Dos días después.
Edificio de Anunciantes y publicitarios.
Sala de Festejos.
Por fin el temporal cedió apenas pocas horas antes, permitiendo que las autoridades despejen las calles y los habitantes de la ciudad regresen a sus faenas.
Darien y Serena entregan sus credenciales en la puerta.
La rubia luce una alianza de oro rodeada de diminutos brillantes en su anular izquierdo. Darien lo compró de emergencia mientras adaptan a la medida de su nueva esposa el anillo de oro y diamantes.
Antes de ir a la premiación de publicistas y anunciantes pasaron por el juzgado y firmaron su unión en una ceremonia carente de emoción.
Serena se siente vacía, como si algo le faltara y Darien no está conforme con el documento que reposa en el bolsillo de su saco, eso, además de estar tenso por los dos días que ha tenido que compartir el apartamento con la rubia sin poder tocarla. Las pocas horas que ha dormido, lo hace consciente que una pared lo separa de ella y despierta sudoroso con el cuerpo palpitando de deseo.
-Vamos a buscar a alguien de la agencia -Le dice a Serena que ha enrojecido de pronto al observarlo.
Va a preguntarle qué le ocurre.
-Querido -Escucha una voz pastosa en su oreja.
Darien voltea encontrándose con una antigua empleada y modelo. Ella lo abraza por la cintura ofreciéndole los labios.
-Buenas noches... -Retirándose entrecierra los ojos intentando recordar su nombre.
-¿Se te perdió uno igual a él o te lo rento? -Serena pregunta furiosa.
La mujer la detalla de pies a cabeza.
-No me dijeron que era una fiesta infantil. -La insulta a pesar del vestido blanco de falda corta adelante y larga detrás.
Va a colgarse nuevamente de él, pero Darien da un paso atrás escudándose detrás de Serena.
-"Mi esposa" agradecerá que te mantengas lejos de nosotros -Solemne ofrece el brazo a la rubia, alejándose de la impactada mujer.
Cuando logra reaccionar, la modelo se acerca a un grupo murmurando y señalando a la pareja. Alguien del grupo se retira a otras personas y repite lo que escuchó.
De inmediato la noticia del matrimonio del enamoradizo Darien Chiba se propaga en el recinto.
-¿Logras ver a Mina? –Pregunta Serena a Darien.
-No. Tampoco a Tenoh. –Observa la hora en su reloj de pulsera consciente de las miradas curiosas y los cucuhicheos.
Serena se siente incómoda.
-Quiero saber si cada vez que estemos fuera de casa tendré que aguantarme a tus… -Inspira –Amantes.
Darien se detiene girándose hasta quedar frente a ella.
-Mírame, Serena -La rubia levanta los ojos hasta fijarse en los suyos -Te prometo que mi vida licenciosa quedó en el pasado desde el momento en que me enamoré de ti. No me importa otra mujer más que tú.
-No lo sé. Esa mujer me vio como si le hubiera robado algo, y luego están todos los que nos miran como una atracción de circo...
-No les hagas caso. Hoy somos una novedad, mañana habrá alguien más a quien criticar.
Serena deja de mirarlo paseando sus ojos a su alrededor. Algunas personas disimulan, otras los observan descaradamente, mientras que algunas modelos con expresiones lastimeras se han agrupado.
-¿No deberíamos marcharnos o escondernos? -Pregunta insegura.
-Pensemos en algo más importante. ¿Llamaste a tu padre?
-No he encendido mi teléfono. Mi etapa de valor expiró cuando todo se normalizó –Se encoge de hombros.
En el elevador, Haruka se mantiene silenciosa. No tuvo tiempo de despedirse de Seiya dejándolo dormido, tomó a Muñeco y escapó antes de que Fiore fuera por ella olvidando a Amy . Desde la Hummer llamó a su esposo para informarle que estaba bien y que la cena de premiación será esa noche.
Llegó al Penthouse, se cambió la ropa por un vestido largo de color violeta que resalta el color de su piel y su embarazo antes de reunirse con el pelirrojo en la puerta.
-¿Qué tal tus padres? –Incómodo por el silencio que los acompaña desde que abandonaran el Penthouse, Fiore le pregunta.
Haruka extrae de su pequeño bolso un espejo. Polvea su rostro acomodándose luego sus anteojos.
-Mamá si estaba enferma después de todo. – Revisa sus pies calzados con zapatos planos a juego con el vestido. –Si no te molesta, pasaré algunos días con ella. Estoy segura de que metiéndose en mi alimentación y dirigiendo mis horas libres mejorará y volverá a ser la misma. –No se atreve a verlo a la cara. Seiya planeó que pasen juntos todas las horas del almuerzo.
El pelirrojo la estudia brevemente.
-Si mantienes la dieta no te alteras, estoy de acuerdo. Estaré más tranquilo si sé que estás bien cuidada.
-Espero que no te sientas ofendido, pero no puedes estar conmigo. Mis padres querrán que ocupemos la misma cama y yo no...
-Comprendo. Sin embargo estaré visitándote.
Haruka asiente silenciosa. Su teléfono vibra con una llamada entrante.
-Tenoh. -Responde sin ver el número.
-"Mi amor, desperté y me preocupó no verte a mi lado."
-Lo imaginé, pero ya pasó el temporal y regresaré a mis funciones -Observa de reojo a Fiore. –Si tiene alguna idea de lo que quiere, estaré dispuesta a escucharlo.
-"¿Idea? Se me ocurren miles. Comenzaría besando tus pies para ir ascendiendo…"
Fiore observa como la rubia comienza a ruborizarse.
-¿Te ocurre algo? –Le pregunta.
-No… no –Niega vehemente antes de darle la espalda.
-"Eres mi adicción. Nunca pude recuperarme y necesito recorrer tu piel, encontrar tu tesoro, escuchar tu respiración mientras te hago mía".
Haruka se abanica el rostro. Sus hormonas están desbocadas.
-Lo tomaré en cuenta para la próxima reunión...
-"Alcanzar las estrellas contigo".
-Ajá... -Si Seiya continúa, ella tendrá un orgasmo. -Estamos buscando a los modelos...
-"Pensar en besar tus labios, demostrarte cuanto te amo mientras me pateo mentalmente por se un idiota…"
Su risa no se hace esperar. Respira pausadamente antes de responder.
-¿Karatecas en la publicidad? Mientras nadie salga malherido.
-"Podríamos fugarnos y vivir con nuestro bebé lejos de las complicaciones y personas indeseables."
-No. Ese tipo de publicidad con el actor que propone ya la hice una vez, no salió nada bien y yo trabajo para ganar.
-"Este actor aprendió su lección. Tienes mi permiso de cortarme la lengua".
-La idea es atractiva. –Sonríe traviesa –Envíe sus sugerencias al correo de la agencia.
-"Pensar que estás con ese idiota a tu lado me enciende de celos".
-Ya lo habíamos discutido. Primero esta el otro cliente y le di mi palabra y agradeceré que lo respete. Tómelo o déjelo.
Se escucha un largo bufido antes de que él retome la palabra.
-"Perdóname. No volveré a insultarlo. Pero inventa cualquier excusa para no dormir más con él. Por favor."
Si Seiya supiera la verdad de su vida conyugal, piensa Haruka.
–Deje sus preocupaciones en mis manos y su satisfacción estará garantizada. –Corta la comunicación rápidamente. –Hace calor –
Abanica su rostro.
Las puertas del elevador se abren permitiendo escuchar la música suave. Haruka va a abandonar la cabina, siendo detenida por Fiore.
-¿Seguro te tientes bien? –Toca el pulso de su muñeca –Tu ritmo cardíaco esta acelerado.
-No seas exagerado que ese trabajo lo ostenta mamá desde la fundación del mundo – Bromea. Sus piernas temblorosas apenas la sostienen. –Vamos a buscar un vaso de agua.
Su esposo asiente no muy convencido.
Haruka evade las bandejas con licores y alcanza la mesa del barman. En el momento en que va a pedir, escucha una plática entre cuatro modelos que han trabajado para ella y beben de sus copas como si intentaran aplacar la sed.
-No puedo creer que haya escogido a esa enana en vez de una de nosotras. –Llora la rubia.
Fiore se detiene a su lado.
-Dos té de menta helados, por favor -Pide al barman, mientras su esposa está atenta en las mujeres.
-Seguro que ella se embarazó a propósito para pescarlo. –Una de las dos morenas dice despechada.
-Tal vez lo compró. -Rumia la segunda morena. - Ella tiene el dinero para comprar a cualquiera, ¿Por qué tuvo que ser él?
-Darien no pudo casarse con esa mocosa. –La pelirroja vacía de un santiamén su copa.
¿Darien? Haruka enarca una ceja.
-Perdonen mi intromisión, -observa a las cuatro -¿Hablan de Darien Chiba?
Las cuatro asienten con la cabeza.
-¡Se casó con esa pequeña engendro de Afrodita! –La pelirroja.
-¡Lo embrujó para atarlo! –La otra morena.
-¡Soy más hermosa que ella!
-¿Por qué no se casó conmigo?
Las cuatro comienzan a plañir.
Haruka se aleja rápidamente. Fiore va a seguirla, cuando de pronto es rodeado por las cuatro mujeres.
-Por favor, dinos que no eres casado. -La pelirroja lo envuelve como boa.
Haruka, sin advertir lo que ocurre a él, deambula por el salón buscando a Darien.
-¿Has visto a Chiba? –Pregunta a un asistente.
-La última vez charlaba con alguien por allá –Señala las mesas más cercanas al auditorio.
Avanza entre saludos y buenos deseos de clientes y anunciantes. Todos le sugieren nombres para el bebe preguntándole que sexo es.
Por educación y a sabiendas que Fiore la vigila desde algún lado, Haruka sonríe en lugar de gritar histérica y mandarlos al infierno como desearía.
Por fin alcanza a Darien, deteniéndose impactada al ver a su acompañante.
-¡Santo cielo! –Grita - ¿Te casaste con la mocosa Tsukino? –Pregunta espantada haciendo girar a las cabezas más cercanas. -¿Por qué? ¿La embarazaste?
Mientras Serena clama un poder divino para que la desaparezca, Mina corre con su padre por el pasillo de la planta baja para tomar el elevador.
¡Esperen! –Grita en el momento en que se cierran las puertas. Las mismas se abren nuevamente –Gracias. –Exclama con la respiración acelerada.
-Un placer, señorita Aino.
Kobayashi observa de mala gana al enorme platinado de tez bronceada y ojos azules recostado de manera indiferente en la pared del fondo de la cabina. En cambio su hija sonríe amable.
-Señor…
-Malachite – La corrige. -¿Dónde esta su amiga?
Mina deja de sonreír.
-No lo sé. La he llamado a su teléfono personal y su apartamento desde que se restablecieron las comunicaciones sin obtener resultados, se suponía que vendríamos juntas.
-Ella me propuso que la acompañara a usted esta noche.
-¿De veras? -Pregunta asombrada. El hombre conoce su condición y sin embargo no la trata como a una cualquiera.
-Estaré encantado de servirle de compañía. No lo sé, tal vez le haga falta alguien que le espante los pretendientes. -Detalla el vestido
rojo juvenil.
Su padre se aclara la garganta.
-¿Dónde están tus modales, hija mía? -Pregunta severo.
-Lo siento, papá –Hace una reverencia –Permíteme presentarte al señor Malachite Zinchi.
-Es un placer -Malachite se inclina respetuoso.
-Si Serena se decide, -Mina explica - firmaremos contrato con él para vender nuestra marca en Corea. Malachite, mi padre Kobayashi
Aino también es el abogado que nos representa.
Kobayashi alza levemente el rostro en claro gesto retador.
-¿Desde cuándo conoce a mi hija?
Mina advierte la manera como su padre observa a Malachite.
-Hace dos días conocimos al señor Zinchi. Nos ofreció…
-Le pregunté a él.
Malachite sonríe divertido.
-Regresé al país hace unos días después de cumplir compromisos por un año con causas sociales y la empresa familiar. El día de la tormenta conocí a las señoritas Tsukino y Aino en el Centro Comercial.
Kobayashi observa al joven sin convencerse.
-¿En qué se gana la vida?
-Además de modelo y embajador de buena voluntad, trabajo en el negocio familiar. Los Centros Comerciales Zinchi tienen todas las ventajas para grandes y pequeños empresarios.
-¿Por qué contactó con mi hija?
-Queremos que Sport Center abra una sucursal en Seúl.
-¿Existe algún motivo en especial? –Pregunta con los ojos entrecerrados.
-La marca es bien conocida y si se pone a investigar, la empresa de su hija y la señorita Tsukino, pierde millones de yenes a causa de los revendedores que ofrecen sus productos en línea con un sobreprecio del cincuenta por ciento.
Kobayashi se siente impresionado.
-¿Como sabe todo eso?
-He estado siguiendo el récord de las empresas más exitosas de mi país.
-¿En qué me dijo que trabaja?
Mina no advierte el cambio en el tono de su padre. Quiere huir de allí.
Las puertas se abren. La rubia escapa despavorida de su padre.
Para Kobayashi, todos los hombres son sospechosos de su embarazo y es capaz de interrogar a cada uno para ir descartándolos hasta dar con el responsable.
Un camarero le ofrece una copa de champán. Ella niega con la cabeza y observa ansiosa a los presentes buscando un rostro conocido.
Debe decirle a Serena que dé marcha atrás los planes de casarse y mande a Darien Chiba al mismo basurero donde está Yaten.
-Mina…
Ella gira nerviosa para encontrarse con unos ojos color esmeralda. Yaten está ataviado con un traje oscuro y camisa blanca impecable. Ella recuerda la última vez que estuvieron juntos. Todo el amor que él le juró era una mentira.
Para Yaten, es una felicidad reencontrase con ella. Abre la boca para decirle cuanto la extraña.
-Agua de lima para la dama -El vaso adornado con una rebanada de limón se atraviesa entre ellos.
Mina corta el contacto visual con Yaten y observa a Malachite.
-Gracias - tiembla al aceptar la bebida fría.
Yaten observa al gigante de ojos azules.
-¿Viniste acompañada? -Pregunta acusador.
-¿Tú no? -Lo observa retadora.
Una joven lo toma del brazo.
-Yaten, ¿Podría cumplir tu promesa y no dejarme sola?
Mina estudia a la chica vestida de azul, al parecer es menor que ella. La rubia llega a la conclusión que al peliplateado le gustan inocentes y tontas.
-Iré en un momento Ámbar. -Responde Yaten molesto.
Malachite observa a cada uno.
-¿Por qué no buscamos a la señorita Tsukino? -Sugiere, la tensión es abrumadora.
Ámbar le presta atención, sorprendiéndose al reconocerlo.
-¡Es Malachite Zinchi! -Exclama extasiada. -¿Puede firmarme un autógrafo? ¿Tomarse una foto? ¿Casarse conmigo?
Malachite ríe.
-Puedo hacer las dos primeras. Con la última, tendría que pedirle permiso a ella - Señala a Mina.
Yaten lo mira con desprecio de pies a cabeza.
-¿Estás con éste? -Interroga a Mina.
-¿Acaso te importa? -Levanta el mentón. -Nunca te han faltado mujeres y esta noche no es la excepción.
Yaten ríe de mala gana. Invitó a su hermana para no tener que llevar a Amino Gurio.
-Ámbar es...
-Mina, Kenji necesita verme con urgencia -Kobayashi se acerca preocupado.
-Tranquilo, papá. Malachite me llevará a casa. Ya conoce la dirección -Observa de reojo la reacción de Yaten.
-Así es, señor Aino, no me separaré de su hija -El desteñido ofrece antes de sonreír a la cámara.
-Te dejo en buenas manos. -Hace una reverencia retirándose de inmediato.
-¿Le tienes confianza a ese patán? -Yaten susurra a Mina.
-¿Por qué lo llamas patán? -Mina se enoja -¿Acaso es de tu club de libertinos? No descuide a sus novias, señor Kou. Pueden sentirse celosas.
-Ámbar no es mi novia...
-¿Ella lo sabe? Lo digo para que no le ocurra lo mismo que a mí.
Malachite termina su sesión fotográfica con Ámbar. Se acerca a la rubia.
-Ya estoy desocupado. -Observa disimuladamente a Yaten que no despega los ojos de ella-Vamos por tu amiga.
-Está bien. Y después de hablar con Serena podríamos ir a comer helados. -Le advierte con la mirada que siga el juego.
Malachite asiente.
-Para ti, lo que quieras -Le lleva la corriente.
Con los puños apretados, Yaten observa alejarse a Mina.
Mientras tanto, Serena se dirige al elevador. Está furiosa por Darien, Haruka y todos los chismosos, incluyendo a las mujeres que la ven como si desearan matarla.
-Por favor, no te vayas. -Darien trata de aplacarla.
-Debí escoger al calvo de cuarenta años -rezonga la rubia -De esa manera no tendría a sus zorras clamando por mi sangre. Y luego está la Tenoh. Me insultó.
-No lo hizo. Ella es directa y solo repitió lo que escuchó. Y en cierta manera es cierto.
Serena se detiene haciendo que él choque con ella.
-¿Qué parte es cierta? -Se gira quedando frente al pecho masculino.
Darien la toma por la cintura.
-Que en siete meses, días más o menos seremos los padres del hijo de tu amiga.
A Serena se le acaban de olvidar los minutos transcurridos. El aroma y calor de Darien nublan su mente.
-Yo... -Nerviosa lame sus labios, desconociendo que ese simple gesto enciende el deseo de su esposo.
Observando a su alrededor, Darien lleva a la rubia al elevador. En el momento en que se cierran las puertas, la toma en brazos
besándola apasionadamente. Serena se cuelga a su cuello, respondiéndole sin restricciones.
En el salón de fiestas, Haruka sigue sin creerlo.
-Si no está embarazada, ¿Por qué se casaron? -Pregunta a Fiore -Lo he escuchado llamarla desde pitufina hasta duendecilla
siniestra, ¿Y ahora sale con esta farsa?
-Se nota a la distancia que el tipo está enamorado. -Le ofrece un segundo vaso de lima.
La rubia lo toma de la muñeca, apretándosela.
-¿Y si ella no quiso acostarse con el idiota? ¿Y si él se casó para conseguir...?
Fiore siente que le clava las uñas.
-Mi amor, no deberías preocuparte por ellos. Te estás alterando sin necesidad.
Haruka afloja la mano.
-Lo siento. -Toma un sorbo de lima. -Conozco a Darien desde hace años y sé lo suficiente de él para asegurar que siempre inventa algo para que una mujer caiga a sus pies.
El pelirrojo observa a su alrededor. Dos mujeres los observan y susurran sobre ellos lo suficientemente alto para que él escuche.
-Este es atractivo, pero el anterior estaba para comérselo lentamente.
-Si -Suspira la otra -Debí pedirle el teléfono para consolarlo.
-Serás tonta. La diabla no lo botó, él la abandonó por ser una diabla. Su poder sobre los hombres ya no es tal.
-Pero cazó al europeo y las lenguas dicen que el inglés se babea cada vez que la ve, aún en su estado.
-Como envidio su suerte. -Se alejan.
Confundido, el pelirrojo mira a Haruka.
-¿Tienes que estar obligatoriamente aquí?
-Así es. Hoy entregarán varios premios y pienso darles en su madre a los que se burlaron de mí y me creyeron destruida. -Indica inexpresiva. Hace un gesto extraño -No debí tomar agua. Mi bebé reclama el espacio de mi vejiga.
-¿A qué hora comienza esto?
-En unos minutos. No te levantes y guarda mi puesto. -Se aleja.
Fiore la sigue con la mirada.
Casi de inmediato se escucha el track que anuncia el inicio del evento.
Las personas comienzan a acercarse a las mesas. En la mesa de la derecha, Mina y Malachite se acomodan. La rubia sigue buscando a Serena. Al descubrir al ginecólogo, se encoge en su silla tratando de pasar inadvertida. No desea que él la salude como paciente.
-¿Sucede algo? -Malachite le pregunta.
-No. -Susurra, haciendo que él enarque las cejas.
Fiore toma una servilleta, colocándola en la silla a su izquierda.
-Lo siento, mi esposa la ocupa -Dice a cada mujer que aspira sentarse a su lado.
Dos sillas a su derecha Ámbar y Yaten se sientan. El pelirrojo se mantiene vigilante a la dirección del tocador de damas, por lo que no advierte la presencia de la adolescente que revisa su imagen en un espejo pequeño.
Ella levanta el rostro paralizándose al verlo.
Haruka regresa a paso lento saludando con inclinaciones de cabeza.
-Son una partida de hipócritas -Susurra hastiada cuando se sienta junto a él -Hoy me saludan porque creen que me alejaré de la publicidad a causa de mi bebé. Se llevarán una gran sorpresa.
Fiore toma su mano.
-Mi amor, te estás alterando y no es bueno para tu salud. Luego tendré a Furuhata ladrando por el teléfono.
Ámbar se siente extraña ante el gesto amoroso del galeno para con Haruka.
-Su atención por favor... -Se escucha desde los alto parlantes.
Todos observan el auditorio.
Fiore voltea y la descubre…
Haruka va por enésima vez al tocador.
Ya está harta de todo y desea ir a dormir. Los dos días anteriores estuvo inactiva, salvo por las veces que hizo el amor y mantenerse inactiva es un placer que le apetece.
Sentada en el retrete escucha que la nombran por los alto-parlantes.
-Y el premio al publicista del año es para… -El ruido de los aplausos
Suspirando, se incorpora y acomoda el vestido prometiéndose que la próxima vez asistirá en jeans y camisa.
-Cuando salgas de allí, debemos tener una plática muy seria –Murmura a su vientre henchido. -No puedes tenerme todo el tiempo en el tocador.
Lava sus manos y sale al salón de fiesta. Fiore está a la puerta esperándola.
-Esperan por ti. -Señala al presentador
Silenciosa, se deja guiar entre las mesas, todos aplauden excepto sus rivales de otras agencias. Haruka está tan agotada que no tiene fuerzas para burlarse de ellos.
Asciende los peldaños que la llevan al premio.
-Agradezco a todos los que votaron por mi trabajo. A los patrocinadores, marcas que ponen su confianza en Cristal Dorado, a mi jefe Darien Chiba por no despedirme cuando lo he obligado a desnudarse –Las risas inundan el recinto –Este año que pasó mi vida fue sacudida duramente, pero gracias al apoyo de mi asistente y mi esposo, -Observa al fondo del salón a un hombre de ojos azules y cabello negro que le envía un beso con la mano. Ruborizándose, desvía la mirada -he superado… -Olvida todo excepto al hombre.
¿Cómo logró entrar Seiya? Se pregunta. Vuelve su mirada al veterinario.
Algunas mujeres voltean en la dirección que la incomodó.
-Es su ex marido.
Los susurros corren por las mesas hasta Fiore. El pelirrojo, de pie junto a las escalinatas estudia al recién llegado.
Haruka, incómoda observa a su alrededor.
Algunos parecen regodearse con su incomodidad. De pronto, descubre a Mina y alguien a quien ha estado siguiendo los pasos.
-Malachite Zinchi, es un placer verte entre nosotros. -Retoma el control -Espero que antes de firmar con nadie más lo hagas con verdaderos ganadores.
-Dalo por hecho. Trabajo solo con los mejores. –Grita el modelo desde su mesa.
Haruka sonríe satisfecha al escuchar las protestas y ver rostros ceñudos.
Uno de ellos es Yaten. Tiene muchos deseos de romperle la cara al aparecido a sabiendas de que no tiene derecho.
Por su parte, Ámbar guía su vista entre Fiore y Seiya. El pelirrojo no despega la mirada del moreno que contempla amoroso a Haruka, quien ya está en su ambiente demostrando por qué es la reina del sarcasmo.
-Si quieren que sus productos sean codiciados, ya saben donde buscarme -Guiña un ojo a los empresarios presentes.
Termina los agradecimientos, desciende cuidadosa los escalones dirigiéndose directamente a Seiya.
-Felicidades, mi amor.
Ella ladea la cabeza por su descarada sonrisa.
-¿Qué haces aquí? -Pregunta seria.
Seiya observa su vestido.
-Fui invitado.
-¿Por qué no me dijiste nada cuando estuvimos juntos?
La premiación continúa. Ella no advierte que mencionan una pauta comercial con su firma.
-Hasta hace una hora no planeaba venir. - Guarda silencio cuando Fiore se detiene junto a Haruka luego de que los aplausos llenan el lugar.
-Te llaman en el auditorio –En inglés le dice a Haruka sin dejar de ver a Seiya. –La campaña de Sport Center venció al resto.
-Iré en seguida –Observa a uno y otro.
Dudando un instante, va por su premio.
-Así que por fin conozco al hombre que le hizo daño a Haruka. –Fiore murmura.
-Y yo no tengo ningún placer de verle el rostro a quien debió ser echado a patadas de mi país. –Seiya va al grano.
El pelirrojo enarca las cejas.
-¿A qué se debe la ofensa?
-Haruka y yo pudimos haber vuelto de no ser por su presencia.
-Mi esposa merece ser feliz…
Seiya ríe.
-¿Contigo? Apuesto a que ella sueña conmigo cada vez que duerme a tu lado.
-Si, tiene pesadillas. Pero estoy allí para consolarla. No la abandono cuando más me necesita. –Contraataca elegantemente.
Seiya comienza a enfurecer.
Un camarero les ofrece copas de champán.
-Planeo reclamar derecho sobre mi hijo –Advierte luego que se han quedado solos.
-Eso lo veremos. -Para quienes están pendientes de ellos, pareciera que hablan amistosamente. -Yo he velado por la salud de mi esposa y su hijo llevará el nombre que le escoja y mi apellido.
Ambos sonríen mientras observan a Haruka en el auditorio llamar a Mina, comprometiéndola para una nueva publicidad.
Un cantante ameniza el intermedio. Algunas personas se levantan, otras disfrutan del espectáculo.
-Te apuesto mi clínica a que eso jamás ocurrirá. Mi bebé ya tiene nombre y apellido. –Guarda silencio cuando Haruka regresa con ellos.
-Falta el premio a la Agencia del año, pero no veo a Chiba por ninguna parte. –Indica nerviosa. –Estoy agotada y mi bebe se venga del agua que bebí –Entrega los dos premios a Fiore, marchándose al tocador.
-Está preciosa. –Seiya admira su nueva forma de caminar -Espero que la cicatriz no sea inconveniente a la hora de dar a luz.
-¿Cicatriz? -Pregunta Fiore.
El veterinario detiene la copa que iba a probar.
Observa extrañado al pelirrojo. La cicatriz de Haruka se distingue fácilmente al tacto y vista en su cadera, en ese momento está muy tensa y se lo hizo saber preguntándole si no sufriría por eso.
-Si, la cicatriz que tiene en la espalda –Comenta con los ojos entrecerrados.
Nota como el hombre asiente confundido.
¡Fiore Swift no sabe que Haruka tiene una enorme cicatriz!
Bebiendo la copa de un trago, busca una explicación para la información.
¿Será cierto?
No, no es posible que ese hombre no conozca la cicatriz y su historia a menos que…
Haruka nunca se haya acostado con su esposo.
Eso significa que ella no lo traicionó y por eso le respondió amorosa, por eso lo recibió como si nunca se hubieran separado. Seiya ha sido el único hombre que ha cabalgado su cuerpo. Ella no se había entregado a nadie más antes de conocerlo y tampoco lo hizo después.
Por eso su apetito sexual la tenía enloquecida.
¡Eureka! Quiere gritar de felicidad. Haruka le ha sido fiel.
-¿Dónde diablos se metió Chiba? –la voz furiosa de la rubia lo regresa a la realidad. -Si quiero ver a mamá, tengo que irme ahora.
-Seiya –Ámbar se cuelga de su hermano.
-Chiquita, -Besa su frente - ¿Qué haces aquí?
-Vine con Yaten y ya se olvidó de mí. ¿Dónde estuviste los días pasados? Tuve que aguantarme los chistes malos de Taiki, la amargura de Yaten y los regaños de mamá.
Él y Haruka cruzan miradas por unos segundos.
-La nevada me detuvo...
Fiore no escucha al veterinario. Observa la expresión de Haruka, parece feliz de ver a su ex esposo. A él no lo contempla con amor, a Seiya si.
Desvía la mirada hacia la chica colgada del brazo del veterinario.
¿Qué edad tiene? Se siente incómodo cada vez que se cruza con ella.
El comunicador del hospital suena en ese instante.
-Es una emergencia. -Le informa a Haruka.-¿Me perdonas?
Ella asiente.
-Regresaré en taxi. Los bebés no pueden esperar... -Se sorprende cuando él se inclina y la besa en los labios.
Jamás había cometido ese atrevimiento. Estupefacta lo ve alejarse.
Apenada, mira a Seiya. El moreno tiene los labios apretados en una fina línea y los ojos oscurecidos por la ira.
Va a disculparse, pero urge hacer algo antes.
-¡Mataré a Chiba cuando lo encuentre! -Gruñe Haruka en el instante en que regresa al tocador...
.-
-¿No deberíamos estar en la...?
Darien besa a Serena, acallándola.
Se encuentran en el asiento trasero del auto, besándose. El cabello rubio cae despeinado hasta el suelo como una cortina dorada.
La oscuridad del interior es invadida por las luces de las farolas del techo.
El plan de Darien era llevarla al apartamento y hacerle el amor en su cama, planes que se fueron al traste cuando Serena respondió apasionada a sus besos.
Desde sus días de universitario, él no había tenido sexo en el auto. Ahora le hace el amor a la chiquilla que se ha convertido en su esposa.
Serena tiembla por las caricias masculinas. El vestido yace despreocupadamente sobre el volante. La gabardina, saco, y corbata de
Darien se encuentran en el asiento del co-piloto.
Darien lucha por contenerse, pero el calor y suavidad de la piel femenina lo tienen al borde de un colapso. Sus labios descienden por el cuello hasta hallar sus pequeños senos. Toda ella es delicada, como una muñeca hecha a la perfección.
-Eres hermosa...
-La premiación... -Jadea al sentir que succiona su pezón.
-Tenoh se encargará de todo. -Murmura soplando su piel haciéndola temblar.
El frío hace temblar a Serena, sin embargo, las palmas de Darien queman su piel marcándola como un sello. En ese momento siente que él se abre paso entre su delicada tanga alcanzando su feminidad.
Serena arquea la espalda y gime con fuerza. Sus caderas se mueven al ritmo de las caricias.
-Detente... -Gime febril -No puedo más... -Aprieta los ojos y grita cuando siente que su interior se rompe en mil pedazos.
Darien sonríe victorioso grabando en su memoria las cambiantes.
-Te amo. -Muerde suavemente la quijada mientras se acomoda entre sus piernas. -Verás que seremos felices. -Desciende la cremallera de su pantalón liberando el palpitante miembro. -Serena.
Con los ojos oscurecidos de pasión, Serena lo contempla expectante. No tiene temor, introduciendo sus manos dentro de la camisa arrugada, siente como los fuertes músculos se contraen con su tacto.
Tiembla en el momento en que Darien se acomoda en su entrada. Nunca antes había sentido algo tan sublime.
-¡Cielos...! -Suspira al ser invadida por la potencia masculina.
El dolor que siente es ahogado por el calor de Darien. El hombre se mantiene quieto esperando que ella se adapte a él.
-¿Te encuentras bien? -Le preocupa que ella se mantenga silenciosa.
Serena solo atina a asentir. Elevando ligeramente la cabeza, le ofrece sus labios.
Darien la besa profundamente, incitándola, provocándola.
Serena rodea sus caderas con las piernas. En ese momento, él comienza a cabalgar en ella, escuchando sus gemidos cada vez que la embiste. Los cabellos de su nuca se erizan. Serena es suave, dulce, tierna, apasionada... La besa, jugando con su lengua, mordisqueando el lóbulo de su oreja, regresa a su boca.
Serena vuelve a sentirse elevada. Esta vez, el éxtasis es superior. Darien bebe el grito de Serena antes de derramar su simiente en ella...
