Apartamento Tsukino
Serena se asoma al pasillo. Naoko no se encuentra sentada en la silla que colocó junto a su puerta.
Sigilosa camina hacia la alcoba de invitados. Abriendo la puerta rápidamente escucha un golpe seco acompañado de un quejido.
Asoma la cabeza.
-¿Qué haces detrás de la puerta? –Pregunta al hombre que lleva su mano a la frente.
-La pregunta correcta es ¿Qué haces escabulléndote a mi habitación? –Masajea su frente para después mirar su palma y cerciorarse que no está sangrando.
Serena pasea su mirada por el cuerpo de Darien. Se ha despojado de capas de ropa, quedando cubierto su pecho por una camiseta blanca sin mangas permitiendo admirar los musculosos brazos bronceados aun en esa temporada. Los jeans negros se pegan a sus muslos y dejan ver el bulto en su entrepierna. Sintiendo un calor repentino regresa la vista a su pecho.
-¿Cómo haces para mantenerte en forma? –Pregunta ladeando la cabeza.
Darien deja de masajear su cardenal.
-Tengo una rutina de ejercicios al levantarme –Indica levantando la camiseta para que ella vea sus abdominales. Si quiere que Serena pierda la cabeza por él, se valdrá de todos los trucos que se conoce. -¿Ha valido la pena? –Pregunta con falsa inocencia.
Ella solo atina a mover la cabeza de arriba abajo repetidamente. Es la primera vez que un extraño pero agradable calor le recorre el cuerpo alojándose en la parte más delicada de su anatomía.
Eso la asusta y excita a la vez.
Darien graba en su memoria la manera tan graciosa como traga en seco y se le colorean las mejillas desviando la mirada no sin antes mostrar unos ojos celestes dilatados y brillantes.
-Necesito comida, mucha comida –Murmura esquiva. – (Si es chocolate para untarte todo el cuerpo, mejor) –Piensa mientras sale de la alcoba como si la persiguieran mil demonios. -¿Qué es lo que me pasa? –Se pregunta.
Darien Chiba es un galán de tontas… O a las mujeres con las que se relaciona las transforma en tontas. ¿Cuál sería la frase correcta?
Ella, que tenía planeado no enamorarse, tampoco sentir mariposas en el estómago, mucho menos temblar al imaginar a un hombre desnudo bajo la ducha apretándola contra las baldosas, sufre sintiendo las primeras dos y anhelando experimentar la tercera.
Darien la sigue. Se sienta en una butaca observando los frenéticos movimientos de Serena al abrir la nevera y hurgar dentro de ésta.
-Tenemos que ponernos de acuerdo con el nombre del bebé – Expresa.
Debe andar con cuidado con el pequeño terremoto si quiere que ella sea suya.
-Si es varón llevara el nombre de mi padre, si es niña el de mi madre –dice inexpresiva.
-Si va a llevar mi apellido, también debería tener mi nombre o el tuyo. –Sugiere el.
–Como quieras, no deseo que ese inocente tenga nada que lo vincule a Mina o el pichón de animal que trabaja para ti –Indica tajante evitando mirarlo.
Darien asiente pensativo.
-Reconozco que Yaten tiene la debilidad de caer rendido ante cualquier mujer, sin embargo, tu amiga debió ser más inteligente.
Serena coloca con fuerza el plato de quesos en la mesa.
-Es solo una niña que fue engañada por un vil cazador de mujeres –Su temperamento comienza a hacer ebullición.
-Tu también eres una criatura y no te veo cometer su mismo error –Dice calmado.
-¡No es lo mismo!
-Si que lo es.
-¡Que no!
-¿Estas embarazada de un sinvergüenza? – Pregunta retador.
-¡Lo estaré si me caso contigo! –Grita grosera.
-¿Crees que soy un irresponsable? –Se siente ofendido.
-Si el traje te queda…
Ambos se miran a los ojos determinados a no conceder al otro la razón.
De pronto, Darien la atrae besándola arrebatadamente mientras la aprieta contra con su cuerpo. Serena le responde de la misma manera maravillándose por las sensaciones placenteras que el cuerpo duro y cálido le produce.
Sin dejar de besarla, el hombre la toma de la cintura sentándola sobre la mesa y acomodándose entre sus piernas. Serena introduce sus dedos en el cabello oscuro.
-¿Se puede saber que hace este señor con poca ropa en la cocina? –Con los brazos en jarras Naoko pregunta desde la puerta…¡Por Dios!
.-
Apartamento Aino.
Kobayashi aún no digiere lo que Mina le confeso.
¿Su bebe espera…?
-Se que te he decepcionado. –Ella habla a su espalda –Fui irresponsable e inmadura. Si quieres que me vaya…
-No –Se gira para enfrentarla. –Lo enfrentaremos juntos. Solo hay una condición y es que me digas el nombre del hombre que te hizo esto.
Ella niega con la cabeza.
-Fue un error. Yo fui la que terminó la relación en vista de que el no merece ni mi pensamiento.
-Error o no, ese tipo tiene la obligación de hacerse cargo de ese niño que viene en camino.
Mina comienza a sollozar.
-Por favor. No quiero verlo nunca más.
-¿Esto es un juego para ti? -Le pregunta furioso.
-¡No!
Kobayashi la sujeta por los brazos.
-Quiero el nombre de ese hombre.
-Él no merece saber que será padre –Lo mira directamente a los ojos.
El hombre intenta controlarse por la testarudez de su hija. Cuando Mina toma una decisión es difícil hacerla cambiar de opinión.
Soltándola, pasa sus manos por el cabello.
-¿Serena sabe de esto?
Ella asiente.
-Se lo confesé luego de reconciliarnos. Prometió ayudarme.
Él espera que agregue algo más, no obstante ella se mantiene silenciosa.
-¿Conoce al infeliz que te embarazó?
Mina niega silenciosa. Si afirma, de seguro que Kobayashi obliga a Serena confesar quien es el padre del hijo que espera. Y ella esta agotada. Ya no quiere saber nada de Yaten, no quiere recordar que alguna vez fue parte de su vida.
Pero en su vientre crece la prueba de su error.
-Iba a dar mi bebé en adopción…
-No te atrevas –Sisea furioso su padre.
-Dije que iba a darlo, pero si cuento con tu apoyo prometo hacer lo mejor para para él.
Su padre la abraza.
-No me importa lo que diga la gente, eres mi hija y juntos cuidaremos de mi nieto. Me niego a pensar que te desharás de él como si fuera una mascota indeseable.
-Gracias papá –Mina cierra los ojos.
Ahora debe pensar como explicarle a Serena que no le dará a su hijo en adopción…
.-
Mientras se pregunta qué hacer, ella abre los ojos.
-El control remoto que mueve el panel no sirve -Murmura señalándolo con la mano que ha comenzado a temblar nuevamente. –Se sulfató.
-¿No se le ocurrió al técnico colocar un tablero para abrir el panel manualmente?
-Pregúntale eso a mamá–Da un respingo al sentir la cola de muñeco en su columna vertebral. –Bebé, sal de allí.
Seiya mete la mano por debajo de la cobija atrapando al felino.
-Si me permites, podría echar abajo la pared –Sugiere entregándoselo y yendo al vestidor por dos cobijas.
Haruka besa a muñeco abrazándolo.
-No me parece buena idea -Se deja abrigar observando enternecida a Seiya. Si pudiera volver el tiempo atrás y evitar por todos los medios conocerlo -Se haría un desastre y el polvo resultante podría afectarme.
-Tienes razón -Tomando el control remoto abre el panel de las baterías. No puede ser más difícil que acomodar el control remoto de sus autos de juguetes. -¿Tienes una lima para uñas? Tal vez si raspo el óxido y cambio las baterías pueda hacerlo funcionar.
-Busca por allí. –Ronronea observando el cuerpo masculino. El deseo dormido resurge con fuerza – ¿Qué hay de merienda? (di que tú) –Piensa descartando de inmediato la idea. Con el embarazo se siente como un globo poco atractivo.
Al veterinario no le pasa desapercibido el brillo de los ojos verdes.
-Veré que encuentro –Abandona la recámara.
Haruka se sorprende. ¿Dónde está esa tontería de amor que él recitó esa mañana?
-Lo sabía, estoy tan gorda que volví a ser el adefesio que todos ignoran –Muñeco corre detrás de Seiya, el encierro comienza a molestarlo –Tú también me abandonas -Solloza. Últimamente llora por todo.
Corrección, desde que Seiya reapareció esa mañana no para de llorar.
Ignorando los pensamientos de la madre de su futuro hijo, el veterinario se cubre para salir a la otra casa. Tocan a la
puerta.
-Lo siento señor –El reemplazo de Sato entra como bólido con varios paquetes que parecen pesar. Seiya observa un auto detenido en la puerta–La señorita Usui le envió varias cosas refrigeradas, mermeladas, galletas y verduras que le gustan a la señorita Tenoh. –Camina hacia la mesa más cercana –Hay chocolate ligero y todo lo que una embarazada necesita –No da tiempo al otro de agradecer, sale al vehículo y vuelve con el bolso y el maletín de Haruka – También envió esto. –Se los ofrece. –Tengan consuelo, esta será la última tormenta de invierno antes de la primavera, o eso es lo que dicen los pronosticadores del tiempo –Como llegó se marcha.
-Gracias –Seiya dice a la puerta cerrada –Veamos qué tenemos –Le dice a Muñeco. Deja en la mesa las cosas de Haruka y toma las bolsas dirigiéndose a la cocina. Pone a calentar agua antes de revisar el contenido. Dos envases con vegetales frescos, carnes congeladas, mermeladas sin azúcar, frutas, gelatina, panes con frutas y panetones individuales, así como pavo horneado congelado –Usui no se olvidó de ti, pequeño bribón –Muñeco maúlla al ver las latas de comida para gatos. –Lo sé, siempre tienes hambre –Abre una lata –Disfrútalo. –El gato se lanza sobre el plato.
Cumplida su primera tarea, Seiya busca una bandeja de desayuno, coloca un mantel desechable, servilleta a juego con las tazas. Haruka es quisquillosa y a la menor imperfección se negará a aceptar lo que le ofrece. Prepara chocolate caliente, varios trozos de panetone y una pequeña porción de mermelada de naranja. Se pregunta si calentar el guiso de pollo descartando de inmediato la idea. Eso le recuerda que debe convencer a Haruka para que deje al intruso y vuelva con él.
Haruka limpia sus lágrimas en cuanto escucha que él regresa.
-Decidí después de todo que eches la pared abajo.
-¿Y ese cambio de opinión repentino? –Da la vuelta alrededor de la cama con la bandeja. Observa sus ojos y nariz rojos. -¿No te sientes bien? –Coloca la bandeja en la mesa antes de sentarse a su lado.
Ella se gira en la cama dándole la espalda.
-No –Responde con un monosílabo.
-¿Qué te sucede?
-Nada. –Expresa escuetamente.
Seiya suspira. Al parecer el genio de Haruka viene y se va como un yo-yo. Metiéndose en la cama, La abraza por la espalda.
-Llámame mentiroso, pero de veras me preocupas. –Acaricia la panza dura.
-¡Ja!
El veterinario ahoga las ganas de reír. Está experimentando la etapa de la pataleta que no tuvo la oportunidad de vivir anteriormente. Haruka siempre estuvo dispuesta a complacerlo en todo. Eso fue el pasado.
-¿Podrías dejar la malcriadez a un lado y decirme qué es lo que te sucede? –Silencio –Está bien, iré por tu padre. –Se aleja.
-¿Por qué te fuiste?
Seiya voltea a verla.
-Fui por la merienda que pediste. –Señala la bandeja.
-No ahora –Sus ojos delatan el dolor que la acompaña siempre -¿Por qué te fuiste sin permitir que me defendiera de todas esas acusaciones absurdas? ¿Por qué le creíste a Michiru? ¿Por qué no indagaste hasta conocer lo que fuera verdad?
-No lo se…
-Maldito desgraciado. –Haruka desearía salir de la cama, el frío se lo impide -Te abrí mi corazón, te entregué mi vida ¿Qué me diste a cambio? Desconfianza, insultos y abandono.
-De veras lo lamento. Enloquecí y…
-¿Lamentarlo? –Ruge la rubia - ¡Deberías sufrir mil muertes por haberme quitado todo! –Esconde el rostro en la almohada llorando–Me lo merecí por estúpida, soy una estúpida. – golpeaviolentamente a los lados de su cabeza.
Sentándose a su lado, Seiya la abraza.
-No te culpes, por favor –Gime sintiendo que le arden los ojos –Yo soy el torpe. No te merezco…
-Lo sé –Se abraza a él.
-Debí hacer preguntas, ir con tu madre para conocer…
-Michiru siempre te quiso tener. Lo supe tan pronto te vio por vez primera en esta habitación.
-¿Cómo podía saberlo? Tenía y tengo ojos para ti. –Enreda los dedos en el cabello rubio para ver sus ojos –Solo para ti.
Haruka cierra los ojos dejándose seducir por el beso que recibe. Seiya siente cómo ella introduce sus manos debajo de su suéter acariciando su espalda.
-No es cierto lo que dije, -murmura contra su boca –No quiero que mueras.
-Lo sé mi amor.
-Desearía morir si algo te pasa.
-Nada va a sucederme –Promete él
Deberían hablar y establecer las condiciones de su relación, pero tanto tiempo sin embriagarse de su aroma, sin sentir el calor de su cuerpo, el sabor de su boca, lo hace perder todo racionamiento.
Recostándola en las almohadas se acomoda a su lado. Haruka sube el suéter y la franela que lleva sacándosela por la cabeza. Toca los músculos definidos de sus pectorales.
-Esto está mal –susurra presa del deseo que resurge con fuerza.
-Lo sé. –Va a apartarse.
Haruka tiene otros planes. Lo atrae besándolo, mordiendo suavemente el labio inferior sonriendo al escucharlo gemir.
Seiya la trata con delicadeza. Desciende por su cuello besa el valle entre sus senos para luego entretenerse en éstos, desciende besando la curva de su panza, riendo al sentir al bebé moverse y Haruka quejarse.
-No le gusta que me acueste boca arriba –Se acomoda de lado. -¿Qué haces? –Siente que Seiya reanuda la seducción luego de acomodarse en su espalda y morderle la nuca mientras desliza la bata por su hombro.
-Intento hacerte el amor. ¿Alguna objeción?
-Ninguna. –Se incorpora ligeramente para despojarse completamente de la bata descubriendo que él está desnudo.
El calor de Seiya en su espalda le produce una sensación de placer, se está revelando su feminidad sepultada hace tiempo.
Él acaricia sus hombros, siguiendo la ruta de sus manos con su boca. Bloquea sus pensamientos, no quiere saber de la vida de la rubia junto a otro hombre, solo quiere atesorar ese momento en que ella se entrega a él sin reservas.
Haruka gira la cabeza para recibir su boca. Toma la mano de él llevándola al lugar palpitante y húmedo que lo necesita.
Seiya no se hace rogar, enreda sus piernas con las de ella obligándola a separarlas.
Apretándola suavemente contra él, la penetra de espaldas mientras su mano juega por el frente con la delicada piel escondida entre pliegues.
Haruka se excita más con la experiencia. Él la enseñó a usar sus manos, su boca y su cuerpo para dar y recibir placer, pero esta es la primera vez que lo hacen así. Gime fuertemente enterrando sus uñas en el antebrazo masculino cuando el éxtasis se aproxima. Seiya imprime velocidad en el momento en que ella grita su nombre y se tensa.
-Ahora –Chilla Haruka fuera de sí con voz que no reconoce.
Apretándose a su trasero, Seiya gruñe alcanzando la culminación del encuentro. Besa la nuca femenina, manteniendo su boca pegada a la piel tersa mientras su respiración se normaliza.
-Perdona que me haya apresurado –expresa apesadumbrado retirando el cabello rubio de la oreja –No quise que fuera así. –La respiración pausada y un ronquido es lo que recibe por respuesta. -¿Haruka? -Ella rezonga somnolienta. –Duerme mi amor –Tomando las cobijas, la arropa suavemente. –Hablaremos en cuanto despiertes. -Pasando su brazo por la cintura, acaricia la panza de ella preguntándose qué sucederá en el futuro…
