Ejem... bueno, este es el penúltimo capítulo del segundo libro, ¿pueden creerlo?, el que sigue es el final...

FINAL... todavía no me lo puedo creer.

Este capítulo es largo, muy largo, lo siento...

93 en Babel

Capítulo 30

.'.

Después del almuerzo Illumi lo hizo acompañarle a sus otros trabajos. Ya había abandonado su renuencia a mantener al albino cerca; secretamente Killua agradecía que fuera así, eso facilitaba un poco su trabajo y le permitía concentrarse en su meta.

Desde el inicio esto se había tratado de una lucha de voluntades entre Illumi y Nimrod. El ganador, que ocuparía el primer plano, sería quien mostrara una resistencia y estabilidad mental que el otro no pudiera mantener. El problema con Illumi es que él nunca fue capacitado para controlar sus emociones, a pesar de sus entrenamientos y crianza, sólo sabía reprimirse. Era capaz de guardar y conservar para sí mismo sus secretos y sus necesidades, ocultando sus sentimientos con todas sus fuerzas porque así fue como se le enseñó que debía ser, pero esto sólo constituía el inicio de su error más grave.

Ocultar sentimientos no es señal de estabilidad emocional, al contrario, significa que hay una incapacidad, una falta de inteligencia emocional que ayuda a trasmitir el interior con la prudencia necesaria. Illumi era tan inestable que requería de una máscara para sobrevivir, una faceta falsa de él para enfrentar a sus enemigos y a su familia, pero que en realidad provocaba que guardara para sí un montón de energía que no salía y que tarde o temprano explotaría. Esa misma inestabilidad le había costado el juego a Illumi y había provocado que Nimrod ganara. Dándole así el poder de su cuerpo.

Ahora, Nimrod le estaba dando al inconsciente de Illumi la más grande satisfacción que a lo largo de su vida había buscado, es decir, tener a su hermano menor para él. Con la falsa correspondencia, no sólo simulaba darle amor, sino recibirlo a cambio; tal vez, no era Illumi mismo el que lo estaba llevando a cabo, pero eran las emociones y el inconsciente de él, los cuales desembocaron en este punto. Darle esta satisfacción provocaba que el balance emocional de ambos comenzara a cambiar su equilibrio.

Nimrod no tenía un cuerpo, no tenía ya una humanidad, su existencia era una extensión de Illumi, sus emociones eran flujos provenientes de recuerdos de una existencia de miles de años; habían dejado de ser reales, por lo tanto, las emociones de Illumi influían más sobre las suyas, las cuales permanecían guardadas los almacenes ancestrales de su interior. Eran más ricas, poderosas, auténticas y llenas de vida, por eso, cuando comenzó a fluir el amor de Illumi por Killua, este le atravesó y lo convenció de que eran sus propios sentimientos los que estaban comenzando a cambiar, se creyó a sí mismo enamorado de ese muchacho. Lo que no sospechaba era que, mientras él le daba ese alimento a su anfitrión, el morocho por fin había comenzado a despertar.

Fue un instante en el que se asomó a la ventana del exterior, vio en sus recuerdos internos un pequeño trozo de memoria de la convivencia entre Nimrod y Killua, lucía como si sólo estuviera entrenando a su hermano, o eso creyó al inicio, porque al ver su presente —por primera vez en muchos años— vio que Nimrod estaba en un trabajo con Killua, sin embargo, descartó que fuera un entrenamiento dado que Killua no estaba haciendo nada, sólo estaba ahí como espectador. Luego, volvió a su interior, a la oscuridad donde se había sumido porque se convenció de que todo iba bien sin él. Así que no le dio importancia.

.'.

Tras terminar sus asuntos, Nimrod ofreció enseñarle algo nuevo, algo que quizá en su vida no se había puesto a pensar.

—En muchos idiomas se ha puesto un particular esfuerzo para distinguir las emociones, odio, alegría, tristeza, y la más importante de todas, amor. ¿Sabes por qué digo que es la más importante?

Estaban en el nuevo hotel, y como bienvenida les habían dejado algunos regalos. Una caja con algunos recuerdos del lugar; de ahí Killua sacó una pelota de goma anti-estrés. La tomó y fue a sentarse a uno de los sillones, mientras se distraía con el juguete.

—No me digas… eres de esos que les encantan las historias cursi llenas de escenas empalagosas por todos lados.

—Sí —dijo con certeza, desconcertando al menor que esperaba una negativa— nada mejor que el amor para explicar los más difíciles fenómenos de la humanidad, y si está lleno de escenas empalagosas, quiere decir que tiene un efecto más largo, emocional y poderoso.

—De todas las cosas que me has dicho, está es la más estúpida e inútil de todas…

—Eso lo dices porque no lo has experimentado.

—¿Y tú sí?

Lo acusó, antes de que se pusiera moralista, afirmando que le estaba "haciendo el amor", como tantas veces había afirmado. Para él, todo lo que le había hecho hasta ahora era sólo abuso. Alguien que le amara jamás le hubiera forzado a caer tan bajo. Tal vez Illumi sí podía sentir algo así, pero no él, no Nimrod. Esa entidad maligna que se había aprovechado de todos los sentimientos de su hermano y arrebatado su dignidad con tal de mantener su existencia.

—Sí. Y te puedo decir que tú has probado un nivel de amor intenso…

—¡¿Yo?!, déjate de sandeces hermano.

—¿No sacaste a Nanika de casa, y moviste el cielo y la tierra sólo para salvar la vida de tu amigo?, porque si eso no es amor, entonces me marcho de aquí de una vez por todas.

—¡¿Qué?! —se ruborizó al máximo, jamás había interpretado eso como un acto de amor— Gon es mi amigo, idiota, no tienes porqué decir cosas tan…

Comenzó a clavar sus uñas en la pelota, afilándolas para traspasar la goma de un extremo a otro sin terminar de romperla.

—El amor viene en muchas presentaciones, ¿amas a tu familia, Kil?, y no digas que no la tienes.

Sí, esa era la respuesta. Alluka era su familia, y la amaba, por ella haría lo que fuera, incluso, aceptar mantener una relación incestuosa con su hermano sólo para salvar su vida. De nuevo se dio cuenta que esa entidad tenía algo más que enseñarle, pero no quería oírlo, no quería escuchar hablar de amor a un ser tan siniestro que le había robado gran parte de su felicidad y libertad.

—Tus actos de amor, te han dado la fuerza más grande que jamás en la vida imaginaste lograr.

—Sí, sí… —rodó los ojos—, ¿a qué viene este tema?, ¿se te acabaron las historias interesantes?

Se rio con fuerza. Podía percibir de sólo un vistazo que lo estaba haciendo rabiar.

—Es curioso ver que en realidad no has experimentado esa fuerza, no eres capaz de aceptarla, quizá porque eres todavía muy niño…

—¡¿Muy niño?!, novedad genio, te has estado acostando con un niño. Maldito pederasta.

Illumi volvió a reír.

—Bueno, lo tuyo siempre ha sido opcional, tú eres quien decidió aceptar, ¿qué diré a mi favor?, al menos sé que te gusta.

Lo miró con reclamo. Nunca fue opcional, desde ahí estaba mal, y quizá su cuerpo estaba tomándole el gusto, pero no iba a aceptarlo en voz alta ni en un millón de años. Era un ser humano que gustaba del sexo, probablemente como cualquier otra persona. No precisamente disfrutaba que fuera su hermano mayor el que estuviera gozando de su cuerpo.

—De cualquier forma si dices que no he experimentado esa "fuerza" —puntualizó, en un intento por cambiar el tema—, ¿por qué entonces usas de ejemplo a Gon y Alluka para hacerme reconocer que sí siento amor?

—Hay diferentes formas de amor, te lo dije. —Se levantó de su sitio y fue a servirse algo para beber—, y el más relevante de todos los tiempos, la fuerza de la que hablo, es la que es capaz de revolucionar el mundo, un gobierno, cambiar una ideología, despojar a un hombre de todos sus bienes, de sus creencias, valores y llevarlo a la locura. El infame romance, el amor por alguien que a quien deseas pertenecer y quien deseas como única posesión hasta la muerte.

—¿Alguna vez te he dicho que hablas como si estuvieras en un diálogo en una de esas novelas dramáticas? —le seguía incomodando el tema, y la pelota en sus manos pronto quedaría inservible.

Illumi regresó, con un vaso lleno de alguna bebida alcohólica con bastante hielo y se sentó de vuelta frente a su hermano.

—No, y tampoco es que me preocupe mucho.

Killua dejó de observar a su hermano para ocuparse ahora de cortar en pequeños cuadros la goma en sus manos

—Hay cosas que no estarías dispuesto a hacer por Gon, eso seguramente lo has de tener muy claro.

Killua levantó el rostro, observándolo brevemente, no había entendido de qué podría estar hablando. Momentos antes había dicho que por causa de su amigo él había sido capaz de pelear contra su padre, sacar a Alluka de casa y arriesgar su vida, y ahora parecía cambiar de parecer.

—O dime, ¿dejarías de nuevo sola a Nanika por ir detrás de Gon?

—No, eso está fuera de discusión —había salido del fondo de su corazón esa respuesta.

Eso mismo había hecho el día en que Gon y él se separaron. Él se fue detrás de su hermana, abandonando a su amigo para que él siguiera con su etapa nueva. Siendo honestos él deseaba que Gon mismo se uniera a su viaje, pero no se lo pediría y además, prefería seguir con su hermana, cuando se trataba de ella, la balanza se inclinaba muy fácilmente a su favor.

—¿Ves?, tu amor por Gon no es suficiente para trascender en tu vida. Sin embargo, por alguna razón, estás aquí y no donde ella está. Eso demuestra que hay cosas que no harías por ella.

Se quedó en silencio, era preferente que Illumi creyera que estaba ahí con él por causas diferentes a ella. Por supuesto que quería corregirlo y hacerle ver que no era tan relevante como creía.

—Pero incluso ese amor del que te hablo, si no está bien fundamentado, puede fallar y transformarse en el error más grande de la vida de cualquier ser humano. Pasar de la gloria a la derrota en sólo segundos.

—Entonces es una debilidad inútil —intentó cerrar el tópico y hablar de otra cosa, pero era imposible.

—Ese amor es una debilidad en manos de un novato. Un adolescente típico se enamora y cree que ama con locura por ninguna causa real. A esto se le llama predilección. ¿Has escuchado hablar de la predilección?

—¿Cuando prefieres a algo en lugar de otra cosa?

—Es más que eso… —remarcó— la predilección es un amor que sientes sólo por algún factor externo, algo que te llamó la atención de por medio y que quizá no tiene mucho sentido.

Killua dejó los restos de la pelota a un lado y se acomodó, prestando más atención al discurso de su hermano. Al fin, no tenía otra cosa por hacer.

—Puede que ese objeto de tu predilección no sea tan destacable, que sea torpe, tonto, no sea tan profundo e interesante como tú, y conozcas de antemano que tú tienes más que ofrecer de lo que esa persona tiene para ti, aun así ahí estás, interesado en su bienestar, en su salud, le admiras por cualquier cosa que te salga de la cabeza porque en realidad no es que lo conozcas demasiado, sino que has ido aprendiendo poco a poco, sin estar completamente seguro de lo que verás a continuación…

Por alguna razón esa descripción le hizo recordar un poco a Gon. Alguien con quien se había encariñado sin un motivo real, sólo porque lo conoció en el examen de cazadores, era de su edad y tenía un talento nato especial.

—Pero tarde o temprano, esa persona te romperá el corazón porque de entrada no era para ti. Esa persona es tan diferente de lo que creías al inicio que pronto te das cuenta que te ha quedado a deber más de lo que nadie ha quedado en toda su vida, porque sacrificas más de lo que jamás recibirás a cambio.

Y se recordó a si mismo llorando frente a Palm, con su corazón en un puño, adolorido, sufriendo por alguien que le había lastimado profundamente. La deuda, esa quizá podía ser el momento en que salvó su vida, arriesgándose a sí mismo y a su hermana en el camino. Sacudió su cabeza, deseando sacar de su mente esos pensamientos comparativos.

—La predilección le pasa a los adolescentes que apenas experimentan esas emociones. Lo que te lleva al verdadero amor es la dilección, el amor reflexivo. La antítesis de la predilección. Un amor que surge de una travesía, conocimiento y uso de la inteligencia. Cuando eres capaz de apreciar las virtudes y defectos de quién amas, eres consciente de sus más grandes errores y sin embargo, sabes que es sólo un detalle en la inmensidad de detalles que conforma a una persona.

No creía que Illumi fuera capaz de expresar algo así, más bien sonaba como Nimrod hablando de su esposa. Lo cual era bastante romántico.

—¿Por qué dices esto?

—Kil… —dejó su vaso a un lado y caminó hasta quedar frente a su hermano, donde se arrodillo quedando más cerca— te conozco desde que naciste, te vi crecer y desarrollarte, conozco tus miedos, tus defectos y virtudes, todas tus habilidades, he aprendido a conocerte y a ver a través de tus ojos, de tus actitudes y respuestas.

Se quedó analizando la expresión de Illumi y comenzó a ver que su expresión cambiaba, de su clásica apariencia dura, fría, a algo más, como una especie de tristeza.

Illumi tomó una de sus manos y besó sus dedos, para luego ponerse a jugar con ellos, paseando sus dedos entre los del albino.

—Cuando eras muy pequeño, que papá te nombró su sucesor, removiéndome así del puesto; yo no podía creer lo que pasaba, estaba decepcionado, molesto, no era capaz de ver en ti ninguna cualidad positiva que te hiciera acreedor de ese lugar; entonces, el día en que salí del cuarto de torturas, justo después de que papá me castigara por haberte lastimado, tú fuiste a verme y me abrazaste, me diste la comprensión que yo necesitaba, no sólo eso… fuiste muy valiente, más valiente de lo que cualquier ser humano con tan poca edad y experiencia podía ser; no me odiaste ni me tuviste miedo pese a que yo te había lastimado; fuiste capaz de hacer más de lo que yo en toda mi vida he hecho, me hiciste ver cuán débil y tonto era yo en comparación a ti. Desde ese momento de mi vida, aprendí a verte con dilección, a entrenarte como lo merecías, y puedo decir, que no me arrepiento de nada.

Todo eso, esas palabras tan sinceras, llenas de afecto, las reconoció de una sola fuente, era Illumi. Después de tantos días ahí, al fin lograba ver un rastro de su hermano. Era él quien había dicho todo eso, probablemente llevaba años pensándolo, eran palabras muy agradables, sin ninguna intención oscura de por medio. Tan sólo le angustiaba ver esa mirada llena de tristeza y vacío.

Vio que su hermano se paraba y daba la vuelta, evitando más contacto visual. Se lamentó después el haberlo dejado irse al otro cuarto, justo cuando podía haberlo provocado más para hacerlo salir. Se quedó en silencio analizando sus posibilidades, esperaba encontrar más, y más pruebas de la existencia de Illumi.

Esa noche fue algo más resistible que las noches anteriores. Nimrod parecía no tener la intención habitual de tomar su cuerpo sin darle descanso; podría decirse que fue más sutil que las noches pasadas, sus besos, sus caricias, y todas sus expresiones parecían tener menos energía y eso le había servido bastante para descansar después de tantas noches sin poder respirar. Eso sí, su hermano al final lucía como si hubiera realizado la actividad más cansina y difícil de su vida y, por su parte, estaba cansado pero por otras causas.

Se quedó perdido en el recuerdo de las palabras de su hermano, y su mirada parecida al de un condenado. La misma mirada que había visto en otras personas justo en el momento de su muerte. Eso le hacía tener miedo por la seguridad de su hermana.

«¿Por qué se veía así?, ¿por qué no parecía estar feliz de haber dicho todo eso?».

Eran palabras positivas, un sentimiento grato y cálido —dilección por alguien— pero no; ahora comprendía que Illumi no estaba feliz de amar a su propio hermano de un modo antinatural. Ese "no me arrepiento de nada" era como si estuviera consciente de que no era correspondido y sin embargo, seguiría amando de ese modo.

«Illumi debió pasar un infierno, con lo tonto que es y guardándose todos sus problemas…»

Cada vez que reflexionaba sobre él, se preguntaba por qué eran tan complejo de entender; yendo por la vida, amando en secreto sin buscar ayuda, ni consejo; debía ser absurdo. Se prometió que él nunca haría algo como eso, esconderse cuando algo en verdad necesitaba salir a la luz.

Pronto su cuerpo fue cediendo al sueño, y su mente comenzó a formar las alucinaciones nocturnas. Veía a una persona en medio de una terrible oscuridad, un vacío profundo, sin piso, ni techo o cosa en qué sostenerse. Sintió que se ahogaba en medio de la nada, y quería alcanzar a esa persona, corría, o eso creía hacer pero no lograba avanzar. El eco de su voz, su respiración se iban intensificando hasta volverse pesados, haciendo ruidos estrepitosos que le mareaban.

—¡Illumi! —gritó, reconociendo la figura del individuo de pie en la nada, pero este se desvaneció como si fuera humo. Volteó a todas partes, buscándolo, de pronto sintió que todo se movía, como un terremoto y escuchó una voz en medio de la nada.

—¡Kil! —esa voz le pedía ayuda, la presencia de su hermano estaba ahí, pidiendo auxilio, rogando que le liberara de la jaula en la que se veía prisionero.

—¡¿Dónde estás?! —su voz se ahogaba, no era capaz de gritar tan fuerte como quería, no podía moverse y entonces, cuando descubrió que los destellos de su voz no se volverían más intensos y el terror comenzó a consumirlo, sintió una calidez que lo traía de vuelta a la realidad.

—Kil, tranquilo, aquí estoy.

Era la voz de su hermano, la reconoció por completo, no la del ente de Nen, era su hermano quien le abrazaba por los hombros protectoramente y sintió deseos de abrazarse a él. Alzó su mano derecha, tocando apenas la punta de los cabellos negros que caían sobre su pecho y sintió que la mano de Illumi se apresuraba a tomar la suya para estrecharla con ternura.

—Illu-nii… —susurró.

—Ya pasó, sólo fue un sueño, vuelve a dormir —pero de nuevo era Nimrod quien terminó por reaccionar y sintió que esa voz le hería profundamente, ¡extrañaba tanto a su hermano! Un ser que cada vez que aparecía le trasmitía algo que no había sentido antes, una protección y amor que le brindaban seguridad. No podía creer que debajo de esa frialdad y maldad estuviera algo así. Siempre creyó que el día en que viera a su hermano, se encontraría con un asesino desalmado y cruel, algo que sólo sería la continuación del ente de Nen, no un ser humano. Tal vez, existía la posibilidad de que estuviera malinterpretando las cosas, juzgando a su hermano antes de tiempo o quizá era su desesperación por terminar con su misión lo que le hacía creer cosas extrañas.

Asintió, se relajó y volvió a dormir. Esperaba no tener más pesadillas, esa había sido una muy angustiante.

Todo el día siguiente lo pasó pensando en su hermano, en lo que se debía sentir estar oculto en medio de su propia mente, sin poder hablar, sentir, ni notar el tiempo. Debía ser la peor de las prisiones, a sabiendas de que estaba dejando su vida en manos de una criatura que no velaba por sus intereses, y que sea lo que estuviera haciendo, posiblemente no era nada bueno. Se imaginó que esto debía ser doloroso, asfixiante y entre más pasaba el tiempo, más tortuoso debía volverse. Lo imaginaba y se amargaba, presionándose a dar lo mejor para traerlo de vuelta a la realidad.

Nimrod gustaba mucho de hablar, siempre tenía algún tema que compartir y gracias a su extensa experiencia, tenía bastantes anécdotas y conocimiento para discutir. Lo mantenía entretenido y agradecía no sufrir por una ausencia de relación que le inspirara a continuar. El Barón le había dicho que su hermano, al despertar, recordaría todo como si él lo hubiese vivido, por tanto le daba curiosidad lo que su hermano tendría que decir de todas esas experiencias; recuerdos de épocas antiguas y de idiomas extraños que a veces Nimrod usaba; ¿qué sería de su hermano cuando su mente trajera recuerdos de una esposa que nunca tuvo y de la que solía hablar constantemente? Le prestaba más atención, escuchaba mejor que nunca sus enseñanzas porque quería conservar algo interesante de qué hablar con él una vez que lo volviera a ver. Le motivaba escuchar a Nimrod para tener algo con qué hostigar al morocho, ya deseaba poder hacerlo.

Era casi la hora de comida cuando su celular vibró. Sus manos temblaron un poco, había olvidado por completo que Gon llamaría ese día. Miró a su hermano que estaba observándole desde la mesa y sonrió nervioso, trataría de sonar lo menos tenso posible para disimular las preguntas de su amigo, no quería perder de vista a su hermano cuando se encontraba tan cerca de su meta y éste bien podía escapar.

—Gon… —murmuró, intentando no llamar la atención de su hermano.

—¡Killua!, estuve esperando que llamaras, pero creo que lo mejor es que yo lo haga, no quiero que se te olvide tu promesa.

—No se me olvida —reclamó, pero lamentaba haberse comprometido a algo que no deseaba hacer—, pero en estos momentos estoy algo ocupado —vio que a distancia su hermano le sonreía complacido por ver preferencia de su parte.

—¿No puedes hablar cierto?, si es un no, sólo di un número, una hora a la que pueda marcarte.

Miró a su hermano, y le sonrió forzado; no creía encontrar una hora adecuada, quizá hasta la mañana siguiente, mientras su hermano se bañaba. En eso pensaba cuando la voz del morocho sobresalió:

—No te preocupes por mí, atiende tu llamada, iré al otro cuarto, ven conmigo cuando te desocupes. No hagas esperar mucho a Gon.

Aunque había sonado amable, su postura tensa revelaba que no era así, que no estaba complacido. Sabía que debía colgar rápido.

—No me demoraré mucho, dame un minuto —aseguró, alejándose del teléfono.

—¿Killua? —escuchó a Gon pronunciar su nombre.

—Toma lo que quieras, te espero —volvió a sonreírle.

Killua se dio cuenta que estaba reprimiendo su ira, creyó que quizá se debía a que Gon le desagradaba.

—Gracias, no tardo —volvió a asegurar, y una vez que su hermano salió, se apresuró a atender a su amigo— lo siento, Gon, en verdad ahora mismo no me puedo demorar.

—Estás con Illumi, ¿cierto? —preguntó con un aire de desdén. Gon había reconocido a la persona que le había hablado a su amigo, pese a que sólo la había escuchado una vez en su vida, él siempre se caracterizó por ser alguien muy atento a los detalles. No sólo había entendido que su amigo sí estaba con Illumi, cómo Alluka había indicado, sino que, posiblemente, su amigo estaba en problemas más allá de las palabras. No podía creer que Killua estuviera sosteniendo relaciones sexuales con su hermano, pero seguramente algo serio estaba pasando.

—Gon, yo…

—¿Por qué no estás con Alluka?

—Gon, esto es difícil de explicar… no es algo que pueda responder tan rápidamente.

—Pues comienza desde el principio —cada vez sonaba más enojado y tenso. En definitiva no iba a ser fácil de explicar su situación.

—No puedo ahora —miraba a la puerta por donde había salido su hermano, deseaba terminar rápido esa conversación pero no podía, menos con Gon comenzando a derrochar ira. Lo había visto enojado antes, y no era nada grato—. Necesito tiempo.

—Ya tuviste tiempo, te di tres días.

Se controló. Es cierto que estaba enojado y decepcionado por no saber lo que le pasaba a su mejor amigo cuando requería ayuda, pero no era culpa de Killua, o eso pensó; quizá su amigo si planeaba decirle, pero en el momento exacto, y tampoco era como si quisiera importunarlo con sus deseos por protegerlo de todo.

—Killua…, sólo dime, ¿estás bien?, ¿cuándo podré saber lo que pasa?

—Estoy bien, Illumi no me ha lastimado ni nada parecido —odiaba mentir, pero al menos en parte era cierto, mientras su hermano no sintiera necesidades sexuales, todo iba bien—, no sé si pueda decirte pronto, pero… intentaré hacer que lo sepas, quizá hoy o mañana, ¿de acuerdo?

—Sabes que no estoy de acuerdo del todo, pero… confiaré en ti. Dejaré que tomes las decisiones adecuadas.

—Gracias, realmente aprecio esto.

Y tras colgar, se dirigió al cuarto donde estaba su hermano. Lo vio recostado en la cama, con un libro abierto; se sonrió al ver que era un libro de poesía, a juzgar por la portada, eran textos de amor. Esperaba que esa suave lectura lo mantuviera calmado.

Aparentemente así lo fue, Illumi lo recibió con una sonrisa y él tuvo que tomar la iniciativa para cambiar el tema sobre Gon. No le duró mucho la satisfacción, en cuanto su hermano vio que él estaba dispuesto a conversar, de inmediato recordó que no estaba del todo contento.

—¿Qué quería Gon? —le preguntó, y había sido tan sorpresivo que fue difícil controlar su expresión.

—Sólo quería saber cómo estoy… no he hablado con él en días y eso le ha preocupado.

—¿Por qué?, ¿es tu dueño?

Celos, lo vio en sus ojos, estaba sentado sobre la cama, recargado contra la pared, y el libro que sostenía en sus manos, comenzó a doblarse gracias a la fuerza manipuladora de su Nen.

—¡¿Qué sandeces dices Illumi?!, se preocupa porque es mi amigo —dio un paso atrás, no quería estar cerca de un loco iracundo.

—¿Sí?, ¿y por qué tus otros amigos no te han llamado? Aparentemente es el único amigo que se preocupa por ti, entonces… —notó su reacción temerosa y se puso de pie, caminando a donde estaba el adolescente que retrocedió hasta dar con una pared.

—¡Esa es tu mente!, deja de imaginar cosas que están fuera de lugar.

—¿Seguro? —le tomó del mentón—, no se te olvide que eres mío… no quieres que lastime a tu amigo, ¿verdad?

—Illumi, no es necesario que me amenaces… tú… tú sabes la verdad —odiaba decir esa clase de cosas, decir lo que Nimrod quería escuchar.

—¿Qué cosa? —se acercó más al rostro del menor, intimidándolo, complacido de sus reacciones—, dilo.

—Mm… —quería liberarse de él, y lo único inteligente que podía hacer era darle lo que pedía para aliviar sus celos—, soy tuyo.

Uno beso acalorado fue lo que siguió, labios húmedos y demandantes que encendían su piel. Que le recordaban que era un humano frágil, débil al pecado, rendido ante los deseos de la persona a la que se entregaba nuevamente.

Illumi no lo dejó salir del cuarto el resto del día, se quedaron ahí, a petición del mayor que ardía en celos de sólo recordar que Gon había irrumpido su agradable tarde. Se quedaron en la cama, complaciéndose, tocando sus cuerpos y disfrutando, hasta que el cansancio los forzó a detenerse.

El hombre de la Y ya no se quedaba junto al albino porque tuviese pensado balancear su energía, sino por una mera excusa que no iba con sus ideales. Había decidido tomar a ese chico como si fuera el amor de su vida. Dado que las emociones de Illumi le habían posesionado, ya no importaba ahora distinguir en donde comenzaba él y en donde su anfitrión; él sólo quería seguir tomando a ese muchacho como su pertenencia pasional, hacerlo gemir y retorcerse de placer; enloquecía de sólo verlo, y su resistencia se iba al demonio cada vez que Killua accedía a sus deseos. No había nada mejor que ello, por eso no le importó llegar al agotamiento esa noche, y dormir profundamente, más de lo que en otros días había sido.

En algún punto de la noche el albino se quedó dormido, y no pasó mucho cuando un sonido en medio de la oscuridad lo hizo despertar alarmado.

—Kil…

Era un susurro, una voz llamándolo, justo detrás de él. Se levantó inseguro de haber escuchado su nombre.

—Kil…

Se dio la vuelta y cayó en cuenta de dónde provenía la voz.

—¿Illumi? —preguntó en voz alta, enfocando su mirada a través de la oscuridad para ver el rostro de su hermano.

—Kil, ¿eres tú?

Tragó saliva, escalofríos lo recorrieron. Su hermano cerraba los ojos, todavía estaba dormido, creyó que estaba hablando con un sonámbulo y temeroso de atraer su atención, se enfocó en responder.

—Sí, soy yo, aniki

—¿Por qué estás aquí?, no deberías estar aquí.

Al escuchar la pregunta sus ojos se abrieron de sorpresa. No estaba hablando con Nimrod, esta era una oportunidad especial. Illumi era quien estaba haciendo una aparición, pero era tan débil que ni siquiera era capaz de emitir su presencia, era imposible afirmar totalmente que era su hermano el que estaba hablando a través de los sueños del hombre de la Y, sin embargo, decidió intentar contactar con él, en el caso de que no se hubiese equivocado.

—¿Por qué?, no seas tonto, estoy aquí por ti.

Hablaba moderando el volumen de su voz, si Nimrod estaba dormido, y su hermano todavía no tenía la capacidad suficiente para dominar su cuerpo, despertarlo podría ser un poco peligroso, además, no estaba seguro de lo que pasaría.

—No… esta debe ser otra de las ilusiones del hombre de la Y.

Se alarmó, «¿ilusiones?, ¿Illumi ha estado viendo alucinaciones?».

—¡No! —exclamó en voz baja, esta era su única oportunidad para atraerlo a la realidad, no debía desperdiciarlo en discusiones absurdas—, esta no es una ilusión hermano, soy yo, ¿no me reconoces?

—Kil me odia, él no podría estar cerca de mí, no de nuevo —su voz temblaba, era tan lastimero que Killua creyó que se marcharía sin darle oportunidad de volver, la luz de la esperanza casi se apaga en su corazón.

—No te odio Illumi, no es cierto…

—Dijiste que te avergonzabas de mí, que te daba asco. Esta es otra de las ilusiones del hombre de la Y.

—Illumi… no, no… escúchame por favor —aunque trataba de controlarse, no podía evitar alzar un poco la voz a causa de la desesperación—. Necesito que salgas, necesito que vuelvas aquí, ése hombre me ha estado haciendo cosas horribles, por favor… no puedes permitir que esto siga así…

Pero su hermano se quedó en silencio, lo cual era terrible, temía que no hubiera escuchado sus últimas palabras. Sería el fin de ser así, no sabía si Illumi aceptaría salir si es que todavía conservaba ese rencor en su memoria.

—¿Illumi?

Le alarmó al no escuchar nada, ni la respiración de Illumi, ni otra señal que delatara alguna presencia, se quedó en silencio esperando algo, cualquier cosa. De pronto sintió que lo empujaban contra la cama y lo apresaban con fuerza impidiéndole cualquier movimiento.

—¿Con quién diablos estás hablando? —esta vez, reconoció la presencia de Nimrod, estaba hecho una furia e involuntariamente comenzó a temblar—, Killua, responde.

A-aniki me lastimas, quítate de encima —forcejeó inútilmente.

—¡Responde! —pero la falta de respuesta enfurecía más al ente de Nen.

—¡Con nadie, idiota!, ¡suéltame!

—No. No juegues conmigo Killua, ¿con quién estabas hablando?

No podía pensar en algo que lo librara de dar una respuesta ridícula, estaba batallando para idear un plan que salvara su vida, no podía creer que tuviera tan mala suerte. Le preocupaba que el suceso provocara que Nimrod huyera de él, consciente ahora de que estaba perdiendo fuerza a gran velocidad.

—¡Con nadie ya te lo dije!

Nimrod, enfurecido, tomó la quijada del menor, apretándola con fuerza, deseaba ser contundente y peligroso; Killua no debía resistirse a él.

—Última oportunidad —murmuró entre dientes.

Killua luchó por liberarse, pero era imposible, estaba contra la cama, fuertemente sostenido, indicándole que en realidad no le iba a liberar hasta que diera respuestas. No podía decir cualquier cosa, todo podría ser usado en su contra, así que aprovechando el tiempo de pelea, se le ocurrió una idea que bien podía ser la solución.

—T-tuve un mal sueño, idiota, ¡suéltame!

—¿No me mentirías, verdad? —se aproximó peligrosamente al rostro del albino, respirando contra su piel, con un aire maligno que era difícil de evadir.

—Hablaba solo, ¡no, no te mentiría! —giró su rostro, pero fue devuelto a su posición a la fuerza.

Lo empujó de nuevo contra la cama, colocándose sobre él, sosteniendo sus muñecas sobre su cabeza, y aplastando su torso, se acercó hasta sus labios y susurró:

—No… tú no me mentirías, ¿por qué le mentirías a tu amo?

Tuvo la tentación de gritarle que no era su amo, que él era libre y que dejara en paz a su hermano, pero no pasó de ser una fantasía. Se quedó quieto, esperando a que él se calmara por su cuenta.

—Oh… mi pobre y dulce hermanito, no ha podido dormir tranquilo.

De pronto actuó como un tipo amable. Dejó de aprisionarlo para acariciarle el rostro y besarlo con suavidad. Un lento y tortuoso beso que luego continuó bajando por su barbilla.

—Cambiemos esa mala impresión, por algo mejor —sorpresivamente metió debajo de su ropa interior su mano, tocándole sin ninguna vergüenza.

—¡No hace falta! —expresó con desagrado—, estoy bien, ya…

Sin embargo el ente no le hizo caso, y apretó los ojos fuertemente cuando sintió que la molesta mano continuaba ahí abajo, tomándolo abiertamente, provocándole una erección. Dejó escapar su aliento cuando su cuerpo comenzó a encenderse, Illumi había bajado por su abdomen hasta introducir en su boca su miembro.

Illumi se divertía a costa de las reacciones del adolescente que hacía todo lo posible por librarse de él, y él lo sabía, sabía que Killua no deseaba ser tocado de ese modo, de todos modos, lo iba a hacer, porque incluso cuando no le apetecía el sexo, era delicioso.

Estuvo jugueteando con su lengua, saboreando la erección del albino y tocándole hasta que consiguió su objetivo. Killua tuvo un orgasmo en su boca que él tragó, orgulloso de su capacidad sobre el menor. Killua todavía respiraba con dificultad, recuperándose del éxtasis vivido, cuando Illumi se posó sobre él y le besó furtivamente, adoraba molestarle de ese modo, hacerle ver cuán vulnerable y humano en realidad era.

El pobre albino sólo podía luchar por corresponder a como diera lugar, se sobresaltó cuando se dio cuenta que su hermano se había bajado los pantalones, para masturbarse sobre él, al ritmo de sus besos. Apretó de nueva cuenta los ojos, sólo rogaba internamente que acabara rápido para poder dormir, y pretender que no pasaba nada. El pene de su hermano rozaba su piel, humedeciéndola, hasta que fue sintiendo que sus movimientos se intensificaban y de pronto su cuerpo se vio cubierto de semen desde su ombligo hasta su entrepierna. Una mezcla de vergüenza e ira le inundó, ¡deseaba con gran pasión que Nimrod dejara de aprovecharse de su posición! Lamentablemente no tenía muchas opciones, además internamente algo le decía que todo estaba por acabar, que pronto quedaría libre de todas sus cargas.

La risa triunfante de su hermano le hizo salir de sus pensamientos, detestaba que hiciera burla de sus emociones.

—Lo siento hermanito, no pude evitarlo —respiró libremente cuando vio que el morocho se levantaba, acomodando sus ropas y caminando fuera de la cama, para luego regresar con un par de toallas húmedas— toma, límpiate —se las entregó y procedió a subirse a la cama.

.'.

Por la mañana, tan pronto como escuchó el ruido del agua cayendo en el baño, se levantó dispuesto a hacer una llamada. Desde el día anterior se había dispuesto a hacerla, pero no había tenido oportunidad.

—¿Kalluto? —el chico al otro lado de la línea respondió tan pronto como notó que se trataba de una llamada del albino.

—Hermano… ¿cómo va todo?

Hubo un breve silencio, aunque se había propuesto hacer la llamada, en realidad no tenía idea de cómo empezar esa conversación, no quería dar muchos rodeos puesto que no sabía con cuánto tiempo disponía antes de verse atacado por su verdugo.

—Alluka está bien. Hace unos días usó a Nanika para ir a buscarte —no podía ocultarlo, Killua se estaba esforzando mucho como para mentirle, eso sería por demás injusto—. Ella… te vio con Illumi. Hermano, tú y él…

No supo qué decir. No había podido comunicarse con Kalluto antes, y lo que Gon le había dicho creyó que era cualquier cosa menos la verdad. Ahora que escuchaba todo de boca del más chico, no le quedó más duda. Su corazón se rompió en pedazos, gruesas lágrimas cayeron por sus mejillas, no pudiendo controlar sus emociones.

—No, olvídalo, no me respondas… —continuó Kalluto, asustado de escuchar el llanto de su hermano mayor; era evidente que lo que sea que estuviera pasando ahí, no lo estaba disfrutando ni un poco.

—No es que yo quiera —al fin tuvo fuerzas para responder. Por lo menos no fue necesario dar explicaciones.

—Hablé con el hombre que cuida a Alluka, él me explicó todo. Quiero que sepas que… aunque no estoy ni un poco de acuerdo en que mis dos hermanos mayores estén haciendo algo como esto, no te voy a abandonar ni rechazar —quizá había sido demasiado apresurado de su parte decirlo, pero no encontraba más palabras para darle alivio a su hermano. Se le cortaba la voz; escuchar a Killua de ese modo, había debilitado su espíritu—. Estudiaré, me esforzaré por ayudarles a librarse de la maldición. Mamá merece… —tragó saliva— mamá merece el peor de los castigos.

Killua se limpió las lágrimas y respiró, debía ser fuerte, mantenerse estable, no podía arriesgarse a darle una satisfacción a Nimrod, menos ahora que tenía un progreso importante. No dejó que la noticia le derrumbara, ya habría tiempo para eso después, o eso creyó.

—Gracias… —dijo con voz ronca, debilitada por la tristeza— Kalluto, yo… necesito, necesito pedirte algo especial.

—Dilo, cuenta con ello. No importa lo que sea, lo haré —contestó movido por sus emociones.

—Necesito que hables con Gon, mi amigo; el que una vez fue por mí a casa, ¿lo recuerdas?

Se extrañó, tenía bastante tiempo que no escuchaba hablar sobre ese muchacho.

—Sí… creo.

—Gon ha estado llamando, está preocupado por mí por causa de Alluka. Yo no tengo el tiempo ni el ánimo de explicarle lo que pasa, pero creo que tú sí podrías hacerlo.

—¿Qué debo decirle? —lo dudaba, involucrar a una persona fuera de la familia le resultaba absurdo, no importaba qué tan cercano era a su hermano, esa persona seguía siendo alguien desconocido, cuya confianza ponía en duda.

—La verdad. Explica lo que creas que requiere saber sobre mi situación. Yo no quiero vivir escondiéndome de Gon, él es mi mejor amigo, debería saber lo que pasa.

Como ya había comprometido su palabra de que haría lo que fuera por él, con mucho pesar, aceptó; le aseguró que eso mismo haría. El peliblanco, apresurado, le indicó que debía pedirle a Alluka el contacto de su amigo y finalizó la llamada; justo en el momento en que escuchó que Illumi salía de bañarse, ni siquiera le dio tiempo para despedirse.

Ahora el más pequeño de los Zoldyck tenía una difícil tarea por cumplir. Antes de decidirse a hacerlo, tuvo que pensar mucho lo que diría, los pros y contras; consideró los sentimientos de Killua en cada una de sus palabras. No iba simplemente a hablar sin dar un razonamiento seguro, sincero y que no diera pie a malos entendidos. Iba a ser una llamada difícil. Cuando se animó, fue a pedirle a su hermana el teléfono de Gon.

—¿Para qué lo quieres? —le preguntó intrigada.

—Killua me pidió que hablara con él —respondió seguro de sí mismo.

—¿Sobre qué? —tenía la sospecha, y si sus cálculos eran correctos, no iba a permitir que eso ocurriera, no quería que su hermano mayor quedara expuesto de ese modo.

—De algo que él quiere que hable con su amigo.

—No puedo pasarte su número si no sé para qué lo quieres…

Ambos se vieron con sospecha, tampoco era algo que a Kalluto le apeteciera hacer. No obstante, recordar el llanto de su hermano le incitaba a obedecer sin pensarlo.

—¡No es tú asunto!, él me lo pidió, al menos hay que darle esa satisfacción cuando se está esforzando demasiado…

Justo cuando creía que ella cedería, notó su mirada de absoluta seguridad.

—De ningún modo. No. Killua se esforzó mucho para que yo no lo supiera, y seguramente tampoco hubiera esperado que tú estuvieses enterado. Ahora mismo él no puede pensar con coherencia, debemos ayudarle.

Kalluto comprendía su punto de vista, él tampoco estaba de acuerdo con difundir la situación de sus hermanos. Era un tema tan íntimo, privado, algo que incluso en su mente lo consideraba exclusivo de ellos dos, y que lamentaba saber, pero no por nada se había animado a hacer contacto con el amigo de su hermano.

—Lo sé, yo también pensé eso… —Alluka se quedó en silencio, esperando lo que fuera a decir su hermano menor— y sabes, llegué a una conclusión diferente. ¿Cuánto tiempo Killua e Illumi permanecerán así?

—El hombre dijo que en cuanto nuestro hermano mayor despertara, ya no sería estrictamente necesario que ellos dos estuvieran juntos todo el tiempo.

—No todo el tiempo, y sí de "ese" modo.

—No necesariamente —refutó—. Mientras no sea necesario ellos…

No quería decirlo, no quería hablar de ese tema, era incómodo y en cierto modo, repugnante. No obstante Alluka tenía razón; si Illumi despertaba, su deseo estaría satisfecho, bastaría con que mantuviera cierta buena relación con Killua para que todo estuviera en calma, sin embargo, esto sólo sería temporal, funcionaría así hasta que Illumi tuviera que volver a tener ese acceso al albino para mantenerse estable por otra larga temporada. Desconocían los pormenores de ese futuro, no sabían si Illumi lo requeriría con constancia o por periodos muy alejados, y en todos los casos sería igual de perturbador.

—Se dice fácil Alluka, pero no estamos considerando los sentimientos de ambos, ¿qué tal si Illumi no quiere hacerlo?, ¿no sería terrible que ambos se sintieran así por verse forzados a verse sólo cuando sea necesario y para algo como "eso"?, además no has respondido mi pregunta, ¿cuánto tiempo?

Ahora era el turno de la chica de entender el punto al que su hermano quería llegar. No había un tiempo determinado para resolver el problema, podría ser desde un par de meses hasta muchos años, y eso, considerando que llegaran a la solución, de lo contrario esto sería algo que quedaría fijo en sus vidas.

—Yo… apoyaré la decisión de Killua, sin importar lo que diga. Aún si me parece mal —afirmó la chica Zoldyck.

—Entonces, ¿estás afirmando que aceptarás hacer la llamada?

—No, hablo sobre lo que él desee hacer con respecto a Illumi.

—Es obvio que lo aceptaremos —se levantó de su asiento, ambos estaban en la cocina, y el menor fue por un par de vasos que llenó con agua para luego ofrecerle uno a su hermana—. No es nuestro asunto después de todo… la cuestión es que tarde o temprano todos quedaremos enterados, no sólo nosotros dos, también papá y mamá, y todos los que mantengan alguna relación con ellos. Esto es algo que no se oculta fácilmente.

—Sí se puede ocultar —dio un trago grande al vaso y se dio un respiro—. Ni que uno de ellos fuera a quedar embarazado…

Involuntariamente ambos rieron, era un pésimo sentido del humor que Kalluto desconocía de su hermana.

—¿Y si no?, ¿y si después de todo, esto se difunde?, ¿qué tal si por algún motivo que desconocemos, resulta que papá se entera que ellos dos tienen algo? Papá no se tocará el corazón ni valorará el esfuerzo de Killua, él los hará trizas a ambos. No sé cómo sea Gon, pero si un día accidentalmente los viera juntos, no sé qué pasaría… es mejor crear precedentes que los avalen. A ambos.

La pequeña visualizó el momento en que ella vio a su hermano y sintió deseos de llorar, si para ella había sido aterrador y eso que no tenía comprensión de lo que veía, seguramente para Gon sería una experiencia más allá del horror. Lo consideró entonces, y tras un largo silencio tomó su decisión.

—De acuerdo… pero iremos a donde Gon y se lo diremos en persona.

—¡¿Qué?!, no… Alluka, si Killua tiene un problema y nos llama, no quiero estar a dos días de distancia, no, sólo aceptaré ir si el lugar no queda muy lejos de aquí. No más de ocho horas.

Quedaron en averiguar primero el sitio en que Gon se encontraba. Fueron en busca del Barón, el cual les ofreció su dirigible privado en caso de que tuvieran que salir y, antes de simplemente decir que irían, hicieron la infame llamada.

Alluka había puesto el altavoz, para darle a su hermano una idea de la persona que vería. El más chico tenía un breve recuerdo de haberlo visto, pero no había sido gran cosa. Así que estuvo de acuerdo en primero examinar la clase de persona con la que tendría que tratar.

Gon contestó alarmado, cosa que los extrañó bastante.

—¿Has sabido algo de Killua?, presiento que algo importante está pasando…

—Killua nos pidió que habláramos contigo, pero yo preferiría verte. Esto es algo que deberíamos hablar en persona.

—¡¿Para eso querían ir a la Isla Ballena?! —el reclamo de una tercer persona se hizo notar desde la entrada de la cocina.

—¿Qué ocurre? —preguntó Gon, pero fue severamente ignorado.

—¡Fue algo que mi hermano nos pidió!, él tiene el derecho de decidir a quién informar y…

—Me importa un carajo a quién le digan… mocosos —interrumpió a la chica— escúchenme con atención —buscó entre sus bolsillos uno de sus amados cigarros, últimamente esos dos Zoldyck le estaban agotando su sagrada paz— estamos en plena misión, en cualquier momento Killua llamará y nos avisará que terminó todo, si eso ocurre, no tendremos tiempo para volver desde la Isla Ballena hasta Seltem en unas horas. Este es el mejor refugio contra Nimrod; en caso de que algo salga mal, es el mejor lugar para esconderse, y no, no pienso moverme. Si se van, se irán sin mí, bajo su propio riesgo, si no, entonces al menos quédense aquí hasta que Killua nos dé noticias de su situación.

—¿Alluka?, ¿qué está pasando?, ¿con quién estás hablando?

Hubo un breve silencio, Alex encendió su cigarro y dejó que el humo impregnara el cuarto.

Alluka, molesta por la falta de cooperación del sujeto, tomó el teléfono, y lo extendió hacia el Barón, deseando avergonzarlo por su falta de sensibilidad.

—Bien, si no nos llevarás, entonces sé tú quien le explique a Gon lo que está pasando; yo pensaba hacerlo en persona, pero en vista de que no te interesa ayudarnos, no me queda de otra.

Kalluto tuvo un mal presentimiento al respecto, vio el rostro enfadado de Alex y quiso evitar que el tipo abriera la boca.

—Killua ha estado teniendo relaciones sexuales con su hermano mayor —soltó sin la menor pena.

—¡¿Qué?! —se escuchó la voz de Alluka y Gon al unísono.

Kalluto miró al hombre con ira apenas contenida.

—¡Se supone que el niño de doce años soy yo! —espetó, arrebatándole el teléfono a su hermana.

—¡Eso no se dice así, explica bien las cosas! —continuó Alluka.

—Ustedes dos tienen la culpa.

Kalluto se alejó de ambos, para que el ruido de la pelea de esos dos no le interrumpiera. Apagó el altavoz y se armó de valor.

—¿Gon Freecs?

—Sí.

—Soy Kalluto Zoldyck, el hermano menor de Killua.

—Oh… mmm… —le pareció reconocer una imagen mental de él, pero era muy borroso como para acertar en los detalles— Hola Kalluto, lo siento, no te recuerdo por completo.

—Descuida —no esperaba en realidad que lo recordara, él tampoco estaba seguro de cómo era Gon—. Lamento que hayas escuchado algo como lo que dijo el Barón.

—¿Es verdad?, Killua e Illumi… Alluka me lo dijo antes, pero ella no sabía lo que había visto, dudo mucho que me haya mentido con eso…

Su voz sonaba tenebrosamente molesta, como si fuera a explotar en cualquier momento, y a la vez estuviera conteniendo una oscura ira dentro de él, con apariencia de noble paciencia. Una persona escalofriante.

—No quiero que pienses mal al respecto. Nuestro hermano mayor no tiene en realidad la culpa de lo que ocurre…

—¿Eh? —de nuevo la confusión aparecía. Había dado por un hecho que Illumi estaba tomando ventaja de su hermano, y por supuesto que estaba hirviendo en ira, pero esas simples palabras le hicieron sentir que pisaba en falso.

—Esto es complejo de explicar…

Y en un lenguaje más o menos decente, lleno de rodeos y olas de preguntas por parte de Gon, fue que termino contando, a grandes rasgos, el asunto de Illumi y el motivo por el cual Killua estaba sacrificándose para traer de vuelta a una persona que ni siquiera estaba seguro si era buena o mala. Era mucho más frustrante de lo que creía, y por supuesto que se compadeció de su amigo, era terrible saber que ahora mismo él estaba haciendo algo tan penoso, por una noble causa, por salvar a sus hermanos —y sin saberlo, también salvaba montones de intereses que giraban en torno al hombre de la Y—. Su corazón se rompió. Imaginaba el dolor por el que pasaba su amigo día a día y nacían ganas de ir a buscar venganza en la madre del albino, la autora de las múltiples maldiciones en casa de los Zoldyck.

El Barón y Alluka se habían quedado en silencio escuchando la conversación de esos dos. Era un tanto cómico dado que Kalluto apenas tenía paciencia para explicar las cosas y Gon parecía no entender, pese a la extensa explicación del más chico. Que en algunas ocasiones alzaba la voz en son de reclamo por no prestar la suficiente atención, no se podía explicar cómo alguien tan atolondrado podría ser amigo de su hermano.

—Listo, toma Alluka —sin despedirse, le pasó el móvil a su hermana.

—¿Gon?

—Alluka, ahora lo entiendo, o eso creo… ¿Qué puedo hacer para ayudar?

Eso mismo era lo que todos querían saber, ¿qué podían hacer para aligerar la carga del peliblanco?, cualquier cosa sería buena, todos estaban dispuestos a ayudarle, lamentablemente sólo les quedaba esperar.

—Debemos saber primero lo que Killua desea hacer, cuando lo sepamos, tendremos lo necesario para ayudarlo.

—Por favor, hazle saber que pase lo que pase yo lo apoyaré.

—Sí, te avisaré cuando él nos llame.

.'.

Killua tuvo un día en extremo pesado. Esta vez Nimrod estaba pasando por problemas de personalidad increíbles, en momentos era un tipo extrañamente cursi y romántico, y de pronto se perdía en la inmensidad de sus pensamientos por lo que permanecía por largos y aburridos silencios, eso era malo porque hacía sentir como que el tiempo pasaba muy lento. Incluso por la noche, se sorprendió cuando esta vez, por voluntad propia el hombre de la Y decidió no forzarlo a realizar ningún acto sexual. Simplemente lo dejó dormir tranquilo. Cabe destacar que en cuanto apagaron las luces, se dedicó a llorar en silencio, agradecido de no tener que hacer nada desagradable, después de tantas noches infinitas, tan dolorosas y desagradables. No importaba si sentía placer, el hecho de que se tratara de su propio hermano no cambiaba el dolor emocional y moral que después le inundaba.

Mientras dormía, en medio de la noche, sintió que lo estrechaban en un sutil abrazo; la mano de Illumi le daba palmadas, y lo acariciaba tiernamente. Cosa que optó por imaginar que se trataba de su verdadero hermano quien lo hacía, como una forma de decir que estaba ahí con él, que pronto, muy pronto volvería a casa.

Durmió imaginando las diferentes venganzas que arremetería y contra quienes, estaba claro que castigaría a Illumi, sólo que todavía no se decidía la forma en que lo haría. Pensó en su madre, la detestaba, la consideraba la principal criminal, pero si la culpaba a ella, entonces también debía culpar a todos los que la volvieron de ese modo. Había un largo camino de odio por recorrer.

Despertó cuando escuchó a su hermano cambiándose de ropa por la mañana, traía el cabello húmedo. Su torso desnudo le hizo cerrar los ojos de vuelta, esperando a que él se terminara de vestir. Al menos había dormido decentemente, y no podía quejarse de que algo le doliera. Una vez que escuchó que salía del cuarto, decidió levantarse. De nuevo el día avanzaba con lentitud, como si tuviera algo de extraño en él. Probablemente la carga de energía que había en el ambiente era el culpable de dicha sensación. Las emociones, y la doble personalidad de Illumi yendo y viniendo, hacían que todo se volviera más denso.

Al salir de bañarse vio un mensaje en su celular que provenía de Gon. Con un simple «lo siento mucho» que le hizo tragar saliva; no quería romperse en esos momentos, ya habría tiempo para hablar con él y seguramente llorar como bien lo tenía merecido.

El comportamiento errático de Nimrod lo estaba fastidiando. Killua se esforzaba por hacerlo hablar, que dijera cualquier cosa, lo que fuera con tal de no sentir más lento el día. Incluso se animó a hacer preguntas sobre arte y filosofía, lo cual fue bueno porque al final logró entablar una conversación decente. Hasta la hora de comida, en que su hermano sugirió que fueran a comer fuera del hotel, a algún lugar lejos, dado que no se sentía con el ánimo para cocinar.

Allí descubrió que ese comportamiento extraño sólo le ocurría cuando se dirigía a él, dado que con el resto de las personas parecía ser el mismo tipo de siempre. En medio de su conversación, el celular del morocho comenzó a sonar. Miró al menor y le pidió que ordenara la comida por él mientras atendía la llamada. Killua hizo caso, mientras que, discreto, prestaba atención a la conversación de su hermano.

—¿Muath?

Le pareció extrañamente familiar ese nombre, pero no logró asociarlo con alguien en concreto.

—En estos momentos estoy ocupado, no puedo, tal vez la siguiente semana…

Se preguntó si en verdad esa "próxima semana" ocurriría o sólo quedaría en palabras. Miró por el rabillo que su hermano comenzaba a mostrarse de nuevo como era Nimrod, un tipo excesivamente seguro de sí mismo.

—No, ¿ya hablaste con mi padre?, Adalfuns no tiene la última palabra.

Otro nombre más, y lo relacionó con su padre. Supuso entonces que se trataba de algún asunto de negocios.

—¿Ender?, veras, mientras ninguno de ustedes le dé a mi padre lo que busca, no habrá negociaciones, ni asuntos de por medio.

Después un largo silencio. Lamentaba no poder escuchar lo que el tipo hablaba, aunque eso no significara que estuvieran tratando un tema interesante, los negocios familiares le habían dejado de atraer desde hacía buen tiempo atrás.

—Sí, gracias, no hace falta —más silencio—. Gracias, bien. Debo colgar, estoy en medio de algo… —volteó a ver a Killua y este le respondió con una breve señal de que continuara— Muath no estoy jugando, debo colgar… no, no estoy… Muath, ¿podrías dejar ese drama para otro día?

Ahora veía algo que en todos sus años no creyó que vería: a su hermano exasperado por una persona. Siempre se preguntó si él era capaz de aguantar a alguien o simplemente lo resolvería matando, y para que esa persona siguiera conservando su cabeza y localizando a Illumi a través de su celular, significaba que ese alguien tenía un poder especial sobre él.

—Muath… es imposible, nadie te está engañando.

—¿Illumi? —se extrañó cuando vio que su hermano tenía esa aura asesina, indicando que estaba perdiendo la paciencia.

—Ya tuve suficiente, si no vas a escucharme, entonces olvídalo, no tengo por qué aguantar…

Al fin creyó que colgaría y no fue así; había dicho eso con la intención de hacer sentir mal a la persona del otro lado de la línea, fue evidente porque hubo de nuevo otra pausa, Illumi parecía prestar atención a un largo discurso lleno de disculpas y promesas.

—Sí, sí, bueno… tengo que irme, estoy en medio de algo importante, te marcaré luego —y colgó, lo hizo antes de que el tipo volviera a insistir en su conversación.

—¿Todo bien? —se atrevió a preguntar.

Illumi le dirigió una larga y malhumorada mirada, y resopló.

—Hay gente que no sabe cuándo ha sido suficiente para todos.

Tenía mucha curiosidad, quería saber en qué asuntos había implicado a su hermano y familia. Lo observó intentando determinar lo que ocultaba.

—¿Quién era él?

*enojo* sí, Illumi, ¿quién era él? tururu

No saben la emoción que me da saber que el que sigue es el final, al fin podré decir que terminé de publicar 2 libros.

Yuuki: Tú y yo sabemos bien que tu mente perversa es la que te hizo disfrutar esa escena de Illumi coshando con su hermano mientras Alluka los ve *ojos acusadores* mal, muy mal. Sobre los celos de Illumi, bueno, no sé quién es el gracioso que cree que los celos son lindos y tiernos... es un depravado! No, los celos son un infierno tanto para el que los siente como para el que los recibe. Sobre la tercer parte... mmm... mmmmmmmm... mmmsmmmsdksjdlskjdskdjskdsmmmmmmm... oye, ya viste que tengo un autógrafo de Kubo y Yamamoto? no es genial?! *fingir inocencia* Ya, este capítulo fue largo, y el final también lo es, así que no te preocupes. Al rato te molesto por tumblr *sonrisa*

Muchas gracias Fujoshi83 y GiisselCassari por su apoyo! Ya casi estoy por terminar con esta historia.

Un agradecimiento especial a KaiD23 mi maravillosa beta, por sus correcciones.

Nos vemos en el final.'.