Este capítulo fue corregido por Adriana Molina. Espero que le den mucho amor.

Capítulo 7 Mellizos Dicigóticos

—Mi preciosa Isabella

Cuando llegó ella a mis brazos, su completo cuerpo rozó junto al mío, el agua la cubría por completo solo quedaba su cabeza expuesta, donde invadí su boca por completo. Un jadeo involuntario salió de su garganta hacia fuera.

La lleve en mis brazos a una zona más cómoda, donde muchas veces había hecho el amor con ella, no me iba a detener por nada ni siquiera por las posibles visitas, mi deseo por ella iba en aumento desde siempre.

—¿Lo harás aquí y… si aparece tu sobrino? — me miro avergonzada

—tranquila no vendrá, mi hermana ella lo entretiene —dije y volví atacar su boca.

Media hora después acomode la ropa de mi esposa, ella estaba agotada. La cargué en mis brazos caminé con ella por el agua, subí las escaleras y la acosté en una de las camas disponibles para descansar.

Le puse encima de su cuerpo una toalla para que no se refriara mientras dormía, yo por mi parte saque un libro para leer mientras la cuidaba.

La casa estaba cubierta por guardias para cuidar a mi hermana; no la dejaría desprotegida. Ella de todas maneras no salía a ninguna parte, pero si tenía ganas de salir iría acompañada a todos lados lo mismo para mi sobrino.

Tenía mucho trabajo que hacer en la empresa el día de hoy mi hermosa esposa estaba a solo unos metros de mí, pero quería tenerla a mi lado siempre. Una de mis secretarias había pedido vacaciones así es que llegaría una nueva chica. Por lo que se veía en su currículum tenía mucha experiencia y manejaba dos idiomas. La puerta de la oficina fue golpeada. Seguro era una de mis secretarias.

—Adelante—dije sin levantar la vista hacia la persona que entró.

Pero al mirar me quedé pasmado por la hermosa mujer que estaba frente a mis ojos; tenía el cabello rojo y los ojos azules. Miré su hoja de vida su nombre era Victoria Witherdale. Pero mantuve imperturbable para no delatar de que me cautivo por unos segundos.

—Señorita Witherdale, comenzaremos su entrevista.

Pasaron quince minutos después de quedar completamente conforme con la nueva secretaria, ella se quedó ocupando el cargo vacante de mi anterior secretaria. Antes de cerrar la puerta Victoria me guiño un ojo lleno de seducción, sentía que mis mejillas ardían por la vergüenza de su intento de seducción.

Minutos después mi esposa entro a mi oficina sin llamar, con cara de haberse comido algo realmente malo, cosa que me asusto, a lo mejor estaba enferma. Me levante de la silla que estaba detrás del escritorio para llegar a ella. La tome de la mano y nos sentamos en el mueble de dos plazas que había junto a la ventana.

—Cariño, ¿te sientes mal… o fue algo que comiste? —estaba realmente preocupado por el semblante que mostraba.

—No, no pasa nada, es solo que…

Podía ver la cara de confusión de mi esposa En el momento que estaba averiguando que pasaba con ella, mi nueva secretaria entraba agitada sin golpear la puerta.

—Señor Cullen, que pena, pero no pude detener a la señorita disculpé—… alcé la mano para callarla.

—Como eres nueva estas disculpada por intentar detener su paso, al menos de mi parte no se él de ella—, en ese momento miré a Bella quien asintió— la señora aquí presente es mi esposa y dueña de la empresa en que trabajas.

—yo…yo lo siento no lo sabía, que pena…

—Coloca seguro al cerrar la puerta—ordené antes de que siguiera hablando—ven para acá—le dije a mi Bella tomándola de la mano

Podía sentir la ardiente mirada de mi esposa, estaba llena celos. Pero ella no entendía que era la única. Es cierto que miré a otra mujer, pero eso es todo, jamás haría algo para alejar a mi Isabella de mi lado, mi hermoso tesoro.

Antes de que me gritara, la tiré de la mano y cayo justo en mi regazo, la bese para hacerla entender que era solo suyo, que las otras mujeres eran irrelevantes. Solo ella me podía tener, mis manos vagaron por todo su cuerpo sin detenerme, apreté sus hermosos y sensibles senos, eran mis más preciados tesoros.

El beso fue roto por ella, pero fue recompensado por un beso en mi cuello que me hizo jadear. Pero algo no se sentía bien, ¿me estaba chupando? entendí lo que ella quería hacer me quería marcar, esta mujer no sabía que dos podían jugar el mismo juego. Dicho y hecho hice lo mismo dejando un pequeño chupón en su cuello que sería visto por todos en la oficina.

Después de ir a ver los avances del edificio con el ingeniero y su asistente fuimos a tomarnos un café y terminar con los últimos detalles.

—Para el día viernes ya debe estar listo el informe para entregárselo a la señora Cullen— me gustaba llamarla de esa manera, sonaba excitante. Al menos a mí me excitaba.

—Si señor Cullen, solo faltan los últimos detalles que, los mandé a la sucursal de Alaska y estará listo—respondió el ingeniero Lahote

—Bien, quedo entonces atento. Ahora me iré, tengo cosas que hacer en la oficina

—Mi asistente hará llegar el informe a la brevedad

—Bien. nos vemos entonces.

Después que me despedí de ellos fui a una tienda para comprar un almuerzo para Bella, estaba seguro que no comería adecuadamente siempre estaba ansiosa y apurada, cuidarla requería de mucho esfuerzo.

Mientras esperaba el almuerzo para llevar, no pude evitar mirar a mi alrededor. Vi algo que me dejo asombrado, en una esquina bastante alejada estaba mi madre con un señor que no conocía de nada, pero lo peor era que se estaban tomando de las manos y mi madre no hacía nada para alejarlo. No podía creer que mi madre tuviera un amante. ¿cómo las cosas en mi familia se habían puesto tan ambiguas y desordenadas?

Quería averiguar más, pero no tenía tiempo para eso, después de todo en estos momentos mi esposa era lo más importante. Al parecer mi madre estaba bien con eso, no tenía intención de avergonzarla, con una última mirada a esa pareja me aleje de ellos.

En la oficina mi esposa tenía un montón de papeles, me costó un mundo sacarla de ahí y llevarla al salón para que almorzara.

—Recuerda que no eres solo tú, tienes que alimentar al bebé—era mi carta de triunfo

—No siempre va funcionar eso, no estaré embarazada siempre—sonrió engreída

—Y quien dice que no, quiero un pequeño equipo de hijos—yo era mucho más petulante que ella

—Desvergonzado—y nos echamos a reír

Después de nuestra pequeña "discusión". Ella comenzó a comer. Había elegido para ella, pollo desmenuzado con una ensalada que contenía todos los colores y de postre un delicioso pastel sin azúcar. No quería que se enfermara mientras estaba en gestación, tenía que cuidar su alimentación.

—Gracias por el almuerzo Edward, estaba demasiado rico—me lo decía mientras se sobaba la pancita, que todavía no se le notaba mucho.

La quedé mirando, tenía pollo en la comisura de sus labios, con un dedo la saque y me la comí. Podría decirse que fue nuestro primer beso indirecto.

—Delicioso—dije sin dejar de mirarla

Lo que más adoraba de ella eran sus sonrojos, era tan linda, podría pasar toda la vida mirándola y no me cansaría de eso.

—¿¡Vamos a la consulta para que por fin sepamos el sexo del bebé¡? —estaba demasiado ansioso por eso

—Claro que sí, ya estamos sobre la hora—nos cogimos de las manos y salimos de la oficina.

El viaje duro menos de lo que imaginaba, la mayor parte del tiempo me la pase mirando a Bella como conducía, haciendo bromas de aquí para allá. Cuando llegamos nos hicieron pasar. Esta vez me comporte como un caballero, no toque nada tal cual se lo prometí a ella.

Cuando estaba en la camilla la ginecóloga tenía una cara de sorpresa, me comencé a preocupar por lo que pasaba.

—¿Esto es tan extraño? —nos quedo mirando

—¿Qué sucede, hay algo malo con el bebé? —pregunto mi esposa preocupada. Yo en ningún momento le soltaba la mano.

—No hay nada malo, lo que sucede es que aquí antes había solo un bebé, ahora hay dos mellizos

—Eso no puede ser—dijimos al unísono.

Me acerque más para ver la pantalla y efectivamente se podían ver dos fetos y escuchar a dos corazones; la emoción pronto llego, sería padre de dos criaturas eso sonaba genial.

—Lo que me sorprende es que uno es más joven que el otro—después de quitar la vista del monitor, miró a mí esposa—Usted señora Cullen fue fecundada dos veces.

No podía comprender lo que estaba pasando, al igual que Bella estaba sorprendido.

—¿Qué quiere decir? No puedo comprender lo que me intenta explicar—ella estaba demasiado ansiosa me acerque a acariciar su cabello para tranquilizarla, aunque yo estaba igual de ansioso que ella.

—Mellizos dicigóticos, quiere decir que fueron fecundados en distintos tiempos, por el mismo padre o por distintos padres.

La quedé mirando y comprendí de inmediato lo que quería decir uno de ellos era hijo mío biológico el otro igual hijo mío, pero de corazón. No pude evitarlo y la besé delante de la ginecóloga no podía estar más feliz.

—Igual cuando nazca, si quiere podemos comprobarlo, pero aquí está claro, hay que sacar a los dos en la misma fecha.

El camino a casa fue en completo silencio, no era incómodo. Los dos perdidos en nuestros pensamientos.

Estábamos tan sorprendidos que no dijimos nada. Cuando llegamos al cuarto nos miramos y sonreímos eran cosas increíbles. Ninguno de los dos había escuchado que algo así podía pasar. Por mi parte no podía estar más que feliz. Nos abrazamos e hicimos el amor toda la noche.

No entendía que pasaba, hacia días que Bella se comportaba extraño hablaba por el celular, cuando entraba a la habitación ella colgaba y actuaba tan extraña a veces tenía miradas como si estuviera haciendo algo raro.

Esto duro un tiempo. Ahora no solo era mi esposa que actuaba extraño, también mí hermana y mi sobrino. Ambos me pidieron que los acompañara al centro comercial a comprar no sé qué cosas.

—Tío apúrate que se nos hace tarde—me decía mientras me tomaba de la mano y me tiraba hacía el carro. Mientras mi hermana se reía y negaba con la cabeza. Yo por mi parte miraba a todos lados a ver si veía a mi esposa, pero por más que mirara no estaba en ningún lado.

Pasamos por diversas tiendas de ropas y juguetes. Cuando estuvieron ya cansados mi hermana propuso ir a comer al hotel que íbamos con mamá hace algunos años atrás.

Entramos al vestíbulo del hotel había muchas personas conocidas y otras no tanto, pero todas gritaron ¡feliz cumpleaños! mi esposa estaba en el medio de todas las personas que trabajaron conmigo en el bar. Con una sonrisa me uní a ellos besé a mi hermosa esposa y luego todos me felicitaron.

—¿No esperabas esta fiesta muchacho? — pregunto mi suegro con una sonrisa pícara y dándome unas palmaditas en la espalda.

—No. La verdad me había olvidado de mi cumpleaños, no tenía idea que hoy era veinte de junio—respondí tomándome un trago que el mismo me entregó.

—Disfruta de esta noche muchacho es toda tuya y te la mereces.

—Gracias Charlie, así lo haré.

Tenía solo un vicio y ese era fumar, lo hacía cuando estaba lejos de mi esposa, ella no lo podía soportar por su embarazo. En estos momentos estaba en la terraza del hotel disfrutando de un cigarrillo. Cuando mi celular sonó. Era mi madre la que me estaba llamando.

—Hola mamá, ¿Cómo estás? —no podía ser indiferente con ella a pesar de que estaba furioso.

—Muy bien Edward y tú ¿Cómo has estado? —su voz se notaba cansada

—Bien… mamá ¿te pasa algo? te notas…

—Feliz cumpleaños Edward—me interrumpió— que seas feliz este día y todos los que vengan

—Lo estoy mamá ahora estoy en mi fiesta de cumpleaños ¿Quieres venir? —pregunté esperanzado.

—No puedo Edward—se le notaba que estaba llorando—pero quiero que seas feliz te veré pronto, cuida de tu hermana y mi sobrino estoy feliz que los hayas rescatado.

—¿Con quién hablas? —escuché a mi padre con una voz fría, y la llamada fue cortada

—Mamá, Mamá—le gritaba al teléfono.

La llamada realmente se había cortado. sentí un horror correr por mi cuerpo, quería ir corriendo donde mi mamá, pero apareció Bella por la puerta con su sonrisa y mi mente se llenó de confusión.

—Estas aquí… te estaba buscando, quiero mostrarte mi regalo de cumpleaños recuerda… tienes que aceptar, porque es por tu cumpleaños—me miró y no sé lo que vio en mi cara que su sonrisa se borró.

"—¿Qué te pasa? Y no me digas que nada, porque te conozco muy bien Edward Cullen.

—¿Qué me regalaste? —le sonreí cambiando de tema, pero sabía que cuando ella quería saber algo no lo dejaba pasar. Me miró con el ceño fruncido y con las manos en la cintura, se veía tan linda. Pero era mejor decirle lo que me pasaba.

—Me llamo mi mamá y me felicito por mi cumpleaños—me insto a seguir hablando—. La note un poco cansada y también estaba llorando, pero lo que me dejo más pensativo es que cuando Carlisle le preguntó con quién estaba hablando ella colgó.

—¿Por qué no vas y la visitas en estos días? para saber lo que está sucediendo—yo negué con la cabeza—está bien lo hablaremos después, ¿te parece?

—Sí, creo que es lo mejor. Además… dijiste que me tienes un regalo—al hacer la mención del regalo se le iluminaron esos preciosos ojos cafés como el chocolate.

—Ven vamos a verlo—. Me tomo de la mano y corrimos, en el vestíbulo había pocas personas, el resto ya se habían ido quedaban familiares y amigos cercanos, llegamos a la entrada de hotel y ahí estaba mi regalo un hermoso Volvo plateado como el que tenía antes. Solo pude mirar el auto.

—¿Es mío? —pregunté esperanzado

—Claro que sí, tonto. Feliz cumpleaños Edward—Esa hermosa sonrisa no se le quitaba—Tomé su mano y me paso las llaves del carro, abrí la puerta teníamos que dar nuestra primera vuelta juntos. Estaba feliz como un niño cuando le regalan su juguete en navidad. Claro que iba aceptar este regalo después de todo es mi cumpleaños. Y prometo que en un futuro le daré el mundo entero a Bella.

—Gracias esta hermoso—realmente era demasiado hermoso era mucho mejor que el anterior tenía nuevas funciones que lo hacía ver más atractivo.

—Eesperaba que te gustara mucho—se puso de puntillas y me dio un beso— ¿has pensado un nombre para el otro bebé?

—Hayden y Oliver esos me gustan

—Entonces Edward esos serán sus nombres.

Días después de mi cumpleaños fui a tomar café, mientras esperaba apareció frente a mi Peter, su rostro estaba furioso.

—¿Eres el esposo de Bella? —preguntó

—Sí, soy yo Edward Cullen—me presente

—Quiero que le digas que deje a mi familia en paz, que si sigue así, pediré la custodia del niño, además sé que mintieron, ella no se ha realizado ningún aborto.

—Aun no entiendo de que estas hablando—la verdad era que no entendía a lo que quería llegar.

—Mi familia tiene muchos negocios con los Swan y muchos otros que están desarrollándose y Bella los está cancelando todos.

—Cuando terminaste con ella, ¿pensaste que todo seguiría igual, que los acuerdos comerciales no se terminarían? es lógico que quiera terminar todo con tu familia. Si no tienes la habilidad para buscar otras soluciones no es culpa de Bella.

—Pelearé con todo, para que mi familia se salve

—Haga lo que tiene que hacer, pero recuerde que firmó un contrato ante notario. No será tal fácil y el hijo que Bella espera es mío en este estado está permitido el aborto. Todo es legal

Peter me miraba furioso, salió del café como si la vida se la llevara en cada pisada. Lo ignoré por completo, no era asunto mío, eran los negocios de mi esposa, si ella lo hacía era porque no eran fiables y estaba bien terminar todo tipo de contactos con ese hombre. Tampoco iba a interceder por él, ya que lo quería fuera por completo de la vida de Bella.

En la oficina ya había pasado el mal rato. Ahora estaba con mi secretaria Victoria anotando algunas cosas que yo dictaba y acomodando mi agenda.

—Señorita Victoria, la próxima semana tengo que hacer un viaje, usted y Lauren me acompañaran así es que prepare sus cosas—todo lo dije sin quitar mis ojos del computador—. Puede retirarse

—Si señor Cullen.

La verdad tenía que ir a San Francisco a ver los avances del proyecto y unas reuniones en representación de Bella, ya que ella no podía ir por su embarazo. Así es que me quedaría dos días. Esperaba que mi esposa no se pusiera celosa por llevar a las secretarias, pero las necesitaba.

—Edward, ¿cómo está eso de que te llevaras a dos mujeres a San Francisco? —me miro enojada

—Si son mis secretarias, tu misma me las entregaste, además serán solo dos días amor

—¿Qué, una para cada día? —no lo podía creer, estaba realmente celosa

—¿Qué tal si me acompañas? y solo llevo a una y pasamos esos dos días solo contigo… ¿te parece?

Me acerqué a ella y tire mi aliento en su oreja ese era su punto sensible. Ella se estremeció en mis brazos y sabía que había ganado.

Continuara…