Haruka aún está temblorosa por su encuentro con Seiya.

No se ha atrevido a encender su auto por temor de que sus reflejos le fallen y ponga en riesgo a su bebé. Sentada en el asiento del piloto, mantiene sus ojos cerrados y respira pausadamente en un intento de tomar el control de sus emociones, las bajas temperaturas le colorean la nariz.

Sus hormonas alteradas juegan en su contra.

De pronto, sin poder evitarlo rompe a llorar, su cuerpo se convulsiona con la fuerza de su desesperación.

Si pudiera volver el tiempo atrás, no habría traicionado sus convicciones, hubiera evitado conocer a Seiya y así mantener su corazón a salvo.

No se da cuenta que alguien llega en su auxilio hasta que abren la puerta del auto y la abrazan.

-Mi amor. Intenta controlarte, hazlo por nuestro hijo.

En la bruma de sus desbocadas emociones, Haruka escucha la voz de Seiya.

-No…

Sabe que debe dejarle claro que ese no es su hijo, alejarlo y marcharse de inmediato, pero su corazón no conoce de razones. Se siente segura en sus brazos. Llora mojando la gabardina negra de él.

Seiya acaricia su blonda cabellera, susurrándole palabras suaves en un intento porque se controle. Teme que eso altere su presión arterial y ponga en riesgo su embarazo.

Saca las llaves del encendido y suelta el cinturón de seguridad. Le entrega un pañuelo blanco.

-Toma tu bolso, no estás en condiciones para conducir.

La protesta que tiene preparada no llega a la boca de Haruka.

Seiya es su kriptonita, es la sustancia que la hace perder toda su voluntad, la fuerza interna que la caracteriza y su sentido común.

Sollozando lo obedece, toma los anteojos y el bolso del asiento del copiloto, se deja asistir por Seiya para salir torpemente del vehículo.

Una enfermera, amiga de la asistente de Andrew observa todo.

-Así que al pobre doctor Swift le están montando los cuernos. Quien viera a su honorable esposa. –Se queda viendo un poco más deseosa que correr y contar lo que ocurre.

Sujetándola por el codo, el veterinario la guía hasta la camioneta ayudándola a abordar antes de asegurar el vehículo de Haruka y regresarle las llaves.

Haruka cierra los ojos y aspira el aroma de la colonia masculina, esa fragancia que lleva grabada aún en su cuerpo y que le impide aceptar a Fiore.

-Llévame hasta la Agencia por favor –Le pide sin abrir los ojos, temerosa de verlo y suplicarle que no la odie más.

El hombre la mira un instante antes de unirse al tráfico de la ciudad. Conduce silencioso, mirándola de soslayo de vez en cuando. Anhela tanto acariciar el lugar donde crece su hijo, sentir esas pataditas que hablan las revistas de maternidad.

Toma dirección contraria a la Agencia de Publicidad, quiere arreglar lo que destruyó por su torpeza. Akane y Haruka no pueden seguir separadas, por la salud de su suegra, debe restaurar el amor de madre e hija.

Cada vez que recuerda las mentiras de Michiru le provoca golpearla. Evoca la vez que la halló en el hospital.

Reunida con sus colegas en la cafetería, Michiru reía hasta que al verlo, palideció. Se levantó para marcharse siendo bloqueada por él.

-"¿Por qué dijiste que Haruka me engañó? ¿Qué ganabas al destruir mi matrimonio?".

Michiru veía a todas partes, estaban presentes las enfermeras más cotillas del hospital.

-"No de qué hablas".Intentó avanzar, sin embargo, Seiya la tomó por el codo, lo que generó la alarma entre los médicos.

-"Señor, suelte a la dama".Dijo un hombre de mediana estatura.

Seiya rió con ironía.

-"¿En serio eres una dama? ¿Tus colegas saben realmente quién eres?" -Ella evadía su mirada – "¡Mi esposa perdió a nuestro hijo por tu culpa!".

Furiosa, Michiru se soltó de un tirón.

-"¡No fui quien se portó violenta con ella sino tú!"

Seiya no podía creer lo que escuchaba, la prima de su esposa se desentendía de todo.

-"Pero si cavaste el foso para que yo la arrojara". Temblando de impotencia, hablaba calmado para no darle a ella la oportunidad de hacerse la víctima. - "Taiki me contó como fue realmente que sucedió esa maldita farsa de la enfermedad. Y jamás te habló de mí, fue otra de tus mentiras."

La galeno se encogió de hombros.

-"Haruka consigue todo lo que se propone sin levantar un dedo. Te quería…"

Perdiendo la paciencia, Seiya emitió un bufido de frustración.

-"¿Vas a seguir con tus engaños? ¡Ella no me había visto hasta la tarde en que fue a la Agencia matrimonial y se confundió con la clínica! ¡Por Dios! ¿Cómo alguien como puede ser familia de ella?".

El recinto estaba en absoluto silencio, a excepción de las voces de los contrincantes. Todos miraban y escuchaban interesados la contienda.

-"Piensa que te hice un favor, te libraste de un matrimonio indeseado y de un hijo…" – Saltó asustada cuando vio el puño del hombre dirigirse a su rostro.

A último segundo, Seiya desvió el golpe hacia la mesa junto a él.

-"Debendesalojarlacafetería" –Un empleado asustadizo se acercó temeroso.

-"¡Una sola mujer me interesa y solo con ella me acostaré!" – Viendo a la prima de su esposa con asco, Seiya hablaba gélido – "Y jamás serás Michiru Kaioh. Amo a Haruka, que te quede bien claro que ella es la mujer que amo . A ti y a Taiki los hago responsables de todo. Haré que paguen aún con sus trabajos por lo que nos hicieron a Haruka y a mí, eso te lo juro".

-"¡Yo no firmé ese falso informe médico, fue tu hermano"!

Los murmullos de asombro y desaprobación circularon por el recinto.

-"Pero estuviste presente en el complot que hicieron sus padres y mi hermano contra mi esposa, Taiki lo confesó todo".

Ella levantó el mentón retadora.

-"No tienes pruebas que avalen tu palabra".

Sonriendo a medias, el veterinario se giró para marcharse.

-"Tus tíos y mi hermano son suficiente prueba de tu participación" – Girándose nuevamente hacia ella – "Y no solo tienes eso en tu contra, Marian te envía sus saludos y advertencia de no aparecerte más por la clínica, y de mi parte está demás decirte que nunca te veré como a una mujer sino como al demonio que de manera indirecta mató a mi hijo".

Salió de la cafetería sin fijarse en las miradas acusadoras que los galenos lanzaban a Michiru...

Poco después se enteró de la suspensión de licencia médica que le aplicaron a su hermano. A diferencia de Michiru, Taiki personalmente se presentó en el colegio de médicos, responsabilizándose por todo y excluyendo al padre de Haruka de cualquier participación.

Suspirando, mira a Haruka acariciar su panza. Ha dejado de llorar pero se mantiene distanciada.

Seiya dobla a la izquierda y estaciona frente a su casa. Mei sale a ver qué sucede. Ha estado preocupada desde que Seiya anunciara que se encontraría con Haruka.

Sorprendida, observa a su hijo abandonar la van y rodearla para ayudar a Haruka a salir de ella.

-¿Qué hacemos aquí? –Limpiado su nariz con el pañuelo, Haruka se niega a dar un paso –Te pedí que me llevaras a la agencia.

-Lo haré después de que hablemos. –Viendo a su madre, le suplica con la mirada que lo ayude a llevar a la rubia dentro de la casa, la brisa fría de febrero no es buena para su salud.

Mei se acerca rápidamente.

-Bienvenida nuevamente a casa hija. –Sin permitirle contradecirla la guía hasta la sala. –Prepara un poco de te de menta Seiya, -Se sienta junto a la chica mirando el cambio operado en su anatomía –Será niña. –Dice visiblemente emocionada.

Haruka y Seiya la miran confundidos.

-¿Qué? –Preguntan al unísono.

-Digo que mi nieta será niña, es fácil de saber después de haber traído al mundo a cuatro hijos, la panza de las niñas es uniforme y circular, en cambio la de los varones crece hacia delante, como un huevo. –Mira a Haruka que observa su panza -¿No lo sabías?

-Quería que fuera una sorpresa. –Susurra sin dejar de mirar donde se gesta su bebé.

-¡Oh, lo siento! –Dice apenada.

Seiya deja la tetera encendida y se acerca a la rubia.

-Haruka…

-No es tuyo, -Dice temblorosa –Nunca más estuvimos…

Seiya se patea mentalmente por ser tan torpe. Debió recordar que Haruka es ajena a su voluntad cada vez que se embriaga. Ve a su madre.

Comprendiendo, Mei se retira silenciosa a la cocina.

Sentándose a su lado, Seiya toma su mano fría.

-Haruka, el día que firmamos el divorcio…

Retirando la mano, ella lo interrumpe.

-No necesitas recordarme que demostré ser la promiscua que...

-No es cierto. Pasamos la noche aquí, en mi habitación. –Haruka levanta la mirada sorprendida.

-No es cierto, me fui a beber…

-Y te rescaté del bar donde estabas. Te traje aquí y… -Es abofeteado con fuerza.

Haruka se levanta y pasa sus manos por el cabello. Camina de un lado a otro, está visiblemente alterada.

-¿Sabes lo que he sufrido todos estos meses preguntándome qué tipo de desgraciado era el padre de mi bebé? –Pregunta furiosa.

Seiya se levanta.

-Haruka…

-Cada tres meses le exijo a mi doctor que me haga una prueba de VIH para descartar que esté contagiada por un maldito sidoso. –Continúa furiosa -Tengo pesadillas pensando que mi bebé nazca con alguna enfermedad o discapacidad ¡y resulta que el abusador fuiste tú!

-¡Intenté hablar contigo desde el principio y me cerraste todas las posibilidades!

Haruka lo mira, la marca de su mano en la mejilla masculina no reduce el deseo de matarlo.

-¡Miserables excusas! –Gruñe histérica – ¡Espero que un satélite te caiga en tu enorme cabeza!

Sale de la casa.

-¡Ve a por ella hijo que el suelo está resbaladizo! –Mei grita a Seiya que ya va tras la rubia.

Horrorizado ve como Haruka pierde el equilibrio…

-.

Consultorio Obstetra

Serena enojada, ve como el hombre entra a la consulta.

-Es la tradición. Cuando deberían estar atendiendo a sus pacientes, los doctores se reúnen a charlar –Le dice a su amiga.

Mina retuerce sus manos.

-No quiero ser madre. –Susurra compungida. –Voy a ab...

-Eso debiste pensarlo antes de… -Serena mira a su alrededor. Hala a su amiga y se dirigen al tocador. -Escúchame bien, porque lo diré una sola vez –Le advierte tocando su nariz de manera amenazadora –Si la simple idea de un aborto pasa por tu hueca cabecita, te patearé tan duro que llegarás a Norteamérica en un santiamén.

El rostro de Mina se contrae.

-No tenía planeado embarazarme, me estaba cuidando…

-¿No has escuchado que el único método anticonceptivo infalible es mantenerte lejos de los hombres? –Serena le pregunta irónica –Si juegas con fuego, de seguro te quemarás.

Moviendo las manos, Mina llora.

-Yaten me engañó amiga, salía con otra mujer estando conmigo.

-¡Te lo dije y preferiste ponerte en mi contra! –La acusa.

Por culpa de Yaten, Mina dejó de tratarla más que para consultarle asuntos relacionados con la empresa. Eso mantuvo a Serena en un estado histérico de mal humor con todo el que se le atravesaba, hasta que dos semanas atrás Mina apareció en la puerta de su apartamento hecha un mar de lágrimas.

Diez días después le confesó que tenía un atraso en su período.

Serena casi la golpea por ser tan torpe y permitir que el casanova obtuviera su premio. Pasado su enojo y las reconciliaciones, prometió ayudarla sin condiciones. Ahora, en el baño del consultorio, tiene algunas condiciones que exigirle.

Inclinándose para ver debajo de las puertas, observa a una mujer escondida.

Silenciosa, toma a Mina de la mano y salen hacia la cafetería de la calle del frente.

-No puedo hacerle esto a papá, morirá si se entera que tendré un hijo bastardo –Mina solloza sobre su taza de te.

-Queremos abrir una sucursal en Seúl, irás a hacerte cargo de ella –Ignorando el dolor de su amiga, Serena habla dura mientras mueve los dedos rápidamente en la pantalla táctil de su teléfono –Y si me llego a enterar que tuviste un accidente que te hiciera abortar, te prometo que pelearé por quedarme con Sport Center.

-Serena…

-Controlarás tu embarazo con mi nombre, yo estaré pendiente de la evolución de la única víctima que merece ser protegida de ti y tu gigoló.

-¿Harías eso por mí?

Serena muerde su labio inferior para no decirle lo que se merece. Observa a los transeúntes antes de concentrarse en su teléfono nuevamente.

-Viajaré periódicamente y evitaré en lo posible que tu padre te visite. Cuando des a luz, me entregarás al bebé y yo lo criaré.

Mina la observa como si de pronto a su amiga le hubiera salido otra cabeza con cuernos.

-¿Lo harás pasar como tuyo? ¿Sin importante lo que digan tus padres ni los esnob de sus amigos?

Serena siente dolor en su corazón.

Esperaba que Mina se opusiera a sus planes, que dijera que nadie le quitará a su hijo. Pero allí está ella pensando en el qué dirán.

-No habrá más habladuría que la de mi boda apresurada.

Una vez más, Mina se asombra.

-¿Boda? Si dijiste que jamás te casarías ni tendrías hijos. ¿Segura que no te golpeaste la cabeza?

En el asiento detrás de Serena, un hombre ha dejado de tomar su desayuno tardío y escucha interesado.

-Por impedir que te conviertas en una asesina de bebés, estoy dispuesta a lo que sea –Calmada Serena le dice guardando su teléfono –Acabo de poner un aviso clasificado en busco pareja. com , bajo el pseudónimo de soylatonta.

El hombre tose su café y cubre su boca con la servilleta para no reír.

-¿Y por qué con ese nombre? –Pregunta Mina.

-Será más fácil pescar a un incauto si me hago la dócil. Inmediatamente después de la boda lo enviaré a su casa con una buena bonificación y les muestro el certificado de matrimonio a mis padres, fin de la historia.

Mina mueve la cabeza.

-¿Cuándo concebiste esta idea loca?

-En primer lugar, lo planifiqué para ti, pero en vista que te gusta comerte la fruta prohibida y desechar la semilla, me arriesgaré. Todo sea por el pequeño engendro de una inconsciente y un prostituto. –Mantiene a raya su frustración. –Regresemos a la consulta, si tienes suerte, te llamarán en cualquier momento.

Pagan el te y parten al edificio del frente.

De inmediato, el hombre busca su andriod y se conecta con la página …

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Buenas noches.

Lo siento, pero no sé qué le sucede a esto, Solo puedo actualizar un capítulo por fic cada cierto tiempo. La razón es que cada vez que subo un documento todas las letras se unen en una palabra sin explicación alguna. ya he intentado de todo y nada. Perdónenme. Si quieren leer los fics hasta donde los tengo, escríbanme al face de Azumi Kou Kido de Black y con gusto les responderé.

Gracias por todo.