Hola, para los que me siguen en amor yaoi... perdí mi cuenta, sí, no puedo entrar y a menos que Marfil lo arreglé, ya no podré publicar en el sitio. Como quiera, aquí lo publico. En fin...

93 en Babel

Capítulo 20

.'.

Y con el permiso de su padre, se fue al encuentro con Chrollo. No tenía la motivación suficiente para atenderlo, pero era un paso obligatorio. Como Gio le había dicho, el hijo menor de Mical era el dueño de una mafia famosa que formaba parte de los diez dones, el cual, dada la ocasión, se encontraba en York Shin. La única excusa válida que podía tener para estar en la ciudad de las subastas durante esas fechas, y tener tiempo de indagar era el trabajo que el Danchou le tenía preparado. Así que fue en busca de Chrollo, esperando hacer el trato para investigar a los diez dones y sacar información de su primer objetivo.

El problema de acercarse a Chrollo era que el tipo le agotaba bastante. Illumi sabía que no se trataba de cualquier persona; era un iniciado que le reconocía como un Maestro, y aspiraba a más grandes poderes que cualquier otro ser humano. No podía sacar provecho de él fácilmente, en cambio, Chrollo si podía sacar provecho de su relación, siempre que tuviese los objetivos claros, era capaz de todo. Eso era precisamente lo que le molestaba de verlo, pero no iba a demostrarlo, no iba a dejar que Chrollo supiera su incomodidad porque esta era una pelea más psicológica que física.

A finales de agosto, Killua y Gon estaban ya en York Shin, recabando dinero para comprar Greed Island, mientras que Illumi se reunía con el líder de las arañas, poco antes de que éste uniera el resto del Genei Ryodan.

Se encontraron en la habitación del hotel en el que se hospedaba, estaba impaciente mientras veía al líder de las arañas sentado en la cama, llevando sólo unos pantalones. Su torso desnudo le hacía sentir cómo si él estuviera intentando seducirle, esperaba que no fuera así, porque entonces las cosas se pondrían más difíciles, pero si no era así, ¿cuál era el punto de mostrarse de ese estado entonces?

—Por un momento creí que no vendrías —resaltó Chrollo cuando lo vio de pie, dentro de su recámara.

—Te recuerdo que estoy aquí por negocios, no vine por otra cosa —advirtió, y escuchó una suave risa por parte del hombre.

—Descuida, tomaré mi distancia, pero acércate tú a mí —le sonrió malévolamente e Illumi dio un paso atrás.

—Desde esta distancia estoy bien.

No le agradaba la situación. Hubiera preferido que Chrollo se enfocara en el negocio, pero parecía que quería alargar la charla. Comenzó a hablar de otras cosas, a divagar sobre lo que representaba para él tenerle ahí, sobre la sociedad, las costumbres e Illumi no participaba mucho en la conversación por precaución. El líder de las arañas en verdad quería agradarle, eso era complejo. En un punto, se levantó de la cama, tomó una camisa y se paró frente al Zoldyck.

—Sé que te estoy haciendo perder tu valioso tiempo, no es mi intención, pero parece que necesitas relajarte un poco.

—Creo que no lo has entendido —esta vez no quiso retroceder, dejó que el tipo tuviera cercanía a él—. Yo no he venido por otro asunto, más que por negocios.

Chrollo se le quedó viendo, estaba ansioso por crear una excusa de cercanía entre ellos, pero debía ser paciente, no presionarlo tanto o acabaría por obtener lo contrario a lo que deseaba.

—De acuerdo, toma asiento… —le señaló una silla que estaba al fondo.

Illumi la tomó y la colocó frente a Chrollo quien volvió a sentarse en la cama, esta vez no se saldría del asunto por el que había traído a ese Zoldyck.

—Atacaré a los diez dones en un par de días, necesitaré que me cubras. Sé que robarlos significa que la mafia estará sobre mí, ¿podrías deshacerte de ellos?, sólo requiero que te asegures de que no me sigan una vez que tenga todo lo que deseo.

—Sí —no iba a hacer preguntas, si el cliente quería eso, eso mismo le daría—, ¿algo más?

—¿Puedes…? —se quedó dubitativo un instante, detestaba que Illumi fuera tan cerrado e imposible de ganar, pero era un ladrón, no se suponía que jugaría sin trampas—, ¿podrías encargarte de los daños colaterales?

—Sí, puedo controlarlos para que hagan lo que quieras, ¿eso es todo? —pero Illumi intentó acabar con la conversación tan pronto como pudo.

Con esa pauta intentó congeniar un poco más, averiguar esas maravillosas habilidades naturales que poseía. Estructuraron un plan para atacar la subasta, acabar con los dones y de paso, mantener la situación en perfecta calma. Illumi crearía unos cuantos cadáveres falsos con la apariencia de los miembros del Ryodan, Chrollo quedó de entregarle los cadáveres para que los deformara y por supuesto, todas las referencias para cambiar sus apariencias de acuerdo a cada uno de los miembros de la organización.

—Illumi, podrías decirme lo que sigue…

Aprovechó el momento, la conversación se había tornado más tranquila, el ambiente ya no estaba tenso como antes y consideró adecuado hablar de sus asuntos.

—En lo que a mí respecta, hasta aquí llegó nuestra conversación.

Iba a marcharse, pero Chrollo le obstruyó el paso.

—Esta es mi oportunidad, Maestro, no voy a desperdiciarla —escuchó que murmuró el hombre.

Illumi lo sabía, estaba tratando con un obsesivo. Buscaba provocarle a toda costa para que sintiera necesidad de estar en contacto con él, ya sea por venganza o cualquier otro motivo. Pese a estaba fastidiado por la insistencia del líder de las arañas, se contuvo, no reaccionó y optó por esquivarlo, usar sus habilidades para salir del cuarto sin dejar rastro.

No conocía bien al líder de las arañas, no sabía que entre más rechazo y dificultades le presentara, más iba a insistir. Después de todo, trataba con un ladrón, ambicionaba todo lo que no podía tener y para conseguirlo se valdría de cualquier herramienta a su mano.

Durante esos días mantuvo comunicación con Hisoka por medio de textos. Ambos estaban en situaciones en las que era mejor no hablar, sobre todo el pelirrojo, que se encontraba en la guarida de los Genei Ryodan, y no le era conveniente para nada levantar sospechas.

El primero de septiembre, justo en el momento en que el Ryodan había robado a la mafia y asesinado a todos los invitados de la subasta nocturna, Chrollo llamó a Illumi, los planes habían salido mal. No habían encontrado los tesoros que se suponía que tomarían esa noche. Illumi decidió cobrarle más dinero a Chrollo por forzarlo a detener sus planes y hacerlo esperar.

Al día siguiente, justo cuando esperaban que Uvogin regresara a la guarida, nuevamente Chrollo lo llamó, para constatar una nueva reunión. El Zoldyck hizo lo posible por negarse, por supuesto que no se iba a dejar manipular, comprendía que era un intento desesperado por parte del Danchou. Tras otra reunión incómoda, donde él hizo lo posible por mantenerse distante, el hombre le aseguró que una vez que encontraran los tesoros de la mafia le mandaría un mensaje para que se hiciera cargo de los dones.

—Illumi, ¿sabías que alguna vez me enfrenté a tu padre?

—Uh… sí, escuché al respecto —contestó Nimrod escarbando en la memoria de Illumi.

—Si hubiese tenido el conocimiento que ahora tengo, en ese entonces le habría ganado, de eso estoy seguro.

De nuevo ahí estaba, haciendo lo posible por prolongar más el encuentro, pero Illumi no estaba dispuesto a ceder, no con facilidad.

—¿Tienes alguna otra cosa que añadir al trabajo?

Chrollo no estaba frustrado, sabía que era cuestión de tiempo para hallar el modo de obtener una reacción por parte de ese muchacho. Si fue paciente esperando para tener una excusa como un asalto a la mafia y contratarle eso, también lo sería en cualquier otra cosa.

—Chrollo… sólo quiero dejar claro esto, no soy la persona que estás buscando. Yo no seré tu Maestro.

—No estoy buscando un Maestro —se apresuró a decir— hace tanto que no encontraba a alguien con quién pudiera compartir mis conocimientos…

—Estoy seguro de que encontrarás a alguien más —trató ser grosero, y de hecho, en cierto modo lo era, sólo que la ambigua y poco clara personalidad de Chrollo lo hacía dudar si estaba logrando el efecto que buscaba o no.

Y lo peor es que esta vez, no volvió a escuchar la insistencia Chrollo para detenerle, o inventar cualquier excusa. Lo dejó marcharse, quizá porque tenía ya planes.

Ese día Hisoka hizo lo que pudo para cuidar a los dos niños que se enredaron en asuntos que no debían, vigilando constantemente que Gon no se metiera más en problemas ni se llevara a Killua entre su falta de control. Por otro lado, gracias a los mensajes que mantenían, Nimrod pudo conocer el deseo de Hisoka por pelear con Chrollo, nada le apetecía más que deshacerse de él. Lo más probable era que Hisoka no lograra matarle, sabía que carecía de mucho conocimiento, el cual había sido despertado dentro de Chrollo y no sería cosa de una simple pelea para derrotarlo. De cualquier modo, era mejor concederle al pelirrojo la oportunidad que buscaba y aprovechar para medir las consecuencias que podría atraer una pelea como esa.

Esa noche, Silva y Zeno, le notificaron que habían sido contratados por la mafia para dar batalla al Genei Ryodan. Ellos habían aceptado, conscientes de que Illumi se desharía de los mismos que los habían contratado, así que sólo iban por dinero; además tendrían la oportunidad de tener un rato interesante con los miembros de la araña que ambos recordaban. Lo único que le pidieron al muchacho, fue que no olvidara informarles justo en el momento en que terminara su trabajo.

Hisoka aprovechó esa misma ocasión para informarle que su pequeño hermano estaba ahí en York Shin, exponiéndose al peligro.

—¿No piensas ayudarle? —le preguntó por mensaje de texto, una vez que le contara la historia de su encuentro, tenía curiosidad por ver si lo que Illumi sentía por el niño, iba en aumento o no. Y por desgracia para él, no obtuvo respuesta.

Nimrod supo en ese instante, que su karma se iba a volver en su contra. El padre de Illumi estaba ahí y seguramente más tarde le daría nuevas órdenes que arruinarían sus planes; Hisoka le había enviado un mensaje que lo había perturbado bastante, y ahora tenía la fuerte necesidad de ir a ver cómo estaba el albino; hizo un esfuerzo terrible por contenerse, no entendía qué le estaba pasando. Se recordó a sí mismo que debía ir a matar a los dones de la mafia, y cuando llegó al lugar, para su mala suerte, se encontró con Kalluto y Maha Zoldyck. Más mala señal no podía ser.

Había creído que Silva sería quien arruinaría sus planes, pero no, fue Maha Zoldyck quien lo hizo. La única razón por la que había aceptado el trabajo de Chrollo era porque quería se encontraría con los dones, y tendría una «charla» con el hijo de Ixchel, la mujer que formaba parte de la lista de los seis líderes de la conspiración. Era todo lo que quería, y esperaba al menos conseguir eso, pero con Maha y Kalluto presentes, no sabía cómo iba a hacerlo.

—Has crecido mucho, niño —le dijo el anciano y él fingió una sonrisa, no tenía memorias de Illumi conviviendo con ese hombre y eso le hacía dudar sobre qué actitud tomar. Lo más inteligente que se le ocurrió hacer, fue guardar silencio.

—Nosotros iremos a los otros pisos, y nos haremos cargo de todo el personal que haya en la mansión —indicó el anciano, refiriéndose a él y a Kalluto— tú ve y encárgate de los dones.

Asintió y en cuanto lo vio marcharse se sonrió, esperaba tener el tiempo suficiente para hacer su interrogatorio, se conformaba con sólo saber la posible ubicación de Ixchel, o alguna forma de contactarla. Eso era todo. No podía darse el lujo de pedir más porque no sabía si el anciano se tomaría su tiempo para volver o no.

Fue tan veloz como sus agujas se lo permitieron, le tomó un par de segundos someterlos a todos, por suerte, estaban en plena reunión cuando él llegó y logró controlarlos.

—¿Quién de ustedes es hijo de Ixchel? —Preguntó, y al instante, uno de ellos respondió.

—¿Qué estás haciendo? —pero la voz de Maha le hizo detenerse. Eso había sido mucho menos tiempo del que deseaba tener.

—Ya terminé el trabajo.

—¿Le avisaste a Zeno? —el silencio del muchacho reveló su respuesta— anda, date prisa, confirma el trabajo.

Se quedó observando al anciano un instante, y obedeció. No había duda, se lamentó no haber leído los astros un día antes, para asegurarse de que la fortuna estuviera a su favor. Se prometió que no volvería a dejar pasar estos detalles para otros días.

Una vez que el trabajo fue terminado, y que su abuelo prácticamente lo obligara a liberar los cuerpos de los tipos, salió de la guarida y siguió al anciano hasta un hotel.

—¿Qué se supone que hacías, Illumi? —le preguntó con mucho interés.

—El trabajo que me solicitaron.

—¿Luzco como un tonto? —más silencio—, ¿por qué me intentas mentir?, ¿por qué querías interrogar a ese hombre?

—Necesitó saber unas cosas con respecto a la mafia.

—Ah… —Maha suspiró largamente— eres hijo de Kikyo, no me sorprendería en lo más mínimo que ella te incluyera en su mundo. Si no te conociera mejor, diría que estás investigando a ciertas personas involucradas en cierta conspiración… pero esos asuntos fueron hace ya muchos años, antes de que nacieras.

Nimrod se dio cuenta porqué ese hombre era considerado intocable. Su intuición, su inteligencia, su fuerza, habilidad, todo estaba en un nivel agudo de consciencia y libertad. Bien podía tratarse de un Gran Maestro Iluminado.

—Yo…

—¿Desde cuándo empezaste con eso?

—Trabajo para ellos desde hace unos meses, espero que comprenda que no puedo permitir que esto se sepa.

—Ve, arregla los asuntos que tengas que arreglar y te veré mañana a media noche.

Maha se fue a encontrarse con Zeno y Silva. Había sido un plan bien elaborado por parte de Zeno, quién sospechaba desde hace tiempo del muchacho y no iba a dejar pasar una oportunidad como esa para descubrir lo que sea que estuviera intentando ocultar, y las cosas le habían salido bastante bien. Este golpe ni siquiera Nimrod lo había previsto.

Al siguiente día decidió no perder tiempo, debía ir por un sextante y un astrolabio para hacer sus cálculos, informarse bien sobre lo que estaba ocurriendo, calcular la hora babilónica y prevenir cualquier otra desgracia. Ya había perdido una gran oportunidad, una segunda no iba a ser admisible. Y entonces, en medio de sus rituales lo vio, su desgracia venía en camino, una que no tenía cálculo de tiempo, pero que seguro llegaría.

—Tengo el tiempo en mi contra —se dijo con certeza. Vio que aparecía una futura caída en la Luna, su signo natal como Nimrod, el cual era Escorpio, no había duda que se acercaba una mala época para él. Debía sembrar acciones a su favor, dar para recibir. Pero Illumi no era alguien de amigos, sus únicos contactos eran sus clientes, sólo tenía dos personas fuera de su familia a quienes podía satisfacer con favores, el primero se encontraba en un país lejano, sirviendo al concilio de Iluminados y el segundo estaba en la guarida del Genei Ryodan, esperando su oportunidad para pelear contra Chrollo.

«¡Demonios, Illumi! ¿No podrías dejar a un lado tu naturaleza de vez en cuando?», pensó, recogiendo todos sus dibujos del suelo y acomodando las cosas en la habitación del hotel. Si vería a Maha esa noche, lo mejor era cargar con sólo lo necesario, no sabía qué esperar por parte del hombre. Con el reloj en su contra, sólo imaginaba que terminaría matando a ese anciano, todo con tal de seguir su trabajo rastreando a los tipos de la conspiración, e interrogando a Kikyo. No se le había olvidado que ella podía ser clave para el enigma detrás de la conspiración.

Ya era tarde cuando terminó de prepararse, y el clima estaba empeorando. La lluvia no había cedido desde el día anterior, y se preguntó si era buen momento para salir a buscar a Killua. Lo último que había sabido de él era que se encontraba atrapado con las arañas, por supuesto que confiaba en que Hisoka lo iba a proteger, sabía que el falso mago había notado ese hueco de debilidad en él y no dejaría pasar una oportunidad como esa. No podía darse el lujo de jugar con él, con un poco de descuido, podía volverse un terrible adversario.

Salió a caminar, sin prestar atención a la lluvia, necesitaba encontrar algo, tener ideas que le ayudaran a resistir a la futura caída. Sintió que el agua helada comenzaba a escurrir por su frente y vio cómo varias personas corrían a su alrededor intentando esconderse. Se rió en voz baja, quizá sería buena idea ayudar a los transeúntes que huían de la lluvia para así salvar su pellejo, pero sabía que eso sería nada para el karma. Dio un gran salto hasta comenzar a caminar sobre los techos de los edificios. Prefería estar a solas un tiempo, antes de enfrentar su realidad.

En eso estaba, cuando un mensaje sonó en su celular.

«… en otras palabras, estoy atorado aquí… si pudieras ayudarme…»

Hisoka le había pedido ayuda para salir de la guarida del Genei Ryodan. Ya había terminado el trabajo de Chrollo, por supuesto que nada era gratis, pero era un favor que bien podía rechazar hacer y esta vez, la acción de ignorar a quien le solicitaba, se volvería en su contra. No se podía dar el lujo de maltratarlo y hacerse el importante.

«De acuerdo», contestó.

Era una de esas oportunidades que el destino le daba para poder reivindicarse.

Hisoka le dio instrucciones sobre cómo vestir, le dio la ubicación de su recámara en algún edificio de York Shin y una hora exacta para verse, y él siguió sus instrucciones sin poner objeción alguna.

«Killua está de nuevo con las arañas, lo intercambiarán como rehén, ¿está bien si lo cuido por ti?»

Ese mensaje le hizo recordar su preocupación; Hisoka no iba a pagar con dinero por su favor, iba a pagar con otro favor.

«¡Cómo no lo pensé antes…!»

Él requería de una retribución del karma para poder estar seguro de que su destino no fuera en su contra, pero si Hisoka le pagaba con otro favor, entonces no crearía el balance que estaba buscando. Sería un favor echado a la basura, sin embargo, no podía detenerse. El nombre de Killua había resaltado en las líneas y la ansiedad que le despertaba era irresistible, no podía abandonarlo, debía protegerlo, mantenerlo con vida. Después de todo, Killua seguía representando su principal fuente de energía. No podía dejar que muriera porque entonces el deseo de Illumi se apagaría, y con él su propia existencia perdería el sentido. Bloqueó cualquier cosa de su mente, deseoso de proteger a ese niño. Salió en busca de Kalluto, el único que podía ayudarle a hacer su trabajo con éxito.

Kalluto llevaba ya un mes viajando con su bisabuelo, su madre había aceptado dejarlo ir, debido a que ella tenía otros asuntos que atender, los cuales no los dejó en claro. Por supuesto que el pequeño no se resistió, en verdad prefería estar ahí que en medio de los asuntos de esa mujer, ya tenía bastante información sobre lo que en verdad estaba ocurriendo en la familia y no quería estar fuera de todo. Iba a involucrarse más. Trabajar con Maha le había enseñado que si quería aspirar a ser más fuerte, había que salir de casa y enfrentarse a cosas más grandes que las simples metas que su madre le dejaba día a día. Ver a Illumi, no, a esa cosa en posesión de Illumi, le hizo darse cuenta que su decisión era la mejor de todas. La única viable. Él tenía el poder der arreglar todo lo que su madre había destruido o eso creía. Tal vez Kikyo no lo sabía, pero él ya había adivinado lo que hacía que el ente de Nen siguiera con vida. Aunque no sabía a ciencia cierta cuál era el deseo de Illumi, entendía que estaba directamente relacionado con su hermano mayor.

Illumi entró por la ventana de su cuarto y lo hizo salir de sus pensamientos.

—Ven, necesito que hagas algo por mí.

—¿Qué cosa?

—No necesitas entender nada, sólo sígueme.

Le molestó sinceramente que lo tratara de ese modo, él no estaba para recibir órdenes de su hermano mayor, pero no quiso hacerlo enfadar. Recordó que trataba con la entidad, no podía tener la confianza de decir cosas hirientes; un ser extraño que no sentía apego por nadie, excepto Killua.

Lo siguió hasta un edificio, en el que le vio entrar al cuarto y salir con un par de prendas en la mano; de nuevo le indicó que le siguiera, hasta llegar una zona deshabitada, un lugar lleno de edificios que parecían no concordar con la ciudad. Era York Shin, después de todo, una ciudad con mucha gente y ruido, un lugar con esas características no tenía coherencia. Se detuvieron justo cuando estaban fuera de uno de aquellos descuidados edificios y de nuevo Illumi le habló.

—Esta es la guarida del Genei Ryodan, entraremos al edificio en el que se ocultan, cuando yo te dé la indicación saldrás corriendo y huirás de esta zona, ¿está claro?

—¿Quieres que te ayude a…? —se detuvo.

Illumi deformó su apariencia, lo cual lo había dejado sin palabras. No había visto que su hermano hiciera algo así antes, y encontró aquella acción escalofriante.

—¿Decías?

Tragó saliva. No recordaba ni su propia pregunta.

—Un cliente me pidió que lo sustituyera mientras él va a encargarse de unos asuntos —comenzó a explicar mientras se cambiaba de ropa— necesito que crees una distracción mientras que él y yo hacemos el cambio.

—Sí —susurró.

No podía creer lo que veía, ya no había rastro de Illumi en esa personalidad. Siguió a su hermano hasta llegar al sitio exacto en el que se ocultaba los miembros de la araña.

—Vamos.

Illumi dejó que sus pisadas sonaran en el pasillo y escuchó una voz en un eco:

—Iré a ver —era la voz de Hisoka, quien se adelantó al resto de las arañas presentes.

Sólo se vieron a los ojos, no hacía falta añadir alguna palabra. Illumi levantó el dedo índice, y Kalluto corrió desde fondo del pasillo hasta atravesar la guarida, permitiendo que el resto de la araña le viera, y saltó por una ventana. Sabía que Illumi no iba a permitir que fueran tras él, así que iba confiado. Hisoka salió a la caza de Chrollo, mientras que Kalluto regresó al hotel donde se hospedaba junto a su bisabuelo.

Esa noche fue particularmente incómoda, en su apuro por estar pensando en proteger a Killua olvidó usar sus agujas para cambiar su apariencia, Hisoka estuvo mandándole mensajes de vez en cuando, para informarle de la situación del albino, y estuvo esperando hasta que le indicó que se podía marchar asegurándole que su hermano ya estaba en un lugar a salvo.

Llegó tarde a su reunión con Maha Zoldyck quién estaba conversando entretenidamente con el pequeño Kalluto, el anciano no lucía satisfecho y era obvio el motivo. Tuvo que ser honesto y decirle que estaba en medio de un trabajo.

—¿La araña se quedó sin otra pata?, vaya que están perdiendo calidad.

—Supongo…

—Bueno, ya es momento… Kalluto, ve ya con Silva. Illumi y yo seguiremos el viaje juntos.

El menor asintió y salió a toda prisa. Lo único que le había interesado de toda esa conversación era que había encontrado una oportunidad para él, para pertenecer a algo más grande que le diera la preparación que tanto le hacía falta. Él lo sabía todo. Mejor que ningún otro miembro de la familia, y desde que su madre le había confesado la verdad detrás del trato de los Zoldyck con los Iluminados, supo que no le quedaba opción alguna, más que correr detrás de su hermano mayor.

Kikyo le había confesado que, durante la época en la que ella quedó embarazada, los Iluminados que la protegían se volvieron en su contra y la habían condenado a muerte. Ella no podía hacer mucho para protegerse y sabía que Silva, pese a todo, se enfrentaría a seres contra los que dudaba de su capacidad para sobrevivir, aunque en aquel entonces ella desconocía por completo la habilidad del asesino; de cualquier modo no se permitiría enviudar tan pronto. Así que firmó un pacto con ellos. Los Zoldyck, lo hicieron, se volvieron miembros de los Iluminados, trabajarían para ellos con un sueldo especial, y no podrían negarse a ninguno de sus trabajos. Entregarían a todos y cada uno de sus hijos para el servicio del futuro elegido, «el único». Y desde el momento en que nombraron a Killua, como el sucesor, quedó marcado de por vida.

—¡Bah!, Killua cree que puede dejar el hogar tan fácilmente, pero si nosotros no lo hacemos volver, ellos lo harán…

En efecto, eso harían; era un miembro de la gran hermandad. Si él no podía alienarse por sí mismo, ellos lo forzarían a obedecer. Primero de forma amable, le dejarían en claro que debía regresar, luego se volverían cada vez más violentos, hasta destrozar su capacidad de autonomía y finalmente lo mantendrían en ese estado hasta que él, con su voluntad deshecha, se rindiera. Los Iluminados no mataban a sus miembros, los hacían desvariar, usaban un montón de técnicas con personal especializado para mantener a sus miembros fieles a sus ideales. Provocarían que Killua perdiera su razonamiento, si es que era necesario para hacerlo volver a casa.

—Killua se cree inmune a todo, pero no es inmune al Nen. Nunca lo fue, ni siquiera con Illumi lo fue. No lo será con ellos tampoco.

Esa advertencia había sido suficiente. Nadie mejor que él para hacer entrar en razón a su hermano y traerlo de vuelta a casa, sin importar el costo. Luego estaba el asunto de su hermano mayor. Él ya sabía que Nimrod iría tarde o temprano detrás de Killua, quizá no sería pronto, pero se había enterado por boca de su madre que Illumi estaba atrapado dentro de su propio cuerpo, que no era consciente de lo que pasaba en esos momentos y la persona que ocupaba su lugar no se tocaría el corazón ante nada. No podía confiar en que su hermano estaría bien con ese ente merodeando por sus alrededores.

—Nimrod es un tonto si cree que por ser un ente de Nen es intocable.

Su madre le había explicado que Nimrod seguía dependiendo de la existencia de su anfitrión para permanecer en primer plano. Si Illumi dejaba de existir, él también lo haría y dado que estaba usando un cuerpo ajeno, tarde o temprano los propios deseos y emociones de su dueño terminarían por acabarlo; necesitaba del mismo Illumi para obtener su balance.

—Si se alterna entre Illumi y él, estará a salvo. Dejará que el cuerpo de Illumi descanse de su presencia y no le exigirá a su verdadero amo. Si se queda en ese plano, tarde o temprano el cuerpo de Illumi lo rechazará y él no tendrá otra opción que sabotearse. Vive gracias a un deseo oculto que Illumi tiene, irá por ese deseo, lo buscará con locura y si se satisface, entonces perderá su existencia en el primer plano e Illumi regresará… es la regla del balance. Tal vez el muchacho no sea tan estúpido como para dejarlo volver a tomar su lugar.

Pero Kalluto se preguntaba cuál era ese deseo, ¿acaso no podía ser algo tan devastador que era mejor evitarlo a toda costa?, y en cuanto comenzó a suponer que tenía relación con el albino, no quiso esperar más tiempo. Killua podía estar muy feliz fuera de casa, pero allá no era su sitio, forzosamente debía volver, o su destino sería el peor de todos. Ser tomado por un falso Illumi o ser tomado por los Iluminados. Dos terribles opciones. Era preferible apurarse a decirle la verdad, llevarle pruebas y prepararse para tomarlo por la fuerza.

Corrió, esta vez no obedecería las órdenes de Maha, iría por su propia meta. Se adentró a la zona que recordaba como el lugar de reunión de la brigada fantasma y se detuvo, ¿cómo los convencería de permitirle formar parte de ellos?, gracias a Illumi descubrió, que su líder no podía contactarlos o sufrirían graves consecuencias. Era de suponerse que el Danchou era el responsable de decidir quién era digno de ser parte del equipo. Se mordió el labio. Debía encontrar una solución. No llegar improvisadamente frente a una agrupación tan poderosa. Tomó su celular y marcó.

—¿Gotoh?

—Amo Kalluto. Dígame.

—Necesito el número de Chrollo Lucifer, ¿conoces alguna forma en la que pueda contactarlo?

Tuvo que esperar veinte minutos antes de que el mayordomo le diera una respuesta, le envió por mensaje el contacto del hombre y se preparó mentalmente para llamarle. Pensó muy bien las palabras que diría. Sabía que Illumi había trabajado para él y que conocía a los Zoldyck; quizá si usaba su apellido, causaría mejor impacto para conseguir lo que buscaba.

Marcó, tenía temor de que no le fuera a responder por ser un número desconocido, así que no lo hizo con mucha esperanza. La línea comenzó a sonar. Justo cuando iba a colgar, decepcionado de la falta de respuesta, Chrollo atendió la llamada.

—¿Quién habla? —sonaba más serio de lo que imaginó que sería y se ruborizó por los nervios.

—Kalluto —contestó en voz suave; luego recordó que no era buena idea sólo decir su nombre— Kalluto Zoldyck.

Había pensado correctamente, Chrollo no perdería su tiempo en un mocoso que no tenía nada interesante para ofrecerle. De no haber sido por su apellido, Chrollo habría colgado al instante.

—Vaya, otro Zoldyck esta semana.

—Yo… escuché que hay una nueva vacante en el Ryodan —se le había olvidado todo lo que había pensado decir, estaba mucho más nervioso de lo que imaginó en un principio.

—Ah… ya veo. Debo colgar ahora mismo, pero dime una cosa, ¿qué eres de Illumi Zoldyck?

—Soy… —dudó, tuvo miedo que le estuviera preguntado eso porque estuviera molesto con su hermano mayor, pero era un todo o nada— soy su hermano menor.

—Perfecto. Nos vemos Kalluto.

La llamada se cortó y sintió un hueco en el estómago. Esta era su única oportunidad para conseguir algo, no estaba dispuesto a perderla.

Entonces su celular vibró y vio que había llegado un mensaje.

"Yo, Chrollo Lucifer, doy mi aprobación a Kalluto Zoldyck para formar parte del Genei Ryodan".

Se sintió tan feliz, tan satisfecho por su propio éxito que no quiso permanecer oculto, salió corriendo hasta que estuvo dentro de la guarida. Había una reunión ahí y sus nervios regresaron, quizá tenía la aprobación de Chrollo, pero desconocía lo qué diría el resto del grupo cuando le vieran llegar. Era un simple niño que no había mostrado sus habilidades a nadie. Nadie tenía por qué darle su apoyo. De todos modos, ya era tarde, ya todos lo tenían en la mira y sus piernas temblaron un instante.

—¡Es la niña! —exclamó Bonolenov y Franklin le secundó.

—¿Qué niña? —preguntó Feitan.

—Hace varias horas, ella estuvo aquí; no sé qué era lo que buscaba, seguramente trabaja con los tipos que secuestraron al jefe —contestó Franklin.

—Cometiste un error al venir sola, niñita —ahora quién le amenazaba era Phinks, el cual dio un paso hacia él. Kalluto reaccionó preparándose para lo peor.

—Deténganse —advirtió Machi—. No es una niña, es un niño y no creo que sea parte del equipo del tipo de la cadena. Ya vieron los recuerdos de Paku. Él viene por otra causa.

—¿Intuición?

—Yo soy Kalluto, Chrollo me envió un mensaje hace un momento —sacó su celular de entre su ropa, controlando su excitación, sabía que después de eso, toda su vida cambiaría y estaba ansioso porque fuera así.

—¿El jefe te envió un mensaje? —el primero en verlo y confirmarlo fue Phinks—, ¿eres una Zoldyck?, ¡vaya novedad!

Feitan tomó el celular para asegurarse de que fuera cierto. Ya que no podían contactar a su jefe —a causa de las restricciones que Kurapika le había impuesto— Chrollo había enviado ese mensaje para que no fuera interpretado como que estaba rompiendo las reglas de la cadena de Kurapika, sino que simplemente expresaba un deseo al aire.

—¿Estás segura de que es un niño Machi?, a mí no me parece…

—Soy niño —contestó Kalluto, pero no tenía intención de molestarse en corregirlos, estaba acostumbrado a que le confundieran.

—Ahí lo tienes.

—Después de todo, sí terminamos incluyendo a un niño a nuestras filas…

Chrollo vio la oportunidad, sabía que esta era una puerta para entrar a Illumi y no la iba a desperdiciar sólo porque nunca antes había visto a la persona que le había llamado, sonaba como un niño, y de todos modos no le importaba que así fuera. Gracias a su influencia, el resto del grupo no rechazaría al Zoldyck, lo aceptarían como un nuevo miembro, y él usaría esa carta contra Illumi en el momento en que recuperara su Nen, mientras tanto no haría nada estúpido.

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¿A dónde lo llevaba Maha? No lo sabía. El anciano no le respondió cuando se lo preguntó, sólo siguió su camino. Le informó que sus padres estaban enterados de que viajarían juntos. Nadie podía objetar a las órdenes del hombre.

Durante esos días, comprendió mejor lo que había pasado con los Zoldyck en el momento en que Kikyo y Silva dejaron de ocultarse.

Los Iluminados no iban a matar a Kikyo por su traición, en lugar de eso, la castigarían para volver su mente moldeable a su gusto. Sin embargo, había un gran problema de por medio, el ente de Nen estaba corrupto y no se trataba de cualquier ente, era el hombre y la mujer de la Y, los poseedores del conocimiento de los deseos y la satisfacción de los mismos. Que esto ocurriera era la más grande de las desgracias; los conspiradores creyeron que ambas entidades simplemente dejarían de existir —como había ocurrido en otros casos—, fuera de ello, ambos espíritus se volvieron en contra de su misma anfitriona como un castigo, y para colmo del asunto, ahora ella era protegida por el actual heredero de los Zoldyck, no cualquier asesino.

Apostaron por ir tras ellos y cuando los tuvieron rodeados, Kikyo, víctima de sus temores y conocimientos sobre lo que les esperaba a los dos, ofreció un trato para que sus vidas fueran respetadas. Entregó a los Zoldyck como si se tratase de algo que a ella le perteneciera y Silva no se negó. Afirmó que esperaba un bebé, un sucesor y que éste serviría para los propósitos que los Iluminados le asignasen. No sólo a su heredero, sino a cualquier hijo que proviniera de su simiente y que los Zoldyck estarían a su servicio, por supuesto, con una paga conveniente.

Ese fue el inicio del fin de las guerras internas que había entre los mismos Iluminados. Zeno, Silva y Maha, empezaron a encargarse del extermino de los rebeldes y de aceptar cualquier trabajo que sus nuevos socios les solicitaran. De ese modo, todos ganaron, los Iluminados estaban agradecidos por la ayuda que esa familia de asesinos les brindaba, y pagaban sumas exageradas en gratitud por su silencio y buen trato; les daban garantías especiales y libertad para conocer los trasfondos de sus trabajos. Eso a la larga los llevó a involucrarse en un montón de situaciones no deseadas.

Por lo menos, sus vidas se mantuvieron pacíficas hasta la aparición de «el único». El afamado niño llegó a sus vidas cuanto Illumi tenía alrededor de siete años y se encontraba Torre Celestial, entrenando. Recordó que acompañó en diversas ocasiones a sus abuelos a ver sus trabajos, y nunca se preguntó porqué había tantas matanzas, dado que no estaba acostumbrado a cuestionar a sus autoridades. Cuando el anticristo nació, hubo una reunión con Silva y Kikyo, en la que acordaron que el futuro heredero de la familia iba a ser leal al nuevo líder del mundo, que le iba a servir como un fiel escudero. Por supuesto que esto lo vieron conveniente, recordando los grandes beneficios que habían ganado desde que se involucraron con la hermandad.

Pero cuando el elegido, fue capaz de dar órdenes, las cosas cambiaron. Los Zoldyck tenían más trabajo de lo que se habían imaginado; no sólo era el exterminio de los rebeldes y las otras logias que se opusieron al poder del nuevo líder, sino que ahora se veían en la necesidad de trabajar en grandes genocidios clasificados como "vitales" para proteger la sobrepoblación mundial. Cientos de hombres, mujeres y niños, eran sacrificados por el bien de los recursos primarios del mundo, y ellos eran los principales responsables de que esto se completara. Maha, era quién lideraba los encargos, en conjunto con otras familias de asesinos que no podían negarse a sus peticiones.

No importaba cuánto dinero hubiera de por medio, nadie quería hacer esto porque era ver mucha sangre inocente en sus manos. Más que la de costumbre, pero Maha, de todos los Zoldyck, se involucró todavía más en los asuntos de los Iluminados, al grado de que conocía de primera mano, muchas de las actividades turbias que ocurrían en la hermandad y sobre los conspiradores, a los cuales, él conoció. Si no les mató fue porque nunca le había sido dada la orden. Maha era un astuto, frío e intocable asesino que incluso su misma familia temía y respetaba.

Durante esos meses que se vio forzado a viajar junto a él, conoció su trabajo, comprendió cómo realizaba estos genocidios silenciosos que nadie reportaba ni conocían en los medios de comunicación. No eran muertes que se cometían de un día para otro, eran exterminios que tomaban tiempo, eran preparados para que la población mundial, en caso de que llegara a notar la cantidad de muertes, lo tomara como un asunto de la naturaleza, una fatal casualidad y no como una matanza bien orquestada. Salvo que hubiesen recurrido a métodos más drásticos.

Vio de cerca todo lo que los Asesinos, secretamente hacían. Genios entendidos en su arte, sin duda, denotaban años de preparación y experiencia.

—Ahora que comprendes el trabajo de la familia. Dime, ¿estás listo para hacer otro pequeño viaje?

Le preguntó Maha, viendo que Illumi ya no ponía resistencia a seguirle el paso, lejos de casa.

—Estoy a tu disposición. Lo sabes.

Esa noche abordaron un barco, uno que tenía un equipo sofisticado, diferente al resto de embarcaciones en las que él había estado. No cuestionó nada, no quería que su abuelo terminara por darle largas explicaciones.

—¿Tienes idea de a dónde vamos? —le preguntó Maha al verlo aburrido a la orilla del barco, observando el horizonte.

—No. Es la primera vez que viajo a esta dirección.

—Cuando te vi, me dijiste que estabas trabajando para los Iluminados por tu propia cuenta —Illumi le prestó atención, siempre que Maha hablaba, no era en vano—. Me explicaste que estabas detrás de ciertas personas. Los conspiradores, los tipos que quieres atrapar. Si hay un lugar en el mundo dónde puedes hallarles, es a dónde vamos y te lo advierto, lo que vas a ver puede hacerte desistir de tu negocio.

Illumi entendió que ahora iba rumbo al Continente Oscuro. Esto ocurrió durante la época en la que Killua presentó su examen de Hunter.

Maha le explicó que no podía entrar allá a menos que tuviera los permisos adecuados que le hicieran merecedor de ir a ese viaje. Así que cuando dijo que tenía una licencia de Hunter, Maha se relajó más, de todos modos él pensaba mover sus influencias para conseguirle una entrada.

El paisaje del Continente Oscuro era aplastante incluso desde una distancia lejana. Le hacía recordar a la vieja Babilonia que le trajo una nostalgia terrible mientras iba llegando. Un grupo de nativos estaban listos para atacarlos en caso de que no fueran aliados, cosa que no fue necesaria. Nimrod cambio la apariencia del cuerpo de Illumi para que nadie sospechara quién era él, en caso de que su imagen en la licencia no coincidiera con su cuerpo.

Caminaron entre la naturaleza, con la advertencia de que podían encontrarse con animales terribles en su trayecto. Pero eso no les daba miedo tanto a ellos como al personal que les acompañaba. El panorama cambio cuando se adentraron en la ciudad que estaba habitada por personas procedentes de otros países. Fue algo que no esperaba ver jamás.

En ese punto del mundo era evidente la verdadera naturaleza de la humanidad. Había hombres, mujeres y niños de diversas edades, razas, y mutaciones de seres humanos, en diferentes puestos, como si de mercancía se tratase. Mientras que otras personas, caminaban por el mercado observando y discutiendo sobre ellos, sobre cuáles comprar y cuáles no. También había áreas en las que había jaulas elevadas a metros sobre el suelo, con gente en su interior, y leyendas que explicaban su fecha de llegada, procedencia, edad, entre otros datos; gente que había sido recientemente secuestrada para ser vendida en esa parte del mundo, ¿con qué propósito? La experimentación humana, más tráfico, prostitución y venta de órganos. Pero el principal de todos, en definitiva, era la experimentación.

Había gente ahí que ya no tenía tantos rastros de humanidad en sus cuerpos, lucían mezclados con especies de animales y no era por efectos de Nen, sino por asuntos más depravados. Cualquier persona, desde el científico más inútil, era un experto maestro de Nen. La explicación era que ninguna persona débil era tratada con respeto en el Continente Oscuro. Si no les atrapaban para ser usados por los más fuertes, entonces eran devorados por las bestias que ahí habitaban. Sí había sitios pequeños donde los débiles podían habitar y se les aceptaba porque tenían algo muy fuerte qué aportar; como genios eruditos que usaban sus conocimientos en pro a los más fuertes, y generalmente estaban rodeados de las personas a quienes servían, los cuales les daban protección contra los enemigos.

En el Continente Oscuro existían los más grandes laboratorios de los conspiradores; vigilados por personal especial. Incluso supo que varios del grupo de Dalozza vivían en esa zona, dentro de esos edificios, trabajando en algunos de sus proyectos.

¿Qué le hizo detenerse? Vio lo que su abuelo le decía. No era un lugar normal, nada parecido al mundo del que provenían. Provocar una guerra estando en ese territorio, era condenarse a sí mismo a la muerte. Además, vio que algunos portadores de Nen arcaico vivían ahí; otros trabajaban en los laboratorios. Contó cinco en total, un gran número. Si es que se enfrentaba a ellos. Definitivamente no tendría oportunidad.

Su abuelo quería decirle esto, no con palabras si no con la misma realidad. No sabía cuánto tiempo iban a estar en el terrible continente, pero sabía que mientras estuviera en los lugares donde su abuelo le indicara, nada malo ocurriría. Este mundo le había golpeado con una gran fuerza que por poco lo hace rendirse a sus planes, pero Nimrod no era un tipo cualquiera.

«Si David que era un mocoso tonto, que cuidaba ovejitas, mató a Goliat que era un gigante entrenado desde su niñez para la guerra, ¿por qué yo no voy a vencer a mi propio gigante?» Se dijo, tomando esto como un reto. Creía que esta era la luna que había visto en su lectura del cielo, y podía tomarla como una derrota o alistarse para aprender, preparase más antes de dar la batalla que los conspiradores estaban esperando.

.'.

Cuando Kalluto por fin pudo ser parte del Ryodan, no esperaba que su padre ordenara que fueran tras él. De hecho, no creía que nadie en casa se darían cuenta de su ausencia hasta pasado el tiempo, pero al parecer Maha notificó a Silva que su pequeño había sido enviado a buscarle al hotel y fue cuestión de horas antes de que Silva notara que el niño se estaba ausentando más de lo debido.

Conocía a su hijo, sabía que era muy respetuoso de la puntualidad, esa era una de las pocas cualidades decentes que les enseñaba a sus hijos; inmediatamente sospechó que se estaba rebelando, imitando a Killua y no iba a permitir una segunda insurrección. Envió a sus mayordomos por él y les dejó en claro que usaran la fuerza si era debido, todo con tal de traer de vuelta al menor.

No fue necesaria la fuerza, Kalluto supo que iban tras él y tuvo que resignarse. Se regresó a casa, avergonzado de no haber logrado nada con el Ryodan, lo único que agradecía era que los mayordomos fueran lo suficientemente discretos para no humillarle frente a los tipos de la araña, lo llevaron como si los Zoldyck lo estuvieran solicitando y se marchó asegurándoles que volvería.

Nadie le dio importancia a su desaparición. Por lo menos, antes de irse, supo que ellos estaban en la misión de ayudar a su jefe y conoció los detalles del asunto por el que había tanta urgencia por buscarle. Así que cuando se fue, se quedó con eso en mente. Quería ayudarles, demostrarles que valía la pena, pero estando en casa eso sería imposible.

Silva no tuvo piedad, lo envió al cuarto de castigos en cuanto puso un pie en casa, y estuvo ahí encerrado por tres semanas, atado con cadenas, siendo azotado y golpeado, para que comprendiera cuál era su lugar. Ese tiempo de encierro le fue quitando poco a poco su esperanza de volver al Ryodan, cada segundo era valioso para él.

Hasta que su madre fue a sacarlo de su encierro.

—¿Qué intentabas hacer? —le preguntó mientras lo ayudaba a curarse las heridas.

—Mamá… no quiero permitir que ellos vayan detrás de mi hermano. Quiero traerlo de vuelta a casa.

Lo dijo con toda la seriedad que su infantil cuerpo le permitía expresar.

—Kalluto… entiendo —fue a traerle ropa limpia y se quedó pensando.

Era su hijo menor, no quería dejarlo irse y que también terminara siendo objetivo de los Iluminados, pero siendo francos, era más probable que Killua terminara atrayendo la atención de la hermandad que él.

—Estoy de acuerdo contigo Kalluto. Silva cree que los Iluminados traerán de vuelta a Killua explicándole la situación en la que está y de forma amable. Lo cierto es que cuando lo hagan, primero lo torturarán hasta que se le quiten las ganas de estar fuera de casa —observó la mirada de su niño y entendió lo que quiso decirle— sí, es cierto, ustedes son muy fuertes, resistentes, aguantan descargas eléctricas que no cualquier ser humano podría, son inmunes a cualquier veneno y muchos de los químicos que se usan contra las personas. Eso no los exenta de otras prácticas, unas que ellos conocen y que no se tocan el corazón al momento de usarlas.

—No me importa mamá, yo… con toda seguridad haré lo posible por traerlo antes de que ellos lo hagan.

—¿Y?, ¿cuál es tu plan? —sonaba retadora. No estaba dispuesta a soltar a su bebé si no había una causa ganada de por medio.

—Me uní al Ryodan —confesó—. Sé que papá dijo que no nos metiéramos con las arañas, pero yo estoy dispuesto a todo con tal…

—Te uniste al Ryodan, sí, ¿y?, deja tus discursos bonitos para otro momento Kalluto. No estoy de humor.

—El abuelo Maha dijo que para que yo creciera, debía salir de mi zona de confort. Eso hago. Quiero ir con ellos, volverme fuerte. Papá dijo que el jefe de las arañas era peligroso, y yo quiero estar al nivel de él, quiero volverme su mano derecha y que las arañas me ayuden a recuperar a mi hermano mayor. Estoy seguro que Killua me respetará si yo le demuestro que no soy un niño más y me escuchará cuando le diga por qué tiene que volver a casa.

—¿Qué necesitas ahora? —le preguntó Kikyo, ya más convencida de que Kalluto estaba tomando en serio las cosas y no sólo estaba actuando por actuar—, ¿dónde está el jefe de las arañas?, ¿ya hablaste con él?

—Sólo hablé con él por teléfono, me dio su aprobación para entrar a las arañas y él… ya no puedo contactarlo, alguien le impuso Nen en su cuerpo, así que no puede entrar en contacto con ningún miembro de las arañas durante todo este tiempo.

Kikyo sabía bien una cosa. Kalluto no tenía ni la más mínima idea de lo que estaba hablando, él aún no dominaba el Nen.

—Entonces necesitas encontrar a alguien que le quite el Nen. Bien, pero ahora mismo no puedes hacer nada.

—Mamá… debo ir, déjame ir —rogó por primera vez y Kikyo le sonrió.

—Kalluto, no te preocupes por esos asuntos por ahora. Primero me aseguraré que estés listo para salir e ir tras ellos. Yo te diré cuándo será el momento.

Oh bueno, gracias por leer.

Felices fiestas.

Yuuki: Nimrod es un hijo de... ¿qué te diré?, no sé de dónde salió tanta maldad. Jaco, sí, pobre, lo que le toca vivir, si no es con un Zoldyck, es con otro *risa nerviosa* Hisoka es un personaje bastante difícil para mí. Siempre que me toca escribir sobre él, casi lloro. Lloro porque muchas de sus actitudes no las entiendo. Ya verás lo que tengo reservado para él... ya, no lo abandono, no lo puedo abandonar porque todavía le queda buen rato, aunque sea publicaré este segundo libro. No sé en qué momento escribí una saga. Yo también extraño a Illumi, y descuida, que de conspiraciones vive esta fanfic lol GRACIAS por acordarte de mi cumpleaños! Me hace muy feliz. Nos vemos pronto.'.