Sailor Moon y sus personajes no me pertenecen

Capítulo 4

Estaba perdida en el tiempo. Entre lo que fue, lo que es y lo que será. Entre posibilidades y ahora tenía el potencial de cambiarlo todo. Detrás de ella estaba el Palacio de la Luna, la guerra que había luchado junto a sus compañeras, que al perder, la Reina Serenity había utilizado todo su poder para sellar a Metalia y que en el futuro ellas pudieran reencarnar. Y ahora también estaba Kurayami, el ser oscuro que asesinó a todas sus compañeras Senshis a menos de que ella regresara para cambiarlo todo.

¿Qué haría? ¿Para donde iría? Tenía la posibilidad de cambiar dos posibles variables. La guerra en la Luna y el posible futuro de Kurayami en la Tierra. Minako se preguntó que sería capaz de hacer ante esta horrible situación que solo le recordaba dolor y frustración ya que ambas variables tenían algo en común. En ambas como líder había fallado.

Se estaba viendo a ella misma en el pasado. Corriendo al palacio en busca de su princesa para salvarla del príncipe Endymion. Siempre había creído en esa vida que ese hombre no era de fiar y ahora estaban sucumbidos en una guerra contra su planeta que era la Tierra. Y ahora también se estaba viendo en el futuro, luego de toda la destrucción de Kurayami. Ella al parecer era la última sobreviviente de todo ese caos y al parecer ése era su final. Era su última oportunidad de luchar contra los innumerable Youmas que poco a poco se estaban acercando.

Mi comienzo y mi final.

Volvió a mirar su yo del pasado que estaba corriendo por el palacio. Podía ver lo que pasaba y también sabía lo que pasaría. Endymion y la princesa estaban juntos y en pocos segundos la Reina Beryl aparecía. Intentaría atacar a Serenity pero Endymion se sacrificaría, provocando que ella se suicidara con su espada… frente a los ojos de su líder que no había llegado a tiempo a socorrerla.

Miró su futuro. Estaba totalmente sola para luchar contra todos esos Youmas. Sabía que ella era una de las más fuertes pero dudaba si realmente podría sola contra todos esos demonios.

Pero ahora ella tenía la posibilidad de cambiarlo todo.

Podría atacar a Beryl, alejarla de su princesa y de Endymion y evitar que ambos murieran. Dando la posibilidad de ganar la guerra y salvarse. Nunca reencarnaría, nunca tendría que volver a pasar por todo lo que habían pasado en la Tierra. Sería feliz en su Planeta Venus en su castillo de Magallanes con sus compañeras, sus soldados y Kunzite.

O podría entrometerse en salvar a su versión futura de lo que se venía. Ganar más tiempo para ver realmente que estaba sucediendo y buscar que cómo podía hacer para revivir a sus compañeras senshis.

Yo podría…

-Estaba pensando en cuándo llegarías…

Minako miró escondida tras la lápida y reconoció a su fiel amigo y compañero Artemis. El gato totalmente mojado por la fuerte lluvia caminó lentamente hacia la Minako de ese tiempo. Seguía siendo el mismo gato blanco con sus ojos verdes y con la insignia de la luna en su frente, pero Minako con solo verlo supo que ése no era el Artemis que conocía. Era totalmente diferente, de una forma que no podía describirlo.

-¿Sabías que vendría? Pregunta el gato algo sorprendido.

-Si, lo sabía. Afirma Minako mirándolo de reojo. –Tú… y alguien más.

Volteó a ver la lápida. Minako fue rápida y se escondió para no ser vista. ¿Su yo del futuro sabía que estaba allí? Claro, si era ella del futuro. Esa Minako había estado en su lugar antes.

Artemis miró las lápidas pero sólo vio los nombres de sus fallecidas aliadas. Por un momento pensó que su amiga Minako estaba delirando. –No veo a nadie más Mina…

Entonces Sailor Venus río por lo bajo pero su risa no fue graciosa. Fue débil y angustiante. –No, no podrías verla. En las sombras y en la oscuridad nadie podrá verme si no quiero ser vista. Soy buena en eso Artemis ¿Lo recuerdas?

-Si, si lo eres Mina. Levanta una ceja Artemis. -¿Pero eso a que viene?

Minako niega con la cabeza. –No importa. Ahora nada importa. ¿A que has venido Artemis?

-No tienes que arriesgarte a esto Minako. Declara Artemis. –Si vas a pelear ahora sabes que no ganarás. Podemos irnos de aquí…

-Huir no solucionará las cosas. Interrumpe la ex líder las senshis. –Hemos hecho todo a nuestro alcance Artemis y no tuvimos éxito. Ya no queda nada para mí ahora.

Volvió a alzar la vista al cielo para saborear la fuerte lluvia. No iba a seguir perdiendo el tiempo. Luego se arrodilló mirando a Artemis y lo alzó para abrazarlo.

-Adiós amigo. Gracias por todo.

Artemis no pudo resistir de llorar, mezclando sus pequeñas lágrimas con la lluvia. –No lucharás sola Minako. Yo estaré contigo.

-Sabía que dirías eso. Sonríe su dueña y se pone de pie. Los Youmas ya estaban a pocos metros de alcanzarla. Pero ella volteó para hablarle a la "lápida" una última vez.

-No hay nada que puedas hacer. Dijo. –Inclusive si lo intentas, el tiempo está por cambiar de nuevo. Solo… recuerda lo que viste aquí.

Mina escuchó cada palabra que su yo del futuro decía. Su voz era firme, determinante y fuerte. No sabía que se escuchaba así cuando hablaba de esa forma.

-No puedo prevenirte de lo que viene, porque si lo supieras solo empeorarías las cosas. Te conozco bien, eres impulsiva. Por eso es mejor así. Mejor para mí.

La adolescente espía levemente y sus miradas se encontraron. Su yo la vio y le sonrió. –No te sigas angustiando. Creo que fuimos una gran líder. Hicimos todo lo que pudimos y hubo a nuestro alcance. Y eso es lo que realmente importa. No sigas siendo insegura, las chicas te siguieron eligiendo a pesar de todo. Ellas te siguen amando por quién eres. Creo que al final de cuentas… eso es lo que realmente importa.

Entonces volteó e hizo aparecer su cadena. Su más fiel arma la acompañaría hasta el final. Los Youmas llegaban emanando auras de oscuridad y terror. Y ella ya estaba preparada.

-Nada más importa.

Y saltó hacia a los Youmas dando el primer golpe. Los primeros Youmas comenzaron a desintegrarse mientras que otros rugían y cambiaban de forma para atacar. Bestias, garras, ojos destellantes estaban entremezclados entre sí y por la fuerte lluvia era casi imposible verlos de manera individual. Minako se obligó a si misma mirar tras las lápida y presenciar la brutal batalla que su yo del futuro estaba peleando. Artemis no dudó en ser su fiel ayuda y le cuidaba la espalda. Sin duda Artemis fue, es y será su más fiel amigo y compañero. Ahora ya no tenía dudas al respecto.

No supo cuándo, pero lágrimas comenzaron a caer inevitablemente de sus ojos mezclándose con las fuertes gotas de la lluvia. No quiso despegar la vista de lo que veía. Porque era ella misma, la apoyaría desde lo lejos ya que sabía que Minako no quería que se entrometiera.

No dudes más de ti misma.

Abrió sus ojos asombrada de que su yo del futuro le estaba hablando dentro de su cabeza. Hablaba mientras estaba luchando contra la ola de demonios.

Eres Sailor Venus. Una de las Sailor Scouts más poderosas… y la líder. Eres una gran líder, nunca has decaído, siempre has tenido la frente en alto, siempre has estado allí para tus compañeras. Dejando a un lado el amor para cumplir tu misión.

Los Youmas empezaron a ganar terreno, Artemis ya estaba muy lastimado, caído en el suelo con la respiración débil. Minako ya estaba malherida y su cadena no podía con todos ellos. Pero su voz seguía sonando calma y determinante.

Siempre podrás caer pero lo que importa es que si caes… caigas peleando.

Un Youma que tenía una larga cuchilla como brazo estaba en el punto ciego de la guerrera, su incontrolable y vacía mente lo obligó a atacar.

Y con el honor limpio…

Lo último que Minako pudo oír fue un fuerte gemido de dolor. La cuchilla la había atravesado. La lluvia comenzaba a desaparecer al igual que el espacio en el que estaba. Había terminado, su yo del futuro había caído.

Sailor Venus agachó la cabeza y su mirada estaba totalmente en shock. Fue entonces cuando escuchó sus últimas palabras.

No hay nada que puedas hacer… nada.

Alzó la vista y vio que ya estaba nuevamente en el palacio lunar. Estaba tras uno de los postes que aún no había sido derrumbado. Podía observar al príncipe Endymion con la espada en su mano protegiendo a la princesa que estaba detrás de él. A los pies de las escaleras estaba Beryl que bajaba lentamente acercándose a la pareja.

Sabía que Minako corría por el castillo buscándolos pero aún no había llegado.

-¿Nada que pueda hacer? Se preguntó a si misma.

Miró sus dos manos y luego a Beryl. La reina malvada ya estaba riendo frente a la pareja.

O puedo hacer esto…

Juntó ambas manos y preparó su más fuerte ataque Venus Love and Beauty ShOCk. Un corazón dorado dentro de un anillo nació de su mano y comenzó a girar con mucha fuerza. Ese golpe sería suficiente para aturdir a Beryl y darles una oportunidad. Oportunidad de salvarse, de no morir de amor. Que ninguno tuviera que pasar lo que pasó.

Puedo hacer que mi vida vuelva a hacer la de antes. Volver a ser la Sailor Venus que era antes. No tendríamos que luchar todas esas batallas en la Tierra. Kurayami no escaparía.. Seríamos felices en nuestros planetas otra vez. Salvaríamos a la princesa Serenity y el Palacio de la Luna.

Pero no volvería a tener su vida en la tierra. No tendría que ir a la escuela e ir a la clase de Educación Física donde por accidente pisaría a un gato blanco que luego le daría el poder de transformarse en Sailor V. No volvería ir al Crown, no volvería a tener sus frustraciones amorosas. Las bromas de sus amigas, las risas, los abrazos…

Aún con el brazo en alto y su poder listo ni pestañeó. Se mordió el labio con total impotencia provocando que sangrara. Estaba en una horrible encrucijada.

Chibiusa no nacerá junto a Tokio de Cristal. No tendré a mis padres, no conoceré a Natsuna y a Toshio, no podré ir a la escuela ni disfrutar mis tardes en el Crown. Ami no será una gran doctora. Makoto nunca tendrá su pastelería, Rei nunca se volverá sacerdotisa…

No le quedaba tiempo. Sabía que su yo del pasado estaba cerca.y Beryl ya estaba por atacar a su princesa. Se estaba acercando el fin para abrir las puertas a un nuevo comienzo.

Fue entonces cuando su cuerpo comenzó a temblar y finalmente tomo una decisión.

-No puedo. Se dijo a si misma y bajó su brazo. –Que alguien me ayude… no puedo…

Y Beryl atacó matando al príncipe Endymion. El sonoro grito de su princesa le quebró el corazón. Pero fue peor el dolor cuando vio que levantaba la espada de su amado.

Cuando vio que ya estaba apuntándose con ella no pudo soportarlo. Se auto controlaba para no ir a salvarla. Por un momento sintió que debía encadenarse para no ir. Se agarró la cabeza con ambas manos y cayó de rodillas mientras las lágrimas caían.

-No puedo, no puedo, no puedo.

Entonces llegó su yo del pasado que gritó con todas sus fuerzas con la intención de detenerla.

-¡PRINCESA!

Y ambas Minakos vieron el final.

-¡NOOOOO! Gritaron al unísono con todas sus fuerzas. Fue un grito tan fuerte y desgarrador, lleno de desesperación e impotencia. Todos en esa guerra pudieron oírlo.

Era el final. Había muerto.

Minako aún con la cabeza entre sus manos no dejó de llorar. Cerró sus ojos rogando desaparecer de allí. No presenciar más esta guerra que había tenido que lidiar en el pasado. Ya no quedaba más para ella. No pudo ayudar a cambiar su futuro y tampoco decidió cambiar el pasado. ¿Había hecho lo correcto? No lo sabía en ese momento. Sus lágrimas se acumulaban en sus ojos y solo rogaba que todo haya sido un sueño. Si tan solo hubiera esperado unos minutos para que Sailor Pluto apareciera y las ayudara con Kurayami no estaría metida en todo esto.

Lo siento Reina Serenity, sé que esperabas más de mí cómo líder. Yo…

Sailor Venus

Cómo si la hubiera llamado con la mente escuchó la voz de su aliada del tiempo. Levantó la vista de una fuerte sacudida y la buscó en toda esa oscuridad en la que se encontraba. Había vuelto al Vacío, Donde Pluto la había llevado la primera vez.

-¿Pluto? ¿Sailor Pluto…? La llamó moviendo su cabeza.

Discúlpame por la demora… gasté todo mi poder para encontrarte. La voz de Setsuna sonaba tranquila a pesar que buscó de forma desesperada a su líder entre las diferentes líneas del tiempo. Fuiste muy lejos en la línea cronológica, si intento ir hacia ti, nos perderíamos para siempre y nunca podríamos volver al presente.

Minako se coloca sobre una rodilla y luego se para. Intentó limpiar sus lágrimas y que su voz sonara lo más clara posible. -¿Entonces que debo hacer?

Tienes que venir a mí. Tendrás que encontrarme.

-Buena idea… ¿Pero cómo?

Tendrás que ir por tu línea cronológica hasta que llegues al presente.

¿Había entendido bien? ¿Por su propia línea cronológica? Por lo poco que había entendido de Sailor Pluto hasta ahora es que ahora debía pasar por todos los momentos que ya había vivido hasta llegar al presente. ¿Eso incluye su vida pasada? Era todo muy confuso pero no podía dudar en esos momentos. Sabía que Setsuna era una persona que sabía lo que hacía.

-Muy bien… Solo anima a decir. -¿Y sabes cómo lo haré?

Soy la Guardiana del Tiempo Sailor Venus. No dejo nada al azar.

-Ok ok. Se defiende Minako. –Solo te estaba probando…

Juró que por unos instantes escuchó a Setsuna reír por lo bajo.

He mandado un conjuro de orientación en tu dirección. Lo verás en cualquier momento.

Minako no sabía con que se iba a encontrar pero de pronto una extraña línea color verde con bordes blancos empezó a serpentear acercándose a ella. Cuando estuvo lo suficientemente cerca notó que una esfera estaba en la punta del mismo color.

-Si… la veo. Afirma Venus mirando el extraño conjuro desde todos los ángulos.

Deja que entre a ti y te guíe atravesando tu línea de tiempo. Sigue mi voz Venus, nunca la pierdas. Si todo sale bien, retornarás hacia ti segundos antes del momento en que Sailor Moon lancé su ataque que abrirá el portal de Kurayami. Tienes que impedir que repita el error.

Podía salvarlos a todos. Si hacía todo bien evitaría lo que vio de su futuro. Tokio de Cristal tendría una nueva oportunidad. Pero todo estaba en sus manos, debía poner todas sus fuerzas y empeño para lograrlo.

-Entendí. Asiente Minako y ya de mejor humor alzó la vista. –Hablando de eso… ¿A dónde fuiste a parar?

Te estoy hablando desde un billón de años en el futuro.

-¿En serio? Bromea. -¿Y cómo es allá?

Brillante, colorido y demasiado tétrico. Muy parecido a Disneyland.

-Hey, hiciste un chiste. Le señala la líder sonriendo. –Sailor Pluto dijo un…

Entonces el rayo la atacó golpeándola duro contra el pecho provocando que su cuerpo se echara hacia atrás y cayera duramente contra el suelo dejándola semi-conciente

Si… eso es una señal, de que el Fin del Mundo podría ser inminente.


Hola! Actualicé esta historia. Ojala la estén disfrutado! Estamos cada vez más cerca del final.

Poco a poco iré actualizando en la medida que pueda! Estoy en mes de exámenes finales, así que estaré algo ocupada. Pero prometo terminar mis historias

No olvides dejar un review si te gustó la historia! :)

Gracias y nos vemos la próxima

Xmena

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