Fate Extintion
Prólogo 7: Shinrei y Berseker.
Luces intermitentes rojas llenaban todo el recinto del Centro Psiquíatrico de Fuyuki, el sonido de las sirenas junto con el ritmo marcado de las pisadas de los agentes y guardias, buscando al peligroso fugitivo sin tregua.
La sorpresa de la mañana fue ver que el paciente de la habitación 494 se había escapado, a pesar de tener la máxima seguridad, dada la peligrosidad del sujeto era increíblemente alta.
Además a su paso había robado un bote de 5 L que estuvo llenando con sangre durante su huída, sangre que extrajó del empleado que le vió marcharse, sangre de otro paciente de la habitación 433 y sangre...de sí mismo.
Los cortes llenaban sus miembros, cortes hechos por él, cortes hechos por otros, igual que su madre, que su abuela,con la misma mente enferma de su madre, de su abuelo, una maquina para matar, era lo que él era, buscando en su labor su respuesta existencial.
No tenía que preocuparse por los agentes, desde las altas ésferas detendrían la acción policial, solo estaba allí por una misión.
Se dejó atrapar para acercarse a Shinji Matou, años atrás, quién de vez en cuando tenía que asistir al Psiquíatrico, oficialmente para su historial médico Shinji estaba enfermo mentalmente-no era algo díficil de descubrir ciertamente- así que, ¿alguna idea mejor que dejarse encerrar,como un paciente normal? .
De esa manera averiguaría por cuenta propia el sistema de seguridad de cada una de las salas, investigará a cada uno de sus pacientes, empleados, y obvio también el horario que Shinji seguía, la frecuencia de sus idas y venidas, todo sin levantar sospechas.
Intercambió el Prozac de su cajita por altas dosis de Carbonato de Litio, que se emplea para tratar trastornos bipolares, por lo que en el centro había en abundancia, algo más de 2 mEq/l , suficiente para intoxicarle pero algo menos que 5 mEq/l que es la dosis letal.
Su madre a veces hacía las labores de enfermera, de ella había aprendido este tipo de cosas,sabía sus efectos secundarios, convulsiones, ataxia, debilidad muscular, letargo, alteraciones visuales, estado de Coma.
Le hirió con unas cuchillas las extremidades, para que no pudiese moverse y le sacó donde un esbirro de la familia Williams le esperaba.
Detestaba a los sucios magus, pero cooperar con ellos para eliminar a otros le parecía divertido.
*Son tan ratas que se matan entre ellos, inútiles hasta como plaga*
El exterminio de magus, el trabajo para el que tenía talento, en un pestañeo a la edad de 7 años acabó con la ordén de Walpurgis, una ordén de La Torre del Reloj dedicada a la matanza de ejecutores.
Solo quedó uno, uno vivo que le miraba con ojos de cristal, ojos sin vida, ojos de alguien que había nacido pero no había vivido hasta que un hombre que allí mismo le salvó le mostró como hacerlo.
El ejecutor soñaba con tomar la revancha, acabar con el hombre de túnica roja, que su cuerpo adquiriese ese mismo tono, sí, todo carmesí, como los propios brazos del ejecutor, como sus propias piernas, siempre vendados, como los de su madre, como los de su abuela...siempre con cuchillas bajo la manga..como su madre,como su abuelo.
Era un esclavo de su apellido, el mundo que le hacía esclavo estaba loco, el estaba loco para ese pundo ergo estaba cuerdo, auténticamente cuerdo, crearía un mundo, un mundo de locos cuerdos,cuerdos locos, dónde solo el mas loco y cuerdo pudiese gobernar, él era el único, el era el elegido, su talento lo demostraba, era especialista en eliminar, ver la aniquilación, el aroma de la desesperación le llenaba el eterno vacío de su ser.
Y sabía como hacerlo, los escritos de su abuelo le digeron que tenía que hacer para ver su utopía hecha realidad, y así las marcas aparecieron,el Grial le había aceptado, el propio Angra-Manyu le esperaba, él lo sabía, de alguna manera lo sabía, también sabía a quien invocar, no por ser el más fuerte, si no para hacer débil al más fuerte, si lo lograba sería capaz de gobernar en su mundo de mácabra fantasía.
Por ello robó la reliquia que una vieja familia McNewstone poseeía por medio de un regalo, viejos conocidos de su nuevo "amigo de torturas", solo pensarlo hacía que una maníatica sonrisa se le dibujase.
Entrando a un viejo edificio donde se notaban aún las marcas de los clavos que crucificaron a unos pobres niños durante la cuarta guerra, ahí, en ese "reconfortante" escenario su tan ansiado "juguete" iba a ser invocado.
Retirando pequeños esqueletos, lanzandolos como trozos de basura, a veces hacía bromas para sí, cogiendo una calavera, jugando al ventrilocuo con ella.
-¿Quién se va a divertir en esta guerra?Dime ¿Yo? , seguro, ¿eres adivino? BUAHAHAHAHAJAJAJAJAJAJAAJ- y su estridente risa aguda y loca lleno el infernal lugar.
La voz del hombre variaba constantemente de muy grave a aguda, algo carrasposa, áspera, denotaban su locura, junto con su mutismo, seguido de fases de prolijo.
Dibujando entre risitas con el dedo índice de su mano izquierda empapado en la sangre que recogió en el manicomio, el círculo de invocación, algo distinto al habitual, era el círculo que invocaría al soldado loco, Berseker.
Y con su peculiar voz empezó a recitar aquel hombre de media melena blanca y ojos amarillos:
"Oh Grial, yo que he caído en la locura, brindame con el poder ilimitado, la fuerza para vencerla, toma mi cordura rota, al héroe caído, pelearé ferozmente en la batalla, sin temor alguno, sin conciencia alguna, sin reparo"
La reliquia empezó a brillar, una piel de serpiente, y de repente un aura oscura, negra, el héroe caído había aparecido.
Rubia cabellera, ojos rojos,atrapados en el pasado, lagrimas que no cesaban salían por ellos, el torso descubierto pero atado con unas cadenas que cada vez le apretaban más, la parte de abajo era una armadura dorada.
-Por mi posición de Master, usando uno de mis sellos de comando ¡Berseker nunca podrás hacerme daño, ni atacarme!.-Acto seguido le propino una patada en la cabeza que enfurecío increíblemente al Servant, que no pudo reaccionar a causa del sello de comando, sobre las rodillas y la suela del zapato de su Master en la cabeza, parecía disfrutar pisoteandole, mientras Gilgamesh formaba un río en el suelo con sus lágrimas.
-AHAHAHAHAHAHAHAHA, ¡Esto se siente genial! ¿Cómo era?, ah sí...un poco de respeto, ...mongrel...
Las cadenas seguían haciendole presión, junto con el hechizo de comando...¿era ese su castigo por desear la inmortalidad?
El Rey de los héroes, antes ya había sido invocado, pero esta era la primera vez que se invocaba la imagen de sus últimos atisbos.
Lo tenía todo, pero perder justo lo más importante se volvió loco.
"Tú...eres mi único Rey..." las palabras que una dulce voz le dijó, las palabras por las que vivía, por las que aceptó hacerse servant.
*Él lo dijo...yo...soy el único Rey, debo ser eterno, soy el único, todo aquel que lo sea después de mí..es un imitador, un sucio impostor, él...él único que es mi amigo..él lo dijo...me lo dijo ...YO SOY EL REY, EL ÚNICO REY...*
Era el pensamiento que hizó de Gilgamesh un obseso por adquirir la inmortalidad, cumplir la voluntad de su amigo, la única persona importante.
Los dioses se lo presentaron, después se lo arrebataron, Gilgamesh conoció el dolor de la perdida,se encerró en sí mismo, el sendero hacía la locura había sido tomado por el primer Héroe de la Historia.
Su orgullo aún estaba alli, siendo demostrado por su ardiente mirada, a pesar de las lágrimas, de lo complicado que le resultaba pronunciar palabra, y estaba siendo pisoteado por un asqueroso humano, un perro callejero estaba tocando con la suela su divino rostro.
Pero cuanto más quería zafarse más prieto estaba por las cadenas con el mismo nombre que su amigo, su amigo...aún estando así de loco seguía refrenadole con un abrazo.
-¿Alguna palabra? ¿No?, vaya, vaya...sólo gritas y lloras, veo que el Rey de los Héroes no es más que un bebé JAJAJAJAJAJAJA- Usó otro sello de comando, esta vez para ordenarle que le hiciese una reverencia.
Durante la misma Berseker se lleno de furia, le miró con odio y con expresión de gran dolor cumplió la orden-
-Muy bien estúpido dorado, ahora que te me inclinas es hora de que te diga el nombre de TÚ REY ¿verdad?.
Gilgamesh intentó ir a por su Master, pero el sello de comando y Enkidu lo impidieron.
De alguna forma hasta el enloquecido Gilgamesh supó de quién se trataba ese hombre, tenía el aire de aquella persona.
-KO-TOOO-MII-NEEEEEEEEEEEEEEE! -Gritó Berseker.
-Shinrei Kotomine...¡YO SOY EL ÚNICO REY!-
Esas palabras resonaron en la profunda psique de Gilgamesh...quien se revolvía de dolor...el dolor del conjuro de la locura,el dolor de su pesar...
-EN..KI...DUU...EN..EN..KIII..DUUU- no eran gritos, eran sollozos, sollozos del Rey que se ahogaba en sus propias lágrimas, de roldillas, desesperado, con sangre en la cara, de las heridas que se había hecho, arrancandose la piel de los pómulos con las uñas.
La estridente risa de placer de Shinrei fue inhumana, sobrehumana, la locura al más alto nivel, nada preocupado por gastar sellos de comando, tenía infinitos sellos con los que divertirse viendo el rostro de sufrimiento de su víctima, era su regalo por trabajar como mediador de la Iglesia en la guerra.
Interesante juguete había en sus manos, era la primera víctima, había otras 13 esperando a ser torturadas por él.
Con una sombría expresión se dirigió hacía la Iglesia de Fuyuki, con Gilgamesh en su forma espiritual.
Bebiendo una copa de vino y mirando una lista con los nombres de cada uno de los participantes de la guerra, para su sorpresa, había el doble de víctimas.
-Me ha tocado la lotería...HAHAHAHAHAHA-
Era un cuerdo en un mundo loco...
