ella.
-¡Haruka Tenoh! -Hatoko la llamó enojado -¡Deja la malcriadez y regresa de inmediato!
-¡No soy tu empleada para que me ordenes, para tu información soy Haruka Kou! –Salió del recinto directo a su Hummer.
Akane miró suplicante a Seiya.
-Por favor… Aceptaré que se casaron a su manera… pero no te lleves a mi niña. No la alejes de mí…
Sin más remedio, Seiya tuvo que hacer uso de su potestad.
-¡Detente de una vez y regresa a la casa! –Le dijo autoritario.
Haruka sorprendida lo miró.
-Amor… -La comisura de sus labios temblaron, sus ojos se anegaron.
-Si quieres que nuestros futuros hijos nos respeten, debes hacerlo con tus padres. –Tomó a muñeco de las manos femeninas.
Haruka bajó la mirada.
-¡Hijita! –Akane la abrazó de inmediato -No llores. Estoy feliz. Te aseguro que estoy feliz que por fin hayas dado el paso. –Le dice mientras la lleva de regreso a la casa.
-¿Esa es la manera como tratarás a mi hija? –Preguntó Hatoko...
El maullido de Muñeco lo regresa a la realidad.
Seiya suspira, pensando que se salvó de recibir un golpe por parte de su suegro.
Todo se arregló después que prometiera a Hatoko hacerse responsable de los gastos de su hija, pese a las protestas de Haruka y Akane.
Levantándose, ignora la bata a los pies de la cama y camina hacia el tocador.
-Mi amor…
-Vete. No quiero verte.
Ignorando su deseo, el veterinario abre la puerta. Haruka está sentada en la silla junto al lavabo. Seca sus lágrimas con una toalla blanca.
-¿Sigues enojada conmigo? –Le pregunta arrodillándose a su lado. Ella niega en silencio. -¿Qué tienes mi cielo?
-Me bajó la menstruación -Le dice compungida –No estoy embarazada.
-Suele suceder, no siempre ocurre que la mujer se embarace a la primera.
-Mi menstruación debía venir dentro de diez días –Informa con un hilo de voz. –No hoy.
Seiya la mira sin saber qué decirle…
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Los días pasan casi imperceptiblemente.
Entre semana, los Kou Tenoh apenas tienen tiempo para verse antes de caer rendidos en la cama. Los días que tuvo la menstruación, Haruka se mantuvo deprimida, trabajando en la agencia y su estudio hasta el cansancio.
Pasados los días, Seiya tomó como tarea despertar a Haruka antes de las cinco para hacerle el amor apasionado mientras le susurra palabras de amor. Esa conexión los mantiene cuerdos.
Los fines de semana son los que disfrutan juntos en Nagano. Seiya trabaja en las granjas acompañado de su esposa quien se autodenominó su asistente. Por las tardes la escolta a la plaza del pueblo donde dibuja los edificios, mientras ambos conversan con los habitantes, la mayoría hombres.
Al enterarse de su matrimonio, Michiru se hizo asidua visitante de sus tíos, compró un perro y lo lleva a la clínica con cualquier excusa. Marian sospecha que la doctora quiere que su jefe la atienda a ella y no a su mascota. Se mantiene alerta y presta a correr a la mujer ante la mínima provocación.
El segundo mes los Kou Tenoh tampoco tuvieron suerte. Los padres de ambos esperan ansiosos la noticia que no llega. Para distraer a su esposa en esos días del mes, Seiya hizo las gestiones para traspasarle no el veinticinco, sino el cuarenta por ciento de la clínica.
Haruka entrevistó en la Agencia, a los veterinarios candidatos para ocupar la vacante que ofrece. Marian se sintió feliz por tener una asistente que la ayude con la clínica. El banco recibió el adelanto del préstamo y mantiene abierto el crédito personal y jurídico a Seiya, más al conocer su relación con la publicista.
Jana y Ámbar, tuvieron su primera oportunidad como modelos, cuando participaron en el comercial de la clínica, junto a Muñeco, Lucy y otros animales, un loro le mordió la nariz a la hermana de Saory en pleno rodaje, el momento fue tan gracioso que Haruka decidió usar ese incidente. De inmediato una agencia de modelaje llamó a la castaña, Abril y Hiroki se entrevistaron con el agente, indicando que su hija no dejará los estudios por el trabajo.
Saory sale con Taiki y Ren sin que ninguno de los hombres sepa de la existencia del otro. Ha permitido que la besen para acabar con la confusión que siente, sin embargo, los dos le gustan y no se decide por ninguno.
Mina juega con fuego y ha comenzado a verse clandestinamente con Yaten, suplicando a Serena que la cubra con sus padres. La otra ha empezado a suspirar por Darien, sin embargo, delante del moreno se mantiene indiferente. Este hecho frustra al publicista. Ha reconocido por fin que está colado hasta los huesos por la joven diseñadora. Ya no se le ve muy a menudo en las fiestas, y se interesa en cómo Haruka trabaja para aprender.
Gritó y pataleó al enterarse que posaría desnudo para las cámaras. Sin embargo, Haruka se mantuvo inalterable esperando a que se calmara, despojara de la ropa y ocupara su lugar. Esperó que todos se marcharan a sus casas para hacer su trabajo.
De alguna manera, Michiru se enteró que Haruka estuvo sola en la Agencia con Darien y el fotógrafo. Ha planeado usar eso a su favor para envenenar de celos a Seiya. Y comenzará ahora…
