Haruka observa recelosa a Seiya. Muñeco regresa de la cocina y se restriega contra el pantalón del veterinario demostrando que lo aprecia. Seiya se inclina tomándolo en brazos.
-Hola pequeño bribón. -Acaricia detrás de sus orejas recibiendo el ronroneo de aceptación.
-¿Qué haces aquí?
-Vine por unas carpetas -Responde. Coloca al gato en el suelo, dirigiéndose a la dama madura -¿Cómo está Akane?
-Feliz, ahora que he visto a mi pequeña -Extiende la mano hacia Haruka, teniendo que bajarla cuando la rubia la ignora.
Seiya se enoja por la indiferencia de Haruka hacia su madre, sin embargo, decide que es mejor mantenerse al margen.
-¿Están planeándolo otra vez? ¿Se unieron para hacerme daño nuevamente? -Haruka se levanta alejándose de su madre. -¿Qué les hice para que quieran destruirme?
-¿De qué hablas? -Seiya se acerca, de inmediato Haruka se aparta de él -¿Qué se supone que estamos planeando?
-¡No, hijita! -Akane mueve las manos nerviosa. -¡Estás equivocada!
-Les advierto desde este momento que no caeré nuevamente en sus malditos juegos. -Se gira para marcharse encontrándose de frente con la doncella y la bandeja de chocolate caliente.
-¡Hijita! -Akane grita al ver el peligro que corre su hija.
Seiya se mueve rápidamente apartando a Haruka del peligro.
La doncella trastabilla con la bandeja, intentando recuperar el equilibrio de su contenido. El veterinario sostiene la bandeja, la pequeña jarra se voltea esparciendo el contenido humeante sobre la mano izquierda de él. Seiya chilla al sentir el escozor de la piel, pero no suelta la bandeja hasta colocarla en una mesa. Luego sacude la mano.
-¡Oh, Dios! -Haruka gime.
Observa como él se despoja del saco húmedo y revisa su mano.
-¿Qué sucede? -Amy se acerca, Observa a Seiya apretar la mandíbula con el rostro ruborizado por lo que parece ser ira, mientras se despoja del reloj de pulsera arrojándolo al suelo.
-¡Rápido, busca el maletín de Hatoko! -Akane ordena a la doncella. Se acerca temblorosa a Seiya - ¿Cómo te encuentras?
Él se mantiene silencioso.
-Seiya... -Haruka lo llama suavemente.
-Iré por las carpetas -Tomando una servilleta, se envuelve la mano.
-¡Espera! -Akane le pide -Deja que te vea...
-No es necesario, pasaré por el hospital para que me receten algo -Sale del salón tropezándose con Usui.
-Lo siento señor Kou.
-¿Dónde están las llaves del palacete? -Pregunta inexpresivo.
-Aquí -Las extrae de su delantal -Supe de su visita y las busqué -Dirige su atención a Haruka se mantiene silenciosa por la vergüenza. -El señor Kou pasa algunas noches en el palacete -Siente la necesidad de justificarse.
Seiya toma la llave, marchándose en dirección a la cocina para cortar camino hacia el otro edificio.
Haruka hace una mueca de dolor, le hizo daño a Seiya sin proponérselo. Se acerca a la doncella que trae el maletín de Hatoko.
-Dame eso -Le ordena.
La doncella coloca el maletín sobre la mesa más cercana. De inmediato, la rubia lo abre revisando las muestras. Amy silenciosa la estudia. Conoce cuando a Haruka le remuerde la conciencia, ¿le arrojó el chocolate? ¿lastimaría a Seiya a propósito? ¿Sería por los que le dijo anteriormente? ¿Seiya le habrá pedido dinero?
Mientras Amy se rebana los sesos con interrogantes que sabe no le serán respondidas en el acto, Haruka encuentra el ungüento contra quemaduras. Tomándolo, camina en dirección hacia donde Seiya se marchó. Muñeco la sigue.
Akane va a ir tras ella.
-Es preferible dejarla sola -Le aconseja Amy.
Agotada, la dama asiente.
-Por favor, no se marchen hasta que pase la nevada. Haruka es tan terca que puede hacerse daño sin proponérselo.
La chica se acerca al bolso de su jefa, lo revisa tomando dos juegos de llaves.
-Listo, me iré a trabajar.
-Usa el estudio de Hatoko. -Sugiere Akane recostándose en el sillón. Está cansada, pero no se irá a su habitación hasta convencer a su hija de que vuelva a visitarla...
Haruka observa la ventisca, estudiando la distancia entre las dos casas.
-Señorita Tenoh, no debería arriesgarse. El suelo está congelado y resbaloso -Usui habla detrás de ella.
-¿Desde cuándo te importa lo que me pase?
-Lamento lo que hizo su madre y haber participado en ello. Nunca imaginamos que al obligarla a casarse, sufriría tanto. Le confieso que desde que comencé ese juego estuve arrepentida.
-Es fácil decirlo ahora. -Da un paso afuera. Sabiendo que no podrá convencerla de no ir al palacete, Usui la toma del codo. -¿Qué haces?
-Evitando que se haga daño. -La ayuda a salvar la distancia -El señor Kou la ayudará a regresar -Se marcha rápidamente.
Haruka entra rápidamente a la casa. Todo está como lo dejara la última vez que estuvo allí. Ni un rastro de polvo. Avanza hacia el estudio, hallándolo desierto. Dirigiéndose a la alcoba principal, encuentra a Seiya en el tocador del pasillo mojando su mano con agua fría.
-Traje una pomada contra quemaduras -Observa el perfil del hombre.
-¿Qué haces aquí? Creí que te habías marchado. -Seiya se espanta pensando en que ella pudo resbalarse y caer. Temiendo zarandearla por ser tan imprudente, mantiene la mano bajo el agua, evitando mirarla.
-Lo siento, no debí...
-Deja la crema. Llama a Kamui para que te asista. No vuelvas a arriesgarte en la intemperie.
-¿Quién es Kamui? -Haruka escucha la tensión en su voz. Una sola vez se dirigió a ella con ese tono.
-Es el hombre que ocupa el lugar de Sato. Renunció el mismo día que abandonaste la casa. Te amaba y no soportó ver como sufrías por nuestra culpa.
-¿Sato? -¿Enamorado de ella? -No, no puede ser. Él... -Ella se habría dado cuenta.
Girándose, pensativa se aleja de la puerta.
Seiya maldice su atroz manera de darle las noticias. Olvidando el grifo abierto y el ungüento, va a su encuentro. Tomándola del brazo, la obliga a mirarlo.
-Mi amor...
-Necesito estar a solas. -Siente que le palpita la cabeza. -Solo un minuto.
¿Por qué fue tan ciega con los sentimientos del empleado? De saber lo que él sentía por ella, le habría pedido matrimonio evitándose todo lo que sufrió por conocer a Seiya.
-Recuéstate un instante. Si sigues acostándote después de las diez de la noche y levantándote a las cinco de la mañana, debes estar exhausta. -La guía hacia la alcoba.
Dócil, Haruka se deja llevar. Seiya retira la colcha, agradeciendo que ella se mantenga silenciosa. Supo controlarse y ahogar la maldición cuando le cayó el chocolate en la mano, evitando decir algo de lo que después se arrepentiría.
La rubia toma su mano para revisarla. Está roja en el dorso y la muñeca.
-El ungüento...
-Iré por él. -Duda un instante -Haruka, se que en el pasado tu madre y yo te herimos. Pero te prometo que esta vez no ha sido así. Tus padres y yo hemos estado en contacto. Llámalo complejo de culpa por lo que te hicimos. -Acaricia el lugar donde se anida su hija -Se que crees que mi palabra vale menos que la basura, pero esta vez te aseguro que lo que menos quiero es hacerte daño. -Le asegura mirándola a los ojos.
Haruka no quiere pensar. Cierra los ojos deseando dormir un rato y despertar en su apartamento. De pronto, siente unos labios que se posan en los suyos...
Centro comercial.
Serena observa hipnotizada al oso, sin atreverse a ver al hombre que se lo ofrece.
-Lindo peluche. -Temblorosa toca la mano de felpa.
La idea original era casarse con un desconocido y pagarle para que la olvidara. Pero enterarse que Darien Chiba es quien respondió a su llamado, le produce más placer que temor. Se muere por un beso de esa enorme bestia torpe de brillante sonrisa y cabello que le pide a gritos que lo toque. ¿Bestia? Para nada. Darien Chiba es el pastel de fresa con quien tiene soñando desde el día que lo conoció.
Malachite enarca las cejas. Las dueñas de Sport Center son dos niñas muy extrañas. Aunque la que está frente a su prometido, parece más interesada en el obsequio que en el hombre. Este último parece querer lanzarse sobre la pequeña rubia. Decide que tres son multitud.
-Señorita Tsukino, -La rubia lo escucha -en vista que tiene quien la acompañe a casa me marcho. No dude en llamarme si deciden adquirir...
-Si la oferta de llevarnos sigue en pie, le pido humildemente que lleve a Mina a su casa. -Se le ocurre una idea -¿Tiene planes para mañana por la noche?
-No...
-¿Quiere acompañar a mi amiga en un cóctel? Necesitamos un artículo para damas que produzca envidia a todas las presentes y muerte súbita a...
-Estaré encantado, siempre que sea para una buena causa.
A Darien le molesta la galantería del galán de pacotilla. Le roba minutos preciosos con Serena. Va a intervenir, recibiendo la fiera mirada de la chica, que le da la espalda para continuar su plática con el desconocido.
-Créame que lo será. Vamos por Mina antes de que decida que el mundo estará mejor sin ella. -Se vuelve hacia Darien, le encanta ver el brillo de enojo en sus ojos azules -¿Puede esperar un minuto, por favor? -Pregunta con inocencia. -Creo que esto es mío – Sujeta al oso, alejándose en dirección a la tienda. Frena el deseo de correr a contarle a Mina la identidad del hombre que...
Impactada se detiene. ¿Darien Chiba acostumbra a buscar incautas en la red o de veras necesita una esposa? ¿Por qué usa los servicios de una agencia matrimonial cuando le llueven las mujeres?
Darien ve a Serena detenerse y mirar al oso. Descubre el temor y la duda en sus ojos cuando voltea a verlo.
-¡Maldición! -Susurra. Olvidó que la rubia no le hace honor al dicho popular. Ella es más astuta de lo que simula ser. Se dirige rápidamente hacia ella.
-¿Por qué respondiste mi solicitud en la red? -Directa lo interroga.
-Yo...
-No me mientas o te juro que...
-Estoy enamorado de ti -Confiesa -Desde que te conocí, al principio pensé que era solo un capricho porque me esquivabas, pero el capricho se transformó en necesidad.
En su interior, Serena salta y hace piruetas de felicidad. En la superficie se mantiene cautelosa.
-¿Cómo sabías...?
-Para mi fortuna, tu amiga y tú entraron a la cafetería donde acostumbro a desayunar.
Serena se asusta.
-¿Escuchaste...?
-Todo. Y de veras lamento que tu amiga haya cometido una tontería y que tengas que sacrificarte por ella -Observa detrás de Serena, Mina y Malachite salen de la tienda. El platinado la ayuda a cerrar las puertas de cristal -Hablaremos en otro lugar.
-Buenas tardes, -Mina hace una reverencia -¿Qué haces lejos de tus dominios?
-Amiga, no me lo creerás -Serena responde en lugar de Darien.
-¿Qué cosa? -Pregunta inocente. Serena ladea la cabeza y señala al moreno con la cabeza. Mina arruga el entrecejo a lo que la otra chica mueve los ojos y la cabeza nuevamente. -No entiendo qué quieres decir.
Serena emite un bufido nada femenino.
-¡El modelo de prostitutas te absorbió el pequeño cerebro! ¡Intento decirte que él fue el que respondió a mi solicitud.
-¡Ah! -Dice, de pronto comprende la magnitud de todo -¿Ah? -Pregunta sin aliento. -¿De tantos hombres fue él? ¿Precisamente él?
Dos vigilantes se acercan.
-Deben desalojar el edificio o tendrán que quedarse hasta que la ventisca aminore.
-Nos marcharemos de inmediato -Darien responde.
-En ese caso, vamos -Malachite le ofrece el brazo a Mina -Debo practicar para ser su pareja en la recepción de mañana.
-¡Olvide la fiesta! -Caminan hacia las escaleras mecánicas.
Serena le entrega el oso a Darien.
-Lo invito a una taza de té en casa. Pero por favor, no le diga nada a mis padres. No hasta que ya estemos casados. A los ojos de mi padre, solo los médicos y abogados tienen profesiones respetables, la de usted no lo es.
-Entiendo. -Camina lentamente junto a ella -Seré lo más discreto posible. -Se detiene en lo alto de la escalera -Pero quiero que sepa que en cuanto nos casemos usted vendrá a vivir conmigo, es la única forma de hacer creer que espera un niño.
-¿Vivir juntos? -Siente un cosquilleo en el estómago.
Darien desciende las escaleras, preguntándose cómo hacer para que Serena entienda sus palabras. Quiere que sea su esposa no solo de papel, también quiere despertar y dormirse mirando sus ojos celestes.
Silenciosos avanzan hacia el estacionamiento techado. Observan a Malachite abordar una camioneta plateada con Mina de copiloto. La chica los saluda con la mano cuando pasan junto a ellos.
Darien desactiva la alarma de su auto, coloca al oso en el asiento trasero y se gira para tomar en sus brazos a una desprevenida Serena que, recibe su primer beso en ese instante...
