Ocho meses después.
Sueños de cristal…
Haruka toma lentamente su te mientras observa la ciudad en movimiento.
Una patadita la hace sonreír. Acariciando su pancita piensa en como su vida dio un vuelco total.
La campaña de Sport Center le valió ser merecedora de nuevos premios, al tiempo que la Agencia de Publicidad Cristal Dorado también subió un peldaño más y se hizo acreedora de varias firmas importantes del país. La noche siguiente se anunciará el nombre del publicista del año en una ceremonia donde estarán clientes y anunciantes.
Suspira suavemente. Han sido tantas cosas las que le han sucedido…
El día anterior el portero le entregó una encomienda proveniente de Estados Unidos. Resultó ser un sustancioso contrato, una importante Agencia del país americano la llama para que forme parte de su Staff. El sueldo es tentador, las comisiones lo son más y tendrá alojamiento y chofer.
Despojándose de los anteojos, Haruka se pregunta qué hacer, subir un peldaño más y abandonar a la persona que cuenta con ella, o quedarse estacionada en Japón.
Piensa en todo lo que ha pasado en esos ocho meses sin hablar con sus padres y siete sin ver a Seiya. Su matrimonio fue solo un sueño de cristal que se rompió en mil pedazos.
Aún le duele su traición y la jugarreta que le hicieran.
Escucha un ruido a su espalda.
-Buenos días amor.
Ella voltea hacia la voz masculina que habla inglés.
-Buenos días –Responde cortés al pelirrojo en el mismo idioma, camina lentamente hacia el comedor, sentándose en una silla –El desayuno está servido, -Dice señalando la silla frente a ella -llevaré a Muñeco al veterinario antes de ir a la cita con el obstetra, te agradecería si lo pasas a recoger en cuanto tengas tiempo.
-Pediré la cena…
-Que sea solo para ti. Últimamente todo me da acidez.
-Es el embarazo. Intenta ingerir la mitad de las porciones que consumes, aliméntate cada tres horas. –Se acerca y observa su rostro perfectamente maquillado antes de tomarle el pulso. Se inclina y revisa sus tobillos - ¿Has sentido dolores de cabeza? –Ella niega en silencio – Bien, debemos mantenernos alertas con la presión arterial. Te falta menos de ocho semanas para que salgas de cuentas y no queremos que nada te afecte.
-Así es –Ya desea tener a su hijo en brazos. –Dos meses y tendré a mi bebé.
Su primera gravidez terminó en aborto espontáneo al descubrir la mentira de sus padres, el mismo día que Seiya, el hombre que amó y le juró amor eterno, la acusara de mentirle y prostituirse para que se casara con ella, luego la abandonó.
Pensándolo bien, si lo hizo.
Se deshonró al creer en una vil mentira entregándose a un desconocido para cumplir el deseo de su madre. Ese deseo que la hizo vulnerable al amor y la obligó bajar la guardia.
Cuando abandonó la clínica privada con su vientre vacío y sueños deshechos, dejó su casa y todo lo que sus padres le dieran, se cerró a las emociones y llamó a su abogado ordenándole redactar la carta de divorcio regresándole al veterinario todas las acciones y posesiones de la clínica veterinaria, los anillos y como venganza, le envió la Hummer y un generoso cheque en agradecimiento por los servicios prestados.
El día que firmó el divorcio se fue a beber y divertir para demostrarle a Seiya que no le importaba su desprecio ni su abandono.
Despertó en su habitación completamente vestida, pero consciente que debió hacer algo reprensible, su cuerpo se lo decía. Seis semanas más tarde descubrió que estaba embarazada. Un embarazo que la sorprendió y deprimió al principio para después darle la esperanza de un nuevo comienzo.
No quiere saber el sexo del bebé, esperando que sea una sorpresa cuando le muestren a su angelito. Tampoco tiene idea de quien es el padre ni le importa no saberlo.
Muñeco es el único de la familia que no la traicionó. Hasta Usui estaba confabulada en su contra. Michiru, Taiki… Seiya la acusó de inventar la enfermedad de su madre cuando en realidad su hermano fue el responsable junto con los Tenoh.
Piensa en Saory.
La chica dejó de tratar al castaño en el instante que descubriera su trampa. Sale con Ren desde entonces, evitando todo contacto con Michiru..
Fiore detalla la tensión de la embarazada.
-¿No te afectará negativamente tanto trabajo? –El hombre con quien se casó cuatro meses después de divorciarse le pregunta. –Furuhata debió obligarte a tomar reposo, tienes un antecedente de aborto y…
-No te preocupes, todo lo hago calmada y ya no me enojo con facilidad. –Revela a su compañero. –El trabajo de gritar y maldecir lo tiene mi asistente mientras descanso en el sofá.
-Si –Sonríe el galeno -¿Quién podría creer que esa chica calmada es una fiera?
-Ya era hora que Amy despertara. Y para tu tranquilidad, después del cóctel de mañana, trabajaré solo medio día -Apoyando las manos en la mesa, Haruka se levanta.
En una consulta a su ginecólogo entabló conversación con Fiore Swift, el gineco-obstetra irlandés que necesitaba la residencia en Japón. Hicieron rápidamente una excelente amistad y conversando descubrió la urgencia del joven galeno en obtener la visa de residente o sería deportado a su país.
Esos días Seiya estaba rondándola, afanoso por hablar con ella al descubrir por boca de Yaten su embarazo. Tal vez para recriminarle y recordarle que la considera una sucia ramera a pesar de saber que fue su primer amante.
Haruka hizo lo que una mujer desesperada y falta de juicio podría hacer, le ofreció matrimonio al pelirrojo con la única condición que no la tocara. Agradecido, el galeno aceptó de inmediato después de cerciorarse que el padre de su futuro hijo no le fuera a romper la cara. Rentaron juntos el Penthouse donde viven, propiedad de Darien. Haruka duerme en una de las alcobas cercanas a la cocina y Fiore en el piso superior.
El trato de ellos es divorciarse cuando Fiore encuentre a la mujer de su vida. Sin lamentos ni reclamos, sin repartición de bienes, solo firmarán el divorcio y cada uno tomará su rumbo.
La rubia continúa trabajando para Darien, está más enterrada en las campañas publicitarias, entrenando a Saory para que sea la asistente de Amy cuando ésta tome su lugar mientras hace el reposo post-natal. Nadie en la Agencia comenta sobre ella, le pagó una fuerte suma al que se aventuró a apostar que su matrimonio con Seiya duraría solo tres escasos meses. Sobre su segundo enlace, todos están herméticos después que ella despidiera a varias publicistas por bromear a su costa.
Darien es otro que está siendo encarrilado.
Al descubrir que su jefe estaba perdidamente enamorado de la mocosa Tsukino, Haruka aprovechó para obligarlo a hacerse responsable de su Agencia, advirtiéndole que Serena Tsukino nunca se fijará en un mediocre bueno para nada. Darien le tomó la palabra y ahora es director de varias cuñas televisivas, alejándose de centros nocturnos y cócteles, le rentó su penthouse a Haruka y compró un apartamento más modesto. No se le ha visto con mujeres a pesar que las cuñas de Sport Center lo hicieron acreedor del Hombre más sexy de Asia.
Si bien Haruka está embarazada de siete meses, sigue atrayendo las miradas masculinas. Aprendió a vestirse combinada, es lo único que le agradece al tiempo que estuvo con Seiya.
Fiore termina de comer y lava los trastes, quedó de acuerdo con Haruka en hacer juntos los deberes del hogar, temen que si contratan a una empleada, ella pueda descubrir como viven y delatándolos con inmigración provoque que deporten al médico. Solo la señora de mantenimiento de la Agencia se presenta una vez a la semana a hacer la limpieza a fondo del Penthouse sin tener permitido el acceso a las habitaciones.
El pelirrojo seca sus manos y va a la alcoba ambientada con dibujos infantiles. Pilla al gato acostado en la cuna del bebé.
-Tendremos que enseñarle a este pequeño bribón que esta no es su cama –Le dice a Haruka mientras obliga al gato entrar a la jaula.
-Pensé dejársela. –Le dice ella –Compré otra cuna más equipada, la colocaremos en mi alcoba. Solo estoy esperando que nazca el bebé para escoger el color.
-Debiste dejar que yo la comprara…
-No tienes ningún deber hacia mí o mi bebé –Le recuerda ella. –Nuestro matrimonio es solo de papel.
Desalentado Fiore la observa.
-Sabes que te amo, y quiero que tengamos un matrimonio normal.
Ella niega con la cabeza.
-No me siento preparada para dormir con nadie, a menos que me emborrache y no creo que sea buena idea.
Fiore ríe. Ya sabe lo que le sucede a ella cuando prueba alcohol.
-Furuhata me asesinará si le pido que te prescriba una botella de jerez.
-¿Lo crees? -Pregunta sonriente.
Fiore se embelesa en ella. Ama verla feliz, y son contadas las ocasiones que ella deja a un lado la amargura.
-He estado pensando en cambiar de alcobas, la mía es más amplia y podrás…
Ella niega con la cabeza.
-Prefiero estar aquí abajo, temo rodar por las escaleras y poner en riesgo la vida de mi bebé. –Se ha vuelto paranoica con los cuidados, su pesadilla más frecuente es perder este otro hijo.
Fiore la contempla.
Haruka es una mujer orgullosa y reservada. Admira su espíritu, la adversidad la fortalece y eso lo cautiva, pero reconoce que es inalcanzable. Debió sufrir mucho en su primer matrimonio para que desconfíe de su propia sombra.
-¿Permitirás que le de mi apellido al bebé y le escoja nombre si es niña? –Su esposa se encoge de hombros. –Bien, comenzaré a pensar en ello, espero que te gusten los nombres europeos –Comenta feliz.
-Me da igual. Escoge también de varón, no tengo tiempo para pensar en eso –Ya tenía planes para el nombre de su primer hijo; Akane si era niña y Seiya de haber sido niño, la crueldad las personas que juraban amarla se lo arrebató –Se nos hace tarde.
-Vamos entonces –Toma la bufanda a juego con el traje prenatal de Haruka y se la coloca. –Debes cuidarte del frío, los termómetros aún están muy bajos. – Alcanza los anteojos de la mesa y se los entrega. Inclinándose toma las botas de piel y suela antirresbalante –Estoy ajustando mi horario para acompañarte a las clases de respiración.
-Te lo agradezco, algunos comienzan a preguntarse por qué no me acompañas a las consultas prenatales. -Sujetándose al hombro de él, levanta la pierna para que la calce.
-Tendremos que cuidar los detalles por más insignificantes que sean. - La ayuda a colocarse el abrigo antes de hacer lo mismo con el suyo. -Te ayudaré con la jaula, pesa mucho para ti.
-Lo se – Coge su bolso y las llaves –Mañana mandaré el auto al taller para su revisión, así que necesitaré el tuyo.
-Lo tendrás –Caballeroso aprieta el botón del elevador y cede el paso. –Debemos vender uno de los autos y comprar algo más práctico para trasladar al bebé –Le recomienda –Tu convertible y la mini van no son idóneos.
Haruka asiente.
El dolor de su corazón le impide hablar. Seiya debería ser el hombre que le habla y no el extraño cónyuge a quien aprecia más como un monje…
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Residencia Aoyama
-Buenos días mis niños –Mei entra a la cocina donde los Kou desayunan.
-Buenos días mamá –Responden al unísono.
De los cuatro, Ámbar es la única que sonríe.
Yaten está insoportable luego que una misteriosa chica lo mandara al diablo al descubrirlo con otra mujer y por culpa de Tokuji Kou; Taiki agrio desde que su acción irresponsable arruinara el matrimonio de su hermano, casi pierde su licencia de médico y truncara la amistad de la mujer de la que se enamorara; Seiya…
A Mei se le anegan los ojos cada vez que recuerda a sus hijos odiándose, Seiya no confía en su hermano mayor y evita en lo posible hablarle.
Tarde fue cuando descubrió que la colega de Taiki le mintió al decirle que Haruka lo compró a base de engaños. La mujer, prima de su ex esposa, pensó congraciarse con él si acababa con su matrimonio, Taiki reveló la verdad y los responsables de la patraña arriesgando su carrera. Mei odia a muerte a Michiru Kaioh por entrometerse en sus vidas.
-Seiya ¿Vendrás a almorzar? -le pregunta a su hijo.
Él revive cada día su acción. Su orgullo, imprudencia, impaciencia y el hacer las cosas sin pensar destruyeron su vida y la de la mujer que juró amar siempre y protegerla de todo dolor.
-Mi amor, tengo noticias –Haruka se acercó a abrazarlo, él la evadió. -¿Qué te sucede?
-¿Cómo pudiste hacerme esto? –Le preguntó fiero.
-¿Hacer qué? –Preguntó desconcertada. –Si es por el bebé me acabo de enterar…
-¡Tu madre nunca estuvo enferma!
-Ya lo se, fue una confusión…
-¡Todo fue una invención planeada por ti para conmoverme y…! ¡Maldita sea! –Se alejó para evitar zarandearla.
Haruka movía la cabeza sin comprender su acusación.
-¡No se de qué hablas! –Intentó tocarlo, pero él la miró con desprecio.
-¿Sabes cómo se les llama a las mujeres que actúan como lo hiciste tú?
-Seiya –lo miraba abrumada –Te juro que no se de qué hablas…
-¡Te prostituiste! –Le escupió él -¡Inventaste toda esa farsa para tenerme como trofeo! ¡No eres más dama que las rameras de la calle! -Impactada por sus palabras, Haruka solo atinaba a mover su cabeza, incapaz de defenderse ante la absurda acusación. –Lo se todo. Tu madre nunca supo lo que hacías a su costa –Haruka palideció pero él solo veía en su rostro la culpa - ¡Y tenías que jugar con su salud para ganarte mi lástima! Por que eso es lo que siento, lástima de alguien que juega con la vida de los demás como lo haces tú. ¿Por qué diablos me escogiste a mí? ¿Para mostrarme delante de tus amigos y decir que soy el mayor de los tontos?
-¡No es cierto!
- No lo negaré, eres buena en la cama, pero eso no es suficiente - Haruka hizo una mueca de dolor. Él quería hacerla sufrir como él lo estaba -¿Cómo pudiste acostarte con alguien a quien solo ves como tu mascota? Te creí… ¡Creí todas esas estupideces que decías! ¡Nunca has amado a nadie!
-¡Seiya, Te amo! –Se arrodilló para suplicarle -¡Nunca te he mentido! ¡Por favor, créeme!
Él la miró con repugnancia.
-Y no te conformaste con tenerme sino que me convenciste para que te cediera parte de mi clínica. ¡Maldita seas Haruka Tenoh! No sabes cuánto lamento haberte conocido –Le dijo dolido antes de dar la vuelta y marcharse sin prestar atención a los gritos de súplica de ella.
Seiya mueve la cabeza.
¿Dónde se escondió el amor? Allí solo tenía orgullo y rencor, un odio infundado hacia la mujer que prometió no hacer sufrir. Permitió que su oscuro temperamento lo dominara.
Ese día regresó a la casa materna, le confesó a Mei la razón de su matrimonio y la traición de Haruka, fue cuando Taiki dijo la verdad. Haruka no estaba enterada del engaño al que la sometieron sus padres, Michiru y el castaño. Golpeándolo con toda la furia y frustración que sentía, Seiya derribó a su hermano ante los gritos consternados de Mei y Ámbar.
De inmediato regresó a la Villa. Sato lo recibió golpes y acusó de provocar el aborto a Haruka.
Otra culpa más.
Su reacción acabó con la vida del niño que ambos soñaban.
El impacto de la noticia provocó a Haruka un sangrado profuso y el desprendimiento del embrión. Ignorando los gritos furiosos del sirviente, Seiya limpió la sangre de su nariz, entró al palacete y halló el informe de la ecografía, una fotografía mostraba la diminuta criatura que ya no existía.
Cerca estaba una doncella que lloraba mientras limpiaba la sangre de la alfombra, lo miró brevemente con el odio reflejado en su mirada. Al dejarse dominar por la ira, en un santiamén Seiya borró su felicidad y la de Haruka.
Condujo trastornado a la clínica para verla. Ella no aceptó su visita ni la de sus padres. Ordenó a la seguridad de la Clínica que les vetaran el acceso al piso en que se encontraba. Aceptó la presencia de Amy y Darien, eso desesperó más a Seiya.
-Lamento su pérdida -le dijo el publicista al acercarse él y los Tenoh.
-¿Cómo está ella? ¿Qué te ha dicho? –Le pregunto angustiado.
- Deprimida pero es lo normal. No te preocupes, pronto se le pasará esto y los verá.
Pero no fue así. Haruka jamás les permitió acercarse a ella.
Burlando a la seguridad, Seiya logró llegar a la habitación de Haruka, hallándola sedada bajo el cuidado de su asistente.
-¿Por qué diablos no siguió mis indicaciones? -El doctor Andrew Furuhata se acercó enojado -El embarazo de su esposa era riesgoso, una caída, emociones fuertes podían interrumpir la gestación.
-Yo... no lo sabía -Pálido miraba a su esposa ajena a su arrepentimiento.
-Hubiera estado enterado de haber acompañado a la señora a mi consulta.
Seiya le dio la razón.
-¿Cómo está ella?
-Anímicamente no puede estar peor. Por suerte para ustedes, ella podrá embarazarse nuevamente sin dificultad. Mi recomendación es evitar alterarla.
No se atrevió a entrar y perturbarla más. Se encerró en el baño de visitantes para llorar su estupidez. Después fue a enfrentar a la causante de toda la desgracia, Michiru Kaioh.
En varias oportunidades Seiya intentó comunicarse con Haruka, más le fue imposible hasta que se vieron frente a frente con sus abogados. Le dolió el corazón al verla pálida, con ojeras y delgada hasta los huesos.
Ella no emitió palabra alguna, no le dirigió una sola mirada e ignoró las súplicas de conciliación por parte de Seiya, siendo su abogado el que se dirigió en todo momento a él.
Seiya quiso negarse a firmar, el abogado de Haruka lo amenazó con despojarlo de la clínica y todo cuanto tuviera si no lo hacía, recomendándole a su colega que insistiera a su cliente aceptar la generosa donación que hacía la rubia.
El veterinario aceptó el divorcio y su pago diciéndose que se merecía esa humillación, guardó celosamente el cheque de sus hermanos y su padre que regresó para hacerles la vida más difícil, La Hummer la toca solo para darle mantenimiento.
Luego de firmar la disolución de su matrimonio Haruka se marchó, Seiya la buscó por todas partes, divisó la Hummer frente a un bar, preocupado por el efecto que produce el alcohol a Haruka entró a buscarla, la vio casi desmayada en el mostrador. Contó los vasos volteados frente a ella, calculó el consumo y pagó al barman.
-Te llevaré a tu casa ó sujetarla, siendo manoteado.
-Puedo valerme por mí misma y acostarme con quien me de la gana, para eso soy una golfa libre.
-Mi amor… -Intentó quitarle el próximo jerez.
-¡Tu amor mi trasero! –Le gritó furiosa antes de girarse y sonreírle al hombre a su lado –Hola cariño, acabo de divorciarme de este asno y quiero celebrarlo en grande.
-¿De veras? –Le preguntó lujurioso -¿Qué se te ocurre?
-Lo que quieras. Según mi ex marido soy buena en la cama ¿Quieres comprobarlo?
–No faltaba más -estiró la mano para tocarla.
De inmediato, Seiya lo derribó de un golpe.
-¡La tocas y te mato! -Furioso y contaminado por los celos, Seiya alzó a Haruka en vilo y como costal de papas la alejó del bar.
-¡Malnacido hijo de perra! ¡Suéltame de inmediato!
-¡No permitiré que cometas una locura!
Haruka lo golpeaba por la espalda.
- ¡Policía, me están secuestrando!
-¿Dónde vives?-Preguntó él haciendo caso omiso a su berrinche
-En las calles –Le respondió grosera – ¡Bájame que puedo caminar sola!
-Lo imagino –Ironizó él. –Harías un perfecto ocho.
La llevó hasta su van y la colocó en el asiento del copiloto ajustando bien su cinturón para que no escapara. Condujo hasta su casa, para su fortuna todos estaban en lo suyo y no supieron en qué momento se encerró en su alcoba con la rubia que cantaba.
-Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho. Infrahumano, espectro del infierno, maldita sabandija… -Detuvo su lírica para verlo –Oye, esa canción te describe a la perfección.
-Lo admito. –Le dijo al acostarla en la cama.
-Maldita sanguijuela, cucaracha, alimaña, desecho de la vida… -Forcejeaba para saltar de la cama. -¡Suéltame!
-Cierra la boca –La empujó para acostarla. –No estás sobria.
-¡Anda a mandar a tus perras, no recibo órdenes tuyas ni de nadie! ¡Siempre tuve razón, nunca debí casarme! ¡Era feliz hasta que te conocí!
Seiya le cubrió la boca recibiendo un mordisco como recompensa.
-Mamá nos descubrirá. –Le dijo quitando la mano en el acto –Muerdes duro.
-¡Uy, tu mamá sabrá que eres la peor escoria que ha nacido! –Se mofó rodando en la cama para escapar por el otro borde, Seiya la atrajo por el pie -¿Dónde estamos? –Le preguntó al intentar enfocar la vista sin éxito. Buscó entre su ropa los anteojos no hallándolos. -¡Me han robado!
-Estamos en mi casa y no te robaron, tu bolso y los anteojos están en la van. –Respondió mientras la despojaba de sus botas -¿Por qué se te ocurre usar botas cuando vas a transformarte en lo que seas ahora?
-Una vulgar prostituta –Le recordó ella. -Nuestras piernas se ven más provocativas y atraen a los clientes si usamos botas o zapatos muy altos. Es que levantan nuestro trasero y sabes como les gusta a ustedes los morbosos sexosos una firme culata.
Cerrando sus ojos, Seiya maldijo el día que la acusó de prostituirse.
- Me arrepiento haberte llamado como lo hice, se que es inexcusable y no tengo defensa…
-¡Cierra tu maldita boca y llévame a mi hotel! quiero celebrar que soy ¡libre otra vez! –Gritó eufórica -¡Soy feliz de haberme librado de mis padres y de ti! Desde hoy tendré un hombre diferente en mi cama para librarme de tu apestoso recuerdo.
Seiya descubrió que sus palabras no eran sinceras.
-No saldrás de aquí a buscar otro hombre. –Era lo que más temía. Que su alter ego cometiera locuras esa noche de las que se arrepentiría toda su vida.
-Entonces tengamos sexo, –Le dijo despojándose de su blusa - me siento como gata en celo y eres bueno simulando amar, engáñame nuevamente con tus palabras falsas dichas con el tono seductor que me excita. -arrodillándose y atrayéndolo - Miénteme hasta la locura, -Le susurró con el aliento alcoholizado. - hazme temblar como en los viejos tiempos.
Sin poder contenerse, Seiya puso sus manos en las mejillas de ella atrayéndola, la besó como la primera deseando abrir los ojos y que estuvieran en la villa. Ansioso la acarició arrancando de su garganta gemidos de placer.
-Regresa conmigo mi amor. –Suplicó mientras ella lo despojaba de su camisa - Te retribuiré todo el daño que te hice.
-Mentiroso –Gimió –Tal vez necesitas alguien a quien insultar. Alguien que crea en tus mentiras de amor… Yo nunca te mentí Seiya. Nunca. Y a cambio tú…
-Cásate conmigo nuevamente. –Rogaba insistente.
-Ni en un millón de años –Susurró abriéndose a él. –Dijiste que me amabas, que seríamos felices y solo me diste sufrimiento. Creíste las mentiras de un tercero antes que a mí. Me acusaste… yo no tenía idea que mi madre… ella es otra que no quiero ver.
-Haruka, por favor. Intentémoslo… -Suplicaba mientras sus manos reconocían el cuerpo femenino, la rubia había perdido peso, las costillas y su columna vertebral se apreciaban a simple vista -¡Oh mi amor, perdóname por lo que te hice, por lo que dije! Si pudiera borrar esa tarde…
-Te amaba, no tienes idea cuánto te amaba…
-Seguimos amándonos como el primer día –Haruka lo silencio con un profundo beso. A Seiya no le importó su aliento, quería amarla y detener el tiempo, que Haruka no se fuera de su lado. –Mi amor…
-Shh. –Le dijo enloqueciéndolo con sus caricias.
Se unieron desesperados, olvidando momentáneamente todo el dolor del último mes…
Mal hizo en dormirse confiando que ella también y que la hallaría a su lado al despertar.
Haruka se marchó después que escribiera torpemente con la crema de afeitar en el espejo del tocador "Gracias por los servicios proporcionados", un billete de alta denominación colocado en el lavabo. Salió de la alcoba a buscarla, sin éxito.
–Yo la vi en la madrugada, me levanté a beber agua cuando Haruka salió de tu habitación, caminaba insegura, no entendí lo que dijo, pero ella reía como tonta.
-¿Por qué no la detuviste? –Preguntó él preocupado.
-¿Has visto su estatura? –Fue lo que su hermana respondió.-Pero no te preocupes, saqué su bolso antes que te quebrara el cristal de la van y le llamé un taxi. Haruka se porta extraña cuando se emborracha.
-Ni que lo digas –Respondió él aliviado al saber que no se fue deambulando por la ciudad.-¿Te dijo dónde vive?
-En el hotel Esperanza.
Seiya fue en su búsqueda. La recepcionista y el Gerente le hicieron saber las instrucciones explícitas de su huésped en caso que alguien con su descripción o sus padres la solicitaran.
Desde ese día no han vuelto a hablar, por un tiempo tuvo una ligera esperanza de que volviera a su lado al descubrir que estaba nuevamente embarazada producto de su última unión. Sin embargo, ella evitó todo contacto con él casándose con un extranjero, enloqueciéndolo de celos.
Vuelve a la realidad al ser golpeado por Yaten.
-Mamá te pregunta si vendrás a almorzar.
Seiya niega con la cabeza.
-No, el doctor Furuhata me dijo que Haruka irá a su cita prenatal. –Responde calmado. –Quiero estar presente para saber como está su salud y la de mi hijo. No me conformo con la escueta respuesta mensual, necesito verla con mis propios ojos.
Todos lo ven como si hubiera enloquecido.
-¿Vas a verla? –Taiki le pregunta asombrado.
-Ya se casó con otro, te olvidó. –Yaten le recrimina. –Tal vez el niño sea de él.
Furioso Seiya lo toma por la pechera.
-¡Vuelves a decir eso y serás un modelo de cardenales!
-No le hagas caso hermano, se que el niño es mi sobrino –Ámbar toca el brazo de Seiya.
-Hijo… -Mei se siente incompetente. –Ella te ha dejado claro que no perdona lo que hiciste. Te harás más daño si la ves.
-¿No lo merezco acaso? –Pregunta amargado.
-Lo merece el desconsiderado mal hermano de Taiki, no tú –Responde el peliplateado.
Taiki solo aprieta los dientes, Yaten tienen razón.
Ámbar mira silenciosa a su hermano favorito. No soporta ver la sombra en la que se transformó Seiya. Su alegría y optimismo lo abandonaron hace tiempo. Ahora es un esclavo de su trabajo.
-Si deseas que te acompañe, tal vez pueda convencerla para que te de audiencia. –Le toca el brazo.
-Gracias hermanita, pero esto es algo que debo hacer solo. –Levantándose de la mesa, besa su frente y se marcha.
Sus hermanos no saben qué acción tomar.
-Creo que iré a decirle a la diabla que… Yaten comienza siendo silenciado por un zape de Taiki
-¡No sabes qué hacer con tu vida y quieres arreglar la de otros!
Enojado el peliplateado se levanta.
-Mina volverá en cuanto descubra que papá no me dirige la vida. -No lo confiesa, pero ama desesperadamente a esa mujer.
-Si tú lo dice. Pero no creo que desee estar con un infame infiel. Es demasiado inteligente para aceptar tus humillaciones.
Las palabras de Ámbar lo enfurecen. Si, ese fue su traspié, pensar que podía seguir siendo el mismo sin sufrir las consecuencias.
-Iré a una sesión de fotos y de allí al hospital. Tengo guardia esta noche, no me esperen ni me llamen. –Espeta antes de abandonar el comedor.
Taiki aún siente el peso de la culpa. Seiya no es el asomo del hermano espontáneo y animado que solía ser. Actualmente pasa más tiempo en la clínica veterinaria, tiene dos empleados que cubren sus guardias cuando se marcha al pueblo donde se casó hace casi un año.
-Me voy al hospital -Taiki le dice a su madre –Espero convencer a la junta directiva que pueden confiar en mí, necesito que me restituyan la plaza de neurología.
-Eso espero hijo mío. –Mei lo acompaña a la puerta.
Silenciosa, Ámbar se halla sola.
Ella ha hecho sus investigaciones descubriendo dónde trabaja el marido de su cuñada. Con la inocencia de la juventud irá esa tarde a exigirle que se quite del medio para que su hermano sea nuevamente feliz…
.-
Villa Tenoh
Usui sube a la alcoba principal con una fuente de desayuno.
Se cruza en el pasillo con Hatoko.
-¿Cómo amaneció la señora hoy? –Pregunta la cocinera.
-Mal. -Lamenta –Si no sale de su depresión, enfermará gravemente.
-Siento que todo esto sucediera. La señorita Haruka debería enterarse el estado crítico de su madre.
-Furuhata me avisó que la niña irá a su consulta hoy, procuraré hablar con ella y hacerla entrar en razón.
Usui asiente.
-Creo que lo que mantiene viva a la señora Akane es el niño que espera su hija.
-Es lo que nos mantiene cuerdos a todos. –Afirma él –Mi nieto puede ser la ventana que se abra para que nuestra hija nos perdone.
-Lo deseo de corazón –Responde sincera.
- Ella y Seiya son víctimas de nuestras patrañas. Nuestra mentira los unió y la misma falsedad los separó y nos despojó de nuestro primer nieto. Nunca debí aceptar participar en los descabellados enredos de Akane.
-Si le sirve de consuelo, fue la señorita Michiru la que provocó todo este caos en la familia. Ustedes pudieron manejar la situación de otra manera si ella no le hubiera dicho tantas falacias al señor Kou.
El hombre cierra los ojos. El interés de su sobrina hacia el esposo de su prima la hizo cometer esa insensatez. Pensó que no se amaban y estaban juntos por obligación a Akane, lo que aprovechó para dejar en entredicho a Haruka acusándola de todo.
Al ser descubierto su ardid, solo consiguió el desprecio de Seiya, su familia y sentir culpa por la pérdida que sufriera su prima. No se le ha permitido el paso a la Villa y sus parientes más cercanos la relegaron de sus vidas.
-Los seres humanos a veces podemos ser más irracionales que un animal.
Usui asiente, observa la fuente de frutas.
–Iré a dejarle el desayuno a la señora.
-Yo partiré a hacer una visita antes de encontrarme con mi hija. Iré a conocer a Fiore Swift y sabré si mi niña es feliz.
En la alcoba Akane observa su reflejo en el espejo.
Rememora la tarde en que la camioneta de Seiya se marchó veloz y escuchó los gritos consternados de Haruka.
Corrió a ver qué sucedía hallándola arrodillada en la puerta del palacete.
-Hijita… -Intentó ayudarla a enderezarse, su hija la manoteó.
-¿Es cierto?-Gritaba iracunda -¿Nunca estuviste enferma? ¿Todo esto fue un ardid tuyo y de papá?
Pasmada por saberse descubierta, Akane tartamudeaba.
-Lo hice para…
Su hija se levantó, ingresando al edificio tiraba todo lo que hallaba a su paso.
-¡Mi propia familia me traicionó!
-Hijita…
-¡Tu hijita está muerta para ti! ¡Por tu culpa Seiya me abandonó! ¡Me acusó de las peores cosas…! -Sollozaba enfurecida -¡Seiya…! –Llevaba sus manos a la cabeza, estaba enajenada.
-Él volverá…
-¡No regresará porque por ti nos casamos! –Gritó furiosa -¡Lo conocí el día de la cena y le pedí que se casara conmigo para hacerte feliz! ¿Por qué me hiciste esto, por qué? -Se abrazaba –Yo lo amo y él me abandonó porque… ¡no eres más que una gran calamidad en mi vida! –Gritó arrojando los premios que cuidaba celosamente –Seiya me abandonó por tu culpa. –Lloraba atormentada –Me desprecia…
Akane no supo cómo sucedió, de repente su hija llevó sus manos al vientre. La sangre descendía por sus piernas hasta manchar la alfombra color crema. Haruka se arrodillo dolorida y sin aliento, apoyando su frente en la alfombra mientras Akane gritaba desesperada que la ayudaran.
Sato tomó a la rubia en brazos y la llevó a la clínica más cercana donde le diagnosticaron aborto espontáneo a causa del estrés.
Se le anegan los ojos llorando como hace cada día de esos ocho meses transcurridos.
Haruka perdió a su bebé por su incompetencia…
