-¡No puedes salir de casa sin desayunar! –Akane le discute a Haruka. –Piensa en el bebé.
-Lo haré afuera. –Responde calmada. –En este momento no apetece nada de eso –Señala la bandeja que Usui le llevó.
-Pueden prepararte lo que desees. –Insiste su madre.
-La estilista accedió atenderte antes de abrir al público –Revisa su figura frente al espejo. A través de éste contempla la expresión agotada y triste de Akane.
-Dejemos la salida para otro día. Primero es tu salud.
-¿Si consumo una porción de frutas estarás…?
-Tranquila –Asiente rápidamente su madre. –No satisfecha, pero…
-Sandía.
-No tenemos. –Lamenta acercándose para acomodarle el cuello de la blusa materna.
Haruka traga grueso al sentir sus manos temblorosas. ¿Por qué sucedió todo aquello que las distanció? Pestañeando repetidamente, habla con voz temblorosa.
-¿Qué me ofreces?
-Manzanas, peras, albaricoques…
-Comeré aquí una manzana, nos llevaremos las otras frutas para la fatiga.
-Y algunas golosinas bajas en calorías. Consentiremos a mi nieto desde ahora. -Asintiendo, Akane abandona la alcoba.
Haruka mantiene su vista en el espejo. Sus sentidos están confusos.
El sonido del teléfono la sobresalta.
-¿Hola?
-"Buenos días, mi amor. Estoy en la entrada con tu padre". –Fiore habla del otro lado de la línea.
-¡Oh! –Resopla decepcionada –Es una sorpresa.
-"Furuhata nos incluyó en su agenda del día. Aproveché para traerte algo..."
-Bajaré en seguida. –Corta la llamada.
Sentándose cuidadosamente en la silla más cercana, piensa en el triángulo amoroso en el que se sumergió. Tontamente pensó que podría llevar dos vidas paralelas cuando no puede mantener una relación normal con su esposo.
Debe respeto a Fiore no obstante no se haya consumado el matrimonio. Dicen que el amor todo lo soporta. Sin embargo, ella no tiene buena referencia de eso. Su oportunidad de ser feliz junto a Seiya caducó el día que su matrimonio terminó.
Solo espera que Fiore se enamore de alguien más antes de enloquecer con sus atenciones.
.-
Seiya termina de preparar su equipaje. Después de desayunar con Haruka y pasar por la clínica viajará a Nagano por tres días. Regresará a buscar un apartamento pequeño pero seguro para un niño.
-¿Saldrás de la ciudad?
Él levanta la vista observando brevemente a Taiki de pie en la puerta.
-Después de las consultas del día. –Asiente –Tendrás que encargarte de las peripecias de Yaten hasta que regrese.
-Solo puedo preguntar en el hospital si saben de alguna novia. –Expresa -Hoy comenzaré a trabajar en emergencias.
-Algo de eso me dijo mamá.-Abre una gaveta de la cómoda.
Sin ser invitado a pasar, su hermano se acerca.
-Sé que perdí tu confianza al no confesarte que conocía el plan de la señora Tenoh. Pero de veras creí que tú y Haruka se conocían desde hace tiempo.
Seiya lo ve con la rabia en su mirada.
-Ya pasó. –Continúa su labor.
-Se veían tan enamorados…
-Cierra la boca.
-Sigues tratándome solo cuando no tienes otra opción. Si pudiera hacer que todo fuera como antes no dudaría en…
-¡Eso no te disculpa! –Espeta -¿Por qué rayos no confesaste todo esa mañana que fui a sincerarme contigo?
-No lo sé. Temía perder...
-¿Por qué? – Eleva la voz - ¿Por qué no solo reíste y me dijiste que era una broma para que ella se casara con el primer idiota que se le atravesara? ¿Por qué no te burlaste en ese momento indicando que fui el mentecato ganador? –Acercándose, lo empuja hacia el pasillo -¿Por qué guardaste silencio?
-¡Seiya! –Mei se interpone entre ambos -¿Qué haces?
-Si. –Taiki responde por encima de su madre -Soy responsable de haber callado. Nunca imaginé que Michiru inventara todas las patrañas que creíste ciertas. Pero no fui quien estalló en cólera y violencia contra Haruka -Lo señala con el índice -¿Quieres conocer al responsable de que tu vida se fuera por el caño? -Ha perdido la paciencia -¡Mírate en un espejo!
-¡No atices el fuego! -Su madre lo amonesta,
-¿Por qué diablos te lanzaste a atacar sin preguntarle qué había de cierto? ¡Apuesto lo que no tengo, que en lo único que pensabas era en esa maldita clínica! ¿Temiste que Haruka te la robara?
-¡Cállate!
-¡Los Tenoh tienen dinero para comprar las clínicas que les apetezca! -Taiki se aleja, regresando sobre sus pasos -¿Y se iban a apoderar de tu cuchitril? ¡No seas iluso!
-Ve a trabajar -Suplica su madre al castaño.
Más él aún tiene algo que decirle a Seiya.
-El único beneficiado en ese matrimonio fuiste tú. Haruka tenía todo en su contra. A sus padres, a la desgraciada de su prima y a ti. ¿Amarla? –ríe desdeñoso - Lo demostraste claramente ese día en que la despojaste de todo. -Seiya no tiene palabras para defenderse. – Así que deja de responsabilizarme de tus acciones. Sé que no merezco que esa criatura que está por nacer me considere su familia, y que mientras viva me seguirá el estigma de mis acciones, pero pregúntate, quién ha de pagar tu culpa.
-Dándole la espalda se aleja.
Seiya guarda silencio. No hay nada más doloroso que escuchar la verdad.
Villa Tenoh.
Haruka mueve desordenadamente los alimentos que Fiore insistió que le sirvieran.
-¿Por qué mi bebé tiene que desayunar esa cosa? –Akane gruñe. –Si Seiya estuviera aquí permitiría que ella escoja lo que desea comer.
Haruka se ruboriza, evitando ver a su esposo.
-Querida, -Hatoko carraspea incómodo -olvidas que nuestra pequeña ya no está casada…
-Seiya es su único esposo ante Dios y ni tú puedes negarlo –La dama lo apunta con el cuchillo de mantequilla –Mi hija comete infidelidad al vivir con este… doctorcito –Así como sabe demostrar aprecio por alguien, Akane no intenta ocultar su aversión. –Exijo que… -Baja la voz –No lo quiero agregado a mi familia.
-Mamá –Haruka se impacienta - ¿Por qué razón nos distanciamos? –La tensión se refleja en su voz -¿Podrás recordarlo?
-Lo siento –Se encoge en su silla.
-Perdona a mamá –Haruka comienza a disculparse con el pelirrojo que ha permanecido silencioso.
-¿Cuándo quedarás viuda? –Akane continúa –Me pregunto cuánto costará trasladar un féretro al quinto infierno.
-Comeré algo en el camino –Haruka arroja la servilleta a la mesa. –Contigo no se puede estar más de cinco minutos.
-¿Vendrás a almorzar? –Su madre no parece afectada.
-Estoy colmada de trabajo y no me desocuparé hasta la noche. –Sale con la velocidad que su estado le permite.
-Ve por ella, muchacho –Hatoko ordena a Fiore.
-Doctor, señora –Haciendo una reverencia se retira.
-Adiós. Su país lo espera –Akane mueve la servilleta. –Retiren esa silla y fumiguen el comedor. – Indica a Usui. –No quiero que Seiya se contamine.
-¿Quieres que nuestra hija se aleje nuevamente? ¡Respeta a su marido!
-¿Cuándo ofendí a Seiya? –Pregunta inocente.
Emulando a Haruka, el cirujano arroja la servilleta a la mesa.
-No tienes remedio…
Fiore alcanza a Haruka junto a la Hummer.
-Mamá puede ser un verdadero cólico nefrítico cuando se lo propone. –La rubia cubre su cabello con un gorro térmico. –Lamento que se haya esforzado en hacerte sentir mal.
-Dejó muy claro que tu ex marido es mejor. –Esconde su tristeza en una máscara de indiferencia.
-Olvídalo –Abre la portezuela colocando el bolso en el asiento del copiloto –Mamá solo te está probando. –Su teléfono indica una llamada entrante, leyendo el número lo ignora apagándolo.
-¿Se portó grosera también con el fulano? –Ha notado su acción, preguntándose quién habrá llamado. Desde que la conoce, Haruka no ha evitado responder su teléfono.
-Hoy no podré almorzar contigo –Lee la hora en su reloj –Después de ver a Furuhata, tendré que visitar una locación. –Advierte –Luego estaré en una sesión de fotos con las modelos embarazadas y bebés.
-¿Aceptas cenar conmigo? –Su teléfono indica un nuevo mensaje –Rayos –Exclama leyendo.
-¿Sucede algo?
-Una emergencia.
-Es el precio de tu profesión –Haruka sonríe. Más de una vez el teléfono de Seiya sonó por una emergencia canina mientras hacían el amor.
-Llamaré a Furuhata para conocer tu evolución.
-La cual será "embarazo satisfactorio, presión arterial normal y movimientos fetales excelentes".
El obstetra le toma la muñeca.
-Tu presión está alterada.
-Mamá prueba la paciencia del más santo. –Retira la mano –Cuando llegue con Furuhata estaré bien.
Desde la ventana del salón, Akane contempla a la pareja.
-¿Estás espiándolos? –Hatoko le pregunta acusador.
-Solo veo a dos conocidos platicar de cosas triviales. –Comenta estudiando a su hija.
No ve pasión, sus ojos apagados no reflejan ninguna emoción. Con Seiya era distinto.
-Espero que no quieras interferir entre ellos.
-Esa unión está destinada al fracaso. –Murmura alejándose de la ventana –Te corresponde llevarme con la estilista.
-¿Me preguntaste si tengo pacientes citados para hoy? –Se cruza de brazos.
-Perdona mi falta de tacto –Expresa con falsa dulzura -¿Tienes que manosear nalgas, bubis y vaginas hoy?
Hatoko eleva las manos al cielo.
Clínica veterinaria.
Marian ingresa a la recepción, encontrando las luces encendidas y la cafetera trabajando.
-¿Doctor Kou?
-Prueba otra vez – Kato sale a su encuentro. –Kou está pescando un resfriado en la cafetería del frente –Señala el local a través de la ventana.
Sorprendida, Marian se acerca al ventanal descubriendo a Seiya en la puerta. Visiblemente tembloroso, observa su reloj y la calle en ambas direcciones.
-Pobre doctor Kou –Expresa compungida.
-¿Crees que se haya enamorado de otra loca?
-Haruka no está loca –Irritada lo enfrenta – Su familia es otra cosa. No sabe lo que ellos hicieron en contra del doctor y Haruka. –Vuelve su atención a su jefe –Por lo visto, se han reencontrado nuevamente después de la horrible separación.
-Puede ser otra mujer…
Ella mueve la cabeza.
-Desde que lo conozco, solo una mujer lo ha hecho perder el control y su dignidad. Le aseguro por mis padres que en este momento Haruka Tenoh tiene algo que ver con su comportamiento.
En la intemperie, Seiya observa por enésima vez su teléfono. Marca el número de ella
-No me hagas esto, Haruka –Susurra temeroso cuando salta la contestadora –Por favor. –Llama a Akane a riesgo de descubrirse.
-"¿Hola?"
-Buenos días, señora Akane. Quería saber cómo amaneció su hija.
-"Seiya querido" – Su voz se escucha risueña -"Haruka acaba de irse a ver a su médico".
-¿El bebé…?
-"Está bien. Su estorbo vino a buscarla para la consulta mensual".
-¿Estorbo?
-"Ese hombre que dice ser su esposo". –Indica despectiva –"Pero todos sabemos que su único esposo eres tú y…"
Seiya corta la comunicación.
Agencia de Publicidad.
-Al parecer la pequeñita es la nueva cachorrita del jefe –La señora de la limpieza señala hacia el elevador.
-Tengo entendido que la cachorrita tiene el poder de despedirte si la provocas –Amy le hace la observación -¡Oh! ¿Te dije que estás despedida? –Recoge tu liquidación.
-¿Por qué? –Pálida se escuda detrás del plumero.
-Acabas de ofender a la esposa del señor Chiba. –Pasa su pañuelo por encima del escritorio de Saory -Se viene a trabajar y tu labor es mediocre.
-Hablas como la diabla. –Sollozando se aleja.
-¿Qué le sucede? –Serena pregunta cuando la mujer pasa por su lado.
-La señorita Mizuno me despidió.
Serena observa interrogante a Darien. El moreno asiente silencioso.
-¿No dirás nada a su favor?
-La función de contratar y despedir empleados son de Tenoh y su asistente.
-Pero…
-Hasta ahora todo ha funcionado a la perfección –Nota confusión en los celestes iris –No te angusties, Serena. Tenoh y Mizuno no son déspotas –Ella no cambia su expresión -¿Te sentirás mejor si le pregunto? –Señala a Amy.
-Por favor.
-Espera en mi despacho. –La sigue con la mirada, algo que también hacen los empleados. Girándose, se encamina hacia Amy –Mizuno.
-¿Señor? –Detiene su labor en el computador.
-¿Podría darme una buena razón para que haya despedido a…? –Señala hacia el ascensor.
-¿La señora Milka? –Él asiente – No hace un eficiente trabajo. –Le muestra el pañuelo polvoriento.
-Eso no es motivo…
-Ofendió a la señora Chiba llamándola cachorrita. –Expresa crispada. Darien aprieta los labios en una dura línea. –Las páginas sociales dedicaron un párrafo dentro de la noticia del evento para expresar sorpresa por su reciente matrimonio, especulando si hay embarazo de por medio o una fusión de interés monetario.
-¿Todos están enterados?
-Hace veinte minutos envié un memorándum a todo el personal. –Vuelve a teclear -Si la señora Milka u otro gracioso lo pasaron por alto, no es mi problema. Así como respetamos a Tenoh, también deben hacerlo con su esposa. –Levantándose, toma de la impresora un folio y se encierra en la oficina de Haruka.
Silencioso, Darien va a encontrarse con Serena.
-¿Y bien? –Pregunta ella.
-Había razones de sobra para despedirla –Atina a decir –Serena…
-Darien… -Hablan al mismo tiempo. –Tú primero.
-Sé que te prometí darte tiempo. –Pronuncia con voz grave -Pero te suplico que no me trates como un extraño. –Ella desvía la mirada -¿Estás arrepentida…?
-No -Mueve la cabeza. –El bebé de Mina…
-No me refiero a él. ¿Te disgusta haberte casado conmigo?
-No tenía planes. Nunca los tuve –Se aleja hacia la ventana – Desde que comencé a diseñar ropa deportiva me prometí no desviarme de mi empeño en ser la mejor. Mamá no estudió en la universidad porque papá le prohibió que lo hiciera, dejando claro que el lugar de la mujer es en la casa. –Se encoge de hombros –Un pensamiento bastante arcaico en nuestros días.
-Quiero ser parte de tu vida, no entrometerme en ella o ser tu dueño. –Se acerca abrazándola –Puedo firmarte todos los convenios comerciales que desees.
Serena levanta la mirada hasta su boca sensual.
-Debo… -Pierde el aliento cuando él la estrecha íntimamente.
-¿Debes? –Besa su cuello.
-¿Trabajar? –No se da cuenta de que lo tiene abrazado por la cintura y arquea la cabeza para facilitarle la caricia.
Tocan a la puerta.
Maldiciendo por lo bajo, Darien la suelta.
-Adelante. - Le señala la silla frente al escritorio.
-Lo siento, señor Chiba, pero el señor Blackmoon espera a Tenoh. –Amy señala al hombre alto y delgado vestido con un traje azul marino.
-Llámala.
-No responde a su teléfono. –No despega los ojos del hombre que lee cada artículo de la cartelera –Creo que ella lo evade a propósito.
-¿Lo está evitando? –Darien se interesa.
Serena permanece silenciosa, escuchando el diálogo.
-Blackmoon le ha insinuado varias veces… -Amy se muerde el labio inferior.
-¿No se ha dado por enterado de que está más inflada que un pez globo?
-El papá de Mina babea por ella mucho más que cuando era una horrible solterona –Serena interviene. –Y no deberías expresarte así de ninguna mujer.
-Lo siento, cariño –Se disculpa. –Preguntaré qué quiere y desde ahora se las verá conmigo.
-Iré a casa de mis padres –Serena se levanta.
-¿Almorzaremos juntos? –Pregunta ansioso.
-Desde hoy todos los almuerzos, meriendas, cenas y antojos correrán por tu cuenta –Sonriente se despide.
-¿Y bien? –Amy se impacienta -¿Puedo arrojarlo por la ventana?
-De eso me encargaré yo –Decidido sale a su encuentro…
Maternidad.
Haruka sale del consultorio de Andrew.
-Debes mantenerte calmada o te forzaré a tomar reposo –Le indica él en ese instante –Tu presión arterial está elevada.
El hombre sentado detrás escucha atento.
-La culpa es de mamá. Estoy quedándome en su casa hasta que Fiore pida permiso.
-Swift es muy dedicado. No creo que tenga descanso en mucho tiempo.
Haruka sisea fastidiada.
Una vez afuera, algo llama su atención.
-¿Qué haces aquí? –Avanza lentamente hacia el hombre.
-Me dejaste botado en el restaurante –Cruzado de brazos, Seiya admira el conjunto verde oscuro materno. –Me debes una comida.
-Creí haber escuchado que te esperan en Nagano. –Se detiene frente a él deseando tocar su corto cabello.
-No podía irme sin verte –Contempla su vientre henchido -¿Cómo está nuestro bebé?
-Pateando y triturándome los órganos internos –Sonriente acaricia su panza –Será un bebé muy sano.-Afirma.
Seiya deja de sonreír.
-Escuché que tienes la presión arterial alta.
-No es nada –Le resta importancia. –Mamá comenzó a hacer de las suyas nuevamente, para variar. –Hace una mueca.
-Tengo el mejor tratamiento anti estrés.
Haruka siente como su cuerpo se derrite ante el pensamiento que sus palabras le provocan. Debería estar ofendida pero saber que aún, embarazada la desea, la hace sentir hermosa y deseable.
-Sabes que no debo…
-Tonterías. –Tomándola del brazo, la guía hasta la hummer –Hoy seré tu chofer.
Incapaz de resistirse, le entrega las llaves…
