Buenas tardes.
Luego de pasar el enorme enojo por los plagios (No tiene otro nombre) de mis historias, llegué a la conclusión de que por dos personas no iba a afectar a las otras que leen. Por lo que vuelvo (poco a poco) para retomar las actualizaciones. Pero por favor: Nadie está autorizado a publicar ninguna de ellas. Y no me doy de importante ni la mejor. Me falta mucho por aprender.
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-Serena. Si me porté poco caballeroso y te ofendí, perdóname. -Con un nudo en la garganta, Darien suplica a su esposa. -Pero por favor, no te cierres a mí. Quiero, deseo que tengamos un matrimonio feliz. -Ella mueve la cabeza en forma negativa -Serena. Te amo. No entiendo la razón por la que te encierras sin permitirme ser parte de tu vida.
Serena se arroja a sus brazos, haciéndolo caer al suelo. Darien cierra los ojos, apretándola con fuerza contra él. Sin moverse, permite que ella llore, sus lágrimas mojan el cuello de su camisa. Paulatinamente, ella va calmándose hasta que solo suspiros entrecortados salen de su garganta.
Darien se mantiene inmóvil, temeroso de hacer o decir algo que la aleje.
Después de lo que le parece una eternidad, el cuerpo de la rubia se afloja sobre él, dándole a entender que se ha dormido.
Observando a los lados, se pregunta cómo hacer para moverse y no despertarla.
Lentamente se acomoda de lado sin dejar de abrazarla. Cuidadosamente, se levanta, tomándola en sus brazos, la lleva hasta su propia recámara.
-Este es tu lugar, mi amor. -La arropa. Rodeando la cama, se acomoda a su lado abrazándola -Para siempre -Besa su cabello rubio...
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Casa Aoyama.
-¿Qué significa esto? – Mei pregunta furiosa.
-Yaten fue echado de la fiesta y en lugar de traerme a casa, se dedicó a llevarme de bar en bar hasta llamé a Seiya. –Señala a sus hermanos.
El moreno ayuda al peliplateado a sentarse en el sofá.
-Estaba de regreso, cuando Ámbar se comunicó conmigo. Por cierto, chiquita, tienes prohibido salir con este irresponsable.
-Debiste decirlo antes. –Su hermana concuerda –Me habría ahorrado mucha humillación.
-No tengo perdón –Murmura Yaten – Engañé a Mina y ahora lo estoy pagando con esa maldita.
-¿Qué es lo que dices? –Mei se acerca.
-Vas a ser abuela –Ríe sin gracia –Esa maldita mosquita muerta está embarazada.
-¡Infeliz! -Pensando que se refiere a Haruka, Seiya lo golpea.
-¡Seiya! –Ámbar exclama.
-¡No te permitiré que te expreses de esa manera! –Suelta el moreno.
-Vamos, golpéame –Yaten se incorpora con dificultad –Esa es tu manera de arreglar las cosas. –Se tambalea por la borrachera –Me voy a dormir.
Taiki se acerca a la sala.
-¿Qué sucede?
-Esa tipa quiere a un doctor por esposo –Su hermano balbucea –Y yo fui el elegido. Quiere un marido para su bastardo, ¿Y si no es mío? Pero tal vez si falló el…
Todos observan pasmados el pasillo por donde desaparece.
-¿Qué es todo lo que acabo de escuchar? –Mei está confundida.
-Al parecer, la justicia divina alcanzó a tu hijo prostituto –Ámbar responde.
-No seamos prejuiciosos. Esperemos que esté sobrio para interrogarlo –Taiki comenta.
Seiya se siente incómodo por haber reaccionado violentamente contra su hermano. Por lo visto, no ha aprendido de sus acciones pasadas.
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Apartamento Aino.
Mina despierta con una ola de nauseas. Temblorosa se levanta de la cama temiendo no llegar al tocador. Unas fuertes manos la sujetan ayudándola a alcanzar el retrete justo a tiempo.
-Eso de estar encinta no parece divertido.
Ella asiente ante la voz que… no es la de su padre.
-¿Qué hace en aquí? –Agradece el vaso de agua que le acerca.
-Su padre no ha regresado aún y le prometí cuidar de usted –Malachite responde calmado.
-¿Qué hora es? –Regresa a la alcoba, acomodándose en el sillón junto a la cama.
-Algo pasada de las cinco –Permanece de pie.
-¡Santo cielo! –Exclama alisando su cabello con los dedos -¿No se ha marchado a su casa?
-Lo haré cuando esté en manos seguras –Se encoge de hombros. -¿Le apetece un café?
-Si ingiero algo ahora, meteré la cabeza en el retrete -Ella niega con la cabeza. -¿Dónde rayos se metió papá? –La habitación da vueltas, o es lo que le parece.
-Le sugeriría llamarlo, pero tal vez esté en buena compañía –abandona la alcoba.
Mina se mantiene pensativa unos instantes.
-No lo creo –Toma el teléfono marcando el número de su padre.
- "Buenos días, hija"
-¿Dónde estás?
– "¡Oh, Mina! Lamento no haberte llamado. Todo esto de Serena y sus padres…"
-¿Le ocurrió algo a mi amiga? –Pregunta alterada.
- "¿Sabías que está comprometida?"
-Si, pero es mi culpa. En cuanto me comunique con ella todo se resolverá.
- "¿Conoces el nombre de su novio?"
-Darien Chiba, pero…
-"¿El publicista?"
-Si…
-"Luego te llamaré."
-Papá, ¿Qué le pasa a Serena? –Pero Kobayashi ha cortado la llamada.
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Apartamento Tsukino.
Kobayashi acepta la taza de café que Kenji le ofrece.
-Tengo noticias –Expresa a al hombre.
-¿Sabes dónde está Serena?-Está ansioso. Entre la desaparición de su hija y la histeria de Ikuko cree que va a enloquecer.
Por fortuna, su esposa aceptó dormir un poco.
-Aún no. –Admite Kobayashi –Pero el supuesto novio es Darien Chiba, el dueño de la agencia de publicidad.
Kenji lleva sus manos a la cabeza.
-¿Ese hombre? –Grita.
-Pudo ser peor –Advierte Kobayashi.
-¿Peor? ¡Él es un hombre mayor! –Se aleja hacia la puerta regresando de inmediato –Un inútil que no tiene un trabajo serio.
Su amigo deja la taza en la mesa. No es momento de sacar a la fama de mujeriego de Darien.
-No exageres, la cosa podría ser peor –Piensa en su hija embarazada.
Kenji siente que la presión arterial se le altera.
-¡Es un charlatán que hipnotizó a mi niña! –Exclama.
Kobayashi lo lleva hasta una silla.
-Esperaremos una hora para salir a buscar a Serena y traerla a casa.
-¿Y si después de hoy el fulano novio no desea verla más? –Pregunta preocupado -¿Y si solo quería deshonrarla?
-No pienses en eso –El rubio implora en silencio que la chica no haya sido imprudente como su hija y se haya protegido de un embarazo.
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Apartamento Chiba.
Una hora más tarde.
Darien despierta solo en la cama.
Temiendo que Serena se haya marchado, se levanta apresurado recorriendo las dependencias. No está en el tocador de la recámara, tampoco en la recámara que ella ocupara hasta esa noche. El olor a quemado lo lleva hasta la cocina.
-¿Qué haces? –Le pregunta al verla arroja la sartén a la basura.
Nerviosa y evidentemente asustada, se voltea hacia él.
-Lo siento, compraré otra para compensarte ésta.
-No tiene importancia –Responde calmado. -¿Qué hacías?
-Quise calentar lo que nos sobró del almuerzo de ayer pero… -Parece avergonzada.
Darien se acerca a Serena.
-Comeremos algo en un café. –Desea abrazarla, pero no sabe cómo reaccionará. –Buenos días.
-Buenos días –Contempla sus ojos antes de ruborizarse y bajar el rostro –Lamento mi comportamiento de anoche…
-Sé que para ti fue algo apresurado. –Acaricia la rubia cabellera algo desordenada. Ella asiente silenciosa. -¿Quieres…? ¿Deseas anular nuestro matrimonio?
-Ya no podemos anularlo. –Le recuerda.
-Por mi culpa –Reconoce él.
-Yo… yo tuve parte también –Se lame los labios.
Darien coloca el índice en su quijada, obligándola a verlo.
-Sé que mi fama me antecede, pero te prometo que te amo. Quiero hacer un hogar contigo. Sé que comenzamos al revés. –El intercomunicador suena. –Tal vez es la señora de la limpieza.
Serena se aleja de él.
-Iré a arreglarme para salir. –Pasando junto al intercomunicador, aprieta el botón de la puerta.
-Serena.
Ella se gira para verlo.
-¿Si?
-Te invito al cine esta noche. Sin dobles intenciones, lo prometo. -Ella se mantiene pasiva. -Pasaré por ti al Centro Comercial después de que cierres.
A Serena la entusiasma el que se muestre solícito. Pero debe conocerlo bien para poder abrirle su corazón.
-Lo pensaré después de un buen desayuno.
Darien la observa desaparecer hacia la alcoba. ¿Llegará a enamorarse algún día de él?
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Villa Tenoh.
Haruka se siente dolorida después de haber practicado pilates con su madre. Sale de la ducha lista para regresar a la cama cuando el teléfono de la mesa de noche suena.
-¿Hola?
-"Buenos días, mi amor. ¿Cómo dormiste?"
La rubia sonríe al escuchar la voz.
-Como muñeco -observa al mencionado dormir plácidamente sobre una almohada en la silla. -¿Qué haces levantado tan temprano?
"Me acostumbré a levantarme temprano y quiero llegar a la clínica a revisar los inventarios y si hubo daño por el apagón." -Responde - "¿Cómo está nuestro hijo?
-Moviéndose mucho. -Acaricia su panza.
- "Me alegro escucharlo. Pero te llamo para invitarte a desayunar."
-Desayunaré con mamá dentro de media hora. -Susurra contrariada. -Después iremos al salón de belleza para hacerle algo. Odio verla desaliñada y descuidada.
- "¿Por qué no nos encontramos en un café cerca de la clínica?"
-¿Cuál será tu explicación?
"Que te amo, pero para no molestarla podemos hacer parecer una coincidencia"
-No lo sé. Ella no es fácil de engañar.
-"Taiki pudo hacerlo"
-Tienes razón
Seiya duda un instante
- "Prometí no meterme en la vida de Yaten, pero necesito saber qué está haciendo últimamente."
-Ha estado detrás de Mina Aino, una de las mocosas de Sport Center pero también se le ha visto con algunas modelos.
- "Mina Aino," – Parece estar escribiendo –"Gracias. Nos veremos en una hora. Si puedes escaparte para el almuerzo será genial. Necesito que me ayudes en algo. Hasta entonces, recuerda que te amo" -Corta la comunicación.
Haruka contempla el auricular antes de regresarlo a su lugar. Espera que Amy no haga preguntas sobre la presencia de Seiya en la casa.
Mientras busca algo qué ponerse, recuerda a Fiore.
-Lo llamaré más tarde -Promete, olvidando hacerlo.
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Apartamento Chiba.
-Señora Koy, permítame presentarle a mi esposa.
La mujer madura de cabello oscuro y estatura baja, estudia a Serena.
-Mucho gusto, señora Chiba. -Sonríe cálida -Es hermosa.
-Gracias -Murmura tímida.
-Si me permite el comentario, hacen una preciosa pareja.
-Lo sé -Darien apoya la mano en el hombro de su esposa -Serena embellece mi entorno de todas las maneras posibles.
-Estoy a su servicio, señora Chiba. Cualquier requerimiento o servicio, puede informarme.
-Gracias. -Desvía la mirada avergonzada. -¿Puede enseñarme a cocinar algo? En casa tenía una cocinera que se encargaba de todo.
-Puedo hacerlo también. -Se ofrece.
-Genial -Darien saca la billetera extrayendo varios billetes – Compre lo que necesite para la cena de esta noche. Ahora saldremos a desayunar y de allí al trabajo. -Asiste a Serena con su parka antes de colocarse el suyo -Queda en su casa.
-Vayan en paz, me pondré a asear de inmediato.
La pareja abandona el apartamento.
-¿Dónde estacionaré mi auto? -Serena pregunta al salir del elevador.
-Cada apartamento tiene dos puestos de estacionamiento. Lo que me recuerda que debo entregarte las llaves y el control remoto de la puerta del estacionamiento, anunciar a la junta de condominio que eres mi esposa para que no hagan juicios erróneos.
-Bien.
-¿Quieres que viajemos al sur este fin de semana?
-Se supone que Mina y yo estamos diseñando los nuevos jeans y ropa deportiva de primavera. -Aborda el auto. -Viajaremos otro fin de semana. -Busca en su bolso el teléfono.
Darien se siente frustrado. No logra sacarle una sonrisa a Serena.
En el momento en que abandonan el edificio, la camioneta de Kobayashi estaciona al otro lado de la acera.
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Casa Aoyama.
Taiki desayuna antes de marcharse al hospital, cuando Yaten aparece masajeándose el mentón.
-Buenos días. Si que se puede decir así -Malhumorado, se sienta a la mesa. -¿Dónde está mamá?
-No se ha sentido bien y descansa. Preparé café.
-¿Qué hay para comer? –Se levanta dirigiéndose a la cafetera.
-Lo que quieras preparar –Señala la nevera -¿Qué ocurrió anoche que provocó que llegaras ebrio?
-Nada que te interese -Se sirve una taza de café.
-Te equivocas. Es de mi absoluto interés el que te lleves a Ámbar en procesión por los bares de Tokio.
-Ella tiene diecisiete años y es capaz de defenderse sola. Ya es hora de que aprenda a conocer...
-¿Qué existen hombres irresponsables? Contigo es más que suficiente para saberlo –Indica mordaz -¿Quién es la mujer que espera un hijo tuyo?
Yaten se gira sorprendido.
-¿Qué acabas de decir?
-Anoche, en medio de tu borrachera, confesaste que embarazaste a una mujer. ¿Quién es ella?
El peliplateado deja la taza en la mesa.
-Debo irme.
-Deja de huir de los problemas, Yaten. Tarde o temprano conoceremos a la madre de tu hijo.
-Mientras pueda evitarlo, impediré que lo hagan. –Sale de la cocina tropezándose con Ámbar. –Nos vemos a la noche, chiquita –Le dice sin detenerse.
-¿Qué le sucede? –La chica interroga a Taiki.
-Le mencioné lo de la presunta embarazada y se marchó.
-¿No deberías seguirlo?
-No hace falta. O al menos, hasta que descartemos a la candidata número uno –Desde la puerta, Seiya les informa.
-¿Qué quieres decir? –Ámbar le sirve café, entregándoselo.
-Según fuentes fidedignas, nuestro irresponsable hermano ha estado saliendo con Mina Aino.
-El nombre me parece conocido –Su hermana comenta pensativa.
-Es una de las dueñas de Sport Center –Bebe dos sorbos de la caliente bebida, colocando la taza en el fregador –Qué horrible. Este destapa cañerías no lo hizo mamá.
-Mamá amaneció indispuesta –Taiki se incorpora –Me parece que no durmió pensando en la bomba que Yaten arrojó anoche.
-Vamos a buscar a esa tal Mina -Ámbar propone.
-Hoy estaré ocupado y mañana viajaré a atender las consultas en el interior. –Seiya niega con la cabeza - Pero prometo buscar a esa chica en cuanto me desocupe. Con Yaten evadiendo la responsabilidad, nos tocará investigar por nuestra cuenta e ir descartando candidatas.
-Yo estaré de guardia hasta mañana por la noche –Taiki –Pero entre emergencias intentaré dar con la dirección de esa joven. Mientras tanto, intenten no morir de impaciencia. –Besa a Ámbar en la frente –Cuando regreses de clases, dedícate a mamá.
-Si ella está enferma, no la dejaré sola.
Seiya observa la hora en su reloj. Si no se apresura, perderá la oportunidad de comer con Haruka.
-Me mantendré comunicado contigo –Abraza a su hermana.
-¿No te parece que su ánimo mejoró luego de ver a Haruka? –Pregunta al castaño una vez que quedan a solas.
Taiki no responde. Sus pensamientos están en la peligrosa conductora llamada Amy Mizuno.
