Arrepentimiento…

Seiya desea regresar el tiempo y cumplir su promesa de confiar en Haruka y no abandonarla jamás. Le duele el corazón cada vez que recuerda que cosecha lo que sembró.

Bebe su imagen, cada movimiento que ella hace lo atesora, Aprieta las manos para no tocarla.

Espera pacientemente a que Haruka beba su té

-¿No comerás galletas? –Le ofrece el plato. La rubia niega con la cabeza. -¿Cómo está nuestro bebé?

Haruka se mantiene en silencio. Pasada su impresión de verlo y conocer que es el padre de su futuro hijo, ha vuelto a ser hermética. No quiere dejar que sus emociones la dominen, y si le abre su corazón a Seiya, estará más frágil que un cristal.

Observa la alcoba, si pudiera recordar lo que hace cuando está ebria, sabría si Seiya le hizo el amor o solo la usó. Observa en la mesa de noche la fotografía que tuvieran en el palacete. Fue la noche que se casaron, ella se veía asustada y Seiya tan seguro… Él tiene razón, fue quien hizo todas las gestiones para casarse. El error de ella fue aceptar.

Si hubieran hecho todo según los planes alocados de Akane, habría tenido tiempo de descubrir la mentira y dar marcha atrás a todo.

-Quiero ver a mi madre –Dice de repente. Deja la taza sobre la bandeja evitando tocar a Seiya. –Pero esta vez no me dejaré engañar. Quiero que un doctor de mi confianza esté presente. ¿Dónde está mi bolso?

-En la camioneta –Se levanta rápidamente –Iré por él.

Abandona la recámara, dejando a Haruka sumida en sus pensamientos.

-¿Puedo pasar? –Ámbar pregunta desde el pasillo. Lucy entra y salta a la cama, olisquea a Haruka antes de maullar.

-Adelante –Responde la rubia, acariciando detrás de las orejas de la felina.

-Es bueno verte después de tanto tiempo –La joven dice sonriente –Si Seiya no hubiera ido al hotel para saber que estabas bien, me habría sentido muy mal por dejarte ir en el estado en que te encontrabas. Creo que te tomaste todo el bar, porque reías mucho y te burlabas de mi hermano.

Haruka mira a la chica, mientras procesa la información.

-¿Cuándo sucedió eso?

-El día que firmaron el divorcio, o la noche. No comprendo algunas cosas de los adultos, pero, ¿No se supone que te divorcias para no estar más con la persona odiada? –Pregunta inocente.

-Así debería ser, sin embargo la euforia de sentirte libre te hacer cometer tonterías.

La jovencita mira el abdomen henchido.

-¿Puedo tocar? –Nerviosa levanta la mano. Haruka la toma por la muñeca, dejándola reposar en su panza. En ese momento, el bebé se mueve, Ámbar jadea sorprendida, riéndose después. -¿No te duele?

-Solo cuando tritura mi hígado y le da un ataque de hipo, es verdaderamente incómodo. –Responde sonriente.

-¿Mi sobrina está bien?

-Si, he tenido un embarazo normal, mi bebé me ha permitido trabajar. ¿Cómo has estado?

Ámbar ladea la cabeza mientras usa la otra mano para medir la panza.

-Estoy trabajando como modelo de catálogos. Es que no crecí lo suficiente como Jana.

-No creas, a veces ser muy alta trae como consecuencia que los pantalones te queden cortos.

Ámbar asiente, se maravilla sentir cómo la niña patea su palma.

-Mamá dijo que será niña, ¿Puedo acompañarte a comprar su ropita? Jamás he comprado nada para un bebé. –Nota que la rubia duda –Por favor. –Le suplica.

Seiya se ha mantenido silencioso escuchando la conversación de las mujeres.

-Planeaba hacerlo con Fiore.

Seiya se enoja por su respuesta. Ingresa a alcoba y le ofrece el bolso a la rubia.

-Me parece que tu teléfono estaba sonando. –Quiere tener la oportunidad de estar unos minutos más a solas con ella, por alguna razón, su hermanita regresó temprano de la preparatoria y ahora se encuentra de chaperona.

Sin mirarlo, la rubia revisa el receptor.

-Amy y mi esposo –Comenta revisando. Regresa la llamada a su asistente. –Iré a ver a mamá y luego debo presentarme en el trabajo, tengo una campaña que planificar.

-Tu… ¿Ese hombre es bueno contigo? –Ámbar hace la pregunta que su hermano ha deseado conocer.

-Lo es –Es lo único que responde la rubia.

A Seiya se le rasga el corazón cada vez que piensa que Haruka duerme junto a otro hombre…

Hospital General.

Amy reaccionó después de que la inyectaran. Por orden del doctor, se encuentra acostada en una camilla hasta que la fiebre ceda. Escucha su teléfono.

-¿Hola? –Pregunta con voz nasal.

-"¿Estás llorando?"

-Buenos días jefa, estuve llamándote para informarte que estoy en el hospital. –Busca su pañuelo –La gripe me tiene postrada y ahora tengo fiebre.

-"¿Fuiste al hospital? ¿El lugar donde inyectan y hay matasanos?

Si tuviera fuerzas para reírse, Amy estaría carcajeándose. Desde que fue reclutada por Haruka, su jefa conoce la animadversión de la chica hacia los médicos y las inyecciones.

-Búrlate lo que quieras, pero no te asomes por la agencia, si quieres le dejo a Chiba toda la diversión del día.

-"No sabes cuanto me gustaría, pero hoy tendremos la visita de Blackmoon, y ese no quiere conversar con nadie más".

-Deberías permitir que lo ponga en su lugar. –Se incorpora sobre la camilla, estudiando las posibilidades de escapar.

-"La cuenta es demasiado abultada para dejarla pasar de largo. Y se cómo manejar al patán".

-Por lo que he visto, no pareces tener mucho éxito.

-"¿Qué harás después que escapes de los verdugos?"

Amy sonríe, su jefa la conoce demasiado bien.

-Le daré instrucciones a Kido y me iré a cumplir mi reposo. -Mirando para todos lados, Amy se levanta y camina cautelosa hacia la salida de la sala de emergencias.

-"Pero antes…"

-Lo se, haré que desinfecten todo el lugar.

-"No estrés a mi despacho y cómprate una caja de tapabocas. Mejor la pido y que la dejen en la agencia."

-Deja un poco la paranoia Tenoh –Feliz de verse libre, camina presurosa hacia su auto –Ha comenzado a nevar, estas nevadas de febrero me enojan. –Aprieta su parka contra ella.

-"Iré a ver a mi madre, después de eso estaré por la agencia".

Amy se detiene sorprendida.

-¿Irás a dónde?

-"Es una historia extraña, te la contaré en cuanto sepa qué sucede en realidad".

Se despiden. La chica saca las llaves, a salvo en su automóvil, enciende la calefacción y emprende la marcha. Un nuevo ataque de estornudos la ataca. Lo próximo que sabe es que un golpe seco sacude el vehículo.

Ha chocado…

Casa Aoyama.

Seiya se mantiene silencioso escuchando a la rubia.

Haruka se despide de Amy y ahora marca otro número.

-Hola Kino, tengo una llamada de Fiore –Guarda silencio escuchando interesada. –Lo se, estaba esperando en la consulta cuando me informaron de la emergencia. ¿Cuántas pacientes le quedan a mi esposo?

Seiya siente la furia encenderse. Haruka no debería mencionar a otro hombre en su presencia.

-(Tú la arrastraste a esto) –Le recuerda su conciencia.

Va a su cómoda y saca unas llaves, sin perder detalle en la embarazada. Busca en el fondo de una gaveta, varios sobres, el último está llenos de notas de la universidad, entre esos papeles, halla el cheque que Haruka ordenara a su abogado darle.

-Dile por favor que estaré en… -Le dicta la dirección, consciente de los movimientos de Seiya –Que me busque a la hora del almuerzo. –Se tensa cuando el veterinario se acerca y extiende las manos ofreciéndole algo. -¿Qué es eso? -Pregunta sin aceptar.

-Son las llaves de tu Hummer y el cheque.

Haruka desvía el rostro.

-Son tuyos, te lo ganaste…

-Me casé por ti, no esperaba recibir nada a cambio.

Haruka niega con la cabeza.

-Te casaste porque te lo pedí. Una vez que supiste que mi madre no moriría, esperaste una semana para montar toda esa parafernalia…

Arrodillándose frente a ella, Seiya deja a un lado las cosas y toma las manos femeninas.

-Te juro que me casé por ti, te amo Haruka. Es cierto que soy un idiota y no mido las consecuencias de mis actos cuando enfurezco, pero créeme que jamás quise hacerte daño ni dañar al producto de nuestro amor.

Ámbar sale silenciosa. Mei le dio la orden de no dejarlos solos, pero aún ella debería saber que Haruka y Seiya necesitan espacio para hablar.

La rubia trata en vano de soltarse.

-Me heriste en lo más profundo…

-Perdóname, prometo que no te volveré a lastimar.

-No soy Dios para estar perdonando –Suelta sus manos. –Nunca antes le había suplicado amor a un hombre, y tú te burlaste de ello. –Habla con dureza -¿Confianza? Jamás le tuviste, tan pronto Michiru te dijo una sarta de mentiras, corriste a mi encuentro. ¿Me preguntaste si era cierto? ¡No! Me juzgaste y condenaste en un santiamén. – Se incorpora cuando Seiya se retira un instante -El veredicto fue culpable de todos los cargos, la sentencia perder a mi bebé.

-Haruka…

La rubia mira la fotografía de la mesa de noche.

-Jamás quise ser madre, nunca deseé casarme y cuando bajé la guardia, aceptando todo a lo que me resistía y soñaba con un hijo nuestro, destrozaste mis sueños. Pateaste lo único verdadero entre nosotros, ¿Y te llenas la boca asegurando que me amas?

-Te prometo que no quise que perdieras a nuestro hijo, -Se acerca, pero la rubia lo evade -No sabía que estabas embarazada. Tu prima fue convincente en sus palabras, desde la mentira de la enfermedad de tu madre hasta tu propósito de apoderarte de la clínica.

-Ya, -Rasgándose de dolor interno, Haruka aparenta ser fría y controlada -Corregimos el error, cuentas saldadas y todos felices.

-¡No por favor, mi amor!

Ella sonríe desdeñosa.

-Acepte su pago señor Kou, - señala las llaves -así al menos no se sentirá tan "usado". Por el cheque, puedes romperlo, le di instrucciones a mi asistente que transfiriera a tu cuenta un monto mayor en vista que los intereses habían aumentado.

Seiya abre la boca sorprendido.

-No puede ser cierto. Debí darme cuenta... -La verdad, es que no ha tenido tiempo para nada; contrató al padre de Marian para que se encargara de la contabilidad y los pagos al banco.

¿Por qué no le informaron de algo tan importante como la transferencia de una enorme cantidad de dinero?

Haruka mira la hora de su reloj.

-Si quiero estar libre a la hora del almuerzo, debo irme de inmediato a la villa. -Se sienta y lucha por colocarse las botas.

-Haruka, escúchame por favor...

-Te escuché y no me gustó lo que dijiste. -Se congela cuando el hombre se arrodilla para ayudarla a calzarse.

-Soy el rey de los tontos y no merezco tu amor. Pero solo mírame a los ojos, dime si eres feliz con ese hombre y no te molestaré nunca más.

Haruka desvía la mirada, apretando las manos. Desea tanto acariciarlo...

-¿Me llevarás a la villa o tengo que pedir un taxi? -Se sobresalta al sentir una caricia en su cabello.

En el poco tiempo que estuvieron juntos Seiya pudo conocerla bien. Si evade la pregunta, es que Haruka no tiene respuestas.

Una chispa de esperanza renace en él.

-Te llevaré, solo con la condición que aceptes la Hummer. De lo contrario se la daré a Yaten para que pasee en ella.

Mirándolo, la rubia sabe que habla en serio, y primero chatarra a permitir que Yaten haga sus asquerosidades en la Hummer.

-Será un préstamo.

Haciendo un esfuerzo por no sonreír, el veterinario toma las llaves ofreciéndoselas. Mira el abdomen.

-¿Puedo...? -Haruka no se resiste, asiente silenciosa. Nervioso y ansioso, Seiya coloca su palma en la panza -Hola bebé, soy papá. -Habla suavemente, haciendo que a Haruka se le paralice la respiración -Daría cualquier cosa por estar contigo. -Seiya levanta la cabeza al sentir los dedos de Haruka entre su cabello,anegándosele los ojos por ver la expresión que tanto extrañaba -Mi amor... -Se levanta hasta la altura de ella – No pasa un día sin que desee que vuelvas a mí.

Haruka se encadena en los ojos azules antes de recibir el beso...