SKYFALL

El Cielo Cae

Hola de nuevo :) aqui actualizando muy tarde xD pero es que este capitulo no sabia si ponerlo o no, ya que no sabia muy bien en que momento ponerlo ya que pienso hacer una serie de mini relatos de esta historia donde estaran historia, recuerdos y cosas asi y pense que seria mejor poner esta parte aqui ya que es importante para entender mejor ciertas cosas de la historia. Para ser honesta este ha sido mi capitulo favorito hasta ahora y eso que lo escribi improvisadamente a diferencia de los otros donde hice notas a mano y todo eso...No me extendere mas y aqui les dejo el capitulo V.

Los personajes y todo eso le pertenecer a J.K Rowling.

Capitulo V

Intermedio

" ¿Acaso respiras el nombre de tu salvador en tu hora de necesidad? Y si saboreas la culpa el sabor te deberia recordar a la codicia de la implicacion, de la insinuacion. Y tu quedaras sin querer seguir de pie"

21 de Agosto de 1980, Valle de Godric.

-¿Vas a decirnos de una vez como fue que termino?.- pregunto Lily Potter, quien colocaba tenedores y platos en la mesa. Frente de ella y a quien iba dirigida la pregunta estaba Sirius Black, quien sostenía en brazos a su pequeño ahijado meciéndolo lentamente.

-Las relaciones terminan todo el tiempo.-

Lily se masajeo el puente de la nariz y suspiro molesta.

-Vamos, querida. Déjalo así, no te dirá nada.- apunto James Potter, su esposo mientras levitaba un pequeño caldero con el estofado de la cena colocándolo en la mesa.

Fulmino con la mirada a ambos hombres.

-Fue tu culpa, ¿cierto?.-señalo a Sirius y cruzo los brazos.-

-Esta bien, esta bien. Se puede decir que si.

-¿Qué le hiciste?.-pregunto molesta la mujer.

Sirius suspiro y dejo al pequeño Harry en brazos de su padre quien se había acercado para poder alimentarlo (y de paso alejarlo de la discusión de los otros adultos.

-Digamos que….como que le fui un poquito infiel.-

-¡¿Un poco?!- dijo irónico James mientras el pequeño bebe devoraba su biberón.

-¡¿Tu lo sabias?!.-casi grito Lily

-¡Hey, hey! Tranquila, el fue quien engaño a Katrina, no yo. Además la confidencia entre amigos es sagrada.

-Katrina también es tu amiga, y no me estoy poniendo de lado de nadie es solo que ustedes hacían bonita pareja y al menos por lo que pude ver, se querían.- Se defendió Lily mientras levantaba los hombros y tomaba asiento.

-Entiendo tu punto, y si la quiero y todo eso.- hablo por fin Sirius y acercándose un poco mas como si lo que estaba por decir fuera un secreto continuo.-pero para ser honesto no creo ser "material" para ser un buen esposo o padre. ¿Sabían que meses antes de que Harry naciera empezó con eso de "la fiebre de bebes"?...¡Un bebe! ¡Por Merlín! ¡¿Me imaginan siendo padre?!

-Pues eres bastante bueno con Harry, camarada.- trato de animarlo James mientras le daba una palmada en la espalda.

-A Harry solo lo veo y lo cuido un par de horas a la semana. Con un hijo propio no sabría que hacer. Además esta el tema del matrimonio, eso si que arruinaría mi estilo de vida.-

-Es cierto que no es fácil, Sirius pero cuando te comprometes con la persona que amas hace que todo lo malo valga la pena por esa persona, porque esos malos ratos duran poco pero la felicidad de estar con el ser amado lo es todo y cuando tienes un hijo con esta persona tu vida se completa.- confeso Lily quien tomo la mano de su esposo mirándolo a los ojos con amor.

La escena era conmovedora, los Potter siendo una pequeña y unida familia, a metros de distancia se podía ver el amor que se tenían a pesar de todo lo que habían y seguirían a travesando pero en el caso de Sirius y Katrina las cosas eran un poco complicadas.

Habían estado tonteando desde que estaban en cuarto año en Hogwarts, nada serio.

Cuando Sirius la vio por primera vez, quedo encantado, batallo demasiado para lograr que Katrina se fijara en el, entre mas ella insistía en que no saldría con el, Sirius mas se aferraba.

A el le encantaba ser retado por Katrina, ella era diferente a las demás chicas, no solo físicamente ya que cabe mencionar que Katrina era hermosa, tenia el cabello negro azabache y solía llevarlo corto, muy corto al estilo Peter Pan, tenia los ojos café rojizo que cuando la ponía a prueba ardían en un rojo intenso. Su figura era curvilínea, peligrosamente seductora.

Sin embargo lo que mas le gustaba de ella era que siempre se daba a desear, no como las demás chicas que con tal de tener su atención se dejaban humillar y manipular.

Katrina era rebelde, necia, terca; para muchos era la contra parte de el. Podría considerarse perfecto pero el ser tan similares los hacia discutir constantemente ocasionando que rompieran la relación infinidad de veces pero siempre había algo que los hacia volver a buscarse.

Una vez graduados de Hogwarts decidieron una vez mas retomar su relación, con la muerte de la tía abuela de Katrina eligieron llevar su relación al siguiente nivel viviendo juntos. Todo marchaba bien durante dos años hasta que Sirius empezó a sentirse presionado con respecto a su relación teniendo como fallo un desliz con una antigua amante de sus días de casanova.

Dos semanas después

-¡Eres un maldito doble cara, Sirius!- grito Katrina con los puños cerrados.- ¡Fuiste tu el que fue infiel y ahora me dices que dudas de que este niño es tuyo!.

-Yo solo digo lo que creo, estuvimos separados por unas semanas, incluso te llevaste tus cosas sabrá Merlín a donde y, ¿Ahora vienes y me dices que estas embarazada? ¿De mi?- dijo el aludido con sarcasmo.

-Tengo casi tres meses, Sirius. ¡Haz las malditas cuentas! ¡Es tuyo!.

-Si fuera mío, ¿Por qué no me lo dijiste antes?.

-Sabes perfectamente que el primer trimestre es el mas delicado, lo vimos con Lily y su embarazo. Quería pasar ese tiempo de riesgo para poder decírtelo pero luego fuiste y ¡Te cogiste a esa golfa!.

-Ya te dije que lo siento, no fue mi intención engañarte; me sentía confundido pero sabes que no quiero ser padre, no quiero hijos pero por ti y porque es lo correcto dejare de lado todo lo que alguna vez quise, así que lo primero que tenemos que hacer es casarnos.

Katrina hacia su mayor esfuerzo para no llorar, con la mano derecha acariciaba su aun plano vientre pero podía sentir la magia de su bebe revolotear intranquilo y sabia que el estrés de escuchar a sus padres pelear lo hería y eso era algo que no permitiría jamás.

-Te amo, Sirius pero amo mas a nuestro pequeño y si tengo que elegir entre ambos, lo elijo a el. No voy a condenarte a una vida que no quieres y si quieres ser parte de su vida serás bienvenido pero si no es así entonces te voy a pedir de una vez que no te aparezcas nunca mas. No seria justo para nosotros.- no pudo evitarlo y las lagrimas resbalaron como cascada de sus ojos mojando todo su rostro.

Sirius palideció, trato de acercarse a ella, tratar de convencerla de que se quedara con el, quería decirle que la amaba, le prometería que mejoraría por ella y por su cachorro y esta vez seria verdad y no como las otras veces, sin darse cuenta el también lloraba. Con paso decidido se acerco a Katrina para tomar su rostro pero ella lo alejo con un movimiento de cabeza cargado con una pequeña cantidad de magia.

-Adiós, amor mío- y sin mas se esfumo realizando una aparición.

Katrina lloraba, odiaba hacerlo, la hacia sentirse débil pero la decisión estaba tomada.

Seis meses después.

12 de Diciembre de 1980

-Deberías hablar con el. Esta totalmente destrozado.- sugirió Lily mientras le servía una taza de té a una muy embarazada Katrina.

-No, y espero no ofenderte Lily pero prefiero seguir lejos de el.-

-Nunca lo había visto así, incluso James esta asustado; teme que vaya a cometer una locura, ya sabes como es. No te pido que regreses con el pero al menos déjalo estar a tu lado para cuando nazca el bebe.

-Lo pensare, pero no garantizo nada.-

Lily suspiro.-Katrina, por favor piénsalo.-

La aludida se limito a seguir jugando con el pequeño Harry quien puso su regordeta mano sobre el abultado vientre de la mujer, el pequeño sonrió y aplaudió al sentir la sensación de magia que emanaba de el bebe que se encontraba en su interior.

-¿Ya sabes que es?.- dijo Lily dándose por vencida.

-No, la verdad quisiera que fuera sorpresa.- respondió Katrina haciendo caras graciosas para Harry quien reía a carcajadas para después recostarse dando un ligero abrazo al vientre de la mujer.

-Sabes, hay una creencia muggle que dice que si un bebe se siente cómodo con una mujer embarazada es porque el bebe que lleva en su vientre es del sexo contrario.- dijo sonriente Lily.

-¡Vaya!, entonces supongo que tendré una pequeña, ¿Qué opinas de eso Harry?- una muy sonriente Katrina pregunto al bebe que levanto los bracitos sonriendo.

En efecto, Katrina dio a luz a una saludable niña tres días después, y tal como prometió dejo que Sirius estuviera con ella durante el parto. Ambos acordaron que Remus Lupin seria el padrino.

A pesar de la felicidad que trae una nueva vida al llegar a este mundo, la guerra estaba cada vez mas cerca. Sin embargo siguieron aferrándose a esa felicidad tan efímera.

Sirius y Katrina se casaron dos meses después del nacimiento de su hija Kayla Black.

Las dos familias se reunían no tanto como les hubiera gustado pero cuando lo hacían la pasaban de lo mejor, incluso Lily, James, y Katrina bromeaban con respecto a sus hijos, bromeaban diciendo que en un futuro Harry y Kayla terminarían juntos, siendo nada gracioso para Remus (quien amaba con locura a su ahijada) y Sirius pero sobre todo para el.

Habrían dado todo por permanecer así, juntos, felices pero no fue así.

James y Lily habían sido finalmente asesinados por Voldemort y a pesar de que este había caído también, Harry termino huérfano y en custodia de la hermana de su madre. A pesar de que Sirius y Katrina lucharon por tener la custodia del pequeño no pudieron lograrlo porque Sirius fue condenado de por vida en Azkaban por asesinato y traición. La naturaleza lobuna de Lupin finalmente fue expuesta siendo tratado como un paria.

Katrina se quedo sola, huyendo por todo Inglaterra junto a su pequeña hija para evitar ser encontrada por los pocos mortifagos que siendo fieles a un desaparecido Voldemort buscaban reavivar su ejercito.

Cinco Años Después.

La noche era obscura, fría y tenebrosa. La lluvia tampoco ayudaba mucho a calmar el miedo que la pequeña niña sentía. Había escuchado ruidos extraños en la planta baja de su hogar donde vivía con su madre. Desde que tenia memoria siempre se habían mudado, nunca permanecían por mucho tiempo en un lugar.

Cristales rompiéndose, la pequeña dio un respingo, pasos rápidos se acercaron a su habitación, con miedo y pánico reflejados en el rostro su madre entro sellando la puerta con magia.

Katrina había olvido su varita en su habitación por lo que su magia no era tan fuerte, había escuchado ruidos y había sentido magia obscura moverse fuera de su casa, por lo que se despertó de golpe. Se maldijo de nuevo por olvidar la maldita varita.

-¿Mami?- pregunto la niña con miedo.

Volteo a ver a su pequeña hija y con un dedo sobre sus labios le indico que guardara silencio, los ruidos de muebles siendo tirados y las voces de los intrusos le helaron la sangre.

Con prisa se acerco a su pequeña cargándola y llevándola al armario que estaba cerca de la cama mientras en susurros le decía:

-Tranquila, mi vida. Ya estoy aquí, no dejare que te pase nada.- La bajo y le indico que se escondiera en la esquina del armario.

-Kayla, mírame.- tomo el rostro de la niña quien lloraba desconsolada.- Pase lo que pase no quiero que salgas de aquí, ¿entendiste?.-

-Tengo miedo, mami.-

-Lo se, mi amor.- la abrazo, rogo porque no fuera la ultima vez que lo hacia.- Quédate aquí, ¿si?. Kayla asintió.- Ten esto.- le entrego una fotografía, en ella se podían ver a Sirius y Katrina y a una recién nacida Kayla, estaban en una habitación de San Mungo el día en que Kayla nació y Sirius le había propuesto matrimonio a Katrina por lo que la mujer mostraba su mano izquierda con el anillo puesto.

-Te amo mi niña, quédate aquí y no hagas ruido y no salgas sin importar que oigas, sino vengo por ti alguien vendrá por ti.- esperaba que la carta urgente que le había mandado a Remus avisándole sobre la invasión ya hubiera llegado por lo que el hombre ya estaría en camino. Los ruidos se oían mas cerca, Katrina distinguió un gruñido.

-¡Mami, no me dejes!- grito llorando Kayla. Katrina la soltó y cerro la puerta de persianas del armario, sellándolo para que no se pudiera escuchar nada de adentro hacia afuera.

La puerta de la pequeña habitación salió volando en añicos, un hombre con olor a sangre, sudor y mugre entro blandiendo su varita. Olisqueo la habitación y con una mirada localizo a Katrina.

-Pero si aquí estas. Si que haz sido muy escurridiza, pequeña perra.- su voz era áspera como un ladrido, como si un perro hubiera aprendido a hablar.

El hombre (si es que se le podía llamar así) era Fenrir Greyback, hombre lobo que de vez en vez ayudaba a Voldemort.

-¡Largo de mi casa!- Katrina lanzo un hechizo con su mano derecha pero el rayo rojo fue fácilmente esquivado por el hombre lobo.

-No deberías portarte tan mal sabiendo que las llevas de perder. Somos cuatro y tu solo una. Así que si quieres seguir con vida mas te vale obedecer, zorrita.- Se relamió los caninos labios.

-¿Qué es lo que quieren?- escupió la mujer con todo el enojo que sentía pero era mayor su miedo.

-Queremos tu magia del lado del Señor Tenebroso.- sonrió el lobo.- Eres de las ultimas brujas de su tipo.

-Voldemort esta muerto, ¡¿Qué no lo entienden?!- lanzo otro hechizo.

-¡JAMAS ME UNIRE A USTEDES!

Katrina lanzaba hechizos con ambas manos, el hombre lobo reía fuerte y fácilmente se desasía de los hechizos.

-¡Si no quieres cooperar por la buenas entonces será por las malas!- le lanzo un hechizo petrificante y la mujer cayo inmóvil contra el armario. Sus ojos solo pudieron humedecerse de miedo y terror al ver como el hombre lobo se le acercaba y le lambia el rostro mientras decía con su voz perruna.

-Estoy harto de tu maldita actitud, así que mejor me divertiré un poco contigo y después te asesinare. Y a la pequeña bastarda que tienes escondida en ese armario me la llevare para que sea mi almuerzo para el camino, siempre me gusto mas el sabor de los niños pequeños.- abrió mucho la boca, todos sus dientes parecían colmillos filosos, podridos y mortales. Katrina soltó lagrimas de miedo, pánico e impotencia pero no podía hacer nada. De una sola mordida arranco la mitad del cuello de la mujer. Kayla miraba atreves de las persianas de la puerta como la vida de su madre era arrancada frente a ella, la sangre que salpico se había colado por las rendijas manchándola en el rostro. El gorgoteo que emitía su madre debido a la sangre que se le atoraba en lo que quedaba de garganta fue lo único que alcanzo a oír mientras vomitaba todo lo que su pequeño estomago tenia. Miro de nuevo y vio como el hombre lobo ultrajaba el cuerpo de su madre, después se desmayo.

Un rayo rojo dio contra la espalda del lobo haciendo que cayera hacia un lado alejado del cuerpo inerte y destrozado de Katrina.

-¡Pedazo de animal imbécil!.- el hombre que había lanzado el hechizo soltó una patada contra el lobo.

-¡Solo tenias que traerla de ser necesario a la fuerza, no matarla! ¡Y a la niña también!.- grito el hombre.

-¿En donde esta la niña?

A pesar de estar petrificado Greyback movió los ojos en dirección al armario. El otro hombre se dirigió hacia ahí, elimino los hechizos que Katrina había puesto y ahí encontró hecha un ovillo a Kayla inconsciente.

La niña despertó y empezó a llorar. El hombre la tomo en sus brazos y le dijo.

-Tranquila, te llevare a un lugar donde estarás a salvo- empezó a caminar hacia la puerta para irse cuando el hombre lobo se pudo parar por fin y dijo.

-Lo siento, Lucius. No pude resistirme, olía tan bien.

-Serás castigado por esto, al menos tenemos a la niña. Hay que irnos a la mansión de inmediato.- Y ambos desaparecieron.

Remus llego diez minutos después de que los otros hombres se fueran. Llego con algunos miembros sobrevivientes de la orden del fénix pero ya era muy tarde. Lucius Malfoy se había llevado a Kayla para criarla y luego ser usada para propósitos de Voldemort. Fue ahí donde Kayla conoció, creció y se enamoro de Draco, hijo de su secuestrador aunque años mas tarde descubriría eso siendo así cuando cumplió once años y fue sorteada para Gryffindor siendo esto causa de uno de los errores de los que Lucios se arrepentiría para siempre. Expulso y repudio a Kayla dejándola en la calle donde Remus, Dumbledore y Andrómeda Tonks la rescataron, quedando bajo la custodia de la prima de su padre.

Libro Seis

-Así que por esa razón eres unida a Malfoy.- dijo Harry un tanto asqueado y sorprendido.

-Si, viví con el. Fue la única luz en mi vida en ese momento.

Ambos chicos estaban sentados dentro del ultimo carruaje que se dirigía a Hogwarts.