Capítulo 17

Hola queridos lectores esperando y deseando que se encuentren muy bien…les dejo la recién actualización de este fic que me causo un bloqueo muy largo, así como disculpándome por tardar tanto… Espero disfruten de este capítulo que en compensación lo he hecho más largo de lo normal o eso fue lo que sentí ¬¬… en fin que lo disfruten nos vemos.

Love Live School Idol Proyect no me pertenece.

Mi vecino

-"Puedo escucharlos son fuertes y claros... parece ser que los latidos del corazón de Nico, laten muy rápido igual a los míos". -se dijo así misma, cuando el pelinegro la estrecho entre sus brazos que dando a altura de su pecho.

El suave palpitar del corazón del pelinegro, era la melodía más romántica y hermosa que podía presenciar en toda su vida, ni si quiera las sinfonías más exquisitas se podía comparar con aquel sonido llenos de tranquilidad, junto aquella paz que ella tanto necesitaba.

-"Yo de verdad amo este sonido". -susurro en voz muy baja, mientras recargaba más su cabeza en aquel cálido pecho dejándose llevar por aquellos fuertes brazos a su alrededor que la hacían sentir segura, pero el cansancio de la noche anterior empezaba a cobrarle factura, provocándole que callera en un profundo sueño.

Por otro lado, el pelinegro era embriagado por el dulce perfume de la pelirroja, ese que lo volvía loco, que le devolvía la vida, que hacia a su corazón palpitar de alegría, y sobre todo le devolvían la esperanzas en su amor… en ese amor por el que siempre había anhelado... por el que había esperado tanto tiempo.

Ver dormir a Maki-chan era un deleite para sus ojos y ser el guardián de sus sueños el más grande de sus privilegios y con mucho cuidado acaricio el pelo como si de un gatito se tratara, sabiendo que la pelirroja estaba profundamente dormida le comenzó a contar de su regreso a Tokio.

Hace tres meses atrás

-Sabes acababa de abandonar las blancas y frías tierras de Rusia, así que el frio de Tokio apenas era una leve brisa en mi piel, no recordaba esa cálida sensación, pues 10 años habían pasado desde que estuve aquí en mi amada tierra natal y todo era tan diferente, tantas vivencias, tantos dolores, recuerdos felices me ponían nostálgico, pero sobre todo alegre pues pronto me reuniría con mi amada familia quienes estaban esperándome con una gran cartel que decía bienvenido a casa "Oniisan" en grande y muy colorido, ya sabes cómo me gustan, los abrazos y las lágrimas por parte de mi madre y hermanas no se hicieron esperar, y aunque no lo admita Kotaro era el que más lagrimas derramo.

Apenas habían pasado unos días de haberme instalado en un departamento cerca del centro y ni siquiera intente tener contacto con ustedes, sabia como encontrarlos, pero lo mejor era mantener una distancia prudente, para concentrarme en el nuevo restaurant que estaba a punto de abrir, pero de repente una noche Yuu-chan me llamo aterrada y sin pensárselo dos veces tome mi auto y me dirigí a toda velocidad a casa de aquella castaña con quien en la actualidad sostengo una gran amistad, a pesar de los errores del pasado. Cuando llegué a mi destino abrí de un golpe la puerta de la casa de Yuu-chan a quien encontré desmayada sobre el sofá de la sala aún tenía el teléfono en sus manos. La tome entre mis brazos y la lleve a toda velocidad hacia el mejor hospital que conocía… exacto el general Nishikino, al ingresar grite por ayuda pues el pensar que tanto Yuu-chan y su hijo corrían peligro me asustaba y el hecho de perder a alguien más no estaba en mis planes.

Los minutos fueron eternos en aquella sala de espera, nadie daba noticas solo veía entrar y salir a las enfermeras, hasta que una de ellas amablemente me dijo que me tranquilizara porque mi "esposa" estaba siendo atendida por la doctora Nishikino.

-Me sorprendí cuando me dijeron que la doctora Nishikino se hacía cargo del caso, hasta donde sabia tú eres neuróloga, así que pensé en tu madre como mejor opción, entonces la llamada de Max el esposo de Yuu-chan me saco de mis pensamientos y cuando vi tu reflejo en el cristal de las ventanas me quede pasmado casi me parecías una completa extraña, tu rostro se miraba cansado, en ti las sonrisas habían desaparecido ya no había rastro de aquella chica vivas de la que una vez llegue a enamorarme, intente voltearme y enfrentarte, sin embargo, tú retrocediste y te alejaste de mi…me quede quieto… y sabes eso dolió aun después de tanto tiempo la herida de tú rechazo seguía abierta. Por esa razón reconsidere no volverme a cruzar en tú camino y seguir con lo mío. No obstante, por casualidad volviste aparecer frente a mí en aquella fiesta que organizo la línea de ropa HERMES, donde te veías con un semblante abrumador imperceptible para todos, pero no para mí y de nuevo retorne a tú lado, donde tú presencia condicionaba mi actuar acelerando mis latidos y mis pasos, busque algo nuevo de mí, algunas frases que conformaran una charla, una historia que se grabara en tu memoria como te grabaste tú, en mí.

Afortunadamente ese día me divertí mucho en aquel juego de coqueteos mutuos, donde no sabías quien era él que estaba detrás de aquella mascara y al terminar la velada jugué mi última carta la que definiría si pelearía por ti o me haría alejarme en silencio sin siquiera intentarlo y fue por eso que te pedí aquel beso que… en definitiva medio el "sí", reprimí mi alegría y mis ganas de abrazarte, y desaparecí de tu presencia pues mi cuerpo empezaba a recordarme que nuestro tiempo se había agotado.

Días más tarde te vi como aceptabas casarte con el idiota ese, al que tuve que sobornar para adornar la habitación de Yuu-chan y las dudas volvieron a mí, y con paso firme fui hasta tú lado, ansiando saber el motivo de tus acciones sin embargo tú solo huiste de mi mirada evitándome a toda costa y ¿Adivinas lo que causaste? ¡Exacto! La herida volvió a doler… y me dije "preferiría ser un poco más, un poco más duro para soportar, para tener que verte, así como si nada me afectara"…pero cuando se trata de ti, simplemente… no puedo, no importa cuánto tiempo haya pasado sigues teniendo el mismo poder en mi ser, y sin nada más que hacer ahí me aleje con una sonrisa, aunque doliera sonreí para ti.

A los pocos días justo cuando estaba por volver a partir por razones personales el problemático de kotarou me arrastro hacia todo M´s y sabes que, ni siquiera pensé en algún dialogo o algo para poder hablar con ustedes, porque cuando los volví a ver todos fue tan cálido y natural, que fui un tonto al pensar que se habían olvidado de mí, creí que me guardaban rencor por haberme ido sin avisar, si te soy sincero una parte de mí, está profundamente agradecido con mi hermano pues gracias a ese seceso que volvimos a empezar de nuevo, sin importarme cuán grande pueda ser la herida que me causes, ahora sé que puedo aferrarme a este amor que hoy me hace intensamente feliz… ese que hoy has confesado tener por mí. -termino de decir mientras unas lágrimas bajaban por su rostro que era cubierto por aquellos mechones rebeldes color azabache, quienes impedían dejarlo ver vulnerable ante el resto del mundo.

Sin embargo, el sueño también comenzó a invadirlo, pero el miedo a caer en una ilusión de su cruel mente, lo obligaban a mantenerse despierto, abrazándola con más fuerzas sin lastimarla, pues no quería que esta vez Maki desapareciera de sus brazos como en otras tantas ocasiones había ocurrido, no obstante, los efectos secundarios de los medicamentos que había ingerido estaban reaccionado en su cuerpo y sin más cayo en los brazos de Morfeo.

Habían pasado alrededor de cuatro horas cuando el sol de la tardé se había filtrado por la ventana provocando que la pelirroja fuera la primera en despertar y lo primero que vio fue el rostro tranquilo del pelinegro quien a pesar de estar dormido tenía una gran sonrisa, con cuidado de no despertarlo peino unos mechones rebeldes que cubrían su frente, sin percatarse de aquellas lagrimas que hace poco se encontraban ahí.

-Compensare el daño que le he causado a tu corazón, curare todas y cada una de las heridas que te cause en el pasado, ahora yo seré quien te haga sonreír. -susurro mientras besaba suavemente los labios del pelinegro.

-Si todos los días prometes despertarme de esa manera, entonces ten por seguro que tendré una sonrisa, porque me harás el hombre más feliz del mundo. Contesto con voz ronca mientras la miraba intensamente y se acercaba lentamente para besarla con ternura a una avergonzada pelirroja por las palabras dichas por Nico.

-Creí que aun dormías…. Disculpa no quise despertarte -dijo aun completamente roja evitando los ojos carmesíes que le miraban con dulzura

-No sé porque te disculpas. -respondió sonriente mientras la estrechaba más a su cuerpo pues a pesar de todo ese maldito miedo aún estaba presente, sabía que no podía creerle a su mente, porqué a esta le gustaba jugar con él. De pronto la suave risa de la pelirroja inundo el estudio, provocando que Nico la soltara para saber que es lo que pasaba.

-De que te ríes. -pregunto curioso

-De ti. -alcanzo a decir mientras seguía riendo. -Si alguien me hubiera contado que aquel adolescente tan amargado que conoció en preparatoria ahora es tan cursi nunca lo hubiera creído.

-¡Hey! …a quien llamas cursi, nadie se burla del gran Yazawa Nico sin recibir un castigo. -dijo comenzándole a hacerle cosquillas, mientras desechaba toda esa incertidumbre de su cuerpo, no podía darse el lujo de cuestionarse si era real o no, solo tenía que disfrutar de su momento con Maki-chan y nada más.

-Esp…espera… detent…te. -intentaba decir entre risas pues las juguetonas manos del pelinegro eran muy ágiles.

Así estuvieron unos minutos hasta que la pelirroja dejo salir un gemido muy vergonzoso y rápidamente tapo su boca con sus manos sintiéndose apenada por haber dejado salir aquel sonido.

Por otro lado, Nico al escuchar ese hermoso sonido por parte de Maki-chan, sintió como su corazón se había acelerado y un gran sonrojo se hacía presente hasta la punta de sus orejas, no pudiendo evitar que cierto compañero comenzara a emocionarse pues su entre pierna también había reaccionado ante aquel sonido teniendo como consecuencia una tienda de campaña.

-(¡Maldición!…. ¡Maldición!... quien te dijo que podías levantarte idiota). -regañaba a su entusiasmado compañero mientras intentaba cubrirlo.

-Uhm…Será mejor que salgamos a dar un paseo. -dijo rápidamente el pelinegro levantándose de aquel sofá dándole la espalda pues no quería que Maki-chan viera lo que había provocado en su cuerpo o aun peor, que la chica pensará que era un adolescente precoz pues según él, estaba seguro de que se había quitado a tiempo y Maki no lo había sentido.

- (Eso… eso fue una… una erección) Ti…Tienes razón. -dijo aun roja pues sentía vergüenza de mirar al pelinegro

-(Ella… ella no… ¿Ella no se dio cuenta verdad?..) Yo… iré por una chaqueta. -dijo mientras se retiraba al dormitorio a toda prisa.

-Cla..¡Claro!... -contesto aun roja sin mirarlo pues tenía que calmar su acelerado corazón.

Cuando entro al dormitorio se recargo tras la puerta y empezó a pensar una solución al problema que empezaba a hacerse más notorio.

Vamos Nico piensa en algo horrible…algo desagradable… ¡tienes que calmarte! -se decía intentando calmar a su emocionado compañero.

-Piensa… piensa en… "cucarachas" …no eso no sirve solo me hace recordar a un anime…haber que más…debe de haber algo que me calme maldición… ¡ya se Nozomi! -dijo con pesar no es que la considerara fea ni nada por el tilo, más bien el hecho de que esos Washi…Washi por parte de la peli morada, lo tenían traumado y eran más que suficiente para calmar a su travieso compañero quien de inmediato también sintió miedo y volvió a la normalidad.

-¡Ho dios! como te quiero monstruo pechugón. -dijo alegre, tomo un saco color guinda que hacían resaltar sus carmesíes dándole un toque casual, sin llegar a ser ostentoso, estuvo a punto de cerrar su armario cuando vio la cámara profesional que había adquirido hace tiempo tal vez y ahora podía darle un mejor uso del que le daba, la tomo y la guardo dentro de su saco, al salir pudo observar cómo había cambiado drásticamente el semblante de la pelirroja pues se encontraba ligeramente molesta.

- ¿Sucede algo? -pregunto pues no creyó haber tardado tanto como para que ella se molestara

-Nada. -dijo y se levantó molesta hacia la salida. -cómo era posible que Nico dijera que quería a Nozomi cuando acaban de compartir un momento muy agradable e intimo. -pensaba molesta

- ¡Vamos! ... dime que es lo que pasa… tal vez pueda solucionarlo -dijo deteniéndola antes de tomar el pomo de la puerta

-No hay nada que solucionar. -Dijo abriendo la puerta

- ¿Porque te has enojado? no creo haber tardado mucho. -dijo inocentemente mientras cerraba la puerta e impedía que esta saliera, pues conocía a Maki-chan y a pesar del tiempo seguía siendo muy transparente con sus emociones, ahora solo tenía que descubrir la causa de su enojo.

- ¿Porque no vas y se lo preguntas a Nozomi? -dijo claramente celosa, debido a que había escuchado claramente cuando el pelinegro había dicho el nombre de la peli morada

-(Rayos no creí haberlo dicho tan fuerte…arg como te odio Nozomi hasta ausente me arruinas mis momentos felices). -maldecía a su peli morada amiga, quien por cierto había estornudado muy fuerte mientras daba clases.

. -¡Ho!... acaso eso que escucho son celos Nishikino Maki. -dijo en forma juguetona

-Yo… yo… como sea no puedes negar que has gritado el nombre de Nozomi diciendo que la querías, justo después de…. -dijo intentando sonar normal, pero sentía que su voz se quebraría, al fin y al cabo, siempre sintió celos de ese lazo que los unían y a un pesar del tiempo no podía evitarlo.

-No es lo que crees, si dije que la quería… fue… bueno… porque me daría unos boletos de cine de una película muy buena e invitarte a ir mañana después de tu turno matutino. (Bueno solo tendré que conseguir las entradas y después sobornare a Nozomi para que sea mi cuartada y listo). -dijo intentando sonar convincente.

-Yo…. -intento disculparse, pero el pelinegro la interrumpió

-Está bien, ¡Nico comprende los sentimientos de Maki muy bien! y Nico quiere que sepas que Nico ama a Maki-chan, más que a nadie en el mundo por eso no debes de sentir Celos, porque Nico es solo de Maki-chan. -respondió de la manera más sincera que podía conocer, mientras tomaba su rostro con delicadeza y depositaba un beso cargado de sus sentimientos más sinceros y puros mientras la pelirroja los recibía pues los ojos de Nico estaban llenos de amor.

Así ambos salieron del Wonderland en lo que era por primera vez una cita.

-Entonces… ¿Cuál? es plan. -pregunto Maki-chan, cuando ya llevaban diez minutos en un parque comiendo helado

-Si hay algún lado que quieras ir, por mi está bien. -dijo sin más el pelinegro mientras seguía comiendo su helado de chocolate

-No sabes a donde ir verdad. –dijo descubriendo al pelinegro quien no la miraba a la cara

-Si lo dices de esa manera, se oye muy feo. -admitió al verse descubierto, pero era verdad no sabía a donde llevar a Maki-chan y no es que no tuviera experiencia en citas, si eso era lo que le sobraba, más bien era el hecho de que quería hacer algo diferente… algo especial con Maki-chan, pero no sabía cómo y el pelinegro se encontraba en un dilema.

-No tienes remedio. -dijo haciendo un pequeño puchero, mientras miraba su helado, sin embargo, el sonido de una cámara la hizo voltear descubriendo que Nico la había fotografiado

-No quiero presumir, pero se meda muy bien la fotografía. - respondió satisfecho por tener una foto de Maki-chan con un adorable puchero, tal vez esa era la respuesta solo hacer cosas simples y divertidas para ambos.

- ¿Cómo?... te atreves a fotografiarme sin mi permiso. -dijo cuando vio su fotografía en la cámara del pelinegro quien no dejaba de admirarla

- ¿Que como me atrevo?… pues así. -respondió mientras le limpiaba un poco de helado de la mejilla con su lengua de una forma muy sexi, sorprendiendo a una avergonzada pelirroja quien no se esperaba ese tipo de acciones por parte de Nico, aunque debía de admitir que le había gustado.

-Tonto. -fue lo único que dijo mientras miraba a otro lado, formando un silencio muy cómodo que pronto fue interrumpido

- ¿Aun te gusta la fotografía? - dijo la voz seria del pelinegro quien miraba hacia el cielo, aunque en realidad lo que quería preguntar era si todavía tocaba el piano, pero no podía hacer preguntas que incomodaran a la pelirroja

-Sabes que mi horario es muy complicado. -dijo con una voz cargada de nostalgia

-En ese caso, este es un buen momento para volver a empezar. -dijo sonriente mientras la abrazaba y tomaba una foto de ambos, en donde Maki-chan estaba sorprendida y él sonreía por haber hecho una gran travesura.

-Tienes razón eres bueno con la cámara. - elogio la pelirroja cuando se la arrebató de las manos de Nico

-Gracias… ya sabes no hay nada que el gran Nico, no pueda hacer bien. -dijo elevando su ego

-Aunque no tanto como yo. -dijo mientras le tomaba una fotografía a la fuente del parque capturando la hermosura del paisaje.

-En ese caso quédatela y has más fotos. - le contesto mientras volvía a comer su helado con tranquilidad

- ¡Que dices! ... sí es una cámara muy buena… y yo no puedo aceptarla. -respondió intentando devolvérsela a su dueño.

-Acéptala y toma las fotos que quieras, capturando la hermosura de las cosas y cuando elijas a las mejores las colocaremos en él restaurant. -le propuso intentando convencerla, tal vez y solo tal vez, así lograría que volviera a retomar las cosas que le gustaba hacer.

-No puedo aceptar un regalo como este. -dijo intentando pensar, en el trabajo que le habría costado a Nico el adquirirla.

-Solo quédatela y dale un mejor uso del que le he dado yo. -respondió serio

- ¿Y qué tipo de uso le has dado? -pregunto curiosa por ese cambio de humor del pelinegro.

-Bitácoras, reportes, todo lo que tiene que ver con el restaurant (lo siento Maki, pero eso es algo que no te puedo decir, no hasta no estar seguro de lo que pasa). - respondió tranquilo intentando acabar con esa conversación que se le estaba tornando incómoda.

-De acuerdo, aunque las fotos las tendrás solo si las puedes pagar. -dijo en forma de burla, sin poder percibir la incomodidad de Nico.

-Aun cuando es mi cámara, piensas cobrarme ¡que avariciosa! – dijo fingiendo molestia

-¡Error! … ya no es tu cámara, ahora es mía y mi trabajo es muy caro, soy una profesional. – respondió con orgullo.

-Claro… claro señorita profesional lo que usted diga, ahora sigamos con nuestra cita. -respondió mientras se levantaba de su lugar y le extendía la mano para seguir con su cita, mientras que Maki tomaba con fuerza esa mano que al fin le brindaba la calidez que tanto había necesitado.

La tarde paso muy rápido entre risas y muchos buenos momentos y por consecuencia había caído la noche seguida de la inevitable despedida.

-Te llevare a casa. -le propuso el pelinegro

-No te preocupes tomare un taxi y llegare rápido a casa. -dijo intentando convencerlo

-Con más razón, no dejare que te vayas sola. -dijo mientras para un taxi en el que ambos abordaron.

Después de un par de minutos las calles por donde el taxi pasaba se le empezaron hacer familiares al pelinegro y una gran sonrisa se le había formado en los labios, de solo pensar en el lugar al que pronto llegarían.

- ¿Puedo saber por qué sonríes? -dijo curiosa la pelirroja

-Bueno mi departamento está cerca de aquí. -respondió Nico mientras su sonrisa se ensanchaba

-De verdad. -dijo sorprendida

-Si. -fue lo único que contesto con aquella sonrisa burlona y siguió mirando por la ventana

Ambos descendieron del taxi y pronto se encontraban frente a unos condominios de lujo color blanco de 10 pisos cada uno.

-Quieres pasar. -pregunto avergonzada viendo la sonrisa del pelinegro al admirar los edificios

-Me encantaría. -respondió feliz

-Sígueme. -dijo mientras entraban al edificio A, saludaron al portero quien al verlos juntos se sorprendió y estuvo a punto de decir algo, pero un simple giño por parte del pelinegro fue suficiente para callarlo.

-Desde hace cuánto vives aquí. –pregunto intentando que no se diera cuenta de la seña que le hizo al portero

-Desde hace 5 años, aunque la mayor parte del tiempo la paso en el hospital, así que no tengo mucha relación con los vecinos. - respondió mientras ingresaban al elevador y presionaba el 10° piso.

-Con que es así. -contesto prediciendo parte de su respuesta y sin borrar su sonrisa

-Aunque últimamente he tenido problemas con un vecino. -dijo en un tono cansado

-Me pregunto que habrá hecho para hacerte enojar. -pregunto preocupado

-Umm… Por las noches le gusta poner música a todo volumen, no tiene malos gustos, pero es difícil conciliar el sueño. -volvió a responder con el mismo tono anterior, omitiendo algunas cosas.

-Has intentando hablar con tú vecino- pregunto con cierta intriga

-No, he tenido la suerte de encontrarlo, al parecer también es una persona que no pasa mucho tiempo en casa. -respondió mientras salían del elevador.

El último piso del edificio solo contaba con dos departamentos amplios, en donde la pelirroja era dueña del departamento del fondo y el otro a su molesto vecino.

-Bien hemos llegado, (¡Ho no! ... se me ha olvidado limpiar el lugar) … pero tendrás que esperar un momento. -dijo nerviosa mientras entraba rápidamente al departamento dejando aun sorprendido pelinegro.

-¡He!... Claro… - fue lo único que respondió por la acción de la pelirroja

Después de 10 minutos la puerta se abrió.

-Adelante pasa. -dijo dejando ver un reluciente departamento.

-Perdón por la intromisión. -dijo mientras se quitaba los zapatos e ingresaba al departamento, sin dudas la pelirroja tenía un buen gusto para la decoración.

-Quieres una taza de café. - interrumpió sus pensamientos la pelirroja

-Claro. -respondió mientras se sentaba en uno de los sillones de la sala y veía entrar a Maki-chan a la cocina, entonces sin querer noto la figura de un piano tapado con mantas blancas cerca de una terraza que parecía nunca abrirse por la cantidad de cajas apiladas en orden como si apenas acabara de mudarse al lugar, entonces comprendió que Maki-chan había dejado de tocar, abandonado así aquella música que la hacía sentir viva, libre y eso lo entristeció.

Al entrar a la cocina Maki-chan comenzó a buscar el café, pero este se le había acabado, reviso por todos lados, pero en el lugar solo tenía comida congelada, así que no tenía nada que ofrecerle al pelinegro.

(¿Como se me pudo olvidar ir de compras?) ... debí hacerle caso a mi madre cuando me lo dijo. -se quejaba derrotada saliendo de la cocina.

-Se me acabo el café, lo siento. -dijo avergonzada

-(No puedo creer que de todas las personas tú vivas de esta mera descuidando tu salud). Se lamento por el estilo de vida de la pelirroja. -Que se le va hacer… se nota que Maki-chan es una descuidada-dijo restándole importancia al asunto, aunque en realidad mentía, pero no dejaría que Maki se diera cuenta.

-Hare como que no escuché eso. -respondió molesta por la actitud del pelinegro, aunque era cierto era descuidada cuando se trataba de abastecer su propia despensa.

-En todo caso, lo mejor será ir a mi departamento. -respondió dirigiéndose a la salida

-Es verdad dijiste que vivías cerca de aquí. -dijo recordando lo dicho por el pelinegro

-Vamos, te aseguro que no tardaremos en llegar. -respondió tomándole la mano para salir del departamento e ir a los elevadores o por lo menos eso era lo que creía la pelirroja.

-Porque nos detenemos. -dijo cuando el pelinegro se paró en la puerta de su ruidoso vecino, con el ceño fruncido, pero este no le respondió y después de unos minutos le sonrió e ingreso la contraseña en el panel.

- ¡Estas! … ¡estas bromeando!. -grito incrédula de lo que pasaba

-Adelante, bienvenida a mi departamento. -fue lo único que dijo sin borrar su sonrisa

- ¿Pero? ¿pero cómo?... intento preguntar, pero unos ladridos la interrumpieron, dejando ver a una alegre Laika quien corrió a darle la bienvenida a su amo quien no tardo en recibirla.

-Hola preciosa, ¿cómo te has portado el día de hoy? -pregunto mientras recibía una lamida en la mejilla. – Me alegra que seas una buena niña. -dijo alegre mientras se instalaban en la sala.

-Nico, yo no entiendo nada de lo que está pasando aquí, podrías explicármelo. – pregunto una perdida pelirroja quien era testigo de la hermosa escena.

-¡Ho!... es verdad deja te presento a Laika ella es una samoyedo tiene 2 años. -dijo mientras presentaba a su fiel acompañante quien, al ver a la pelirroja, dejo de ser cariñosa con él pelinegro, para mirarla seriamente.

-Hola. -dijo la pelirroja sintiéndose intimidada por la penetrante mirada de la guardiana

-Laika, esta hermosa jovencita es Nishikino Maki-chan mi linda novia espero te lleves bien con ella de acuerdo. -decía serio intentando que Laika no le ladrara puesto que tenía la costumbre de hacerlo con las chicas que intentaban acercársele (a excepción de mi familia y "ellas" por su puesto)..

Por su parte Laika se acercó con cuidado a la pelirroja, le lamio la mano con alegría mientras daba de saltos de alegría, al poder tener de cerca a aquella mujer, que siempre despedía un delicioso aroma.

-¡Valla!... parece que le has gustado, por lo general a Laika no le agradan las chicas, ella se pone muy celosa -dijo acusadamente el pelinegro.

-¡Enserio!… por un momento creí que me mordería. -dijo aliviada de ser aprobada por la guardiana.

-Quédate a cenar, no es por presumir, pero tengo una lasaña que es realmente deliciosa. -le propuso mientras entraba a su cocina

-En ese caso no me puedo negar. -contesto desde el sofá de la sala mientras acariciaba el suave pelaje de Laika quien se dejaba querer. -Tengo la sensación de que tú y yo seremos buenas amigas. -volvió a sonreír mientras recibía lamidas de aprobación como cerrando un trato.

Durante la cena Maki quería hacer muchas preguntas acerca del pelinegro, pero tenía que ser paciente para poder resolverlas.

¿Desde hace cuánto vives aquí? -pregunto con interés

Desde hace 2 meses y me disculpo por lo de la música, sinceramente no sabía que hubiera alguien en el departamento continuo, porque cuando me fui a presentar nadie me abrió la puerta, así que asumí que estaba desocupado debido a que nunca recibí queja alguna. - se disculpó el pelinegro

¿Porque la pones a todo volumen? –

El lugar es grande y con la música siento que ya no es tan solitario. -dijo mirando su alrededor.

Entonces porque has escogido un departamento tan grande

-Bueno, supongo que es la última vez que dejo que una amiga me elija un departamento. – respondió sonriente

Entonces un vago recuerdo cruzo por la mente de la pelirroja uno que sin duda la molesto.

~Flash Back~

Una cansada Maki-chan regresaba de una intervención de 15horas y lo único que quería era llegar a su departamento con la intención de dormir profundamente y rogaba que su molesto vecino no estuviera, pues un dolor de cabeza se empezaba hacer presente.

Al pasar frente al departamento de su vecino no escucho sonido alguno y dio gracias de que todo estuviera en silencio.

-Esta noche descansare como es debido. -se dijo mientras ingresaba a su departamento, donde lo primero que hizo fue tomar una ducha rápida e ingresar a su cómoda cama.

Sin embargo, esa noche escucho algo más molesto que la música a todo volumen de su vecino, pues lo que escucho del departamento de alado fueron unos sonoros gemidos que lograron colarse hasta su recamara unos que decían algo como:

~Hoo… preciosa si haces eso~

~Me gusta cuando haces eso… solo Para mi~

~Sabes que solo te quiero a ti~…

~Te gusta que te acaricie aquí~

y no queriendo seguir escuchando lo que en aquel departamento se llevaba a cabo esta vez decidió poner música a todo volumen, pues no soportaba escuchar aquellas cosas tan vergonzosas que no eran de su incumbencia.

~Fin del Flash Back~

-¿Una amiga?... -pregunto recelosa y de pronto recordó aquel vergonzoso incidente, poniéndola un poco incomoda, al preguntarse si esa amiga era la misma de aquella noche.

-Yuu-chan. -dijo sin más y continúo cenando.

-Hoo… -fue lo único que salió de sus labios, pues eso solo significaba que la compañía de aquella noche tendría que ser otra persona. Por otra parte no podía creer que desde hace 2 meses el hombre que la mantenía en vela, ese mismo hombre que era su molesto vecino, no era otro que Nico, el mismo a quien creía se encontraba lejos de ella, pero en realidad se encontraba viviendo a su lado estos dos largos meses, sin dudas era una chica tonta por no prestar más atención a su alrededor.

Por otro lado, el pelinegro tampoco se esperaba que Maki-chan fuera quien ocupara el departamento continuo y muy en el fondo se alegraba de poder permanecer cerca de la chica, aun que tendría que empezar a ser muy cuidadoso de ahora en adelante o empezar a buscar un nuevo departamento, pues la música era algo que no podía dejar oír a todo volumen o por lo menos hasta que las pesadillas cesaran, estaba casi seguro en que había episodios en donde gritaba y tenía miedo de que esos gritos se colaran hasta la habitación de la pelirroja.

-No… no lo entiendo. -dijo Maki interrumpiendo los pensamientos del pelinegro, desviando un poco el tema

-El ¿Qué? -pregunto disimulando tranquilidad

-Hace mucho tiempo habías dicho que no te gustaban los perros, que los detestabas y cosas por el estilo y ahora eres tan cariñoso con Laika. -dijo observando a ambos pues la perrita comía a lado de Nico.

- Es verdad que en el pasado los odiaba, pero Laika es especial ella me ha hecho cambiar de opinión…. ya sabes lo que dicen sin esperanza se encuentra lo inesperado. -dijo serio mientras veía con agradecimiento a aquella samoyedo quien buscaba las caricias de su amo.

-A que te refieres con…. – intento preguntar, pero el celular de Nico comenzó a sonar insistentemente.

-Disculpa, pero debo de atender. -dijo mientras se dirigía al balcón a tomar la llamada sin pensárselo dos veces.

-Claro. -fue lo único que alcanzo a decir la pelirroja.

~Es una sorpresa que marques a esta hora~. – dijo el pelinegro

~Espero no haber interrumpido nada~. – contesto la otra voz detrás del móvil

~La verdad si lo has hecho~ . -dijo fingiendo enojo

~Valla tal parece que tus malas costumbres han vuelto~. -le contesto divertida por la respuesta de Nico

~Jajaajaja… me conoces bien … Anju-chan, aunque esta vez te has equivocado~. -dijo contagiado de esa diversión que le causaba la castaña

~Ara…ara… me pregunto si la afortunada es Nishikino-san~. -pregunto adivinando de antemano la respuesta, debido a la alegre voz que delataba a Nico.

~Tan perspicaz como siempre~. -respondió sinceridad

~Gracias por el cumplido querido~. -le agradeció a ese su más querido amigo

~Entonces a que se debe el honor de tu llamada~. -pregunto retomando el tema sin llegar a ser descortés, pues ya se había demorado en tomar su llamada.

~Solo quería terminar de tratar algunas diligencias para nuestra cita de mañana, pero lo mejor será dejarlo así~. -respondió entendiendo la prisa del pelinegro

~Entonces te veo mañana en Wonderland, para terminar los últimos detalles del contrato~. -respondió tranquilamente

~ Nos vemos mañana Nico-kun ~. -dijo despidiéndose

~Descansa Anju-chan~. Le respondió de manera tierna, pues la castaña era una de sus personas más preciadas para él, y con la intención de colgar alcanzo a escuchar un pequeño suspiro

~Nico-kun perdón por interrumpir tu velada~. -se disculpó seria la castaña

~No te preocupes preciosa~. -dijo y colgó con una gran sonrisa en el rostro, de todas las personas la castaña era la única que realmente lo conocía pues ella poseía un alma parecida a la suya.

La llamada duro más de lo que hubiera querido, y ella desde el comedor podía ver claramente como Nico no paraba de sonreír al estar hablando por teléfono, no lo quería admitir, pero no soportaba la idea de ver que alguien más podía hacerlo sonreír de esa manera que no fuera ella…

-(No… no debería ser así, tal vez es su madre o sus hermanas… por dios Maki deja de ser posesiva Nico no es un objeto). -se reprochaba a si misma mientras intentaba terminar su cena, sin embargo, Laika al ver el semblante triste de la chica le lamino una de sus manos intentado darle consuelo.

-Gracias, ahora entiendo porque Nico te quiere mucho. -dijo mientras la acariciaba

-Valla ustedes sí que se llevan bien. -dijo sonriente al ver la escena recién acontecida

Por su puesto, Laika es muy inteligente y sabe reconocer a las buenas personas. -respondió intentando deshacer aquella tristeza que quería invadirla

La mentó la interrupción de hace un rato, pero era importante tomar esa llamada. -se disculpó mientras recogía los platos del comedor

Descuida, esas cosas pasan. – dijo intentando no tomarle importancia pues ella no quería saber quién era la persona con quien Nico hablaba, es decir estaba bien si era su familia, pero si ese no era el caso entonces eso la lastimaría de una u otra forma y lo mejor era dejar, así las cosas.

Des pues de ayudar a limpiar la cocina del pelinegro, Maki-chan decidió que era hora de regresar a su departamento, debido a que el día de mañana tendría una agenda muy ocupada en el hospital a pesar de que su madre la cubriera el día de hoy.

-Es hora de que regrese a mi departamento. -dijo la pelirroja

-Te acompañare solo espera un segundo. -le respondió Nico quien aún se encontraba en la cocina guardando algo

-Solo son unos metros, no necesitas hacerlo. -le respondió Maki-chan

-Pero quiero hacerlo. - dijo trayendo consigo una fiambrera mientras salía del departamento

-Qué es eso. -pregunto dudosa cuando le abría la puerta

-Tu desayuno por supuesto. - dijo un sonriente Nico encaminado se al departamento de la pelirroja

-Pero. –intento protestar

-Nada de peros, tendrás que comerlo o definitivamente me enojare contigo Maki-chan. -la interrumpió, intentando sonar molesto

-Gracias. - respondió sonrojada tomando la fiambrera

-No tienes que darlas, para el gran Nico es un placer cocinar para ti. -dijo mientras acariciaba su mejilla con ternura y en un acto tan natural la pelirroja restregó su mejilla en la cálida mano de Nico. Mientras este lentamente se acercaba para besar esos hermosos y adictivos labios, los cuales también ansiaban ser besados por el pelinegro, el beso que comenzó tierno y dulce poco a poco empezó a intensificarse, Nico la tomo de la cintura pegándola más a su cuerpo, mientras Maki rodeaba el cuello con sus brazos y envolvía su mano libre en aquellos rebeldes azabaches los cuales resultaron ser sedosos ante su tacto

Sin embargo, el aire les comenzaba a faltares teniendo así que separarse con pesar de la pelirroja

-Será…será mejor que entres. - dijo entrecortadamente

-Ti… tienes razón…Des…descansa Nico. -respondió mientras ingresaba a su departamento aun con ese carmín en las mejillas

-Es…Espera un momento. -dijo de pronto el pelinegro, ingresando también al departamento y quitándose los zapatos

-Que… que sucede. -pregunto nerviosa por las acciones del pelinegro, era verdad que hace un momento se había dejado llevar y le agradecía a Nico el parar pues ni ella sabía hasta donde habrían podido llegar, pero aún era muy pronto para dar ese gran paso con el que tanto había fantaciado.

-Listo. - dijo mientras colocaba sus zapatos en la entrada y salía del departamento

-Qué es esto - pregunto aun sin saber lo que pasaba

-Vives sola no es así, bueno con mis zapatos, ahí cualquier persona que te visite tendrá cuidado, pues sabrá que dentro tienes la compañía de un hombre. -dijo sin más

Tonto…- dijo sonrojada. -Tú también vives solo así que toma mis zapatillas y colócalas en tu entrada así, quien sea que te visite sabrá que tienes mi compañía. - dijo imitando la acción del pelinegro

Con mucho gusto. -respondió contento mientras tomaba las zapatillas de la pelirroja. -Dulces sueños Maki-chan. -le susurro sobre sus labios en un fugaz beso que tomo desprevenida a la pelirroja

-Dulces sueños Nico. – dijo con cariño acariciando su rostro.

Así ambos se despidieron con pesar pues al día siguiente ambos tenían mucho trabajo que atender y esa noche por primera vez en mucho tiempo el pelinegro durmió sin tener esas horribles pesadillas.

Eran apenas las dos de la tarde y sin Nico en el hospital todo volvía a la tranquilidad, sabía que ese día el pelinegro no asistiría al hospital pues ya era jueves y el pelinegro solo asistía de lunes a miércoles, no obstante, eso no le quitaba lo aburrido del día pues solo tenía que llenar unos reportes.

-Hoy hubiera sido un día perfecto para estar en la piscina. -pensaba aquello mientras miraba por la ventana a las personas transitando por las calles era verano y el calor no se hacía esperar, por suerte el día de hoy solo trabajaría hasta el mediodía y si se apuraba entonces podría reunirse con Nico… de pronto leves golpes se hicieron presentes en la puerta de su consultorio sacándola de sus pensamientos.

-Adelante. -dijo tranquila esperando ver la cara de algún paciente, pero su expresión cambio cuando vio la cara de aquel joven castaño quien le sonreía de oreja a oreja

-Hola Maki-chan estás lista. -pregunto curioso

-(Maldición lo había olvidado)-Dame un momento Ichiro enseguida te alcanzo. -intento decir tranquilamente

-Bien entonces te esperare en la recepción. -respondió feliz saliendo del consultorio

-Gracias. - respondió la verdad quería ir a casa y encontrarse con su amado vecino, pero el destino era muy caprichoso con ella y se empeñaba en arruinarle los planes, así que sin poder evitarlo tendría que asistir a aquella conferencia ya que era muy importante y por lo tanto no podía darse el lujo de perdérsela. Termino de hacer sus últimos reportes guardo sus cosas acomodo su cabello, retoco su maquillaje tenía que estar presentable y de ese modo representar la buena imagen del hospital, salió a paso lento vio a Ichiro acercándose y juntos salieron del hospital.

Mientras un pelinegro se apresuraba en llegar al hospital sabía que hoy la pelirroja solo trabajaría hasta el mediodía y si se apresuraba podría alcanzarla e invitarla a ver la película que le había prometido y que por cierto comenzaría dentro de una hora, para cuando llego a la entrada principal vio como la pelirroja salía junto a un castaño ambos vestían demasiado formales, para su gusto

-Pero que hace esa tonta subiéndose al auto de ese perdedor. -decía molesto al ver como Ichiro le abría la puerta a la pelirroja y esta aceptaba gustosamente

El auto arranco y paso delante del pelinegro y este por no verse descubierto les dio la espalda evitando ser reconocido, al ver que el auto se alejaba tomo los boletos que tenía en el bolsillo de la camisa con enojo estando a punto de romperlos.

-¡No!... sería un desperdicio además ya he pagado por ellas. -dijo tranquilizándose volviéndolos a colocar en su bolsillo camino sin rumbo hasta llegar a un parque y se preguntaba que podría hacer con ellas ir solo no le apetecía, sus hermanos aún estaban en clase…y todos sus amigos se encontraban trabajando…No esperen había uno que estaba libre y decidió marcarle para verificar que fuera cierto

-Rin estas ocupado el día de hoy. -pregunto sin mucho interés

-Hola Nico, estoy libre porque que ha pasado. - curioso el chico gato

-Es que tengo unos boletos para el cine y no las quiero desperdiciar me preguntaba si..

-Quieres que le diga a Maki-chan que quieres ir con ella. -dijo feliz de saber que Nico aun guardaba los sentimientos que sentía por Maki-chan

-Porque debería de invitar a esa tonta…aaaah…sabes que olvídalo. -dijo molesto al recordar lo que acababa de pasar y colgó el celular se levantó del banco donde estaba sentado y al darse la vuelta se encontró con unos hermosos ojos grises quienes lo miraban curiosa

-Se puede saber porque estas tan molesto. - dijo de forma juguetona acercándose al pelinegro

-Y se puede saber por qué no estás en el trabajo. -pregunto tajantemente

-La sesión de fotos tomo menos tiempo de lo pensado y me andado el resto de la tarde, así que decidí dar un paseo por este parque entonces escuché tu voz discutiendo con alguien y vine a comprobar que se tratara de ti. -dijo de manera inocente

-No es nada solo eran tonterías no te preocupes. -dijo desviando su mirada

-Qué es eso que tienes ahí. - dijo señalando el bolsillo de Nico

-Ho...esto son entradas de cine. -respondió mostrándole las entradas

-Pero si tienes unos buenos lugares…sabes las chicas de la agencia me han dicho que es buena. -dijo emocionada

-Por eso la he elegido. –susurro para sí mismo volviendo a recordar lo sucedido con la pelirroja

-Hace días que he querido ir a verla, pero con todo el trabajo que he tenido no he podido ir. - dijo con pesar

-Y porque no vienes conmigo a verla. – le propuso

-Enserio. -pregunto con dudas

-Por supuesto de hecho pensaba llamarte y verla juntos. -Dijo sonriéndole a una Diana quien se veía emocionada

-Esta será nuestra primera cita en Japón -respondió con ilusión mientras lo abrazaba del brazo

Ambos caminaban por la avenida en dirección al cine donde se proyectaría la película no estaba muy lejos y al doblar la esquina el pelinegro escucho unas voces que le resultaban familiar queriéndose equivocar.

-Lo lamento Maki-chan. -dijo un apenado Ichiro mientras revisaba el motor del auto ya que este después de avanzar solo unas cuadras ya no quiso arrancar

-No te preocupes no ha sido tu culpa. -respondió tranquila

Su buen oído nunca le fallaba y ahí frente a ellos se encontraban Maki-chan y el idiota de Ichiro al parecer el auto se le había descompuesto

-Porque mejor no vamos por otro camino. -dijo tratando de evitarlos sosteniéndola de la mano e ir en dirección opuesta

-Pero que dices si el cine ya está muy cerca. -respondió oponiéndose a la propuesta del pelinegro

La pequeña conversación de ambos llamo la atención de Ichiro quien aprovechó la oportunidad para molestar al pelinegro

-Hey…mira, pero si es Yazawa-san. – saludo Ichiro haciendo voltear de inmediato a Maki-chan quien se había sorprendido al oír su nombre

Los ojos de Maki y Nico se encontraron, la mirada de él era una nerviosa y la de ella sin expresión alguna

-Hola Yazawa, que sorpresa verte aquí. -trataba de hablar lo más tranquilo que podía mostrando una sonrisa para poder darle credibilidad a sus palabras el astuto castaño.

-Pero bueno, ¿Yazawa-san tienes novia?… la verdad hacen una linda pareja y más tomados de la mano. -dijo sonriendo con malicia el castaño

Nico al darse cuenta de que en verdad no había soltado la mano de Diana la soltó inmediatamente y miro a la pelirroja quien aún tenía una mirada seria, intento darle una explicación, pero no conto conque la rubia lo tomaría del brazo y pegara a su cuerpo

-Hola Maki-chan. -saludo feliz de ver a la doctora

-Ho…hola. -respondió al saludo con una voz muy baja sin quitar la vista de ambos

-Vamos Nico-Sensei a este paso no llegaremos a ver la película. -dijo pasando al lado de ambos doctores

-(¿Cómo?... es que ellas se conocen) He…si por supuesto. -respondió mientras era arrastrado por una sonriente Diana

-Hasta luego. -se despidió la rubia

-Hasta luego y felicidades hacen una bonita pareja. -volvía a decir Ichiro con malicia

Nico volteo a ver a la pelirroja y buscar su mirada, pero se encontró con que esta le daba la espalda y no volteaba a verlo resignado dejo de verla, de pronto Maki volteo y solo podía ver la escena de Nico alejándose caminando junto a Diana.

(No entiendo por qué me dijo que me quería si ya tiene una novia tan linda de seguro solo lo hizo para reírse de mi…como puede jugar así con los sentimientos de las mujeres…jugar así con mis sentimientos). – pensaba molesta la pelirroja

-Oye Maki-chan lo mejor sería ir yendo también o llegaremos tarde. -decía volviendo a revisar el motor del auto

-No te lo perdonare. -dijo furiosa sorprendiendo a Ichiro quien se golpeó la cabeza con el cofre del auto

-De que estás hablando. -pregunto mientras se sobaba la cabeza

-Perdona por haberte asustado…pero esto no es asunto tuyo me voy. -respondió intentando contener su furia

-No espera ya lo he arreglado. -dijo mientras cerraba el cofre y se dispuso abrirle la puerta del copiloto.

Ambos abordaron el auto y se dirigieron a la conferencia, mientras la otra pareja se encontraba ya en el cine Diana disfrutaba cada momento de la compañía del pelinegro quien solo pasaba en cómo explicarle las cosas a la pelirroja

-(Me alegra no haber venido con Maki-chan esta película resulto ser aburrida). -pensaba mientras daba un bostezo así se la paso todo el tiempo cuando salieron ya era tarde

-(Con todo ese aburrimiento me han entrado unas ganas enormes de cenar). - pensó tallándose los ojos

-Deberíamos ir al restaurant a cenar. -propuso Diana al ver el rostro cansado de Nico aferrándose al brazo de este

-Por supuesto. -respondió regalándole una sonrisa

Sin que ambos se dieran cuenta un auto paso enfrente suyo donde una pelirroja quien sin querer miraba por la ventana los miraba enojada

-(Me pregunto si siempre van así de felices y abrazados). –decía mentalmente mientras apretaba los puños con fuerza

-Sabes Maki conozco un restaurant que es muy bueno, aunque es algo lejos, está en Yokohama claro que si tú quieres puedo llevarte.

-Oye Maki…Maki…- la llamaba, pero al ver que no había respuesta de la pelirroja desvió su mirada del camino y se encontró con la mirada enojada de Maki

-Tienes razón, está muy lejos mejor vamos a otra parte. -contesto intimidado por esa mirada que nunca había visto en el rostro de la pelirroja

- "Desvergonzado"- grito internamente - …Vamos no importa si está en Yokohama o en Kioto. -respondió molesta

-De acuerdo lo que tú digas. -respondió algo sorprendido era la primera vez que veía actuar de esa manera a Maki-chan y eso le gustaba mucho, sentía que por fin la pelirroja le estaba teniendo confianza para mostrar esa parte que solo la reservaba para ella.

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-En fin nos vemos hasta la próxima.