Capítulo 15
Gracias darle otra vez la bienvenida a esta historia y por seguir leyéndola, dejar sus comentarios me sirve de mucho para seguir mejorando mi forma de escribir, pero lo más gratificante es saber que le gusta. Enserio gracias.
NO DEBEN SABER
love live idol project no me pertenece.
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-Que fue eso. -pregunto molesta la pelirroja deshaciendo el agarre de Ichiro, cuando el pelinegro había desaparecido de la vista de ambos.
-Que fue qué. -respondió haciéndose el desentendido
-Cuando se decidió lo de la fiesta de compromiso. -pregunto sin dejar de ver el camino por donde se había ido Nico
-Tu padre me lo dijo esta mañana, no te molestes de acuerdo. -contesto mientras observaba la rara forma de actuar de Maki. -Disculpa que lo haya invitado sin tú consentimiento. -se disculpaba el castaño al pensar que la pelirroja, solo había sido amable con Yazawa, pero él quería alejar a todos esos hombres que miraban de esa manera a su prometida y ese pelinegro estaba consiguiendo lo que muchos intentaron; "tener la atención de Maki" y eso no lo permitiría pues la amaba y mucho.
-Olvídalo, hablare más tarde con mi padre. -dijo sabiendo que no tenía caso seguir discutiendo con el castaño ya suficiente trabajo tenía como para seguir desperdiciando el tiempo. -Te veo después. -se despidió regresando a su consultorio.
-Claro. -respondió confundido el castaño quien también comenzó a caminar, tan sumergido en sus pensamientos estaba que choco con una rubia
-Lo siento. -se disculpó, sin embargo, la rubia ni siquiera contesto y siguió su camino a la salida
- (Si hubiera prestado atención le habría pedido una cita). -pensó mientras la miraba irse y una sonrisa se le formaba en los labios
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Tal y como lo había dicho el pelinegro regreso al restaurant, al entrar saludo a su al personal que se encontraba atendiendo a los comensales.
-Daniel, dime ya ha llegado. -pregunto a su jefe de meseros quien al verlo en la entrada fue a recibirlo para escoltarlo hasta la cocina.
-Claro Nico-sama, está en su despacho esperando. -respondió serio
-Gracias, Daniel en unos momentos iré a verla, puedes seguir trabajando. -dijo separándose del mesero y entro a la cocina para ver que todo estuviera en orden y se alegró al ver que sus chefs y ayudantes tenían todo bajo control por lo cual retomo su camino a su despacho en la terraza para atender aquel pendiente que lo esperaba.
-Así que ya te has dado cuenta, no eres tan idiota como pensé. -dijo al entrar a su despacho mientras dibujaba una sonrisa burlona por lo sucedido con Mizuhara, se sirvo un poco de zumo de naranja y dirigió su vista a una carta importante que se encontraban sobre su escritorio, la cual esperaba con ansias desde hacía un mes, la abrió, la leyó rápidamente y sonrió. -Solo un poco más y todo estará bien. – dijo tranquilamente volviéndola a poner en su escritorio, pero cuando estuvo a punto de tomar el zumo una voz lo detuvo.
- ¿Y qué es lo que estará bien? . -pregunto una peli morada quien ya llevaba un bien rato esperando al pelinegro en aquel despacho, pero al verlo llegar quiso observarlo
-Desdés…hace… ¿hace cuánto llevas ahí? . - pregunto sorprendido y molesto al ver la sentada cerca de una ventana que daba a la calle, debido a que no esperaba tener visitas y solo esperaba aquella carta.
-Aun sigues siendo un gruñón. -respondió acercándose a su lado
- (Por qué no me avísate Daniel… ¡espera!.. de seguro se confundió, debo ser más específico, por poco y hablo de más).se reprochaba el pelinegro internamente. - ¿Cómo esperabas que reaccionará?, no es cono si yo entrara a tu casa cuando estés tomando una ducha y te interrumpiera. -respondió con ironía
-~Ara~ara~… así que Nicochii aun quiere verme desnuda. -bromeaba la peli morada
-¿Que?... ¡dios no! pero que cosas dices. – contesto avergonzado de las ocurrencias de su amiga a quien veía más como una hermana
-Que es aquella carta. -pregunto intrigada, por la forma en la que Nico la miraba debían ser importante.
-HE!...-contesto nervioso volviendo su vista al documento que había estado dentro de la carta pues no quería que nadie supiera lo que estaba escrito. -No es nada importante solo algunas diligencias del restaurant de Alemania. -mintió recobrando la compostura al recordar que todo el documento estaba escrito en alemán y que aseguraba la peli morada sería incapaz de entender.
-Quien diría que el chico que odiaba la clase de inglés en preparatoria ahora sea bilingüe. -dijo con burla creyendo las palabras del pelinegro
-En mi caso es multilingüismo y si soy genial. -respondió alzando su ego y poniendo los documentos en un cajón
-Me alegra saber que hay cosas que no han cambiado en ti. -respondió de manera maternal
-Vamos no te pongas sentimental. -contesto intentando restarle importancia, aunque le alegraba saber que él no estaba tan perdido como lo creía. -Como van las cosas con Eli. -pregunto cambiando el tema
-Estamos bien, hace apenas tres meses que nos comprometimos. -dijo mostrándole un fino añillo de oro blanco
-Wow…enserio ya era hora, felicidades. -dijo tomándole las manos y las besaba con cariño
-Gra…Gracias. -contesto feliz y avergonzada por el atrevimiento del pelinegro
-Y cuando es la boda. -pregunto curioso, pero su rostro cambio al ver el rostro de Nozomi. -Por qué pones esa cara de tristeza. -pregunto preocupado
-Hace poco la familia de Elichii tuvo un serio problema en Rusia y Elichii dijo que no era un buen momento y esperaremos a que pronto todo se solucione y podamos elegir una fecha. –dijo sin más
(Enserio… ese rubio idiota siempre creando problemas). -maldecía internamente a su amigo por hacer entristecer a la peli morada, aunque no toda la culpa era del rubio. -Oye el gran Nico Nii está aquí, así que no tienes por qué preocuparte más, ya verás que todo pronto se solucionara te lo prometo. -dijo haciendo su antigua pose y le sonreía a la peli morada provocando que también lo hiciera y borrara aquel semblante que tanto detestaba ver en Nozomi.
-Gracias Nicochii. – dijo sin dejar de sonreír. -Te extrañe mucho. -dijo mientras lo abrazaba con cariño, tomándolo desprevenido
-Yo también. -contesto correspondiendo al abrazo de Nozomi
- ¿Por qué? tardaste tanto en volver. -le reprocho sin soltarlo
-Fue una promesa que le hice. -respondió sereno
-Pudiste negarte y volver antes. -volvió a reprocharlo y lo abrazo con más fuerzas, temiendo que el pelinegro sele fuera en cualquier momento.
- (Lo intente, te juro que lo intente, pero entonces sucedió aquello y yo...). -intento decir, pero se mordió el labio para que aquellas palabras no salieran de su boca y se quedaran en su mente mientras sentía como su mirada se volvía fría e inexpresiva, agradecía que Nozomi no lo pudiera ver pues no quería mostrarle esa cara. - Lo que importa es que he vuelto. -contesto recuperando la calma.
-Tienes razón Nicochii. -contesto dándole la razón al pelinegro deshaciendo el abrazo, pues había sentido como el pelinegro se tensó ligeramente y prefirió dejarlo pasar, después le sacaría la verdad ya sea por las buenas o por las malas. -Entonces, le has declarado la guerra a Ichiro-kun. -cambio de tema dirigiéndose al sofá donde había estado sentada
-Ha sido el quien lo hizo, al invitarme a su fiesta de compromiso en presencia de Maki-chan. -se excusó siguiendo a la peli morada, pero en vez de sentarse se dirigió a la ventana dándole la espalda
-Enserio y que dijo Maki-chan. -pregunto curiosa
-Que podía hacer ella, por su rostro note que ni siquiera estaba enterada. -dijo restándole importancia
-Piensas ir. -dijo con duda al verlo serio
-Desafortunadamente sí. -respondió dando un gran suspiro resignado y volteándola a ver
-Por qué lo dices de esa manera. -dijo extrañada por la respuesta del pelinegro
-Dentro de 5 minutos el teléfono comenzara a sonar. -dijo señalando el que estaba en su escritorio. – Y será el señor Nishikino queriendo que me encargue del Menú del evento, te lo aseguro. -respondió tranquilo
-Cómo puedes estar seguro de…- intento seguir hablando, pero justo como lo había dicho el pelinegro el teléfono comenzó a sonar. - No piensas contestar. - pregunto al verlo calmado
-Déjalo que suene un poco más. -dijo con una sonrisa divertida la ver la cara de asombro de Nozomi
Después de dejarlo sonar tres veces más, tomo la llamada y efectivamente el padre de Maki le pidió encargarse del menú de ese día, pues el señor Nishikino amaba la comida del pelinegro desde que le había llevado estofado cuando Maki se había resfriado.
-Lo ves, te lo dije. -sonrió triunfante y se sintió extrañamente raro debido a que eran pocas las veces que había dejado sorprendida a Nozomi y hoy lo estaba haciendo seguido.
- Como lo hiciste, pregunto aun sorprendida
-Digamos que soy algo así como un amigo de la familia. -respondió de lo más simple
-¿Cuándo? sucedió eso. - pregunto sin entender aun
-Todo empezó cuando le lleve un estofado a Maki y después nos volvimos a ver en la boda de Yuu-chan donde obviamente yo cocine para ella, fue entonces que pude hacerme más cercano a los Nishikino. -dijo explicando la extraña relación que tenían.
-Y yo que me preocupe e incluso estaba ideando un plan para que pudieras hablar con los padres de Maki-chan y tú ya te has adelantado. -dijo derrotada
-Vamos anímate por lo menos has tenido la dicha de estar en mi compañía.
-Si…si… lo que digas. - dijo ignorando lo último dicho por el pelinegro y comenzó a revisar su teléfono
-Oye…ponme atención…tú mostro pechugón. -dijo molesto al sentirse ignorado por la peli morada
-Que…que has dicho. -dijo cambiando el semblante a uno más serio y molesto
-No…no sé de qué me hablas… yo no he dicho nada. -contesto sintiendo un escalofrió por todo su cuerpo y evito mirarla
-Estas seguro, sabes que es malo mentirme verdad Nicochii. -respondió amenazadoramente mientras se acercaba peligrosamente
-Ya te dije no sé de qué me estás hablando, además tengo mucho trabajo que hacer, así que me voy yendo primero. -se excusó intentando salir del despacho, cometiendo el grave error de darle la espada a Nozomi quien aprovechó su error y antes de que pudiera abrir la puerta en un movimiento rápido lo abrazo por la espalda y le aplico un ~Washi~Washi~ maxi, provocando un grito de niña por parte del pelinegro, quien no pudo defenderse y quedo tirado en el suelo y dejando a una satisfecha Nozomi.
Nos vemos después Nicochii. -dijo feliz y salió del despacho encontrándose a mitad de las escaleras con un Daniel muy preocupado y otro joven peli azul que no conocía, pero que se encontraba ligeramente sonrojado
-Todo está bien señorita. -pregunto preocupado Daniel al verla bajar feliz creyendo haberse confundido por el grito que había escuchado.
-Si todo está bien. – respondió sonriéndoles amablemente
Para el joven Makoto ver a aquella mujer era como ver a un hada y esa voz suave y aterciopelada, era Wow…ella era fuera de ese mundo, sin dudas Nico-sama era un hombre con mucha suerte al poder tenerla. -pensaba sin poder calmar su sonrojo
-Gracias por su visita. -respondieron educadamente al unísono ambos hombres haciendo una reverencia para que la peli morada siguiera su camino
-Daniel-san. -lo llamo seria antes de terminar de bajar las escaleras
-Si señorita. -respondió de igual manera por el repentino cambio en la joven
-Muchas gracias por cuidar de Nicochii. -dijo y volvió a sonreír mientras miraba hacia el despacho
-No tiene por qué darlas señorita, es un placer hacerlo. -respondió tranquilo suavizando su serio rostro al notar que aquella joven de verdad se preocupaba por su jefe, no como aquellas que frecuentaba el pelinegro por diversión.
- Aun así, gracias. -respondió mientras terminaba de bajar las escaleras.
Cuando la chica se fue inmediatamente retomaron su andar hacia el despacho de su jefe y cuando entraron se sorprendieron al ver a Nico-sama en el suelo abrazándose así mismo temblando mientras susurraba cosas en voz baja.
-Que ha ocurrido Nico-sama. -pregunto preocupado Daniel al verlo en ese estado, pues en el tiempo en el que trabajaba para el pelinegro, nunca lo vio de esa manera y retractándose de haber juzgado mal a la peli morada.
-Ese…ese monstruo pechugón…- susurro más audiblemente, al final después de tantos ~Washi~ Washi~ de parte de la peli morada había desarrollado un trauma a estos.
- (Entonces no era un hada). pensó desilusionado. -Nico-sama, resista llamare a una ambulancia. - respondió asustado el peli azul intentando tomar el teléfono, pero antes de poder marcar el numero la voz del pelinegro lo interrumpió.
-Ese monstruo pechugón…me las pagaras…te hare pagar… ¡Nozomi!. – dijo molesto levantándose del suelo y sujetando las solapas del mesero. -Eres mi testigo Daniel y tú también Makoto, juro que me vengare de ese monstruo pechugón. -grito mientras comenzaba a reír como loco, sorprendiendo al pobre Daniel quien después de todo le agradeció aquella joven por devolverle el brillo en los ojos a su estimado jefe quien desde hacía algún tiempo lo había perdido. Por otro lado, Makoto no entendía lo que estaba pasando, pero también se alegró porque su jefe se encontraba feliz.
…
…
Volviendo al hospital, Maki esperaba paciente el poder hablar con sus padres, pero la suerte no estaba de su parte debido a que ambos se encontraban en cirugía, por lo cual tuvo que esperar hasta la tarde en el consultorio de su madre pues ella le debía muchas explicaciones. De pronto la puerta dejo ver a su madre quien acababa de salir de la sala de operaciones
-Entonces le mostraste el hospital a mi querido yerno. – pregunto mientras se sentaba en su escritorio
-De que estas hablando. -respondió avergonzada por el comentario de su madre. -primero explícame cómo es que él estaba aquí. -pregunto recobrando la calma.
-Creí que tu padre te lo había dicho…bueno a ese hombre no se le puede encargar nada tiene tantas cosas en que pensar…veras hija Nico nos estará ayudando un mes o tres semanas con algunos pacientes de la Dra. Kurobane mientras encontramos un sustituto, bien capacitado como Nico.
- ¿Entonces era verdad que trabajaría aquí? ...-pregunto sorprendida
~Flash back~
-En esta carpeta esta tu credencial de trabajo, los nombres y los reportes de los pacientes que estarán a tu cargo, también hay un expediente de un paciente en particular uno que se encuentra en la habitación 365. – dijo extendiéndole una gran carpeta azul al pelinegro que se encontraba en su consultorio
-Su pongo que es alguien muy importante. -dijo mientras revisaba su reporte de alimentación
-Es un amigo de la familia, su doctora resolverá cualquier duda que tengas con respecto a su condición. -dijo seria la pelirroja
-Su doctora eso significa que. -pregunto haciéndose una leve idea de a quien se refería
-Deberás preguntarle a Maki. -dijo sin más la doctora
-De acuerdo Nishikino-san. -respondió al descubrir las intenciones de la audaz doctora
-No hagas que me enoje jovencito así que llámame por mi nombre. -dijo fingiendo molestia
-Lo siento Daoko-san. -respondió avergonzado por llamarla por su nombre ocasionando que la doctora sonriera satisfecha
-Así está mejor, parece que nos has dormido bien. -dijo mirándolo detenidamente
-Supongo que he sido descubierto… no se preocupe es solo por la emoción de trabajar en el hospital. – contesto haciéndose el gracioso.
-De acuerdo, entonces te dejo en manos de Maki-chan. -dijo feliz
-Gracias. -dijo al saber que contaba con una gran aliada
~Fin Flash back~
-Como dije Nico estará a cargo del paciente de la habitación 365.- dijo seria
-Sabes que su condición es delicada. -contesto la joven pelirroja
-Por eso mismo le he pedido ese favor, su ayuda será de gran importancia para su recuperación. -contesto segura de haber depositado su confianza en Nico
-Pero porque él. –volvió a preguntar con duda
-Es el único a quien podía pedirle ayuda, sin poner en riesgo su vida. –dijo suavizando su rostro serio
-Ichiro está al tanto de esto…. – pregunto con duda, pues había notado lo mal que ambos se llevaban
-Acepto sin muchos ánimos, pero al final acepto. – contesto tranquila
-De acuerdo. – contesto sin muchos ánimos esperando que todo saliera bien en especial para esa persona de la habitación 365.
-Maki aún no me has dicho con te fue con mi yerno…vamos cuéntame… ya voy a ser abuela. -dijo comenzando a molestar a su hija
-Que…que estás diciendo. - dijo avergonzada por lo dicho por su madre
-No seas así…cuéntame. -volvía a decir mientras disfrutaba de avergonzar a su hija
¡Mamá por dios!. –grito enojada y muerta de la vergüenza al hablar esos temas con su madre
-Hija tendrás que esforzarte mucho, porque yo quiero tener unos nietos adorables como el *w*. –hablo sentenciando a su hija
-Ya deja de decir esas cosas. – se defendió para tratar de callar a su madre quien disfrutaba de burlarse de ella
-Maki tu padre…- intento decir su madre, pero la puerta se abrió dejando ver a un sonriente pelirrojo ingresando al consultorio
-Que bien que estén aquí, verán les tengo buenas noticas. –dijo feliz de verlas juntas.
-Así y que será. –pregunto su esposa
-Nico-Kun ha aceptado encargarse del menú en tu fiesta de compromiso. – respondió contento
-Kazuo por qué has hecho eso. –dijo entre molesta y sorprendida su esposa
-Sabes porque lo hice. -respondió serio. –Amo la comida de Nico-kun. - dijo repentinamente mientras ponía una cara de alegría.
-Desde cuando amas su comida. -pregunto la pelirroja molesta y curiosa
-Nico-kun fue el encargado de realizar el banquete de bodas de los Aoi y bueno su cocina es excepcional. -dijo con orgullo el pelirrojo. –Te había prometido solo lo mejor hija. –volvió a decir con cariño a su pequeña que no estaba de acuerdo con nada
Padre sobre la fiesta yo…no quiero realizarla. –dijo con todo el valor que podía juntar
De qué estás hablando…– pregunto sin entender del todo
Ya me has oído, quiero que la canceles
Maki. -la llamo con voz firme. – recuerdas nuestro trato verdad. – pregunto nuevamente con aquella voz
-De que trato hablas Kazuo. –pregunto su esposa, pero el pelirrojo la ignoro y espero la respuesta de su hija
–Yo…– pero no pudo decir nada y solo asintió
-Bien, pues entonces deja que me encargue de todo. –respondió mientras salía de aquel consultorio, sin querer escuchar otro reclamo de parte de su esposa e hija.
–De que hablaba tu padre. –pregunto su madre preocupada
–Lo había olvidado…ya ni siquiera tengo derecho de soñar. –dijo derrotada saliendo de igual manera que su padre y dejando a una preocupada Daoko.
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Por la madrugada en una habitación iluminada por la tenue luz de luna que se filtraba por las ventanas se alcanzaba a ver aun pelinegro quien dormía inquieto, producto de una pesadilla o mejor dicho por un amargo recuerdo.
~Flash-back~
El olor a sangre, el ruido de disparos por todos lados, los gritos de sus perseguidores siguiéndoles de cerca hacía imposible que el pelinegro quien apenas lograba mantenerse en pie llegara a la tan ansiada salida pues su vista era borrosa y sus fuerzas habían llegado al límite y a su acompañante se encontraba gravemente herido dado que una bala había alcanzado a darle en la pierna derecha dificultándoles la tarea de salir de aquel sitio obscuro y húmedo en el que no sabían cuánto tiempo habían estado.
- Debes irte Nico… si nos encuentran nos mataran. - decía difícilmente su acompañante intentando soportar el terrible dolor
-No puedo dejarte aquí ya nos falta poco. - respondió exhausto por aquella persecución mientras se rasgaba la camisa para hacerle un torniquete en la pierna de su acompañante e intentar parar la hemorragia. -Maldita sea donde está la salida. -dijo desesperado pues la sangre no paraba, llenándose de sangre en el proceso
-Tienes que irte yo los distraeré entendido. – dijo aquella persona con una gran sonrisa poniéndose de pie con dificultad, sabía que ya era tarde, su vida se estaba desvaneciendo y no podía dejar que el pelinegro corriera con la misma suerte.
-Es una locura…-respondió molesto. -No pienso abandonarte… confía en mí. -intento darle confianza
-No pedí tu opinión. -dijo empujándolo hacia un contenedor de desperdicios el cual resultaba ser la única salida del lugar.
-¡Nooo!...-grito el pelinegro sintiendo como caía a la obscuridad total y alcanzaba a oír un tenue "Adiós".
~Fin del Flash-back~ (sueño)
-Nooo…. – grito despertándose agitadamente, bañado en sudor, como si hubiera vuelto al pasado pues su boca sabia a metal producto de la sangre que brotaba de su labio inferior y unas ganas enormes de vomitar lo invadieron por lo que rápidamente se dirijo al lavabo.
Con la respiración agitada, cogió el frasco de fármacos que tenía al lado para calmar el dolor de cabeza tan intenso que siempre venía acompañado de ese sueño, pues el más mínimo rayo de luz hacia que aumentara el dolor haciéndolo insoportable, tanto que a veces no lo dejaba salir de casa.
Con más calma decidió ir a la ducha y relajarse, aunque poco le sirvió pues al detenerse en el espejo del lavabo se encontró con ese hombre que detestaba, ese que portaba un rostro claramente cansado, de ojos vacíos y apagados, la verdad ya no le sorprendía encontrarse con ese hombre impotente, dolido, furioso y sin orgullo. Hacía mucho que había perdido la luz de sus ojos y sus máscaras las había perfeccionado, tanto que ya nadie podía distinguir entre lo falso de lo real. Ese rostro que veía todos los días reflejado en el espejo se lo recordaba todos los días atormentándolo, culpándolo y llenándolo de incertidumbre.
-No tenías por qué volver… aun no. – se reprochaba al volver a verse, sabía perfectamente que no podía dejar que nadie viera a aquel hombre en el que lentamente se había convirtiendo en especial esa pelirroja.
-No deben saber. -se decía poniendo su mejor mascara frente a aquel espejo.
Aunque le era imposible decir algo y solo pudieran observarlo unos ojos azules lo miraban con preocupación en el marco de la puerta
-Vamos no me mires así, estaré bien te lo a seguro. -dijo agachándose a su altura para acariciarle la cabeza de su mascota, recibiendo una lamida en la cara en forma de aprobación.
-Tienes razón no puedo empezar el día sin un beso de buenos días. -contesto calmado por el comportamiento de Laika quien era su única confidente.
