Seiya conduce cauteloso por la calle congelada, mirando de vez en cuando a Haruka quien se concentra en su portátil mientras habla con un agente de seguros. Extrañaba verla concentrada sentada a su lado.
Por su parte, Haruka ve disimuladamente de vez en cuando a Seiya. Siente curiosidad por conocer la razón de que se haya cortado el cabello. Aprieta la mano derecha, ella disfrutaba acariciar la negra melena mientras hacían el amor.
-¿Cómo dice? -Se centra nuevamente en la llamada telefónica.
-"Dije que su empleada debe hacerse un reconocimiento médico para demostrar que el accidente fue tal". Su interlocutor le informa. - " La señorita Mizuno ha tenido varios accidentes en corto tiempo. Con este podría perder la licencia".
Haruka muerde su labio inferior. Eso quiere decir que Amy tendrá que enfrentarse nuevamente con su peor pesadilla, un médico.
-La llevaré...
-"La aseguradora tiene un excelente médico, le haré la cita para hoy a las dos de la tarde". -Corta la comunicación sin esperar que Haruka le diga si está de acuerdo.
Seiya va a preguntarle qué sucede con su asistente, cuando suena nuevamente el teléfono de la rubia.
Sin descuidar la portátil colocada precariamente en sus piernas, Haruka responde.
-¿Hola?
-"Hola futura hermosa madre, ¿Lista para dejar a tu marido y marcharte a Londres conmigo?"
Nerviosa, Haruka moja sus labios mirando a Seiya con cara de culpabilidad. Le parece descabellado sentir que lo traiciona si entre ellos todo acabó hace tiempo.
-Buenos días señor Blackmoon...
Seiya se detiene en un semáforo en rojo y observa analítico su rubor. Entrecierra los ojos
-"Te he dicho que me llames Zafiro, o en mejor caso mi amor, ¿Enviaste al diablo a tu soso marido como te pedí?".
La mujer tiembla asustada. Pero, ¿por qué? Ni que le estuviera siendo infiel a Seiya, menos a Fiore que es un amigo.
-¿Sucede algo? -Seiya le pregunta al verla incómoda. Sujeta a tiempo la portátil antes de que resbale de sus piernas. Haruka se aleja instintivamente -¿Mi amor?
- "¿Estás acompañada?"
-La luz del semáforo cambió -Indica ella a Seiya. Con la expresión molesta que ella tanto ama, el veterinario continúa la marcha. Aclarando su garganta, Haruka vuelve su atención al hombre del otro lado de la línea. -Señor Blackmoon, en este momento no puedo atenderlo, si necesita algo relacionado a la campaña de publicidad, el señor Chiba estará gustoso de atenderlo.
- "Lo que quiero es que seas la señora Blackmoon, más que cualquier campaña de publicidad que nos eleve a la estratosfera."
Haruka ya comienza a cansarse del acosador. No es que le haya hecho alguna propuesta indecente, pero su insistencia para que deje a Fiore y se marche con él a Reino Unido la exaspera. Sin pensar toma la palabra.
-Señor Blackmoon, soy una mujer casada... -Aguanta la respiración y se sujeta fuertemente del reposa brazo cuando Seiya frena de pronto.
-¿Con quién diablos estás hablando? -Le quita el teléfono -¿Quien llama a mi...? -Un clic indica el fin de la comunicación. Girando la cabeza observa el rostro ruborizado y los ojos verdes brillantes por la ira.
-¿Quién te dio el derecho de meterte en mis asuntos? -Pregunta furiosa antes de estrellarle en la cabeza el bolso pesado.
Seiya recuerda tarde que a una embarazada no se le puede provocar.
-Lo siento... -Sujeta el bolso antes de que se estrelle nuevamente en su humanidad -¡Cielos! ¿Qué llevas en allí? -Lo toma abriéndolo. Lociones, cremas, el mousse de la laptop, un paraguas plegable, dos teléfonos además del que tiene en su regazo. -Pareces una vendedora de cosméticos.
Haruka lo observa de mala gana. Seiya cierra el bolso regresándoselo. Enciende nuevamente el auto, conduciendo con precaución.
-Son las cremas y lociones que uso contra las estrías y flacidez -Luego de un rato de silencio, Haruka habla suavemente -Mamá las preparó la vez que subí de peso, conservé su receta en caso de volver al sobrepeso.
Deteniéndose frente a una luz en rojo, Seiya la observa detenidamente.
-Tienes más carne que la última vez que estuvimos juntos y te aseguro que los kilos que has subido te hacen ver más hermosa. - Toca su mejilla con el dorso de la mano -Me encantan tus mejillas, están llenas y suaves.
Haruka gira para verlo. Abre los labios cuando él se acerca peligrosamente. Seiya lo toma como una invitación. La besa delicadamente, haciendo que ella le responda. Haruka aspira el olor de su colonia.
¡Dios! Cuanta falta le hace ese desgraciado. Desearía estar en sus brazos y quedarse dormida hasta que nazca su bebé.
El sonido de bocinas los regresa a la realidad. Seiya pone en marcha el auto, mientras Haruka lame sus labios.
Llegan a su destino. El veterinario aparca frente al estacionamiento donde guarda la Hummer. Desabrocha su cinturón de seguridad para ver a Haruka.
-Mi amor, quiero que cenemos esta noche.
Haruka niega con la cabeza.
-No es correcto.
-Al diablo lo correcto. Tenemos que hablar sobre el futuro de nuestro hijo.
-Acepto tu invitación para mañana, hoy estaré ocupada. -No recuerda la cena de premiación.
-¿Con quién? ¿Con ese que se cree tu marido o el imbécil que te pretende? -Los celos lo atenazan.
-No puedes pretender meterte en mi vida como si formaras parte de ella. Hace tiempo decidiste que yo no valía la pena -Observa por la ventanilla, evitando mirar sus hipnóticos ojos.
-Me equivoqué, y no sabes el infierno que padezco por ello.
-No impediré que veas a mi bebé.
-Es nuestro -Le recuerda él.
-Pero no esperes nada más. No abandonaré a Fiore quien ha sido un buen amigo.
-Haruka...
La rubia guarda su laptop en la pequeña maleta junto a sus pies, toma el bolso y observa a Seiya.
-Fiore me apoyó desde el principio sin juzgarme, sin importarle que yo estuviera esperando un hijo, sin señalarme por ser una mujer divorciada. -Cierra los ojos. Su mente perversa le ordena patear todo y regresar con Seiya. Su sentido común, le pide seguir con Fiore -No pienso abandonarlo por ti – Suelta el cinturón de seguridad, con sumo cuidado desciende del auto.
Seiya la observa entrar, le gusta la nueva manera de caminar de la madre de su futura hija, acompasada, delicada. Lentamente digiere la información de la rubia.
¿Cuál fue la palabra para describir al fulano?
-¿Amigo? -Se pregunta sorprendido...
Hospital General.
Yaten observa la conmoción en el estacionamiento, con el pésimo humor que tiene ese día, no está para curiosear, por lo que se dirige directamente a emergencias.
-Doctor Kou, la señorita Umino Gurio lo espera en el consultorio del doctor Gurio. -La enfermera asistente del tutor de Yaten.
Maldiciendo mentalmente, Yaten se dirige directamente al despacho del médico.
-Buenos días Doctor... -Guarda silencio, en el recinto se encuentra la pelirroja de ojos celestes, su padre no figura por ningún lado.
-Buenos días amor, papá fue llamado por una emergencia. Vine para invitarlos a almorzar.
-Hace una semana terminamos, creí dejarlo claro.
Amino extrae un sobre de su bolso, extendiéndoselo Al joven.
-Papá no lo sabe aún. -Ronronea estudiando la expresión del hombre y su palidez al leer el informe de laboratorio -Estoy embarazada.
El peliplateado la mira incrédulo.
-No es posible. Siempre nos protegimos.
Amino levanta la quijada a modo de reto.
-Los métodos anticonceptivos no son cien por ciento eficaces. Debemos casarnos antes de que mi padre se entere.
Yaten piensa en Mina.
-Lo siento, estoy con otra mujer, pero seré responsable con el niño.
La chica tuerce la boca despectivamente.
-Es una lástima que un médico tan prometedor tenga que ser expulsado por acoso sexual. -Toma la hoja y el sobre -Márchate a recoger tus cosas, yo iré a presentar mi denuncia en la dirección del hospital y la universidad donde mi padre es tu profesor.
-¿Serás capaz de destruir mi futuro?
-Destruiste el mío al embarazarme. -Fría y despiadada responde -Lo menos que puedes hacer es casarte conmigo y dejar tu vida licenciosa.
El peliplateado pierde el aliento.
Había prometido buscar a Mina esa tarde y arreglar las cosas con ella. ¿Cómo hacerlo cuando cometió el error de embarazar a su amante? La mujer con la que engañó a Mina, la creyó tonta niña consentida, lo mantuvo engañado hasta esa tarde. Amino Gurio resultó ser toda una arpía.
-Muy bien, tú ganas. Anuncia a tu padre...
-Lo harás tú -Feliz, Amino extrae una caja de terciopelo de su bolso -Me tomé la libertad de comprar el anillo que quiero, aún no tienes una plaza fija en el hospital, pero con la ayuda de mi padre pronto serás un médico importante.
Yaten escucha el parloteo de Amino sin entender lo que dice.
Debe sacrificar su felicidad por la del hijo que espera esa mujer.
Sufre, si Mina fuera esa mujer, no le importaría dejar todo a un lado, echar a la basura su futuro para estar con ella...
Consultorio Obstetra.
-Hasta el mes próximo -Fiore despide a su última paciente. Observa la hora mientras se despoja de la bata -Señorita Kino, por favor, llame al veterinario y dígale que pasaré a media tarde por el gato de mi esposa. -Toma un suéter gris de cuello alto, le sigue la sudadera negra, por último la gabardina del mismo color. Siente curiosidad por lo que ha sucedido hasta ahora. La prima traicionera y el padre de Haruka aparecen el mismo día por su consulta, hace meses se casó con la rubia y los parientes apenas aparecen. -Antes debo ir a la dirección que ella le dictó.
-Como diga Doctor Swift -Lita toma las historias médicas, abandona el consultorio regresando de inmediato -Doctor, afuera hay una joven.
-Pregúntele si tiene una emergencia – Le dice mientras se coloca el aro de matrimonio.
Lita sale nuevamente a la sala de espera.
-¿Necesita una consulta? -la chica de ojos azules, cabello azabache con uniforme de la preparatoria no la mira. Observa fijamente la puerta del consultorio. -¿Vienes acaso por tu madre? Todas las pacientes se han marchado.
-No he venido por nadie... -Comienza ella. Fiore abandona el consultorio. La jovencita pierde el aliento al ver la magnificencia del pelirrojo. El hombre fija su mirada en ella. Los ojos de Ámbar no logran desviarse de los de él. Parecen haber brillado, lo mismo piensa Fiore. La chica se levanta de un impulso -Lo siento -Ha olvidado la razón de su visita.
Fiore la sigue con la mirada hasta el elevador. Piensa regresar por los guantes, pero sus pies lo guían hacia la chica. Silencioso estudia su uniforme, no ha de tener más de quince años, y, sin embargo, algo de esa niña le atrae. Logra vencer el impulso de seguirla a la cabina del elevador.
Enojado, regresa a su consultorio. Se siente como un depravado que mira niñas.
-¿Te dijo quién es? -Interroga a su enfermera.
-Le pregunté que deseaba y no me lo dijo. Tal vez vino por alguna de sus pacientes. -Con las historias médicas camina hacia el archivo.
-Tal vez -El pelirrojo no logra deshacerse de su imagen...
Sport Center.
-Serena, no me escuchas. -Mina le recrimina a la rubia.
La joven pestañea varias veces antes de mirar a su amiga y el hombre que aún no se ha marchado.
-Lo siento, ¿Qué decías?
-Que el señor Zinchi nos ha invitado a almorzar.
Serena ladea la cabeza. Se acerca al hombre. Es más alto que el galán de tontas.
-¿Cuánto mide? -Curiosa lo interroga.
-Un metro noventa y siete. -Responde calmado.
La chica asiente. Varias jóvenes han entrado a la boutique simulando que buscan algo. En realidad ven al fornido desteñido.
-Aceptaremos su invitación si logra vender algo -Lo reta.
-¡Si! -Mina aplaude divertida. Ha comenzado a recuperar su buen humor.
Malachite enarca las cejas.
-¿Por casualidad no quieren que pose en la entrada? -Bromea mirando el rostro de la más alta de las rubias. Le gusta el sonido de su risa.
-No sería mala idea, de preferencia sin camisa -Responde Serena, que se ruboriza después de decir las palabras. -Lo siento, creo que fui...
-Si, fuiste más sabia que yo -Mina le dice divertida. -A ver señor Zinchi, muestre esos pectorales que le hicieron acreedor de la bufanda más codiciada por hombre alguno.
Malachite la observa quedo.
-¿Qué ganaré a cambio de eso?
-Estudiaremos la posibilidad de firmar contrato con usted. Mina será la encargada de la sucursal de Seúl. Hipotéticamente hablando -Serena indica.
Su amiga la observa silenciosa. Llevando las manos a su vientre asiente.
-Lo haré solo con la condición que cumplas con tu promesa.
Serena levanta su meñique.
-Siempre estaré para ti, jamás te abandonaré. -Asegura.
-Amigas por siempre.
-Hermanas para siempre.
Malachite observa curioso el momento. Una dama madura se acerca con su hija adolescente.
-Perdone, ¿podría tomarse una fotografía con nosotras?
Las jóvenes diseñadoras asienten por él.
-El señor Zinchi se tomará una foto con las personas que compren en nuestra boutique. -La comerciante Mina ataca.
Mientras las mujeres corren a los percheros y hacen cola en los probadores, Serena deja a un lado sus intereses. Llama a la agencia matrimonial.
-"Otra vez usted señorita Tsukino" -Con voz aburrida, la recepcionista se expresa.
-Lo siento, llamo solo para pedirle que le diga a la persona con quien estoy citada, que aceptaré verlo hoy a las tres de la tarde, antes de la cena. -Si va a dar ese paso, que sea antes de que desee huir a otro planeta...
Hospital General.
Taiki busca infructuosamente a la paciente fugitiva. La descuidó un instante para hablar con un colega, fueron solo segundos para pedirle un termómetro, y al girarse hacia la paciente ya había desaparecido.
-Es una irresponsable. Odio a la gente irresponsable -Masculla el castaño entre dientes. El frío ha penetrado el anorak, los suéter bajo éste, los dedos se le encalambras dentro de los gruesos guantes. Observa un abrigo parecido al de la chica entre las personas que esperan taxi. Acercándose, la toma del codo. -Vamos a la cafetería, está helando. -Literalmente la arrastra al interior del recinto. -Diga "a".
-No es mi... -Amy guarda silencio cuando el instrumento es introducido en su boca.
-En mi vida he tenido pacientes difíciles, otros que me han costado mi felicidad y la de mi familia. Sin embargo, usted se lleva todos los premios a ser la "paciente más indeseada del mundo". -Recalca molesto -¿Alguna vez se porta como debería? -Levanta el índice en señal de advertencia cuando Amy hace la intención de sacar el termómetro de su boca. -Si retira el termómetro, haré que la hospitalicen -La palidez de la chica le confirma el temor a los hospitales. -Buena chica. Ahora, a lo que nos interesa. -Le regresa la licencia de conducir y las llaves del auto -Esperará calmada a que venga el fiscal de tránsito y el representante de la aseguradora. -Guarda silencio un minuto, retira el termómetro de la boca de la chica -La fiebre no ha cedido, tendremos que volver...
-¡No entraré a ese lugar nuevamente! Interrumpe Amy.
Taiki debería dejarla a su suerte, pero si algo le sucediera a ella, sería un nuevo error en su conciencia.
-¿Por qué no va a una clínica? Si no quiere entrar a un hospital público por temor a los gérmenes...
-No voy a ninguno de los dos desde hace siete años -Confiesa la joven mirando hacia la calle. -Por favor, téngalos con usted.
-Usted es muy confiada, soy un extraño.
Amy extiende la mano por encima de la mesa.
-Deme su teléfono -Taiki va a negarse, al mirar el celeste de sus ojos enrojecidos por la fiebre, le da su teléfono. Amy aprieta los botones -Este es mi número personal -El teléfono de ella suena -Ya tengo su número. -Regresa el aparato al castaño -Mi nombre es Amy Mizuno.
-El mío es...
-¡Oh! -Sorprendida, Amy observa en la calle a Haruka en su Hummer, la rubia mira a todos lados buscándola –Vinieron por mí.
Sentado detrás de una columna, Taiki no es visible desde donde Haruka se halla. El castaño se levanta.
-Tome mi anorak, el frío es insoportable, no queremos que usted pesque una neumonía.
-Gracias -Permite que él se cubra los hombros. Abandona la cafetería en dirección a Haruka. Tan pronto llega, la otra le arroja una caja de tapabocas.
-Cúbrete bien. Ordena Haruka.
-¿Qué haces con la Hummer de tu ex?
-Es una larga historia -Responde -Te vienes conmigo a La Villa, quiero corroborar algo antes de dejarte en tu casa.
-Tengo que trabajar...
-Lo harás mañana si amaneces mejor, pediré a Fiore que te eche un vistazo. No quiero que tu padre nos demande por matarte. -Observa analítica a su asistente -Estás más horrible que yo hace un año. ¿Qué haces usando anorak de hombre?
-Como dijiste, es una larga historia. Por ahora te agradeceré que me saques de este lugar.
Haruka emprende la marcha hacia la salida, cruzándose con el auto de Sebastian Mizuno...
