Naoko, se siente incómoda al ver que la jovencita se comporta nada tradicional con ese hombre.

-¿Me dirás por fin si sientes algo por mí? -Darien pregunta a Serena susurrando contra sus labios.

Ella, con los ojos cerrados y drogada por el beso, asiente.

-Me asusta esto que siento -Con voz trémula, ella responde.

Darien mete su mano en el bolsillo de su pantalón, extrayendo una pequeña caja de terciopelo.

-Espero que te guste, lo compré esta mañana tan pronto aceptaste la cita. -Abre la caja mostrándole un anillo con un pequeño diamante -Era el único que había con el tamaño que buscaba.

Naoko abre los ojos admirada al ver el hermoso anillo, luego a Serena.

-Es hermoso – La rubia, ruborizada y conmovida, contempla la argolla.

-Te prometo comprarte algo digno de ti tan pronto pueda. -El moreno la observa a los ojos. Serena tiene dudas. -¿Algo te preocupa?

Naoko se retira silenciosa.

La rubia niega y asiente a la vez.

-Se que sales con muchas mujeres. Te he visto.

-Estoy célibe desde hace tiempo.

-¿Un mes? -Pregunta ladeando la cabeza

-Ocho o nueve, no recuerdo. -Indica sonriente. -Eres responsable, desde que me gustaste, no podía pensar en nadie más que en ti. Y ahora que se que te amo, no quiero estar con otra mujer. Solo tú, Serena Tsukino

Serena analiza la información. Pero estar muy cerca de Darien se le dificulta.

-Vamos a comer. Seguiremos hablando después.

Avanza delante de Darien.

El moreno mira fijamente el vaivén de sus caderas y su atractivo trasero.

Está deseoso de casarse y disfrutar los placeres del matrimonio.

Pero más que eso, quiere que ella sea suya para siempre...

.-

Penthouse Kaioh.

Oculta en su alcoba, Michiru observa la fotografía de su madre.

-Haruka tiene todo y yo no tengo nada. ¿Por qué tuviste que morir? Ella odia a su mamá, significa que mi tía fue quien debió morir, no tú -Acaricia la imagen. -Se suponía que es lesbiana y logra engatusar no solo uno, son dos los hombres guapísimos que han estado con ella. Haruka no merece todo lo que tiene. Ella desprecia a su familia, no quiere a nadie.

Le fue suspendida su licencia de médico días después de que Seiya la enfrentara en el cafetín del hospital. Los rumores de su participación en un falso informe médico llegaron hasta la directiva.

La sanción a ella fue más severa que la aplicada a Taiki, en vista de que él se presentó antes de que lo llamaran, en cambio, Michiru se negó a asistir a las tres notificaciones. Su sanción abarca hasta el colegio de médicos.

Durante un tiempo, se mantuvo encerrada en su apartamento, saliendo solo a caminar por el parque una vez a la semana con su padre.

Ren iba visitarla a cuando tenía tiempo en su apretada agenda, evitando cualquier plática que se dirija hacia Haruka.

-Hablemos mejor de lo que harás en tu tiempo libre -Fue lo último que le sugirió cuando ella sacó el tema a colación por primera vez.

-¿Haruka está embarazada nuevamente? ¿Es de Seiya u otro hombre? -Insistió al conocer la noticia.

-Pasa la página -Ordenó su padre.

-¿Cómo que se casó nuevamente? ¿Quien es su nuevo juguete?

-Deja en paz a Haruka y piensa en tu futuro. -Ren expresó.

Ella descubrió que todos estaban molestos porque el nuevo esposo es europeo. Sintió una perversa satisfacción al conocer el estado de salud de Akane, pensando que Haruka merecía quedarse sin madre.

Luego se arrepintió.

Ren, pensando en su bienestar, la contrató como secretaria en la clínica popular. De esa manera la mantiene ocupada. En su tiempo libre, Michiru pensó hacer las paces con Haruka.

Hoy ha conocido al esposo de su prima y todo vuelve a repetirse. El hombre es tan atractivo como Seiya en versión europea.

Escondiendo el rostro entre las manos, se pregunta si es hora de visitar un psiquiatra...

.-

Villa Tenoh.

Con el rostro enterrado en sus manos, Seiya se siente impotente.

Perdió a Haruka porque amaba más su clínica.

Sintió herido su orgullo de hombre, humillado por creer que ella lo había engañado. Podía hacer el esfuerzo de superarlo, pero su más preciado bien...

Creer que ella le había engañado para apoderarse de la clínica veterinaria fue el detonante para que estallara como lo hizo sin medir las consecuencias.

Nada más ajeno a la realidad.

Ella saldó la cuenta de la misma aún cuando estaban divorciados, entregándole todo lo que era de él.

El aferrarse obsesivamente a sus bienes, por la carencia que tuvo en su adolescencia, lo cegó.

Ahora tiene la clínica, trabaja en lo que más ama, pero está solo, sin Haruka.

-¡Dios! Que torpe fui. -Susurra. Su teléfono suena. Va a apagarlo, descartando la idea al ver el número de la clínica -Dime, Marian.

Hay un breve silencio.

- "Papá vino por mí. Recomendó que llame al pequeño hombrecito de hacienda y atrase la cita para cuando el clima mejore".

-Está bien. Dile a Shimei que se vaya a casa.

- "Ya está cerrando los consultorios, llevará a Anny hasta su casa porque al parecer el metro está trabajando a medias".

-Bien, Cuando llegues a tu casa, si aún las líneas telefónicas no están caídas, me llamas para saber que estás bien.

- "Así lo haré doctor Kou. No olvide llamar a Hacienda".

Prometiéndole que lo hará Seiya corta a comunicación. Busca en su bolsillo la tarjeta de Itachi Uchiha.

Su celular ya no tiene señal, por lo que usa el teléfono sobre el escritorio. Al tercer repique, una voz fuerte responde.

-Buenas tardes señor Uchiha, mi nombre es Seiya Kou.

-"¿Buenas tardes, señor Kou, ¿Qué puedo hacer por usted?"

Seiya lee bien el número para verificar no haberse equivocado.

-Tengo entendido de que esta mañana pasó por la clínica veterinaria.

-"Debió comenzar por allí. Le dije a su secretaria que lo esperaba hoy, sin embargo, debo aplazar nuestro encuentro en vista de la ventisca..."

Seiya levanta la vista al techo.

-¿Sigue en su oficina?

- "Ya estoy de salida"

-Tengo en mis manos la forma que le entregaron a mi contable cuando declaró los impuestos.

- "¿Puede dictarme el número de la forma y el nombre del agente que recibió su declaración? -Calmado, el veterinario hace lo que le dice, indicándole además la fecha de su declaración. Escucha ligeros golpes, sonriendo al pensar cuántos teclados de computador ha destruido ese hombre. Se hace un silencio repentino al otro lado de la línea después del sonido de una silla moverse. Pacientemente, Seiya espera hasta que escucha la voz de su interlocutor -Pido disculpas, señor Kou. En efecto, su declaración fue procesada. El agente la archivó sin haberla incluido en el sistema. En este momento lo estoy haciendo".

-Se lo agradezco. -Observa a Muñeco entrar orgulloso al despacho, revisando sus antiguos dominios.

- "A su correo llegará el recibo electrónico de solvencia." -Hace una ligera pausa -"Ya que terminamos nuestro asunto, quisiera pedirle una cita para mi pequeño".

-No soy pediatra -Muñeco salta a su regazo.

Acaricia su suave pelaje blanco, escuchando el ronroneo de aceptación. Presume que Hatoko lo echó de la alcoba.

- "Mi pequeño es un lobo siberiano de pelo claro, tiene dos meses".

-¿Su nombre es?

- "Itachi..."

-El del perro.

- "¡Ah! Su nombre es Wacho".

Seiya ahoga una carcajada. No le debería interesar el origen del nombre, pero la curiosidad es grande.

-¿Por qué se llama así?

- "Es el apodo de mi hermano. Su nombre es watsuki, pero desde pequeño le decimos así".

Seiya asiente tontamente, preguntándose por qué no le puso el nombre Yaten a su rata de laboratorio.

-Llamaré a Marian para que le de cita pronto.

Conversan algo más, hasta que la línea comienza a fallar.

Suspirando, Seiya cuelga el auricular.

Dejando los papeles desperdigados sobre el escritorio, abre las cortinas, percatándose de la nula visibilidad afuera. No podría saber si es día o noche, por la oscuridad que producen las espesas nubes.

-¿Qué sentiste al verla?

Seiya gira, hallando a Hatoko en la puerta.

-Que la amo más. Quiero recuperarla. No he dejado de amarla y presiento que ella no es feliz con el extranjero -Responde.

Hatoko guarda silencio un instante.

-¿No crees que es demasiado tarde?

-Lo intentaré hasta que ya no tenga fuerzas. No deseo hacerle más daño, pero la quiero de regreso a mi lado. A ella y a mi hijo.

Hatoko ingresa al despacho.

-¿Serás capaz de sabotear su matrimonio?

-Mataría al desgraciado para alejarlo de Haruka y mi bebé, pero eso me alejaría de ellas.

-¿Ellas?

Seiya sonríe.

-Mamá dijo que será niña. -Le informa soñador.

Su ex suegro hace un gesto de felicidad.

-¡Si! -Hatoko celebra. -Una princesita en la familia -De pronto se paraliza.

-¿Le preocupa algo? -Deja al gato sobre la alfombra.

El felino corre a la alcoba de su ama.

-Si la niña continúa casada cuando nazca mi nieta, llevará el apellido del otro hombre.

Seiya cierra los ojos. No puede perder nuevamente a un hijo.

-Debe haber una manera...

-Solo si él consiente. De lo contrario, no podrás hacer nada.

Sentándose pesadamente en la silla más cercana, Seiya se pregunta qué hacer para recuperar a su esposa y su futura hija...

.-

En la villa, Amy ingresa a la alcoba que le asignaron.

-Aquí tiene un camisón y una bata. -Una doncella le entrega las cosas.

-Gracias.

-En el tocador tiene un cepillo de dientes nuevo y dentífrico.

-Tengo mi cepillo en el bolso. -La joven publicista se sienta en la cama.

-Si necesita algo, no dude en llamarnos. -señala el teléfono junto a la cama -Apriete el número uno.

-Gracias -Amy sonríe. Habiendo adquirido su independencia recientemente, no quiere estar mucho tiempo dependiendo de otros. -Solo necesitaré una bebida energética más tarde y el ordenador.

-Debería dormir. -Sugiere la doncella.

-Descansaré diez minutos y estaré como nueva. -Asegura terca.

-Me parece escuchar a la señorita Haruka. -Usui se acerca con una tetera -Es lo que decía cada vez que estaba cerca de una campaña.

-Y continúa asegurando cuando la obligo a tomar una siesta por las tardes.

La cocinera hace una seña con la cabeza a la doncella para que se retire. Silenciosa, abandona la recámara.

Usui cierra la puerta, girándose hacia Amy.

-Se que está enterada de todo lo sucedido el año pasado. -la otra asiente -La verdad... -Usui aprieta el delantal con las manos -Fue que la señora Akane tomó el futuro de su hija como un juego. El señor Hatoko y yo intentamos hacerla entrar en razón, pero ella decía que a la señorita se le estaba pasando el tiempo y que no le daría el nieto que tanto quería.

-El juego casi mata a Haruka -Amy indica solemne.

-Lo se. -La mira arrepentida -Ninguno de nosotros pensó en las consecuencias.

-¿Creyeron que Haruka reiría al conocer la verdad?

-No. Su madre ya había arreglado todo para que pareciera un error del laboratorio.

-¿No pensó también en la reacción que tendría el hombre con el que su hija se casó para hacerla feliz?

La cocinera inspira fuertemente.

-Ellos se veían tan enamorados... -Amy sufre un ataque de tos que la deja sin aliento. Usui le sirve un poco de té y la ayuda a cambiarse la ropa por el camisón. -¿Mejor? -Amy mueve la cabeza afirmativamente. -Descanse un rato.

La publicista se acuesta obediente...

-.

Akane se siente agotada.

Es el primer día en mucho tiempo que está fuera de su alcoba. Sin embargo, se niega a cerrar los ojos, temiendo que desaparezca si lo hace. Desde el sillón junto a la cama, observa con ternura a su hija dormir plácidamente sobre su costado mientras su brazo se posa sobre su abdomen henchido.

Al sonido de su respiración se le ha sumando un ligero ronquido, pero es normal considerando que su diafragma es presionado hacia arriba por el feto.

-Debería regresar a casa -Hatoko expresa desde la puerta.

-Baja la voz, podrías despertarla -Su esposa dice molesta.

Seiya pasa junto a él, deteniéndose junto a la cama. De no estar presentes los padres de Haruka, él se habría acostado junto a la rubia. Dominando el impulso se dirige a la ventana, moviendo ligeramente la pesada cortina.

-Este ha sido el peor invierno en cien años -No hay visibilidad.

-¿Podríamos llevar a la niña a la casa?-Akane se dirige a su esposo - Estará mejor atendida con nosotros.

-Una cosa a la vez. -Seiya interviene.

Hatoko lo mira interrogante.

-¿Qué sugieres?

-Buscaré en la casa principal todo lo que ella necesite. No abusemos de la suerte. Con lo cabezota que es, preferiría marcharse en medio de la ventisca.

Hatoko y Akane cruzan las miradas.

-¿Quién velará por ella?

-Yo, por supuesto. Les da la espalda -Iré a revisar el termostato, la casa aún está helada. -Abandona la alcoba.

-Es oficial, ya estoy preocupado -Hatoko dice, pensando en el hombre que conoció por la mañana.

Akane asiente. De su corazón, eleva una oración para que su hija y Seiya vuelvan a estar juntos, y esta vez, que sea para siempre...