-La ruta se transforma en un río intransitable cuando llueve a mares –La anciana les ofrece té y sopa caliente. –Fue una fortuna que se detuvieran aquí.
Haruka asiente mirando a Seiya.
-Se lo agradecemos. Odio los truenos y más las centellas. –Explica ella –Mi desconsiderado… -Se detiene cuando Seiya carraspea - Me trajo por estos rumbos…
-Quise traerte a comer al campo y que te olvides un rato de los problemas.
-Pudiste llevarme a un restaurante cerca de la Agencia –Protesta apenada con la anciana anfitriona.
-Estás bajo mucho estrés y tu presión arterial puede afectar tu salud y la del bebé.
La curiosa anciana los ve.
-Eso es en parte tu culpa.
-¿Mía? –Pregunta incrédulo –Intento hacer que te sientas bien y dejes las preocupaciones a un lado.
-Perdonen –La anciana interviene –La señora puede descansar en la habitación del fondo. Hay agua caliente en el baño por si desean refrescarse.
-No quiero causarle más molestias –Responde apenada. –Aquí estaré bien.
-No me desagrada tener visita y me siento útil atendiéndola. -Se sienta frente a la pareja acercando un tazón a Haruka –Desde que mi hijo se fue a trabajar al distrito financiero he estado un poco sola.
-Agradecemos su hospitalidad. –Seiya comenta formal.
-Tengo un poco de pan de melón. –Levantándose, desaparece en dirección a la cocina dejándolos solos.
El teléfono de Haruka suena sobresaltándola.
-Deberías tomar el permiso prenatal y apagar eso –Reclama Seiya.
Haciendo un puchero, ella toma el aparato.
-La vida continúa y ya no eres mi… Hola, Amy. ¿Qué tienes de nuevo?
-"¿Además de que el señor Chiba fue tildado de secuestrador y caza fortunas por su nuevo suegro?" –Indica irónica.
-Debió casarse con una de esas cabezas huecas que frecuenta y no con la mocosa Tsukino –Prueba un poco de caldo, pareciéndole delicioso. -¿Hay algo más que me impida comer esta rica sopa?
Hay un breve silencio.
-"Si te lo digo, te dará una indigestión" –Expresa cautelosa.
Seiya observa, cómo Haruka arruga el entrecejo a la vez que se tensa y suelta la cuchara.
-Amor…
-¿Chiba hizo o deshizo? –Pregunta ignorándolo.
-"¿Estás con tu ex marido? Te llamaré después".
-No cambies la conversación y suelta de una buena vez la razón por la que llamaste.
-"Podría esperar que vengas…"
-¡Amy!
Suena un golpe del otro lado de la línea.
-"Está bien. Felicidades. Eres la nueva imagen de productos para bebés…"
-¿Qué?
-Se acabó –Seiya le arrebata el teléfono, apagándolo –Tienes la presión arterial alta por culpa de tu trabajo.
-¡Regrésame mi teléfono en el acto!
-Lo haré cuando te calmes –Promete solemne.
-Estoy perfectamente bien. –Asegura con la mano extendida –Dame mi teléfono.
-Estás colorada y tu respiración alterada. Apuesto que te zumban los oídos.
La rubia aprieta los labios sin querer darle la razón.
-La lluvia está amainando –La anfitriona aparece con el pan –Son buenas noticias para los viandantes. Podrán regresar a casa sin contratiempos. –Contempla a Haruka –Pero primero den un paseo por el hospital. Esos ojos rojos indican que su presión está por las nubes…
Apartamento Tsukino.
Kenji contempla al timador de mujeres desde el otro lado de la mesa.
Desde que apareció con un enorme pastel de frambuesas y dos ramos de rosas, Darien ha sido agasajado por Ikuko como nunca lo ha atendido a él, mientras Serena se mantiene sentada a su lado sin pronunciar alguna palabra.
-Pudo ser peor –Dice Ikuko en ese instante –No digo que seas un mal partido, sino que Serena pudo haberse enamorado de un horrible y gordo don nadie ávido de apoderarse…
-Mamá –Advierte su hija.
-Lo lamento, hija –Ríe apenada –Pero enterarme de que soy la suegra del hombre más hermoso y deseado de Asia… -Chasquea los dedos -Eso me recuerda que debo llamar a mis amigas y jactarme. Desde que apareciste en esas publicaciones sin ropa, -señala al joven - han estado soñando contigo. Se morirán de envidia de saber que Serena… –El carraspeo de Kenji y el fuerte rubor de su hija la vuelven a la realidad –Lo siento –Calla en el momento que Naoko entra a la sala con un carrito de servicio.
-Café y pastel. –Indica la doncella viendo a Darien como si deseara echarlo.
-Puedes retirarte, Naoko. Yo serviré el postre –Serena está ansiosa porque esa reunión acabe. Nunca le dirá a Darien el deseo de estar nuevamente a solas con él y ser abrazada mientras duerme, porque él la bese y le haga el amor.
Pero pondría en peligro la razón por la que se casaron: El niño de Mina.
-Gracias por sus palabras, pero en realidad soy un tipo normal y afortunado por la esposa que tengo.
-¿Cuándo pensaste que podías embaucar a mi niña?
La pregunta de Kenji paraliza a los presentes.
-¿Perdón? –La expresión ofendida de Darien contrasta con las furibundas de las mujeres.
-Deberías pedir perdón. –El hombre maduro responde –Timaste a mi niña.
-Me casé con Darien porque quise –Afirma su hija levantándose –Es hora de irnos.
-Que se vaya él, tú te quedas.
-Si, papá –Serena voltea a ver a Darien –Lo siento, mi papá manda y yo obedezco.
-Lárgate de una buena vez. –Satisfecho ve como Darien abandona el apartamento…
-Kenji –La voz de Ikuko lo saca de su fantasía, viendo que su "yerno" sigue sentado junto a su hija. –Te pregunto si podemos hacer una fiesta para presentarlo como familia.
-¿Familia? –Chilla escondiendo su molestia.
-No será necesario –Comenta el joven.
-Por supuesto que lo es –Asegura Ikuko –No estuvimos en su boda, pero eso no quiere decir que no celebremos.
-Mamá ama las celebraciones –Explica Serena a su esposo.
-En ese caso, no me gustaría impedírselo.
La sonrisa perfecta de Darien exacerba a Kenji. Si no se marcha en los próximos dos minutos, él mismo lo echará a patadas.
Serena observa la hora.
-Debo ir a la tienda. Han sido muchos días que no hemos abierto no quiero que empiecen a especular que quebramos.
-También debo ir a la Agencia. Con Tenoh embarazada mi responsabilidad es doble –Bebiendo su café se incorpora –Agradezco su invitación, señora Ikuko. Le regresaré la hospitalidad de hoy en la cena de mañana, si Serena está de acuerdo.
Serena asiente nerviosa. Eso significa que deberá mover sus cosas a la alcoba de Darien. Conoce la curiosidad de su madre y sabe que revisará cada rincón del apartamento. En lugar de sentirse atemorizada, el pensamiento la excita.
-Allí estaremos sin falta ¿Cierto, Kenji?
El mencionado mantiene su vigilancia en su yerno buscando la mínima imperfección. De éste recibe una mirada burlona en el momento que suena un teléfono.
-Lo siento –Darien se retira para responder mientras Serena acepta una vianda preparada por Naoko. Regresa contrariado –Era el ex esposo de Tenoh –Informa a Serena – La lleva al hospital de emergencia por algo relacionado con su presión arterial.
-¿Su ex esposo? –curiosa se pregunta qué pensará su esposo de todo eso.
-Iré primero a verla para conocer la situación, después iré a la Agencia –Piensa en la campaña que prometió al británico. Activando su teléfono llama a la Agencia.
-Iré contigo –Serena busca su cartera.
-Mizuno –Dice Darien a su interlocutora mientras asiente a su esposa –Llama a Black informándole que hay cambio de planes. Tenoh está en el hospital…
Ikuko los despide en la puerta corriendo luego al teléfono.
Kenji maldice su suerte. Debe hacer algo o perderá a su mujer e hija en manos de ese embaucador…
.-
-¡¿Qué Serena qué?!
El chillido de Mina ensordece a su padre.
-Se casó. –Gime cubriéndose los oídos ante el nuevo grito.
La doncella corre al salón creyendo que algo grave le ha sucedido a Mina, encontrando en su lugar a una histérica chica que arroja cosas mientras grita.
-¿Por qué? - Aúlla -¡Tenías que esperar para primavera! -Padre y doncella cruzan miradas sin entender las palabras -¿Por qué lo hiciste?
-¿Hacer qué? –Pregunta tontamente la empleada. -¿Qué hice?
-¡Estúpida Serena!
-Trae un té de tila para la señorita –Pide Kobayashi. –Y que nadie nos interrumpa.
La doncella abandona el salón rápidamente.
Kobayashi sujeta a Mina del brazo obligándola a sentarse, acomodándose a su lado.
-Mina –Tenso inquiere -¿Sabías que Serena planeaba casarse?
Sorbiendo por la nariz, Mina asiente sin atreverse a mirarlo.
-El día… -Hipo –de la tor… -hipo –menta…
Kobayashi conoce del distanciamiento que tuvieron las chicas, por lo que no le extraña su respuesta. Suspirando pesadamente, se incorpora dirigiéndose hacia la ventana.
Pasa su mano por el cabello preguntándose cuándo las chicas decidieron cometer errores.
-¿Estabas de acuerdo? –Le pregunta de pronto.
-Al principio creí que era una locura… -Aprieta y afloja los puños –Pero cuando dijo que lo haría por mi bebé…
-¿Qué tiene que ver la criatura?
-Serena se casó para adoptarlo… porque yo no lo quería –Vuelve a llorar escandalosamente.
.-
Andrew recibe a Haruka en el consultorio observando a Seiya con curiosidad.
-Tomaré su presión –La enfermera se acerca con la historia, un tensiómetro digital y un termómetro.
Seiya se mantiene atento y ansioso junto a la rubia.
-¿Sabe que debo llamar a su esposo? –Interroga el obstetra al moreno observando su tensión ante la mención del otro hombre.
-Soy el padre y no me moveré de aquí –Expresa tenso.
-Ciento sesenta la sístole, cien la diástole –Informa la asistente.
Andrew anota en la historia médica los valores comparándolos con los de la mañana.
-Tendremos que internarla.
-Tengo trabajo –Salta Haruka.
-Tienes que cuidar tu salud –Seiya la interrumpe – Piensa en nuestro hijo.
-Voy a trabajar hasta…
-¿Ha escuchado del eclance? –Insiste el doctor.
-No.
-Se produce cuando la futura madre…
Atemorizada, Haruka permite que Seiya sujete su mano en señal de apoyo mientras escucha la explicación.
-Haré lo que me pide –Derrotada baja el rostro mirando las manos unidas.
Tocan a la puerta y sin esperar respuesta, el visitante entra paralizándose al ver a Seiya sosteniendo la mano de Haruka con la mirada reflejando preocupación y amor.
-Swift –Andrew menciona incómodo.
Apenada, Haruka intenta soltarse pero Seiya mantiene fuerte el agarre, dirigiendo una mirada retadora al pelirrojo.
-¿Podrías…?
Malhumorado, Seiya libera la mano femenina levantándose, cede el puesto a Fiore no sin antes acercarse su rostro a dos centímetros del otro.
-No me iré de su lado así envíes un pelotón de matasanos a echarme –Susurra muy bajo para que solo Fiore sea su receptor –Y deja de soñar con ponerle tu apellido a mi hijo.
La enfermera no pierde detalle del enfrentamiento de testosteronas entre los dos hombres de Haruka Tenoh. Muere por contarles a sus colegas… Claro, que con su versión.
-He cuidado de Haruka y su embarazo, y no pienso renunciar a la paternidad que pateaste cuando la abandonaste –Sisea Fiore cortante. –Su hijo llevará mi apellido por derecho.
-Eso lo veremos. –Espeta amenazante –Tarde o temprano Haruka volverá conmigo entonces tendrás que irte por donde viniste.
-¿Planeas terminar el trabajo de destruirla?
Andrew aprovecha para llamar a admisión e informar el ingreso.
-¿Terminaron de medir sus fuerzas? –Haruka pregunta sarcástica. Verlos así le calmó los nervios por un lado y los crispó por otro.
-Mi amor –Ignorando la furia de Seiya, Fiore se aproxima a la silla de Haruka inclinándose a su altura -¿Por qué estás alterada? –Toma su muñeca midiendo su presión.
La rubia mantiene su vista fija en la pared, sintiéndose avergonzada por el hecho de que Fiore la esté asistiendo delante de Seiya. La sensación de traición vuelve como una roca aplastándola, pero en este momento la traidora es ella, cuando se deja tocar por el extraño que es su marido.
Sacudiendo su mano, se incorpora alejándose de ambos.
-Bien. –Andrew anota algo en una pequeña hoja, entregándosela a la enfermera y termina la llamada – La señorita Sanae la asistirá a la señora… -Observa a ambos hombres –Tenoh…
-Swift. –Corrige Fiore.
-Paciente difícil, familiares peores –Refunfuña Sanae tomando las instrucciones que Andrew le ofrece.
-Y dos maridos –Completa su jefe.
Ella pone los ojos en blanco.
-Y yo no logro encontrar ni un sapo. –Sus ojos van hacia Fiore –Ni un doctor.
-La puerta vuelve a sonar.
-¿Doctor? -Una voz masculina con acento británico -¿Tenoh está aquí? ¿Haruka Tenoh? En recepción me dijeron que si.
-¿Qué hace ese hombre aquí? –Jadea Haruka llevándose las manos a la cabeza…
