Capítulo 14
Nadeshiko
love live idol project no me pertenece.
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Una hermosa mañana una chica en su lujoso departamento se encontraba descansado en su día libre, cuando su mirada se posó en la foto que más atesoraba y entonces recordó el día en que lo conoció.
~FLASH- BACK~
Tres años atrás
Su vida se convirtió en un desastre, la preocupación de su familia no se hizo esperar debido a que ella siempre había sido una chica alegre y vivas, pero ahora no había ni rastro de ello por lo tanto fue obligada a regresar a palacio, el único lugar donde podría estar segura según su familia, aun que para ella era como regresar a una jaula de oro, los días pasaron sin algún avance y apenas probaba bocado se la pasaba encerrada en su habitación, una noche mientras todos dormían a escondidas entro en la cocina, tomo unas botellas de vino y comenzó a beber como si no existiera mañana.
Por los pasillos del palacio se encontraba caminado un pelinegro quien salía de una reunión con la Reyna, él acababa de regresar de un viaje largo y por fin podía regresar a visitar a la mujer que le tendió la mano cuando más lo necesito en aquel país extranjero. De pronto un extraño ruido que provenía de la cocina llamo su atención y su curiosidad fue mucha pues al entrar por la puerta vio como los utensilios de cocina estaban esparcidos por el piso.
- ¿Qué es todo este desastre?... De seguro el perro consentido de Isabel ha vuelto a hacer de las suyas. -decía molesto el pelinegro pues detestaba a los perros.
Al entrar y comenzar a recoger las cosas escucho unos quejidos que provenían del otro extremo de la cocina donde encontró a una joven rubia sentada en el suelo intentando abrir una botella de vino, quien obviamente se encontraba alcoholizada.
- ¿Tú eres?... -pregunto molesto al ver a la culpable del desastre al reconocerla
- Ho…que bien que estés aquí toma esto y ábrelo por mí. -ordeno extendiéndole la botella, molesta por no poder conseguir su cometido
- Te das cuenta de que aun eres muy joven para hacer esto. -le recrimino retomando la compostura
- Rápido. -contesto perdiendo la paciencia, debido a que aquel sirviente le cuestionara lo hacia
- (Con ese carácter no cabe dudas que eres la nieta de Isabel) De acuerdo. – dijo abriendo la botella y sentándose junto a la joven, sirviéndole una copa de vino
- Crees que soy patética no es así. -dijo triste antes de poner la copa de vino en sus labios
- Supongo que tiene que haber una razón para hacer esto, pero no creo que sea patético
- Hum…una razón…-contestaba mientras pensaba detenidamente en las palabras de aquel joven
- Deja de pensar…si me cuentas probablemente pueda ayudarte. - dijo tranquilo para darle confianza a la joven
- De todos menos de él, esperaba este dolor …recuerdo que prometió no herir más mi corazón. -decía entre sollozos
- Puedes llorar todo lo que quieras si eso te hace sentir mejor. – dijo mientras la abrazaba tratando de consolarla
- Porque siempre es lo mismo…porque todos me mienten…-decía aferrándose al pecho del pelinegro llorando desesperadamente
- Debes de ser fuerte y no dejar que esta derrota te arruine la vida, aun eres una niña. -le susurraba a la altura del oído
- ¿Crees que algún día dejen de lastimarme? -pregunto aun en sollozos
- Mentiría si te dijera que sí, sin embargo, te puedo asegurar que solo tú puede elegir quien puede lastimarte y quién no. -dijo recordando a cierta chica
Estuvieron en silencio por un largo rato hasta que la chica se calmó y se limpiaba las lagrimas
- Te encuentras mejor pequeña. – pregunto mientras le ofrecía un pañuelo
- Muchas gracias…este…-
- Nico…me llamo Yazawa Nico. – dijo con una hermosa sonrisa
- Claro…gracias Nico. – dijo apenada por no saber el nombre de aquel chico que acababa de conocer
- Vez, tienes una hermosa sonrisa Diana. -dijo bebiendo el vino que tenía la copa de la chica
- Como es que sabes mi nombre. – dijo sorprendida
- Tu abuela me ha contado de ti, así que es fácil saber que eres tú. – dijo sin más
- Tienes razón. - dijo poniendo una cara llena de tristeza al saber que la trataría como todos los demás
- Hey no pongas esa cara… escucha yo solo sé que eres una chica con un corazón roto y nada más. – dijo revolviéndole los cabellos para borrarle ese embolante de soledad
- Oye…no hagas eso. -dijo retirándole la mano
- Que dices si me acompañas la noche aun es joven. -dijo sirviéndole más vino
- Por supuesto. – contesto ya más tranquila
Se dirigieron a unos de los salones del palacio, después de beber y conocerse uno al otro, bailaron al ritmo del vals y cantaron toda la noche a petición de la rubia quien se sentía segura en compañía del pelinegro, cuando el alba ya se asomaba Nico descubrió que Diana yacía dormida en uno de los sillones donde descansaban después de haber bailado su última pieza de vals, decidieron ir a descansar en la piscina de interior donde ambos sumergieron los pies en la cálida agua.
-Como se puede encontrar al amor de tu vida. -pregunto la rubia al ver tan relajado a Nico quien jugaba con el agua
-Déjame decirte que el amor de tu vida no es quien te enamoro y se fue, ni el que te reemplazo, ni mucho menos quien te promete siempre estar ahí y se marcha para siempre. El amor de tu vida es quien te acepta como eres, con o sin cicatrices, no te abandona, es sincero, teda todo su amor, pero sobre todo se queda ahí al final. – respondió mirando con melancolía su reflejo en el agua cristalina
- Tú lo has encontrado. -pregunto curiosa por aquella respuesta
-Eso fue hace mucho tiempo. – dijo recobrando su sonrisa
-Y como era. -pregunto bostezando
-Ella era demasiado tranquila o demasiado explosiva. Ella podía ser demasiado seria o no serlo en lo absoluto. Ella era demasiado sensible, o demasiado fría. Ella odiaba con cada célula de su ser, o amaba con cada fibra de su corazón. Para ella no había un término medio, era todo o nada. – respondió cerrando los ojos tratando de recordar a cierta pelirroja quien aun a pesar del tiempo invadía sus pensamientos
De pronto Nico sintió como Diana se recargaba en su hombro, percatándose de que dla pequeña rubia se encontraba dormida, por lo Nico tuvo que llevarla en brazos hasta su habitación y acostarla.
- ya verás que alguien va a llegar a tu vida y te va a querer mucho y vas a ser muy feliz entonces no habrá malos ratos, todas esas cosas feas se van acabar y llena de cariños siempre vas a estar pequeña princesita. – le susurraba al oído mientras la cubría con las sabanas
- Gracias Nico. – dijo entre sueños al momento que el pelinegro salía de la habitación
De alguna forma le agrado haber conocido a esa chicha y poder ayudarla se había convertido ahora en un propósito para él, puesto que no quería que ella siguiera en ese camino que él conocía mejor que nadie su nombre "Soledad".
~Fin del Flash-Back~
Si analizaba bien las cosas el formar parte de esa familia había sido un regalo del destino por ponerlo en su comino…a él que siempre sonreía para ella…él que desde que lo conoció la comenzó a cuidar como nadie lo había hecho…él que podía ver su corazón, su verdadero yo y de quién se enamoró perdidamente como nunca en la vida lo había hecho.
Sin embargo, su querido Nico-Sensei todos los días encontraba una conquista nueva con quien olvidar aquello que lo lastimaba y ella sin poder ayudarlo pues su voz no era capaz de llegar a los oídos del pelinegro, aunque eso lejos de hacer que se rindiera le daba ánimos para curar su corazón, así como él, lo había hecho hace ya mucho con el suyo.
- La voz del Sensei es la más cálida que jamás he oído. – dijo sonriendo y abrazando fuertemente aquella foto donde ambos sonreían de felicidad, mientas Nico la abrazaba de manera protectora.
…
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En esa misma mañana en la gran mansión de los Nishikino se encontraban desayunando la pequeña familia de tres, como pocas veces tenían la oportunidad de hacerlo, de pronto la madre de Maki decidió romper el cómodo silencio que inundaba el comedor.
-Que tal te fue ayer hija. -pregunto su madre delatando a Maki quien se encontraba aun soñando con el agradable momento que había compartido con el pelinegro
-He… bueno, bien… muy bien. -respondió nerviosa
-Ayer… enserio saliste en tú día libre. -pregunto su padre quien se sorprendió al saber que su hija saliera, después de todo Maki se molestaba cuando no la dejaban descansar, aunque si lo pensaba bien desde hace unos días su pequeña había estado más radiante, más feliz, como cuando se encontraba estudiando la preparatoria.
-Si bueno… no tenía nada que hacer y dar una vuelta no hace daño. -contesto restándole importancia al asunto.
-Y más cuando la compañía es agradable, no es así Maki. -dijo de manera burlona su madre ocasionando que la pelirroja se sonrojara a más no poder.
-Ma…mamá. -dijo avergonzada, sin duda su madre estaba tramando algo
-No, te lo dije querida, nuestra niña está enamorada. -dijo feliz el padre de la pelirroja quien les regalaba una gran sonrisa.
-Ena… enamorada... bueno…yo. -intento contestar avergonzada después de todo no podía mentirle a su padre y si él estaba feliz de que ella lo estaba entonces las cosas serían mucho más fáciles.
-Lo quieres mucho, no es así Maki. –le preguntaba a la pelirroja quien asentía con la cabeza de manera positiva.
-Lo sabía…lo sabía, conozco o no conozco a mi hija. -decía orgulloso el padre de Maki a su esposa quien solo le dedico una tenue sonrisa.
-No perdamos más tiempo, tenemos que arreglar todo para la fiesta de compromiso con Ichiro. -volvía a decir entusiasmado el padre de la pelirroja. Quien al escuchar lo último dicho por su padre sintió como un balde de agua fría le caía, regresándola a la realidad.
-Padre acerca de eso… yo no… (no es a Ichiro a quien quiero) – intento decirle, pero su padre la interrumpió
-No te preocupes hija, yo me encargare para que todo sea perfecto- dijo seguro el patriarca Nishikino.
-Es que yo…- intento corregir a su padre, pero sus nervios la traicionaron haciéndola tartamudear y seguir, sin embargo, el celular de su padre comenzó a sonar interrumpiéndola nuevamente, pues decirle que quería cancelar la boda con Ichiro no iba hacer tan fácil como pensaba y tenía que buscar la manera más sutil de hacerlo.
-Lo siento hija, hablaremos en otro momento tengo que ir al hospital adiós amor. - se despidió de su esposa dándole un corto beso, pues en cuanto estuviera dentro de la limusina empezaría hacer unas llamadas para arreglar todo.
Mientras la madre de la pelirroja quien se encontraba analizando la situación intentaba aguantándose la risa al ver a su hija en aprietos.
- ¿Entonces le quieres y estás enamorada? -volvió a preguntar su madre
-No es nada, mejor olvídalo. -dijo seria, pues si su padre se había hecho a la idea de que se refería a Ichiro que diferencia había con su madre
-Enserio pobre Nico y yo que pese que hablamos de él. -dijo dramáticamente mientras tomaba su taza de té, esperando que su hija reaccionara.
-Umm… si yo también pensé que hablábamos de Nico. - le contesto mecánicamente, hasta que sus neuronas comenzaron a procesar la información recién recibida
-Espera…como… como es que…-intento preguntar al verse descubierta por su madre
- Entonces has perdido la cabeza. – dijo sonriéndole con picardía a su pequeña quien asintió tímida y sonrojada.
~Flash Back~
Hace un meces atrás las dos pelirrojas se encontraban en una junta importante acerca de los nuevos aparatos que adquiría el hospital, por lo que los jefes de departamento se encontraban reunidos, discutiendo sobre el tema. Al terminar la junta ambas quedaron a solas por lo que su madre decidió tocar un tema sensible para su hija.
- ¿Quieres a Ichiro? - pregunto seria esperando la repuesta de la pelirroja, no es que no le agradara el muchacho, más bien quería saber porque su hija apresuraba las cosas con él castaño.
- ¿Que? -contesto por la pregunta fuera de lugar de su madre.
- ¿Quieres a Ichiro? -volvió a preguntar de la misma manera que la vez anterior
- ¿Cómo tú quieres a papá? -contesto con otra pregunta y olvidar el tema
-Olvídate de nosotros… te recuerdo que se van a casar. -sentencio su madre
-Eso ya lo sé. -dijo fastidiada
-Escucha… él es un chico estupendo despierto y audaz en los negocios.
-Ajum…y que hay de malo en eso. -dijo sin interés
-Eso es bueno para tu padre, pero yo me refiero a ti. -mirándola seriamente. -No es lo que dices de Ichiro, es lo que no dices. -dijo intentando que su hija entendiera lo que quería darle a entender.
-Puede que no prestaras atención. -contesto intentando terminar con la conversación.
-No hay ni una chispa de amor, ni una pisca de emoción…. Veo en esta pareja la pasión de un par de pingüinos, donde está todo tu entusiasmó … quiero verte bailar de alegría.
-Hoo, eso es todo. -respondió con ironía ante lo dicho por su madre
-Sí, verte feliz hasta el delirio o dispuesta hacerlo. -le volvía animar
-De acuerdo… feliz hasta el delirio hare todo lo que pueda. -dijo mientras comenzaba a revisar algunos reportes que traía consigo.
-Ya sé que suena un poco cursi, pero el amor es pasión, obsesión, no poder vivir sin ese alguien. Mira pierde la cabeza encuentra a alguien a quien amar como loca y que te amé de igual manera…como encontrarlo, pues olvida el intelecto y escucha el corazón y yo no oigo ese corazón, porque lo cierto hija es que vivir sin eso, no tiene sentido alguno. -dijo quitándole los papales que tenía en las manos para captar toda su atención.
-Llegar a viejo sin vivir esos sentimientos, es como no haber vivido…-En fin tienes que intentarlo… porque si no lo intentas no habrás vivido. – le aconsejo rezando porque su hija recapacitara, antes de que fuera demasiado tarde.
-Bravo. -respondió aplaudiendo con sarcasmo. - Que buen discurso. -dijo ya harta por el montón de palabras de su madre
-Que dura eres. -respondió derrotada y decepcionada al saber que su hija era un cabeza dura.
-Lo siento… de acuerdo vuelve a decírmelo, pero en versión abreviada. -se disculpó arrepentida al ver el semblante triste de su madre
-Está bien no te cierres, nunca se sabe quizás caiga una estrella e ilumine tu camino (y de eso me encargo yo). -dijo tranquilamente
-De acuerdo lo intentare, ahora ya puedo volver al trabajo. -dijo extendiendo la mano para que su madre le devolviera sus documentos. Obsequiándole una sonrisa sincera
-Ya puedes irte. -dijo devolviéndole la sonrisa y sus documentos
-Nos vemos más tarde. -dijo saliendo de la sala de reuniones
~Fin del Flash Back~
-La he perdido sin darme cuenta madre. -respondió con orgullo y seguridad.
-Me alegro por ti hija y estoy segura que Nico- kun, también la perderá. -dijo con confianza
-Enserio piensas eso. -pregunto con duda
-Hay que ser ciego, para no darse cuenta. -dijo bromeando
-Crees que papá lo entienda. -pregunto preocupada
-No te preocupes, lo entenderá. -dijo envolviéndola en un cálido abrazo entre madre e hija.
-Gracias madre. -dijo respondiendo al sentir el apoyo de su madre…
La mayor de los Nishikino sonrió por las palabras dichas por Maki, al fin su hija se daba la oportunidad de escuchar su corazón y volver a recuperar la felicidad que tanto anhelaba. Esperando que en el proceso no fuera tan doloroso para los tres.
…
…
Al día siguiente en el hospital general Nishikino se encontraba una pelirroja atareada después de todo pertenecer al área de urgencias significaba vivir bajo presión, no era que no le gustara, más bien era su única excusa para no tener que ver a Ichiro a quien quería evitar a toda costa pues sabía que era lo que quería haberle.
Justo acababa de terminar con su ultimo paciente solo le faltaba llenar el reporte e ir a la reunión con su madre a la hora del almuerzo, de repente una enfermera interrumpía la poca paz que había en su consultorio.
-Disculpe Nishikino -sama, afuera está el …- intento dar su aviso a través del teléfono cuando la pelirroja fastidiada decidió interrumpirla
-Dile que estoy ocupada. -dijo sabiendo de que podría ser Ichiro para poder verla
-(Siempre tan responsable) -Sé que estas muy ocupada y todo, pero no puedes saltarte las comidas. -decía un pelinegro quien entraba con una gran sonrisa.
-Nico, que es lo que haces aquí…- pregunto sorprendida
-Lo siento Nishikino-sama, pero no pude evitar que entrara. -decía la enfermera quien estaba sonrojada pues en su descuido de coquetearle al pelinegro ese decidió entrar al consultorio.
-Está bien, puedes retirarte. -dijo sin más pues su atención era solo para el pelinegro quien entraba con una caja de almuerzo.
- ¿Que se supone que haces Nico? -dijo algo molesta
-Soy tu nuevo compañero de trabajo. – dijo guiñándole el ojo, junto a una sonrisa encantadora a una doctora incrédula que aún no creía lo que escuchaba de escuchar.
- ¿Espera que? …- era lo único que pudo decir.
-Sí, el sustituto temporal, caso no te lo dijo Daoko-sama. -pregunto mientras se acomodaba en el consultorio de la pelirroja
-(Desde cuando la llamas así)-Mi…mi madre no mencionada al respecto. -dijo un tanto molesta pues el que le pelinegro usara el nombre de su madre significaba que eran cercanos
-Como sea pregúntale más tarde ella te explicara todo por ahora será mejor comenzar a comer. -dijo poniendo los obentos en el escritorio de la pelirroja. - mientras sonreía de oreja a oreja y la pelirroja aun no reaccionaba.
- ¿Que pasara con el restaurante? .-pregunto mientras tomaba el obento que Nico le ofrecía
- (Eso que importa, solo quiero estar a tú lado) Descuida tengo todo bajo control, además se de muy buena fuente que te saltas los almuerzos y eso no es bueno para la salud, es por eso que todos los días te traeré un obento. -le reprocho
-No te pedí que lo hicieras. -respondió igual de seria
-No necesito tú permiso. –volvió a decir serio y comenzando a comer
-Has lo que quieras. -dijo abriendo el obento que el pelinegro le había traído
-Eso es lo que hago. -mientras le extendía un jugo de fresa
-Tonto. -dijo avergonzada al rozar su mano con la de Nico, quien sonreía de manera burlona
Tsundere. – respondió satisfecho al lograr sonrojar a la pelirroja quien se veía hermosa con ese carmín en las mejillas. Después de haber intercambiado esas simples palabras ambos volvieron a sentirse como un par de adolescentes mientras disfrutaban su almuerzo.
Cuando ambos terminaron de almorzar, Nico tomo las fiambreras de ambos y salir del consultorio de la pelirroja
-Aún no termina la hora del almuerzo, no quieres que te muestre el hospital. -dijo pensando en una buena excusa para pasar más tiempo junto al pelinegro quien ya cruzaba la puerta
-Me encantaría, pero tengo que ir al restaurante. -dijo despidiéndose
-Ho…ya veo. -dijo decepcionada volviendo a sentarse pues cuando lo veía salir intento ir tras el
-Aunque puedes mostrarme la salida, la verdad cuando entre me perdí así que no recuerdo por donde llegue. – contesto rápidamente al ver algo de tristeza en los ojos de Maki
-Enserio, tú no tienes remedio. -dijo saliendo junto a Nico quien le sonreía
-Solo tienes que admitir que quieres pasar más tiempo a mí lado. – respondió con orgullo el pelinegro
Idiota. – dijo al percatarse que si bajaba la guardia Nico siempre buscaría aumentar su ego
-Cabeza de tomate. – respondió a la defensiva con una sonrisa para hacer enojar a Maki, lejos de enojarse por el insulto de la pelirroja quien la percatarse de la situación también comenzó a reír.
-Creí por un momento que no se llevarían bien. -se escuchó una voz detrás de ambos provocando que voltearan a encontrar al dueño de la voz
-Ichiro… -fue lo único que pudo responder la doctora, pues al castaño era al último a quien esperaba ver
- (No digas su nombre… No debes hacerlo) No debe de preocuparse por pequeñeces Mizuhara-san, la doctora Nishikino y yo hacemos un gran equipo de trabajo no es así Maki-chan. -respondió sonriendo cortésmente
-(Ella es mía entiendes) Me alegro Yazawa-san, ahora que lo recuerdo lo invito formalmente a nuestra fiesta de compromiso este fin de semana en la mansión Nishikino. -dijo mientras posaba su brazo posesivamente en la cintura de Maki, a quien tomo desprevenida
-(Disfruta mientras puedas pequeño)Hare lo posible por asistir, aunque no prometo nada. -respondió tranquilamente restándole importancia a la clara declaración de guerra por parte del castaño
-Nos vemos después. -se despidió de ambos sonriéndole a la pelirroja quien al escuchar la recién platica no supo como reaccionar
-(espero que te haya quedado claro quién es el ganador)nos vemos después Yazawa-san y no lo olvide este fin de semana. -respondió Ichiro al verlo cruzar la salida
Sin notar que cierta rubia había presenciado todo lo sucedido pues Diana se encontraba en la salida del hospital esperando al pelinegro a quien quería sorprender y felicitar por gran trabajo.
-Sen...sei -intento llamarlo al ver lo de lejos, sin embargo, se contuvo al verlo acompañado de Maki-san, comportándose de una manera tan inusual en el pelinegro y a quien le sonreía de una manera cálida y dulce, desconcertándola por completo debido a que Nico jamás le había sonreído de esa forma alguna vez y por si fuera poco la mirada fría con la que miraba a aquel doctor le aclararon todas sus dudas.
-Tal parece que te he encontrado Nadeshiko... no mejor dicho Maki-chan -dijo dijo seria mientras se mantenía oculta entre en los pilares de la entrada, mientras los veía alejarse.
