~~Chapter 5~~
Una pequeña niña pelirroja caminaba por un largo tunel de piedra. Estaba oscuro, y el frío espectral le provocaba pequeños espasmos bajo la piel. Sus ojos llorosos habían cambiado de blanco a rojo en tan sólo unos pocos minutos; parecía que el tunel no tenía final, cabe mencionar que no caminaba del todo bien, ya que no tenía zapatos o cualquier otro calzado que cubrieran sus pies desnudos, y que la protegieran de los obstáculos en el camino. Animales diminutos que la mordían al pasar, y pequeñas piedras que se incrustaban en su piel. Era una tortura. Escuchó un ruido detrás de ella, volteó sobre su hombro pero no encontró nada, al regresar la vista hacia el frente una persona apareció frente a ella. La tomó con fuerza del cuello y la levantó.
-No irás a ninguna parte, Erza-declaró.
Trató de forcejear, pero su cuerpo no le respondía. Parecía estar entumecida, o simplemente, estaba aterrada al ver de quién se trataba. Un chico como de diez años; tez blanca; cabello azúl oscuro; en su ojo derecho tenía un tatuaje en color rojo. Sonrió maliciosamente y la acercó más hacia él.
-Zeref te reclama-entonces una sustancia de color azul con runas dibujadas en color rojo salió detrás del chico y la devoró con ferocidad.
Erza despertó de golpe, se enderezó de la cama donde dormía y echó un rápido vistazo a su alrededor. Seguía en el mismo camarote de hace unas horas, trató de moverse pero se detuvo por una razón. Su mano izquierda estaba aferrada a algo. Otra mano, que era del mismísimo Dragon Slayer quien la siguió para resolver la misión. Natsu. Él yacía dormido en el suelo, debajo de la base del colchón donde dormía Erza; sus manos estaban entrelazadas con firmeza. Erza trató de soltar la mano de Natsu, pero sólo logró despertarlo.
-Lo siento-se disculpó.
-¿Porqué?-cuestionó Natsu.
-Creo que agarré tu mano dormida.
-Fui yo-Erza se sorprendió-a mitad de la noche te movías mucho en la cama, incluso llegaste a invocar dos espadas.
Natsu señaló hacia la pared de la izquierda. Y efectivamente, ahí estaban las dos espadas, clavadas en la madera.
-Además-siguió explicando-murmurabas el nombre de Jellal.
-Yo...-musitó Erza muy sorprendida.
-Sólo pudiste tranquilizarte cuando agarré tu mano-las mejillas de Erza enrojecieron.
-Yo...lo siento, Natsu. N-No volverá a pasar.
-¿Qué es lo que estabas soñando?
-Nada. Sólo tuve una pesadilla. Vuelve a dormir, estamos a punto de llegar-Erza volvió a cubrirse con las cobijas de su cama y se recostó del lado derecho, con la cara casi pegada a la pared.
Natsu se encogió de hombros y rodó debajo de la base.
Erza no sabía cómo reaccionar ante lo que le había dicho Natsu, sabiendo que sólo tocando su mano pudo volver a dormir tranquilamente. Fue algo increíble, y vergonzoso a la vez.
(Después)
La ciudad de Volwatt estaba relativamente cerca, pero debían subirse al tren de Fiore para poder llegar lo más rápido que se pudiera; caminando harían el doble, casi dos horas y media. Así que no podían tomarse ese lujo. Urich estaba por usar la reliquia, que podría causar un caos mayor, pero Natsu y Erza desconocían el alcance de su poder. Así que debían completar la misión sí o sí.
Erza despertó después de varias horas de sueño. Se levantó de la cama, talló delicadamente sus ojos para auyentar el sueño que aún tenía, y se agachó para despertar a Natsu. Para su sorpresa, el Dragon Slayer ya no estaba; al instante, un aroma dulce llamó su atención. Olía delicioso. Entonces supo con certeza dónde se encontraba. Abrió la puerta de su camarote y caminó por el largo pasillo hasta llegar a una puerta de cristal. La abrió deslizándola hacia la izquierda y un hueso de res la golpeó en la frente. Erza trató de contener la furia que crecía dentro de ella, respiró hondo, y buscó con la mirada a su impulsivo compañero.
Del lado izquierdo, en la mesa más arrinconada del lugar, Natsu devoraba cientos de platillos con una ferocidad asombrosa. Como si no hubiera comido en varios días, pero "Inconscientemente", al terminar de comer, lanzaba los restos de comida a cualquier parte; la demás gente que comía ahí lo miraba con indignación. Erza se acercó a él, e inmediatamente, Natsu sintió un escalofrío en la espalda. Dejó de comer, y volteo lentamente hacia atrás. Casi se ahoga con su bocado al ver a Erza emanando un aura siniestra de color rojo oscuro.
-¿Listo para otra lección?-preguntó con un tono de voz más grave, y amenazador. Natsu tragó con dificultad su bocado.
La pelirroja comía tranquilamente una rebanada de su pastel favorito. Un pastel de fresa. Y junto a ella, sentado en una silla, se encontraba Natsu. Atado con cinta adhesiva gris por todo su cuerpo y amordazado con una servilleta de tela que había en la mesa, trataba de liberarse lo más que podía, pero sólo logro quitarse la servilleta de su boca.
-¡Libérame, Erza!-exclamó el pelirosado.
-Eso te ganas por comer con tales modales. Estamos en un tren, con mucha más gente-aclaró Erza sin dejar de comer su pastel-te cortaban con sus miradas.
-No me importa lo que diga la gente.
-A mí sí. Tú representas al gremio, tienes la marca. Si todos te ven actuar de esa forma el nombre de Fairy Tail quedará manchado, y no tendremos trabajos qué hacer.
-...tenía hambre-se excusó el Dragon Slayer.
-Qué pretexto tan típico de tí; yo también tengo hambre y no me ves comiendo de esa forma.
-Libérame, por favor. Prometo no volver a comer así.
Erza pensó por varios minutos si debía liberarlo o no. Entonces un gruñido del estómago de Natsu interrumpió sus pensamientos, lo que a su vez provocó que Erza contuviera una risa. Liberó a Natsu, y le pidió al mesero con un gentil ademán que les trajera el siguiente platillo, y una vez con la comida frente a ellos, a Erza se le ocurrió enseñarle a Natsu cómo debería comportarse en la mesa. No sería la primera vez que le diera clases a Natsu.
-Mira-comenzó a decir Erza-no comas la carne como si fueras un animal...-
-¡Oye!-interrumpió Natsu. Erza levantó la mano para indicarle que guardara silencio.
-Debes tomar un tenedor y un cuchillo-la pelirroja tomó ambos cubiertos con elegancia y los colocó sobre la carne, en posición para cortarla-y mueves el cuchillo al frente y atrás para cortarla mientras que con el tenedor lo sostienes.
-...Ok-aceptó de mala gana Natsu. Bajó la mirada hacia su plato, agarró los mismos cubiertos y trató de imitar la forma en la que lo hizo Erza. Con cierta dificultad, obviamente-no es tan complicado.
Erza le dió una palmada en la cabeza a Natsu. El eco del impacto resonó por todo el comedor.
-¡¿Entonces porqué no lo haces?!-espetó levantándose de su asiento.
-Ahora tú actúas de forma poco educada-recalcó Natsu indicándole a Erza que mirara a su alrededor. De nuevo, los demás se les quedaron viendo. El rostro de Erza enrojeció y lentamente volvió a sentarse.
-Es tu culpa.
-Qué pretexto tan típico de tí-Dijo Natsu imitando la forma en la que Erza había dicho esas mismas palabras. Ambos magos guardaron silencio por unos segundos y se echaron a reír-la comida es para disfrutarse, Erza.
-Ay cállate, Natsu-Erza se metió una cucharada de su pastel a la boca-...pero tienes razón. Disfrutemos de la comida.
Comenzaron a comer tranquilamente sus platillos. Intentando mantener la compostura y elegancia que debían tener en ese vagón del tren; mientras que platicaban un poco sobre sus misiones pasadas. Y Natsu, sin imaginarse lo que sucedería después, comenzó a hablar sobre el progreso que ha tenido Lucy con el paso del tiempo. Cambiando de ser una maga principiante, a ser casi de los miembros más fuertes en Fairy Tail. Aunque a ella no le importara hablar sobre las demás chicas en Fairy Tail, Erza comenzó a sentir algo extraño en su garganta. Una especie de presión. Que iba aumentando conforme Natsu hablaba sobre Lucy, y la forma en la que lo hacía. Haciendo que la pelirroja se perdiera en sus pensamientos. Pensando y pensando. Hasta que...
-Zeref te reclama, Erza-frente a ella, apareció repentinamente el chico de cabello azúl. Jellal-¡Zeref te reclama!
Erza dió un brinco en su asiento y apretó con fuerza el cuchillo que tenía en la mano derecha.
-¿Qué dijiste?-todo volvió a la normalidad, y Natsu yacía frente a ella con una expresión confusa.
-Que si ya terminaste de comer. ¿Qué no me escuchaste?
-Es sólo que...no pude dormir bien-Natsu soltó los cubiertos que tenía en ambas manos y cruzó los brazos sobre la mesa.
-¿Qué fue lo que soñaste, Erza?
-Nada.
-Parece que tu sueño fue más que un simple "Nada". ¿A caso Jellal te hizo algo en el sueño?-Erza recordó la masa azúl con runas tatuadas en color rojo devorándola. Parpadeó dos veces antes de responder.
-Él...me dijo algo.
-¿Qué?-Erza tragó en seco, tratando de librarse del nudo en su garganta.
-"Zeref te reclama"
-¿"Zeref", el mago oscuro del que nos han advertido?
-Eso creo.
-Todos hablan mucho de él. Dicen que fue el mago oscuro más temido en Fiore, pero, ¿Porqué te querría a ti?
-No lo sé.
-¿Qué tiene que ver Jellal en todo esto?
-Sólo sé que trataba de revivirlo. No estoy muy segura-Erza estaba temblando. Recordando aquellos años en la torre paraíso cuando era niña. Siendo sometida a la autoridad de los seguidores de Zeref. Su época más oscura.
-Erza-la llamó Natsu sacándola de sus pensamientos-ya sacaste a Jellal de tu vida. La torre paraíso destruída. Ahora debes seguir con tu vida como miembro de Fairy Tail.
-Yo...-Natsu agarró la mano derecha de la pelirroja. Estaba fría y seguía temblando. El nerviosismo de Erza se disparó por los cielos.
-Tranquilizate. Si algo pasa, yo me haré cargo. Lo prometo.
-Natsu...-
Desde que eran niños, Erza siempre pensaba que Natsu era un chico descuidado, impulsivo, terco, y necio. Jamás se tomaba las cosas en serio, como si le importara poco o menos. Pero cuando ocurrió el incidente con Phantom Lord descubrió que algo había cambiado en él, y después sucedió la torre paraíso, ahí su buena voluntad del pelirosado la hizo abrir los ojos. Notando que en el fondo había madurado; cuando la salvó de esa explosión de Etherion le había dicho unas palabras, palabras que pronunció con el mismo tono de voz que reflejaba calidez y seguridad. El mismo tono que usó ahora para decirle que se encargaría de lo que fuera a hacerle daño, y eso, provocó algo en Erza. Una sensación. Una necesidad que se apoderó de su mente, inflingiendo en ella unas incontrolables ganas de...
El tren entró rápidamente en un túnel de montaña. Los vagones fueron cubiertos en oscuridad total. Nadie podía ver más allá de su propia nariz. Natsu y Erza soltaron sus manos e instintivamente voltearon a todos lados buscando una luz, por más pequeña que sea.
-¿Natsu?-lo llamó la pelirroja. De un momento a otro la luz solar volvió a surgir. El túnel había terminado.
Aunque había ocurrido algo extraño. Toda la gente que estaba sentada en las mesas había desaparecido, exceptuando a ellos dos. El vagón estaba completamente vacío. Entonces, de la nada, apareció una persona, vistiendo una túnica de color rojo brillante. Y su cara estaba cubierta con una máscara sin ningún tipo de dibujo o diseño. Permaneció quieto por unos minutos, mirándolos a ellos dos. Natsu quiso dar un paso al frente para encararlo pero Erza lo detuvo colocando su mano en el pecho.
-¿Tú desapareciste a las demás personas?-le preguntó frunciendo el ceño. La persona de rojo no respondió-¿Eres miembro de Rudbeckia?
Una vez más, esa persona no respondió. Natsu apartó la mano de Erza.
-¡Responde!-exclamó Natsu.
-Cálmate-le pidió la pelirroja acercándose a él-no quiero iniciar un combate aquí en el tren.
-Si él sigue ignorandonos...-
-No los estoy ignorando-aclaró aquella persona-trato de entender.
-¿Entender qué?-le preguntó Erza.
-El cómo no pueden darse cuenta de lo inevitable. Está justo en frente de ustedes y aún así...-
-No entiendo de qué estás hablando.
-Ya lo sabrás, Erza Scarlet.
-¿Qué es lo que quieres?-le cuestionó Natsu.
-"Discentra", no es un arma de destrucción. Es una herramienta para construir.
-¿Construir qué?-inquirió Erza.
-Vida. Esa reliquia jamás fue creada con la repugnante idea del genocidio; contiene la esencia de una persona pura de corazón. Sus más nobles deseos.
-¿Cómo puedo creerte? Apareces de la nada, esfumas a personas inocentes del vagón sólo para encararnos...-
-Estoy en todos y en ningún lugar. Soy un mero espectador nada más, por el resto de mi existencia. Y no "Esfumé" a esas personas, simplemente nos transporté a un plano diferente, una de las muchas versiones de nuestro entorno.
-¡Gah! ¡No entiendo de qué estás hablando!-exclamó Natsu revolviéndose el cabello frustrado.
-Quiero que entiendan esto, "Discentra" no puede hacer daño a la gente inocente, no fue concebida de esa forma. Aquellos que intenten alterarla de alguna forma serán privados de sus sentidos.
-¿Cuál es tu nombre?-le preguntó Erza.
-...solían llamarme "Eneas"
-Eneas. Si lo que dices es cierto, entonces no hay porqué temer, pero si te equivocas, te perseguiré hasta los confines de la tierra y así tengas una muestra de la justicia que imparte el gremio de Fairy Tail. ¿Entendiste?-con esa declaración impuesta, y el tono que usó la pelirroja, logró sorprender al llamado Eneas, y también a Natsu.
-Hmph...tienes buen corazón, Erza Scarlet, eres digna de admiración. Entiendo lo que dices. Ahora me retiro-y como si un cúmulo de neblina se hubiera disipado, las personas que rodeaban a los magos de Fairy Tail regresaron a la normalidad.
-¿Le crees a ese tal "Eneas"?-le preguntó Natsu.
-No sé. ¿Pero porqué se tomaría tanta molestia? Si él era un emisario de Rudbeckia, ¿Porqué no nos mató?
-Quería confundirnos-respondió el pelirosado.
-Eso es aún más extraño. Sabemos para qué usarán la reliquia, no tendría sentido hacernos dudar a tal grado de la situación.
-Entonces sólo queda una forma de averiguarlo...-
-Yendo a Volwatt. Y detener el plan de Urich...-un enorme estruendo interrumpió la explicación de Erza. Ambos se acercaron a la ventana y notaron un gran cúmulo de nubes grises a la distancia, y debajo de esas nubes se distinguía la luz de un relámpago brillar.
-Ya llegamos.
-Sí, Natsu. Llegamos.
-¿Lista para mandar a volar a ese patán?-Natsu golpeó la palma de su mano izquierda con el puño derecho.
-En marcha-respondió Erza después de asentir.
El tren se detuvo lentamente hasta llegar a la estación, sus puertas se abrieron de par en par, y todos los pasajeros salieron en una ordenada fila. Natsu fue el primero en salir, pero se detuvo y le ayudó a Erza para bajar del tren, cuando los dos caminaron a la salida de la estación, a la distancia notaron a alguien parado entre el tumulto. Un hombre de corta cabellera, cuyas canas se asomaban por los laterales de su cabeza, parecía estar en sus cuarentas. Vistiendo una playera liza, sin diseño alguno, de manga larga color azul claro. Pantalón marrón que parecía ser de lona, y unas botas de leñador color miel. Pero lo más extraño de él, era que en su mano izquierda sostenía un objeto grande, se veía pesado, y destellaba una luz roja, tenía la forma de un corazón, haciéndolo ver más siniestro. Los magos de Fairy Tail dejaron de caminar, pero no le quitaban los ojos de encima. Erza se acercó a Natsu.
-¿Crees que él...?-le susurró apretando ligeramente el puño derecho.
-Eso parece-respondió el Dragon Slayer frunciendo el ceño. Aquél hombre caminó en dirección a ellos, disparando el nerviosismo de ambos-con que quiere pelear, eh.
-No, Natsu-le pidió Erza-hay mucha gente aquí. Debemos pensar claramente; tal vez eso es lo que quiere: Hacer que la gente salga herida. Y eso va en contra de mis principios.
-¿Entonces qué debemos hacer, Erza?-el hombre se tomaba su tiempo para avanzar, pero estaba cada vez más cerca-ésto venimos a hacer, luchar con él para frustrar sus planes y salvar a la ciudad de Volwatt. Salvar a Fiore, incluso.
-Estamos en una situación complicada ahora. Debemos pensar.
El hombre se detuvo a tan sólo unos centímetros de ellos. Y permaneció ahí, sonriendo de forma engreída y fulminándolos con la mirada; sin poder evitarlo, Erza vio de reojo el objeto que traía esa persona en la mano, y efectivamente, tenía la forma de un corazón pero además, tenía incrustaciones en dorado que lo adornaban.
-¿Eso es "Discentra"?-se preguntó a sí misma.
-Bienvenidos, magos de Fairy Tail. Los esperaba muy ansioso.
-Eso podemos ver-dijo Erza.
-Me llamo Urich. Mason. Shadow-al terminar de presentarse, terminó con una pequeña reverencia-a su servicio-dijo esto último con tono sarcástico.
-Con que tú eres Urich-comentó Natsu uniéndose a la conversación-no eres tan atemorizante.
-Es porque no me conoces bien-aclaró con una sonrisa.
-No entiendo-admitió Erza.
-¿Qué no entiendes mi querida "Titania"?
-Enviaste a Krecht para asesinarnos en la aldea de Birne Lock, ¿Porqué te presentas ahora?-Urich dejó salir una risa irónica.
-Krecht se ofreció para erradicarlos, estúpidamente debo agregar, aún sabiendo de qué eras capaz, y tú Dragon Slayer-agregó viendo de reojo a Natsu-formó diminuto grupo para luchar. Los subestimó, y ahora está muerto por su absurda decisión.
-¿Y qué haces aquí?
-Curiosidad. Me invadía la curiosidad de saber cómo eran los magos más poderosos del gremio más popular de Magnolia, y debo admitir...-Urich colocó su dedo índice bajo la barbilla de Erza y levantó un poco su rostro-que estoy impresionado.
-¡Oye!-exclamó Natsu golpeando la mano de Urich con un revés-¡NO toques a Erza!
-Oww...-se quejó-eso dolió Dragon Slayer, creo que toqué un punto sencible. ¿Estás celoso porque me atrae tu compañera?
Inmediatamente las mejillas de Erza enrojecieron, desvío la mirada hacia Natsu, quien se abalanzó sobre Urich con el puño envuelto en llamas al frente. Lo golpeó tan fuerte que lo hizo retroceder varios centímetros. Urich volvió a sonreír.
-No vuelvas a ponerle un dedo encima-Erza enmudeció.
-Fuego ardiente. No creo que te ayude mucho aquí, muchacho. La fuerza de los relámpagos que caen en la ciudad alimentan la reliquia, que a su vez me alimenta a mí, y yo...-una luz amarilla cubrió por completo la mano derecha de Urich, y brilló tan intensamente como el sol-¡TENGO MUCHA MAGIA DENTRO!
Un rayo de esa luz fue disparado en dirección a Natsu, el pelirosado se cubrió con ambos brazos formando una equis recibiendo el ataque por completo. La luz le provocó quemaduras de segundo grado a los antebrazos de Natsu, pero resistió sin moverse de donde estaba parado.
-Con que así se siente ser quemado. En verdad duele-admitió, para luego lanzarle una mirada asesina a Urich-pero he sentido mucho más dolor que eso.
-Descuida, hijo de Igneel-Urich alzó la reliquia en lo alto, el brillo rojo se intensificó y cubrió cada centímetro de la estación. Cada hombre, mujer, y niño que estaba en la estación voltearon hacia Natsu y Erza-sentirás mucho más dolor que eso.
Los ojos de todas las personas cambiaron a un intenso color rojo como el de la reliquia, y en un parpadeo se abalanzaron sobre ellos. Natsu estaba preparado para atacar, pero algo detuvo su puño. Erza lo sujetó de la muñeca.
-¿Qué crees que haces, Natsu?
-¡Nos atacan!
-¡SON PERSONAS INOCENTES!-Natsu chasqueó la lengua-¡No podemos hacer nada! ¡Piensa! ¡Urich ya había planeado ésto...!-un grupo de hombres jalaron a Erza de los brazos y cabello.
-¡Erza!-gritó Natsu, pero fue silenciado con el puñetazo de un anciano.
La gente los había separado para encargarse de ellos, aprovechándose de su noble corazón, los golpeaban sin piedad, uno a uno o todos a la vez. Los hombres despojaron a Erza de su armadura pieza por pieza y la golpearon con ella.
-¡No!-Natsu trataba de llegar hasta ella, sin éxito alguno. Toda esa gente se lo impedía.
A lo lejos, Urich observaba tal escena con la misma sonrisa engreída que tenía desde el principio, admirando lo que había echo con la reliquia.
Una chica sujetó a Natsu de ambos brazos con una llave Nelson, el pelirrosado forcejeó para quitársela de encima, pero la fuerza que la chica ejercía era descomunal, casi inhumana. La reliquia los había cambiado, ya no eran los mismos de antes, ahora estaban como poseídos por una entidad superior; más personas se acercaron a él y comenzaron a golpearlo en el abdomen, uno tras otro, sin piedad, sin misericordia.
Era cayó al piso sin fuerzas, había recibido mucho daño y sin su armadura sentía mucho miedo. Estaba temblando. Pero ella sabía que no debía invocar una espada o cualquier arma que le ayudara a salir de esa, se trataba de personas que no lo hacían a propósito, eran controladas por un solo hombre; se arrastró por el suelo para tratar de llegar hasta Natsu cuando un hombre se acercó a ella alzando la pechera de su armadura sobre su cabeza, y la dejó caer con fuerza sobre ella, dejándola inconsciente. Desafortunadamente, Natsu había sido testigo del acto.
-Erza...-musitó.
*Destrúyelos*
Una voz dentro de su cabeza le susurró una palabra, como si se tratara de un secreto.
-Erza, no...-
*Destrúyelos a todos*
Una vez más, aquella voz le susurraba la misma palabra, que para Natsu comenzó a sonar muy dulcemente. Golpeó el suelo de piedra tan fuerte que lo agrietó.
*Tengo Hambre, ¡Aliméntame!*
Un aura carmesí salía del cuerpo de Natsu, apretó ambos puños y sus huesos crujieron.
*¡Aliméntame!*
Sentía una inmensa ira recorrer cada centímetro de su cuerpo, cubriéndolo como una manta, y provocando un insesante hormigueo en sus brazos.
*¡¡ALIMÉNTAME!!*
Natsu rigió con todo el aire que contenían sus pulmones, la potencia del sonoro rugido golpeó los oídos de todas las personas que ahí se encontraban, llamando su atención, incluso de Urich, quien se levantó asombrado de su asiento. No pudo haber sido más parecido a la bestia que lo crío y por quien era reconocido, el rugido sonó como el de un dragón verdadero. Un hombre del público tomó valor y arremetió para atacarlo, saltó con un palo de escoba en ambas manos y preparó el ataque, pero fue congelado en el aire. Natsu al ver la acción regresó a la normalidad.
-¡Ice Make: Geyser!
Uno a uno, las personas as eran congeladas en cuestión de segundos. Por otro lado, un brillo amarillo llamó la atención del pelirosado y varias personas salieron volando después de un estruendoso golpe al suelo.
-¡Ábrete, puerta del toro dorado: Taurus!
A la derecha, sintió una bocanada de aire rozar el lado derecho de su rostro, seguido de un grupo de personas volar frente a él.
-¡Rugido del Dragón del cielo!
-¡Natsu!-lo llamó una pequeña voz desde arriba. Su mejor amigo Happy había llegado al lugar, se acercó volando hacia él lo más rápido que pudo-¿Estás bien?
-¡Happy!-dijo Natsu feliz de ver a su mejor amigo, en ese momento, llegó a su mente el recuerdo de Erza-ayúdame, Happy, Erza está herida en medio de toda esa gente. Sálvala.
-¡Aye, sir!-el adorable gato azul siguió la orden de Natsu y buscó a Era entre el tumulto.
-¡Natsu!-una chica de cabellera azul se acercó al Dragon Slayer.
-Wendy, me alegro verlos aquí.
-Estás herido, por favor déjame ayudarte.
-sí...-Wendy usó su magia curativa en la heridas de Natsu, provocándole una sensación cálida, y de alivio-gracias, Wendy.
-¡Oye, Natsu!-Gray, acompañado de Lucy, se acercaron a los Dragon Slayers-¡Qué haces, levanta tu trasero y vámonos!
-¿Estás bien, Natsu?-le preguntó Lucy.
-Ahora lo estoy-Natsu volteó hacia Gray-hay que mantener alejadas a éstas personas, están siendo controladas, y Erza se perdió entre todos ellos.
-Maldición...-musitó Gray. Todas las personas corrieron hacia ellos-¡Ice Make: Shield!
Un enorme muro de hielo emergió del suelo y se elevó varios metros hasta formar una cúpula, incluso así, la gente golpeaba con fuerza el hielo, manchándolo con su sangre que salía por el impacto.
-No durará mucho-aclaró Gray.
-Hay que buscar una forma de salir-comentó Wendy.
-Un segundo-les pidió Lucy, buscó en su cinturón la llave de un espíritu en especial-¡Ábrete puerta de la doncella: Virgo!
Del suelo se abrió un agujero, y emergió la encantadora doncella de cabello rosa, Virgo. Girando elegantemente sobre sus tobillos, al detenerse, las cadenas que cubrían sus muñecas rozaron el suelo, y terminó su entrada triunfante con una reverencia. Pero algo no estaba bien, los chicos de Fairy Tail la miraban con intriga, excepto Lucy, quien se dio una palmada en la frente al ver lo que traía puesto el espíritu celestial sobre su cabeza.
-¿Es hora del castigo, princesa?-le preguntó con voz dulce.
-Virgo...-musitó la rubia.
-¿Sí?
-¡¿PORQUÉ SIGUES USANDO ESAS ANTENAS?!-le espetó señalando dichas antenas artificiales que usaba Virgo. Eran de un color rojo brillante, y hasta arriba, donde terminaban las antenas, tenían unas esferitas que en su centro había un círculo pequeño de color amarillo.
-Cuando el amo Happy me dijo que cada vez que salía del hoyo en el suelo parecía un chapulín, me regaló éstas antenas...-
-¡¡Eso ya lo sé!!-interrumpió Lucy la explicación de Virgo.
-Y terminé por tenerles algo de afecto-terminó de explicar.
-Ok, luego resolveremos eso. Ahora necesitamos que excaves un túnel afuera de la estación, muy lejos.
-A la orden, Princesa. Lo tengo fríamente calculado-Virgo volvió a girar sobre sí misma para crear el hoyo bajo sus pies.
Y sin perder tiempo, Natsu y los demás entraron por el, huyendo de la turba furiosa que aún golpeaba el escudo de hielo. Urich dejó salir una exhalación muy decepcionado.
-Los magos de Fairy Tail, huyen. Lástima. ¿Qué podía esperar de unos niños?
Horas después. Natsu y compañía habían tomado una humilde choza como lugar para tratar las heridas de él y Erza; Happy tardó un poco en encontrarla, pero al final pudo salir de ahí con ella, sólo que aún estaba inconsciente. Ahora, yacía recostada en una cama de paja con una venda cubriendo su frente. Tenía moretones por todo su cuerpo, señal de los muchos golpes que había recibido por parte de los ciudadanos de Volwatt. Natsu estaba en las mismas condiciones, pero no le importaba, desde que llegaron a la choza no se alejó ni un momento de Erza, como tampoco dejó de mirarla. Completamente cabizbajo. Sus amigos se encontraban en el comedor adjunto, esperando. Sólo esperando.
-¿Fue tan grave?-preguntó Lucy.
-Sí-respondió Wendy con un hilo de voz-aún con mi magia curativa fue muy difícil curar todas sus heridas.
-Hiciste lo mejor que pudiste, Wendy.
-Gracias, Lucy.
Gray golpeó con su puño la mesa que estaba frente a él, llamando la atención de las chicas.
-¿Gray, qué sucede?-aunque Lucy quería saber, tenía miedo de la respuesta que fuese a darle el mago de hielo.
-¡¿Porqué no llegamos antes?!-exclamó-¡Pudimos haberlos salvado a tiempo!
-No sabíamos con exactitud dónde se encontraban. Las nubes de tormenta confundían el sentido del olfato de Wendy, y los relámpagos no la dejaban escuchar bien.
-Erza está herida porque no actuamos a tiempo.
-Esos ciudadanos la atacaron, "LOS" atacaron-aclaró la rubia-eran controlados por ese hombre.
-Sí. Ese sujeto debe ser muy poderoso.
-No-Natsu emergió de la oscuridad que había en la habitación de Erza-él no hizo eso, fue la reliquia.
-¿De qué hablas, Natsu? ¿Cuál reliquia?
-"Discentra". No estoy seguro de la casa de poder, o magia que contiene, pero controló a toda esa gente. Urich es el verdadero enemigo.
-¿Y cómo lo derrotamos?-le preguntó Gray.
-Hay que quitársela, así será vulnerable y lo atacaremos con todo. Por Erza.
-¿Y cómo está ella?
-Dormida. Y quiero que se quede así hasta que termine la misión. Urich nos sorprendió con la guardia baja, no volverá a pasar. ¿Están conmigo?
-Claro-respondió Lucy levantándose de su asiento.
-Sí-al igual que Wendy.
-Por Erza-y Gray también.
Todos ellos se prepararon para la batalla contra Urich, todos tenían la misma determinación que siempre tenían los miembros de Fairy Tail, pero era Natsu quien estaba algo confundido. Mirando fijamente su mano derecha recordó el momento cuando esa aura de energía comenzó a emanar de él, y esas horribles palabras que comenzaban a sonar seductoras. "Aliméntame". Aunque había sido extraño, esa energía le resultó familiar en algún sentido. Cerró su puño con fuerza, y sacudió la cabeza para ahuyentar ese recuerdo, al momento que iba a dar el primer paso, una voz los interrumpió.
-¡Oigan!-todos voltearon hacia atrás, y se sorprendieron-¿A dónde creen que van?
-Erza...-musitó Natsu.
-Ni crean que los dejaré ir. Y a todo ésto, ¿Qué hacen ustedes aquí?-preguntó dirigiéndose a Gray, Lucy, y Wendy.
-Yo...-trató de explicar Lucy.
-Los seguimos-pero fue interrumpida por Gray, respondiendo como si nada-ustedes no harían ésta misión solos.
-Ya tuve muchos problemas con Natsu, ¿Y ahora llegan ustedes tres?
-¡Cuatro!-dijo Happy alzando su patita izquierda. Erza le lanzó una mirada sombría. Happy sudó en frío.
-Los que sean. No pueden ir, ésta es una misión clase "S".
-Erza-replicó Gray-de no haber venido estaríamos teniendo otra conversación. Nos necesitan. Entre todos terminaremos ésta misión, como lo hicimos con la isla Galuna.
Erza los miraba a todos, uno por uno le dedicaban una cálida sonrisa, Natsu incluido. Era más que evidente, había perdido. Dejó salir un suspiro, resignada, y ahora ella les devolvió la sonrisa.
-Somos magos de Fairy Tail después de todo, ¿Verdad?-Erza se quitó de un tirón el vendaje que rodeaba su cabeza-¡Hora de trabajar!
-¡¡SÍ!!-gritaron todos al unísono.
Continuará...
