Nota: Este Capítulo fue corregido por Adriana Molina. Espero sus comentarios.
Capítulo 6 Mi única
El sexo en la oficina era una de las cosas que ansiaba vivir con Bella; lo había conseguido, ella mirando a la ventana y yo por detrás. Era tan excitante mirar a todas esas personas circular y ellos no podían ver lo que pasaba en la oficina del edificio más alto de la ciudad.
—¿Te excita lo que vez Edward? —Dijo ella sin dejar de mirar por la ventana
—Mas me excitas tu a través de la ventana, puedo ver tu cara y tus expresiones cuando entro en ti, o como la pones cuando te doy duro, no existe nada mejor—entre en ella nuevamente haciendo que se aferrara más a mí.
Me agarre de su vientre haciendo movimientos suaves, sin olvidar que estaba embarazada, así es que siempre la cuidaba. Me derrame en su interior. Nos quedamos unos minutos así recuperándonos y luego nos vestimos iríamos a cenar fuera.
Nuestra rutina diaria era simple, pero todo cambiaba el fin de semana, siempre íbamos a pasear por ahí. Había organizado un viaje a la nieve y quería llevarla; esperaba que sus defensas fueran fuertes y no se resfriara.
No le había dicho a donde íbamos a ir, así es que hice las maletas por ella y puse toda la ropa abrigada que encontré.
—Estoy tan expectante hace mucho que no tengo una sorpresa Edward
—Yo soy tu caja de sorpresas, Bella—sonreí y le di un beso en la frente.
Nos fuimos cantando y conversando casi todo el camino. En algunas partes parábamos para besarnos yo no me cansaba de sus labios los necesitaba cada cierto tiempo eran como mi droga ella no entendía mi obsesión por ella.
Los de ellas se iluminaron al percatarse en donde estábamos, me miro con esos hermosos ojos brillantes.
—Oh Edward, me encanta—podía ver su rostro feliz
Todo estaba cubierto de blanco; lo primero que sentimos fue el clima húmedo y un frio que nos congeló hasta los huesos. Saqué una chaqueta de la maleta, se la puse a Bella; no quería que se resfriara. La deje en el auto para ir a ver dónde estaba el lugar que había reservado.
El encargado nos llevó a una cabaña, era hermosa con todo lo necesario para estar el fin de semana, dejamos las maletas en la entrada, nos entregó las llaves de la cabaña y silenciosamente se fue.
—¿Te gusta mi amor? —pregunte sin dejar de mirarla y tomarla de la cintura, atrayéndola más a mí.
—Me encanta, tenemos que salir a explorar
—Claro... pero antes abrígate bien y llevaré esto a la alcoba.
Con las maletas en mano entre en lo que sería nuestro nido de amor era perfecto; la cama estaba sin hacer así es que busque las sabanas y lo necesario para hacerla no me tarde mucho cuando me desocupe ella ya estaba impaciente por explorar en el bosque.
Nos tomamos de la mano y caminamos por los senderos permitidos del bosque, tome una bola de nieve y se la lance, ella me la devolvió y comenzamos una guerra de bolas de nieve. Estuvimos bastante rato jugando hasta que el estómago de mi princesa retumbo de hambre.
—Al parecer alguien tiene hambre ¿Qué tal si regresamos? —pregunte divertido
—Si. Tengo mucha hambre—tenía su hermoso rostro ruborizado
Almorzamos en el restaurante del recinto, ella no podía dejar de comer tenía un gran apetito, coloque un poco de verduras en su plato la veía divertido por todo lo que podía caber en su estómago.
—Este niño es un glotón nos dejara en la quiebra cuando sea mayor, siento que quiere de todo, veo una cosa y me da un antojo de eso, Edward—hizo un hermoso puchero se veía realmente linda.
—Come más entonces hay que consentirlo mucho, aun no nace y ya lo estamos consintiendo—estaba bastante divertido de ver como culpaba a nuestro bebé no nacido por comer mucho.
Después de almorzar nos fuimos a la cabaña, descansamos de la caminata en la cama viendo a los Simpson no era muy fanático, pero Bella si, se hacía lo que ella quería después de todo era la jefa. De hecho, recordándolo bien la mitad del día veíamos caricaturas era algo bastante extraño.
A la mitad del capítulo ella se quedó dormida era mi oportunidad para cambiarla y ver algo realmente divertido no quería ver más caricaturas.
Me puse a ver una película de carreras de autos me acordaba que cuando era adolescente me gustaba mucho participar en carreras clandestina era mi único pecado de rebeldía a escondida de mis padres hasta que mi hermano mayor me descubrió y corrió a contarles.
Fue el castigo más largo de la historia. No era justo, en realidad mis hermanos habían hecho cosas muchos peores y nunca fueron castigados.
Había comenzado a hacer frio, así es que preparé la leña para encender la chimenea y calentar la cabaña. fui a la habitación y realicé unas llamadas para que nos trajeran la cena.
Mi esposa podía dormir fácilmente varias horas de corrido si no era despertada, pero no me gustaba hacerlo, así es que la dejaba dormir hasta que ella quisiera, después de todo la pensaba tener mucho rato despierta después de la cena.
Calentaba la cena cuando sentí que bajaba por las escaleras refregándose los ojos, parecía una hermosa niña recién despertando "mi niña", más nada importaba, verla por siempre era mi sueño.
—Hola mi amor ¿dormiste bien? —la miré con adoración
—siento que estoy rejuvenecida
—Ven tengo lista la cena
Nuestras comidas estaban llenas de silencios y sonrisas todo mesclados no sabía si ella me amaba o no, pero algo sentía por mí, sus miradas lo decían y con lo que ella me diera yo estaba feliz con eso.
Coloqué mariscos en su plato necesitaba que ella tuviera una dieta balanceada, para el bien del bebé. Había leído que era bueno para el feto comer mariscos y pescados de vez en cuando.
Ella puso en mi plato un truto de pollo, sonreí a sus muestras de cariño para mí. De postre había pedido cuatro porciones de turrón de café estaba seguro que a media noche iba pedir un poco más era una glotona.
—Este turrón de café está tan dulce Edward—ella soltó un pequeño gemido cuando entro en su boca.
Ese sonido alerto mi cuerpo de inmediato era una pequeña torturadora, como se atrevía hacerme eso... bueno yo decía porque en realidad yo era el menor que locura eso podría decir que tenía a mi "suggar mommy" que asqueroso sonaba eso, pero había escuchado comentarios de esos en la oficina. Tan ofensivos para ella y para mí. Esperé que terminara de comer para ir por ella y cargarla en mis brazos.
Con un pequeño grito de sorpresa se aferró a mis brazos ocultando su rostro en mi cuello, ella suspiraba en ese lugar mandando muchas señales a mi región inferior, que manera de torturar tenía esta mujer.
La puse en la cama, fui a preparar la pileta para que ella se diera un relajante baño; tenía la costumbre de bañarse antes de acostarse; en lo personal no veía el sentido si después la iba a llenar de mí, pero ella lo prefería.
Ambos terminamos desnudos en la pileta, no deje de lavar ninguna parte de su cuerpo con la esponja. Acaricie todo su cuerpo, me asegure que todo estuviera bien lavado incluso su parte inferior, que era de mi total pertenencia debía estar muy limpia para mis próximos movimientos.
No la deje lavarse el cabello ya era de noche, después de secar su cuerpo la lleve desnuda a la cama, ella sonreía porque mi ímpetu no aguantaba más.
Una gota de mi liquido pre seminal estaba saliendo de lo excitado que estaba, la deje en la cama y me subí encima de ella. Comencé con un beso suave y tierno, pero cada segundo que pasaba se hacía más desesperado y ardiente estaba que no podía más tenerla ahí, pero no podía tenía que contenerme y hacerlo especial para ella.
Lo importante era ella, siempre mi Isabella. No deje de rendirle culto; me aseguré de que tuviera un orgasmo antes de entrar en ella, al estar dentro todas mis preocupaciones desaparecieron, esto era estar en casa.
Mis movimientos eran lentos y certeros llegaban hasta el fondo, yo siempre mirando su rostro cual señal de incomodidad me alejaría de ella, pero lo disfrutaba tanto, así es que no paraba, ella pedía más rápido, pero la quería torturar así es que a propósito lo hice más lento y sexy.
—Edward por favor—suplico en jadeos
—En serio lo quieres más rápido está segura señora Cullen
—Siiiiii
Cumpliendo las ordenes de mi señora, aceleré los movimientos sin dejar que fueran bruscos o salvajes siempre cuidando de ella y de mi bebé; ya tendría tiempo de volverme loco cuando el niño naciera.
Después de una noche acalorada la deje ir, ella dormía tranquila con un paño limpie su cuerpo y los rastros de mi propia suciedad. La cubrí con las mantas, prendí el aire acondicionado a una temperatura adecuada, la abracé para dormir.
El día domingo en la tarde regresamos a nuestro departamento, preparamos las cosas para el trabajo. Decidimos ir a dar un paseo por el parque; me gustaba mucho ese lugar era bastante relajado, pero por una razón me encontraba nervioso sentía que alguien me observaba.
—¿Edward eres tú? —una mujer se acercó colocándose al frente mío
La miré con cuidado la verdad no me acordaba de ella, en mi mente estaba llena de Bella por todos lados no tenía tiempo de pensar en otras mujeres ni de acordarme de ellas, hice de mi esposa el centro de mi vida.
—Disculpa... ¿Quién eres?, no te recuerdo—escuche la sonrisa de mi esposa
Ella era algo malvada. Pobre chica.
—Soy Ángela la chica del restaurante, nos juntamos en este parque hace unos meses atrás.
—Si ya me acorde, ¿Como estás Ángela? Te presento a mi esposa Isabella—no quería confusiones de ningún tipo
—¿Esposa? Te casaste Edward te felicito—pero no era cierto podía ver dolor en su mirada
—Si ella es mi esposa
—Bueno me voy Edward que tenga una bonita tarde
Cuando ella se fue la mirada inquisidora de Bella estaba puesta en todos mis hermosos huesos y todo lo que me hacía estar presente en este mundo, no pude evitar no tragar saliva ante mi eminente destino incierto.
—¿Quién es ella? —me miro con esos ojos fríos
—La verdad me había olvidado de su existencia, se llama Ángela es una mesera de un restaurante donde iba almorzar, estuvimos saliendo unas tres semanas, pero me dio miedo y deje de salir con ella.
—¿Porque te dio miedo?
—Ella quería que fuéramos más íntimos y yo no estaba listo para eso—me ruboricé
Ella se levantó de donde estaba y se sentó en mi regazo, fue algo tan íntimo. Sus manos fueron a mi cuello y me beso en el medio del parque.
Ya estaba anocheciendo cuando me sonó el celular lo miré y vi de quien se trataba no sabía de ella hace meses. ¿Qué habrá pasado para que me llamara a estás horas? con un suspiro conteste la llamada.
—Hola Edward, menos mal contestas
—Hola madre ¿cómo estás?
—Bien, ¿y tú Edward?, hace tanto que no se de ti, ¿porque no vienes a casa? —se le notaba en la voz que estaba afligida
—Madre, no soy bien recibido en casa y no quiero causar problemas, es mejor dejar las cosas así.
—Ven mañana a la casa está de cumpleaños tu padre haremos una fiesta—la llamada fue cortada antes de que pudiera responder.
Después de acordar que iría con Bella a casa de mis padres, después del trabajo fuimos a comprar un regalo para el cumpleaños de este.
Caminamos por varias tiendas departamentales las más exclusivas. Bella quería algo único para su suegro como comenzó a llamarlo.
—Regálale una pluma de tinta, tiene una obsesión por ellas—sugerí a mi Bella esposa
—Perfecto entonces se dónde ir sígueme
La pluma que consiguió mi Bella era hermosa era de un precio exorbitante, tenía incrustaciones de diamantes y la figura de una gran serpiente que se enrollaba en la pluma. Yo por mi parte compre un tablero de ajedrez era un pasatiempo estaba seguro que tenía uno, pero ya tenía varios años sería bueno renovarlo tampoco puse mucho cuidado en eso para mi era una obligación cuando hace un tiempo atrás los regalos de mi padre los encargaba al extranjero y me tomaba semanas en prepararlo ahora lo compré en una tienda cualquiera.
La mansión Cullen estaba completamente iluminada, estacionamos el auto en el estacionamiento privado de los Cullen.
Me bajé del auto y abrí la puerta de Bella.
—Esta noche estas más hermosa que nunca—no podía dejar de mirar su cuerpo
Entramos a la casa por la puerta delantera tenía ganas de entrar por atrás pero mi Bella no merecía entrar como delincuente. Me arme de valor y entre a la casa. Hacía casi un año que no la pisaba se sentía diferente lejana no se sentía como mi hogar, la verdad entendía porque mi esposa no estaba en esta casa.
Mi madre y mi padre estaban en la entrada recibiendo a los invitados; la cara de sorpresa al verme entrar a la casa del brazo de una mujer ya en mis veintisiete años. Nunca me vieron con una chica como podrían, si no tuve una adolescencia normal cuidando a una madre con cáncer. Quizás por eso pensaron que era un degenerado.
—Buenas tarde madre, Feliz cumpleaños padre esta es mi esposa Isabella Cullen—la presente
La cara que pusieron era mucho más impresionante, no se lo esperaban, pero había dolor en los ojos de mi madre, la verdad ella ya no era mi única me había dejado de lado por su hermosa familia yo ya tenía a mi única.
—Señor Cullen un gusto en conocerlo—Bella hace entrega de su regalo—señora Cullen un gusto en conocerlos.
—Pasen ya conoces el camino enseña a tu esposa la casa Edward, nosotros estaremos un tiempo más aquí—. Mi madre estaba ansiosa por conocer más de ella.
—Vamos Bella
La lleve por la casa y a lo lejos pude divisar a mis hermanos, pero no tenía intención de ir a saludar; busque con la mirada a Alice, pero no la podía encontrar. Mire a mi esposa donde tenía puesta su mirada y estaba en los postres sonreí y la lleve por ellos había muchos. Ella eligió dos y me paso otros dos para el camino era el chico de los postres.
Caminamos por las escaleras, quería mostrarle lo que un día fue mi habitación esperando que lo siguiera siendo. Intente abrir la puerta, pero estaba con llave eso era extraño. Pero no era impedimento para mí. Conocía esa puerta y los trucos muy bien, me agache y debajo de la alfombra estaba la llave de repuesto de la habitación.
Abrí la puerta y escuche un pequeño gemido estaba demasiado asustado, cerré la puerta deje a Bella en un lugar seguro de la habitación y camine al bulto que estaba en mi cama tenía un horrible presentimiento.
Estaba asustado, la mujer que estaba acurrucada en mi habitación era mi hermana y estaba semi desnuda con moretones por todo el cuerpo ¿Que había pasado con ella? La persona que la lastimo pagaría el doble.
—Alice, cariño soy yo Edward vine por ti
—¿¡Edward!?
Al mirar la hermosa cara de Alice me sorprendió ver un enorme moretón en el ojo y el labio reventado estaba ardiendo de furia alguien iba a pagar por esto.
—¿Quién hizo esto Alice?
—Jasper, Edward... él no... no me quiere—estaba hiperventilando—él me encerró en esta habitación, es el lugar para jugar a su engendro me obliga.
—¿Padre sabe de esto?
Un silencio él estaba permitiendo que dañaran a su única hija ¿Que pasaba con esta familia? Era una verdadera interrogante.
—Bella necesito que me ayudes aquí—dije a mi esposa apesadumbrado
—Si dime ¿Qué tengo que hacer? —Ella estaba igual de ansiosa
—Necesito que vayas al estacionamiento, reserves una habitación en el hospital y me esperes ahí
—Me quiero quedar contigo, Edward
—Te seguiré, pero no poder ir a tu ritmo llegaras primero, pero antes... ¿puedes ayudar a vestirla?
Me había olvidado que estaba semi desnuda en la cama no sería adecuado que yo la vistiera. Bella la vistió con mi ropa que aún quedaba en la habitación, con mucho cuidado porque estaba herida en todas partes.
Cargue a mi hermana como una princesa, Bella siguió adelante saldríamos por la puerta trasera que daba a la salida de los sirvientes. Fue en ese momento que entendí porque la casa era tan enorme parecía que nunca saldría. Después de varios pasadizos logramos llegar al carro, Bella ya estaba instalada en el asiento del piloto con mi hermana en el asiento de atrás; Bella manejaría al hospital.
Era un hospital que pertenecía a los Swan así es que nadie vendría a molestar a mi hermana. Mi celular comenzó a sonar seguro descubrieron que me había llevado a Alice, pero no la regresaría por nada a esos maniacos y Jasper pagaría los golpes y las violaciones a Alice.
A penas llegamos fuimos recibidos con urgencia, un equipo médico estaba esperando a mi hermana, me sentía impotente de no haber hecho nada por ella, pero nunca imagine que mi familia aceptaría que la maltrataran de esa manera; con razón no querían que viviera con ellos yo jamás aceptaría una cosa tan horrenda como esa.
—Ella va estar bien Edward, esta con los mejores médicos— me miro con esos ojos claros
—Lo sé, pero de igual manera estoy tan preocupado, ella estaba tan mal no entiendo como mis padres permitieron que algo así pasara a Alice.
—seguro tienen una razón, aunque no logro ver cual
—no existe una razón para esto, son cómplices de un crimen
—Tranquilo ya tu hermana está con nosotros y la familia Swan la protegerá
El médico salía a darnos noticias de mi hermana, por su rostro no se veía nada bueno, estaba realmente ansioso y preocupado por la condición de mi hermana.
—Doctor ¿Cómo esta ella? —Pregunté sin despegar la vista del médico
—La condición de ella es grave, va a necesitar de muchas terapias para para salir de esto. Hemos detenido las hemorragias internas que la afectaban un poco más y ella no hubiera resistido. Realizaré un informe completo para la policía.
—Lo estaré esperando doctor—estaba enfurecido con Jasper y todos los Cullen—puedo pasar a verla
—Solo unos minutos tiene que descansar.
Verla en ese estado me descomponía por completo, pero me consolaba que ya la tenía conmigo, la iba a sacar adelante solo era cosa de tiempo al menos no estaba conectada a ningún aparato estaba muy bien eso. Su rostro estaba todo magullado ella solo tenía treinta y cinco años, pero ya tenía el cabello blanco de todo el estrés que vivió, alguien tenía que pagar por esto era definitivo.
—Haré que pague por lo que hizo con mi hermana Bella, no se puede quedar impune—estaba furioso y triste. Alice siempre fue el alma de la fiesta verla así me llenaba de tristeza
—Ella va estar bien se recuperará está en las mejores manos, todo lo mejor lo tendrá Alice
—Yo no entendía porque Alice no me llamaba o no me iba a ver, ella estaba en el infierno y yo por mi orgullo no fui antes a sacarla de eso es mi culpa que hubiera durado tanto
—No es tu culpa amor, todo va estar bien
—Me llamaste amor—estaba feliz era la primera vez que me decía amor
—No lo dije—ella estaba ruborizada por completo
Las semanas fueron pasando y mi hermana ya estaba más recuperada. Ahora comenzaba todo el proceso legal del divorcio y la custodia de Jake. El abogado ya estaba en conversación con el abogado de Jasper.
Mi madre había ido a visitar a Alice, ella era consciente de todo lo que vivió, pero no podía hacer nada, ella estaba de manos atadas. Carlisle estaba irreconocible desde que Reggie llego a la casa no era la misma persona según mi madre.
Mi hermana estaba ya estaba con nosotros. Decidí con Bella mudarnos a una casa más grande para la recuperación de mi hermana y la llegada de mi sobrino. Veía a Alice mirar perdidamente un punto fijo en el patio podía pasar todo el día mirando un árbol la teníamos que sacar de eso para poder alimentarla. Aun no quería comenzar con las terapias se sentía cansada. Pero hoy vendría una alegría para ella estaba seguro que Jake llegaría hoy yo mismo lo iría a buscar.
Estuve esperando la llamada toda la mañana, pero aún no pasaba nada incluso había pedido un día en el trabajo, seguro Jasper estaba dando problema, mandé unas fotografías al abogado para que agilizara las cosas, pero estaba seguro que a partir de esas fotografías el divorcio iba ser rápido había pedido para Alice la mitad de todo lo de Jasper y la custodia completa de Jake.
Como era de esperar el divorcio fue firmado, pero al mismo tiempo regañado por el abogado por no presentar esas pruebas antes.
Para dentro de unas dos semanas o quizás antes mi hermana no tendría nada que ver con ese tipo, me junte con mi abogado iríamos donde los Cullen a buscar a Jake.
En la entrada estaba mi padre, Jasper y mi sobrino el niño se soltó del brazo de su padre y corrió hacia a mi, seguro lo estaba maltratando también para que quisiera irse así.
—¿Tío me llevarás a donde mi mamá, verdad? —me miraba con esos hermosos ojos azules
—Si jake vamos con mamá, ¿tienes todo listo? —pregunté
—Si—. Me miraba con tanta emoción
Caminé a donde estaba Jasper le quería devolver cada golpe, pero sabía que no podía. Me juré a mi mismo que algún día lo haría.
—Me voy padre eres una completa vergüenza para la familia Cullen, si el abuelo viviera estaría tan decepcionado por permitir que maltraten así a tu hija, tu única hija.
—Vete Edward, has arruinado a una familia eventualmente se arreglarían cuando Alice quedara embarazada y todo estaría bien
—Alice sufrió un aborto por culpa de este animal padre, ella jamás nunca volverá a ser quien era
La cara de Jasper y Carlisle era de pura sorpresa y conmoción había ambos esperado mucho el niño para sacar las células madre para el tratamiento de la enfermedad degenerativa de Jasper.
La ansiedad de Jake por ver a Alice era notoria, el niño estaba saltando de gusto, aunque lo hacía sentado en su silla. Tener cinco años era un pequeño torbellino, el carro se estaciono, mire los ojos de mi sobrino y estaba asombrado por lo grande que era la mansión.
—Voy a vivir aquí tío verdad—me miro con esos inocentes y puros ojos
—Si, de ahora en adelante esta será tu casa junto con Alice
—¿Mamá donde esta?
—vamos te llevo con ella
Lo tome de la mano y lo lleve adentro el chofer se encargaría de las maletas de Jake, apenas se abrió la puerta le dije dónde estaba Alice y el niño corrió al patio para ver a su madre que no veía en semanas.
—¡Mami, mami ya estoy aquí!—gritaba el niño corriendo donde su madre.
Mi hermana recibió a Jake en sus brazos, la veía llorar mientras sonreía feliz de tenerlo junto a ella, decidí dejarlos solos.
—Albert, lleva las maletas a la habitación de Jake
—Si señor.
Fui a mi habitación quería quitarme el traje y ponerme algo más cómodo estábamos en pleno verano y hacía mucho calor, decidí ir a la piscina y darme un baño.
El agua estaba en su punto refrescante, estaba tan metido en mi mundo acuático que no me percate cuando alguien decidió acompañarme en la piscina, hasta que llego donde estaba y cubrió mis ojos tapándome la luz del sol.
—¿A que no adivinas quién soy?
Continuara…
