Hospital General. Estacionamiento.
-¿Qué diablos...? -Furioso, Taiki sale de su auto y ve los daños que el Nissan Infinity le ha hecho a su Mazda. Dando dos zancadas abre la puerta del conductor agresor. -¿Eres ciego...? -Enmudece al ver a la mujer intentando no ahogarse con la bolsa de aire. La auxilia -¿Estás bien? -La chica tiene los antojos ladeados.
Amy abre los ojos mirándolo.
-"Él es doctor. Odias a los doctores" -Se recuerda. -"Los doctores matan".
Taiki se preocupa al verla silenciosa y con la mirada perdida.
-Mire mi mano, ¿Cuántos dedos tengo? -El castaño le pregunta poniendo dos dedos frente a sus ojos.
-Diez en las manos y diez en los pies -Es la respuesta nasal de la chica al acomodar sus gafas que vuelven a rodar sobre el puente de la nariz. -Deme su nombre y número de teléfono, mi aseguradora se encargará de los daños.
Taiki la reconoce. Es la paciente que se desvaneció en sus brazos y que debería estar en observación durante tres horas como mínimo tiempo.
-¿No la dejé en observación mientras se le normaliza la temperatura? -Le pregunta ayudándola a salir del auto.
Amy tose. Acomoda sus anteojos y mira al cielo.
-¡Debes estar bromeando! -Taiki la mira interrogante -No es con usted, sino con el clima, ¿Por qué tienen que nevar este día?
-Porque estamos en invierno, no en verano -Bromea él, pero ella muy seria busca su teléfono.
La chica toma varias fotografías a los autos, las envía por correo y marca un número.
-Hola papá... -Cierra los ojos y retira el receptor de su oreja. -¡Santo cielo! ¿Estás conectado? -Se ruboriza -Lo se, es la tercera en este mes... -Retira nuevamente el teléfono, Taiki la mira sorprendido -Ya se que te prometí cuidar tu auto, pero es que vine al hospital... -Silencio -No papá, no me estoy muriendo. -Observa que los curiosos comienzan a agolparse -No necesito que tu chofer me venga a buscar... -Silencio -No me estoy comportando irracional...
El médico que habló con Taiki antes, se acerca cubierto por un anorak negro.
-¿Qué te sucedió? Observa el parachoques y la parte frontal del Mazda hundidos. Mira acongojado que la parte trasera del Nissan último modelo está destrozada. -Esa cosa debe costar dos años de nuestro sueldo y alguien lo dañó.
-La paciente fugitiva retrocedió y me chocó. Lo malo es que tengo el seguro vencido.
El otro silba.
-¿Qué harás?
-La señorita dijo que pagará, pero en este momento está en un monólogo con alguien. -Señala con su índice a Amy - Creo haber escuchado que es la tercera vez este mes que choca.
La chica restriega su cabello frustrada.
-Tengo que trabajar... No, no me están explotando -Pone los ojos en blanco mientras escucha silenciosa -Está bien, iré a casa... A la mía. -Silencio – Definitivamente no. Vine solo porque... ¡No esperarás que entre otra vez a ese lugar! -Suspira -Si papá -Estornuda varias veces -En el Hospital General. -Silencio -Está bien -Toma un pañuelo desechable y limpia el teléfono antes de ofrecérselo a Taiki -Mi padre quiere hablar con usted.
El castaño acepta el receptor preguntándose qué edad tendrá esa mujer para que aún se deje dominar por su progenitor.
-¿Hola?
- "Buenas tardes, soy Sebastian Mizuno, ¿Con quien tengo el placer de hablar?"
Taiki se sorprende al escuchar el nombre de uno de los dueños de la carrocería Nissan.
Ya entiende por qué la chica choca a cada rato, lo que le intriga es la razón de acudir a un hospital público en vez de una clínica privada. La ve entrar al auto para recoger su bolso y un enorme portafolio.
-Mi nombre es Taiki Kou y soy médico del Hospital General. -Dice cauteloso, no pierde de vista a Amy que cierra el auto y lo asegura.
Estudia la manera como ella masajea su cuello.
- "Ya envié a mi chofer por la niña, entréguele copia de su identificación y seguro social y yo me haré cargo de su automóvil".
-Como ordene.
-"Las grúas y el agente del seguro ya están en camino".
Taiki sonríe irónico, preguntándose qué es lo que no puede ordenar ese hombre. La misma soberbia y prepotencia que su padre.
Sebastian Mizuno habla con él un poco más antes de terminar la llamada.
Taiki regresa el teléfono a Amy.
-Espere aquí al chofer de papá -Busca en su bolso su licencia, entregándoselas junto con las llaves.. -Tome esto, muéstresela y él sabrá qué hacer -Da la vuelta atravesando el grupo de curiosos.
-¡Espere! -La sigue -¿Cómo puede dejarle sus efectos personales a un extraño?
Amy observa la hora. Debería estar en la Agencia, no hablando con ese ser que quien sabe cuántos pacientes ha asesinado.
-No se preocupe, ya lo encontraré. -Le duele a morir el cuello y el pecho -Adiós.
Va a abordar el vehículo cuando un nuevo ataque de tos la domina. Hace un gesto de dolor.
Taiki la toma del brazo, la obliga a caminar bajo el techo de la parada.
-No puede irse así. -Intenta hacerla entrar en razón. -Debe regresar...
Ella quiere negar con la cabeza pero no puede.
Decide llamar a Haruka...
Casa Aoyama.
Haruka responde al beso de Seiya. Aprieta la sábana de la cama para no abrazarlo, mientras él tiene su palma en la mejilla de ella.
La manera tan suave y delicada como él seduce su boca la desmaya. Antes la había besado con pasión, con hambre, con desenfreno. Ahora cada caricia de su lengua le asegura que la ama. El corazón dolido y resquebrajado de la rubia comienza a sanar.
Seiya se separa un instante, recostando su frente contra la de ella sin dejar de acariciar su mejilla.
-Haruka, te prometo que nunca deseé hacerte daño. Si pudiera regresar el tiempo haría todo de distinta manera. Perdóname por todo el daño que te causé, porque me lo hice a mí mismo. -Susurra conmovido, sin abrir los ojos. Aspira el perfume de la rubia -Me odio cada vez que recuerdo mi error. El arrepentimiento me acompaña a cada minuto, a cada segundo.
Haruka se aparta de él.
-Seiya...
-Déjame terminar por favor -Le suplica mirándola a los ojos. -Es cierto que acepté casarme contigo para ayudarte con lo de tu madre, pero esa misma noche, deseé unirme a ti porque me gustabas, mi altruismo pasó a un segundo plano. Los días que no te vi, te extrañé como si fueras parte de mí. No creía en el amor a primera vista, sin embargo eso fue lo que me sucedió contigo. Me enamoré de ti Haruka, me casé contigo porque ya te amaba. -Le confiesa -Se que todo fue apresurado y no tuvimos más de cuatro días de noviazgo, pero ya te amaba esa noche que unimos nuestras vidas ante Dios. Se que soy el rey de los tarados, que debería arrancarme la lengua para no decir sandeces como ese día nefasto... Solo te pido que me perdones y no me odies más, como también le suplico a nuestro pequeño que no tuvo la oportunidad de nacer. Eres y siempre fuiste una mujer honorable, yo soy el gusano que quiso rebajarte a su nivel.
Haruka respira agitada.
Va a responderle con el corazón, cuando su teléfono suena. Pestañea varias veces antes de responder.
-¿Ya escapaste?
- "No pude, cuando estaba apunto de alcanzar mi objetivo, me chocaron por detrás".
Haruka abre la boca impresionada.
-¿Volviste a chocar? ¡Cambia tus anteojos!
- "¡Iba para la Agencia!" -Dice exasperada - "Ahora le debo a papá más dinero, si sigo así tendré que regresar a su casa y hacer su voluntad".
Haruka asiente pensativa. Amy cambió su actitud y liberó su verdadera personalidad cuando se independizó de la casa paterna. Si regresa allí, volverá a ser la sombra y la rubia no podrá tomar los tres meses que quiere para atender a su bebé.
-Dime cuanto es y te transferiré el dinero.
- "¡No puedo hacer eso!"
-¿Prefieres regresar a casa de tu padre? -El silencio al otro lado de la línea le da la respuesta. -Lo imaginé. -Observa de reojo a Seiya que no se ha separado de ella –Paso a buscarte, te dejo en la Agencia y de allí iré a ver a mamá.
- "No es necesario..."
-¿Le dejarás todo el trabajo a Kido? Chiba se la comería en un solo grito. -Se levanta y toma su bolso y las llaves de la Hummer -Escóndete del esbirro que envíe tu padre y pasaré por ti en un santiamén. -Sin permitir que Amy le responda, y ante la frustración de Seiya, sale de la alcoba.
El veterinario lleva su mano a los labios.
Está confundido, si Haruka tuviera un ápice de amor por ese otro hombre, no habría respondido a sus besos.
La escucha hablar con Mei, se incorpora para seguirla, cuando es interceptado por Ámbar.
-¿Te perdonó? -Lo interroga ansiosa. Seiya pasa a su lado manteniendo la boca cerrada –Dime algo hermano. -Camina detrás de él. -Seiya... Cierra la boca cuando llegan junto a Mei y Haruka.
Haruka hace una respetuosa reverencia a la madre de Seiya.
-Lamento haber venido sin invitación y haber deshonrado su casa hace meses -Dice reverente –Es bienvenida a conocer a mi bebé una vez que nazca.
Mei asiente feliz.
-Ya deseo tener en mis brazos a mi nieta. Me ofrezco de antemano para ayudarte el primer mes de su nacimiento.
-Gracias. -Mira de reojo a Seiya.
El moreno no la pierde de vista.
Ámbar se acerca.
-Sigo deseando ir de compras contigo.
Haruka se endereza y la mira sonriente.
-Te llamaré el fin de semana si no hay una nevada y las calles son despejadas. Ahora debo partir a buscar a mi asistente antes de que el tiempo empeore. -Mira interrogante a Seiya -¿Dónde está la Hummer...?
Sport Center.
- "Usted aceptó nuestras condiciones. Una vez que estipula conocer a alguien no hay marcha atrás". La voz femenina suena hastiada luego de escuchar los argumentos de Serena.
-Ya le expliqué que no fue mi intención aceptar a este "gallardía03" -Impaciente habla en voz baja.
Mantiene vigilada a Mina. Su amiga se ha sentado a dibujar mientras ignora a los clientes que le preguntan sobre los precios.
- "Mi recomendación es que acepte la cena, si ambos concuerdan en continuar buscando a la pareja ideal, les daremos otra oportunidad".
Serena cierra los ojos y golpea su frente con la palma de su mano. ¿Por qué siempre tiene que hacer las cosas sin pensar en las consecuencias? -
- "¡Torpe, torpe, torpe" -Se recrimina.
-Disculpe señorita, ¿Quién atiende este negocio? -Una fuerte voz masculina se deja escuchar.
Serena pone los ojos en blanco al ver que Mina ni siquiera se interesa en el cliente.
Apaga el teléfono y se acerca al hombres de cabello platinado, alto como una montaña y ojos azules. Admira los anchos músculos y las estrechas caderas cubiertas por un jeans que ella reconoce como de su marca. Es bello, pero a ella no le acelera el corazón como lo hace el galán de tontas.
-¿Puedo ayudarlo en algo? -Lo interroga, mirando enojada a Mina.
-Me dijeron que aquí puedo encontrar a las señoritas dueñas de Sport Center.
Por fin Mina se digna a levantar la mirada, perdiendo el aliento ante tamaño ser. El platinado fija sus ojos en los de ella, suavizando su adusta expresión.
-Somos nosotras -Mina no se levanta ni hace una reverencia, ladea la cabeza mientras estudia la ropa del hombre. -Temporada pasada. Ya salieron los nuevos Jeans y camisetas a juego.
-Mi nombre es Serena Tsukino, ella es Mina Aino -Serena hace una reverencia.
-Soy Malachite Zinchi...
Serena se sorprende.
-¿El Míster Universo?
-Deberíamos llamar a la Tenoh, necesitamos renovar nuestra publicidad -Mina regresa a sus dibujos.
-Tenoh está cercana a tener a su bebé y no creo... -Serena calla al ver a su amiga enrojecer -¿Qué es lo que busca señor Zinchi? -Le pregunta a Malachite, quien no pierde de vista a Mina.
-Escuché decir que abrirán una sucursal en Corea, mi familia construyó un Centro Comercial en Seúl y estoy promocionando los locales -Abre un portafolio que las chicas no habían visto, extrayendo varias imágenes y publicidad impresa.
Por fin Mina se anima a dejar el lápiz a un lado y sujeta los papeles.
-¿Por qué nos ofrece esto sin conocernos? -Pregunta admirando el lujo y sofisticación del edificio.
-Son bien conocidas en el mundo de la alta costura, necesitamos empresarios emprendedores que no teman dar los pasos necesarios para triunfar. -No deja de admirar a Mina -Eso es lo que queremos.
-¿Es empresario además de modelo? -Serena pregunta asombrada.
Malachite ríe apenado.
-Lo de modelo fue algo fortuito, digamos que me reclutaron en el gimnasio, mi meta siempre ha sido continuar los negocios de la familia.
-Suenas como un gánster -La otra lo tutea. -Le diremos a papá y el señor Tsukino que se comuniquen con usted.
Serena va a protestar, cuando le llega un correo.
- "Esta noche a las siete en el restaurante Minato Mirai, llevaré una rosa blanca en la solapa y una roja en las manos."
La chica suda frío.
Por su parte Mina y Malachite continúan dialogando.
-Perdone mi atrevimiento, ¿sale con alguien? -Pregunta él mirando como ella arruga el entrecejo y muerde su labio cada vez que mira una fotografía y leer la descripción.
-Con Serena, todo el tiempo. No nos separamos desde niñas -Dice sin concentrarse en él.
El platinado ríe.
-¿Siempre es tan graciosa?
Serena pensativa lleva el teléfono a su quijada ignorando el intento de Malachite porque Mina le haga caso.
-Tiene que haber una manera... -Piensa en el bebé que espera su amiga -No la hay -Suspira -Si solo ese hombre fuera el galán de tontas. Pero ese jamás se casará ni criaría al hijo de otro hombre.
Triste toma la decisión.
-"Allí estaré sin falta" - responde el correo a su futuro marido...
