Capítulo 16

Hola queridos lectores pues he aquí la actualización recién acabada, sé que he tardado, pero por ahora no puedo hacerlo más seguido, pues he empezado unos cursos de programación a los cuales les tengo que prestar mucho tiempo…. En fin, los dejo para que disfruten de este cap…y gracias por darte tiempo de leerlo.

Qué tanto….

love live idol project no me pertenece.

Uno no puede escapar de su pasado de seo se acababa de dar cuenta pues el suyo estaba regresando. Se encontraba tan feliz de volverse a ver con aquel pelinegro, si lo pensaba bien esa promesa que su padre le hizo prometer, ocurrió cuando todos los de M's se habían enfrentado a su padre para que le permitiera seguir en el grupo y aunque fue por un corto tiempo fue feliz al volver a la música, pues la hacía sentirse viva. Agradecía en el fondo del corazón haber compartido esos bellos momentos con sus amigos, momentos que no cambiaría por nada en el mundo y de lo que jamás se arrepentiría en la vida, pues gracias a eso conoció y se enamoró de Nico quien le robo el corazón con sus lindas sonrisas, y aun después de tantos años ese amor que sentía por él, se había vuelto aún más fuerte, tan intenso que la llenaba de dicha tanta, sin embargo, el precio de esos hermosos recuerdos era el que tendría que casarse con el prometido que su padre eligiera o alguien que ella eligiera y una vez anunciado el compromiso no habría forma de arrepentirse y esta vez sus amigos no podían interferir si no quería que algo malo les ocurriera.

Apenas se había dado cuenta de la cruel trampa de su padre, al ilusionarla diciendo que era libre de amar a quien ella quisiera, cuando en realidad era: un enamórate de Ichiro, quien era su predilecto.

-Eres un tramposo padre. -dijo mientras salía de su apartamento e ir a trabajar, a un era temprano por lo que decidió ir a pie y el hospital quedaba a unas cuantas cuadras, además tenía que calmarse y tener la mente fría para poder trabajar.

-Señorita…se encuentra bien señorita. -escucho a su espalda la voz de un chico, tal vez intentando coquetearle, cosa que la molesto y decidió ignorarlo

-(Calma Maki, solo ignóralo o desataras tu furia con ese sujeto). -se decía intentando calmarse

-Vamos señorita no ponga esa cara enojona. -volvía a decir ese sujeto

-(Si no te callas te golpeare, necesito alguien para desquitarme). –le advertía mientras seguía su camino sin voltear a verlo

-Es decir, cuando se ha visto a un tomate enojado caminando por las calles. – se burló el tipo al verse ignorado por la chica

-Suficiente. -dijo y alzo su puño que dio de lleno en una carpeta azul, en donde se suponía que debía estar el rostro del tipo que la estaba molestando

-Wow! … enserio que te hicieron para tener ese ánimo por la mañana Maki-chan. -pregunto el chico

-¿Cómo sabes mi nombre? -pregunto extrañada pues el tipo aun ocultaba su rostro tras la carpeta

-¡Booo!…- dijo un sonriente pelinegro dejando al descubierto su identidad

-Eres un idiota. -dijo suavizando su rostro a una más tranquila al ver lo.

-Vamos fue divertido. -contesto a un sonriente

-No lo fue y no tenías por qué cambiar tu voz para intentar asustarme. -dijo recordando que Nico era capaz de imitar varias voces

-Pues si tenía, porque cierta Tsundere me ignoro cuando la salude hace una cuadra atrás. -se defendió el pelinegro

-No soy Tsundere. -respondió cursándose de brazos mientras una sonrisa se formaba en su rostro. - Desde cuando usas lentes. -pregunto percatándose de los lentes que traía el pelinegro y siendo sincera le daban un aspecto intelectual y maduro.

-Ho… esto bueno solo son para el sol, mi vista es la de un halcón así que la tengo que cuidar. -dijo inflando su ego. Aunque la verdad era otra debido a que su día había empezado mal, el dolor de cabeza aún estaba presente por eso decidió usar esos lentes polarizados para evitar que la luz le aumentara el dolor. y de pronto aparecía ella, pues la había visto cruzar la calle, y su día empezó a mejorar o eso creyó. La saludo, pero fue horriblemente ignorado e intento reclamarle, pero Maki-chan poseía una expresión muy seria, molesta y triste, cosa que le preocupo por lo que decidió hacerla reír para que no tuviera ese rostro que le partía el corazón, pues para él, Maki-chan merecía toda la felicidad del mundo.

-Y bien… Que fue lo que te hicieron. - pregunto ignorando lo último dicho por la pelirroja

-Nada…no es nada. -dijo ocultando su preocupación, aunque sus ojos la delataron

Comprendiendo que la pelirroja no le diría nada, respiro muy hondo y le tomo de la mano llevándola en sentido contrario

-¡Oye!... ¿Qué haces?… - pregunto sorprendida por la acción del pelinegro

-Esto es un secuestro, Maki-chan. -dijo de manera maliciosa mientras la sujetaba con fuerza para que no se escapara

-Estás loco tengo que trabajar. -contesto intentando soltarse del pelinegro quien no tenía intención de soltarla

-Tienes que relajarte, por un día que no vallas, no se va a acabar el mundo. -contesto mientras llegaban al parque donde poca gente apenas transitaba.

-Tengo responsabilidades sabes… responsabilidades de las que no puedo escapar… No soy libre entiendes -dijo molesta soltándose de manera brusca del pelinegro con la intención de regresar al trabajo.

-Y ¿Quién te quita la libertad? -pregunto tomándola de la mano deteniendo su marcha.

-Mi familia…la sociedad prácticamente todos. -dijo encarándolo más molesta

-¿Porque te mientes? -pregunto con calma a pesar de esa mirada feroz que le dedicaba la pelirroja

-¿Qué? … estas diciendo. –pregunto incrédula de que el pelinegro la llamara mentirosa

-Escucha Maki-chan la única que puede elegir su futro, su libertad eres tú, nadie más puede arrebatártelo. -dijo serio

-Eres un idiota… no entiendes que no tengo opción, no hay vuelta atrás. – Dijo aborde de las lagrimas

-Porque, tienes miedo de perder el prestigio de ser una Nishikino. -pregunto intentando comprender su miedo

-Eso me vale un carajo. -grito perdiendo los estribos

-Entonces ¿Qué es lo que te detiene? -volvió a preguntar con calma

-No sabes el poder que ellos tienen, el daño que podrían hacerles. -dijo haciendo entender del miedo que tenía mientras que las lágrimas que intento retener bajaban por sus hermosas mejillas al pensar que sus queridos amigos o que, a él, les pasara algo malo por culpa suya.

La tomo en brazos intentando calmar su llanto, intentando apaciguar su tristeza pues por aquella respuesta comprendió que Kazuo Nishikino había empezado hacer sus movimientos para acorralar a Maki y tener asegurada la boda, así que él también tendría que empezar a mover sus fichas, la verdad quería ir con calma, pero como Maki se precipitaba mucho cuando se trataba de los chicos, tenía que hacerla entender que no estaba sola y hacerle ver que él, estaría ahí para ella para protegerla y cuidarla.

-Y porque piensas que son los únicos que tiene poder. -volvió a preguntar de manera suave a la altura del oído.

Agradecía que Nico la sostuviera entre sus brazos pues sentía que en cualquier momento caería por falta de fuerzas pues la noche anterior no pudo conciliar el sueño. - ¿De qué hablas?. -pregunto sin comprender el punto de vista del pelinegro

-Ya no somos niños Maki-chan, ahora también somos adultos todos hemos crecido y todos nos hemos hecho de influencias ya no estamos indefensos como antes entiendes lo que quiero decir. -dijo intentando darle confianza

-¿Pero? …-

-Sé que tienes miedo… - dijo separándose de ella para mirarla directamente a los ojos. -Que te aterra que algo nos pase, pero debes tener más fe en los chicos, en MI porque yo estaré ahí para ti Maki-chan. -dijo mientras le limpiaba las lágrimas de su sonrojado rostro.

-Lo prometes. -pregunto enseñándole el meñique, temerosa de que el pelinegro la engañara

-Te lo prometo. – contesto enredando sus meñiques mientras los ponía a la altura de su corazón, mientras le dedicaba la sonrisa más sincera, esa que le guardaba solo a ella.

El tiempo entre ellos se había detenido, sus miradas eran tan intensas a pesar de los lentes del pelinegro Maki podía ver el brillo en esos carmines cautivadores, pero su celular comenzó a sonar interrumpiendo aquel mágico momento haciendo que ambos se separan rápidamente levemente sonrojados.

-Si, diga. – contesto apresuradamente.

-No los interrumpo verdad. – pregunto suavemente su madre al otro lado de la línea

-¿Qué? . -intento preguntar, pero fue interrumpida

-Bueno ya sabes, vi a Nico y a ti fugándose del trabajo. -dijo de manera picara

-¡MAMÁ!... -grito de vergüenza al entender por dónde iba su madre

-Solo quería decirte que no te preocupes hoy cubriré tu agenda así que solo divierte entendido hija y saluda a Nico-kun de mi parte. -se despedía feliz su madre

-(Enserio que le pasa). – se preguntaba mientras guardaba el celular

-Entonces que te dijo Daoko-san. -pregunto el pelinegro al ver que había terminaba la llamada.

-Al parecer tengo el día libre. -dijo con una pequeña sonrisa

-¡Enserio!... entonces quieres ir al restauran a desayunar (Gracias Daoko-san). -le propuso con entusiasmado el pelinegro.

-Claro. -fue lo único que respondió pues el ver a Nico feliz también la hacía feliz.

-Entonces vemos que estamos esperando. -dijo mientras la tomaba de la mano y buscaba un taxi que lo llevara a Wonderland.

Después de un breve trayecto al fin estaban frente a las puertas del gran restauran que al verlo lo recibieron como de costumbre

-Nico-sama, bienvenidos. -decía Daniel al verlo entrar feliz de la mano de la pelirroja

-Hola Daniel... por cierto ya conoces a Nishikino Maki ella es mi invitada de honor -dijo con una gran sonrisa

-Mucho gusto Nishikino-sama. - saludo con respeto pues era la primera vez que veía ese brillo en los ojos del pelinegro. -(Es usted capaz de hacer feliz a nuestro Nico-sama). -se preguntaba al mirar el rostro del joven jefe

-El gusto es mío Daniel-san. -respondió el saludo del rubio con cortesía

-Ven Maki-chan siéntate aquí. -dijo feliz en una mesa reservada especialmente para él, dejando a Daniel continuando con su trabajo

-Adónde vas. - pregunto cuando vio que le pelinegro la dejaba sola

-Iré a preparar el desayuno. -dijo obviamente

-Puedo ir contigo… es decir quiero ver como trabajas. -dijo avergonzada

-Me encantaría. -dijo con entusiasmo pues Nico quería mostrarle un poco del mundo en el que vivía. -Espera un minuto quieres, tengo que avisarles que entraremos. -dijo y la dejo en la puerta de la cocina mientras el ingresaba.

-Buenos días Nico-sama, le saludaron todos con alegría y respeto al verlo llegar

-Hola chicos… saben hoy tengo a una invitada muy especial, así que traten de comportarse. -dijo bromeando hacia sus sub ordinados y amigos.

-¿Una invitada?... pregunto todos con curiosidad pues su jefe jamás había dejado entrar a alguien ajeno a su cocina, aparte de la señorita Diana

-Pasa. -dijo y una hermosa pelirroja entro por la gran puerta. -Ella es Nishikino Maki, mi invitada. -dijo feliz.

-Mucho gusto, encantada de conocerlos. -saludo cortésmente.

-El placer es nuestro. -dijeron todos haciendo una reverencia.

-Hoo.. tú eres la chica que no aprecia la comida de Nico-sama. -la acuso Makoto cuando pudo acercarse a ver a la invitada a de la que hablaba el pelinegro.

-¿Qué?...- preguntaron todos sorprendido de que existiera alguien que no apreciara la comida de su jefe

-Eso yo… bueno… es que. -intento dar una explicación, pero fue interrumpida por la voz de Nico

-Makoto, dime pequeño ya has terminado de lavar los utensilios de esta mañana. – pregunto con una sonrisa fingida

-Pero… es que a mí no…- intento responder

-Entonces que estas esperando, mientras más tardes más se acumularan. -dijo aun con esa sonrisa que le causo miedo y todos sintieron lastima por el pobre, peli azul pues no había que ser muy inteligente pasa saber que esa chica era muy especial para el jefe. - Todos a trabajar aún tenemos trabajo que hacer. -dijo para que les abrieran camino a una mesa lejos de los demás para no estorbarles

Después de esa pequeña presentación la pelirroja se sorprendió al ver a todos ir y venir con platillos, postres y demás.

-Sujétame esto. -dijo entregándole sus lentes mientras se dirigía a un extremo de la cocina para vestirse adecuadamente.

Su mirada se centró en el pelinegro quien se ponía su bata blanca con botones y franjas rojas que hacían juego con sus ojos. Tenía que admitirlo las batas le quedaban bien.

Poco después el pelinegro coloco en la amplia mesa varios ingredientes como: Levadura, Harina, Levadura prensada, Leche tibia, azúcar, Mantequilla, Huevos, Sal, Pimienta blanca molida, Harina de maíz y Manteca derretida

-¿Piensas hacer algún tipo de tarta? "o pastel como quieran llamarlo" -pregunto curiosa al ver los ingredientes.

-Solo espera y veras. -respondió mientras empezaba a mezclar poco a poco la mitad de los ingredientes, cuando ya había formado una masa agrego la otra mitad de los ingredientes a excepción de la manteca. Cuando la masa estuvo suave y blanda la coloco en un bol y la barnizo con un poco de aceite de oliva cerca del horno que previamente había encendido para que la masa duplicara su volumen.

-Hey Maki-chan quieres ver algo más interesante. -dijo mientras volvía al lado de la pelirroja

-Algo más interesante. -dijo sin comprender

-Sígueme te vas a sorprender. -dijo mientras caminaba hacia una puerta continua de la cocina

Al abrir la puerta sus ojos se maravillaron al ver un pequeño huerto de Hidroponía donde lo que estaba cultivado eran tomates, fresas, albaca y hierbabuena que eran iluminados por luz artificial y un sistema de riego por goteo en vertical.

-Ha que es genial. -dijo feliz al ver la expresión de la pelirroja.

-Sorprendente no tenía idea que pudieran contar con un sistema de hidroponía en te lugar. -dijo mientras admiraba los cultivos.

-Todos los restaurantes de Wonderland se abastecen de huertos hidropónicos, los cuales se localizan a las afueras de las ciudades y este es exclusivo para mí.

-Entonces este es el secreto del restaurante. -pregunto observando lo bien cuidadas que estaban las plantas

-No es un secreto, más bien es un medio sencillo, limpio y de bajo costo para producir vegetales de rápido crecimiento y generalmente ricos en elementos nutritivos y libres de pesticidas. -explicaba

-Sabes mucho acerca del tema. -dijo sorprendida

-En este medio la calidad de las frutas y vegetales son prioridad… fíjate este tomate ya está lo suficiente maduro. -le señalaba uno grande y de un rojo brillante. -Ten corta el tallo inclinado un poco las tijeras hacia abajo. – dijo aminando a la pelirroja a hacerlo

Tomo las tijeras e hizo lo que el pelinegro le dijo y se asombró más cuando sintió la suave textura del vegetal y su aroma eran realmente delicioso. -Tienes razón son asombrosos. -dijo entregándole las tijeras

-Ayúdame a recolectar diez más quieres aún tengo que ir por fresas y un poco de albaca. -dijo mostrándole otras tijeras y una canasta

-De acuerdo. -dijo tomando la canasta que le ofrecía el pelinegro

-Ah y Maki-chan, nada de comerlos antes de lavarlos entendido. -le advirtió el pelinegro

-Ya losé… no soy una niña. -respondió y se puso a recolectar los tomates

Al poco tiempo ya habían terminado de recolectar, al salir del pequeño huerto Nico llamo a Makoto quien tenía varias ollas por lavar.

-Si, Nico-sama. -pregunto con miedo pensando que su jefe lo castigaría con más trabajo por culpa de la pelirroja

-Lava esto por favor y que otro se encargue eso. -pidió mientas le entregaba los vegetares recién cortados

-Enseguida Nico-sama. -dijo con alegría pues odiaba tener que lavar ollas, mientras veía como su jefe le enseñaba donde lavarse las manos a la pelirroja.

Después de asearse el pelinegro fue por la masa y volvió a amasarla con fuerza pues ya había esponjado lo suficiente para hacer pequeños baguettes barnizadas con un poco de manteca que después puso en una charola engrasadas con mantequilla y por ultimo directo al horno.

Mientras el pan se horneaba comenzó a preparar una salsa de fresas para el postre el cual por cierto ya tenía hecho en el refrigerador que poco a poco comenzó a vertir en unos pequeños vasos que contenían dicho postre. Terminado con el ultimo toque del postre decidió que ya era tiempo de cortar los tomates, la albaca, cebolla para freírlos en un gran sarten parisien con un poco de aceite de oliva extra virgen y condimentado con un poco de ajo. –

-Es todo un profesional verdad …solo mira se mueve con maestría y maneja los ingredientes con delicadeza para no arruinar el sabor. -dijo uno de los chefs peli castaño quien decidió hablar un poco con aquella chica que miraba asombrada a su jefe pues no creía que esa chica no apreciara la comida del pelinegro

-Tienes razón es un profesional, pero no se lo digas pues hará que su ego se infle. -respondió con sinceridad mientras unas risitas se le escapaban

-Su ego. -dijo comprendiendo las palabras de la chica. -Usted me agrada señorita. -dijo riendo por las palabras de la chica.

-Hey Andrés aun tienes platillos que preparar. -dijo el pelinegro al escuchar las risas del italiano y regreso al lado de la pelirroja poniendo la sarten enfriando en la mesa.

-Claro Nico-sama. -dijo levantándose del lado de la pelirroja. – "Bon Appetit". -le dijo mientras volvía a sus deberes.

-Grazie. -agradeció lo mejor que pudo en italiano

-No sabía que hablaras italiano. -dijo sorprendido el pelinegro

-No lo hablo, solo se saludar y dar las gracias. -respondió tranquila. -Aún falta mucho. - pregunto exasperada al verse tentada por aquel platillo que acababa de poner frente a sus ojos.

Ya casi solo deja que el pan esté listo y…- pero fue interrumpido por el sonido del horno indicándole que había terminado de hornear. -Que afortunada. -dijo y fue a sacar el pan del horno, lo dejo enfriar un poco y comenzó a cortarlo en rebanadas en vertical, después coloco las verduras encima del pan, puso unas rebanadas de queso mozzarella.

-Aquí tiene señorita una Bruschetta de tomate, unos de los platillos típicos de Italia, espero lo disfrute. -dijo mientras le servía aquel platillo.

-Gracias y tú no piensa comer. -pregunto pues el pelinegro solo había servido un plato

-Tengo algo que hacer. - dijo mientras miraba su reloj y vio que la hora del desayuno había terminado por lo tanto todos en la cocina tenían una hora de descanso antes de que empezara la hora de la comida. -Vengan chicos hay suficiente para todos. -dijo mientras llamaba a sus sub ordinados

-Enserio gracias Nico-sama. -decía uno

-Usted es el mejor. -contesto otro

-Que afortunados somos. -dijo Makoto

-Hacía mucho que no comía una Bruschetta de tomate. - dijo el italiano

-Es verdad Maki-chan, no te pregunte si quieras comer aquí o en las mesas de allí fuera con los demás comensales. - dijo avergonzado de olvidarse de aquel detalle

-Aquí es perfecto. -dijo al verse rodeada por las miradas de todos los presentes. Cosa que alegro a todos ahí, pues la chica era una buena persona que los miraba con amabilidad.

-Bien entonces siéntense enseguida les sirvo. -dijo el pelinegro feliz

-De que hablas Nico-sama, nosotros nos encargaremos de servirle así que siéntese al lado de la señorita. -dijo el italiano abrazando fuertemente por el cuello al peli azul quien intento protestar.

La hora del almuerzo paso rápidamente entre risas y anécdotas de todos en especial de Andrés quien intentaba avergonzar a su jefe, pero este era tan astuto que el avergonzado terminaba siendo el italiano. Se despidieron de todos y se dirigieron a la terraza donde decidieron hablar un poco más.

-Todos son muy buenos y se ve que te tienen mucho aprecio. - dijo de pronto la pelirroja, tomando asiento en el sillón del despacho de Nico

-Son unos fastidiosos, aunque si buenas personas ya te disté cuenta. -dijo mientras se quitaba la bata de chef y se bajaba las mangas de la camisa azul que traía puesta regalándole una sonrisa

-Aquí tienes. -dijo la pelirroja entregándole los lentes recordando que los tenía con ella

-Ho… gracias. -dijo tomándolos y tomando asiento al lado de la pelirroja. -(Es verdad en que momento el dolor de cabeza desaprecio.) -se preguntaba pues ni el mismo se había dado cuanta

-Que te paso en el brazo. -pregunto al ver una cicatriz de quemadura su brazo, temiendo que la causante haya sudo aquella mujer

-Ho esto, es una quemadura por hacer caramelos artesanales. -dijo un poco avergonzado

-Caramelos. -repitió al sorprenderse de la respuesta del pelinegro

-La verdad odio hacerlos. -dijo con fastidio

-Entonces porque los hacías. -pregunto curiosa

-Un día descubrí que a mi madre le encantan y quise hacerle algunos para ella. -dijo con melancolía mirando aquella quemadura

-Seguro quedaron deliciosos. -intento cambiar el rostro del pelinegro

-Bromeas, todo el caramelo se me quemo junto con el brazo, ese día mi madre acababa de regresar del trabajo y me llevo a una clínica lo más rápido que pudo, cuando le dijeron que no era nada grave empezó a regañarme y todas las enfermeras salieron corriendo pues estaba furiosa. -dijo riendo por lo ocurrido

-Enserio… pero si desde que eras un adolecente ya tenías talento para la cocina. dijo incrédula pues él siempre había sido bueno en la cocina

-Bueno es que los hice cuando tenía ocho años. -dijo avergonzado

-Pero como se te pudo ocurrir hacer eso tan peligroso, cuando eras tan pequeño. -le reprocho

-Por aquel entonces mi padre ya se había ido y ella estaba muy triste pues lo amaba demasiado, así que decidí hacerle caramelos para que volviera a sonreír, aunque todo termino en un fracaso. – dijo con nostalgia

-Nico yo lo siento, no quería. –intento disculparse por haber tocado un tema delicado

-Descuida eso paso hace mucho tiempo. -la interrumpió pues era un tema del que no quería hablar. – Hubiera sido más fácil ir a comprarlos, pero el caramelo casero es delicioso. -dijo siguiendo la conversación.

-Nunca los he probado. -respondió más tranquila al ver el rostro relajado de Nico

Entonces un día de estos, tendré que hacer algunos para ti Maki-chan. -respondió intentando sonar serio

-No acabas de decir que odias hacerlos. -pregunto confundida por la contradicción del pelinegro

-Si son para Maki-chan, entonces no hay problema. -dijo sonriendo.

El silencio se había formado entre ambos, ella no quería seguir preguntando cosas que podrían entristecer al pelinegro, no obstante, se alegraba de conocer un poco más del pasado de este.

-(Si voy más lejos… ¿Qué tanto podrías detestarme?… ¿Qué tanto me dolerá si me alejas de tu lado?... ¿Qué tan grande será el tamaño de la herida?, dime Maki-chan ¿Qué tanto dolerá esta vez). -se preguntaba el pelinegro mientras la observaba detenidamente, si quería saberlo tendría que descubrirlo y esta era su oportunidad.

-Te amo. -dijo sin rodeos haciendo que aquel silencio se rompiera, sorprendiendo en el proceso a Maki-chan quien creyó estar en otra de sus locas fantasías.

-(Que… has dicho). -intento decir, pero de sus labios no salió sonido alguno y un nudo en la garganta se le había formado

-Quizás te parece extraño que yo aparezca de repente y que te quiera en un instante, pero he estado enamorado de ti desde hace mucho tiempo. -hablo con tranquilidad cuándo no hubo respuesta por parte de la pelirroja

-¿Pero tú? … - fue lo único que dijo pues aun no podía creer lo que estaba pasando, sin poder mirarlo a los ojos

-(vamos Maki dime cual es el tamaño de la herida). - se preguntaba al notar que la pelirroja no podía articular una respuesta. -Sé que en el pasado te dije muchas cosas malas … no quise lastimarte… lo siento. -dijo intentando encontrar los violetas de la pelirroja.

-No quien fue mala fui yo…perdóname tú a mí por favor). -fue lo que quiso decir, pero otra cosa fue lo que salió de sus labios. -Entonces… ¿Por qué te fuiste de repente? -dijo al fin la pelirroja enfrentando esos carmines que la miraban tan intensamente.

-Sé que me fui como si nada, tal vez un toque de locura o fue el miedo quienes me empujaron a escaparme… por un momento llegué a dudar de cada cosa que me rodeaba. No había nada que me hiciera quedarme en esta ciudad aparte de mí familia, esa era mi torpe excusa para abandonarlo todo, algo así como un mecanismo de defensa. -dijo mientras sonreía con amargura al recordar ciertos sucesos.

-Eso es porque eres un idiota y no te diste cuenta de algunas cosas. -respondió con tristeza pues ella sentía que tuvo algo que ver en aquella decisión.

-Bueno cuando era chiquillo era muy terco y tú no te esforzaste tanto, ahora que lo pienso fue muy torpe de ambas partes … ¿no crees? -pregunto riendo por sus acciones infantiles del pasado.

-Tienes razón fuimos torpes. -contesto correspondiendo las risas del pelinegro

-Diciéndonos excusas y soluciones… ¿Nosotros podemos tener alguna solución? ...volvió a preguntar pues la pelirroja aun no le daba una respuesta

-La tenemos por qué yo también te amo. -respondió sonriendo

Que tan grande… era la herida que le causaría Maki, no lo sabía pues esta era la primera vez que se sentía tan feliz… y esta vez no le importaba ser herido, mientras ella estuviera a su lado podría con cualquier cosa que intentara hacerles daño. pensaba con alegría para sí mismo, tan concentrado estaba con sus pensamientos que no se dio cuenta cuando Maki-chan se acercó tanto para besar sus labios, no tardo en corresponderle y tomarla entre sus brazos para sentirla más cerca suyo, sentir que era real y no una cruel ilusión de su cerebro.

Por otro lado, Maki no pudo resistir tomar esos labios y reclamarlos como suyos y solo suyos… no lo sabía, pero acababa de descubrir que era muy posesiva con el pelinegro, como si se tratara de una pantera reclamando a su presa. - (No quiero compartirte con nadie, no quiero que mires a nadie porque yo nunca he mirado a nadie que no seas tú). -se dijo mientras lo besaba.

Después de ese cálido beso decidieron quedarse abrazados uno del otro en un silencio cómodo que fue roto por la pelirroja.

-Si nos escapamos lejos sería una locura? . -pregunto de la nada

-No es una mala idea…. pero no quiero escapar, no porque le tenga miedo a tu padre sino porque quiero hacer las cosas bien, quiero que de su mano te entregue a mí (juro que lo harás Kazuo… lo harás). -dijo con confianza

-Y ¿Cómo piensas hacer eso?. -pregunto intrigada por la confianza con la que hablaba el pelinegro

-Para eso necesitaremos la ayuda delos chicos, así que no te preocupes que todo estará bien. – dijo serio mientras volvía a besarla, pues se había vuelto un adicto a los labios de Maki.

Sabían que aún quedaban cosas por aclarar, cosas que contarse que aún no sabían uno del otro, pero lo que si estaban seguros era que tenían tiempo para hacerlo pues sus sentimientos al fin había alcanzado a su persona amada a la persona que un día habían creído inalcanzable.

~Continuara~

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Bueno antes de rebelar algunos misterios acerca de la vida de Nico, primero quería ver algo de miel en esta pareja... ya saben han pasado por tanto que creo que ya era justo no creen verlos juntos.

-En fin nos vemos hasta la próxima.