Descargo de responsabilidad: Hellsing no me pertenece y sus personajes tampoco… puedo pasarme la vida llorando por eso o puedo simplemente escribir esto:

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Cualquiera que se hubiera enterado de ese modo, cualquiera que hubiera tenido la oportunidad de ver con sus propios ojos lo que esa persona había hecho, cualquiera que hubiera estado ahí para observar esa piel lisa y ese cabello ondeante al viento… cualquiera habría sentido ira, dolor, miedo, rencor, traición o cualquier otra emoción que pudiera ser clasificada como algo.

Pero eso no era posible para él.

No sentía la amarga sorpresa al ver el rostro de su oponente, no sentía culpa porque el otro insinuara que la envidia a él es lo que había impulsado sus decisiones, no sentía miedo de saber que se enfrentaba a un rival más que digno, no sentía enfado de saber que había sido engañado desde hace muchos años y no sentía tampoco el dolor de la pérdida de aquel que había llegado a considerar un amigo.

Él no podía sentir nada porque su corazón latía detenido.

Y sin embargo dolores fantasmas (juegos de una mente perturbada que intentaba decirle que sentía algo que no podía ser posible que sintiera) se paseaban por su pecho tratando a toda costa de atormentarlo.

Sus ojos eran tan fríos como siempre, su rostro no reflejaba emoción alguna hacia Walter pero eso no quiere decir que esa figura artificialmente rejuvenecida no lo molestaba.

La frase "lo lleva en la sangre" adquiría para los vampiros un significado muy diferente del que los humanos le atribuían. Los humanos insistían en pensar en los rasgos hereditarios pero los vampiros descubrían desde sus primeras comidas que la sangre de cada persona tiene su peculiar y único sabor. Alucard nunca había probado la sangre de Walter, pero estaba seguro que era una sangre plagada del desagradable sabor de la traición y aunque no dijo esto en voz alta se aseguró de que el traidor se diera cuenta de las dos mujeres tan valiosas a las que había perdido: Integra la digna líder y Seras la irremplazable servidora.

La pelea entre ellos comenzó, los hilos volaron con el viento intentando cortar la piel del rey sin vida y cada uno de los movimientos del vampiro dracúl se permearon de emoción a pesar de la frialdad del combate de Alucard.

Alucard descubrió que su arma era inútil contra Walter, pero eso no le importó al vampiro… o por lo menos no demostró la importancia que concedía al hecho de que la traición hubiese sido planeada tan minuciosamente asegurándose de cubrir cada una de sus huellas.

Y sin embargo, el resultado al que todo llegaría era más que sólo predecible.

Alucard venció. Venció a Walter (o lo que había quedado de él) y venció el obstáculo que le impedía llegar a lado de su maestra… o eso creyó él.

Una a una sus restricciones habían caído, uno a uno sus enemigos habían sido absorbidos ¿qué sucedía después?

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Sí, fue algo muy corto pero la verdad el tiempo me ha estado devorando ¿qué les pareció?