Agencia de Publicidad Cristal Dorado.

-¿Qué hago, Mizuno?-Saory pregunta angustiada -Todos quieren irse.

-"Tenoh no está disponible en este momento" -Tose ruidosamente- "Me arriesgaré,en vista de que nadie quiere estar fuera de su casa. Que se marcheninmediatamente. No olvides avisar a seguridad".

-Me preocupa saber quién me llevará a casa.

- "¿Por qué no llamas a tu novio?"

En ese instante se abren las puertas del elevador.

A la chica se le ilumina el rostro reconociendo al hombre que lo desborda. Ren le sonríe al verla. Aún bajo el abrigo oscuro y el sombrero a juego, es el epítome del príncipe azul. Las miradas de admiración de las presentes lo certifica.

-¿Qué haces aquí? -Pregunta feliz.

-Vine a buscar a la mujer más hermosa que mis ojos han visto -Deteniéndose frente a ella, se inclina para besarla en los labios -Te llevaré a casa sana y salva.

-¿A la tuya o a la mía? -Pregunta coqueta.

Ren inspira con fuerza.

-No me lo pongas duro -Saory se ruboriza intensamente antes de reír. El médico enarca una ceja hasta que analiza sus palabras - ¡Oh! lo siento...

-No fueron las palabras más adecuadas, pero me gustaron -Susurra provocativa. Ren va a tomarla por la cintura, Saory se aleja por su bolso y gabardina color crema. El médico ya tiene en sus manos el gorro de lana y la bufanda -Espero que Jana tenga sentido común y haya regresado a la casa.

Ren coloca la bufanda en el cuello femenino. Toma la gabardina y espera que ella se gire para ponérsela.

-Hablé con tu padre antes de venir por ti. Tu hermana está en casa sana y salva.

-¿Estará madurando al fin? -Da la vuelta, dejándose abotonar y atar el cinturón.

Está consciente de las miradas envidiosas de las otras secretarias. No ha pensado más en Taiki desde que él cometiera el error de aliarse con los padres de Haruka, extrañándose en ese instante cuando su imagen llega a su cerebro.

¿Habrá seguido con su vida? ¿Tendrá novia?

Enojada por los celos que la embargan en ese momento, sonríe forzada a su prometido...

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Casa Aoyama.

-Te esperaba hace horas -Mei recibe la bufanda y suéter de Taiki -¿Dónde está tu abrigo? -Observa curiosa el taxi que se marcha -¿Qué sucedió?

-Me chocaron -Toma un instante el suéter para buscar algo en sus bolsillos. -Una paciente loca. Para mi buena fortuna, su padre pagará los daños -Lee nuevamente la licencia de conducir. -Tan pronto pase la ventisca trataré de regresarle esto.

-Por qué tienes sus documentos? -Lo guía a la mesa de la cocina.

El castaño se sienta anotando mentalmente la dirección de habitación de la chica. Si recuerda bien la topografía de Tokio, ella vive en una zona residencial popular, no en un lugar como la Villa de los Tenoh.

-Me restituyeron mi trabajo en la sala de emergencias.

-No se si sentirme feliz o tener lástima -Su madre coloca dos tazas de té en la mesa, se sienta frente a Taiki -Recuerdo, que tu padre decía que la sala de emergencia es extenuante.

-Es cierto, pero es lo que hay para mí si quiero recuperar la plaza en neurología. -Sin soltar la licencia de conducir, bebe un sorbo de té. Observa la fotografía de Amy. Sin los anteojos, la chica es hermosa, los ojos celestes muestran la calma con la que entonó cada palabra, pese a su tono nasal. -Es torpe.

-¿Quién?

-Esta mujer -Le muestra la imagen -Al parecer es nosocomefóbica.

Mei busca sus gafas, enfocando la vista. Es una joven muy bella.

-Si sufre de fobia a los hospitales, ¿Cómo pudo atacarte en el estacionamiento?

-Estaba escapando del lugar y no me atacó. Es una terrible conductora. Escuché que es la tercera vez que choca en este mes. -Ríe sin poder evitarlo. -Es un desastre.

Mei baja las gafas, observa analítica a su hijo.

-¿Volverás a verla? -Lo interroga.

-Tiene mi abrigo. -Se encoge de hombros.

-Tú tienes su licencia – Expresa calmada.

Taiki asiente silencioso. Se levanta para llenar nuevamente su taza.

-Como dije, esa mujer está loca. Al parecer no conoce el peligro de darle un documento con la dirección de su casa a un extraño.

-Tal vez pudo deducir que no eres peligroso.

-O como dije anteriormente, la señorita Mizuno necesita un psiquiatra. La llamaré para regresarle la licencia.

Mei guarda silencio.

Taiki no lo ha notado, pero ella si ve en su hijo la misma mirada brillante y sonrisa tonta que tenía cuando conoció a Saory...

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Centro Comercial

Darien profundiza el beso, invadiendo la boca de la rubia menuda. Serena sabe a caramelo.

Un delicioso temblor recorre el cuerpo esbelto de la joven. Sujetándose a los fuertes brazos escondidos bajo el grueso anorak, se deja seducir por el beso del hombre.

Permanecen besándose hasta que una ráfaga de aire frío recorre el estacionamiento.

Darien se endereza, observando a Serena.

-Desde esa mañana en que me confundiste con uno de los modelos, quise besarte.

-¿De veras? -La rubia quiere aparentar indiferencia, pero el rubor de sus mejillas y el brillo de sus ojos delatan su emoción. -Pensé que con tantos aporreos que me propinabas...

-¿Yo te aporreaba? -La empuja suavemente al asiento del copiloto. -Creí que hacías lo posible por atropellarme. -Da la vuelta para sentarse frente al volante. Observa los ojos enormemente abiertosde su inocente prometida. -Con tal de verte, era capaz de ser tropezado, golpeado, embestido por ti.

-¿De veras te gusto?

-¿Gustarme? -Enciende el auto -Me enamoré de ti como adolescente.

Serena observa las manos fuertes sobre el volante. Su corazón late violentamente por la confesión de Darien. Lame sus labios, sintiéndose tímida y sin ideas. Gira la cabeza, observando como los avisos publicitarios se mueven violentos por la acción de la ventisca.

-Es... -Carraspea -Si no tenemos precaución, podríamos sufrir un accidente.

Darien la observa brevemente antes de volver su atención al camino.

-Así es -Pesaroso, piensa que a Serena no le interesa su amor...

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Villa Tenoh

Seiya besa suavemente a Haruka, ella responde a las caricias de sus labios. Suspira entrecortada antes de quedarse quieta.

El veterinario levanta la cabeza. Sonríe al descubrir que se ha dormido. El ardor de la mano le recuerda que debe usar el ungüento. Arropando a Haruka, abandona la habitación dirigiéndose al tocador. Cierra el grifo que olvidó abierto, luego procede a colocarse la pomada.

Tomando el abrigo, abre la puerta. Muñeco entra sacudiéndose fuertemente. Observa al hombre, maullando y exigiendo alimento.

-Pequeño bribón, te alimentaron en la otra casa. -El felino chilla con más fiereza -Está bien, te alimentaré solo para que no despiertes a tu ama. -Camina hacia la cocina, revisando los armarios. -Lo siento, pero no hay nada. -Muñeco le abraza la pierna mordiéndolo -Quieto -Lo toma en brazos. -Vamos por tu postre.

Toma un paño de la despensa, envolviendo al gato. O último que necesita Haruka es que el odioso minino enferme.

La ventisca ha aumentado. Con dificultad avanza hacia la villa apretando fuertemente al gato. Logra alcanzar la puerta de la cocina.

-Señor Kou -Asombrada, Usui recibe al felino.

Amy, sentada en la mesa, observa a Seiya.

-Sécalo y dale algo tibio. -Ordena Seiya a una doncella -No permitas que escape nuevamente de la casa.

-¿Dónde está Tenoh? -La asistente lo interroga.

-Dormida en nuestra... en la alcoba. -Voltea hacia Usui -Prepárale algo de comer a la señora.

-Pero la ventisca...

-Guarda la comida en viandas, yo se la llevaré. -Sin esperar respuestas, se dirige al salón.

Akane se levanta tan pronto lo ve atravesar la puerta.

-¿Cómo está mi bebé?

-Dormida -Mete su mano en el abrigo, entregándole el ungüento.

-Quédatelo, Hatoko tiene una pequeña farmacia en el vestidor. -Se acerca temblorosa -¿Cómo la ves?

-No puedo decirle. Apenas y se ha dirigido a mí solo para recordarme lo que le hice – Mantiene para sí, los besos que han compartido.

Hatoko aparece. Se sorprendió gratamente al escuchar que Akane abandonó la alcoba y está en el salón.

-Mi amor, conocí al esposo de la niña... -Calla al ver a Seiya. -Buenas tardes -Hace una reverencia. -No esperaba verte aquí hoy.

-Vine por unas carpetas -Solemne se incorpora y hace una reverencia -Iré al palacete por ellas.

-¡Espera! -Akane salva las distancias. -Ayúdame a llegar. Quiero cuidar a mi bebita mientras duerme.

-¿La niña está aquí? -Jadea el cirujano plástico.

-Convencí a Haruka para que viniera a ver a Akane -Seiya le notifica. No le agrada que Hatoko haya ido a hacer amistad con el enemigo.

-¿Está bien? ¿Se ve saludable? ¿Cómo...? Quiero verla. Busca un abrigo grueso para cubrir a Akane.

Los tres se dirigen a la cocina.

-Señor Kou -Usui le entrega varias viandas. -Hay caldo de pollo, ensalada verde y pollo a la plancha. En el termo hay suficiente té.

-Ella quería chocolate -Le recuerda Amy terminando de tomarse el caldo.

Hatoko descubre a la asistente.

-Te ves mal, pequeña Amy. Liu -Se dirige a la doncella junto a Usui -Prepárale la habitación de huéspedes a la señorita Mizuno. Después de ver a la niña pasaré a verte.

-No es necesario...

-Me importa un bledo que odies a los doctores. Mientras estés en mi casa, serás bien atendida -La amonesta el médico antes de sujetar a Akane. -Vamos por mi hija.

-Nuestra hija -Lo corrige ella.

Los tres salen a la gélida intemperie.

-Recuérdame mandar a construir una conexión entre las dos casas -Grita Hatoko para que lo escuchen.

El viento golpea fuertemente los copos de nieve contra sus rostros. Llegan al palacete donde Muñeco maúlla para que le abran la puerta.

Seiya se enoja. Ordenó que vigilaran al gato, las doncellas hicieron lo contrario. Entrega las viandas a Hatoko y abre la puerta. Toma al felino antes de que corra a despertar a Haruka.

-Lo secaré para que no enferme.

-Mi niña sufrirá si eso sucediera. -Akane asiente.

Ella y su esposo se dirigen a la alcoba, mientras Seiya camina al tocador. Haruka dejó en la casa todos sus efectos personales. Extrae de una gaveta un secador de cabello. Lo enciende, procediendo a secar a Muñeco que ronronea de placer por el aire caliente.

Una vez seco el gato, el veterinario lo deja en el suelo y se dirige al estudio. Halla las carpetas sobre el escritorio. Sentándose, revisa una a una, leyendo los documentos. La última carpeta tiene varios documentos de Hacienda, entre ellos el recibo del agente que recibió los documentos.

Debajo de éste encuentra la solvencia del banco, sorprendiéndose al leer la cantidad abonada. Haruka se encargó de pagar todo, hasta los intereses.

El remordimiento lo ataca...

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Apartamento Tsukino.

-Adelante -Serena invita a Darien a pasar. El hombre tiene en sus manos el enorme oso.

-Bienvenida señorita Tsukino.

-Gracias Naoko, ¿Y mis padres?

-Llamaron desde la costa. Están detenidos en una posada esperando que el temporal aminore para regresar a casa. El reporte meteorológico indica que los vientos polares estarán sacudiendo sobre Asia por treinta y seis horas. Y que será la última nevada antes de la primavera.

-Eso espero -Serena le entrega el abrigo, el suéter y una rebeca.-Puedes servir el almuerzo.

-Como diga -Guarda los abrigos en el armario junto a la puerta, recibiendo los de Darien.

Silenciosa se marcha a la cocina.

Serena guía a Darien hacia el salón.

-Tome asiento.

-Me parece que si vamos a casarnos, deberías tutearme.

Serena se ruboriza.

-Sobre eso...

-¿Estás decepcionada de que haya respondido a tu solicitud?

Serena guarda silencio cuando Naoko entra con una bandeja que contiene una tetera y tazas.

-La comida estará lista en tres minutos -Expresa antes de marcharse.

La chica espera unos segundos antes de reiniciar la charla.

-No estoy decepcionada. Por el contrario -Baja la cabeza mientras el rubor sube nuevamente a su rostro -Me alegra que haya sido usted... tú.

-Mírame. -Serena levanta el rostro -¿Estás diciendo que te gusto?

Serena se mantiene silenciosa. Por supuesto que le gusta ese hombre, tanto que se siente incompleta cuando no lo ve.

Teme que Darien la tome como una tonta y después de usarla la deseche como a las modelos de la Agencia.

-La comida está servida -Naoko anuncia.

Serena se levanta.

-Pasa... -Comienza a decirle a Darien, cuando él la toma en brazos y besa en presencia de la sorprendida Naoko...