Apartamento Chiba.
-Bienvenida a tu nuevo hogar –Darien le cede el paso a Serena.
-Gracias -La chica ingresa observando todo a su alrededor.
Luego de la alharaca que hiciera Naoko y su empeño en que Darien se marchara, Serena hizo una pequeña maleta que terminó en dos bolsos de mano, una enorme maleta con ruedas, su laptop, equipos de videojuegos, y un gran neceser con más compartimientos que un armario. Se arriesgaron pese a las súplicas de la doncella arriesgándose a conducir en una resbalosa carretera cuya nula visibilidad les impedía saber donde estaban. El GPS del vehículo les permitió llegar al edificio.
Todo su equipaje, a excepción de un bolso y su laptop quedó en el auto luego de verificar que los elevadores no funcionaban.
Para fortuna de la rubia, Darien vive en el tercer piso de un lujoso edificio.
El apartamento cubre casi todo el piso. Piso de mármol blanco, paredes de color celeste, mobiliario oscuro y crema muestran el buen gusto del moreno.
-Hay tres alcobas con baños privados, un estudio y una sala de video. Una cocina y despensa además de un comedor que nunca uso –Indica él.
-Muéstrame mi alcoba antes de que bajes por mis cosas -Le pide ella.
Darien la observa desconcertado.
-¿Tu alcoba? Creí que compartiríamos la mía.
-Ella niega con la cabeza sin mirarlo.
-Tengo muy mal dormir y sin acta de matrimonio no esperes de mí ni un beso (aunque me gustaría que me arrojaras a la alfombra) -
Azorada le da la espalda. -Con lo que le pasó a Mina es suficiente.
Ese hombre es una tentación con dos pies y las novelas Dark Hunters (saga de Sherrilyn Kenyon) que ha leído últimamente solo le despiertan curiosidad femenina. ¿Será como Julian de Macedonia o Kyrian de Tracia?
Se da un toquecito en la sien. Lo que sucedió en la cocina del apartamento de sus padres la dejó pensando tonterías y deseando más.
-Ven a conocer las dependencias -Desanimado e ignorante de los pensamientos de la rubia, Darien le sugiere.
Serena entra a la cocina. Todo es blanco y plateado.
-Te advierto que no sé cocinar. Nunca he estado cerca de una estufa más que para robarme la comida que preparaba Naoko. -Evita mirar la mesa blanca.
-Aprenderemos juntos. -Arrastra las palabras imaginándola como su plato principal.
Serena esconde las manos detrás de su espalda. Le tiembla el cuerpo al escuchar esa voz grave y sensual.
Darien se le acerca. Tomándola por los codos desciende el rostro aspirando el aroma de su cabello.
-Darien... -Susurra extasiada.
-Solo un beso, es lo que te pido -Suplica con los ojos cerrados.
El cuerpo le duele por el deseo que siente por ella. La rubia se le caló en los huesos hasta el grado de que despierta húmedo y sudoroso por soñar todas las noches con ella. No sabe si agradecerle a Yaten el error que cometió, porque por eso es que Serena está en su casa dándole la oportunidad de su vida.
Ama a ese tornado con forma de mujer y la desea con ímpetu.
-Por favor, no me obligues a hacer algo de lo que luego me arrepentiré -Con voz apenas audible ella habla.
Darien coloca la palma en su mejilla acariciándola. Ella eleva la mirada brillante encadenándose a sus ojos oscurecidos por el deseo.
-Nunca haría algo que te perjudique -Besa brevemente sus labios antes de salir del apartamento.
Serena se abraza sintiendo un vacío. Lo que creyó un enamoramiento se ha transformado en amor...
Casa Aoyama.
-¡Estamos en casa, mamá!
Mei sale de su alcoba al escuchar los gritos de Ámbar.
-¿Qué son esos gritos? –Taiki pregunta enojado. Sale de su recámara donde estuvo haciendo anotaciones sobre las medidas de seguridad que hay que cumplir en las salas de emergencias. -¿Cómo llegaron? –Pregunta en el instante en que Ámbar pasa por su lado hacia la alcoba de Seiya.
-Regresamos en una ambulancia –Yaten cuelga el abrigo en el armario junto a la puerta –Yoshio abogó por mí para que me permitieran venir a casa hasta que el tiempo se normalice.
-¿Dónde está Seiya? – Ámbar regresa de la alcoba.
-No ha regresado –Mei esta preocupada –Las líneas telefónicas están caídas.
-¿Habrá hecho las paces con Haruka? –Su hija pregunta esperanzada.
-Ella es una mujer casada –Le recuerda Mei.
-Como si eso fuera un impedimento, -Ámbar se encoge de hombros -si no, pregúntale a Yaten. A él no le importa la edad o si están solteras, comprometidas o casadas.
El peliplateado le hala la coleta.
-Eso es historia pasada y no creo que la diabla juegue en dos equipos. Es muy orgullosa para eso. También está el extranjero, es más alto y fortachón que Seiya, lo partiría como un palillo.
-Tienes razón –La joven piensa en el hombre con el cuerpo como un dios griego.
-Podríamos envenenarlo. -Taiki le propone a Ámbar - Cocina esa cosa que llamas comida y lo invitas.
-Muy gracioso. Cuando mamá salga te prepararé algo. Pero no cambies de tema, tú deberías pensar en cómo deshacer el matrimonio de Haruka, eres el experto.
-Dejen de hablar de los ausentes y vamos por un ponche caliente –Yoshio recomienda –Nada nos animaría más que esos chicos se reconciliaran, -Se encoge de hombros –Pero aún, si desapareciéramos al estorbo no tenemos la seguridad de que eso suceda.
Tengo entendido de que mi ex nuera tiene una fotografía de Seiya donde practica tiro al blanco.
Taiki lo mira sorprendido.
-¿Desaparecer al tipo? Creo que alguien está viendo muchas películas de mafiosos.
-Yo quiero que ellos se reconcilien –Con una nota de tristeza, Ámbar expresa.
-Concentrémonos en meternos en el hogar de Haruka en cuanto nazca mi nieta para cuidarla y asegurarnos de que lleve el apellido
Kou -Mei eleva la voz - La relación con Seiya acabó y no hay discusión.
Taiki se siente culpable. Es un peso que lo acompaña cada día…
Villa Tenoh.
El sonido del viento golpeando las ventanas despierta a Haruka.
-Pensé que nunca despertarías. Muñeco comenzaba a impacientarse.
Ella gira hacia la voz de Seiya.
El veterinario está sentado en una mesa comiendo algo que huele delicioso. El panel de la chimenea fue desplazado y ésta encendida proveyendo un agradable calor y olor a pino. ¿A pino? La madera que arde no debería oler a pino.
-¿Qué es lo que estás quemando? –Se despoja de la cobija, descubriendo que está vestida. ¿Soñó que hicieron el amor o fue real?
No se atreve a preguntarle. -¿Cómo moviste el panel?
Seiya nota su desconcierto. Después de hacer el amor hizo el intento de ponerle el pantalón alegrándose al ver que no despertó, por lo que también le colocó con extremo cuidado la enorme franela gruesa.
-Mi experiencia arreglando los juguetes que Yaten me estropeaba fue de gran utilidad – Muestra dos limas, un minúsculo destornillador, removedor de esmalte y algodón junto al control remoto –Y respondiendo a tu primera pregunta, encontré varios muebles viejos en el desván mientras exploraba el posible lugar donde se puede encontrar la inexistente leña. Aquí solo había yesca. –Le acerca una bandeja con dos fuentes cubiertas –La comida sigue tibia, pero si quieres la caliento.
-No hace falta. Tengo mucha hambre y si no le doy algo –Acaricia su panza –mi bebé se pondrá muy violento. –Hace un ademán para que se aparte -Comeré a la mesa, todo queda lejos de mi boca últimamente.
Seiya va a opinar prefiriendo guardarse el chiste. Con lo temperamental que está, Haruka es capaz de tergiversar sus palabras.
-Mi amor. –Coloca la fuente en la mesa.
-No soy tu amor –Retira la tapa -¿De dónde salió todo esto? –Pregunta con la boca hecha agua.
Prueba la sopa de tomates mientras observa avariciosa la ensalada verde y un trozo de panetone al que le quita las frutas secas para comerlas sin esperar terminar lo demás.
Seiya enarca las cejas. Esa mujer que come sin orden no puede ser su maniática y metódica Haruka.
-Usui envió algunas cosas. –Le informa azorado.
Casi tan pronto como comenzó, ella termina dejando toda la ensalada.
-Listo -Coloca la alarma con tres horas de diferencia. –Fiore me sugirió que me alimente cada tres horas para evitar la acidez.
Seiya arruga el entrecejo.
-¿Fiore? -¿Por qué nombra a ese tipo?
-Mi esposo, pensé que conocías su nombre. –Se incorpora –Es gineco-obstetra y siempre ha cuidado de mi embarazo para que...
-¡Me importa un rábano que sea el mismo papa! –Está furioso. -¿Por qué tienes que sacarlo a colación cuando estamos felices?
Ella pestañea.
-¿Perdón?
-Sé que me sigues amando como yo a ti y que tu matrimonio con ese hombre fue un error.
Haruka lo mira de pies a cabeza antes de acercarse a la ventana.
-Mi error fue conocerte y pedirte matrimonio. –Retira la pesada cortina. No hay visibilidad –Fiore debe estar preguntándose dónde me retuvo la tormenta.
-¡Maldito sea el día en que lo dejaron entrar al país! –De dos zancadas se acerca a la rubia - ¿Lo que ocurrió hoy no fue importante para ti?
Así que no fue un sueño.
-¿Importante como ganarme un codiciado premio o importante como no morirme de frío? – Se aleja hacia la puerta tomando un enorme abrigo al pie de la cama.
Para ella fue el cielo, pero no quiere ser nuevamente victima de Seiya. Su cordura no soportaría un nuevo golpe de él.
-No juegues conmigo Haruka –Seiya va tras ella –No aceptaré compartirte con nadie.
Ella detiene su marcha girándose para enfrentarlo.
-En caso de que no lo hayas notado, -le apunta con el índice - tú eres el amante, el segundón o como quiera que se le diga ahora. Fiore es mi esposo legal mientras que yo solo me acosté contigo. Si quieres seguir conmigo será como el amante, no esperes nada más.
-No puedes estar hablando en serio. Tú no eres así.
-No soy más dama que las mujeres de la calle. Eso me lo enseñaste –Reanuda la marcha dejando a Seiya petrificado.
Haruka se siente desfallecer.
Seiya tiene razón, su naturaleza no es ser infiel ni retozar con cualquiera, pero no puede hacer nada más que compartir su vida con él de esa manera absurda. Le hizo una promesa a Fiore y ella es una mujer de palabra...
Hospital
Fiore observa la nevada desde la ventana del cuarto de descanso.
Se supone que los inviernos en Tokio son suaves, no extremos como los de su país donde sufren inclemencias de largas tormentas invernales.
-Rayos -Espeta sujetando su cabeza con las manos. -Y me vine a este país huyendo de este tipo de cosas.
-Creí que te viniste por nuestras mujeres.
Fiore voltea hallando a su mentor. Éste extrae de una bolsa una sábana desechable que extiende en la cama y un protector con el que envuelve la almohada.
-Doctor Furuhata. Pensé que estaba a salvo en su casa.
-Estaba huyendo cuando apareció la ambulancia con una parturienta. -Se acuesta y coloca un paño sobre sus ojos -Hibernaré un rato antes de que las pacientes hospitalizadas requieran mi presencia. Y con respecto a tu frustración, en pocas ocasiones ocurre un fenómeno como el de hoy.
-No es un alivio para mí.
-¿Esta tontería te molesta? - Su voz adquiere matiz burlón - Espera la temporada de tifones. Eso si paraliza al país.
-¿Quién cuida de su hijo? -Piensa en Haruka.
-Mis padres. Imagino que estás preocupado por tu esposa.
-¿No debería?
-Ella sabe cuidarse. Si algo tiene Tenoh...
-Swift -Lo corrige.
-Ella es fuerte y sabe tomar decisiones. ¿Te llamó antes de que perdieran las comunicaciones?
-Dejo dicho con mi asistente que pasaría por casa de sus padres.
Andrew se retira el paño de los ojos.
-Se han reconciliado. -Atina a decir.
Prefiere guardarse lo que sabe. Que Seiya Kou y los Tenoh son grandes amigos y el veterinario llama al consultorio mensualmente para conocer el estado de Haruka y su futuro hijo.
-Hoy conocí a su padre y la famosa prima -Fiore se dirige a la litera junto a la que ocupa Andrew.
-Kaioh es hermosa y talentosa, es una lástima que esté a la sombra de tu mujer. Pero cambiemos de tema. ¿Cuando vas a presentarme a tu secretaria? -Pregunta en un perfecto inglés.
El europeo enarca las cejas.
-¿Mi secretaria? Me dijeron que usted no entabla amistad con las enfermeras.
Andrew vuelve a cubrirse los ojos.
-Es solo curiosidad. -Justifica -La señorita Kino tiene una voz atractiva. Quiero corroborar que lo demás armonice con ella.
Fiore piensa en Ámbar y su suave voz, armonizan a la perfección. Sonríe tontamente al recordar la manera como defendía lo que creía justo.
-Lo siento por ti, jovencita, pero tu sobrino llevará mi apellido -Murmura para sí antes de quedarse dormido...
Apartamento Chiba.
Darien encontró a Serena disponiendo de las dependencias del apartamento. Trasladó la mesa del estudio a la alcoba que seleccionó y lo dejó desprovisto de los artículos de escritorio.
-Cuando pase el temporal podrás comprar tus cosas -Dijo la rubia sin remordimiento.
Hizo que moviera el mobiliario del salón hasta que se sintió satisfecha de su ubicación. También le ordenó retirar las cortinas y cenefas oscuras diciendo que no eran acorde para una casa hogareña.
Para cuando terminaron, ella estaba fresca mientras que él sudaba como un obrero.
-¿Su Alteza desea algo más? -Ironiza.
-Ahora que lo mencionas, la pintura del pasillo es horrible -Expresa la chica inocente. -Quiero un color rosa o guayaba.
-¿Qué? -Pregunta horrorizado.
-Los colores neutros me producen dolor de cabeza. Quiero cambiarlos por algo que exprese que aquí vive gente alegre. -Va hacia la cocina – He observado algunas violaciones de seguridad. No podemos criar a un niño entre tanto peligro. Por ejemplo, las puertas de los gabinetes no son lo suficientemente seguras.
Darien va a protestar, pero las palabras se congelan en su boca al ver a Serena inclinarse para revisar el interior de un gabinete bajo, el moreno observa hipnotizado el trasero en forma de corazón.
-Tienes razón -susurra extasiado -Es un peligro.
-¿Qué decías? -Se incorpora.
-Que deberíamos dejarlo por hoy. -Se despoja de la camisa antes de darle la espalda. - Necesito descansar.
Serena pierde al aliento ante la vista de la espalda ancha. Aprieta las manos para evitar tocarlo.
Dándole la espalda, abre la nevera.
-Esto parece una plaza. Solo hay luz y agua, ¿Qué comeremos?
Con el torso desnudo, Darien se acerca.
-La verdad es que como en restaurantes.
La rubia contempla sus pectorales como si de una chuleta se tratase. Su cuerpo le recuerda a las estatuas de los dioses griegos.
Verlo en las fotografías y vídeos de la publicidad no se compara con tenerlo frente a sí en carne y hueso.
-Tus... -Atontada escucha que su voz tiembla. Apartando la mirada se aclara la garganta -¿Tienes vecinos?
Darien apunta el índice al techo.
-Nunca he entablado comunicación con él. El tipo es un presuntuoso que se cree de la familia imperial.
Serena pestañea varias veces retomando el control de sus pensamientos. Las palabras de Darien describen a la perfección la manera como ella lo veía.
-Entonces ha de ser de tu familia. -Ataca dirigiéndose a su alcoba.
-¿A dónde vas?
-No moriré de hambre. -Grita entrando y saliendo casi de inmediato con un bolso de mano pesado -Es una suerte que piense con el estómago. -Coloca el bolso sobre la mesa.
El moreno se sorprende al ver los alimentos que extrae. Una pizza congelada, latas de salmón, jamón endiablado, frutas en almíbar, bolsas de palomitas para microondas, sobres de té en polvo, el pan de sándwich, jamón y queso que planeaba usar anteriormente, mantequilla de maní, y otras menudencias.
-¿Alguna vez comes algo saludable? -Pregunta.
-Me preocuparé de eso cuando sea una anciana de treinta años -Se encoge de hombros. -¿Dónde está el microondas?
-Detrás de ti. -Se ha percatado del hecho que ella evita mirarlo. -¿Puedo hacerte una pregunta?
-No comeré ensaladas.
-¿Alguna vez tuviste un novio? -Silenciosa, ella niega con la cabeza. -Rayos -Se viste nuevamente. -Creo que necesitamos hablar...
Villa Tenoh.
-¿Cómo sigue tu catarro? -Akane entra lentamente al comedor.
-Mejorando...
-¿Eso crees? No he visto peor paciente que esta pequeña necia -Hatoko -Tuve que llamar a varias doncellas para que se dejara inyectar. Prefiere morirse que...
-No es cierto -Amy se defiende -Apoyo la medicina homeopática.
-Patrañas.
La joven no responde. Admira al padre de Haruka desde que lo conoció. Ojalá el suyo fuera como él.
El cirujano plástico se asoma a la ventana del comedor.
-Hatoko, siéntate a beber tu té y deja en paz a mi bebé -Akane lo reprende.
Él gira sobre sus talones.
-¿No te preocupa? -Pregunta azorado -No estoy de acuerdo en que los chicos estén solos en la casa.
-No son unos niños y deberías recordar que estuvieron casados.
-Tus palabras están a mi favor.
-Estoy de acuerdo con el doctor Tenoh -Amy interviene.
-No piensen mal. -Akane los reprende -Tal vez lo más grave que ocurra entre ellos, sea que la niña lo arroje a la intemperie para que se congele.
Los otros asienten no muy convencidos...
.-
En la casa de al lado, Haruka se ha escondido nuevamente en la cama con su portátil y Muñeco a su lado. Seiya se ha mantenido alejado de ella desde que le propusiera que sean amantes.
La rubia revisa el contrato de los ingleses, cuando un movimiento en la puerta llama su atención.
-No sabes cuanto siento lo que te dije. -Susurra el hombre tembloroso -Sé que no puedo hacerte olvidar...
-¿Que soy una ramera mentirosa? -Vuelve su atención a la pantalla. -Si, algunos lo creyeron y hoy te lo he demostrado.
Él mira al techo antes de responder.
-Haruka.
-¿Qué? -Acomoda las gafas.
-¿Quieres prestarme atención? Intento pedirte perdón.
-A la m... -Ella lanza el taco haciendo reír al hombre.
-¿No piensas perdonarme?
-Si estás con vida, significa que te concedí el perdón.
-¿Dejaste de amarme? -El silencio es roto por un ruidoso bostezo de Muñeco -¿Haruka?
-¿Revisaste si las comunicaciones fueron restablecidas?
Seiya aguanta el deseo de gritar de júbilo. Si Haruka se niega a responderle es porque lo sigue amando.
Silencioso se acerca a la cama. Toma la portátil colocándola en la mesa antes de sentarse a su lado.
-Te amo -Expresa mirándola a los ojos -y estoy dispuesto a aceptar las migajas que me arrojes -Coloca un dedo en su boca cuando ella va a protestar -Sé que eres una verdadera mujer, íntegra real y sin artificios.
Haruka le retira la mano.
-Me entregué a ti sin conocerte realmente...
-Conocíamos lo que necesitábamos saber.
-No puedo abandonar a Fiore -La tristeza de sus ojos verdes se refleja en su voz. -Se lo prometí.
Seiya acaricia su mejilla antes de besarla.
-Solo te pido que no lo nombres en mi presencia.
La rubia asiente silenciosa atrayéndolo al lecho...
